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80 días sin Loan: entrevista en Corrientes al hermano del niño desaparecido

Lavaca en Corrientes. En el pueblo donde vivió el niño de la sonrisa de 5 años, Loan Danilo Peña, la tranquilidad se rompió, y en la provincia también: ya no hay marchas pidiendo por su aparición, ni carteles pegados en las calles, en una sociedad quebrada por el manoseo del caso y la tirantez política con el gobernador. Desde esa cierta soledad el hermano de Loan, José, recibe a lavaca y responde.
Por qué se investigó mal. El accionar de la justicia. Quiénes son las 7 personas detenidas. Cómo actuaron el gobierno nacional y el provincial.
Las mafias. Quién es Loan. El acompañamiento del pueblo. La promesa del gobernador Valdés. Y el corazón del problema: “A veces se pierde el foco y se habla de cualquier cosa; los medios, la gente, se la pasa dos, tres días hablando sobre lo que no es prioridad. Acá, lo único importante es seguir investigando y que recuperemos a Loan. Después, todo el resto es cuento”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Juan Valeiro
En Corrientes capital cuesta encontrar alguna mención sobre Loan. Un par de carteles en la terminal de micros, y no mucho más. No hay grafitis, no hay banderas. No está Loan.
En las rutas correntinas, Loan también está desaparecido. Entre vacas, caballos, gallinas y diversos cultivos, hay enormes marquesinas de empresas, sobre todo vinculadas al agro. Pero no existe cartelería que muestre su cara, su nombre, su risa, en kilómetros y kilómetros de campo verde a ambos lados. No aparece Loan.

En el pueblo 9 de Julio (más de 3.000 habitantes; 200 kilómetros al sur de la capital provincial) la geografía cambia. Acá vivió Loan desde que nació hasta, por lo menos, el 13 de junio pasado, cuando hace 80 días lo desaparecieron. Acá, en este pedazo de tierra fértil –donde prevalece la producción de frutilla, en invierno/primavera, y de limón, sandía y melón, en verano–, se perdió la tranquilidad de un día al otro –o de una hora a la otra–, cuando aquel jueves alrededor de las 14.30 empezó a circular la foto “de un nene perdido” en los estados del whatsapp de las y los vecinos.
Acá, nada volvió a ser lo mismo. Porque aunque la siesta sigue sin negociarse y los perros que ladran y los pájaros que cantan siguen siendo los únicos que la alteran; porque aunque las vacas y los caballos andan como habitualmente por las grandes veredas cubiertas de pasto y las anchas calles sin asfalto; porque aunque esa “tranquilidad” continúa reinando y esa “paz” permanece inalterable en un lugar donde las rejas son la excepción y las bicicletas no se atan con cadenas; y porque, incluso, aunque toda persona saluda cuando ve a otra (toda la gente es toda la gente), acá algo se rompió.
“Se partió la confianza”, dice una vecina que atiende el único restaurante del casco urbano, formado por menos de 70 manzanas. “Ya no hay chicos en la plaza jugando solos; los sábados a la noche la ruta (nacional N°123, que atraviesa horizontalmente al pueblo) se llenaba de música y ahora escuchen, puro silencio; ya no hay más fiestas en el pueblo, porque no hay nada que festejar”.

