Nota
El verso del embrionismo: análisis literario de un poema de Esteban Bullrich
Pablo Marchetti destaca en este artículo el nacimiento de un nuevo movimiento: el embrionismo. Y la foto ilustra a su indiscutible líder: el superembrión. Acto seguido, se realiza un análisis minucioso del poema YO TE AMO MAMÁ (COMO NADIE LO HARÁ), escrito por el poeta y senador Esteban Bullrich, para entender una obra clave de nuestro lenguaje contemporáneo.
Por Pablo Marchetti para lavaca.org
Son muchos los ismos que se han sucedido en la política argentina en los últimos años: kirchnerismo, macrismo, sciolismo, massismo, randazzismo, por nombrar sólo algunos. Más allá de las profundas diferencias ideológicas de todos ellos, hay algo que identifica a estos robustos corpus teóricos: son ismos que se construyen en torno a una persona.
En los últimos tiempos, han surgido también otros movimientos más ideologizados. Movimientos que, a diferencia de los personalismos mencionados anteriormente, aglutinan una ideología en torno a lo que realmente debería ser el motor de una ideología: una idea.
El debate en torno a la legalización del aborto provocó que una ideología que parecía dormida, pues se suponía infranqueable e incuestionable a la hora de volverse ley, se despertara de su letargo y volviera a mostrar sus garras. Fue así que el embrionismo (de eso estamos hablando) salió a las calles y logró convocar una buena cantidad de gente en manifestaciones en distintos lugares del país.
A diferencia del feminismo (que siempre acompaña sus reclamos con distintas performances artísticas) el embrionismo parecía más atado a formatos tradicionales. El masivo reclamo del 25 de marzo (oficialmente, Día del Niño por Nacer, fecha instaurada por Carlos Menem pues ese día es exactamente nueve meses antes del 25 de diciembre, con lo cual se habría consumado la cópula de la que iba a nacer Jesús) marca un antes y un después en la historia del embrionismo.
El 25 de marzo hubo no sólo una, sino dos manifestaciones artísticas embrionistas que produjeron obras de arte memorables. Una es una escultura de un feto de varios metros de largo que fue la gran estrella de la marcha en Buenos Aires. Este superembrión deja una incógnita: al personificarse de semejante manera el embrión, ¿no está el embrionismo personificando a su líder? ¿Podemos hablar pues de una versión populista del embrionismo? ¿O se trata de una variante norcoreana, donde el embrión podría ser equiparado a Kim Jong Un?
En todo caso, las preguntas en torno al superembrión podrían encuadrarse en las que suelen rodear a cualquier obra artística que interpela a una época. Pero esta escultura de grandes dimensiones no fue la única manifestación artística embrionista. Ese mismo 25 de marzo se publicó una obra poética que conecta con las vanguardias, es deudora por igual de la tradición popular como de lenguajes disruptivos, y lanza al embrionismo a un nuevo nivel de lectura y análisis discursivo.
El poema YO TE AMO MAMÁ (COMO NADIE LO HARÁ), escrito por el poeta y senador Esteban Bullrich debe ser analizado en profundidad para dar cuenta de la complejidad de una época y la necesidad del arte de fagocitarlo todo. Acá va el poema completo y un análisis minucioso para entender una obra clave de nuestro lenguaje contemporáneo.
YO TE AMO MAMÁ[i] COMO NADIE LO HARÁ[ii]
Indefensos silencios que callan[iii], adentro del castillo[iv] hecho panza[v].
Vulnerables ojitos que no ven[vi], la tormenta[vii] que le aproximan a su piel [viii].
Sonrisa muda de alegría[ix], pese a sentir que en breve se le irá su vida[x].
Manito tibia llena de amor[xi], que no se abrirá al sol[xii] y con dolor[xiii].
Mejillas suaves[xiv] hechas para besar[xv], no conocerán los labios de su mamá[xvi].
Esperará con tristeza su muerte[xvii], sin entender porque le corre esa suerte[xviii].
Tanto amor y deseos de abrazar[xix],serán mutilados[xx] y en sangre se ahogarán[xxi].
Te amo mami no me dejes[xxii], es mi amor el que quiero que te llene[xxiii].
Quiero beber de tu pecho la vida[xxiv] y no entiendo quien te dice que no es mía[xxv].
