Nota
Ensayo y error: pandemia y sustentabilidad, del sistema agroalimentario a la sobrepoblación urbana
El ingeniero agrónomo Federico Zuberman, investigador docente de la Universidad Nacional General Sarmiento, repasa en este artículo los argumentos e ideas que permiten entender las causas de la pandemia desde dos puntos clave: el espacio habitacional y el sistema agroalimentario. Resalta que por primera vez en la historia de la humanidad los habitantes urbanos superan a los rurales, y analiza cómo la industria alimentaria produjo distintas enfermedades dentro de las cuales el coronavirus no representa la primera ni pareciera ser la última: «Extensos territorios vacíos, -cada vez más vacíos- productores materias primas y aglomeraciones cada vez más densas y superpobladas que consumen y desechan, es la expresión territorial de un modo de vida, un metabolismo social que es necesario repensar y revertir». La producción agroecológica, los mercados de cercanía, el desarrollo rural y la discusión sobre la sobrepoblación urbana, alguna de las claves para para evitar otro desastre anunciado.
Por Federico Zuberman
Investigador Docente (ICO – UNGS)
“Ojalá todo esto pase pronto y todo vuelva a ser como antes”. Esta frase, que tal vez muchos hayamos escuchado o incluso pronunciado internamente como una expresión de deseo, contiene diversas aristas para analizar. Desde la clásica idealización del tipo “todo tiempo pasado fue mejor” hasta la opuesta y casi mesiánica idea de soñar con que llegue aquel momento en el que por fin salvemos nuestras penurias librándonos de todo mal. Pero sobre todo, contiene una contradicción fundamental: si todo vuelve a ser como antes, significa que llegará un momento en el que nos deberemos enfrentar nuevamente a una pandemia que nos obligue a aislarnos, quedarnos en nuestras casas, alterar nuestras actividades cotidianas, modificar nuestros hábitos, etc.
No se trata de un ejercicio de lógica, ni de reflexión sobre la circularidad del tiempo ni mucho menos de un dilema filosófico sobre la (im)posibilidad de modificar nuestro futuro si pudiéramos volver al pasado. Se trata de pensar qué condiciones nos han traído a este punto. Analizarlas quizá nos permita imaginar un nuevo escenario igual “al de antes” pero sin que nos desemboque en el mismo lugar. Suponer que el problema se reduce a un virus que habiendo mutado pasó de un murciélago a un humano no es algo simplemente reduccionista sino más bien negacionista. Negacionista de un contexto que no tiene precedentes en la historia de la humanidad.
Hace varios años, algunos científicos e intelectuales vienen sosteniendo la idea de que estamos transitando una nueva época geológica dentro del período cuaternario: el Antropoceno. Diferente y posterior al Holoceno. La idea central se sostiene en que la actividad humana ha pasado de ser receptora de los cambios geológicos, biológicos y climáticos a ser un actor determinante de los mismos. Evidencia de esto no solo es la triplicación del incremento anual de los niveles de emisión de CO2 en los últimos 50 años y el correspondiente efecto del cambio climático. La pérdida de biodiversidad actual nos ubica en las puertas de lo que sería la sexta extinción masiva de especies (la quinta fue hace 65 millones de años, hacia el fin del cretácico) y es ocasionada principalmente por la destrucción y transformación de ecosistemas que genera la expansión y la intensificación de la actividad agropecuaria. La alteración de ciertos ciclos biogeoquímicos a nivel global, la acidificación de los océanos o el agotamiento de las fuentes de agua dulces también son producto de la actividad antrópica. La humanidad también es hoy el principal responsable en la alteración del flujo de los ríos y los flujos de vapor a nivel global y hay indicios de que la frecuencia y la intensidad de ciertos eventos se han venido multiplicado significativamente por estos mismos motivos. Todo esto en un contexto social cada vez más desigual, donde quienes disfrutan de las utilidades de estos inusitados niveles de actividad económica son cada vez menos y los que padecen sus impactos son cada vez más.
