Actualidad
Clases callejeras y marchas por la educación pública: el pueblo no cambia de idea

Una nueva marcha por la educación pública llegó hasta el ex Ministerio de Educación, devenido en Secretaría, donde se plantó una bandera con el lema: “Unidad por la educación pública”. Una expresión de deseos y una intención que se está construyendo en las calles al calor del espanto frente a las políticas del gobierno, unidad cuyos máximos referentes son las y los estudiantes universitarios que deciden a mano alzada y en asamblea las medidas a seguir. La marcha logró ser multitudinaria, recorrió las calles del centro porteño y confluyó en el Palacio Pizzurno, donde los cánticos expusieron algunas diferencias.
La imagen más significativa del día se produjo horas antes, cuando todavía el sol regaba las escalinatas de la Facultad de Ciencias Médicas: los escalones oficiaban de asientos para las y los jóvenes estudiantes que miraban serios y con una atención muy detallada a las docentes (todas mujeres) que impartían clase paradas en la vereda.
Fotos: Lucía Prieto/lavaca.org

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
Las dos marchas
A las 18 puntualmente, decenas de estudiantes comenzaron el corte sobre la Avenida Córdoba. Durante casi una hora lo mantuvieron sobre dos carriles, mientras comenzaba a sumarse cada vez más gente. Era uno de los distintos cortes simultáneos en distintas calles cercanas a todas las facultades, ideado así –según las y los organizadores– para burlar el protocolo de Patricia Bullrich concebido para una sola manifestación.
Lo lograron: toda la ciudad quedó impregnada por el reclamo, mientras se cantaba el tema que dominó esta jornada:
“Traigan al gorila de Milei, para que vea, que este pueblo no cambia de idea: pelea y pelea por la educación».
Este cántico fue el mismo en las dos concentraciones: una, sobre la calle Paraguay, reunió a sectores del peronismo convocados por la Marcha de las Antorchas. La de la Avenida Córdoba, sin nombre, estaba integrada en su mayoría por agrupaciones de izquierda de estudiantes y docentes, y también estudiantes sueltos.

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
Sobre Córdoba algunos de los carteles señalaban inspiraciones (“Luche como jubiladx”), recordaban a Macri y Vidal (“No caemos en la educación pública: la elegimos”), hacían lecturas políticas (con una imagen de Lali Espósito pegándole en la cola Milei, bajo la leyenda: “Acá tenés tu veto”) y mencionaba a los –tal vez– últimos en la fila de esta marcha educativa, aquellos que ya trabajan gratis (“apoyemos a los ad honorem”). Otro mensaje: «Milei, la UBA también tiene las facultades alteradas».

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
De lado a lado
La Plaza Houssay, entre Córdoba y Paraguay, fue el punto de convergencia de las dos convocatorias y funcionó como síntesis, rodeada por las dos marchas. Otro símbolo del día: de un lado a otro pasan una decena de estudiantes de remera naranja con una inscripción sin metáforas -“Nuevo espacio”, que estaban en la marcha de Córdoba, pero querían estar en la de Paraguay. “Nos confundimos”, acepta Nahuel, estudiante de Administración de Empresas de 23 años, apurando el paso para no quedar atrás. Mientras cruza la Plaza Houssay explica la diferencia de postura de su espacio político: “Estamos en contra de las tomas, pero a favor de la educación pública”.
“Lo ideal sería que no se exprese como una toma, porque esa medida no apoya lo que uno quiere representar. Quien quiera dar clase tiene que poder hacerlo, sino le estás dando la razón a quienes quieren cerrar la Universidad”.
¿No son suficientes las clases públicas?
Esa es una forma de visibilizar, pero no deberían ponerse en contra de nadie, sino mostrar la situación que está sucediendo y que aquel que quiera cursar, pueda.
¿Qué acciones lleva adelante su agrupación para visibilizar el reclamo?
Tratamos de comunicar la realidad que se vive, el día a día.
¿Cómo es ese día a día?
Primero que nada, si hablamos de las tomas…
Me refiero al desfinanciamiento de la educación publica.
Si los docentes que nos están formando dejan de dar clases se pierde un montón de calidad.
¿Es la primera vez que participás?
Sí.
Cuando llegás a tu casa, ¿qué comentás con tu familia?
Que es triste. Y es triste no solo por nosotros, sino que afecta las futuras generaciones. Mis papás no tuvieron la oportunidad de ir a la Universidad. Si sacás la universidad pública le estás cortando la llave del futuro a muchas generaciones.

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
(Des)Esperanzas
Otro que cruza de un lado a otro, apurado, es Emiliano Yacobbiti, vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, de origen radical. Su charla con lavaca:
¿Qué simboliza este plan de lucha que parece recién comenzar?
Bueno: viene desde principio de año.
Me refiero a este contagio de tomas, la radicalización que está habiendo en las medidas…
Creo que tiene que ver con que había una solución planteada en la Cámara de Diputados, y muchos tenían la esperanza de que se resuelva de esa manera, y no se pudo hacer. Con lo cual, hay mucha preocupación por si el cuatrimestre va a terminar o no. Nosotros vamos a hacer lo imposible para que eso no pase.

