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Miguel Benasayag: homo sapiens 2.0

Argentino exiliado en Francia, tiene media docena de títulos y otros tantos doctorados, pero su mayor experiencia la adquirió como integrante del ERP. Esa mezcla le permite una mirada única sobre temas inquietantes: cómo se modificó el cerebro de la especie humana y qué tipo de ser originó el sistema de poder actual, dominado por la macroeconomía y la técnica.

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Argentino exiliado en Francia, tiene media docena de títulos y otros tantos doctorados, pero su mayor experiencia la adquirió como integrante del ERP. Esa mezcla le permite una mirada única sobre temas inquietantes: cómo se modificó el cerebro de la especie humana y qué tipo de ser originó el sistema de poder actual, dominado por la macroeconomía y la técnica. Temas difíciles que explica con humor y ejemplos criollos. De los genes a Macri.
Miguel Benasayag: homo sapiens 2.0
 
Estudió Medicina, luego psiquiatría, antropología, espistemología y neuro-fisio-patología, entre otras cosas, pero su formación académica la recibió en el ERP-PRT, que completó con un posgrado en Cárcel y un doctorado en Exilio. Miguel Benasayag es científico y militante, dos formas de adquirir conocimiento que construyeron un estilo propio, muy particular. Para escucharlo hay que deslumbrarse primero con sus definiciones expuestas con carisma y humor, afrontar el desasosiego que producen sus revelaciones sobre la actualidad global a escala humana y celebrar cuando el militante recupera el timón del charla y la ilumina señalando no arriba, no el horizonte, sino este pedacito de suelo que pisamos hoy, a partir del cual podemos construir un destino diferente.
A esa tarea de crear juntos, acá y ahora, una forma de vida mejor él la llama “construir un zócalo”.
Así estamos.
Glup.
¿Cómo llegamos tan abajo?El viaje es largo y su ruta fue construida con la promesa de un falso destino final: el Progreso.
Si tengo que explicarlo con mi nivel de colectivero de la línea Ciudadela-Púan, anunciaría las siguientes paradas:

  • Sociedad feudal: gobierno de las almas. Pastores al poder, controlan los rebaños. Parada Michael Focault, ramal 1.
  • Sociedad moderna: gobierno de las poblaciones. El Estado al poder, controla a los ciudadanos clasificados según su potencia productiva: sexo, raza y clase. Nace el biopoder. Parada Michael Foucault, ramal 2.
  • Sociedad posmoderna: gobierno de las subjetividades. El mercado al poder, controla cómo somos y queremos ser. Nace la sociedad de control a cielo abierto. Parada Gilles Delleuze esquina Félix Guattari.
  • Sociedad transgénica: gobierno de la especie. La ciencia y la técnica al poder, gobiernan los genes. Señoras y señores: llegamos a destino. Parada Miguel Benasayag.

Bajen y lean.

Lo nuevo

Mi doble formación en las llamadas ciencias duras y en las ciencias humanas trato de aplicarla para comprender los cambios de paradigmas entre lo que Focault llama la modernidad y lo que está pasando ahora. Hoy ese cambio es de mutaciones reales: lo vivo está cambiando. No se trata solo de que hoy otro paradigma cultural, tampoco es un cambio de cartografía, sino de territorio, de la materialidad del mundo. Estamos viviendo un cambio absolutamente radical y mayor. Lo que investigo, entonces, desde un laboratorio y cruzando diferentes investigaciones, saberes y disciplinas, responde a una pregunta: veamos qué es lo que empieza ahora, qué está emergiendo.

Pedrito tiene celu

En general la idea que uno tiene es que los seres humanos son objetivamente los mismos aunque vivan en sistemas diferentes. Mi trabajo investiga, en distintos niveles, cómo un ser humano que vive en un sistema no es fisiológicamente igual a otro que vive en una constelación moderna. Y la pregunta es ¿por qué? Lo que está pasando ahora, el cambio que está sucediendo ahora, es un cambio radical en la materialidad del Hombre, en la especie humana. Todos los biólogos que trabajan e investigan la evolución humana están convencidos de eso. Hay algo que está pasando a nivel biológico y que está marcado por las técnicas de la inmediatez y la comunicación, entre otras cosas. Por ejemplo: la idea naif dice que Pedrito antes no tenía un celular y ahora Pedrito tiene un celular. Y punto. Lo que yo estudio es si Pedrito sin el teléfono celular es el mismo Pedrito, pero con teléfono. Culturalmente, por supuesto, es más evidente que hay una diferencia. Mi trabajo es investigar qué cambió en el cerebro de Pedrito: si anatómica y neuronalmente es el mismo.

