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Precarizados y al borde del despido: así se apaga el fuego en Chubut

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Mientras el incendio que se inició en el Parque Nacional Los Alerces en Chubut ya quemó cerca de 8 mil hectáreas y las autoridades afirman que el fuego por el momento está detenido, cientos de brigadistas y de otras áreas de los Parques Nacionales trabajan sin contrato laboral. La posibilidad de quedarse sin empleo por un decreto de Milei y el incumplimiento de Cabandié que lo podría haber evitado. La falta de respuestas de este gobierno que vacía al Estado y la pregunta sobre quién se beneficia con las llamas. Ganar al truco como forma de conservar el puesto, en un pasado donde la precarización era incluso mayor.

Desde Esquel. Texto: Francisco Pandolfi /Fotos: Nicolás Palacios

El 25 de enero a las 22.30 dos focos comenzaron el incendio en el Parque Nacional Los Alerces, que arrasó con alrededor de 8 mil hectáreas. Es la quinta vez en los últimos años (2008, 2015, 2016, 2023 y 2024) que se quema el mismo Parque; en total, cerca de 20 mil hectáreas

“El Parque está todo quemado”, dice Estela, personal técnico de Los Alerces, a cargo del área de pobladores. Está sentada en una de las miles de sombritas de esta inmensidad que cautiva a los ojos por tanta belleza, y que los hace trizas cuando lo que se ve es fuego y cenizas. En su sector laboral hay una sola persona: ella, únicamente, es el nexo con las 39 poblaciones y 57 familias que habitan el Parque Nacional.

Estela, en medio del fuego, está sin contrato.

Y no es la excepción, sino la regla.

“En total, en el Parque Nacional los Alerces somos 112 trabajadoras y trabajadores. Nada más que 112 personas para cubrir un área de más de 250 mil hectáreas, así que tenemos falencias por todos lados. Por lo menos, necesitaríamos más de la mitad, como para empezar”. 

Precarizados y al borde del despido: así se apaga el fuego en Chubut

Estela trabaja en Los Alerces hace 13 años / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

“Estamos en el aire”

No es el único problema la falta de personal. “35 brigadistas y 16 técnicos y administrativos estamos sin contrato. Yo hace 13 años que trabajo acá, tengo compañeros que están hace 20 y nunca nos pusieron en planta permanente. Siempre tuve contratos anuales, pero nuestra situación cambió tras el decreto firmado por el presidente Javier Milei”. A fines de diciembre, dio de baja los contratos del Estado firmados en 2023 y exhorta a que sólo podrán renovarse hasta 90 días. “El DNU dice hasta marzo, pero no firmamos nada, ni por tres meses. No tenemos ninguna comunicación oficial, nada que avale de manera formal que seguimos trabajando”.

Desde la asunción del nuevo gobierno, la Administración de Parques Nacionales (APN) está acéfala. Hasta el momento, no hay nadie que conduzca el organismo. En cuanto al Parque Nacional Los Alerces en particular, vive una situación parecida, ya que como no hay nadie nombrado oficialmente, el guardaparque Danilo Hernández Otaño es el intendente interino. “Es una locura la situación, la mitad del parque se quedaría sin empleados. Estamos en el aire y sin autoridades”, cuenta Estela.

Hernán Mondino conforma la Brigada de Incendios, Comunicaciones y Emergencia (ICE) del Parque Nacional Los Alerces. Acaba de bajar del helicóptero luego de otro día larguísimo combatiendo al fuego. Es delegado de sus compañeros, que como él, tampoco tienen contrato. “No sólo los de este Parque; los más de 600 brigadistas a nivel nacional estamos en la misma situación de precariedad laboral; así subimos a apagar el incendio”.

“Nosotros firmamos un contrato anual a la salida de la gestión anterior, el decreto 84 de Milei dio de baja esos contratos y puso un periodo de revisión hasta marzo, pero no firmamos nada. No nos echaron y nos siguen pagando… de ahí andamos agarrados por ahora”. ¿Qué significa estar sin contrato, en relación a si se lastiman por ejemplo? “No sabemos. Por tema de seguros y ART nos dijeron que sigue todo vigente, pero es un gris”.

Hernán, delegado que se puso al hombro el reclamo / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Sin respuestas

Tanto el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, como la Autoridad de Parques Nacionales, dependen de la secretaría de Deportes, Turismo y Ambiente, desde hace días a cargo de Daniel Scioli. La cartera está bajo la órbita del Ministerio del Interior, comandado por Guillermo Francos. “Pedimos una reunión con Francos por la apertura de paritarias y no hubo ninguna respuesta para establecer con claridad la situación en la que estamos ahora. Te van llevando a definir situaciones más extremas. La temporada pasada hicimos seis, siete paros y sabemos bien que cuando se apague el fuego, olvidate: menos bola nos van a dar”.

