Derechos Humanos
Abuelas: fue encontrado el nieto 138 en medio del reclamo contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos

Crónica de la jornada en la Ex ESMA, donde Abuelas de Plaza de Mayo informaron sobre la aparición del nieto 138 y se llevó a cabo además un abrazo en defensa de las áreas del Estado dedicadas a los temas de derechos humanos, investigación y restitución de la identidad. Detalles sobre la pareja desaparecida, el hermano que esperaba, las pibas viejas, y la descripción de los efectos del ajuste.
Por Lucas Pedulla/ Fotos: Juan Valeiro, lavaca.org
Nunca un tuit se asemejó tanto a una caricia.
Los grupos de WhatsApp periodísticos, militantes y gremiales estaban atravesados por dos cuestiones, ambas ligadas entre sí, con mensajes de trabajadores y trabajadoras con mucha angustia, por lo que significa la posibilidad de quedarse sin trabajo:
- A las 11 de la mañana, el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, recibiría a una delegación de ATE por la amenaza de cientos de despidos que dejarían prácticamente desmantelada la Secretaría y las políticas públicas de memoria, verdad y justicia, a pocos meses de cumplirse el 49º aniversario del golpe genocida.
- A las 17, el abrazo al Espacio Memoria y Derechos Humanos, que funciona donde operó el campo de concentración de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), convocado por organismos, partidos y gremios como una muestra de defensa de los sitios de la memoria, a sus trabajadorxs, y de repudio al vaciamiento que denuncian que lleva adelante la gestión del ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona.
Fue a las 11.38 cuando Abuelas de Plaza de Mayo tuiteó lo inesperado: “Encontramos un nuevo nieto. Conferencia de prensa: hoy, 27/12, a las 14 hs. Casa por la Identidad Espacio Memoria (ex Esma, Av. Libertador 8151, CABA)”.
De pronto, sonrisas.
De pronto, llantos.
Y de pronto, un día o un año o cuatro décadas que se resignificaban por completo.

Ocho meses y medio
A las 14, el auditorio de Abuelas está lleno. Este lugar –precisa un nieto restituido, Manuel Gonçalves Granada, para ubicar la importancia de las políticas de memoria y recuperación de los sitios– era una sala “con un feo pizarrón verde” que la Marina usaba para adoctrinamientos. Hoy es el escenario donde se comunica una noticia que da vida.
La primera que llega es Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Luego bajan por las escaleras la vicepresidenta de Abuelas Buscarita Roa seguida de Estela de Carlotto, su presidenta, quien es la primera en saludar: “Gracias por venir. Coincide casi con el fin de año, y es un regalo muy grande para las viejas, nosotras, las que tenemos ya tantos años de lucha”.

Taty Almeida y Estela Carlotto, ese viernes en la Ex ESMA.
A continuación, lee el comunicado con la información:
- El nieto 138 es hijo de Marta Enriqueta Pourtalé y Juan Carlos Villamayor, militantes de Montoneros. A ella le decían “La Negra” o “María”; a él le decían “El Negro” o “Ricardo”.
- Marta nació en Azul, provincia de Buenos Aires, el 5 de mayo de 1946. Juan Carlos nació el 28 de abril de 1955 y se crio con su familia en José León Suárez, conurbano bonaerense. A los 11 empezó a trabajar en una zapatería en Boulogne. Fue boy scout y lo recuerdan sensible, solidario y con iniciativa. Amaba organizar bailes. Era hincha fanático de River y de la música: tocaba la guitarra y era fan de Pappo, Spinetta y los Rolling Stones.
- Juan Carlos tenía 17 cuando conoció a Marta. Ella había estudiado el Profesorado de Historia y tuvo varios trabajos como administrativa, el último en Entel, entonces empresa estatal de telecomunicaciones. Marta tenía un hijo, Diego Antonio, con una pareja anterior, pero cuando Juan Carlos cumplió 21 le dio su apellido a Diego.
Marta y Juan Carlos fueron secuestrados el 10 de diciembre de 1976 en su domicilio de la ciudad de Buenos Aires. El operativo fue perpetrado por personas vestidas de civil.
Marta estaba embarazada de ocho meses y medio.
“La pareja fue vista en el centro clandestino de detención ESMA, que funcionó en este predio, donde posiblemente se haya producido el nacimiento del nieto 138 –precisa el comunicado de Abuelas–. Hasta el momento se tienen contabilizados más de 30 nacimientos en este Centro Clandestino”.
Marta y Juan Carlos querían llamar Soledad o Manuel al bebé que esperaban.

