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Mirta Ñancunao, mapuche, desde la zona de El Bolsón: “Hay un clima de miedo y patotas”

La voz mapuche desde la Lof Las Haytekas, cerca de Mallín Ahogado y El Bolsón. Mirta Ñancunao habló con lavaca sobre los incendios, la intencionalidad, las agresiones, el racismo, los desalojos, las acusaciones fiscales sin pruebas, el clima de miedo. Su descripción: «Se está quemando todo, y el gobierno lo que hace es allanar las casas o te están llevando preso. Eso no es climático”. Reflexiones sobre cómo intentar seguir pese a todo.
Patricia Bullrich volvió de Disneylandia: 11 días después de comenzados los incendios en la zona de El Bolsón, y 40 días después de empezar a expandirse en la zona andina, anunció con el ministro Luis Depetri y ante una superpoblación de cámaras la creación de una “agencia de emergencia”. Los últimos cálculos elevan la superficie incendiada a 37.000 hectáreas.
Mientras tanto, Mirta Ñancunao, de la Lof Las Huaytekas en El Foyel, cerca de Mallín Ahogado y El Bolsón (zonas de las más afectadas), conectó en charla con lavaca los incendios con los desalojos a las comunidades mapuche y planteó que los recientes allanamientos a las comunidades son una “continuidad de lo que nos venía pasando con la persecución de otros allanamientos que se hicieron en la Comarca Andina”.

Mirta y la «ñaña» Irene, antes de los incendios. Como fondo, la belleza de lo que están quemando la política y los negociados.
“No son razones climáticas” explica sobre los incendios. “Sin duda, esa situación ayuda. Pero no es que cayó un rayo, que se le escapó un fuego a alguien: no. Se está quemando todo, y el gobierno lo que hace es allanar las casas o te están llevando preso. Eso no es climático”.
Mirta repasa el paisaje de estos días: detenciones, liberaciones, las intimidaciones de la patota del megamillonario inglés Joe Lewis. “Las mujeres mapuches que andan con su vestimenta son agredidas en la calle», cuenta sobre el recrudecimiento racista en la zona. «Hay un clima de miedo y de patotas. De ser perseguidos: todo pasa en un mismo lugar. Y vemos a patotas que son temerarias”.
¿Cómo son esas patotas?
Le pusimos el nombre de la patota guacha de Pogliano (por el intendente de El Bolsón Bruno Pogliano). Esta patota de gente a caballo fue la que agredió a gente que hizo una marcha a Lago Escondido; son los mismos. El que encabeza esto es Hugo Araneda. Es el patovica de Lewis, que lo tiene como grupo de choque ante las organizaciones. A estos no los podemos denunciar, dicen que nos peleamos vecinos con vecinos. Esas patotas incluyen gente conocida que se agrega porque les pagan, porque están cerca del poder.
La verdadera causa
¿Y cómo se relacionan estas intimidaciones con los incendios?
Los allanamientos fueron por el tema de los incendios, pero en realidad buscan desalojar a las comunidades. El miedo que tenemos es que puedan seguir con otras comunidades, porque todas estamos conectadas: nos juntamos para las ceremonias, compartimos información. En el fondo, lo que está haciendo el gobierno es utilizar estos incendios y culparnos a nosotras, las comunidades y pequeños productores, organizaciones sociales, que les molestamos, que necesitan esa tierra para entregársela a los capitales extranjeros. Los incendios, hasta ahora, dan cuenta de que son intencionales.
Y los responsabilizan a ustedes.
Claro. ¿Y por qué nos persiguen a nosotros? Porque nos quieren sacar del territorio y que avance la cuestión inmobiliaria para extranjeros. No es para poner a otro argentino que no tenga dónde vivir; es para dárselo a Lewis, a los qataríes, a los británicos. Están todos unidos y nos tienen rodeados: ellos están en las altas cumbres y nosotros en el bajo. Y cada vez más están avanzando hacia nuestros territorios. Se están quedando con las nacientes del río Chubut; es una pelea grandísima por los recursos hídricos que no tenía gran difusión, pero ahora parece que lo quieren ya. No podemos pensar de otra forma que haya gente que va incendiando, porque aparecen focos por todos lados. ¿Por qué los allanamientos? ¿Por qué persiguen a quienes nos vienen a ayudar? Da la impresión de que no quieren que los incendios terminen, sino que sigan.
Las Bases, los pinos y el agua
Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén, relacionó los incendios con la derogación a través de la llamada “Ley Bases” de la ley 27.604 de Manejo del Fuego, que prohibía durante 60 años la venta de terrenos quemados, buscando así proteger los ecosistemas de incendios intencionales y evitar la especulación de los emprendimientos inmobiliarios.
Ante este argumento responde Mirta: “Claro. Ahora, las tierras arrasadas por el fuego ahora se pueden vender. Esa protección sobre las tierras incendiadas ya no está. Está muy claro: se preparó todo para esto. Y es la época. ¿Cuándo van a hacer los incendios? En verano. En abril ya es imposible por el frío, la nieve, la lluvia. Ahora estamos en una situación climática extrema, de sequía, de mucho calor, de vientos, entonces está propicio para que avance el fuego. Donde no ha llegado el fuego, por suerte, estamos alerta de todas maneras: no nos olvidemos que esta zona y gran parte de lo que es zona de cordillera, hicieron grandes plantaciones de pinos, y eso arde y explota y tira fuego para todos lados. Estamos invadidos por pinos, y eso lo hace una zona peligrosa.
¿Ustedes creen que es un plan?
Es un plan que está armado y quieren entregar los territorios. Territorios donde hay recursos y grandes reservorios de agua. Por ejemplo, la gente que tenía una pequeña chacra, que era su espacio de subsistencia y ahí sembraba, tenía algunos animales, hoy ya no lo tiene: se le quemó todo. Es probable que la gente diga: “No puedo vivir acá, entonces voy a vender este pedacito”. Preparan de tal manera la cosa que, si se te quemó el campo, la vivienda, es muy difícil volver a empezar, y más en una situación económica como la que estamos atravesando. A veces es difícil reconstruir una casa; imaginate cientos de casas, de chacras, animales perdidos.
El miedo y la organización
¿Y cómo seguir?
Todavía no sabemos cómo hacer el día después; no está claro cómo se va a rearmar todo. Ahora estamos en alerta por el fuego y tratando de que no avance. Mientras tanto, vos estás ocupado en esto, y se llevan a la gente que está combatiendo; ahora la gente va a tener miedo de ir a ayudar por miedo a que te allanen la casa. Están metiendo miedo, y sin pruebas. Lo que nos llama la atención es la dureza que tienen los fiscales. Nosotros hemos tenido muchos problemas judiciales con causas de usurpación, y hemos visto la actuación de los fiscales nunca tan dura como ha sido ahora. Estos mismos fiscales antes buscaban elementos para la acusación. A uno no le gusta, pero buscan los elementos. Ahora no tienen nada y acusan y nos quieren dejar detenidos. Es una situación gravísima y de mucha incertidumbre: no sabes a quién le toca mañana. Hoy les tocó a las comunidades de Chubut, pero mañana podemos ser nosotros.
¿Cómo hacer para que el miedo no rompa la organización?
No veo que llegue a romper. Ahora estamos diciendo qué necesitan, cómo ayudamos, estamos atentos a lo que va pasando, qué se va necesitando, qué se puede difundir. Cuando esto se tranquilice, nos vamos a juntar, y esto nos va a dar lugar a unirnos más. Da la impresión de que nos tenemos que juntar a resolver cómo seguir. Es prematuro todavía porque ahora en Chubut recién está lloviendo. Estamos esperando que se aplaque el fuego, que estemos seguros de que se terminó. Hay un cambio: esto no había pasado. Había pasado en algún momento en Cuesta del Ternero, pero se pudo saber quiénes fueron; no hubo una persecución. Pero esto tiene otras características: está quemando por todos lados.
¿Cómo se defienden?
Bajaron la Ley 26.160, nos perjudican con la Ley de Tierras, hay desalojos en puerta: nos sacaron jurisprudencia que amparaba nuestros reclamos. Y hoy tenemos menos herramientas para presentar defensa ante este avance. Todo eso hay que evaluarlo y ver cómo se sigue. Seguro que no vamos a bajar los brazos. Vamos a defendernos hasta donde podamos, porque vienen por todo. No son cositas aisladas; esto se viene preparando desde hace mucho, y esto es el golpe, no sé si final, pero sí el golpe fuerte.
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Productores y funcionarios acusados: el juicio por contaminación con agrotóxicos