Pedrito tiene compu

Pedrito ahora tiene una computadora. Perfecto. Po otra parte sabemos que la plasticidad neuronal está relacionada con mecanismos de reciclaje. Un ejemplo: las conexiones y las neuronas que se ocupan de la lectura. El hombre de las cavernas no las necesitaba. Y no es que antes de que se inventara la escritura estaban ahí aburriéndose, esperando que se invente el libro: se ocupaban de otra cosa. ¿En qué? En desarrollar una cierta capacidad de cazador, en la atención y detección de los peligros y potencialidades del medioambiente. Ahora ya sabemos que esas zonas utilizadas por el cerebro del hombre de las cavernas, a partir de la escritura y de la lectura silenciosa, se reciclaron. La especie humana toda perdió en ese reciclaje habilidades que eran imprescindibles para el hombre de las cavernas. A nivel anatómico esto puede verse: el cerebro del hombre de la modernidad es más liso que el del hombre de las cavernas. Ese alisamiento representa un proceso que llamamos de desterritorialización. ¿Qué significa? Que el hombre moderno se transforma en un tonto con respecto al medioambiente. Pero ojo: lo que una especie pierde otra especie se lo apropia. Es lo que llamamos co-evolución. Todo lo viviente está relacionado. ¿Qué está pasando ahora con el cerebro de Pedrito desde que tiene una computadora? Bueno: que desde la lectura silenciosa no se veía una transformación análoga a nivel cerebral. Estamos con el cerebro más lisito. Es decir, más desterritorializados.
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Se me prendió una neurona

Cuando las computadoras aparecen, aparecen sobre todo mecanismos de cálculo y de memoria. Y de repente la especie humana empieza a delegar esas funciones en la computadora. Poco a poco, el cerebro se va transformando: pasa de ser un cerebro esculpido – con recuerdos, olvidos, traumas, intensidades diferentes- a un procesador de información. ¿Qué significa esto? Que estamos otra vez ante un proceso de reciclaje neuronal. En el laboratorio estamos viendo ahora mismo cómo se produce ese reciclaje neuronal, vemos muy bien cuáles son las neuronas que se alumbran y cómo esas neuronas se prendían antes por otra cosa. ¿Po qué? Porque se está produciendo una reorganización del cerebro humano. ¿Cómo? Se está transformando en un aparato de procesar información, pero de una manera especial: esa información en ningún momento hace mella, no esculpe, no marca. Simplemente es flujo, pasa.

Mutantes

Si la tendencia actual pudiera afirmarse, nuestro cerebro terminaría siendo totalmente liso. Pero constatamos que la tendencia actual no se completa, por emergencia de síntomas y disfuncionamientos. O sea: hay algo que disfunciona, rompe el proceso. Pero también notamos que los núcleos subcorticales que se ocupan de las coordenadas espacio-temporales se atrofian. Eso parecería ser una tendencia afirmada. Es decir: no es que el tipo ese que está ahora cruzando la calle ya no sabe dónde está el Obelisco. Lo que seguro no sabe es dónde está el Norte o el Sur, la derecha y la izquierda de su medio ambiente. Ese es el proceso irreversible: vamos perdiendo de a poco la noción de espacio porque la noción cerebral que nos ayuda a situarnos territorialmente se atrofia. Son ejemplos tontos, ya lo sé, pero los uso para dar una idea simple de algo enorme: la raza humana está mutando. La idea tonta es creer que una mutación significa que ahora van a nacer bebés con tres orejas, pero las mutaciones no necesitan ser anatómicamente tan explícitas para tener el efecto de cambiar a toda la especie.

Ser transgénico

¿Es lo mismo una especie humana territorializada que una desterritorializada? Es decir, ¿es lo mismo que seamos seres con conciencia de nuestro espacio vital o no? Nuestra respuesta es clara: no es lo mismo. Y lo demostramos con nuestras investigaciones. El mundo de la desterritorializacion de lo viviente construye un viviente diferente: el viviente transgénico.