Hermanito dibujado
La hermana de Juan Carlos, María del Carmen Villamayor, y su mamá, Carmen Morinigo, presentaron habeas corpus y visitaron tribunales y cárceles. En 1979, Carmen denunció las desapariciones ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y de puño y letra escribió: “En la carta que les entregué personalmente en septiembre pasado denuncié la desaparición de mi hijo Juan Carlos Villamayor y de mi nuera Marta Enriqueta Pourtalé (…) Ella en el momento que desapareció estaba embarazada de ocho meses y medio por lo cual queremos saber, como imaginará, qué fue del bebé”.
Del lado materno, el tío Pedro Pourtalé recibió un llamado de la comisaría de Villa Ballester para buscar a un menor de cuatro años. Era su sobrino, Diego, que había sido dejado allí, pero le negaron información de su hermana y de su cuñado. Pedro y su mamá criaron al niño y, en democracia, denunciaron el caso ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Diego siempre supo que esperaba un hermanito: cuando Marta y Juan Carlos le contaron hizo un dibujo de la familia incluyendo al bebé. Continuó esta búsqueda desde el grupo de familiares que participa activamente de Abuelas.
Otro detalle los une: ambos son abogados. Diego todavía no conoció a su hermano, que vive en España, pero Manuel Gonçalves reproduce en la sala un audio de WhatsApp que le mandó: “Nunca me preparé para esto ni me sale demasiado. Estoy embargado por la emoción. Muchas gracias, Abuelas, son el orgullo nacional. Las adoro. Y a todos los que están ahí”.
La sala explota de aplausos.
El delito más aberrante
Ya en 1988 las Abuelas presentaron una denuncia que hablaba de un niño que podría ser hijo de desaparecidos. Desde 1999 la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) trabajó en la investigación del grupo familiar Villamayor-Pourtalé para que el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) fuera incorporando las muestras biológicas de la familia. Dice Abuelas: “Por otro lado, un joven que fue convocado por la justicia dio su muestra de ADN, que fue ingresada al BNDG en el marco de la causa 188/2000”.
La CoNaDI y el BNDG son dos instituciones que están en riesgo, denunció Abuelas, por las políticas de ajuste y la visión negacionista del gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel. “Esto demuestra, una vez más, la imprescindible e incansable labor de los distintos mecanismos que nuestro país fue creando para lograr resultados por los que somos admirados en el mundo”, precisan.
El Banco fue cotejando todos los perfiles, mientras la Unidad Especial de Investigación de la CoNaDI y la Unidad Especializada para casos de apropiación fueron aportando datos al juzgado de María Servini, quien convocó al hombre a realizarse el estudio de ADN. “Ayer, el Juez Daniel Rafecas informó al nieto 138 los resultados. Todo este proceso conjunto permitió la restitución de su identidad y abrió su camino hacia la verdad”, explica el comunicado de Abuelas.

El acto de ayer.
Y agrega:
- “Esta restitución es, una vez más, la muestra de las consecuencias del terrorismo de Estado en el presente y, también, de la necesidad de dar centralidad a las políticas de derechos humanos para que los delitos de lesa humanidad cesen”.
- “La CoNaDI y BNDG fueron instrumentos indispensables para la resolución del caso. En la consolidación de nuestra democracia la Secretaría de Derechos Humanos ha acompañado nuestra lucha en busca de las respuestas que los perpetradores nunca nos han querido dar. Este organismo del Estado se encuentra atravesando uno de los ajustes más brutales con la reducción de su personal a partir de un plan de desmantelamiento”.
- “El delito más aberrante de la dictadura se hace evidente en cada restitución: mantener viva a una mujer embarazada, someterla a las peores vejaciones hasta dar a luz a su bebé en condiciones inhumanas, para luego robarle a su hijo y sustituir su identidad. Aunque tarde, con este encuentro, este crimen cesa. El pueblo argentino ya ha repudiado estos crímenes horrendos”.
- “Hoy celebramos la restitución del nieto 138 y desde Abuelas pedimos que se sostenga el trabajo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una herramienta imprescindible para la defensa de estos derechos fundamentales”.
Y cierran: todavía faltan encontrar a 300 nietos y nietas más.