Con la declaración de Alejandra Bianco y Sabrina Ortiz (foto de portada), afectadas directas por las fumigaciones en Pergamino, se realizó la segunda jornada del juicio contra siete productores del agronegocio y dos funcionarios municipales de esa ciudad bonaerense. Las audiencias se realizan en el Tribunal Oral Federal 2 de Rosario. Existen pruebas de presencia de agrotóxicos en los cuerpos de las personas y en el agua para consumo humano. “Que les quede claro a esas grandes empresas, productores y multinacionales que con la salud no se juega», remarcó Ortiz.
Por Anabel Pomar–Agencia Tierra Viva*
(Foto de portada: Juan José García)
Con la declaración de Sabrina Ortiz y Alejandra Bianco, víctimas y querellantes, continúa en Rosario el juicio por contaminación con agrotóxicos en la localidad de Pergamino. “No es fácil estar acá, no es la fría letra de un expediente. Son mis hijos que sufren y la impotencia de no poder hacer nada. Son los hijos de otras madres que sufren o que los han perdido. Por eso estoy acá, porque sé que la verdad va a llegar a la justicia. Ya no hay nada que probar. Quien hizo daño tiene que pagar por tanto sufrimiento, tanto abandono», planteó Ortiz. El juicio oral contra quienes contaminan con agrotóxicos constituye un hecho muy importante porque, ante este tipo de delitos, el Poder Judicial no suele avanzar.
Sacrificio humano y ambiental
Este juicio oral constituye un hito: sentó en el banquillo de los acusados a productores, fumigadores, al ingeniero agrónomo que firma las recetas de aplicación y a los funcionarios que debían controlar.
En el inicio de la audiencia, Sabrina Ortiz fue la primera víctima en brindar su testimonio. Su relato pausado, pormenorizado y no exento de lágrimas, realizó un recorrido por los padecimientos que por años ocasionaron tanto las fumigaciones como la desidia municipal y la larga búsqueda de justicia. El juicio demoró ocho años en llegar y reúne denuncias y una larga lucha que viene desde hace más de una década.
Ortiz y su familia sufrieron en carne propia las consecuencias de vivir con campos de soja fumigada frente a su casa, en el barrio Villa Alicia, de la ciudad de Pergamino. Desde 2011, tanto ella como sus hijos, padecieron y padecen graves problemas de salud. Ortiz sufrió dos ACV y perdió un embarazo de seis meses, tras una fumigación.
Según su relato, recién luego de recorrer 14 instituciones hospitalarias lograron dar con una toxicóloga ambiental que les permitió entender la causa de sus enfermedades. Estudios toxicológicos y de genotoxicidad indican que ella y su familia sufren y sufrirán las consecuencias de tener agrotóxicos en el cuerpo. Su hijo, Ciro, tiene 120 veces más veneno de lo que su cuerpo puede resistir. Su hija Fiamma tiene 100 veces más. Y ella 50, además de otras sustancias neurotóxicas. La profesional de salud que les indicó e interpretó esos análisis le aseguró que eso es un riesgo biológico muy grande. “’Esto es lo que está explotando el cuerpo de tus hijos, tu cuerpo’, me dijo la médica. Y también que hay que sacarlos de la línea de fuego, que lo que tenemos hoy ya es grave. No sabemos lo que puede pasar mañana. Nos dijo que no podíamos seguir acumulando, ‘tienen que irse ya de ahí’. Y yo no tenía los medios para irme. Y me sentía culpable por no poder irme. Y los que fumigaban lo seguían haciendo igual. Seguían enfermando igual. Aunque ya era público el daño que hacían”, recordó.

