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La barbarie de la civilización: Lorena Cañuqueo

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La activista y antropóloga mapuche repasa las raíces históricas del enfrentamiento permanente del Estado argentino con su pueblo y puntualiza por qué se perpetúan la persecución y el hostigamiento. La relación entre racismo y extractivismo. La desigualdad social y económica como trasfondo. La especulación inmobiliaria y política. El poder fascista que se teje en la zona de Bariloche. Y una pregunta: ¿a quién le sirve el “conflicto mapuche”? Por Francisco Pandolfi.

De fondo, el lago Nahuel Huapi, azul, imponente. Lo rodea un turismo que no para en ningún momento del año; edificios lujosos; hoteles ostentosos. A trescientos metros de ese espejo de agua bellísimo que atraviesa Río Negro y Neuquén, se levanta, bien escondido, el Centro Mapuche Bariloche. Allí están encerradas como presas políticas cuatro mujeres mapuche, luego de la represión y desalojo del 4 de octubre pasado a la Lof Lafken Winkul Mapu, ejecutado por obra y gracia del Comando Unificado del Ministerio de Seguridad de la Nación, tras la orden de allanamiento de la jueza subrogante Silvana Domínguez, del Juzgado Federal de Bariloche.

¿Qué hay de fondo, además de ese paisaje cautivante, en aquel violento desalojo y en la actual prisión domiciliaria? A orillas del Nahuel Huapi, y luego de haber visitado a Celeste Ardaiz Guenumil, Romina Rosas, Luciana Jaramillo y Betiana Colhuan Nahuel, procesadas por el delito de “usurpación por despojo”, charla con MU Lorena Cañuqueo, activista mapuche, docente, licenciada en Comunicación Social y doctoranda en Antropología, para intentar deshilvanar los porqués, los quiénes y los cómos de un hostigamiento histórico y permanente.

(EX)TRACCIÓN A SANGRE

«No se puede entender la densidad de los conflictos territoriales sin focalizar en el modelo extractivista”, arranca, como un primer eje a desarrollar. “Desde hace mucho tiempo viene instalándose este sistema; acá, antes había experiencias como la industria forestal, la inmobiliaria, que en esta región siempre fueron súper importantes para el sostenimiento del neoliberalismo. A partir de los noventa se profundiza la extranjerización de la tierra, y eso se conjuga con que hoy en el marco global se demandan recursos que están en la Patagonia: agua, aire, tierras que no están pobladas y minerales”.

Lorena es miembro de la Lof Mariano Epulef, del paraje Anecón Chico, Río Negro, emplazado a 120 kilómetros al este de San Carlos de Bariloche. “En la zona de mi comunidad hay proyectos de extracción de oro, uranio, plata; como en otras regiones de la meseta también las hay de litio. Y como sucede en Catamarca, San Juan, en tantas otras provincias de la Argentina y en América Latina.

El extractivismo sin el racismo, sin la estigmatización de las poblaciones que se oponen a ese modelo, no es viable”.

Ahí, la también integrante de la Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena en Argentina verbaliza otro eje insoslayable: el racismo. “Acá somos los mapuche, pero en otras regiones son otros pueblos indígenas, los campesinos, los ambientalistas, los colectivos que sufren la sanción del poder y que se construyen así como enemigos de la modernidad, del desarrollo; es un cuento repetido. Así como el extractivismo significa la profundización de un modelo neoliberal, también se profundizan las tensiones sociales. O sea, es necesario reforzar el estigma de las poblaciones para que se genere mayor polarización”.