Apartheid genético

¿Esto es bueno o malo? ¿Es mejor o peor? Veamos. Hoy en día hay todo un mambo con las llamadas nanotecnologías, la manipulación genética y todas esas tecnologías derivadas de las corporaciones biotecnológicas que nos plantean escenarios muy complejos. Por ejemplo: ponele que en tal lugar hay un problema de salud concreto creado por la contaminación que producen los agrotóxicos de Monsanto. OK. La corporación biotécnológica está en condiciones hoy de ofrecerte una modificación genética que te hace inmune al veneno de Monsanto. ¿Esto qué significa? Que están las puertas abiertas para que se produzca una modificación de lo vivo. Ya lo sabemos a nivel de las semillas de la soja, por ejemplo. Pero a nivel de lo humano lo que representa es nada menos que la posibilidad de romper la unidad de la especie. Un aparheid genético.
Miguel Benasayag: homo sapiens 2.0

Lo que se rompe

Todo esto se hace en nombre del bien, del progreso. Pero los científicos ya sabemos lo que pasa después, las consecuencias: al cabo de una cierta cantidad de mutaciones manipuladas se rompe la unidad de la especie. No te reproducís con cualquiera. Es lo que pasa en las plantas y algunos animales genéticamente modificados.

Lo anormal

Vemos ahora que representan estos cambios a nivel de sistema, de organización social. El fenómeno fundamental de estos tiempos es que hay una organización automatizada del poder, aquello que Focault llamaba “la estrategia sin estrategas”. Esa forma de poder que funciona de manera autónoma está representada por lo que llamamos la macro economía y la técnica. Son las dos cosas que hoy ordenan la realidad. Los nuevos lugares sagrados. Es cierto que hay canallas horribles, políticos corruptos, especuladores inescrupulosos que están destruyendo el mundo y se aprovechan hasta de sus escombros. Pero no hay nadie que esté dirigiendo ese proceso. Pongamos un ejemplo: Magnetto, el malo de la película de estos días. Por más hijo de puta que sea Magnetto, el problema estructural no se llama Magnetto. Él está al servicio de esta combinatoria macro económica. Y si el mañana no quiere hacer más la hijoputez que está haciendo hoy, lo rajan y ponen a otro. Los canallas horribles lo único que pueden hacer es ocupar puestos importantes adentro de una estrategia sin estratega. El poder lo tiene la macroeconomía y la técnica y lo ejerce creando focos de valores. Todo lo que la técnica hace posible se transforma en normatividad: es “normal” porque así es el “progreso”.

La mentira del progreso

El progreso sin un mito -en el sentido antropológico, y con materialidad objetiva- no tiene ningún sentido. Para que alguien pueda decir “hay progreso” tiene que saber que ayer estaba en Chacarita, hoy en Medrano y que, en realidad, a dónde quiere llegar es a Leandro N. Alem. Para que haya progreso primero tiene que haber un trayecto con un objetivo. Es muy importante darse cuenta que hoy cuando nos dicen que tal avance técnico-cientifico es un progreso lo que nos están diciendo es una mentira ideológica.

El nacimiento de la política

La política nace en la modernidad occidental en el momento de la sacralización de la sociedad: hay un desplazamiento de los lugares sagrados hacia la sociedad. La sacralización de lo social le da al hombre – como promesa, como devenir- todos los atributos de cualquier sacralidad: todo le está permitido, no ya, sino cuando llegue el momento. Entonces aparece la idea de que si el Hombre es el sujeto sagrado, tiene que poder decidir de todo. Tiene que poder decidir del fin de la injusticia, de la escasez, dela enfermedad… La política es eso.

El desteje

Hoy en día, ese Hombre de modernidad está desterritorializado de él mismo: se está destejiendo. Y la política manifiesta este desteje en la perdida de potencia de la relación de las personas con sus instituciones. Está pasando exactamente lo mismo que en el Renacimiento, cuando la Iglesia le dice a Galileo: “Te vamos a matar: la Tierra no se mueve” pero las naves del Vaticano navegaban con las cartografías de Galileo. Estamos en ese punto.

Macri y los mediocres

Ahora tenemos a las iglesias modernas – los partidos y sus candidatos-, demostrando que hay que ser muy ignorante para ser político. Y que están muy al pedo. Porque, ¿de qué se ocupa un candidato? Solamente de ser elegido. Si sos muy inteligente olvídate de ser candidato. Para ser candidato tenés que ser un mediocre total. Tenés que querer aprovecharte del poder y esas cosas… Es rarísimo que hoy aparezca un Mandela , aunque es cierto que de vez en cuando aparece un tipo decente. ¿Qué pasa entonces? Esos tipos y tipas, cuando están del otro lado, se dan cuenta de que no es posible hacer nada; o muy poco. No es que traicionan: no pueden hacer nada. Entonces, claro, van a hacer alguito para mantener un consenso, pero no tocar la macroestructura : eso es lo imposible. El secreto que mejor conocen los políticos mediocres es la impotencia. Y les rompe las pelotas que la gente lo empuje, lo empuje… porque no pueden, no pueden. Macri no puede y está chocho. Ese es el secreto del mediocre.