Sabrina Ortiz en Pergamino (Foto: Julia Siciliani)
En el desgarrador testimonio, Sabrina contó que su hijo casi no pudo asistir al jardín de infantes por las constantes enfermedades y que su hija estuvo dos años en una silla de ruedas. “Un día conseguí que alguien me prestara un lugar. Estaba acomodando todo para mudarme. Al regresar a mi casa del trabajo, recuerdo estaba lloviznando, que bajo del auto y la primera inspiración que hago era veneno. Habían fumigado. Estaban fumigando. Cuando entro a mi casa, mi hijo ya tenía la lengua inflamada. Ya casi no podía respirar. Como pudimos cargamos algunas cosas en la camioneta de mi papá. La silla de ruedas de mi hija. Y nos fuimos. Mi hijo iba llorando, mirando para atrás, diciendo que quería su cama y sus juguetes”.
Y relató, sobre el rol del estado municipal: “Llamé llorando a Tocalini y Naranjo (los funcionarios municipales procesados) y me respondieron que no podían ir a ver qué pasaba. Que estaban en un compromiso. En ese momento ya existía la ordenanza de control. Y esos señores, a los que recurrí muchas veces, por notas que desaparecieron todas, denuncias que desaparecieron todas, no hicieron nada”.
La historia de Sabrina es símbolo de lucha, ya que, pese a todas esas afectaciones, amenazas y situaciones de violencia, jamás eligió el silencio. Algo que en Pergamino, la «perla del norte, cuna del agronegocio concentrado, tiene un costo altísimo. Ante la falta de representación legal para sus denuncias, estudió abogacía e inició un largo derrotero ante el sistema judicial para condenar a quienes envenenan con sus negocios agropecuarios.
“Sufrí amenazas, me dejaron bidones en mi casa, me dejaron soja en mi auto. Atentaron contra la vida de mi padre y mi sobrino. Las hijas de Roces me amenazaron de muerte si no me dejaba de joder…pero no les tengo miedo, cuando se te muere un hijo en la panza ya no tenes nada que perder…ya no tengo miedo”, se escuchó decir a Ortiz ante los acusados.
“Fuimos abandonados por el sistema y por el Estado. Espero que haya justicia. Con todo lo que hemos trabajado hasta ahora y pensando en lo que estamos, en los que ya no están y en las generaciones futuras que dependen de nosotros”, reclamó.
Antes de la audiencia, Sabrina le aseguró a Agencia Tierra Viva: “Sabemos que nos enfrentamos a quienes son de alguna manera monstruos, gigantes, intereses muy grandes los que se juegan, unas potencias muy grandes, entonces no es solamente los productores que se juzgan sino acá se tiene que sentar un precedente para que quede claro, que les quede claro a esas grandes empresas, productores y multinacionales que con la salud no se juega. Ya está. Hay que ponerle un punto final. El sacrificio humano y ambiental ya ha sido demasiado”.
Glifosato en el cuerpo
Se escuchó el testimonio de la también querellante, Alejandra Bianco, vecina afectada del barrio Santa Julia, también de la ciudad de Pergamino, quien relató las enfermedades y muertes, en su hogar y en su barrio y las afectaciones que atribuyen a la probada presencia de agrotóxicos en el agua que consume la población.
Alejandra —madre de Benjamín e Ignacio (que sufrieron enfermedades relacionadas a la contaminación) y ex pareja de Sergio (quién falleció de cáncer en 2020)— realizó una encuesta vecinal en la que tristemente descubrió que todos esos cánceres y enfermedades autoinmunes no eran un problema de su casa, sino de todo el barrio.

Imagen de la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario (Foto: Juan José García)
“Sergio, mi pareja en ese momento, empieza a estar descompuesto. Le diagnostican cáncer de páncreas e hígado”, relató ante el tribunal. “El mismo médico que le hace la biopsia, al que yo le había contado todo lo que tuvieron mis hijos, me dice…‘en una sola casa tres personas enfermas, no es casual… algo raro pasa‘. Ahí me quedo pensando, sin entender lo que pasaba y empecé a preguntar en el barrio. Encontré muchos vecinos estaban fallecidos. El censo lo hice en 2018. Más de 40 vecinos encontré enfermos”.
Bianco, que siempre vivió en la ciudad de Pergamino, tiene glifosato en el cuerpo. Todas las historias clínicas que juntó y la encuesta las presentó primero en el juzgado de san Nicolás y hoy forman parte de este expediente que llega a juicio. Historias clínicas que el intendente municipal, Javier Martínez, eligió no mirar. Durante su testimonio, Bianco relató que, tras hacerse público ese censo, un día la citan a una reunión con el Intendente. “Fui con la pila de historias clínicas. Le pedí hiciera algo. El Intendente no leyó nada. Una reunión que no entendí para que fue. Al tiempo, hicieron un censo municipal, sin nuestra participación, y dijeron que no había muchos enfermos, sino pocos casos”, denunció.
Las pruebas de la contaminación
Según consta entre los elementos probatorios de la contaminación, que serán tomados en cuenta en las audiencias y sometidos al debate, las afectaciones alcanzan al ambiente y a las personas. A través de pericias, se detectaron en suelo 45 plaguicidas peligrosos para la salud, con predominancia de nueve: atrazina y dos metabolitos de degradación, triticonazol, metolaclor, acetoclor, clorpirifos, glifosato y su producto de degradación (AMPA). En algunos casos en concentraciones mayores en los patios de los vecinos que en los campos cultivados.
En el agua se detectaron también 18 agrotóxicos, con mayor presencia de cinco de esos plaguicidas. Las afectaciones alcanzan al agua corriente que consume la población. Y al agua subterránea desde la que se abastecen en esa y otras ciudades, ya que los agrotóxicos alcanzaron al acuífero Puelche.
También hay pruebas de daño genotóxico y de presencia de agrotóxicos en el cuerpo de habitantes del lugar. Y relevamientos de altas cantidades de pacientes oncológicos o fallecidos de cáncer, entre otras enfermedades y problemas de salud.
En el banquillo
Los acusados son siete productores agropecuarios: Fernando Cortese, Víctor Tiribó, Mario Reinero Roces, los hermanos Carlos y Hugo Sabatini, Cristian Taboada y el ingeniero agrónomo, José Luis Grattone; y dos funcionarios municipales, Guillermo Naranjo y Mario Daniel Tocalini.

