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DNU y marcha: arriba todo mal, abajo todo bien

La Cámara de Diputados votó a favor de un desconocido y sospechoso acuerdo con el FMI en medio de una movilización masiva, más grande aún que la de la semana pasada y que se desarrolló pacíficamente ya que no hubo provocación policial. Pablo Grillo se encuentra mejorando, y la jubilada Beatriz Blanco volvió a marchar hoy. Dos buenas noticias, junto a la afluencia de partidos, sindicatos, asambleas barriales y miles de personas independientes que no se amedrentaron pese a la campaña del miedo que desató Bullrich desde temprano en trenes, requisas en autopista y mediante una recompensa para quienes denuncien a “los violentos” más grande que la que otorga por buscar a Loan. Acuerdos espurios y fake news, versus la sociedad movilizada, creando estrategias y dando la pelea en la calle contra la encerrona democrática. La profecía autocumplida del FMI y la disociación de la realidad en la que viven el gobierno y sus sectores aliados.

El miércoles empezó técnicamente con un cartel azul de letras blancas en las pantallas de las terminales de trenes: “La protesta no es violencia. La policía va a reprimir todo atentado contra la República”. La frase era una amenaza. Pese a todo miles de personas, partidos, sindicatos, asambleas barriales, jubilados e hinchas se volvieron a manifestar pacíficamente este miércoles, esta vez en contra del acuerdo con el FMI como eje principal. Algo quedó claro: la policía comienza las agresiones para encender el clima y justificar la propia violencia estatal.
Pese a esos amedrentamientos, que empezaron con los episodios represivos de la semana pasada, la gente volvió a marchar y la convocatoria fue mayor que la de aquel día de hinchas & jubilados.

La sociedad sigue en movimiento mientras el Estado armó su dispositivo: el operativo de hoy tuvo 1.500 efectivos, 50% de inflación con respecto al miércoles pasado, y además de las 4 fuerzas federales incluyó a la SIDE. Con el Congreso vallado, los diputados terminaron dando el visto bueno a un DNU inconstitucional para que el gobierno negocie un acuerdo con el FMI del que ni siquiera los diputados que lo votaron conocen.
Esa votación promovida por el oficialismo y acompañada por sectores aliados (PRO, UCR, Coalición Cívica) vuelve a condenar a un futuro de empobrecimiento, violencia y protestas, acaso como una espiral o una profecía autocumplida de la encerrona en la que se encuentran la democracia, y gran parte de la política partidaria, de arriba, en Argentina. Durante la noche otra noticia con mal olor: fracasó la sesión que proponía la oposición para tratar la prórroga de la moratoria previsional.
Abajo, mientras tanto, pasaban otras cosas que iluminan tal vez las únicas esperanzas de una jornada gris.

Distintas recompensas
Mientras subía la temperatura de esta especie de despedida del verano, otro momento denso fue el anuncio del ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich ofreciendo 10 millones de pesos a quien brinde información sobre manifestantes: el monto de la recompensa equivale a 35 jubilaciones mínimas, que arañan los 279 mil pesos; y es el doble de recompensa que el Estado pagaría a quien aporte datos sobre Loan Peña, el niño desaparecido en Corrientes en junio de 2024.
La mezcla de delación programada con el accionar turbio de servicios de inteligencia puede tener alcances de crimen de Estado y de ataque a la libertad de las personas, como se vio el miércoles pasado: gente apresada que no estaba haciendo nada, la agresión a una jubilada de 81 años por parte de un efectivo con ajuar de guerrero, o el disparo contra Pablo Grillo, que fotografiaba la movilización.
Por suerte, o por resistencia de Pablo que no parece resignarse a ese destino de muerte que le deparó el Estado, al cierre de esta nota las noticias sobre su salud eran alentadoras:
– No tuvo fiebre en todo el día.
– Le sacaron el respirador durante casi todo el día.
– Aprieta la mano y mueve los pies.
Signos vitales y movimientos.

“Siguen siendo noticias muy alentadoras –escribió su familia en un mensaje difundido por Whatsapp-, igualmente sigue en terapia intensiva, eso quiere decir que su estado es crítico y puede variar minuto a minuto.
Todo el cariño, la fe y las buenas energías que le dan le llega y le da fuerzas para que la siga peleando. Gracias, gracias gracias”.

