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Panamá Papers: Macri, Messi y el periodismo de investigación en red

La publicación del informe constituye un hecho histórico por su contenido, pero también por su forma de elaborarlo. Es la primera vez que se expone públicamente cómo operan los paraísos fiscales, pero a su vez representa cómo el periodismo de investigación sobrevive a las presiones políticas y corporativas a través del trabajo colaborativo.

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La publicación del informe Panamá papers constituye un hecho histórico por su contenido, pero también por su forma de elaborarlo. Es la primera vez que se expone públicamente cómo operan los paraísos fiscales, esas máquina de lavar dinero que hasta hoy se ha cobijado en la impunidad de las sombras, pero a su vez representa cómo el periodismo de investigación sobrevive a las presiones políticas y corporativas a través del trabajo en red, colaborativo y sin que su fin último sea ni comercial ni personalista.

Panamá Papers: Macri, Messi y el periodismo de investigación en red
El impacto de sus resultado se hacen sentir en todo el planeta, pero en Argentina tiene la repercusión que implica que entre los nombres revelados figuren el actual presidente de la Nación, Mauricio Macri y el del mejor jugador de fútbol del mundo, Lionel Messi.
El protagonista de esta investigación es el estudio Mossack Fonseca que el resumen de la investigación presenta así:
“La serie más grande de archivos obtenida por periodistas ofrece mucho más que una simple mirada a los métodos de negocios de Mossack Fonseca y al catálogo de sus clientes más reprochables. Permite una amplia mirada al interior de una industria que ha trabajado para mantener sus prácticas ocultas  y ofrece pistas sobre por qué los esfuerzos por reformar el sistema han fallado.
La historia de Mossack Fonseca es, en muchas formas, la historia del mismísimo sistema offshore”.

Macri y el aporte de La Nación, TN y Canal 13

En el caso del presidente argentino, fue el diario La Nación y los medios del Grupo Clarín TN y Canal 13 los encargados de chequear la documentación y aportar el descargo oficial a esta investigación, de la que participaron medios y periodistas de todo el mundo. El informe final que resume la investigación especifica así los datos obtenidos sobre el presidente argentino:
“La lista de líderes mundiales que utilizaron a Mossack Fonseca para establecer entidades offshore incluye al actual Presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien era director y vicepresidente de una compañía en Las Bahamas manejada por Mossack Fonseca cuando era alcalde de Buenos Aires. Un vocero de Macri dijo que el presidente nunca fue personalmente propietario de acciones en esa firma, la que era parte de los negocios de su familia”.
Según revela Panamá Papers, Macri integró junto a su padre Franco y su hermano Mariano el directorio de la sociedad offshore Fleg Trading Ltd, registrada en las islas Bahamas entre 1998 y 2009. La consecuencia que tiene ahora esta revelación es que al ser electo jefe de Gobierno porteño en 2007, Macri no incluyó en sus declaraciones juradas su conexión con la firma. Tampoco lo hizo en 2008. La Nación aportó el dato de que declaró ese año 500 dólares en activos en el extranjero, pero no especificó su origen ni ubicación.
Otra posible consecuencia de los Panamá Papers en la política local es el rol del HSBC en la creación de estas sociedades fantasmas: fueron más de 2.300. Cabe recordar que el presidente Macri nombró a María Eugenia Talerico al frente de la Unidad Fiscal Financiera de la Oficina Antilavado. Talerico es abogada de HCBC en tres causas judiciales que investigan a esa entidad financiera por, justamente, lavado.
Panamá Papers: Macri, Messi y el periodismo de investigación en red
En cuanto a Messi, la síntesis del informe precisa:
“Los registros muestran a Messi y a su padre como dueños de la sociedad panameña Mega Star Enterprises Inc. Esto, añade un nuevo nombre a la lista de sociedades pantalla que se sabe están vinculadas a Messi. Sus negocios offshore son hoy el blanco de un juicio por evasión de impuestos en España”.
En los Panamá Papers figuran 570 argentinos -personas y empresas- que tenían cuentas en ese paraíso fiscal. Ese listado está en poder de La Nación y TN/Canal 13, por ser los miembros locales encargados de chequear la información. Hasta ahora sólo difundieron pocos nombres: Macri, Néstor Grindetti; actual intendente de Lanús y ex funcionario del gobierno porteño durante la gestión de Macri; Daniel Muñoz, secretario privado de Néstor Kirchner y, obviamente, Lionel Messi.