Una piba vieja
Al finalizar el comunicado Abuelas dio lugar a una ronda de preguntas. Algunas indagan por detalles que puedan contar del nieto y su reacción. “Es una persona que está muy conmovida –dice Manuel, la persona que le dio la noticia junto a Mariana Herrera, directora del BNDG-. Vimos una persona que, aun en esta situación de tanta conmoción, con el pasar de los minutos empezó a hacer un ejercicio muy valioso para estas historias tan complejas: empezó a pensar en la familia. Le dijimos que se va a encontrar con una familia que lo buscó y que nunca perdió las esperanzas. La dictadura había secuestrado a una mujer con más de 8 meses de embarazo: eso también demuestra la fuerza de nuestras madres que nos parieron en las peores condiciones”.
Manuel precisa el momento del encuentro: “Le estamos diciendo algo que le va a cambiar la vida, pero que va a sanar algunas de las heridas más dolorosas de la dictadura, no sólo para ellos, sino para toda la sociedad. Es el momento en que sus familias dejan de buscarlo todos los días”. Consultado sobre sus apropiadores, responden que seguramente la restitución traerá nuevos movimientos en la causa, pero “los detalles están en la Justicia”.
Estela revaloriza: “Los nietos, para nosotros, son todas hermosuras, preciados y buscados. Cada uno en su momento recibe todo el cariño y amor. Pero faltan muchos. Tenemos que luchar y seguir luchando. La gente joven. Yo tengo 94 años, soy una piba muy vieja”.

Estela, la piba de 94 años.
Taty Almeida le responde: “Es juventud acumulada”.
Estela se ríe: “Vos decís juventud acumulada, pero somos viejas. Qué vamos a hacer: es lindo envejecer luchando”.
La sala la ovaciona.
La sala canta: “Como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.
La sala entonces se levanta y acompaña a Estela y a Buscarita al hall central, donde actualizan el mensaje que, en una de las paredes, lleva el conteo de lxs nietxs restituidxs. Estela, espléndida y sonriente, lleva el 8 en la mano y actualiza el número.
La estrella 138 sobre el cielo de Abuelas.
El desmantelamiento
El día, sin embargo, no termina. En breve comienza el abrazo y ya hay militantes de ATE que acomodan el escenario y los parlantes frente al edificio cuatro columnas, como le llaman a la entrada que conserva un nombre que sigue generando escalofríos: “Escuela de Mecánica de la Armada”. Aquí será el abrazo, y a metros hay una señalización que indica que este lugar era el pabellón central de la ESMA, con el despacho del director, la sala de profesores, un patio cubierto dedicado a ceremonias y formaciones, y varias dependencias administrativas. Aquí, también, funcionó la Jefatura de la “Compañía Ceremonial”, sobre la que se conformó el Grupo de Tareas 3.3.2, cuyo jefe de inteligencia, Jorge “Tigre” Acosta, hoy condenado por delitos de lesa humanidad, tuvo su oficina.
Cruzando el patio largo, enorme, se encuentra la Secretaría de Derechos Humanos. Allí trabaja hace 14 años Paula Donadío, delegada de ATE, integrante de la Junta Interna. Su área es, precisamente, la Dirección de Sitios y Espacios de la Memoria, uno de los sectores en crisis por los anuncios, que Paula sintetiza a lavaca con precisión y dolor:
- “En 2023 éramos más de 1.000 personas y hoy estamos debajo de los 800. Desde marzo venimos teniendo despidos. Hasta finales de septiembre fueron casi 150 en la Secretaría. Tuvimos la reincorporación de casi la mitad, todo por la lucha”.
- “Lo que sucedió ahora es que decidieron terminar con una modalidad de contratación que es el ente de cooperación ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina). Ofrecieron retiros voluntarios y, a quienes no querían, les dijeron que los iban a despedir. Eso, en la Secretaría, implica a 400 personas. Al mismo tiempo, teníamos la incertidumbre de qué va a pasar con las contrataciones no permanentes, que son 200”.
- “Además informaron el recorte salarial de entre el 50% y el 70% de casi 200 personas”.
- “Esto significa espacios de la memoria que no pueden abrir, atención psicológica a víctimas de violencia institucional o de violaciones a los derechos humanos que no reciben, seguimiento de juicios que se dejan de hacer. Y no por culpa de los trabajadores”.
- “La reunión con Baños fue tensa. Hace poco fuimos a la justicia con una medida cautelar para proteger los puestos de trabajo. Le planteamos estos puntos y se comprometió a hablar con el Ministerio para tener algún tipo de resolución estos días. Les recordamos que el lunes es el último día hábil del año”.
A este combo, Donadío suma que se les agregaron funciones que provienen de la desarticulación del INADI y del Ministerio de las Mujeres. En una carta abierta, ATE denunció que en los últimos tres meses dos compañerxs de la Secretaría murieron y que las presiones son constantes. También que la gestión de Baños –un ex juez nacional que se jubiló en medio de la causa por la desaparición del policía de la Ciudad Arshak Karhanyan– aumentó la presencia de Policía Federal en el edificio, algunos de civil, que “observan las asambleas” y, en una ocasión, “intentaron desenfundar el arma durante una protesta”.
En este panorama, la noticia del Nieto 138 fue un abrazo, pero también un motor que le dio a la jornada otro tono, por la noción de ubicar estas políticas en algo tan concreto como la restitución de las identidades robadas durante el genocidio.