Otra buena noticia, dentro de la mala: Beatriz Blanco, la jubilada de 81 años que fue salvajemente golpeada y tirada al suelo la semana pasada, se recuperó y hoy volvió a marchar partiendo desde MU Trinchera Boutique.
Recibió a decenas de periodistas que buscaron entrevistarla en MU, junto a su hija y a un grupo de jóvenes mujeres y disidencias que en menos de una semana mandaron a hacer treinta remeras que lo resumen todo: “Jubilada patotera”, dicen las letras blancas sobre fondo negro, con un símbolo de un bastón de abuela (Beatriz) trenzado con una cachiporra policial (la que le pegó a Beatriz por orden de Bullrich). Este símbolo quedó estampado a su vez, en un simbólico pañuelo blanco. Para Beatriz el gesto resultó otra clase de recompensa.

El peligroso bastón también estuvo en MU, sostenido por su dueña, que avisa: “Estoy muy bien. Muy bien para seguir luchando”. Cuenta: “Vengo hace años a los miércoles. Les hablo a los policías. Les pregunto si no tienen familia, si no tienen madres o abuelas. Si no les da vergüenza trabajar haciendo lo que hacen. Algunos me escuchan. Otros no me hacen caso”. Otra vez, cuando trató de llamar la atención de un uniformado, terminó siendo atacada y derrumbada, con su nuca golpeando contra el piso.
A su lado se encuentra, agarradita de la mano, Mabel, una mujer uruguaya que fue quien la auxilió en el camino de Beatriz al hospital Argerich, en la ambulancia, como aquella vez: agarraditas de la mano.

Mabel y Beatriz en MU: de la angustia de la semana pasada a las sonrisas de este miércoles.
¿Cómo se conocieron?
Mabel: Yo estaba al lado de ella y cuando la veo caer, enseguida llamo a la ambulancia.
Beatriz: Ella me agarraba de la mano y yo también, y me decía «¿Estás bien? No te duermas». Yo estaba como en las nubes. Para mí era como que ya estaba muerta. Y yo siempre digo: ella fue mi ángel guardián. Me siento muy emocionada.
Emoción en medio del caos. Mabel dice: “La marcha significa eso. No es violencia. Ojalá que eso le gane a la violencia de este gobierno”.
Beatriz agrega: “No creo que al gobierno le toque un pelo esto. No le tengo fe.

Beatriz Blanco y las chicas que hicieron imprimir las remeras: «Jubilada patotera». El bastón de Beatriz frente a la violencia de Patricia Bullrich y el Estado.
¿Y a qué le tenés fe?
Beatriz: A la gente, que tiene que escuchar igual que nosotras. Salir, dar la cara, parar esto. Que se den cuenta de que estamos oprimidos. Queremos liberarnos, aunque te den un palazo en la cabeza. Y que a lo mejor van a ser varios palazos y varias cabezas. Pero bueno, siempre fuimos fuertes.
Mabel: No será la primera vez.
Beatriz: ¿Sabés qué? ¡Podríamos ponernos un casco!
La charla terminó entre risas confirmando que Beatriz se encuentra, pese a todo, de buen humor.
Arriba y adentro
Mientras tanto, Diputados ofrecía otro espectáculo dando quórum para aprobar un DNU del gobierno que habilita un nuevo acuerdo con el FMI. Acuerdo desconocido en sus características, pero que se buscaba aprobar en cualquier caso. La oposición denunció la habitual práctica libertaria de compra de votos, cosa que nadie desmintió. Los millones que implica eso se ven reflejados en historias como la del siempre olvidado diputado Kueider. Para el gobierno, esas cosas no son “ataques a la República” como lo que plantearon en sus carteles azules con letras blancas.