Quién es Loan
Acá, en 9 de Julio, la geografía se transforma porque hay un nene de 5 años que se llama Loan Danilo Peña, al que le gusta tocar el acordeón, y tomar mates con su papá, y bailar el chamamé, y reír un montón, que está desaparecido. Ese nene, acá está en todos lados. Está pegado en carteles; está nombrado en banderas y pasacalles. Está en las ventanas de los autos que andan sin apuro, en la fachada del centro de jubilados y pensionados, en el gimnasio; en los kioscos, en la plaza principal, en la escuela donde iba al jardín; en los almacenes, en un mural.
Casi al final de la zona urbana, al noreste del pueblo, hay una casa donde el alambrado del frente sostiene un montón de carteles que exigen “justicia”, “que aparezca”, “con los chicos no”, y la cara de Loan y el nombre de Loan.
Loan. Loan. Loan.
Por todos lados, Loan.
Es la casa de este nene de 26 kilos y 90 centímetros, de donde se fue con su papá a almorzar a lo de su abuela Catalina, en el paraje rural Algarrobal, a las afueras de 9 de Julio. Almuerzo donde estuvieron 6 de las 7 personas hasta hoy detenidas e imputadas mientras se continúa con la investigación a cargo de la Jueza Federal de Goya Cristina Pozzer Penzo: Laudelina Peña –tía de Loan– y su esposo, Antonio Benítez; Daniel Ramírez y Mónica del Carmen Millapi –pareja amiga de los tíos de Loan–; Victoria Caillava –funcionaria municipal y amiga de la abuela de Loan– junto a su marido Carlos Pérez –oficial retirado de la Armada–. El séptimo detenido es Walter Maciel, comisario del pueblo –ya desafectado– e imputado por encubrimiento. El mismo Maciel, que carga con una denuncia por abuso sexual de 2019 y a quien sus ex compañeros de la comisaría lo denunciaron este año por abuso de poder.
En la casa de Loan, uno de sus siete hermanos, José, recibe a lavaca. Tiene 25 años, un hijo de 3, cosecha frutilla y es a la par de su hermano Mariano quienes hablan con la prensa.
Detrás de él, una cartulina blanca se destaca pegada en la pared, con letras negras: “No a la corrupción”. Y al lado, un santuario lleno de vírgenes, de santos, de velas y de Loanes. “La fe mueve montañas”, esperanza una inscripción. A continuación, la entrevista con José, de pocas palabras, cuerpo cansado y ojos conmovidos.
“No sabemos nada»
¿Por qué después de 80 días todavía no hay novedades concretas de dónde está Loan?

Y eso es lo que queremos saber, el por qué. No sabemos qué está haciendo la Justicia, no se mueve; los culpables están detenidos pero no hablan, no dicen la verdad de lo que pasó. Lo único que queremos es que aparezca Loan y saber qué pasó ese día. Que lo sacaron por la ruta 12, que lo entregaron en una escuela, que fue un accidente, que se lo comió un yacaré… No sabemos nada, hipótesis y más hipótesis. Solo tenemos un botín de Loan como indicio, nada más. No puede ser, no puede ser.
¿En qué se investigó mal desde el primer día?
Lo primero que se tuvo que hacer fue bloquear el pueblo. Que nadie salga y que nadie entre. Pero el comisario Maciel no tomó esa decisión, entonces quienes se lo llevaron tuvieron todas las oportunidades para hacerlo. Hoy Loan puede estar en cualquier lado por culpa de esas primeras horas en que la Policía no cerró la zona.
¿Cómo analizás el accionar de la Justicia?
Medio tibia y también medio fría, con cosas que debe hacer y no hace, pero bueno, ellos son los que están trabajando. Veo que tardan; que deben llamar a declarar a gente como Macarena y Camila (sus primas, que estuvieron en el almuerzo) y no lo hacen, me llama la atención. Entonces, necesitamos que la Justicia nos explique estas cosas.
Además de las 7 personas detenidas, ¿alguien más debería estar imputada?
No puede ser que en un pueblo tan chiquito, que nos conocemos todos, pase esto; no lo esperábamos. Pero lo que es seguro es que la gente que está presa, y que estuvo en el almuerzo, sabe bien qué pasó el 13 de junio. Mi mamá y mi papá son víctimas de ellos, cayeron en la trampa. Macarena y Camila saben más de lo que dicen. Si ellas también estuvieron el 13 de junio, no pueden estar en la calle como si nada, mintiendo. No entiendo el por qué.
¿Cómo actuaron los gobiernos local, provincial y nacional?
De los gobiernos no quiero hablar. De la política no quiero hablar, no es el momento. Hay que hablar de Loan, sino se corre el eje. De la política no sé si está metida o no en el caso, ni quién hizo tal cosa. Sí puedo hablar de lo que sé, como lo que pasó con el senador (Diego) Pellegrini (hombre cercano del gobernador Gustavo Valdés) que no entiendo por qué se metió en el tema (Laudelina Peña, la tía de Loan, lo acusó por haber buscado instalar la versión del accidente a cambio del pago de 50 mil pesos).
¿Qué mafias ves detrás?
Puede ser trata de personas, puede ser un tema de narcotráfico, tantas cosas pueden ser que no descarto ninguna, pero lo único concreto que tenemos es que Loan no está y que se lo llevaron, porque él si se hubiera perdido, de alguna manera llegaba a su casa.
Entre caballos y chamamé
¿Quién es Loan?
Loan es un tipo muy vivo, activo, inquieto, cantaba, jugaba mucho a la pelota; no se quedaba quieto, andaba en bici, tocaba el acordeón. No había problema si lo estabas filmando, él se prestaba igual. No tenía vergüenza de nada, bailaba y cantaba chamamé. Vos lo veías y por su propia voluntad salía a andar a caballo, y después venía, regaba la huerta, carpía la tierra… así andaba Loan, haciendo lo que él quería. Y ahora está cambiando su vida, no sé dónde…
¿Hincha de Boca, por lo que vimos en algunas fotos?
De Boca, o a veces de River, mientras él tuviera su remera no le importaban los colores.
Cuando pensás en él, ¿con qué te conectás?
No verlo, no saber de él, qué está haciendo, cómo la está pasando, duele mucho. Se levantaba temprano, recorría la casa, golpeaba la puerta, muchas veces te despertaba a las 7 o como mucho a las 8. Tomaba mates con papá o se tomaba su mate cocido. Se dormía temprano, como a las 8 y media, o 9, menos cuando dormía la siesta que se acostaba un poco después. Jugaba con todos sus hermanos, un rato con cada uno. Se me vienen muchas cosas a la cabeza; lo veo sentado en la mesa, jugando, bailando, y eso cambió totalmente. Cambiaron los días. Cambió todo.