El apartheid social

¿Cuál es la diferencia entre Macri y los otros? Macri tiene una diferencia fundamental que le da una potencia enorme. Macri, como todos los políticos neoliberales, sabe que mañana no va a haber agua para todo el mundo; sabe del desastre. Entonces dice: hay que construir barrios cerrados, ciudades cerradas, hay que construir ya el apartheid social que haga que nosotros, los privilegiados, podamos seguir viviendo.

El arte como resistencia

Donde hay poder hay resistencia, es cierto. Lo que nosotros vemos que resiste a esta fuerza horizontal de la técnica y la macroecnonomía, lo único que vemos que resiste son los cuerpos. Los cuerpos de los bichos, de las plantas y los nuestros también. Pero esa resistencia no se puede comprender como heroica y positiva. La resistencia a eso no son 5 hippies o 3 izquierdistas haciendo tai chi: la resistencia hoy es el desarrollo del cáncer. La resistencia se expresa en la no-viabilidad de esas vidas. La gente se muere de cáncer, la gente se vuelve loca… Lo único positivo de del sufrimiento de esos cuerpos se expresa en el arte. En el teatro y danza en particular, cuando manifiesta esta resistencia, este despedazamiento de los cuerpos, cuando nos recuerda que así no puede ser: no es posible. Ese arte no está dando pistas sobre las nuevas formas de asociación que podrían emerger en este proceso de resistencia que nos enferma.

Hormigas y cucarachas

El otro día escuchaba en la radio a Víctor Hugo. Él tiene una periodista que se ocupa de ecología que informa sobre el desastre. Victor Hugo siempre le dice: ´No hay que dejar de hacer, pero tampoco ser tremendista. Todo sistema se autoregula´. Entonces y así el único problema que no deja dormir a Víctor Hugo en paz es el cretino de Magnetto. Lo que no sabe Víctor Hugo –y si lo supiera capaz que le provocaría un insomnio mayor que Clarín- es que por supuesto que el ecosistema se va a autoregular, pero no tenemos ningún contrato firmado con nadie para que esa autoregulación nos incluya. Las hormigas y las cucharas, sí.

Demagogia cero

Ojo: yo pienso que hay que juzgar a los militares y meterlos en cana, lanzar la Ley de Medios, pero, a la vez, trabajar en un plano más profundo. Para usar una metáfora médica: estoy de acuerdo con las curas paliativas del sida; pero hace falta que alguien se arremangue ya y empiece a estudiar la posibilidad de una vacuna.

Izquierda y desarrollo

Mientras puteamos a Magnetto se está creando en la gente la ilusión de que si este hijo de puta no estuviera más la vida, nuestra vida, sería mejor. Y eso es gravísimo: canaliza la potencia de la gente en un problema que es periférico con respecto al engranaje real. ¿Es una crítica al gobierno? OK Entonces soy opositor y voto a la izquierda. La izquierda gana. Ojo: digo que la verdadera izquierda gana, la más radical. Perfecto. ¿Qué piensa esa izquierda? Que sin desarrollo de las fuerzas productivas no hay posibilidad de justicia social. Seguramente tendrá todas las justificaciones teóricas para pensar eso, pero hay un problema: si sigue este tipo de desarrollo, el planeta explota. Ningún partido, ni por más radical de izquierda que sea, puede hoy decir: “O encontramos nuevos modos de consumo, intercambios, de compartir, o esto se va al carajo”. Y esa es la cruel verdad de estos tiempos. Pero, ¿quién gana una elección diciendo: “Si llegamos al poder van a tener que olvidarse de usar el aire acondicionado y la 4 x 4 se la van a meter en el culo”. No los vota nadie.

La enfermedad del trabajo

No hay más trabajo para todos. Es un hecho. Marx no lo sabía porque no tuvo en cuenta la finitud del modelo productivo en relación al crecimiento poblacional. Pero también es un hecho que la puerta de entrada al cáncer y la locura es el trabajo Hablo del más formal y mejor pago: el corporativo. El sistema enferma y enloquece desde ahí. Esa es otra cruel verdad de estos tiempos. Y así La Verdad se va transformando en algo cada más complejo y difícil. Una amenaza enorme. Yo, que adoro a Sartre, sé que prefirió ocultar el desastre que era la Unión Soviética para “no desesperar a la clase obrera”. Terrible error. Todo el trabajo de base que hacemos, todos los espacios que construyamos, tienen que lograr la potencia de cambio de la que es capaz la gente sin que sea a costa de ocultar la verdad, por más compleja y desesperante que nos parezca. Porque quizás esa complejidad sea la base de la potencia de nuestra acción.