Off shore: qué es

La síntesis de la investigación explica qué significan el sistema off shore:
“Las sociedades offshore son empresas que no registran ninguna actividad económica o comercial real. Si bien no es ilegal tener una firma en un paraíso fiscal, sirve de pantalla a sus dueños para transferir dinero, realizar operaciones financieras, abrir cuentas bancarias en el exterior y realizar operatorias sin las cargas fiscales que tienen en los países de origen”.
Y apunta qué representa:
“Los datos filtrados cubren casi 40 años –desde 1977 hasta fines de 2015- y permiten una mirada inédita al corazón del mundo offshore: un vistazo día a día, década a década, de cómo el dinero sucio fluye por el sistema financiero global, generando crimen y despojando a las tesorerías nacionales de los preciados ingresos de impuestos.
La mayor parte de los servicios que la industria offshore provee son legales. Siempre y cuando quienes los utilicen acaten la ley. Pero los “Papeles de Panamá” filtrados demuestran que bancos, firmas legales y otros actores offshore a menudo no han seguido los requerimientos legales para asegurarse de que sus clientes no estén envueltos en actividades criminales, evasión de impuestos o corrupción política. Incluso, los archivos revelan cómo en algunas instancias intermediarios, offshore se protegieron a sí mismos y a sus clientes ocultando transacciones sospechosas o alterando registros oficiales”.

Cómo se hizo

El informe Panamá Papers es responsabilidad del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una red formada por 185 profesionales de todo el mundo. Su sede oficial se encuentra en pleno centro de Washington y el coordinador es periodista irlandés Gerard Ryle. Una de sus editoras y responsables de escribir el informe Panamá Papers es la argentina Marina Walker Guevara, pariente lejana del Che, coordinadora de la sala virtual de redacción de Washington.
Todas las investigaciones del ICIJ se comparten gratuitamente en Internet y en cada medio que forma parte. Para que los trabajos puedan llevarse a cabo con total independencia, se financia gracias a través de donaciones individuales o de fundaciones. Su presupuesto anual ronda el millón de dólares.
Si bien su prestigio se ha construido a partir de las investigaciones que revelan la operatoria de paraísos fiscales –esta no es la primera, pero si la más importante por la cantidad de documentación hecha pública- el ICIJ no solo ha destapado escándalos financieros. Algunos de los informes más relevantes tienen que ver con  el tráfico de tejidos humanos, el comercio mundial de un material cancerígeno como el amianto, el contrabando de tabaco o los detalles de los contratos de las guerras de Irak y Afganistán, entre otros.

Panamá Papers: el origen

El origen de los datos que hoy revela Panamá Papers es anónimo. La documentación que involucra a 200 mil empresas y 74 líderes políticos mundiales fue entregada al diario alemán Süddeutsche Zeitung y este lo compartió con el ICIJ para chequear la información recibida.
La investigación se puede leer completa en el sitio del Consorcio Internacional de Periodistas: https://panamapapers.icij.org/
La síntesis del informe se puede leer en español acá:
https://ciperchile.cl/2016/04/03/the-panama-papers-las-secretas-finanzas-offshore-de-lideres-mundiales-empresarios-y-celebridades/
Fútbol off shore: La FIFA en Panama Papers:
https://www.proceso.com.mx/435639/dirigentes-fifa-encumbrados-futbolistas-adictos-a-los-paraisos-fiscales
Las empresas encubiertas de más de 100 líderes mundiales:
https://www.proceso.com.mx/435533/las-empresas-encubiertas-de-mas-de-100-lideres-en-el-mundo

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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