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
Cuando dicen que “con estos números no se llega” ¿se trata de una posibilidad real?
El presupuesto del año que el Ejecutivo mandó al Congreso es la mitad de lo necesario. Con ese presupuesto es imposible garantizar el funcionamiento anual de las universidades. Creo que es momento de reflexión, momento para analizar y que el Ejecutivo tiene que entender que la sociedad va a defender las universidades porque funcionan, porque son la garantía de una sociedad igualitaria. Así va a ser.
¿Y los espacios políticos como el que usted integra están a la altura de estas circunstancias? Porque esta situación que usted está describiendo no la desconoce el gobierno: si no manda la plata es porque quiere cerrarlas.
Bueno: esperamos juntar la mayoría de diputados que haga falta para modificar la ley.
¿Cómo está esa negociación?
No tengo idea. La verdad que todavía no me metí.
¿Tiene esperanza en el Congreso?
Sí, claro que sí.

Fotos: Lucía Prieto para lavaca.
Cantos encontrados
A las 18.30 se corta toda la Avenida Córdoba. Una de las canciones que la agitan convoca a un “Paro general”. Los autos hacen sonar las bocinas en apoyo.
Por la calle Paraguay avanza, en paralelo, la Marcha de las Antorchas, y las dos confluyen a las 19:15 en el Palacio Pizzurno.
La Marcha de las Antorchas toma la delantera desplegando una bandera que dice: «Unidad por la educación».
Una flaca hilera de policías la mira de frente.
La marcha de agrupaciones de izquierda desborda el frente de la bandera y se pone al lado para iniciar una guerra de canciones: cantan “paro general”, “adónde está la CGT” y proclaman que “con los huesos de Caputo” van a construir una escalera “para que entre a la universidad la clase obrera”. En la otra se entona el himno y el hit es “la patria no se vende”.
Como antes, la canción de unidad es contra “el gorila de Milei” y acuerda que el pueblo no cambia de idea: pelea y pelea por la educación.
¿Quién decide?
Sobre el final de la marcha llegan tarde los dos únicos diputados presentes, Nicolás del Caño y Cristian Castillo. Este último responde a lavaca:
¿Cómo trabajan estas evidentes posturas distintas con la intención de unidad?
La fuerza es mantener la masividad. Las tomas y las asambleas de estudiantes están decidiendo cuáles son los mejores caminos. En mi caso la Facultad de Sociales: voy y participo.
Se ponen atrás de los estudiantes
Claro, apoyamos lo que el movimiento estudiantil hace, que es el sector dinámico.
Los centros de estudiantes peronistas o de izquierda tomaron medidas similares, pero arriba, en los partidos, no parece pasar lo mismo…
Todas las corrientes pueden tener distintas propuestas, pero en las facultades las que deciden son las asambleas. Lo más importante de todo es que hay que mantener la lucha hasta lograr la recomposición salarial. Milei la negó mediante el veto, pero no hay que permitirlo porque es una medida antidemocrática. Y nosotros ganando las calles tenemos que revertir esa medida. Eso es lo que está pasando.
Usted, desde el Congreso, ¿puede hacer algo?
No: este tema ha salido del Congreso. Porque el tema que está en debate –el veto– es de este año y ahora lo que se debate en el Congreso con el Ejecutivo es el aumento del presupuesto para el próximo. Al haber vetado una ley no tenemos forma de hacer algo por exigir un aumento para este.
O sea: es la calle contra el Ejecutivo
Y, es lo que hay ahora. La lucha quedó planteada así. Hay que conseguir esta reivindicación y decirle al gobierno que ponga la plata, porque plata hay.
Ustedes en el parlamento, ¿hablan de esto con los llamados dialoguistas, con los peronistas, con quienes se necesita para lograr los votos en el Congreso?
Nosotros no hemos votado nada con este gobierno. Milei compró las voluntades suficientes para lograr el veto. Eso es lo que pasó. Ahora, el aumento de este año para los docentes no es posible conseguirlo por vía parlamentaria. La única vía que queda es una paritaria. Por eso la importancia de construirla mediante la movilización.
¿Es optimista?
Yo creo que sí. Milei ya tuvo que retroceder con la idea de arancelar, así que yo creo que cuando vea que la gente está en la calle y protesta, va a reflexionar.
Romper el molde
Por fuera de estas lógicas transcurren las tomas, las asambleas, las clases públicas y los cortes en distintos puntos del país, desde Ushuaia hasta Salta, organizados por los propios estudiantes: los verdaderos latidos de esta rebelión incontrolable.

También La Plata fue protagonista de una histórica marcha universitaria.
Actualidad
Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

Actualidad
Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

Actualidad
Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

ActualidadHace 4 semanasItuzaingó: los trabajadores ocupan la fábrica de ascensores Cóndor y proyectan una cooperativa

ComunicaciónHace 3 semanas19 y 20 de diciembre: La crónica que nos parió

ActualidadHace 7 díasInvasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

NotaHace 2 semanasMatar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

ActualidadHace 4 semanasPetróleo y geopolítica: carta de María Galindo a Corina Machado

















