Actualidad
Liberaron por falta de mérito a 11 de los detenidos por el gobierno: faltan 5

La jueza María Servini ordenó la liberación por falta de mérito de 11 de las 16 personas que permanecían detenidas desde el miércoles pasado, durante las protestas contra la Ley Bases. Tras la intensa acción de las familias y el acto realizado ayer en Plaza de Mayo, recobraron su libertad Juan Spinetto, Camila Juárez, Nicolás Mayorga, Sasha Lyardet, Héctor Mallea, Cristian Ferreira, Juan Pablo Colombo, María de la Paz Cerruti, Ramona Tolaba, Lucía Puglia y Gabriel Famulari.
Quedaron procesados con prisión preventiva David Sica, Patricia Calarco Arredondo, Cristian Valiente, Facundo Gómez y Roberto de la Cruz Gómez.
Los familiares de quienes fueron liberados confirmaron que mantendrán la actividad prevista para mañana, entregando firmas a las 12 en Comodoro Py reclamando por las cinco personas que quedan detenidas.
Durante la tarde los familiares realizaron un emotivo abrazo en Plaza de Mayo para exigir las liberaciones y los sobreseimientos en todas las causas. Lo organizaron en tan solo 24 horas, acompañadas de partidos políticos, organismos de derechos humanos, y organizaciones sociales y gremiales, mostrándose como un sujeto no partidista pero político, sensible y firme para frenar la criminalización de la protesta social. “Éramos un montón de desconocidos y ahora somos una familia grande” leyeron en una carta pública. “Tejimos una red y gracias a ella nos animamos mutuamente. Nos tomamos de las manos y sabemos que estamos a la espera de un abrazo que pronto va a llegar”.

Familiares de los detenidos durante la represión por la Ley Bases, este martes en Plaza de Mayo. Más tarde, la jueza María Servini excarceló a 11 de los 16 presos, elevando a 28 (de 33) las liberaciones por «falta de mérito». Quedan todavía 5 personas detenidas.
Todavía no se conocía la noticia de la liberación de 11 de los 16 detenidos acusados de toda clase de delitos ostensiblemente falsos por el gobierno nacional, cosa que la jueza María Servini desechó por “falta de mérito”: falta total de pruebas.
Plaza de Mayo, 16.30. Silvia, la mamá de Camila Juárez, se para en el camión que oficia como escenario y mira de frente a la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, en una concentración que ella y las familias de las personas detenidas durante la Ley Gases convocaron en 24 horas. Hay banderas de partidos políticos, de organismos de derechos humanos, de gremios, de jubilados, de sectores de la cultura, de movimientos sociales, pero pide que las bajen para poder hablarles de frente.

La policía y la política del amedrentamiento.
Silvia es clara y precisa. Agradece a quienes apoyaron desde el minuto cero, a quienes hicieron vigilia en Comodoro Py (el edificio enorme y gris donde la jueza María Servini estaba preparando las 11 excarcelaciones que se conocieron luego) y a la unidad que estas familias han conseguido: “No es una cuestión política partidaria: es una cuestión política –dice Silvia– Hoy me tocó a mi hija, a Sasha (Lyardet), a otros compañeros, pero le puede tocar a cualquiera. Hay chicos que salían del subte y por colaborar con jubilados gaseados terminaron presos. Es momento de tomar conciencia, dejar las diferencias de lado y demostrar que estamos todos juntos”.
La aplauden, la abrazan.
Las familias se aplauden, se abrazan.

Desde el miércoles 12 de junio han conformado este sujeto político que, con el abrazo y el acompañamiento mutuo, se muestra sensible y firme, pidiendo no por una, por dos, sino por todas las liberaciones y sobreseimientos. El viernes la jueza Servini había firmado 17 excarcelaciones a las que se sumarían las 16 de este martes.
Presa por defender jubilados
Ailén es la mejor amiga de Lucía Puglia, 26 años, estudiante de Letras de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), bibliotecaria, “una persona muy curiosa y empática”, describe a lavaca. El miércoles vio que golpeaban a jubilados y quiso manifestarse: “La detienen en Santiago del Estero y Avenida de Mayo. Estaba caminando y, cuando la policía arranca a reprimir con las motos, se pone atrás de un auto con Ramona Tolaba (la empleada doméstica de Ciudadela). Las detienen a las dos. Hay videos. Es muy violento porque hay tres policías que la tiran al piso. Lucía me contó que le pegaron una trompada en la cara y la detuvieron con siete precintos. No tiene antecedentes”.

