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Un acto y tres rondas en Plaza de Mayo: ¿qué es resistir?

Esta vez no hubo dos sino tres rondas de diferentes grupos de Madres en Plaza de Mayo, con un punto de unión que solo pudo verse dos generaciones más abajo. Sindicatos, partidos y movimientos habían organizado otro acto, más temprano, que no enlazó con lo de Madres más allá de los discursos. La descripción de un jueves atípico y las preguntas que quedan flotando sobre la construcción, la movilización y la resistencia.
Por Lucas Pedulla
Jueves 5 de diciembre, 13 horas
Sindicatos de la CTA, otros díscolos de la CGT, y algunos partidos políticos habían convocado a la Marcha Federal Argentina Sin Hambre en Plaza de Mayo. A la hora señalada siguen entrando banderas –MTR, MTE, UTE, CONADU, ATE, SUTEBA, y pasan y pasan– pero por la Plaza es posible caminar holgadamente: un primer indicio de la convocatoria. Desde el escenario el secretario general de la Central de Trabajadores y Trabajadores de la Argentina, y diputado nacional por el Frente de Todxs, Hugo Yasky, habla del 18 por ciento de indigencia, de la caída del consumo de la carne, el recorte de los medicamentos gratuitos a los jubilados y “la imagen bochornosa” del senador Edgardo Kueider al ser detenido traficando dólares.
Habla también de un nuevo sujeto entre gremios y movimientos sociales, mientras por otro sector de la plaza entran columnas de movimientos, partidos y gremios de izquierda que cantan “paro general” y un clásico de los últimos tiempos con un nuevo adjetivo: “A dónde está que no se ve esa cagona CGT”.

Rosi tiene 49 años, milita en el MTR de Lomas de Zamora, y escucha desde Diagonal Sur: “Es importante estar acá porque está todo mal. Milei no está haciendo nada bien. No hay trabajo. Falta agua, falta luz, falta todo. Soy del barrio Olimpo y no llego a fin de mes. Me la rebusco”. Encuesta de hogares: “Tengo cuatro hijos, dos que estudian y una nena discapacitada. Mis ingresos son changas, cuando tengo suerte”. Consultada sobre si conoce a vecinos que lo votaron y se arrepintieron dice que sí: “Pero ya es tarde. Hay que seguir hasta que se vaya”.
Las voces en el escenario siguen:
- Alguien de UTEP: “Necesitamos a todos acá. En elecciones es obvio que nos van a buscar al territorio pero es ahora que el pueblo se está cagando de hambre. El 80 por ciento de la fila de nuestros comedores son jubilados”.
- Alguien de CTA: “Hace 41 años se disolvía la junta militar y asumía un gobierno democrático. Esos fascistas decían que venían por 20 años. Fue gracias a las Madres, las Abuelas, pero también al movimiento obrero organizado. Estos tipos hoy con medios y redes quieren construir un escepticismo alimentando la angustia de no poder alimentar a nuestros hijos. Después del 17 de octubre, hubo un 20 de diciembre para saber qué camino transitar para sacarnos a los cipayos de encima”.