Desde este viernes, son 138 los nietos recuperados. «Faltan 300» dicen en Abuelas.
Más que nunca
Es la hora del abrazo, y el patio está lleno y diverso. Desde las banderas del Partido Obrero a Roberto Baradel, de SUTEBA, o del exministro de Trabajo Carlos Tomada a la dirigenta del PTS Myriam Bregman, los colores y los rostros y los pañuelos forman una foto poco habitual, pero necesaria, mientras saludan y abrazan a las Madres Línea Fundadora -Taty Almeida, Carmen Lareu, Clara Weinstein y Vera Jarach- que llegan y se ponen al frente, mientras todes cantan que el pueblo las abraza. Cantan hijos, hijas, familiares, sobrevivientes, nietos y nietas restitutidxs, nietes, y militantes que, en muchos casos, no suelen cruzarse en las mismas marchas.

Nietes: la nueva generación que se suma.
Es Taty Almeida la que cierra este día donde los abrazos siguen en modo alerta: “Como verán quedamos muy pocas, pero estamos tranquilas, sobre todo porque no es la primera vez que escuchamos a tanta gente joven hablar, seguir con la lucha. A ellos ya les hemos pasado la posta, que la ponen en práctica. La prueba es que estamos todas, todos y todes reunidos. Tenemos que demostrar más que nunca que un pueblo unido jamás será vencido. La unidad es lo único que nos va a ayudar”.
Taty cierra: “Después de tanta muerte, vimos que hubo vida. No nos han vencido”.
Los puños se levantan: “30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes”.
El patio truena: “Ahora y siempre”.
A 50 años del golpe
Memoria del futuro

Por Sergio Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
Es 24 de marzo, son 50 años del golpe, y es un flujo permanente de personas y de energías que van a la Plaza por avenida de Mayo, por las paralelas, por las perpendiculares, por las diagonales y por todas las geometrías del alma.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Son miles de gestos, abrazos, canciones y banderas bajo el sol de un día hermoso, o a la sombra de ciertos modos de entender la vida, la justicia, la verdad, la memoria, y cosas por el estilo. La alegría, por ejemplo, la cuarta palabra que les Nietes nos propusieron agregar a aquella trilogía.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Cosas por el estilo que son escasas en tiempos oscuros, pero que en días como este parecen brillar como ese sol que también abraza, canta y se embandera acompañando a la gente.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Hay un acto único, como si una forma de sentido común hubiera logrado florecer pese a las divisiones de las subdivisiones, y más alla de la fragmentación de las particiones.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Hay intentos de fumigar la marcha con gas pimienta junto al Cabildo, pero la templanza de la gente se impone al delirio represivo. El cabildo es el de las personas que están allí.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Y en ese cabildo humano, no de ladrillos, hay un lema que borda corazones y expectativas. La pregunta más antigua y la más reciente: «Que digan dónde están».