¿Qué tiene que ver todo esto con la pandemia actual? ¿Acaso estas modificaciones en el medio ambiente han inducido una mutación que se suponía aleatoria en un virus que existía hace varios años? No exactamente. Pero ese contexto y sobre todo el hábito y los modos de vida que los seres humanos venimos transitando hace décadas (¿o siglos?) tienen estrecha relación con la pandemia actual. Y es necesario modificarlos para evitar, entre otras cosas, nuevas pandemias.
Especie en tránsito
Empecemos por el principio. Somos una especie biológica situada en un espacio biofísico llamado comúnmente naturaleza. Es hora de abrir los ojos con respecto a esto. Nos relacionamos entre nosotros y con ella a través de las más diversas formas sociales y culturales; nadie duda de ello, pero somos una especie biológica al fin y perteneciente al reino animal. Si la modernidad nos supo ubicar en un diminuto planeta dentro del cosmos, puso al ser humano en el centro de los valores y al ejercicio de la razón como característica distintiva de nuestra especie, la posmodernidad va a durar poco si no somos capaces de ubicarnos en tiempo y espacio y de comprender/actuar frente a los desafíos que se nos presentan.
En ese sentido, repensar la relación sociedad-naturaleza es necesario para esclarecer ciertas cuestiones que nos permiten entender la explosión de la actual pandemia.
Vivimos en un mundo en el que el tránsito de personas de una punta a la otra del planeta se ha hecho algo cada vez más habitual. No solo nuestros niveles de consumo nos llevaron a adquirir paquetes turísticos que nos permiten viajar por el mundo con más facilidad.También nos han obligado a migrar contra nuestros deseos y expectativas para conseguir una vida con algo de dignidad y con acceso a ciertas mercancías. O, en algunos casos, directamente para seguir con vida.
Pero estos hábitos de consumo no solo nos han hecho movernos de una punta a la otra. Estamos moviendo millones de toneladas de productos, que a su vez requieren de miles de millones de toneladas para ser fabricados y generan millones de toneladas de residuos. Todo esto para utilizarlos y desecharlos, en el mejor de los casos, a los pocos días.
Pero además del masivo movimiento de personas y de materiales a nivel global hay dos asuntos claves para entender la explosión de esta pandemia. Dos temas que claramente atañen a la referida relación sociedad – naturaleza y que son parte de una nueva forma que viene tomando esta relación: el espacio habitacional y el sistema agroalimentario.
Experimentos a cielo abierto
Entre los cambios en nuestros hábitos hay uno que es pavoroso: el cambio en la alimentación. Esto no solo se reduce a lo que ingerimos, sino también a cómo se produce, quiénes y dónde lo producen, cómo se industrializa, quienes lo distribuyen, etc. Por eso, no se habla solamente del cambio en los hábitos alimentarios simplemente sino, y sobre todo, de la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Los planteos de agricultura industrial, es decir de gran escala, a base de insumos externos tales como fertilizantes de síntesis química, herbicidas, insecticidas, en algunos casos a base de organismos genéticamente modificados, con cultivos bajo cubiertas y establecimientos ganaderos confinados, y con elevados consumos de combustibles fósiles, representan entre un tercio y la mitad de los sistemas alimentarios a nivel mundial. La mayor parte de esta producción, controlada en general en sus distintos eslabones por grandes corporaciones trasnacionales, en lugar de tener como destino los mercados locales recorren miles de kilómetros hasta sus lugares de procesamiento final y consumo.
Vincular directamente el hecho de que un virus de murciélago frecuente en Asia haya mutado aleatoriamente y haya conseguido infectar a humanos poco parece tener que ver con la situación antedicha de los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, no parecería tan casual si tenemos en cuenta que en los últimos 15 años hemos atravesado cuatro pandemias (gripe aviar, gripe porcina, ébola y coronavirus), y dos de ellas directamente vinculadas no solo a estos modos de producción agroalimentaria sino además a la misma región de origen que la actual.