- Alguien del Frente Barrial de Territorios en Lucha: “Nos hacemos presentes en este diciembre caliente porque la fuerza de los trabajadores no va a aflojar”.
Víctor escucha cerquita del escenario. Es uno de los ganadores de la jornada vendiendo aguas a 2.000 pesos. Es peruano y vive en la Villa 31: “La estoy pasando pésimo. Soy laburante de la calle, y lo que noto es que la gente no tiene para comer. Y el gobierno no hace nada por los pobres, sólo los está perjudicando”.
Sobre la reforma migratoria anunciada esta semana, donde el Gobierno quiere que los extranjeros paguen por atención en hospitales y estudiar en universidades, Víctor compara: “En Lima no es gratis, por eso en Sudamérica se piensa que Argentina es lo mejor. Este gobierno está haciendo todo al revés. No le interesa la gente pobre. Mire lo que hace con los jubilados. Y a los extranjeros nos tiene de lado”.
Desde el escenario piden un aplauso porque está ingresando Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. También están las madres Vera Jarach y Carmen Vieyra de Lareu. “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, corea la gente.
Las Madres Línea Fundadora convocaron a la Marcha de la Resistencia para este jueves a las 15, a la que adhirieron otros diez organismos. Desde el escenario piden que luego se acompañe a la marcha. La primera fue en 1981 en plena dictadura. Más allá de las habituales rondas de todos los jueves, la Marcha de la Resistencia implicaba una movilización de 24 horas alrededor de la Pirámide de Mayo. Las Madres la sostuvieron todos los años en fechas cercanas al 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.
En la Plaza le pasan el micrófono a Taty. Habla al borde del escenario, en su silla de ruedas: “Hay que seguir resistiendo a este gobierno inhumano, negacionista, que pretende borrar la memoria. No lo va a lograr. Mientras existan compañeres como todos ustedes, unidos, eso hay que lograr: la unidad. Tener todes claros quién es el enemigo. Y esa resistencia que estamos haciendo y demostrando de muchas maneras hoy la demostraremos en la Marcha de la Resistencia, porque queridos compañeres, no nos han vencido”.
Aplausos.
Taty: “No hay que bajar los brazos. Tienen que hacer como las Madres hacemos y decimos hace 46 años, que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Se lo decimos nosotras, las locas que a pesar de los bastones y las sillas de ruedas seguimos de pie”.
El acto termina. Yasky pide que no se vayan y se queden acompañando la marcha.
Por los parlantes suena Vencedores vencidos, de Los Redondos.
Sin embargo, pasa algo: la gente se va.
Son las dos y media de la tarde y la Plaza queda casi vacía.
Jueves, 15 horas
De las columnas y las banderas no queda casi nadie. Logísticamente (y políticamente, y filosóficamente) hubiera sido importante empalmar el cierre de una con el inicio de otra, pero eso no sucede.
Sobre el ombú de la calle Yrigoyen, de a poco se acomodan las personas que acompañan la histórica ronda de todos los jueves de Madres Línea Fundadora, que en el último tiempo tenía a Nora Cortiñas, Mirta Baravalle y Elia Espen como sus tres estandartes. Este año, por las partidas de Nora y Mirta, solo quedó Elia. Como siempre, rondan y mencionan nombres y apellidos de desaparecides. A cada nombre mencionado responden a coro: “Presente”. Llevan pancartas con los rostros y nombres de las madres pioneras y fundadoras de aquella primera ronda del 30 de abril de 1977. Elia lleva la imagen de Azucena Villaflor de Devincenti, una de las tres madres (junto a Esther Careaga y Mary Bianco) secuestradas y desaparecidas por la dictadura, arrojadas al mar desde los aviones que efectuaban los vuelos de la muerte.

Del otro lado de la Plaza, sobre el gazebo que da a la avenida Rivadavia, de a poco se acomodan las personas que acompañan la histórica marcha de todos los jueves de Asociación Madres de Plaza de Mayo. Allí, entre otras y con los dedos en V, sonríe Josefa “Pina” De Fiore. “Milei, basura, vos sos la dictadura”, cantan señalando a la Casa Rosada.
Desde hace muchísimos años, las rondas son esas dos, por diferencias entre ambas organizaciones. Giran alrededor de la Pirámide a la misma velocidad y en el mismo sentido, cada una del lado opuesto a la otra.
Pero este jueves son tres, porque a las 15.30 se suman las madres de Línea Fundadora que convocaron a la Marcha de la Resistencia, con Taty Almeida, Vera Jarach y Carmen Lareu. “A donde vayan los iremos a buscar”, cantan. Atrás acompañan HIJOS Capital, Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz, entre otros organismos.

A la ronda habitual de Línea Fundadura, encabezada por Elia Espen, se suma esta vez Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz.
Las tres marchas sin embargo conforman una curiosa ligazón que, vista en perspectiva, hacen parecer que se trata de una sola (como quizás, en el fondo, lo sea siempre). Esta vez, en las tres rondas hay presencia de integrantes del organismo Nietes.
La circulación alrededor de la Pirámide dura media hora, como cada jueves.
Jueves, 16 horas y después
Sobre Rivadavia, la Asociación hace su acto.
Taty, Vera y Carmen se van. En general no participan, ni siquiera con sus compañeras de la Línea Fundadora que, sobre Yrigoyen también hace su acto, acompañada de las hermanas y sobrevivientes. Elia Espen, como cada jueves, pide que no aflojen, que luchemos y vengamos al siguiente.
Y pide que cantemos Como la cigarra, de María Elena Walsh: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí. Sin embargo, estoy aquí, resucitando”.
El canto emociona, como siempre.
Cura un poco las heridas de esta época, e incluso las de un jueves atípico.
¿Qué es resistir?
Quizá sea una pregunta que, mientras la Plaza se va vaciando otra vez, nos tengamos que seguir haciendo.