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
El gran tema es qué ocurrirá con esta potencia social que late hoy en las calles, a partir de mañana.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Cuando ya no sea 24 ni sean 50 años, sino cada minuto de cada día de cada tiempo presente, para seguir intentando que la vida sea lo mejor posible con memoria, verdad, justicia (y alegría) en el país del Nunca Más.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Derechos Humanos
Equipo Argentino de Antropología Forense: 12 cuerpos hallados en el centro clandestino militar de La Perla
Los restos de 12 personas detenidas desaparecidas fueron encontrados en la Guarnición Militar La Calera, de Córdoba, donde funcionó durante la dictadura el Centro Clandestino de Detención La Perla. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó los análisis antropológicos y genéticos que permitieron comenzar a detectar las identidades, por ejemplo, de Mario Nívoli, Eduardo Jorge Valverde Suárez, Oscar Reyes, Ramiro Bustillo, Raúl Oscar Ceballos Canton y de las mellizas de 18 años Adriana y Cecilia Carranza. Reproducimos además la nota publicada en MU La justicia en el cuerpo, que describe al EAAF y su valor para comprender no solo el pasado, sino el presente desde un punto de vista científico y documental, frente a los intentos negacionistas a casi 50 años del golpe de Estado.
El Juzgado Federal N°3 de Córdoba, conducido por el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, informó la identificación de 12 personas detenidas-desaparecidas como resultado de los trabajos de análisis antropológico y genético realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense sobre los restos óseos recuperados en el la Guarnición Militar La Calera, Córdoba, donde funcionó el Centro Clandestino de Detención de La Perla.

El trabajo de detección de restos de desaparecidos en La Perla, Córdoba.
El primer identificado fue Mario Alberto Nívoli, de Ucacha, Córdoba. Tenía 28 años, dos hijos (2 años y cuatro meses), estudiaba ingeniería química en la Universidad Nacional del Litoral y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. El 14 de febrero de 1977, de madrugada, fue secuestrado frente a su familia. Su hija María Soledad declaró al conocerse el hallazgo de los restos de su padre: “Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido. Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”.
Bustillo Rubio y Reyes, eran militantes del Partido Comunista, y trabajaban en Fiat. Fueron secuestrados el 18 de octubre de 1977. Bustillo tenía 27 años, estudiaba 4to año de Ingeniería en la UNC, tenía un hijo pequeño y esperaba otro más. Reyes era padre de cinco hijos.
Eduardo Jorge Valverde Suárez fue secuestrado el propio 24 de marzo de 1976. Tenía 36 años. Era abogado egresado de la UNC. Raúl Oscar Ceballos Cantón. “Tucho”, cordobés, estudiaba ingeniería y también trabajaba en la planta Materfer de la FIAT. Militaba en la agrupación Montoneros “Felipe Vallese”.
Se identificó también a las hermanas Adriana María y Cecilia María Carranza,”Las Mellis”. Tenían 18 años y eran las menores de ocho hermanos. Adriana estudiaba Ciencias de la Información y Cecilia Ciencias de la Educación en la UNC. Las secuestraron juntas en la pensión donde vivían en la madrugada del 15 de mayo de 1976.

Raúl Ceballos, las mellizas Adriana y Cecilia Carranza, Oscar Reyes, Eduardo Valverde, Ramiro Bustillo y Mario Nivoli, desaparecidos, ahora identificados en La Perla.
Unas 2.500 personas pasaron por ese centro clandestino de detención. La investigación del EAAF partió de testimonios, imágenes satelitales, tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging, de detección a través de pulsos láser) y análisis de fotos aéreas históricas de 1979 surgidas del Catastro de la Municipalidad de Córdoba.
La noticia muestra una vez más lo ocurrido durante la dictadura, frente a las operaciones negacionistas agitadas por el el oficialismo y diversos sectores. El EAAF ha tenido un valor crucial para el esclarecimiento científico de muchas de esas desapariciones, al poder identificar miles de cuerpos.
Para conocer a esa organización, y por su valor documental a 50 años del golpe que instaló la dictadura de 1976, reproducimos esta nota publicada en MU.
Equipo Argentino de Antropología Forense
La justicia en el cuerpo
El Equipo Argentino de Antropología Forense es una referencia internacional en la búsqueda y reconocimiento de personas desaparecidas. En este 2025 se están cumpliendo 40 años del Juicio a las Juntas que tuvo entre sus testimonios cruciales al del científico norteamericano Clyde Snow. El trabajo forense fue el que permitió identificar restos de víctimas de la dictadura, que así pudieron ser juzgados como homicidios cuando el delito de desaparición no existía. Aquella declaración de Snow fue uno de los espaldarazos para este grupo. Cómo nació, qué descubre, cómo es su trabajo cotidiano, y por qué se convirtió en un símbolo en el mundo. En tiempos complejos en los que parecería que faltan ejemplos e inspiraciones, aquí hay uno de tantos: un equipo en movimiento, que reúne la ciencia y lo social -pese a los frenos libertarios- para sostener un modelo que rompe al negacionismo y revela la verdad.
Por Lucas Pedulla.
(Publicada originalmente en la revista MU)
(más…)Derechos Humanos
La “historia desobediente” que se abrazó con la madre de Floreal Avellaneda