Ari es amigo de Héctor Mallea, 36 años. Ambos son empleados de la construcción. El miércoles de la protesta fueron a trabajar temprano para poder ir, desde Moreno, al Congreso: “Cuando la policía empieza a disparar gases y balas de goma, nos perdimos. Lo estuve buscando hasta las 12 de la noche, cuando supe que estaba detenido. Estuvo dos días esposado. ¿Sabés por qué es esto? Para que todos los que un futuro quieran manifestarse no salgan. Están siendo utilizados”.

Asociación de ideas: Ley Bases, Ley Banelco. Las certezas sobre cómo se negoció a espaldas de la sociedad una ley que pone en juego el futuro.
La Constitución y el derecho
Ese es el mensaje que repiten las familias: “Quieren amedrentar, pero no lo van a conseguir”, dice Ailén. Por eso el lunes habían llenado la calle Piedras al 700 en la conferencia en el Servicio Paz y Justicia (Serpaj), donde convocaron a esta Plaza con ellos y ellas al frente, sus voces y reclamos. Acompañan también sobrevivientes de centros clandestinos de detención de la dictadura, hermanas y hermanos de desaparecidos, y a la altura de la Pirámide llega la camioneta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Carlos “Sueco” Lordkipanidse, sobreviviente de la ESMA, recuerda a Norita Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. La plaza truena con un “Presente”. También avisa que las familias leerán un comunicado.

La hija y la hermana de Ramona Tolaba.
Empieza Grisel, hermana de Sasha: “Libertad a los y las detenidos de la Ley Bases y cese de persecuciones. Los y las abajo firmantes reclamamos la inmediata e irrestricta libertad de todos y todas las detenidos en ocasión de la masiva movilización del pasado miércoles 12 de junio contra las sanción de la denominada Ley Bases, ejerciendo su derecho democrático y constitucional a la protesta”.
Las imputaciones absurdas
Sigue Eva, hermana de María de la Paz Cerruti: “La mayoría de las detenciones se produjo a más de 10 cuadras de la Plaza Congreso en un momento en que las personas estaban desconcentrando, luego de recibir una andanada de gases lacrimógenos y balas de goma por parte de las fuerzas federales y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Las personas privadas de su libertad han recibido durante su detención malos tratos”.
Sigue Ailén, amiga de Lucía Puglia: “Asimismo repudiamos firmemente y exigimos el cese de criminalización de las organizaciones políticas, sociales y sindicales que, por haber participado de dicha movilización, para el Poder Ejecutivo se convierten en terroristas que actuaron en un intento de golpe de Estado, imputaciones totalmente absurdas e infundadas”.

Sigue Silvia, mamá de Camila Juárez: “Durante el desarrollo de la manifestación del 12 de junio las fuerzas de seguridad no solo reprimieron a columnas de manifestantes que estaban ejerciendo su derecho constitucional a la protesta sino también a diputadas y diputados nacionales, algunos de los cuales fueron heridos por el acciones de las fuerzas estatales”.
Cierra Margarita, mamá de Nicolás Mayorga: “Reclamamos el inmediato cese de esta campaña persecutoria contra quienes se oponen a la política del gobierno de Milei y el respeto irrestricto de los derechos y garantías vigentes”.
Nuevamente, las aplauden, se aplauden y se abrazan. Están muy conmovidas. Lloran. Se agarran de la mano, se contienen, se dan fuerza mutuamente. Desde el escenario, Lordkipanidse lee un largo listado de adhesiones y firmas de apoyo.