Te amo, te necesito[xxvi], yo te adoro[xxvii], y me entregan a la muerte aunque lloro[xxviii].
Quiero que sepas que soy tu hijo[xxix], ese mismo, que sin saberlo, tu corazón bendijo[xxx].
Ámame, abrázame[xxxi], ya me muero[xxxii], y mi vida se la llevan sin un duelo. Mi mamá no me mimará[xxxiii], aunque yo la amaré en su eternidad[xxxiv].
Te amo mami aunque no me veas[xxxv], mi vida seguirá con la tuya[xxxvi] aunque no creas[xxxvii].
Te amo mamá[xxxviii]. Tu hijito por siempre[xxxix].
[i] La afirmación del yo tiene un destino dual. El yo puede referir tanto al feto como a quien escribe. Hay una simbiosis entre el yo-poeta y el yo-feto que sirva para hacer carne la gesta. “Si tocan el embión me tocan a mí”, parece ser la consigna.
[ii] Un embrionismo absoluto, un embrionismo invencible porque invencible es ese vínculo con la causa. Un embrionismo resguardado por el amor hacia la madre. La madre del poeta y la madre del embrión.
[iii] “Silencios que callan”: el poeta se vale del pleonasmo para subrayar la soledad y la vulnerabilidad del feto. El embrionismo se transforma así en el único guardián fetal.
[iv] El vientre es visto como una fortaleza que no puede ser franqueada por el abortismo. El castillo donde vive el príncipe feto no puede ser vulnerado.
[v] Panza como elemento ameno. El coloquialismo es clave para llegar al alcance de mamus y papus que pueden conmoverse y difundir la obra embrionista en los grupos de whatsapp donde reina la emoción.
[vi] Nótese cómo el “vulnerables” acompaña al diminutivo “ojitos” para reforzar la idea de debilidad en torno al feto. El embrionismo apela a la conmoción de la debilidad para erigirse en cancerbero.
[vii] La imagen meteorológica es muy eficaz a la hora de mostrar devastación frente a lo inevitable.
[viii] Si bien el poeta publicó el poema en un solo cuerpo, aquí se lo ha dividido en versos de a dos por tratarse de pareados. Es decir, rimas de a pares. Y aunque en la mayoría de los casos se trata de endecasílabos, hay casos como este, en que la cantidad de versos es mayor. Pero en otras es menor. Las rimas son siempre entre dos versos y son asonantes, como ocurre por ejemplo en los romances.
[ix] Un verso extraño. ¿La sonrisa es muda porque se presiente el peligro? ¿O porque el embrionismo admite que, más allá de su defensa incondicional, es cierto que el feto aún no se ha transformado en una persona con todos sus signos vitales? Y si la sonrisa es muda por el peligro, ¿por qué es “de alegría”?
[x] Más confusión. ¿O sea que siente que se va la vida? ¿Entonces por qué la sonrisa es muda? Quizá se subraye la confusión como antesala de la tormenta anunciada anteriormente.
[xi] Otra vez el diminutivo pidiendo clemencia. A eso se le suma la tibieza. El embrionismo conecta con los sentimientos 2.0 y busca emociones en un lenguaje muy común en Facebook.
[xii] La manito no se abrirá al sol. La tormenta parece haber vencido.
[xiii] No se entiende a qué modifica sintácticamente este “y con dolor”. ¿Qué tiene que ver con el sol? La rima interna, sin embargo, fortalece rítmica y tímbricamente la idea. Parece más un recurso de la poesía fonética que del devenir lógico de un discurso.
[xiv] El embrionismo se despliega en un territorio de suavidad y confort.
[xv] Los besos superan cualquier barrera: la sangre, la placenta, el líquido amniótico. Los besos embrionistas no conocen barreras como la viscosidad o la náusea.
[xvi] Si los besos definen territorialidad, los besos de una madre se erigen como Tierra Santa. El embrionismo promueve la entrada a ese territorio sagrado de los besos de madre.
[xvii] Esperar la muerte es un acto que siempre conlleva tristeza. Lo que se quiere reforzar aquí es la idea de resignación ante lo inevitable: la muerte. No porque el embrionismo se resigne. Se subraya, una vez más, la vulnerabilidad del feto. Una vulnerabilidad que lleva al embrionismo a involucrarse, a tomar cartas en el asunto. En suma, a actuar.