El sector de la fiscalía que lleva adelante la acusación. (Foto: Claudio González / Ministerio Público Fiscal).
El juicio se desarrolla en el Tribunal Oral Federal N°2 de Rosario, integrado por los jueces, Elena Dilario, Román Lanzón, y Eduardo Rodrigues Da Cruz. El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal Federico Reynares Solari, de la Oficina de Litigio Oral Estratégico del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario. La causa («Cortese Fernando Esteban y otros s/envenenamiento»), iniciada en 2018, es originaria del juzgado Federal de San Nicolás a cargo del Juez Villafuerte Ruzo, y llega hasta esta instancia unificando varios expedientes, hechos y denuncias de más de una década de contaminación, entre 2011 y 2020. Todos los expedientes fueron acumulados a requerimiento de la Fiscalía.
En la primera audiencia del juicio, el 4 de febrero, el fiscal Reynares Solari atribuyó los hechos, detalló la acusación y el encuadre legal para cada uno de los acusados; postura a la que adhirió la querella, integrada por los abogados Carlos González Quintana y Fernando Cabaleiro, representantes de las denunciantes Sabrina Ortiz (Paren de Fumigar Pergamino y Naturaleza de Derechos) y Alejandra Bianco (vecina afectada barrio Santa Julia).
A Cortese, Reinero Roces, Tiribó, Grattone, Taboada, Daniel y Hugo Sabatini, la Fiscalía les endilgó ser coautores del delito previsto en el artículo 55 de la Ley 24.051 sobre Residuos Peligrosos, que prevé una pena de tres a diez años de prisión para la persona que, a través del uso de residuos, «envenene, adultere o contamine de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general».
Además de contaminación, a Cortese se lo acusa de amenazas coactivas contra un familiar de Sabrina Ortiz en un hecho sucedido en 2020.
Las conductas imputadas a Naranjo y a Tocalini fueron calificadas en los términos del artículo 248 del Código Penal, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, permitiendo que desde 2015 se realicen fumigaciones con agroquímicos sin los debidos controles en los campos, contribuyendo a contaminar el ambiente.
En esta segunda jornada, además de las denunciantes declararon también el oficial Mauro Garay, y el ahora comisario retirado, Isaac Guari, personal policial que realizara pericias y diligencias en campos denunciados, dependencias municipales, locales de venta de agrotóxicos. Ambos, Guari y Garay, mayormente en sus respuestas refirieron no recordar o no poder brindar precisiones por las actuaciones de las que participaran, según consta en documentación presentada y en las que figuran sus firmas, y por las que fueron consultados.
Ciencia, territorio y justicia
Consultado por Agencia Tierra Viva, el abogado de las víctimas, Carlos González Quintana, expresó que esperan, desde una perspectiva estrictamente jurídica, que el Tribunal aplique las penas previstas por la ley para los delitos imputados. Y detalló que “en esta causa se juzgan hechos encuadrados en el artículo 55 de la Ley 24.051 (Residuos Peligrosos), en función del artículo 200 del Código Penal, que sanciona a quien contamina el ambiente de un modo peligroso para la salud pública. El marco legal prevé penas de prisión de hasta diez años, además de inhabilitaciones especiales, particularmente relevantes cuando se trata de productores, profesionales y funcionarios públicos como en este caso puntual”.
Sobre la importancia del juicio, aseguró que marca un precedente clave para la sociedad en su conjunto: “Será la primera vez que, en la provincia de Buenos Aires y en pleno corazón del agronegocio, se juzgue penalmente un entramado completo de decisiones, omisiones y prácticas vinculadas a las fumigaciones con agrotóxicos en zonas densamente urbanizadas, discutiendo en un tribunal penal las responsabilidades concretas de productores, profesionales y funcionarios públicos». «Ninguna actividad económica, por importante que sea, está por encima de la ley. Y se deja en claro que la salud y el ambiente son bienes jurídicos que merecen tutela penal efectiva. Es un escenario histórico donde se cruzan ciencia, territorio y justicia, donde el modelo productivo deja de ser intocable y empieza a ser interpelado. Donde los cuerpos hablan, la ciencia acompaña y el silencio, después de treinta años, se rompe”, afirmó González Quintana.
«La salud es un derecho humano»
En su alegato inicial, el Fiscal eligió no mencionar la palabra cáncer, aclaró que decidía omitir esa palabra. Fue el abogado Carlos González Quintana quien la pronunció. En la sala se encontraban presentes varias denunciantes y víctimas.En el recinto faltaba Florencia Morales. La vecina fumigada y denunciante falleció en 2023, de cáncer. Su ausencia física nombraba con más fuerza aún la palabra que era necesaria mencionar. En su nombre sobrevolaban también las decenas de personas fallecidas que no podrán declarar sobre las fumigaciones que sufrían.
Tierra Viva conversó con Paola Díaz (Madres de Barrios Fumigados Pergamino). Sabe en primera persona de perdidas. “La verdad que no es fácil… yo tengo una hija fallecida de leucemia”. La niña falleció en 2014 a sus 11 años. “Después que falleció, hablando con Sabrina, nos fuimos enterando de lo que hacían las fumigaciones. Nosotros estábamos enfrente del campo. Para nosotros, lo que se fumigaba mataba los yuyitos y a las personas no les hacía nada”, recordó.
Paola, según está previsto, junto a una decena de vecinas declararán como testigo frente al tribunal oral en Rosario en futuras audiencias. Sus denuncias forman parte de las causas unificadas, ya que en su momento han declarado en el Juzgado de San Nicolás. Todo ese trabajo de años que logró tanto la medida cautelar judicial vigente que aleja los venenos, como aquella primera y limitada ordenanza de protección municipal. Medidas a las que algunos de los procesados hicieron caso omiso. “Lo que espero es que la Justicia se ponga del lado de las personas. La salud es un derecho humano. Que se juzgue como deben juzgar”.
En la primera jornada también estuvo presente Sofía Gatica, de Madres del Barrio Ituzaingó Anexo (Córdoba). Viajó desde su provincia para acercar en persona el apoyo a Sabrina y los demás afectados. “Escuchar que la discusión fuera por los metros, en algunos casos escasos 100 metros, o gente asegurando que el glifosato no hace nada te da mucha bronca y mucha impotencia. Por eso es que viajé, para que cesen estas injusticias. Uno ve que se sigue fumigando, que se sigue contaminando, que se sigue muriendo la gente, entonces hay que ir a apoyar a los compañeros para que se haga justicia”.