LOAN, COMO FOCO
¿Cómo sentís el acompañamiento del pueblo?
Después del jueves pasado, cuando nuestra familia decidió juntarse con el gobierno provincial, la gente nos abandonó un poquito, pero con la familia seguiremos de pie peleando por Loan. El jueves se fue a la casa de gobierno a pedir ayuda, mis padres están desesperados por saber de él. Si tienen que juntarse con el gobernador, se van a juntar, si es con el presidente (nunca los recibió), se van a juntar; con quien sea, se van a juntar, porque lo que queremos es a Loan.
¿Hubo algo resolutivo en la reunión o alguna promesa de parte de Valdés?
Nos dijo que nos iba a ayudar en lo que necesitáramos, que estaba a disposición. Sólo eso.
Después de ese encuentro, como vos decías antes, parte de la sociedad se mostró disgustada por haberse juntado con el mismo gobernador que hasta ahora nunca los había recibido, ni había venido a verlos a su casa, y que el 29 de junio había twitteado: “Se ha dado un gran paso en la resolución del Caso Loan”, dando una información falsa. ¿Cómo analizás su actitud en todo este tiempo?
Cuando lo necesitábamos realmente que viniera, no vino. Eso no quita que no hiciéramos el encuentro con él. Mis padres no pueden estar más así, están muy angustiados, desesperados, siguen pasando los días y no tenemos noticias de qué pasó con Loan. Nos tenemos que mover como familia y por eso la decisión de ir el jueves. Esperemos que ahora ayude, fue lo que prometió.

¿Qué le decís a la sociedad argentina?
Que le estamos agradecida eternamente. Y que nos siga acompañando, en pedir justicia por Loan, en no dejar de buscarlo. Vamos a pedirle ayuda a quien sea, se llame Valdés o el Papa Francisco. A veces se pierde el foco y se habla de cualquier cosa; los medios, la gente, se la pasa dos, tres días hablando sobre lo que no es prioridad. Acá, lo único importante es seguir investigando y que recuperemos a Loan. Después, todo el resto es cuento.
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¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Por Sergio Ciancaglini
Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.
El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump.
La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena.
Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico.
Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.
A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía.
Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.
Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.
Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico.
Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.
Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido.
El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus.
En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.
El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias.
La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.
Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).
En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza.
Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.
También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.
Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.
En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end.
En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.
En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.
Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.
La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).
La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte.
Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.
Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:
We save the world mañana.
PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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