La incertidumbre laboral es uno entre varios reclamos que encabezan las y los brigadistas, que en asamblea decidirán en las próximas horas los pasos a seguir. “Que aparezcan todos los recursos cuando hay incendios y antes no, debe ayudar a reflexionar un montón de cuestiones. En el sistema de incendios forestales el brigadista es el principal elemento, pero somos los principales precarizados. Es necesario un proyecto con los trabajadores adentro, con plenos derechos. Hoy no es que sobra nada, pero pedís un pantalón y te dan el pantalón; pedís borcegos y te dan borcegos… son cuestiones elementales que deben brindarse antes, ¿por qué esperar a que haya un incendio para que te den la ropa adecuada? En cuanto a infraestructura estamos mal, tenemos un baño para treinta personas”.

Todo tiempo pasado fue peor

Hernán tiene 39 años y repasa los derechos conquistados, así como de dónde se partió hasta llegar a la actualidad. “La visibilidad que tuvimos en los últimos años transformó lo que era el rol del brigadista, che pibe del guardaparque. Si había que ordenar la seccional, ahí iba el brigadista, lo mismo para cortar el pasto. Al protestar porque hoy los contratos son anuales, debemos recordar que hasta hace cuatro años eran trimestrales. Y no sólo eso, años atrás los hacían jugar al truco por el contrato”

¿Cómo que los hacían jugar al truco?

–Sí, la precariedad era total; el que ganaba se quedaba contratado, el que perdía, afuera.

Recuerda Estela: “Eso pasaba hace diez años atrás, o menos; los contratos eran por temporada; hubo muchísimo trabajo de ATE y de los trabajadores para revertir eso”.

Suma Hernán: “En la última gestión de Cabandié pasaron a ser contratos anuales. Sin embargo, la pelea de fondo es el pase a planta. En un discurso, Cabandié dijo que nos iba a pasar a planta, pero nunca lo hizo. Recién al final de la gestión se abrió el reconocimiento del Estado a la necesidad de pasar a planta a 450 brigadistas de todo el país, cuando a nivel nacional somos 600. Todo quedó en la nada y ahora con este gobierno…”.

Completa Estela: “El trabajador estatal va a la par de la política pública, y por eso los recortes de Milei; si no hay política pública, ¿para qué nos quiere?”. Reflexiona: “Más allá de lo que fue el gobierno de Alberto, no puedo creer que no hayamos pasado a planta todos los trabajadores del Estado en un gobierno que cree en el Estado. Dejaron una parte muy importante descuidada, al laburante, al efector de la política pública. Nos subieron el sueldo, nos mejoraron de categoría y eso fue muy importante, pero no alcanza. Nos dejaron en banda los gobiernos anteriores, no identificaron nuestra importancia”.

Estela tiene 47 años, un hijo y una hija, cuyos nombres lleva tatuados en la piel. Vela por ambos. “Todos los trabajadores que no estamos en planta permanente tenemos otra changa, un plan B por la incertidumbre de quedarnos sin laburo. Y ahora más que nunca. Soy costurera y me puse a trabajar más por si me quedo sin empleo”.

Precarizados y al borde del despido: así se apaga el fuego en Chubut

Una cuadrilla de brigadistas recién aterrizados / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Una pepa de oro

Según comunicaron desde el Parque Nacional Los Alerces, el fuego se encuentra “detenido en fase de control”, que significa que el frente de avance se detuvo “a raíz de los trabajos realizados o por efectos meteorológicos”. E informan que “284 personas están asignadas al terreno para el combate con herramientas manuales y fajas cortafuegos; con el apoyo de maquinaria vial y autobombas para evitar nuevos focos secundarios”. Sigue habiendo algunos prendidos, aunque están contenidos. Permanentemente se realiza una guardia de cenizas para evitar la multiplicación de nuevos fuegos.

Datos oficiales confirman que el 95 % de los incendios son causados por actividad humana. Este incendio, para todas las fuentes entrevistadas en esta cobertura, fue intencional, pero no hay ninguna prueba que demuestre quién fue ni por qué. “No hay dudas de que fue intencional por el lugar donde fue, que no es accesible para cualquier persona y porque se prendieron dos focos juntos –opina Hernán–. La cuestión está en saber cuál es la motivación y para eso es importante analizar el historial de los incendios en Alerces, que ya fueron varios; de hecho, en esa misma zona donde empezó, el año pasado apagamos un par de focos”. 

Añade Estela: “Fue intencional porque el área que se prendió no es de uso público, son áreas de pobladores; quien lo hizo debió conocer muy bien la zona. Todos los incendios anteriores tuvieron características similares: sabían que habría viento y que los días siguientes haría mucho calor, las condiciones perfectas para que el fuego se propague”.

Hernán profundiza sobre otro elemento: “A la intencionalidad se suma el cambio climático, la sequía, la disponibilidad de combustible; antes los incendios eran más controlables, hoy explotan por la desertificación del suelo. La palabra para definir este incendio es que el fuego se escurre, vos le hacés la faja, le hacés de todo y el fuego se escurre igual… el campo está seco, tocás al pasto y hace ‘crack’, entonces se prende al toque”.

¿Quién gana con este fuego?