La carta
Luego, las familias anuncian que leerán una carta. lavaca comparte a continuación ese texto completo:
“Carta a los detenidos:
Para Daniel Sica, Patricia Calardo, Juan Ignacio Spinetto, Camila Juárez, Nicolás Mayorga, Sasha Lyardet, Hector Mallea, Cristian Darío Ferreira, Juan Pablo Colombo, María de la Paz Cerrutti, Ramona Tolaba, Lucía Belén Puglia, Cristian Valiente, Facundo Gómez, Gabriel Famulari y Roberto María de la Cruz.
Te extraño. Extraño tu risa y tu mate largo. Te extraño sentada. Te extraño sentada mirando la tele y pensando en nada. Te extraño hablando del trabajo, hablando de la facu, hablando de cómo estuvo el día. Extraño lo que me cocinabas y las canciones que cantabas. Extraño tu energía llenando la casa. Te extraño y mis pensamientos están con vos. Te amo.
Nuestra vida se detuvo y la tuya también. Pero espero ansiosamente el momento en que toda esta angustia se transforme en anécdota; en otra de esas experiencias amargas que a veces tiene la vida. Las noches son largas y la espera es eterna, pero estamos acá esperando. Descubrimos que podemos contarnos con la promesa y con la ilusión de abrazarte otra vez.
Por acá te quiero decir que estamos fuertes, que éramos un montón de desconocidos y ahora somos una familia grande. También queremos expresarte que tenemos muchas más cosas que nos unen de las que podíamos imaginar. Tejimos una red y gracias a ella nos animamos mutuamente. Nos tomamos de las manos y sabemos que estamos a la espera de un abrazo que pronto va a llegar.
Tengo tantas ganas de contarte todo lo nuevo que aprendí. Palabras difíciles, palabras que desconocía, pero también pude resignificar otras que ya conocía y no sabía que iban a hacer mi sustento en estos momentos. Palabras como fortalezas y solemnidad. Quiero que sepas que estoy guardando cada mensaje o audio de amor que llega, y cada palabra de aliento para intentar componer todo lo roto que nos están dejando.
Pero te repito. Estamos fuertes. No pensé que éramos tan fuertes pero lo somos. Tal vez en estos momentos nos separen físicamente distancias, muros y barrotes pero tenés que saber que pese a la ausencia hay algo más que nos mantiene plenamente unidos y eso es el amor.
Te amo. Y siempre estoy y voy a estar con vos. Libertad a todos los detenidos”.
La plaza está conmovida. Leen, de nuevo, el nombre de todos y todas.
A cada nombre, la Plaza le devuelve: “Libertad”.
Grisel agradece otra vez: “Ahora, cuando nos vayamos, quiero que nos vayamos todos juntos con fuerzas. No vamos a parar. Somos un montón. Sigamos unidos, presionando. Esto no puede volver a pasar nunca más. Nunca más es Nunca más”. Y cantan un estribillo que sonó toda la tarde: “Milei, fascista, vos sos el terrorista”. Un rato después una parte de reclamo se hizo realidad con la liberación de 11 de los detenidos. Quedan 5. Nunca Más.

Actualidad
¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Por Sergio Ciancaglini
Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.
El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump.
La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b contamina a cada uno de los integrantes de nuestro mundo, que sonríen felices, actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena.
Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a todos los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico.
Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.
A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con educación servicial.
Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva, a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.
Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo, y el mundo quedará como una estación en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.
Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico.
Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.
Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido.
El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus.
En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.
El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias.
La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción, basta de sonrisas.
Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro.
En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza.
Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra serie que describe de otro modo estos días. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero fue escrita en forma de cómic hace casi 70 años.
También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.
Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.
En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (interpretada por Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end.
En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.
En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre sonriente y obviamente maternal. Manousos le dice: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.
Carol en otro momento dice algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas que rompían la pesadilla del consenso alienado.
La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).
La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte.
Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.
Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:
We save the world mañana.
PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

Actualidad
Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
Actualidad
Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

ActualidadHace 3 semanasItuzaingó: los trabajadores ocupan la fábrica de ascensores Cóndor y proyectan una cooperativa

Derechos HumanosHace 4 semanasA 40 años de la sentencia: ¿Qué significa hoy el Juicio a las Juntas?

ActualidadHace 4 semanasMendoza en caravana hacia la capital provincial contra el proyecto minero San Jorge

ComunicaciónHace 2 semanas19 y 20 de diciembre: La crónica que nos parió

NotaHace 1 semanaMatar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González



