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En el fin del mundo: ocupación contra la desocupación en Tierra del Fuego

140 trabajadores de la fábrica Aires del Sur, que elabora y comercializa aires acondicionados en la ciudad de Río Grande –provincia de Tierra del Fuego, la Antártida e Islas del Atlántico Sur–, no cobran desde enero y tampoco saben si conservarán su fuente de trabajo. La conciliación obligatoria, la situación, la política del desempleo, los héroes borrados y un tour por algunas estaciones del industricidio que impregna estos tiempos.
Por Francisco Pandolfi. Fotos: Juan Valeiro
(Enviados de Lavaca.org a Tierra del Fuego)
Esta mañana del lunes 140 trabajadores decidieron ocupar la planta de Aires del Sur en Río Grande, Tierra del Fuego. “Esto no se le desea a nadie, es difícil llegar a tu casa y decirle a tu hijo que vamos a reutilizar carpetas de otro año, que no podemos pagar el alquiler, que vamos a priorizar una comida para aguantar hasta el otro día”, dice José López –antes de que se le atragante la voz por la angustia– delegado por la Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande.
El presagio es el peor: por un lado, el contexto nacional y provincial. En el Parque Industrial de Río Grande cerraron seis fábricas textiles y dos metalúrgicas en los últimos dos años, a partir de la asunción de Javier Milei.

Los obreros y el reclamo tras dos meses sin cobrar. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Por otro lado, la ausencia de la empresa, cuyo director es Roberto Ángel Ceretti y su director suplente Ricardo Enrique Estevo. “Los dueños no aparecen, ejecutamos todas las acciones legales. Vivimos un momento de incertidumbre total. Hace dos meses que no cobramos y cada día se complica más nuestra situación. Si tenés un sueldo no llegás a fin de mes para los gastos comunes. Imaginate no tener sueldo durante dos meses. Hay compañeros a los que la semana que viene los van a desalojar de la casa”, agrega López.
Héroes borrados
La empresa nació en 2008 con capitales israelíes; pasó a manos francesas y luego a nacionales. Está concursada desde 2019, cuando el macrismo la hizo tambalear. Maximiliano Uriona, también delegado de Aires del Sur, dice agarrado del alambrado que divide el adentro y el afuera: “En 2023 volvimos a tener suspensiones ni bien asumió Milei, con quita de sueldo y de aportes”.
Hace memoria: “Desde la UOM salimos a decir que no teníamos que votar a Milei, pero desgraciadamente muchos metalúrgicos lo hicieron. Y acá están las consecuencias: el contrabando de frontera, las libres importaciones, los tributos altísimos que el gobierno no baja, la inflación galopante, el tope paritario que hace que el consumo no acelere y que la empresa, las pocas producciones que tenía, las haya rematado para cubrir los gastos. Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes… Estos son los héroes, los que nos obligaron a tomar la planta”.
Un tour por el industricidio
El secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, le explica a lavaca: “Esto que pasa en Aires del Sur tiene absoluta coherencia con las políticas nacionales. Los gobiernos neoliberales y este todavía con mayor crudeza, traen consecuencias terribles sobre los trabajadores. Ya habíamos vivido en Tierra del Fuego experiencias similares en los años 90 y después con Macri, cuando cerraron 10 establecimientos fabriles metalúrgicos en Río Grande. Para tener una idea, hoy en el Parque Industrial hay alrededor de 40 industrias”.