Celebración de LLA. Subordinación a ciegas al FMI.
Germán Martínez, jefe de bloque de UP, tras la votación dijo a lavaca: “Realmente habla muy mal de la Cámara de Diputados y del Congreso argentino que haya 129 diputados que le hayan dado un cheque en blanco a Milei para llevar adelante un proceso de negociación que va a terminar con un nuevo endeudamiento con el FMI. Un endeudamiento que nadie conoce, ni los montos ni los plazos ni las tasas, ni las condicionalidades. Además hay que decir la verdad, no hay todavía acuerdo técnico a nivel de staff entre los técnicos del FMI y los técnicos del ministerio de Economía, así que lo que hoy se hizo fue en la práctica una delegación de facultades”.
¿La contracara es la calle? “La actitud violenta y autoritaria que el presidente Milei y su ministra de Seguridad Bullrich están imponiendo en la calle tienen un correlato en el crecimiento del autoritarismo dentro de la Cámara de Diputados. Su presidente (Martín Menem) es uno de los responsables. Hace tiempo que no es el presidente de 257 diputados que forman la Cámara, sino de aquellos que están con LLA o que circunstancialmente votan con ellos. Y creo que eso es un problema grave para la política argentina en términos institucionales”.
Sergio Acevedo (Bloque Por Santa Cruz) ensayó una autocrítica: “Lo que falta es hacer algo que reconstruya la confianza y la esperanza del pueblo, con un programa cierto y realizable. La experiencia de Milei me parece que se puede abortar, pero las políticas que lo sustentan se van a manifestar de otro modo, con otro contenido, pero siempre es el mercado el rector de nuestras vidas, el que organiza nuestras vidas. Si el Estado no provee bienes sociales, culturales, salud, educación, seguridad, estamos en el estado de cosas de mayor desigualdad, de mayor pobreza, de mayor violencia y de promesas de represión. Se van a querer llevar todo por delante”.
Daniel Arroyo (UP, ex ministro de Desarrollo Social de Alberto Fernández): “Lo que se votó es una barbaridad. Es un decreto para endeudarse con el FMI. Al decreto le faltan tres cosas: una, cuánta plata va a tomar de deuda; segunda, por cuánto tiempo; y tercera, bajo qué condiciones. O sea: no hay un acuerdo con el FMI, es evidente que al gobierno le faltan dólares. Pero hoy se va a ir con un decreto que parecería mostrar cierto apoyo político. Pero es ilegal en serio, porque hay una legislación que todo el mundo llama la ley Guzmán que obliga a tratar el tema en el Congreso para que la deuda se apruebe. Acá simplemente se lo autoriza a negociar lo que quiera. Muestra la desesperación del gobierno”.
¿Qué cosas pasaron en los anteriores oficialismos, qué errores, tiros en los pies, o goles en contra hubo para que se llegue a una situación así?
-La sociedad votó algo que no quedaba claro para dónde iba con tal de no seguir como estábamos, con tal de no votar el peronismo. Hay tres cuestiones que marcaría: primero, no haber encarado un plan antiinflacionario, porque con inflación permanente se le hace dificilísimo a la sociedad y a los más pobres. Segundo punto: no haber hecho los cambios estructurales. No se hizo una reforma laboral, no se hizo una reforma de la escuela secundaria que para mí es el núcleo del problema en Argentina. Y tercero, fue un gobierno de conflicto permanente y a cielo abierto entre distintos sectores. Pero para mí la clave es no haber hecho un plan antiinflacionario.
Sobre el clima político en que se realizó la manifestación: “Hasta hace muy poco los jubilados eran 50 y su objetivo era dar la vuelta a la manzana y contar que la están pasando mal. Empezó el gobierno con la represión, se sumó la gente de Chacarita y terminó haciéndose una cosa más solidaria del conjunto. Y el gobierno responde con represión brutal y amenazas. La tarea de Patricia Bullrich es generar miedo y desmovilizar a la sociedad”.
Afuera y abajo
Pese a todo ese arsenal de estímulos inmovilizantes, esa proliferación de miedos difundidos por el gobierno nacional, la gente pasado el mediodía ya se acercó a la zona del Congreso. Y en cantidad. A las 4 de la tarde y ya había más gente que el miércoles pasado y a las 5 duplicaban la última marcha. Y una marea seguía caminando desde la 9 de Julio, por Avenida de Mayo, con sentido al Congreso.

El panorama: muchas personas sueltas, autoconvocadas; organizaciones, asambleas barriales y partidos que nunca abandonaron la calle. Y fue noticia que también que hoy sí hubo muchos dirigentes, organizaciones y sindicatos que habían brillado por su ausencia (varios de una CGT, cuya cúpula parece empezar a despertarse). El músculo empieza a tomar otro tono. Se percibe en la gente, en los cantos y en algunos bailes, merced a los gremios y sus bombos y trompetas. Desde afuera podría parecer una situación esquizofrénica: mientras en un Palacio Legislativo cada vez más degradado se aprobaba una nueva subordinación al FMI, en la calle se percibía un mayor entusiasmo. Quizá por la recuperación (tan paulatina como constante) de Pablo Grillo; quizá porque pese al miedo infiltrado por el gobierno, nada ni nadie pudo detener una nueva movilización, más multitudinaria. Quizá por todo eso hubo jubiladas y jubilados con bastones, con andadores, en silla de ruedas, a pie. Y un montón de jóvenes. Y de trabajadores. Y de camisetas de fútbol. Y de vírgenes de Luján. Y de postas de salud. Y de chicas con libros en las manos. Y otras que se besan en la boca. Y carteles que dicen cosas como estas:
-Protestar es un derecho, reprimir es un delito.
-Es momento de luchar.
-Jubilados del oeste, sin esperanza y sin paciencia.
-La potencia de lo colectivo
-La calle es nuestra.

