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«¡Con razón eran secretos!»

Greenpeace difundió documentos hasta ahora secretos de la Asociación Transatlántica de Comercio de Inversiones (TTIP), que desde hace más de tres años negocian los principales países industrializados del mundo, Estados Unidos por un lado y los 28 de la Unión Europea por el otro. Lo filtrado confirma lo que se denunciaba o se suponía: que el tratado está a hecho a medida de las grandes trasnacionales. Por Daniel Gatti, de Brecha.

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Greenpeace difundió documentos hasta ahora secretos de la Asociación Transatlántica de Comercio de Inversiones (TTIP), que desde hace más de tres años negocian los principales países industrializados del mundo, Estados Unidos por un lado y los 28 de la Unión Europea por el otro. Lo filtrado confirma lo que se denunciaba o se suponía: que el tratado está a hecho a medida de las grandes trasnacionales. Por Daniel Gatti, de Brecha.

«¡Con razón eran secretos!»

Greenpeace. Foto: John Macdougall/AFP


Cuando los responsables de la asociación ecologista Greenpeace pudieron finalmente leer pasajes de los documentos que unas pocas horas después pondrían en conocimiento del público, lo que vieron les hizo exclamar: “¡Con razón eran secretos!”. Lo mismo habían afirmado unos meses atrás eurodiputados españoles que habían accedido a una documentación similar pero en una fase previa de discusión. “Ahora me explico tanto secretismo, tanta opacidad”, sostuvo en esa ocasión la legisladora de Podemos Lola Sánchez. “Es impresionante”, se limitó a afirmar su colega de Izquierda Unida Marina Albiol. Era en febrero, y ambas acababan de salir del llamado reading room, un pequeño cuartito bruselense que oficia de cámara secreta y al que los eurodiputados deben ingresar para conocer –vigilados por guardias, por un par de horas y luego de haberse desprendido de efectos personales y comprometido por escrito a no difundir nada de lo leído– apenas algunos “pasajes escogidos” del famoso tratado transatlántico que Europa y Estados Unidos vienen negociando desde fines de 2012.
Los papeles greenpeaceños van más lejos que los que hasta ahora se fueron turnando para ver algunos europarlamentarios críticos o curiosos. Las casi 250 páginas difundidas integran 13 de los 17 capítulos ya “consolidados”, es decir que recogen las posturas de ambas partes en las negociaciones y que fueron la base de la última ronda de discusiones (la decimotercera) que tuvo lugar en Nueva York entre el 25 y el 29 de abril, hace apenas unos días. “No sólo por el volumen son más importantes que los que estaban a disposición en el reading room: al exhibirse las posiciones reales de los dos negociadores uno puede ver, por un lado, el tamaño de las presiones de Estados Unidos sobre sus eventuales socios, y, por el otro, la dimensión de las concesiones reales europeas, que contradice la retórica de relativa firmeza que pour la galerie han exhibido los europeos. Y por encima de ellos el gigantesco peso, mayor acaso que el de los estados, que tienen las grandes corporaciones”, dijo un representante de Greenpeace en Francia.
TOLSTOIANO. “Cada vez que en esta época de leak-periodismo y leak-activismo aparece una nueva filtración, lo mismo los papeles de Panamá que los documentos del Ttip, me acuerdo de los diarios íntimos de Tolstói y de los niveles de seguridad que manejaba el escritor ruso para evitar un Tolstoileaks por parte de su esposa”, comparó en una columna publicada el martes 3 en Eldiario.es el escritor español Isaac Rosa. Así como Tolstói elegía poner más o menos a la vista de todos algunos textos inconexos de sus tres diarios, disimular livianamente otros, cosa de que quien los viera creyera que estaba descubriendo la pólvora, y colocar bajo tres candados lo esencial oculto a los ojos, Bruselas ha hecho lo mismo con los documentos del Ttip: “Tiene un primer nivel público, a la vista de cualquiera, con documentos que va soltando con cuentagotas y publicando en su web. Pero son pocos papeles, muy técnicos, y por lo visto desfasados, que no reflejan el verdadero momento de la negociación. Así que luego hay un segundo nivel, exageradamente confidencial, a la manera del diario que el marido esconde pero no demasiado”, el nivel del reading room, y“sospechamos que hay un tercer diario escondido en algún doble fondo, los verdaderos documentos del Ttip, los que reflejarían los primeros acuerdos que ya se estarían produciendo. Documentos que sólo han leído quienes se sientan en esas mesas clandestinas, y de los que tal vez nunca sepamos nada, o sólo cuando sean hechos consumados y se aprueben”.
Los filtrados por Greenpeace pertenecerían a un nivel intermedio, entre el 2 y el 3 en la escala tolstoiana de Isaac Rosa. Son, de todas maneras, suficientemente fuertes como para sacar algunas conclusiones que van incluso mucho más allá de lo negociado exclusivamente entre europeos y estadounidenses. Y confirman todo aquello que se había venido denunciando de parte de algunos partidos de izquierda y de decenas de movimientos y de organizaciones sociales, pero que todavía se manejaba como rumor o incluso como intuición. “La filtración denota que funcionarios de la UE y políticos del bando conservador y socialdemócrata nos han mentido cuando han dicho que las negociaciones no van sobre eliminación de derechos y regulaciones. Los documentos filtrados muestran que hablamos de una rebaja importante de derechos fundamentales”, comentó Tom Kucharz, de la coordinación de Ecologistas en Acción. “Lo que no han conseguido hasta ahora por medio de los recortes y las privatizaciones para liberalizar todavía más los flujos de capitales y aumentar la concentración del poder en manos de la banca y del sector financiero, lo quieren conseguir por medio de tratados de libre comercio, entre otros el Ttip.”