Iris Avellaneda recibió en su casa a la hija del represor Miguel Clodoveo Arévalo, implicado en el secuestro de «El Negrito», quien le pidió perdón por los crímenes cometidos por su progenitor. Aquí relata ese emocionante encuentro. Floreal Avellaneda tenía 15 años, fue secuestrado, empalado, asesinado y su cuerpo apareció flotando en Uruguay. Hoy un monumento lo recuerda en el Río de la Plata, junto a Parque de la Memoria.
por Leonardo Castillo. Fotos: Gustavo Becerra.
Tiempo Argentino (tiempoar.com.ar)*
Iris Avellaneda, militante por la defensa de los Derechos Humanos, vivió días atrás un hecho “reparador y a la vez movilizante”, al encontrase con la hija de uno de los represores que integró el grupo de tareas que secuestró, en abril de 1976, a su hijo, Floreal “El Negrito” Avellaneda, que con 15 años se convirtió en la víctima identificada más joven de los denominados vuelos de la muerte.
El pasado 14 de febrero, Mirta, hija del general Miguel Ángel Clodoveo Arévalo, visitó en su casa de Villa Tesei, en el partido de Hurlingham, a la actual titular de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y le pidió perdón por el crimen cometido por su padre en tiempos del terrorismo de Estado.
“Vino con su hijo, que se llama Santiago, y con lágrimas en sus ojos me pidió perdón en nombre de su padre. Se sacó de esa forma una pesada mochila que cargaba desde hace años. Es un encuentro que nos sirvió a las dos”, señaló Iris en diálogo con Tiempo Argentino al referirse a este encuentro, ocurrido cuando se están por cumplir 50 años del golpe genocida y del secuestro de El Negrito.
Floreal Avellaneda e Iris fueron capturados por un grupo de tareas del Ejército el 15 de abril de 1976. Los represores buscaban a Floreal padre, militante comunista y delegado sindical en la fábrica metalúrgica Tensa, que logró escaparse cuando la patota llegó a la vivienda que la familia habitaba en la localidad de Munro.
Madre e hijo fueron conducidos primero a la Comisaría de Villa Martelli, y luego al centro clandestino de detención ilegal conocido como “El Campito”, que funcionaba dentro del predio militar de Campo de Mayo, donde ambos fueron torturados.
Quince días después, Iris fue puesta a disposición del Poder Ejecutivo y estuvo encarcelada, primero en la cárcel de Olmos y luego en la Unidad Penal de Devoto, donde recuperó la libertad en julio de 1978.
El Negrito, como cariñosamente lo llamaban en su familia, corrió otra suerte. Su cuerpo apareció en las costas uruguayas el 14 de mayo de ese año, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 16 años.
El cadáver de Floreal fue hallado junto a un grupo de nueve cuerpos que fueron fotografiados por la prensa uruguaya. En un principio, se especuló que las víctimas podían ser asiáticos, por la hinchazón que se verificaba en sus rostros.
El cuerpo de Floreal tenía signos de empalamiento y quedó depositado en un nicho de un cementerio de Montevideo, allí su rastro se perdió por obra de la maquinaria represiva que imperaba en ambos márgenes del Río de la Plata.
El Negrito, aquel militante de la “Fede” visto por sobrevivientes en Campo de Mayo cuando soportaba las torturas que le aplicaban sus captores, aún permanece desaparecido.
Tras un largo peregrinar por los derroteros de Memoria, Verdad y Justicia, Iris y Floreal padre lograron que en 2009 El Tribunal Oral Federal número 1 de San Martín condenara al genocida Omar Riveros, exjefe de Campo de Mayo, como principal responsable del asesinato de Floreal Avellaneda.
Además, resultaron sentenciados Fernando Verplaetsen, ex jefe de inteligencia en Campo de Mayo; el entonces jefe de la Escuela de Infantería, general Osvaldo García; los capitanes César Fragni y Rául Harsich, que estaban a cargo del centro de detención ilegal El Campito; y el policía Alberto Aneto, quien oficiaba como policía en la Comisaría de Villa Martelli e integraba los grupos de tareas que operaban en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Floreal padre falleció un año después de los veredictos y las sentencias quedaron firmes en 2021 por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En la causa quedó acreditado el rol que tuvo Miguel Ángel Clodoveo Arévalo en el secuestro de El Negrito.
Pero este militar murió en 1982, durante la Guerra de Malvinas, cuando ostentaba el grado de teniente coronel y prestaba servicio en el sur del país. Por años, la implicación de Arévalo en el terrorismo de Estado permaneció bajo un manto de silencio.