Agrega: “La sociedad en Bariloche siempre fue muy racista. Tiene un modelo local imaginario muy arraigado a la civilización y la barbarie, y a la selección bien fina de qué tipo de migrantes se busca, replicando el modelo hegemónico nacional. Acá el chileno es la peor mierda que hay. Es el migrante menos deseado, porque el deseable responde al ideal europeo civilizado. El modelo extractivista refuerza las desigualdades y también profundiza esos modelos que ya existen. Porque no es de ahora la idea de que el indio es extranjero, peligroso, terrorista; tiene un arraigo histórico. Desde la colonización a esta parte nos moldearon de una manera: hay indígenas y no indígenas, con lo que se potencian las arbitrarias condiciones de identidad que se les asignan a los grupos. Cierra la idea: “Que somos indios salvajes, violentos, atrasados es un discurso re viejo, que hoy se reactiva porque tiene arraigo en el sentido común social, ahora reforzado por el encasillamiento de indio flojo, vago, borracho. Una descripción cercana más a la barbarie que a la civilización, que viene a horadar los cimientos de la Nación. Entonces, para mí lo que está sucediendo con la comunidad Lafken Winkul Mapu condensa todo este escenario, porque en ese territorio hay proyectos inmobiliarios muy grandes”.

TIERRA, AVIONES Y EL GOLF

Las hectáreas desalojadas del territorio ancestral –que habían sido recuperadas por la comunidad en noviembre de 2017, en medio del asesinato de Rafael Nahuel– son alrededor de 30. Lorena compara: “Cualquier persona que transite por Bariloche ve la cantidad de emprendimientos inmobiliarios que hay, uno tras otro, a los cuales ni la clase media argentina puede acceder, porque es económicamente imposible. Sin embargo, los únicos cuestionados somos los indios”.

Profundiza: “Hay un sistema desigual en términos de la distribución de la tierra, que refuerzan los modelos económicos que vienen de larga data. Testaferros, magnates como Joe Lewis que son la cara visible de corporaciones muchísimo más grandes que exceden la imaginación de cualquiera sobre el capital, que mueven en el mundo, y que tienen incidencia política dentro de los gobiernos latinoamericanos. Además, hay un modelo de Estado que en sus discursos habla del cuidado del ambiente y en la práctica no es así”.

La Lof desalojada está dentro del territorio enmarcado como Parque Nacional Nahuel Huapi, cuyo intendente, Horacio Paradela, aún no accedió al pedido de entrevista realizado por MU en noviembre pasado. Lorena sí prefiere hablar: “Nos venden que están preservando el medioambiente a través de los Parques Nacionales cuando vemos a diario la cantidad de emprendimientos turísticos que dentro de los Parques violan permanentemente cualquier tipo de preservación, porque extraen material, talan bosques, contaminan el lago, no tienen un cuidado armonioso con la naturaleza. El bosque nativo está lleno de hosterías, hoteles, cuartos privados, helipuertos, miles de hectáreas en manos extranjeras donde en áreas de frontera no debería suceder… pero después los extranjeros somos nosotros. Los que venimos a degradar la soberanía somos nosotros, no las corporaciones ni las sociedades anónimas. Acá hay gente que viene de sus países de origen a pasar algunas horas una vez al año, y hay comunidades que fueron desplazadas de esos lugares para que pudieran hacerse campos de golf”.

Para ejemplo, un caso testigo: “Mientras estaban desalojando la comunidad, llegó un mega avión con el emir de Qatar, que tiene tierras en la naciente del río Chubut, cuando las nacientes de agua son del pueblo argentino, según rige en la Constitución Nacional. Pero lo cierto es que si querés entrar a la naciente, no podés. Entonces, ¿la soberanía la violan los mapuche?”

Lorena está sentada sobre la arena, repleta de piedritas. Delante, el esplendoroso Nahuel Huapi. Detrás, un edificio. Se da vuelta, lo señala y parece hablarle: “Este mega edificio no son módulos habitacionales, sino turísticos. Hace seis años había familias campesinas que habían venido a Bariloche buscando otra oportunidad económica de vida y andá a saber dónde fueron a parar tras ser desalojadas. Esto pasa todo el tiempo y nadie lo desnaturaliza. Un caso similar es la comunidad Lafken Winkul Mapu, formada por gente que se fue de Bariloche y que era la clase, ni siquiera proletaria, sino de lumpenaje para la visión de la sociedad moderna. Fueron a recuperar la tierra y resulta que esa comunidad es la violenta… ¿Y todo este modelo en que se cimienta el turismo patagónico? Por eso no se pueden buscar las explicaciones de lo que está sucediendo con la comunidad solamente en las condiciones coyunturales del presente; hay que buscarlas en términos históricos y dentro de lógicas globales”.