En esa calle, hablan los jubilados, como la semana pasada, y como lo vienen haciendo desde hace años, cada miércoles, exigiendo un aumento de haberes y que no se le ponga fin a la moratoria previsional, como pretende hacer el Gobierno desde el 23 de marzo.
Patricia integra la multisectorial de la seguridad social y el grupo de jubilados y jubiladas del barrio porteño de Flores: “Nos tienen sumidos en la miseria, como parte de un ataque avasallante, despiadado y salvaje de todos los derechos de los ciudadanos”. Patricia dice que la semana pasada fue bisagra: “Se ha visto un antes y un después a partir del miércoles pasado, porque advirtieron que la solidaridad del pueblo se está haciendo sentir, se están haciendo mucho más masivas. En otras manifestaciones la masividad garantizó la seguridad y hoy fue así, parece que necesitan que inundemos las calles. Es imprescindible ser cada vez más. El por qué lo responde el propio Congreso, que acaba de habilitar una nueva toma de deuda con el FMI y hay que tomar conciencia de lo que esto significa; todavía estamos pagando el endeudamiento que propiciaron estas mismas personas, esto significa más miseria, más pobreza para todos nosotros y nosotras”. Y cierra: “No hay que tener miedo, pese a que la intención de estos operativos es precisamente disciplinar; no nos cuidan a los ciudadanos y ciudadanas con esto, se cuidan ellos. Los miércoles de jubilados se convirtieron en un punto de inflexión y hay que seguir sumando ciudadanía, por el devenir de nuestro país”.

Pedro nació en Ramos Mejía y se crio en Haedo. Tiene 40 años de aportes y cobra 318 mil pesos. Dice que no miente, que tiene encima el recibo. También dice que paga de alquiler 200 mil y le habla al gobierno: “Yo no sé dónde quieren llegar, somos 6 millones de jubilados muriendo de hambre. Estoy viviendo como quieren ellos, y yo quiero vivir como quiero yo, ser libre de verdad”. ¿Cómo se sale de esta? “Se sale muy sencillo, es empezar de nuevo, y empezar de abajo para arriba, no de arriba para abajo. Argentina, mi país que amo, está enferma y hay que curarla, y se cura desde abajo. ¿Un mensaje para las pibas y los pibes? “Que no abandonen la calle, que la calle es del pueblo”.
Juan vive en San Antonio de Padua y, por la lejanía, no tenía pensado venir al Congreso, hasta que ayer escuché en la radio a un funcionario decir que a Pablo Grillo le tiraron “una cañita voladora”. Cambió la decisión: “Eso me despertó, y me dije ‘hoy tengo que estar ahí, por respeto a este muchacho’”. Tiene también otros motivos: “Estamos en una democracia fraudulenta, en un gobierno que, como todos los gobiernos neoliberales, terminarán con represión”. Cuenta su situación: “Cobro 335 mil pesos, con 31 años de aportes. Me acaban de venir 65 mil de luz. ¿Cómo se hace para sostener la vida así?”.