CONFLUENCIA. De la lectura de los textos filtrados se concluye, dice Florent Marcellesi, portavoz de los “ecologistas sociales” de Equo en el Parlamento Europeo, que si bien europeos y estadounidenses parten de distintas premisas y se manejan con distintas lógicas, y por momentos constatan en el papel la existencia de “difíciles discusiones”, “diferencias sustanciales” e incluso “diferencias irreconciliables”, terminan confluyendo y entregando terreno a terceros. Si se compara la postura de partida de los negociadores europeos con la de llegada, observa Marcellesi, se verá cómo han ido cediendo a las presiones estadounidenses y hasta llegado a aceptar posiciones de la otra parte que en un principio presentaban como inaceptables, por ejemplo en materia de protección del ambiente y de los derechos laborales. “Hay una voluntad evidente de Estados Unidos –se lo ve en las páginas difundidas– de homogeneizar las economías de ambas partes en función de sus propias normas”, dice la filósofa y politóloga estadounidense radicada en Francia Susan George. “El objetivo central de los negociadores de Estados Unidos es introducirse en sectores europeos como el de los servicios, el comercio electrónico, la salud y la agricultura, y están intentando echar por tierra la legislación de los 28, que es muchísimo más protectora. Lo peor es que, por lo visto, los europeos protestan pero se pliegan a las exigencias de los otros”, afirma la presidenta del Comité de Planificación del Transnational Institute de Ámsterdam y de Attac Francia. Los transgénicos, la producción química, la experimentación en animales para la elaboración de artículos cosméticos, las denominaciones de origen –esa figura puramente europea adoptada para amparar producciones ligadas a los territorios–, los derechos laborales (Europa ha ratificado los ocho convenios fundamentales de la Oit, Estados Unidos sólo dos) son áreas en las que “los ciudadanos de las dos partes, pero sobre todo de la parte más protegida, tienen mucho que perder”. “Y la producción de los pequeños agricultores, que en Europa son millones.” En uno de los documentos, Estados Unidos manifiesta su voluntad de “supervisar” regulaciones que se puedan decidir en Europa en áreas que puedan afectar sus intereses, y nada equivalente propone para su contraparte.
Lo curioso, afirma Tom Kucharz, es que los europeos han ido pasando explícitamente de esgrimir argumentos como el “principio de precaución” para rechazar las exigencias estadounidenses de liberalizar la normativa ambiental, a aceptar el “principio de riesgo” levantado por los negociadores de Estados Unidos en aras del fomento del comercio. Y ambos se han pasado por alto, en los textos respectivos, los compromisos que acababan de consensuar en la cumbre de París sobre cambio climático. “Es como si la cumbre no hubiera existido: hay ítems en este acuerdo que van directamente en contra de lo adoptado en diciembre”, dice Kucharz.
EL PODER DE LAS EMPRESAS. Y qué decir de los lobbies, de la influencia de los lobbies empresariales sobre el contenido del Ttip. En los documentos de ambas partes se deja constancia de que en determinado momento las negociaciones tarifarias sobre productos químicos se frenaron en espera de conocer la postura de la industria química estadounidense. Y en uno de los textos europeos se señala que posturas de la Unión en materia agrícola fueron “articuladas en torno a la posición común de la industria europea y estadounidense”. La incidencia de las corporaciones en las negociaciones “fue escandalosa: se las consultaba constantemente, tenían reuniones casi que periódicas, por lo menos con los representantes europeos. Y ello mientras la Comisión negaba reuniones a las asociaciones, las centrales sindicales y los movimientos sociales que lo reclamábamos”, señaló Greenpeace. “Este tratado es un programa de las corporaciones. Todo lo que contiene se está negociando en nombre de las grandes multinacionales”, aseguró por su lado Susan George. “Se les ha dado todo tipo de derechos. De hecho se les ha otorgado un poder de contralor sobre las regulaciones comerciales, con la posibilidad que tienen de atacar a los estados ante tribunales absolutamente adscritos a sus intereses en casos de litigio o cuando consideren que sus intereses han sido lesionados. Francia dijo que rechazaría esta norma, inscrita en todos los tratados de libre comercio, pero hay que ver si lo hará, porque ha ido yendo de más a menos en este como en muchos otros campos. Están también las disposiciones que eliminan el tratamiento preferencial a empresas europeas en Europa en los contratos públicos, y un montón de ‘normas trampa’ que parecen acordar derechos a la ciudadanía, pero que en realidad son tan ambiguas que consagran los derechos de las empresas”, dijo Miguel Urbán. El eurodiputado de Podemos cita una norma que reconoce a “cada una de las partes el derecho a adoptar, mantener y reforzar las medidas necesarias para lograr objetivos políticos legítimos como proteger a la sociedad, al ambiente y a la salud pública, a los consumidores, asegurar la integridad y estabilidad del sistema financiero, promover la seguridad y la protección de la diversidad cultural”. “¿Cuáles son esos intereses legítimos? ¿Quién los representa o determina? ¿Quién fija sus límites?”, se pregunta Urbán.
Susan George destacó otro punto: si esto sucede con el Ttip, una de cuyas partes, la europea, tiene en principio fuerza suficiente como para fijar límites a la otra, ¿qué sucederá con los Tlc en que Estados Unidos aparece como “la potencia indiscutible”? ¿Qué sucederá con el Tisa, por ejemplo? O con los tratados bilaterales con la única superpotencia, que tanto se promueven.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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