[xviii] El terror está tan próximo que la rima esta vez se vuelve consonante. La idea es emitir fonemas que amplifiquen inminente terror.
[xix] Ahora el feto desea. Y no desea cualquier cosa: desea abrazos. Desea amor.
[xx] La mutilación del deseo: el embrionismo apela a la castración. Eros se hace presente para hacer más evidente el triunfo de Tanatos.
[xxi] Será finalmente la propia sangre la que acabe con el feto. El embrionismo es un salvavidas de vísceras que evita el ahogo en un mar sin coagulación.
[xxii] El feto reclama a la madre. Pero el poeta es consciente de que el embrionismo debe actuar más allá de la madre. Porque la vida la garantiza el embrionismo. Siempre y bajo cualquier circunstancia.
[xxiii] El cruce de la madre con el verbo “llenar” propone una digresión soez que no se condice con el tono del resto del poema. Remite a aquella rima de trazo grueso que consistía en decirle a alguna persona que le mandaba saludos Esteche. Y cuando la otra persona preguntaba: “¿Qué Arteche?”, se recurría al factor sorpresa y sin aguardar un instante se respondía: “El que te llenó el culo de leche”. Es probable que el poeta haya acudido aquí, una vez más, a un elemento del lenguaje popular, para universalizar la prédica embrionista.
[xxiv] Otra vez el trazo grueso, el coqueteo con lo soez. Si bien es cierto que es el bebé (y, por lo tanto, el feto-bebé, según la superstición embrionista) quien bebe del pecho, el verso puede dar lugar a equívocos. Excepto que, una vez más, sea el acercamiento a un lenguaje masivo lo que mueve al poeta embrionista a expresarse así.
[xxv] El yo-feto se vuelve omnipresente al mismo tiempo que se disuelve la presencia de la madre y del poeta
[xxvi] El pedido de amor es desesperado. Un amor vinculado a la necesidad. Y la necesitad, a la existencia más primaria.
[xxvii] El yo-feto adora en su doble acepción: amor y deidad.
[xxviii] Si bien la vulnerabilidad del feto se mantiene inalterada, el peligro lo ha convertido casi en un ser adulto. El embrionismo celebra la madurez del feto, siempre que no se transforme en pibe chorro.
[xxix] El yo-feto recuerda el vínculo filial que para el embrionismo es su razón de ser. Se devela lo que está a la vista de todos. Se le otorga ciudadanía a quien no la tiene sólo porque el embrionismo no ha triunfado aún.
[xxx] Otra vez la rima consonante, otra vez la métrica que se rompe. Nuevos gestos vanguardistas para dejar en claro que el embrionismo tiene tradición, pero también tiene futuro.
[xxxi] El embrionismo, a través de su poeta, tiene claro que el ruego de amor es el más desesperado en el imaginario de un combate dialéctico.
[xxxii] El fin se acerca. La razón de ser del embrionismo clama piedad. O ni siquiera: no tiene fuerzas para evitar la muerte, pero sí la lucidez para visualizarla.
[xxxiii] Como antes se apeló al lenguaje popular y hasta soez, en esta ocasión la tensión se sostiene con una de las primeras frases que aprendemos a escribir. O con una variante cruel de esa frase. No es ya “mi mamá me mima”. Por el contrario, se asume que los mimos de la madre forman parte de aquello la desterritorialización.
[xxxiv] El yo-feto es capaz de perdonarlo todo. El embrionismo es misericordioso aún con quien pretende aniquilarlo.
[xxxv] El embrionismo perdona la ceguera, tanto lineal como metafórica.
[xxxvi] Los valores embrionistas están por delante de todo. La madre es fe embrionista y todo está consagrado a ese valor supremo. El destino del yo-embrionista está atado a la madre. Y la madre es embrionista siempre, aunque no lo sepa.
[xxxvii] Ni siquera abjurar de esa fe puede volver a la madre-embrionista (o a la madre-madre, razón de ser del embrionista) un alma sin fe.
[xxxviii] Todo el pensamiento embrionista se resume en esta simple y poderoso sintagma.
[xxxix] El poema se cierra con esta coda de un solo verso, sin rima obviamente. El final es casi una firma, pero hecha con la tinta indeleble de la eternidad. La mejor síntesis de la proyección infinita del yo-feto en el imaginario embrionista.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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