Lidia lleva colgado un cartel que pone negro (las letras) sobre blanco (el papel): “El miedo se pasó de bando”. Tiene 72 años, vive en La Matanza y es jubilada, tras brindar más de 40 años de servicios en enfermería. Tiene una sonrisa que parece descontextualizada, por el entorno y por lo que está viviendo: “Necesitamos urgente el reintegro del cien por ciento de la medicación y un aumento urgente. Yo estoy viviendo muy mal. Mi marido está enfermo de cáncer y su obra social no le cubren los medicamentos. Estamos muy justos, podemos sobrevivir porque nuestros hijos nos ayudan”. Se refiere a su cartel: “Los jubilados no tenemos miedo, al contrario; la represión del miércoles pasado nos dio más valor de estar acá. Sabemos que tenemos la razón, estamos haciendo lo correcto”. ¿Y el operativo? “Un desastre, una cobardía, una cosa totalmente fuera de la ley”.
Jesús tiene 61 años, es peruano y reside en Argentina desde hace 13. Vive en la Villa Zavaleta. Está en la marcha pero no protestando, sino vendiendo “marcianos de pura fruta”, una especie de jugos congelados. “Laburo por mi propia cuenta porque a mi edad nadie me da trabajo”. Dice que no votó Milei, pero que estaba esperanzado: “Tenía ilusiones de que para nosotros los extranjeros la cosa se iba acomodar, pese a no laburar en blanco, y así podíamos hacer algo con nuestra vida, pero estamos peor, retrocediendo. Tengo 61 años y ya no habrá moratoria para jubilarme, estoy más que preocupado. ¿Qué voy a hacer? Y tampoco me puedo ir a mi país, porque en Perú es lo mismo o peor”.
Miguel, 76 años, vive a diez cuadras del Ramos Mejía, donde está internado Pablo Grillo. Camina lentamente ayudado por su andador. Muestra cuatro carteles: uno colgado (“Con Milei la patria no tiene remedio, tampoco los jubilados”), uno en la mano izquierda (“Fuera el DNU”), uno en la derecha (“Todos somos Pablo Grillo”), y uno pegado a su andador: “Fuera Milei, las canas no se manchan; tengo 76 años, lucho por dignidad para todos”. Hace un análisis de la jornada: “Fue muy positivo lo de hoy, yo vengo todos los miércoles y hoy vino cualquier cantidad de gente, pero me hubiera gustado que no estuviese todo vallado y que hubiésemos podido llegar al Congreso. Se ve que nos tienen miedo, para no dejarnos llegar. El cerco que pusieron es una locura, pero ahí te das cuenta que es un gobierno totalmente debilitado. Hoy se sumaron varios sindicatos que no estaban viniendo, pero la cúpula de la CGT sigue sin venir”. ¿El próximo miércoles? “El próximo miércoles voy a venir como siempre y a seguir la lucha”.

La activista trans Marlene Wayar, fotografiando a las denominadas fuerzas del orden.
Martín está sentado sobre el cordón de la vereda en la cuadra del cine Gaumont, sobre avenida Rivadavia. Tiene una canasta con panes y torta fritas. Todos los días se levanta a las cinco de la mañana en Avellaneda, sur conurbano, pero cada vez vende menos: “Milei hizo mierda todo, loco. Por lo menos que dejen vivir”. Un concepto parecido tiene Guillermo, kiosquero en Rivadavia y Sáenz Peña, que ve pasar columnas que bajan del subte y vienen de 9 de Julio: “La protesta es parte de la democracia. La jubilación viene mal hace años, no es de ahora, pero el tema hoy es la violencia. Hay muchos heridos, como el fotógrafo Grillo. Protestar es justo. Ya tuvimos mucha violencia en los 70, no queremos más”.
Enfrente del kiosco, Raúl vende banderas con la cara del Diego y su frase tan actual (“hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados”) a $ 4.000. Las ventas van más o menos: “Pienso que cada vez está más oscura la realidad política del país –cuenta-. Hay un núcleo duro que ve con buenos ojos todo lo que sucede con la represión, y por eso hacen lo que quieren con total impunidad, como sucedió con Pablo Grillo, que no se investigó nada. No me sorprende, porque Patricia Bullrich ya condecoró durante el macrismo a un policía que mató por la espalda (por Chocobar). Pero de todos modos hay que estar acá y encontrar, en la unión, una salida”.