Oscar Martínez, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Al lado de Aires del Sur se emplaza una mole llamada Digital Fueguina, que dejó de producir en 2021. En frente, la fábrica Visteon, cerrada desde 2016. En la puerta está Germán Resquín, solidarizándose con sus pares. Era delegado de la textil Barpla Sociedad Anónima –la tercera importadora más grande del país de impermeabilizado seco– hasta que cerró en diciembre de 2024 dejando otro tendal de desempleados en el Parque Industrial: 46 efectivos, más de 70 contratados.
“Traíamos tela de distintos países para producir camperas, pantalones, sabanas, de todo, hasta que el gobierno nacional ordenó que debíamos cambiar el sistema productivo y la empresa cerró. Tenemos toda la maquinaria y un montón de mercadería dentro de la fábrica, presentamos proyectos para recuperar nuestras fuentes de trabajo conformando una cooperativa, pero no nos escucharon”, describe Germán, que guía a lavaca en un tour por los múltiples edificios cerrados y abandonados de una Río Grande donde predominan el gris, el viento, y ahora la desocupación masiva.

Foto: lavaca.org

Lo que dicen las calles. Foto: lavaca.org
Efecto dominó
Pablo Ibáñez, delegado de la UOM, aporta: “En la provincia tenemos entre 2.000 y 2.300 puestos menos comparando con el año 2024”. Daniel Rivarola, secretario general del sindicato del Centro Empleados de Comercio, suma la pérdida de trabajadores registrados desde la asunción del actual gobierno:
- 2024: 383 trabajadores menos
- 2025: 134 trabajadores menos
- En lo que va de 2026: 21 trabajadores menos.
Completa: “La situación es muy jodida y complicada. Río Grande es una ciudad fábrico-dependiente. Hoy amanecimos con una toma de la metalúrgica de 140 compañeros que no cobraron el salario desde enero, 140 trabajadores que no vinieron a los comercios a gastar, a pagar las tarjetas, a pagar a la niñera. El efecto dominó cae sobre nosotros también”.
Todos los días son únicos
Dentro de la fábrica hay decenas de trabajadores sentados. Detrás, decenas de máquinas inertes. Pablo Sigot las mira, es operario de Aires del Sur.

Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Cuenta que en la provincia el costo de vida es mucho más caro que en otros lugares del país. Que aumentaron todos los servicios –luz, gas–. Que que todo es mucho más caro –nafta, alimentos–. Que tuvieron paralizados mucho tiempo los sueldos. Y que se suman las condiciones climáticas: en invierno la temperatura llega a veinte grados bajo cero. “En todo este contexto el gobierno nacional busca cerrar las fábricas, ya vimos lo que pasó con Fate la semana pasada, que es lo mismo que viene pasando en esta ciudad hace tiempo y que hoy nos toca a nosotros. Nos levantamos todos los días sin saber qué hacer, es muy difícil vivir sin una respuesta. Los nuevos dueños y la patronal no dan la cara, se borraron, estamos a la deriva”.

Pablo Sigot, uno de los trabajadores de Aires del Sur. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Sentencia: “La ley 19640 se hizo para poblar la Isla, pero la apertura de importaciones de Milei, sumada al arancel cero para la importación de teléfonos celulares, lo que busca es ir hacia el sentido contrario: despoblar a Tierra del Fuego a merced de los extranjeros”.
En el comedor cuelgan algunos carteles:
–Siempre hay una razón para sonreír.
–Sonríe porque todos los días son únicos.
–No bajes la meta, aumenta el esfuerzo.
Hay heladeras vacías. Hornos, microondas y mesas vacías. Hay también, un lema de la empresa que subrayan irónicamente los trabajadores: «Gloria y expansión». Maximiliano: “No sé de qué gloria hablan, tampoco de qué expansión. ¿Cómo quieren que vivamos sin nuestro salario?”.
A la noche de este lunes, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y convocó a las partes para una reunión el martes al mediodía. “Es positivo este paso que dimos, ahora la empresa tendrá que sentarse y discutir cómo seguimos. Veremos el resultado y cómo sigue esta historia entre empleados y empleador”.
Al cierre de esta nota, llega un mensaje sobre otra fábrica: la textil Sueño Fueguino acaba de suspender a todo su personal –más de 80 personas– por tres meses.