PLAN TRANSNACIONAL

El Pueblo Mapuche es uno solo, tanto en Gulumapu (Chile) como en Puelmapu (Argentina). A todo el territorio ancestral preexistente a ambas naciones se lo denomina Wall Mapu. Al hablar de lo global, Lorena suma complejidad a la situación. Y hace una ligazón indispensable: “A Rafa (Nahuel) lo matan en noviembre de 2017, y en septiembre había venido a Bariloche el subsecretario del Interior de Chile, Mahmud Aleuy, quien coordinaba el permanente estado de excepción que hay en la región de la Araucanía. Allí está nuestra gente luchando contra las forestales, la industria maderera extractivista que es terrible, como la soja en Argentina. Es una máquina de chupar hasta lo más ínfimo que tiene un árbol y destrozarlo en mil partes para vender. Ese tipo se reunió con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y a los muy poquitos días se publicó el informe RAM, que era un chiste, un recorte arbitrario donde se muestran hechos sin demostrar autoría; una payasada. Lo mismo que pasaba en Chile, lo hicieron acá en 2017 y ahora lo volvieron a hacer: armaron fuerzas de seguridad especiales para intervenir, hostigar, violentar a un grupo de gente desarmada que estaba huyendo cerro arriba; inflaron un conflicto e inventaron una imagen, un imaginario, lo mismo que en la Araucanía.

Lamentablemente, la comunidad está siendo utilizada para crear ese imaginario, el encapuchado peligroso, el terrorista, sin ningún elemento contundente”.

Las relaciones no terminan ahí. La organización Consenso Bariloche, constituida por empresarios del poder concentrado, con fuertes vínculos en Juntos por el Cambio y en el gobierno de Río Negro, viene fomentando un clima antimapuche. “En la Araucanía hay un referente que se colocaba en lugar de la víctima del ‘conflicto mapuche’, y eso mismo están haciendo acá, con el empresario Diego Frutos, cercano al PRO. Se trata de la versión bizarra de una película que ya se contó en otro lugar. Este modelo no lo inventó el servicio de inteligencia argentino ni tampoco el chileno; se creó con los pueblos indígenas de Colombia y Ecuador, se importó hacia la Araucanía y ahora lo están llevando a cabo en la Patagonia. Se ve bien cómo funciona en el imaginario social la construcción del enemigo interno a la Nación, un enemigo que además tiene rasgos indígenas. Ese vocero de la Araucanía, que se presenta como víctima del conflicto mapuche, representa un conglomerado de empresarios madereros, que se articularon como empresarios víctimas. Y que no solamente consiguen que haya un estado de militarización permanente en la región, sino que logran que se les bajen los cánones de exportación, que haya ciertas garantías que otros empresarios no tienen; o sea, un montón de beneficios que van ligados a ese mote de víctima a cambio de una serie de cosas. Es un negocio redondo. Entonces, es importante pensar: ¿a quiénes les sirve el conflicto mapuche? Si mataron por la espalda a un pibe de 22 años (Rafael Nahuel) que estaba en un proceso de recuperación de tierras; y al poco tiempo matan a otro pibe jovencito (Elías Garay) y hieren a su compañero (Gonzalo Cabrera) en otro proceso de recuperación; si nosotros tenemos dos muertos y un intento de asesinato, ¿a quién le beneficia ‘el conflicto mapuche’? Si ahora tenemos gente que anda escapando de la represión de las fuerzas federales de seguridad y no podemos acceder al rewe, ¿a quién le beneficia el ‘conflicto mapuche’? Cada vez que se activa la idea del fantasma del terrorismo mapuche, de la violencia y qué sé yo cuánto, nosotros vemos retroceder nuestros derechos. Entonces insisto con esta pregunta: ¿a quién le sirve el ‘conflicto mapuche’? A nosotros, seguro que no.