–Hernán: Pienso, le busco la vuelta y no la encuentro; porque el tema inmobiliario en Parques no tiene sentido, ya que no se puede vender la tierra, es área protegida. En cuanto a negocios, por lo menos con las leyes actuales, hoy no podés hacer nada.

–Estela: No lo sé. Si vos me decís que los incendios empezaron en la era de Milei, y… te diría que la provincia podría tener sus intereses, porque el DNU habla de la posibilidad de la descentralización de organismos nacionales a las provincias, y Chubut siempre tuvo interés de crear un parque provincial. Los Alerces es una pepa de oro para todo el mundo, todos se lo pelean. Sin embargo, esto no empezó con Milei: este parque está todo quemado y no puede seguir quemándose.

¿Las flotas de aviones y helicópteros son estatales? 

–Hernán: No. Hasta mediados de enero no estaban disponibles los aéreos; son empresas contratadas, tercerizadas. Ahí entra la discusión plenamente política, por qué no los tenés vos como Estado, por qué no te armás de una flota hidrante que tenga capacidad de respuesta propia.

Las jornadas arrancan a las 7 y terminar cerca de las 18 / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Una hijaputez

El ex vicepresidente del Parques Nacionales (2015-2019), Emiliano Ezcurra, declaró en la Revista Gente que “muchas veces la forma de protestar contra el gobierno o una política de gobierno contraria a los parques nacionales o a la reducción de presupuesto para brigadistas puede generar que algunos individuos tomen venganza prendiendo fuego el bosque. Los contratos de brigadistas se renovaron solo hasta fines de marzo, entonces en protesta contra esa precariedad laboral es muy probable que haya pasado esto”.

Le responde el delegado de los brigadistas: “Quieren tener una respuesta rápida a una situación de mierda de la que en realidad no saben nada; buscan pegarle al que le sirve discursivamente, es parte del debate bajo de la política. Lo que debemos pensar es si estamos como sistema de incendio a la altura, si están los recursos disponibles y si hay políticas de incendio”. Luego de la respuesta racional, le deja paso al sentir: “Me da mucha bronca lo que dijo, porque es un montón de entrega; te duele la rodilla y tenés que patear igual; te duele algo, e igual tenés que cargar las herramientas. Este tipo simplifica lo que hacemos, diciendo que ves un humito, mandás el dron y después te tirás encima y listo, como si fuera soplar y hacer botella”.

Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Contesta Estela, directo al ex funcionario: “Los trabajadores de Parques no prendemos fuego, lo apagamos. Después que se fije la Justicia quién lo prende. Fue una hijaputez lo de esta persona, más con la situación laboral en la que estamos”. La Justicia no tiene novedades sobre la causa de este incendio. Ni tampoco sobre los fuegos anteriores. “Como se asume que son intencionales y algún día se van a cortar, no se invierte en la prevención, en la conservación. Hay que encontrar a quien los prende, pero nunca los agarran… O sea, ninguno es ninguno, en todos los incendios anteriores estamos como en este, no se supo ni se sabe nada”.

https://twitter.com/Lavacatuitera/status/1758100350152704093?s=20

Cuidar la naturaleza y a quien trabaja

En el Parque Nacional Los Alerces hay flora y fauna autóctona, hay lagos y ríos, hay montañas y poblaciones.

Y también hay laburantes precarizados, sin contrato y conectados con su hábitat.

Como Estela, que hace unos años se mudó al Parque Nacional Los Alerces: “Después del incendio habrá que esperar que crezcan los árboles; sabemos que se llenará de plantas exóticas, no nativas, y eso es grave; todo es grave, irrecuperable. Nadie que viva hoy va a volver a ver el bosque como fue. Ver al Parque quemado es lo más triste del mundo”.

Como Hernán, que nació en la localidad bonaerense de Berazategui y que eligió la Patagonia hace trece años: “Vine acá por los bosques, por los lagos, por la tranquilidad, por la paz; todo eso está en la naturaleza, hay que entender que somos parte, que hay que cuidarla. Y que otro norte, también, debe ser cuidar al que labura”.

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Por estas horas, en asamblea decidirán los pasos a seguir / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

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¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

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Por Sergio Ciancaglini

Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.

El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump. 

La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena. 

Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico. 

Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.  

A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía. 

Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.

Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.

Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico. 

Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.

Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido. 

El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus. 

En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.

El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias. 

La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.

Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).

En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza. 

Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.  

También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.

Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.

En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end. 

En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.

En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.

Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.

La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).

La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte. 

Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.

Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:  

We save the world mañana.

PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

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Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:

“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”. 

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.

El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.

La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.

Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.

Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

El botín

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.

Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.

Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.

Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.

 De Monroe a Trump

Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.

El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.

El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”. 

En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles,  lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original». 

Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.

¿Qué país?

En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina: 

“Es un comienzo”.

Lo dice con ilusión y alivio. 

Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.  

Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.

Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.

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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

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Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.

El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Imagen de las instalaciones saqueadas.

El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.

“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.

El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.

“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.

El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente. 

La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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