Las palabras de Raúl se escuchan cada vez más tapadas por los bombos de una columna de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de distintas seccionales conurbanas. Claudio es de Merlo, tiene 43 años, y está al lado de Enrique, del barrio Atalaya en La Matanza, y tiene “dos veces 30 años”, según se presenta. “Parece que estamos viviendo la época militar”, arranca Enrique. “Porque es un desastre, tiran balas de goma, gases, reprimen, pero hay que venir a bancar a los jubilados. La verdad es que estamos mal, nunca estuvimos así: tuvimos que resignar muchas cosas para llegar a fin de mes porque la luz está el doble”.
La UOM es uno de los gremios que conforman la CGT, que esta semana definió, después de muchas idas y vueltas, el martes 8 de abril como la fecha del tercer paro general al Gobierno. “Se acuerda tarde la CGT”, sonríe Enrique. “Está dormida. Nuestro derecho a reclamar como UOM siempre estuvo, pero los de arriba están un poco dormidos. ¿Qué pienso? Que están ensobrados”.
La noticia de la aprobación del DNU circula en la calle de a poco, a medida que los celulares recuperan algo de señal, pero no despiertan mayores estribillos, al margen del clásico “que se vayan todos”. Sobre la plazoleta, como todos los miércoles, los jubilados pudieron hacer su acto y concluirlo en paz.
“Hemos demostrado con este acto masivo que fue Bullrich la que desató la represión”, dice Virginia, de Jubilados Insurgentes. “Este día es por el pedido de unidad que sosteníamos cuando estábamos solitos marchando alrededor del Congreso”.
Uno de sus compañeros sonríe: “Nuestra mejor secretaria de Medios es Patricia Bullrich”, bromea, sin miedo, sin terror, y con la convicción de volver al miércoles siguiente.

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En el fin del mundo: ocupación contra la desocupación en Tierra del Fuego

140 trabajadores de la fábrica Aires del Sur, que elabora y comercializa aires acondicionados en la ciudad de Río Grande –provincia de Tierra del Fuego, la Antártida e Islas del Atlántico Sur–, no cobran desde enero y tampoco saben si conservarán su fuente de trabajo. La conciliación obligatoria, la situación, la política del desempleo, los héroes borrados y un tour por algunas estaciones del industricidio que impregna estos tiempos.
Por Francisco Pandolfi. Fotos: Juan Valeiro
(Enviados de Lavaca.org a Tierra del Fuego)
Esta mañana del lunes 140 trabajadores decidieron ocupar la planta de Aires del Sur en Río Grande, Tierra del Fuego. “Esto no se le desea a nadie, es difícil llegar a tu casa y decirle a tu hijo que vamos a reutilizar carpetas de otro año, que no podemos pagar el alquiler, que vamos a priorizar una comida para aguantar hasta el otro día”, dice José López –antes de que se le atragante la voz por la angustia– delegado por la Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande.
El presagio es el peor: por un lado, el contexto nacional y provincial. En el Parque Industrial de Río Grande cerraron seis fábricas textiles y dos metalúrgicas en los últimos dos años, a partir de la asunción de Javier Milei.

Los obreros y el reclamo tras dos meses sin cobrar. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Por otro lado, la ausencia de la empresa, cuyo director es Roberto Ángel Ceretti y su director suplente Ricardo Enrique Estevo. “Los dueños no aparecen, ejecutamos todas las acciones legales. Vivimos un momento de incertidumbre total. Hace dos meses que no cobramos y cada día se complica más nuestra situación. Si tenés un sueldo no llegás a fin de mes para los gastos comunes. Imaginate no tener sueldo durante dos meses. Hay compañeros a los que la semana que viene los van a desalojar de la casa”, agrega López.
Héroes borrados
La empresa nació en 2008 con capitales israelíes; pasó a manos francesas y luego a nacionales. Está concursada desde 2019, cuando el macrismo la hizo tambalear. Maximiliano Uriona, también delegado de Aires del Sur, dice agarrado del alambrado que divide el adentro y el afuera: “En 2023 volvimos a tener suspensiones ni bien asumió Milei, con quita de sueldo y de aportes”.
Hace memoria: “Desde la UOM salimos a decir que no teníamos que votar a Milei, pero desgraciadamente muchos metalúrgicos lo hicieron. Y acá están las consecuencias: el contrabando de frontera, las libres importaciones, los tributos altísimos que el gobierno no baja, la inflación galopante, el tope paritario que hace que el consumo no acelere y que la empresa, las pocas producciones que tenía, las haya rematado para cubrir los gastos. Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes… Estos son los héroes, los que nos obligaron a tomar la planta”.
Un tour por el industricidio
El secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, le explica a lavaca: “Esto que pasa en Aires del Sur tiene absoluta coherencia con las políticas nacionales. Los gobiernos neoliberales y este todavía con mayor crudeza, traen consecuencias terribles sobre los trabajadores. Ya habíamos vivido en Tierra del Fuego experiencias similares en los años 90 y después con Macri, cuando cerraron 10 establecimientos fabriles metalúrgicos en Río Grande. Para tener una idea, hoy en el Parque Industrial hay alrededor de 40 industrias”.