Iris con la foto de Floreal, que tenía 14 años cuando fue secuestrado, torturado y asesinado por la dictadura militar. (Foto: Gustavo Becerra).
Un encuentro en tiempos de negacionismo
Hace unas semanas, una compañera de Iris llamada Marcela, que integra la Asociación Seré -un colectivo que trabaja por la recuperación de la memoria histórica del excentro de detención que funcionó en Mansión Seré, en el partido de Morón-, le contó a la dirigente de la Liga por los Derechos Humanos que la hija de un represor vinculado al asesinato de El Negrito quería contactarse con ella, conocerla y expresarle un sentimiento de solidaridad y empatía con una víctima que hace casi medio siglo que desconoce el paradero de su hijo.
“’¿Quién será?’, pensé. Le pregunté si era un familiar de Fragni o Harsich. Y Marcela me dijo que no, que se trataba de la hija de Arévalo. Ahí recordé un hecho que sucedió cuando estaba en la cárcel. A mi casa llegó un anónimo, en un sobre, que contenía un escrito mecanografiado, en el cual decía que el asesino de Floreal estaba en el Centro de Operaciones Tácticas de Vicente López, y daba el nombre de este militar. Mi cuñada guardó esa carta y me la mostró en 1978, cuando salí de prisión”, subrayó.
Iris aceptó recibir en su casa a Mirta Arévalo, que tenía cinco años cuando su padre murió, pero con el tiempo supo tomar contacto con la historia que unía a su progenitor con el terrorismo de Estado.
“Hablamos y lloró conmigo. Vino con su hijo y la reunión también estuvo mi amiga Marcela y uno de mis hijos, Marcos Rodrigo”, recordó.
Santiago –el hijo de Mirta- le contó a Iris que había hecho la secundaria en Escobar, en una escuela que hoy lleva el nombre de Floreal Avellaneda. “Me regaló su certificado de estudios y me dijo que gracias a los docentes tuvo pudo entrar en contacto con la historia y la lucha de los organismos de Derechos Humanos en la búsqueda de Justicia. Eso lo inspiró a seguir la carrera de abogacía que está cerca de terminar”, narró la madre de Floreal.
Las mujeres quedaron en contacto, y Mirta le prometió que irían juntas a una reunión en la Liga Argentina por los Derechos Humanos con el propósito de mantener el legado de El Negrito.
“Para mí, es muy importante que pasen estas cosas en estos tiempos de un gobierno que difunde un negacionismo sobre los crímenes que cometió la última dictadura cívico militar y eclesiástica.
En esa línea, Iris, a los 86 años, considera que este encuentro con familiares de un represor que repudian los delitos de lesa humanidad cometidos por sus progenitores -una postura asumida desde hace algunos años por el colectivo Historias Desobedientes y otros- es parte de la lucha que libró para lograr Justicia por Floreal.
“En todos estos años, aporté mi granito de arena para que se sepa la verdad y los culpables paguen. Hoy existen cinco colegios que llevan el nombre de El Negrito. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?”, reflexionó.
A su edad, Iris Avellaneda sigue activa en la pelea por mantener vivo el legado de Memoria, Verdad y Justicia. Además de encabezar la Liga Argentina por los Derechos Humanos, integra el colectivo de sobrevivientes de Campo de Mayo, que impulsa la instalación de un Espacio de Memoria en ese predio.
“En el gobierno de Alberto Fernández se había declarado que se iba a crear un Espacio de Memoria, pero las obras están paralizadas. El 14 de marzo vamos a hacer un acto y vamos a tratar de entrar hasta ese lugar para rendirles homenaje a todas las víctimas que pasaron por ese centro clandestino”, sostuvo Iris.