Sabrina y Alejandra en la puerta de Tribunales. La próxima audiencia será el 25 de febrero.
La próxima audiencia ya fue programada para el 25 de febrero, a las 9 de la mañana. Según lo anunciado, sobre el cierre, se espera para esa jornada las declaraciones de los funcionarios municipales imputados.
*Las denunciantes piden la colaboración de toda la comunidad para afrontar los gastos económicos que implica todo el proceso (que está previsto termine en marzo). Alias: causa.pergamino (cuenta a nombre de Sabrina del Valle Ortiz).
Edición: Darío Aranda
- *Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
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El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

La foto de portada, de Juan Valeiro de lavaca, es tal vez un cuadro del presente: el Congreso, la policía, los que arrojan bombas molotov aislados de la gente, tras un parapeto que no se sabe de donde salió. Y el chorro del camión hidrante que nunca acierta ni a mojarlos. Reproducimos aquí la nota que al respecto realizó El Ciudadano, de Rosario.
Por el diario El Ciudadano, de Rosario
El ataque, en medio de la protesta contra el proyecto de reforma laboral libertario, quedó filmado y generó varias interpretaciones. Los que con tranquilidad armaron los artefactos incendiarios en el lugar, se retiraron sin ser detenidos pese a que estaban aislados: los manifestantes se habían alejado al verlos. Recuerdos del incendio del móvil de Cadena 3 en junio de 2024, en ese caso en el marco de la Ley Bases.

Una de las imágenes destacadas de los alrededores del Congreso este miércoles, mientras en el Senado se debatía la reforma laboral libertaria, fue la de seis personas que armaron, a la vista de cientos de policías que no intentaron detenerlos, al menos tres bombas molotov. Se tomaron todo el tiempo necesario, con bidones, un colador y botellas de vino, para confeccionar los artefactos incendiarios y lanzarlos, aunque sin causar heridas a ningún uniformado. Otro dato destacado: los camiones hidrantes no le acertaron ni un solo chorro de agua al grupo: todos dirigidos al costado y al piso.
Uno de los muchachos portaba una remera con el cartel de «prensa». Los otros, todos con mochilas parecidas, y nuevas, lo mismo que sus zapatillas. Algunos con cascos.
Con movimientos coordinados avanzaron sobre el vallado dispuesto sobre avenida de Mayo detrás del cual se apostaban numerosos agentes con sus escudos. Se acercaron con débiles parapetos de cartón. Al costado, otros policías arrojaban gases lacrimógenos contra manifestantes que se habían corrido de la escena. Eso era a metros del grupo, al que las fuerzas de seguridad dejaron actuar. moviendo parapetos de madera
Insólito fue también que el grupo se pusiera a armar las bombas caseras en el lugar. Se los ve en esa tarea en los videos. Siempre que se usaron esos pertrechos artesanales en manifestaciones, se llevaron ya listos para arrojar. De lo contrario, se pierde el factor sorpresa. Este miércoles, sin embargo, pasaron varios minutos en que todos los que estaban en la zona pudieron ver la intención de los seis. Ningún policía intentó detenerlos, siendo que había decenas a escasos metros de distancia.
La frutilla del postre fue la «mala puntería» de quienes operaban el camión hidrante apostado tras el vallado. Ningún chorro a presión dio en los débiles parapetos detrás de los que se apostó el grupo.
Después de arrojar los artefactos, retrocedieron y se fueron con tranquilidad.
Hasta este jueves, no había información oficial sobre su detención. Ni siquiera si estaban identificados. Sí, numerosos posteos de funcionarios, como el ministro del Interior, Diego Santilli, asegurando que los de las molotovs eran parte de los manifestantes que acudieron a los alrededores del Congreso para protestar contra el proyecto libertario que cercena derechos adquiridos de los trabajadores.

Ley Bases y el patrullero incendiado
El lanzamiento de molotovs de este miércoles, por sus características, recuerda al incidente también extraño de otro miércoles: el 12 de junio de 2024. En la tarde de ese día, también en los alrededores del Congreso, tres encapuchados dieron vuelta e incendiaron un móvil periodístico de Cadena 3, rodeados de policías, y escaparon sin ser perseguidos ni detenidos. Todavía no hay indicios de sus identidades. No hubo esfuerzo alguno para dar con ellos. Fue durante otra movilización de protesta, en esa caso contra el proyecto de la llamada Ley Bases.
Poco después de ese ataque, el periodista que manejaba el vehículo, Orlando Morales, dijo que, según lo que pudo observar, se trató de un ataque «preparado» y muy sospechoso.