INSUMOS INDÍGENAS

Además del empresariado, ¿quiénes son los accionistas de ese “negocio redondo”? ¿Quiénes son los cómplices, por acción u omisión? Lorena amplía el mapa: “Se alimenta de una maquinaria de propaganda muy importante. Sin los medios de comunicación hegemónicos esto no funcionaría, son parte esencial. El Grupo Clarín tiene sus articuladores locales, como Bariloche 2000 y El cordillerano, que son los diarios que leen mis vecinas. También tiene Canal 6, que es el único de aire que hay acá. Ellos son los responsables de la construcción de una imagen, de la cara tapada, vestido con ropa oscura como símbolo del extremismo mapuche. Es la misma imagen que utilizan en Chile, es la misma imagen que utilizaron en Colombia; ni siquiera renuevan el vestuario”.

¿Qué otros actores son insoslayables?

Si esta serie de emprendimientos inmobiliarios se sigue haciendo, así como la persecución a nuestro pueblo, es porque hay leyes que les aseguran la impunidad. Hay un Estado que no solo no devuelve las tierras que nos robaron, sino ni siquiera la pequeña parte que estamos demandando, y que calan en lo más hondo de la espiritualidad mapuche, que es un pueblo que se está re armando, que viene de un proceso de genocidio. ¿La respuesta son balas? ¿En serio? ¿Balas en vez de una política de reparación a largo plazo? Es grave lo que está pasando y la decisión política debe estar enmarcada dentro de la retórica de memoria, verdad y justicia que a este país tanto le costó conseguir. Muchas de esas personas víctimas del terrorismo de Estado están en el poder ahora, tienen lugares de decisión. No estamos pidiendo que se entienda una historia ilegible, incomprensible. No. Acá hay suficiente proceso de movilización política, social y de plasmar en políticas reales el proceso de reparación de la dictadura que pueden servir como insumos para asimilar las demandas indígenas.

¿Qué se reclama con el lema Memoria, Verdad y Justicia?

Se pide la reparación al genocidio de los indígenas y políticas concretas como la restitución del rewe (altar donde la Machi, autoridad ancestral mapuche, puede ver enfermedades y tratarlas). Reconocer que hubo un genocidio no solo sirve para que la historia no se repita, sino porque hay consecuencias y efectos bien concretos. Ese genocidio no incide solo para los pueblos originarios, sino para el conjunto de la sociedad, porque nadie acá se puede comprar un lote de tierra si no tenés un ingreso exorbitante en dólares. Entonces, parte de la desigualdad estructural del genocidio tiene que ver con quién puede y quién no acceder a la tierra que nos robaron a nosotros.

En cuanto a la decisión política, Lorena Cañuqueo describe un laberinto que parece no tener salida: “A la decisión política no puede acceder cualquiera; sus marcos son sumamente elitistas y eso tiene un origen. No hay que olvidar que la Conquista del Desierto no solamente significó la anexión de la Patagonia a lo que todavía no era Estado argentino, sino que creó un modelo económico profundamente extractivista. Y cuando se quiso hacer una reforma al impuesto sojero este país colapsó por impulso de la Sociedad Rural. Cada vez que la sociedad argentina se cuestiona los modelos, se les saltan los tapones a los dueños reales del país”.

¿Cuál creés que es el rol del Pueblo Mapuche, en este contexto y pensando a futuro?

Seguir tensionando a partir de nuestra sola existencia y la enunciación del proceso histórico, visibilizando los orígenes de una sociedad profundamente desigual. Porque si la gente común empieza a entender que hay condiciones estructurales de su vida cotidiana, falta de acceso a derechos que tienen relación directa con el despojo a los pueblos indígenas, ya está: ahí se jodió al actual modelo y podremos vivir mejor.

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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




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El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




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En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




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Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




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Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




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Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




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No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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