Foto: Gutavo Becerra.
Floreal, desaparecido dos veces
Al recuperar su libertad, en 1978, Iris Avellaneda tomó conocimiento de que el cuerpo de Floreal había sido hallado en las costas uruguayas como consecuencia de los Vuelos de la Muerte. Sus familiares no quisieron darle la noticia cuando estaba detenida.
¿Cómo se logró la identificación de El Negrito? En una de las fotos que se difundieron de los cuerpos hallados en mayo de 1976, pudo apreciarse dos letras tatuadas: FA, las iniciales de Floreal Avellaneda.
Con ese dato, el abogado Julio Viaggio, quien se desempañaba como abogado de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (la designación que entonces tenía la entidad), obtuvo los registros dactilares de Floreal que guardaba la Policía Federal y en Montevideo se pudo corroborar la identidad de El Negrito.
Sus restos se depositaron en una necrópolis de la capital uruguaya. En 1983, Floreal padre e Iris viajaron a Montevideo con la intención de recuperar el cuerpo de su hijo. Pero no pudieron, su cuerpo no estaba en el cementerio indicado ni en ningún otro. El Negrito fue secuestrado, desaparecido, identificado como la víctima más joven de los vuelos de la muerte en las costas uruguayas y vuelto a desaparecer.
En medio de las tramitaciones que llevaba a cabo Viaggio, tuvo acceso a un acta sobre el allanamiento a la casa de la familia Avellaneda, que estaba firmada por Harsich y Fragni, implicados en el secuestro de Iris y Floreal.
“Lo único que nos quedó de él son esas fotos que están en los expedientes judiciales”, apuntó Iris.
El caso de Floreal, arrojado desde un vuelo que partió de Campo de Mayo y hallado con signos de empalamiento tuvo alguna trascendencia, en medio de la censura oficial impuesta bajo el del plan sistemático que aplicaba la dictadura.
El escritor y periodista Rodolfo Walsh dio cuenta del hecho en su Carta Abierta a la Junta Militar escrita y difundida al cumplirse un año del golpe de Estado. “Atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas expuestas”, describió en un párrafo de su histórica misiva el autor de Operación Masacre.

Foto: Gustavo Becerra.
El represor que algunos quisieron convertir en héroe
El teniente coronel del Ejército Miguel Ángel Clodoveo nunca respondió por su implicación en la represión ilegal. Murió en 1982, en un accidente de helicópteros ocurrido en el sur del país durante la Guerra de Malvinas. La dictadura le concedió un ascenso póstumo al grado de general de Brigada.
En algunos registros vinculados a Malvinas se menciona como el oficial de más alta graduación caído en la conflagración con el Reino Unido.
El detalle que se omite mencionar cuando se exalta su figura es que este uniformado no pereció en combates librados en las islas del Atlántico Sur.
En 2012, cuando ya se disponía información sobre la actuación de Arévalo en los grupos de tareas de Campo de Mayo, una entidad vinculada a exsoldados que durante el conflicto con Gran Bretaña estuvieron movilizados en la costa patagónica le realizaron una misa en su homenaje.
Ante esta conmemoración, la Liga por los Derechos Humanos recordó el pasado del represor durante la dictadura al remarcar que Arévalo “era un asesino que secuestró a Floreal Avellaneda y lo entregó a quienes le dieron muerte en Campo de Mayo», y que su figura nada tenía que ver con la de un héroe de guerra.
En ese sentido, la entidad defensora de los Derechos Humanos recordó entonces que la participación de Arévalo en el crimen de El Negrito había quedado probaba en el juicio de lesa humanidad que concluyó en 2009 en los Tribunales Federales de San Martín.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Agencia Lavaca y revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).

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