«Cuando me vieron llegar se vinieron y lo dieron vuelta. Para mí estuvo preparado. Me llama mucho la atención todo lo que pasó y cómo se llevó a cabo. Fue gente infiltrada, preparada para hacer eso», dijo el trabajador de prensa en una entrevista radial.
«Estaba yo atrás de los gendarmes porque estaban agrediendo, estas personas, los gendarmes, la policía, vallado de por medio ¿Cómo empezó todo? Yo venía escuchando lo que estaba pasando en el recinto porque quería estar informado y cuando se da a conocer que se habían conseguido los votos fue como una explosión. Ahí fue cuando explotó todo», relató.
Más temprano, el cronista había contado detalles del ataque -que se dio cerca de las 16.30, en plena movilización y despliegue del aparato represivo del Ministerio de Seguridad que entonces conducía la hoy senadora Patricia Bullrich como ministra de Seguridad.
«No lo puedo creer. Hijos de re mil puta. Me pegaron. Iba a sacar el móvil y me lo dieron vuelta. No se puede creer», agregó Morales angustiado poco después del ataque.
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Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mientras en el Senado se sumaron discursos a favor o en contra de la reforma laboral, antes de la votación favorable al proyecto, las calles alrededor del Congreso se transformaron nuevamente en un campo de batalla provocado por las fuerzas de seguridad. Hubo al menos 31 detenidos (aunque algunos fueron rápidamente liberados) y la Comisión Provincial de la Memoria contabilizó 562 personas heridas y afectadas, aunque calculan que ascendió a miles el número global de agredidos por golpes, corridas y gases particularmente nocivos.
El gobierno preparó este show represivo que mantuvo incluso durante la noche con una cacería de ataques, golpes y detenciones a gente que no estaba en la calle sino sobre la plaza: el protocolo solo es el ejercicio de la violencia institucional. Los enmascarados que hicieron y lanzaron bombas Molotov con total tranquilidad a metros de la policía, jamás fueron perseguidos ni obviamente capturados. Aquí, las acciones previas a la marcha, las organizaciones que se esfumaron a altas velocidades, y las voces de las personas que siguen pensando que este presente no es el único posible.
Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi
Fotos: Lina Etchesuri y Juan Valeiro

El Congreso, y el pequeño grupo de parapetados enmascarados que armaban y lanzaban bombas Molotov sin que la policía hiciera nada. Las persecuciones fueron luego -en modo argento- a quienes manifestaban pacíficamente. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Entre las múltiples banderas de colores tan distintos de partidos y gremios, hay unas que en este 11 de febrero de 2026, el día que senadores y senadoras se aprestaban a votar por una reforma laboral que retrotrae conquistas históricas del movimiento obrero, sobresalen. Se las ve por Avenida de Mayo, por Hipólito Yrigoyen, por la avenida 9 de Julio, por todos lados: “Oscar Smith, presente”.
Smith era peronista, obrero, referente del gremio Luz y Fuerza, y también era algo que hoy es considerado un oxímoron, un sindicalista combativo. Por esas sincronías de un país donde nada es azar, hubo otro 11 de febrero, pero de 1977, donde Smith fue secuestrado por una patota de la dictadura militar. Hace 49 años que Oscar Smith es un desaparecido.
Américo Rico camina entre esos carteles por una plaza Congreso que fue zona de guerra. Camina despacito, entre escombros, entre comida desparramada por el asfalto, entre perdigones de una nueva represión brutal del gobierno a una protesta social, esta vez masiva, en contra de la reforma que degrada el trabajo –y el país– por el que Smith luchó.

Recordando a Oscar Smith a 49 años de su desaparición y su frase sobre lo que se pierde, lo que se pelea, y lo que se gana. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Américo, jubilado de ese gremio histórico, camina con un cartel con el rostro de su compañero, en horas donde hubo, según la Comisión Provincial por la Memoria, al menos 31 detenidos y más de 1000 heridos, y en las que hay personas con ataques de pánico por los estruendos de los balazos de goma que llegan desde 9 de Julio. Pero este señor de 79 años mira y recuerda lo que Smith siempre – “siempre”, recalca– les decía:
–Lo que se pierde peleando, tarde o temprano, se termina ganando.
Américo, entre los escombros, sonríe y les da a estos periodistas un abrazo, tan necesario para seguir.
Porque si algo nos trae esa sincronía del aniversario es pensar qué significa esa ausencia –lo combativo, la lucha, lo revolucionario– convertida en desaparición forzada.
Cadenas, oscuridad y luz

La acción frente al Congreso. Periodistas Argentinas y SIPreBA. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
La jornada había comenzado con una acción organizada por Periodistas Argentinas y SIPreBA, el sindicato de prensa de Buenos Aires. Integrantes de ambas organizaciones se plantaron frente al Congreso encadenados, amordazados y con máscaras blancas en sus nucas sobre las que se leía la palabra “alcahuete”.
Dijo Nancy Pazos, presidenta de Periodistas Argentinas: “No vamos a amordazarnos ni a encadenarnos. hay que decirlo: este gobierno quiere que haya periodistas así” dijo mostrando la palabra “alcahuete” escrita en la máscara blanca.
Agregó: “Acá estamos luchando no por el gremio. No por nuestra función profesional. Sino que estamos luchando por la democracia. El periodismo es el faro de la democracia, es la luz de la democracia. El periodismo lo que hace es que los ciudadanos se informen de lo que claramente el poder de turno, cualquiera sea, no quiere que se sepa. Siempre el que está en el poder tiene cosas que quiere ocultar. El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad».