Lecciones de ayer

El conflicto siempre es múltiple. Y hay una gran conflictualidad en Argentina. Conflictualidad quiere decir que no hay dos bordes, sino muchos. Lo aprendí en los años 70, con el feminismo, la contracultura del rock, el hipismo, las pequeñas comunidades, las luchas revolucionarias… La represión, ¿qué hizo? Atacar esos niveles de conflictualidad -culturales, artísticos, sociales-, hasta llegar al enfrentamiento armado. Y cuando llegó ahí, ya habían ganado. Y nosotros -para hablar solamente de lo que conozco, del ERP- caímos en la trampa de ir al enfrentamiento de Los Malos vs Los Buenos. En vez de retroceder y decir: «Bueno, paremos a pensar. Acá el nivel de conflictualidad está desapareciendo y estamos quedando reducidos a una sola cosa». Nosotros, que solidariamente imprimíamos el diario del Frente de Liberación Homosexual, nosotros, para quienes el Che Guevara era el tipo que había defendido el arte surrealista no figurativo frente a la bosta del realismo socialista, nosotros caímos en la trampa de enfrentar el buró político del bien contra el buró político del mal. Aparecieron entonces los grados militares, los uniformes, y toda una manga de horrores que llevaron a decir: «El tipo que canta canciones de protesta tiene que agarrar los fierros». ¿Por qué? Porque así los dirigentes podían dar libre curso a su deseo totalitario de enfrentamiento. Esto es lo que acabo de co-escribir con mi ex comandante Luis Mattini, en un libro donde explico esta posición y él me contesta. Y no lo escribo para renegar de esa experiencia: de todos los doctorados y diplomas que tengo, considero que lo más importante lo aprendí en los años de militancia en el ERP y los años de cárcel.

Pensar el somos

¿Qué haría ahora si estuviese militando en Argentina? Lo primero que haría es decir: «Paremos de decir pelotudeces. Lo segundo, es dejar de pensar en función de la dupla esperanza/desesperanza. Y pensar la acción en función de potencia concreta. Por último, pensar qué queremos ser juntos. El “somos”. Si el somos es la suma se hombres y mujeres absolutamente impotencializados, serializados, el desastre es inevitable. No hay que ceder al nihilismo nazi estilo Macri que proclama “la armonía es para pocos” ni caer en el horror moderno que dice “Como ustedes tienen hambre no hay otra: rompamos la montaña y saquemos oro”. Hay que pensar en términos de la alegría que produce la acción, la potencia concreta. Y pensar ese “somos” más allá de hombres y mujeres, incluso más allá de la especie humana. Pensarla en términos de ecosistemas.

El zócalo

Lo que tenemos que crear en un zócalo común. Pero concretamente ¿Con quiénes? Para encontrarlos recurro a Marcuse, cuando nos habla de la potencialidad de los márgenes: desclasados, villeros, pobres, inmigrantes. Ese es el eje de mi militancia. Ahora mismo, por ejemplo, estoy trabajando en París con inmigrantes islámicos. Y es un desafío. Estamos hablando de una cultura que no solo oculta a las mujeres tras un velo: les cercena el clítoris. ¿Cómo construir con esas personas el zócalo? Tratamos de ver que, en realidad, los cuerpos son un problema que tenemos en común. Eso saca al occidental del lugar de avance que, efectivamente, la lucha del feminismo y los homosexuales había logrado, para mostrar que hoy tanto Occidente como Oriente tienen en común un zócalo horrible: el odio total de los cuerpos. Uno trata de borrarlo técnicamente y el otro, religiosamente.

INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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Ley de explotación laboral

Conste en actas

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lavaca.org

Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org

A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.

A las 12:50 se fueron.

Conste en actas

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.

A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.

En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

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La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.

A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.

A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.

A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Conste en actas

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi

A las 17 la plaza estaba desolada,  a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.

“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

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Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org

A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.

Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.

PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

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Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

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Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

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MU 210: La batalla final

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MU 210: La batalla final

El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?



Las notas de esta edición:

MU 210: La batalla final

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez

¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña


MU 210: La batalla final

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano

¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla



MU 210: La batalla final

Carla Soggiu: La impunidad avanza

Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi



MU 210: La batalla final

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Crónicas del más acá: Al trote

POR CARLOS MELONE



MU 210: La batalla final

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas

La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel

Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin protección: Ley contra el Acoso y después

Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari



MU 210: La batalla final

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes

Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel



MU 210: La batalla final

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo


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