Afortunadamente, tanto la gripe aviar como la gripe porcina fueron controladas por haberse desarrollado rápidamente vacunas y por haber mutado a cepas más benévolas. Su origen, precisamente, no fue otro que esos sistemas confinados de producción animal, de escalas incontrolables, en condiciones de baja higiene y con potenciales focos infecciosos que pretenden ser controlados con una elevada carga de antibióticos, suplementos vitamínicos y otros medicamentos. El resultado no es otro que acelerar la presión selectiva y la consecuente generación de resistencia y adaptación de estos patógenos.
El caso particular del ébola y el actual coronavirus no están directamente relacionados. Pero tienen también un vínculo con estos procesos en cuanto a la presión que ejercen estos sistemas de producción agrícola y ganadera sobre los territorios de frontera entre los espacios más antropizados y los más prístinos. Los recientes cambios de uso del suelo y la presión ejercida sobre la biodiversidad ya superan los límites posibles de la sustentabilidad planetaria. Estos procesos no solo alteran la dinámica de los ecosistemas y cancelan múltiples servicios ambientales. La presión sobre los mismos acelera fuertemente los procesos de selección, adaptación y evolución, lo cual permite que ciertos patógenos que no afectaban a los seres humanos sorteen rápidamente barreras naturales que en otras condiciones llevarían mucho más tiempo sobrepasarlas. La globalización de las cadenas agroalimentarias y, como se señaló antes, el elevado nivel de tránsito y movilidad se ocupa de hacer el resto para que esta nueva infección alcance el nivel de pandemia. El hecho de que China haya pasado de ser una economía casi cerrada a convertirse en el mayor exportador mundial -por lejos- en menos de dos décadas es un dato que explica por sí solo la velocidad de estas propagaciones.
No está demás señalar que estos casos, devenidos en pandemias, no son los únicos tipos de enfermedades que venimos incorporando debido a los cambios en los sistemas agroalimentarios. A comienzos del año 2000 la encefalopatía espongiforme bovina -el mal de la vaca loca- puso en vilo a toda la producción ganadera europea. Su causa, aparentemente, radicó en haber alimentado a las vacas con balanceados con componentes de origen animal. Nuevamente, un salto evolutivo que podría llevar miles o millones de años, ensayado en menos de un par de décadas. Lo que se dice un verdadero experimento a cielo abierto.
Las nuevas cepas de Escherichia Coli causantes del Síndrome Urémico Hemolítico, también tienen su origen en los sistemas confinados de engorde vacuno. El mismo combo de miles de animales hacinados bosteando y bebiendo en el mismo lugar, resultó el sitio ideal para que un paquete de antibióticos aplicados continuamente seleccione a los patógenos más virulentos y resistentes.
A este listado, se puede agregar ciertas enfermedades no infecciosas. Los crecientes niveles de diabetes, celiaquía y obesidad en todo el mundo, también están relacionados con los cambios acelerados en nuestra dieta y en nuestros hábitos cada vez más sedentarios.
En definitiva, el modelo hegemónico de producción, circulación, procesamiento, distribución y consumo de materias primas de origen agropecuario (no siempre alimentos) no solo es insustentable por involucrar diversas problemáticas ambientales que se vienen estudiando hace tiempo sino también por sus impredecibles efectos sobre la salud humana. Mientras no modifiquemos esto, este tipo de infortunios va a seguir repitiéndose.
El cambio milenario
Hablar de espacio habitacional lleva casi automáticamente a suponer que estamos hablando de ciudades. ¿Son las ciudades factores causales de esta pandemia? Está claro que la vida en las ciudades no es una novedad. Las primeras aldeas agrícolas datan de hace más de 10.000 años y, se sabe, tuvieron sus problemas sanitarios y padecieron epidemias. Cuando la aglomeración se convertía en hacinamiento, cuando las fuentes de aguas eran las mismas que los sumideros, cuando sus dietas se alteraban bruscamente, esas enfermedades se convertían en epidemias. La historia de las ciudades medievales y sus pestes es bien conocida al igual que la de Buenos Aires del siglo XIX. ¿Cuál es entonces la diferencia con la actualidad?