Oscar Martínez, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Al lado de Aires del Sur se emplaza una mole llamada Digital Fueguina, que dejó de producir en 2021. En frente, la fábrica Visteon, cerrada desde 2016. En la puerta está Germán Resquín, solidarizándose con sus pares. Era delegado de la textil Barpla Sociedad Anónima –la tercera importadora más grande del país de impermeabilizado seco– hasta que cerró en diciembre de 2024 dejando otro tendal de desempleados en el Parque Industrial: 46 efectivos, más de 70 contratados.
“Traíamos tela de distintos países para producir camperas, pantalones, sabanas, de todo, hasta que el gobierno nacional ordenó que debíamos cambiar el sistema productivo y la empresa cerró. Tenemos toda la maquinaria y un montón de mercadería dentro de la fábrica, presentamos proyectos para recuperar nuestras fuentes de trabajo conformando una cooperativa, pero no nos escucharon”, describe Germán, que guía a lavaca en un tour por los múltiples edificios cerrados y abandonados de una Río Grande donde predominan el gris, el viento, y ahora la desocupación masiva.

Foto: lavaca.org

Lo que dicen las calles. Foto: lavaca.org
Efecto dominó
Pablo Ibáñez, delegado de la UOM, aporta: “En la provincia tenemos entre 2.000 y 2.300 puestos menos comparando con el año 2024”. Daniel Rivarola, secretario general del sindicato del Centro Empleados de Comercio, suma la pérdida de trabajadores registrados desde la asunción del actual gobierno:
- 2024: 383 trabajadores menos
- 2025: 134 trabajadores menos
- En lo que va de 2026: 21 trabajadores menos.
Completa: “La situación es muy jodida y complicada. Río Grande es una ciudad fábrico-dependiente. Hoy amanecimos con una toma de la metalúrgica de 140 compañeros que no cobraron el salario desde enero, 140 trabajadores que no vinieron a los comercios a gastar, a pagar las tarjetas, a pagar a la niñera. El efecto dominó cae sobre nosotros también”.
Todos los días son únicos
Dentro de la fábrica hay decenas de trabajadores sentados. Detrás, decenas de máquinas inertes. Pablo Sigot las mira, es operario de Aires del Sur.

Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Cuenta que en la provincia el costo de vida es mucho más caro que en otros lugares del país. Que aumentaron todos los servicios –luz, gas–. Que que todo es mucho más caro –nafta, alimentos–. Que tuvieron paralizados mucho tiempo los sueldos. Y que se suman las condiciones climáticas: en invierno la temperatura llega a veinte grados bajo cero. “En todo este contexto el gobierno nacional busca cerrar las fábricas, ya vimos lo que pasó con Fate la semana pasada, que es lo mismo que viene pasando en esta ciudad hace tiempo y que hoy nos toca a nosotros. Nos levantamos todos los días sin saber qué hacer, es muy difícil vivir sin una respuesta. Los nuevos dueños y la patronal no dan la cara, se borraron, estamos a la deriva”.

Pablo Sigot, uno de los trabajadores de Aires del Sur. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Sentencia: “La ley 19640 se hizo para poblar la Isla, pero la apertura de importaciones de Milei, sumada al arancel cero para la importación de teléfonos celulares, lo que busca es ir hacia el sentido contrario: despoblar a Tierra del Fuego a merced de los extranjeros”.
En el comedor cuelgan algunos carteles:
–Siempre hay una razón para sonreír.
–Sonríe porque todos los días son únicos.
–No bajes la meta, aumenta el esfuerzo.
Hay heladeras vacías. Hornos, microondas y mesas vacías. Hay también, un lema de la empresa que subrayan irónicamente los trabajadores: «Gloria y expansión». Maximiliano: “No sé de qué gloria hablan, tampoco de qué expansión. ¿Cómo quieren que vivamos sin nuestro salario?”.
A la noche de este lunes, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y convocó a las partes para una reunión el martes al mediodía. “Es positivo este paso que dimos, ahora la empresa tendrá que sentarse y discutir cómo seguimos. Veremos el resultado y cómo sigue esta historia entre empleados y empleador”.
Al cierre de esta nota, llega un mensaje sobre otra fábrica: la textil Sueño Fueguino acaba de suspender a todo su personal –más de 80 personas– por tres meses.

