Análisis de una foto premiada
La Argentina de Milei

¿Qué representa la imagen de fragilidad de un cura que intenta defender a otro, agredido por fuerzas de seguridad antimotines? ¿Con qué se la puede comparar? ¿Cómo mirar eso que se ve? Una de las fotos premiadas por World Press Photo este año es la aquí publicada, tomada por Tadeo Bourbon para lavaca y MU. Título: “La Argentina de Milei”. Presentamos el texto realizado por Cora Gamarnik, licenciada en Comunicación Social, doctora en Ciencias Sociales, y docente e investigadora del fotoperiodismo, con el análisis, las comparaciones y el significado de parte de lo que vive la sociedad argentina.
Por Cora Gamarnik
Fotos: Tadeo Bourbon.
Esta fotografía de Tadeo Bourbon titulada “La Argentina de Milei” fue una de las fotos premiadas este año por la World Press Photo.
Lo que vemos en la imagen sucedió a metros del Congreso Nacional el 14 de mayo de 2024. Dos curas, el padre Francisco “Paco” Olveira y el padre Jorge ‘Chueco’ Romero se acercaron a expresar su solidaridad con las y los jubilados. En el momento de la foto el padre Romero intentaba socorrer al padre Paco que había sido detenido minutos antes por la policía. Ambos sacerdotes integran el grupo de curas católicos Opción por los Pobres.
Lo que vemos en la imagen es una hilera de prefectos armados con cascos, escudos, rodilleras, chalecos antibalas, protectores de plástico, escudos de acrílico y bastones que aprisionan al cura vestido con una túnica blanca, vieja, ajada, suelta, cómoda, de manga corta. Los prefectos lo agarran violentamente, son muchos contra uno, y ese uno además es un cura.
El blanco de su sotana contrasta con los colores negros y caquis de los uniformes. El bolso que lleva el cura es de una tela de colores típica del norte argentino. Se adivina en la imagen su estola caída, la misma con la que da sus misas que tiene los colores de la Wiphala, el emblema ancestral de los pueblos originarios andinos. La soga de su bolso le rodea la cintura. El padre Jorge se puso zapatillas cómodas para ir a la manifestación, zapatillas negras con cordones rojos. En el momento de la toma sus cordones están desatados. Con su pie izquierdo pisa la bota de uno de los prefectos. Se agarra fuerte para no caerse. Su brazo tenso deja ver dos pulseras en su muñeca derecha.

El detalle en la foto de Tadeo Bourbon: las zapatillas del padre Jorge Romero, «Chueco», frente a las botas de la Prefectura Naval, dedicada a reprimir jubiladas y jubilados (y sacerdotes) en Congreso.
La foto tuvo en el momento de su publicación una deriva en memes y en dípticos comparativos. Se la comparó con cuadros del barroco como “La captura de Cristo” (1602) de Caravaggio. Es sorprendente la similitud con la escena del arresto de Jesús. En ambos casos, múltiples cuerpos armados intentan someter a un hombre indefenso. La proximidad física y la tensión de los gestos le otorgan dramatismo a la imagen. La alegoría religiosa habla del sufrimiento físico, de la dimensión sacrificial de un cuerpo violentado como fue el de Jesús.

La tensión y la resistencia en el gesto de Chueco: su túnica, sus pulseras, su morral. El contraste brutal del enfrenamiento.
Pero en la fotografía hay un plus de sentido. El cuerpo del cura resiste. No está derrotado, no se rinde. Se agarra con fuerza de una parte de la pechera de uno de los prefectos. Un efectivo lo sujeta desde atrás, otro lo empuja con su escudo. El contraste es brutal. La imagen se inscribe en una genealogía visual que atraviesa la historia del arte occidental: desde la representación del martirio religioso hasta la denuncia moderna de la violencia estatal.

Imagen del cuadro «La captura de Cristo», del italiano Caravaggio (1602). En ambas escenas se ven múltiples cuerpos armados que intentan someter a un hombre indefenso. Pero en la foto actual, el cuerpo del cura resiste. No está derrotado, no se rinde, como en lo retratado por Caravaggio. Y una reflexión: la desproporción de la maquinaria institucional desplegada para someter a hombres y mujeres que pelean por derechos básicos.
Tadeo tomó la foto de cerca, el encuadre muestra a los cuerpos amontonados, no hay cielo ni distancia que suavice. La proximidad física es parte del mensaje. Los escudos forman una muralla que envuelve y aplasta la figura del sacerdote. No hay fuga posible dentro del cuadro. La escena sucede en plena calle, atrás de adivina en la esquina una pizzería, a la izquierda un kiosco de diarios. Todos están en movimiento, nadie posa, nadie mira al fotógrafo. La nitidez del primer plano contrasta con el fondo ligeramente difuso.
La composición es simétrica: el cura en el centro, los efectivos cerrando desde ambos lados, los escudos con las siglas «PNA» que se reiteran. PNA, PNA. ¿Qué hace la Prefectura Naval reprimiendo a un cura? Si eso hacen con él, ¿hasta dónde son capaces de llegar con la represión?
La fotografía se construye sobre ese juego de contrastes: fragilidad y fuerza, claridad y oscuridad, uno contra muchos. Una violencia ejercida a la vista de todos. Una violencia irracional que pretende legitimarse en nombre del orden.
Las marchas de jubiladas y jubilados frente al Congreso se convirtieron, desde que asumió Milei, en uno de los focos más visibles de la resistencia social al gobierno. Con jubilaciones mínimas que no llegan a cubrir la canasta básica continúan manifestándose a pesar de ser reprimidos de forma constante todos los miércoles.
La foto de Tadeo Bourbon expone con claridad alegórica la desproporción de la maquinaria institucional desplegada para someter a hombres y mujeres que pelean por derechos básicos.
La foto de Tadeo habla de la Argentina de Milei.


A 50 años del golpeHace 3 semanasMemoria, verdad, justicia y Norita

Derechos HumanosHace 4 semanasEquipo Argentino de Antropología Forense: 12 cuerpos hallados en el centro clandestino militar de La Perla

A 50 años del golpeHace 3 semanasNietes: tomar la posta

A 50 años del golpeHace 3 semanasCrecer bajo el terror: Infancias y dictadura

A 50 años del golpeHace 3 semanasCarta abierta: Miseria planificada 2026





