Nancy Pazos, de Periodistas Argentinas: «El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad». Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria de Género de la CGT planteó: “Esta acción tiene que ver con el acompañamiento de más de 3000 periodistas que hicimos una conferencia de prensa frente a las puertas del Senado de la Nación. El proyecto de derogar el Estatuto de los y las periodistas es una afectación a la libertad de expresión, y además afecta el derecho a la información. Lo que estamos viendo que sucede en esta época en la sociedad es que no se está al tanto de lo que estamos discutiendo, como esta Reforma laboral que afecta a quienes vivimos de nuestro trabajo”.
Agustìn Lecchi, secretario general de SIPreBA: “Uno de los grandes problemas que tenemos es que fueron erosionando nuestra base social, fueron fragmentándola. En lugar de tener una comunidad organizada y tenemos una comunidad desorganizada conscientemente por los sectores de poder y eso es lo que hoy hace que tengamos la cancha tan inclinada en contra, además de que tienen a todas las corporaciones atrás, a los grandes medios de comunicación que los blindan mediáticamente. Pero estamos dando pelea, y eso no es poco. Es nuestro caso, pero es también el de los jubilados cada miércoles, o triunfos como derrotar la eliminación del financiamiento universitario o para discapacidad. Por eso soy optimista. Porque sabemos que hay un camino de construcción política, de lucha sindical y también en las calles”.

Mensaje dedicado a todo un tipo de periodismo. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
CGT: la velocidad del gas
La convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) estaba prevista para las 15. A esa hora la plaza estaba llena. Las columnas gremiales dificultaban la caminata por Yrigoyen con sindicatos que llegaban por las calles laterales, como Solís y Virrey Cevallos. También por Avenida de Mayo ingresaban los gremios de las dos CTA (Central de los Trabajadores de Argentina), que a diferencia de la CGT habían llamado a paro con movilización.

Mario, de Radio Gráfica, y lo habitual: «Me apuntaron a la cabeza». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Por el otro lado, sobre Rivadavia, se acomodaron las columnas de la izquierda y, también, de La Cámpora. Sin embargo, a las 15.44, se escucharon los primeros balazos de goma y empezaron los repliegues. Cinco minutos después, la plaza se había vaciado hasta la mitad, y los gremios de la CGT y La Cámpora –peronistas, como Smith– se retiraron de la plaza a la velocidad del gas que se dispersaba por el aire. Sólo quedaron, de un lado, la izquierda, y del otro, la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), mientras algunos –pocos– gremios y movimientos aguardaban de la mitad de plaza hacia Avenida de Mayo. Había bronca, y también había infiltrados: chicos vestidos de negro, con la cara tapada, que abrían sus mochilas, tiraban al suelo piedras, y se iban.
Otros enmascarado, detrás de barricadas improvisadas, tiraban las molotovs pero, en modo argento, jamás son capturados por los feroces policías que solo atinaron a arrojarles desde el hidrante chorritos como de pis de estatua. Además, no les acertaban.
Informó el Centro Provincial de la Memoria en su comunicado titulado Brutal represión a la movilizaciòn por la reforma laboral: «Al menos 31 personas fueron detenidas de manera arbitraria; miles resultaron afectadas por gases lacrimógenos y gas pimienta, entre ellos integrantes de la CPM y del Comité Nacional de Prevención de la Tortura como su presidente Juan Manuel Irrazabal. Otras tantas resultaron heridas con postas de goma y alrededor de 562 personas fueron asistidas por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Unos 70 manifestantes fueron demorados en las calles Lima,entre México y Chile, y en su mayoría fueron identificados y posteriormente liberados».

Más pistas de los lugares a los que apuntan las llamadas fuerzas de seguridad. Foto: lavaca.org
El detalle de la destrucción
Las Molotovs de los encapuchados incapturables encienden más titulares noticiosos que las regresiones que esta reforma traerá a la vida laboral.
Por ejemplo:
- La ley deja afuera al personal de casas particulares, trabajadores agrarios, independientes y prestadores de plataformas tecnológicas.
- Vacaciones: la fecha de inicio, que hasta ahora debía ser notificada con una antelación no menor a 45 días, pasa a 30. El empleador podrá fraccionarlas mientras no sean tramos inferiores a siete días. El periodo de vacaciones –entre el 1º de octubre y el 30 de abril– el empleador “deberá organizarlas al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano”.
- Jornadas laborales de hasta 12 horas: aunque no se explicite en la redacción y busque solaparse, se estipula que “el empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente la compensación de horas extraordinarias de trabajo, disponiendo un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios (…) siempre y cuando se respeten los descansos mínimos entre jornada y jornada de doce horas”.
- Periodo de prueba: en la norma vigente a quien está a prueba se le informa con 15 días de antelación la extinción del contrato. En la que quieren aprobar “no se requerirá la obligación de preaviso”. Además, mientras en la ley actual el periodo de prueba pone el límite en los 30 días, en la que se quiere imponer “se extenderá durante los primeros 6 meses”.
- Indemnización a la baja: el proyecto dice que se deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual durante el último año o el tiempo de prestación de servicios si fuera menor. Para esta remuneración no se tendrán en cuenta “los conceptos de pago no mensuales como el Sueldo Anual Complementario, vacaciones, premios que no sean de pago mensual, etcétera”. En la norma vigente, solo se excluye al SAC. Y sí, dice así, literal: “etcétera”.
- Contribución: La iniciativa gubernamental crea el FAL, Fondos de Asistencia Laboral, que se conforma con una contribución mensual obligatoria del 3.5 % (Un aporte del empleador del 1% en las grandes empresas y del 2,5% mensual MiPyMEs) de las remuneraciones que se toman de las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de cada trabajador. Este 3% hasta ahora va dirigido al ANSES para el pago de las jubilaciones.
El proyecto de ley había sido enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 2 de diciembre pasado, pero como no tenía los votos para su aprobación postergó la discusión para hoy en sesiones extraordinarias. El proyecto final tuvo 28 modificaciones para conseguir los votos necesarios. De las modificaciones, dos fueron exigencias de la CGT: mantener las cuotas solidarias y eliminar el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales. Había una idea general de que los gremios estaban ganando tiempo, pero el resultado demostró lo contrario. Al menos hasta el momento, ya que falta Diputados.