La espera de una respuesta: «Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes…». Foto: Juan Valeiro /lavaca.orgç
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Empleo en crisis: cerraron casi 22 mil empresas en lo que va de gestión de Javier Milei

Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo: se perdieron más de 290 mil puestos de trabajo y la construcción fue uno de los sectores más afectados.
Por Leandro Rosati, de El Ciudadano, de Rosario (elciudadanoweb.com)*
Desde que asumió la presidencia Javier Milei, el número de empresas que cerraron escaló y quedó en la atensala de las 22.000, según los datos que publicó la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
La comparación entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 muestra una disminución en la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasando de 512.357 a 490.419.
En la práctica, eso significó una disminución de 21.938 empresas, es decir, 30 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial. En noviembre último, el cierre fue de 892 empleadores, y acumula en esos 11 meses de 2025 una pérdida neta de 9.722 empleadores.
Con 512.357 al finalizar 2023, hubo una caída del número de empresas hasta mediados de 2024 como consecuencia de la devaluación y de la «motosierra» que afectó en especial a la construcción. Luego hubo una desaceleración de la caída: a diciembre de 2024, el número llegaba a 499.682.
Los sectores más afectados
En base a los datos de la SRT, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló cuáles fueron los sectores que afrontaron las mayores pérdidas entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, con Transporte y Almacenamiento a la cabeza.
- Transporte y Almacenamiento: 5.239 menos.
- Comercio mayorista y minorista: 4.593 menos.
- Servicios inmobiliarios: 3.101 menos.
- Industria manufacturera: 2.436 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 2.315 menos.

En términos relativos, el sector más afectado también fue el de Servicios de transporte y almacenamiento, que registró una caída del 13,3% en la cantidad total de empleadores.
Le siguen el sector de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-12,3%), Servicios Inmobiliarios (-10,5%) y Construcción (-8%).
Variación por tamaño
En los primeros 24 meses de la gestión libertaria, las empresas de hasta 500 trabajadores fueron las más afectadas: representaron el 99,63% del total de los casos (21.856 empresas menos). Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores explicaron sólo el 0,37% (82 casos).
En términos relativos, la cantidad de empleadores con más de 500 trabajadores/as se redujo un 4,54%, mientras que los empleadores con hasta 500 trabajadores/as disminuyeron un 4,28% en el mismo período.
Una conclusión del Informe de Trabajo es que una proporción relevante de las firmas que ingresan al mercado no logra superar un ciclo de vida corto. Durante los últimos cuatro trimestres (desde el tercer trimestre de 2024 hasta el segundo trimestre de 2025), el 34% del total de cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad.
Más de 290 mil puestos de trabajo menos
Tomando el mismo período, el número de trabajadores que se perdieron escala hasta los 290.600, lo que implicó una reducción del 2,77%: pasó de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.566.573 en noviembre de 2025.
Según el CEPA, equivale a 400 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei.

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Administración pública, defensa y955 menos.
- Construcción: 71.573 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 14.774 menos.
- Actividades administrativas y servicios de apoyo: 13.392 menos.
En términos relativos, el sector más afectado fue Construcción, con una caída del 15% en la cantidad de trabajadores registrados. Le siguieron Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-7,7%) y Servicios inmobiliarios (-7,3%) en el mismo período.
El caso de los empleos en casas particulares
Entre noviembre del 2023 y noviembre del año anterior, la pérdida fue de 26.792 personas menos: pasó de 629.660 a 602.868, equivalente a 36 puestos de trabajo por día.
“Este sector es un termómetro sensible de la economía: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis. Si cae, es señal de que los hogares ajustan gastos y que el trabajo precario aumenta (pasan a trabajar en negro para no perder el ingreso)”, indicó el CEPA.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
Actualidad
La explotación laboral es ley

por Claudia Acuña
Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.
Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.
Lo último que se pierde ¿está perdido?

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.
Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.
Cortito y al pie. ¿Así estamos?

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.
¿Entonces? ¿Qué hacemos?
“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.
Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.
La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino
Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.
¿Qué?
“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.


Foto: lavaca.org
La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.
Ya no hay sol.
Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.
La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas, mayoría de mujeres y jóvenes, que cortaron ambas avenidas e hicieron retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte “Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”. Las manifestaciones se reprodujeron en barrios como Núñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, entre otros.


Foto: lavaca.org
En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.
Una hora después, con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la explotación laboral es ley.
La plaza está desolada.

Foto: lavaca.org

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