La espera de una respuesta: «Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes…». Foto: Juan Valeiro /lavaca.orgç
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Empleo en crisis: cerraron casi 22 mil empresas en lo que va de gestión de Javier Milei

Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo: se perdieron más de 290 mil puestos de trabajo y la construcción fue uno de los sectores más afectados.
Por Leandro Rosati, de El Ciudadano, de Rosario (elciudadanoweb.com)*
Desde que asumió la presidencia Javier Milei, el número de empresas que cerraron escaló y quedó en la atensala de las 22.000, según los datos que publicó la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
La comparación entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 muestra una disminución en la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasando de 512.357 a 490.419.
En la práctica, eso significó una disminución de 21.938 empresas, es decir, 30 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial. En noviembre último, el cierre fue de 892 empleadores, y acumula en esos 11 meses de 2025 una pérdida neta de 9.722 empleadores.
Con 512.357 al finalizar 2023, hubo una caída del número de empresas hasta mediados de 2024 como consecuencia de la devaluación y de la «motosierra» que afectó en especial a la construcción. Luego hubo una desaceleración de la caída: a diciembre de 2024, el número llegaba a 499.682.
Los sectores más afectados
En base a los datos de la SRT, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló cuáles fueron los sectores que afrontaron las mayores pérdidas entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, con Transporte y Almacenamiento a la cabeza.
- Transporte y Almacenamiento: 5.239 menos.
- Comercio mayorista y minorista: 4.593 menos.
- Servicios inmobiliarios: 3.101 menos.
- Industria manufacturera: 2.436 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 2.315 menos.

En términos relativos, el sector más afectado también fue el de Servicios de transporte y almacenamiento, que registró una caída del 13,3% en la cantidad total de empleadores.
Le siguen el sector de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-12,3%), Servicios Inmobiliarios (-10,5%) y Construcción (-8%).
Variación por tamaño
En los primeros 24 meses de la gestión libertaria, las empresas de hasta 500 trabajadores fueron las más afectadas: representaron el 99,63% del total de los casos (21.856 empresas menos). Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores explicaron sólo el 0,37% (82 casos).
En términos relativos, la cantidad de empleadores con más de 500 trabajadores/as se redujo un 4,54%, mientras que los empleadores con hasta 500 trabajadores/as disminuyeron un 4,28% en el mismo período.
Una conclusión del Informe de Trabajo es que una proporción relevante de las firmas que ingresan al mercado no logra superar un ciclo de vida corto. Durante los últimos cuatro trimestres (desde el tercer trimestre de 2024 hasta el segundo trimestre de 2025), el 34% del total de cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad.
Más de 290 mil puestos de trabajo menos
Tomando el mismo período, el número de trabajadores que se perdieron escala hasta los 290.600, lo que implicó una reducción del 2,77%: pasó de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.566.573 en noviembre de 2025.
Según el CEPA, equivale a 400 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei.

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Administración pública, defensa y955 menos.
- Construcción: 71.573 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 14.774 menos.
- Actividades administrativas y servicios de apoyo: 13.392 menos.
En términos relativos, el sector más afectado fue Construcción, con una caída del 15% en la cantidad de trabajadores registrados. Le siguieron Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-7,7%) y Servicios inmobiliarios (-7,3%) en el mismo período.
El caso de los empleos en casas particulares
Entre noviembre del 2023 y noviembre del año anterior, la pérdida fue de 26.792 personas menos: pasó de 629.660 a 602.868, equivalente a 36 puestos de trabajo por día.
“Este sector es un termómetro sensible de la economía: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis. Si cae, es señal de que los hogares ajustan gastos y que el trabajo precario aumenta (pasan a trabajar en negro para no perder el ingreso)”, indicó el CEPA.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
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La explotación laboral es ley

por Claudia Acuña
Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.
Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.
Lo último que se pierde ¿está perdido?

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.
Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.
Cortito y al pie. ¿Así estamos?

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.
¿Entonces? ¿Qué hacemos?
“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.
Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.
La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino
Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.
¿Qué?
“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.


Foto: lavaca.org
La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.
Ya no hay sol.
Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.
La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas, mayoría de mujeres y jóvenes, que cortaron ambas avenidas e hicieron retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte “Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”. Las manifestaciones se reprodujeron en barrios como Núñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, entre otros.


Foto: lavaca.org
En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.
Una hora después, con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la explotación laboral es ley.
La plaza está desolada.

Foto: lavaca.org

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