A fines de la década pasada, entre 2006 y 2010, el espacio habitacional preponderante se revirtió. Por primera vez en la historia de la humanidad, los habitantes de las ciudades superaron en cantidad a los habitantes del espacio rural. Vale insistir con el dato: luego de miles y miles de años de historia (200.000 si consideramos la aparición del homo sapiens o 10.000 si consideramos la aparición de los primeros asentamientos sedentarios) una tendencia fuertemente concentrada en las últimas cinco o seis décadas revierte el hábitat de la población mundial, su modo de vida, la forma de relacionarse entre sí y la forma de vincularse con su entorno; las formas de abastecerse de alimentos; las dinámicas de movimiento y circulación; de administrar los tiempos; de consumir y de desechar; las formas de pensarse.
Asociar la idea de espacio habitacional casi automáticamente con ciudades es un error. Es entendible que esto suceda en un país como el nuestro, con un 92% de población urbana y concentrada en un puñado de tres ciudades. Nos imaginamos habitando ciudades. Pero esto no es ni ha sido lo normal. Un siglo atrás, la mitad de la población de Argentina era rural y desde 1947 ese número viene decreciendo en términos absolutos. Nuestro continente tiene una tendencia similar con un 80% de la población concentrada en ciudades y albergando cuatro de las 20 más pobladas del mundo. Parafraseando a un conocido biólogo molecular argentino: “Esto no está bien, está mal”. Extensos territorios vacíos, -cada vez más vacíos- productores materias primas y aglomeraciones cada vez más densas y superpobladas que consumen y desechan, es la expresión territorial de un modo de vida, un metabolismo social que es necesario repensar y revertir.
Hace tiempo que sabemos que la idea de ciudad sustentable, en rigor, no existe. La ciudad, toma recursos de su entorno productivo, los transforma, los consume y los descarta -en lo posible- hacia afuera de sus límites. Ahora, además, aparece de manifiesto que la bonita idea de juntarnos y densificar el espacio nos acabó obligando a distanciarnos y a aislarnos. La pandemia actual nos viene a traer la evidencia de otro aspecto más -entre muchos- de la insustentabilidad de las Megaciudades. ¿Tendrá el impacto suficiente para generar el efecto corrector?
Sembrar salidas
La pandemia que estamos atravesando va a pasar. Eso es un hecho. Más fugaz o más persistente, va a pasar. Con mayor o menor cantidad de víctimas, con mayor o menor grado de secuelas, va a pasar. Esbozar análisis sobre cómo se va a reconfigurar el mundo de acuerdo a los cambios de hábitos que estamos atravesando en estos momentos resultaría fútil. Por el contrario, la reconfiguración debería venir por el lado de los cambios de hábitos que nos llevaron a esta situación. En especial aquellos que involucran a la forma que viene tomando la -siempre conflictiva- relación sociedad – naturaleza.
¿Tiene sentido seguir priorizando la producción de bienes, la acumulación de riqueza, la reproducción ampliada del capital por sobre los límites que nos presenta la salud y vida de los seres humanos y la salud y la vida de los ecosistemas? La respuesta a este interrogante no es individual sino colectiva. Y aunque lo parezca, no es tan obvia. Hoy están más visibles que nunca los defensores de ciertos intereses mezquinos. Y con un respaldo lo suficientemente robusto como para seguir manejando los hilos a su favor. Sin embargo, existen diversas respuestas que se vienen dando hace tiempo. Respuestas al interrogante y respuestas a esos mezquinos intereses.
Fortalecer sistemas de producción agroecológica, más justos, menos agresivos con el medio ambiente, más saludables, que apunten a mercados locales de proximidad, que posibiliten un desarrollo rural, que brinde oportunidades en el territorio, que no los condenen al vaciamiento y que reviertan la superpoblación de las ciudades, es un camino.
La tarea no es sencilla ni estará exenta de conflictos.
Pero habrá que afrontar este desafío si queremos que «todo esto» pase de una vez.
Nota
Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.
En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.
Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.
Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil.

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)
Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”.
La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”.
La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.
Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.
La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada.
“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a Gabriel. Conviven con nosotros y el miedo es grande y está”.
Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.
Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.
El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.
De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.
Nota
Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.
La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.
El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.
La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.
El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.
Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.
En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

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