De miles de personas heridas o afectadas, 562 fueron atendidas en distintas postas sanitarias. Hubo al menos 31 detenidos. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Molotov, Uber y la virgen de los panes
No tenían molotovs, sin embargo, las 300 familias de la fábrica de porcelanatos ILVA que, desde agosto, acampan en el Parque Industrial de Pilar exigiendo la indemnización. “La reforma laboral empezó con nosotros”, dice Víctor Véliz, 44 años. “Nos deben un mes y medio, y esta reforma viene hacer lo mismo que hicieron con nosotros: no pagarte nada. El trabajador, todavía, va a estar más precarizado”.
Víctor sobrevive haciendo Uber, otros compañeros cortando el pasto y a sus hijos ya no les pudo sostener los clubes a los que iban: “Comemos una vez al día cuando antes hacíamos las cuatro comidas. ¿Cómo seguimos? Seguimos como pueblo, no podemos permitir que nos precaricen más la vida”.
No tenía molotovs, tampoco, Karina Nicoletta, conductora en la línea A del subte y secretaria de Género del gremio de las y los Metrodelegados, quien canta “Pianelli está presente”, en homenaje al exsecretario general del sindicato, Roberto Beto Pianelli, otro ejemplo de la extraña cofradía combativa, que murió hace dos semanas: Dice Karina: “La reforma implica un profundo retroceso para el movimiento obrero en su conjunto. Para quienes están en la formalidad, pero también para quien no, porque va a profundizar las desigualdades. Está pensada casi en los mismos términos que durante la dictadura militar: pretende llevarnos a una situación de esclavitud. Debemos confiar en la fuerza del movimiento que va a tener que tensionar situaciones que todavía hoy no podemos resolver. Debemos confiar en nuestra clase. Debemos llegar a una síntesis no solo de la cúpula, de las centrales, sino de las bases”.

Detenidos por la policía. Ninguno de los enmascarados de las Molotovs fue apresado. La infiltración y la provocación: el verdadero rostro del «protocolo». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
No tenían molotovs, tampoco, las más de 70 personas de la UTEP que la policía cercó en 9 de Julio y México, mientras gaseaba a fotorreporteros, seres siempre peligrosamente armados con sus cámaras.
Ni andaban con bombas las dos señoras que comentaban en Rodríguez Peña y Rivadavia: “Esta mañana no tenía un peso, por eso vine con esto”, cuenta una de ellas. “Esto” es una bandeja repleta de sándwiches de milanesa. La señora se llama María, vive en Villa Lynch, partido de San Martín, y le dice a lavaca que esta mañana sólo tenía “un billete, el marroncito, el de 10 pesos”. Jubilada de la mínima, le llegó de luz 65 mil pesos que no puede pagar, y vino a la movilización para juntar lo necesario para pagarla. Cada sándwich vale 5 mil. Entre los panes hay una virgencita de Luján que alguien le regaló hace minutos. Dice: “Esta reforma no puede ser más esclava. Todo en contra de quienes trabajan, este hombre está equivocado, solo sabe cantar” dice, aunque se queda dudando.
Roberto –de Rafael Castillo, La Matanza–, está en medio de la Plaza de los Dos Congresos envuelto en humo. Tampoco ofrece molotovs sino choris y patis (5 mil) y vacío (10 mil). Dice que no hay trabajo por ningún lado y que la “pucherea” como puede. Sobre la reforma laboral: “Es negativa en todos los sentidos. Están locos, no paran de defraudar a la gente”.

La gente gritaba a la policía: «¿No ven que tiene la cara rota?». Foto: lavaca.org
Teresa, de Lanús, está apoyada en un árbol sobre Avenida de Mayo, que le da la sombra necesaria para que no se le derritan los hielos que lleva en la heladerita para vender el litro de fernet a 8 mil.
-¿Cómo estás viviendo esta época?
La respuesta, inesperada, está hecha de lágrimas que dicen más que cualquier palabra. Finalmente toma aire y dice: “Remándola, con un gobierno que no nos permite trabajar vendiendo en la calle, con un Ministerio de Espacio Público que nos está corriendo de todos lados”. Cuenta que nunca habló para la prensa, que le da vergüenza, que no sabe de política, pero dice con sencillez algo que pocos políticos dentro del Congreso pueden comprender: “Creo que la reforma laboral no está bien, que no está bien lo que hacen, que no puede estar bien tener que trabajar más”.

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
Tampoco tiró molotovs Diego, que vino de su Monte Grande bonaerense para vender stickers (3 por 2 mil pesos) y llaveros (3 mil), trabajo que arrancó desde agosto pasado cuando se quedó sin empleo repartiendo paquetes de Mercado Libre y otras empresas. Cuenta que otro cimbronazo de este presente fue tener que cambiar a su nena, que iba a colegio privado, a la escuela pública. “Llegamos con lo justo a fin de mes; mi señora es empleada de comercio y en su trabajo pusieron en marcha los retiros voluntarios. Mientras tanto, esta reforma, que es una cagada”.
¿Cómo se sale de esta? “Seguir, seguir, seguir. No quedarnos solos en nuestras casas y crear nuevas alternativas”.

El reclamo de la marcha, en manos de mujeres. La CGT hizo una veloz salida de escena apenas comenzaron los disturbios. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
La pelea del presente
Ninguna de estas historias, de toda esta lucha, de todas las conquistas que este movimiento alguna vez pelearon y lograron, parece haber importado demasiado a muchos que no llamaron al paro, que se retiraron al primer gas y que negociaron con la Casa Rosada mientras la motorizada avanzaba sobre la plaza a los tiros y deteniendo al azar.
Luego de toda esta entrega, hay una postal que se repite en las inmediaciones del Congreso: entre fotoperiodistas baleados –en el ojo, en la cabeza– y proyectiles tirados, una, dos, decenas de personas en situación de calle juntan la comida que dejaron los puestos que abruptamente debieron levantar campamento con la avanzada policial. Uno de ellos está agachado, juntando algunas botellas de agua dispersas por Avenida de Mayo. ¿Qué deja lo que pasó hoy? “Hambre, mucha hambre”, responde.
Luego mira la escena que él mismo protagoniza.
Y dice: “Todos peleando contra la reforma, y yo peleando para comer”.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org


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