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Día de los Derechos Humanos: el cuerpo del padre y del hijo

Carlos Gustavo Cortiñas sigue desaparecido. Es el padre de Damián, y el hijo de Nora, quienes presentaron juntos un hábeas corpus en el que solicita se convoque a declarar al jefe del Ejército, Gerardo del Corazón de Jesús Milani.

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Carlos Gustavo Cortiñas sigue desaparecido. Es el padre de Damián, y el hijo de Nora, quienes presentaron juntos un hábeas corpus en el que solicita se convoque a declarar al jefe del Ejército, Gerardo del Corazón de Jesús Milani. El militar actuó durante la dictadura en el Segundo Cuerpo de Inteligencia del Ejército, el mismo en el que operaba el fallecido Carlos Alberto Martínez, el único condenado por la desaparición de Gustavo.

 
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Nora y Damián Cortiñas reclaman a través del hábeas corpus que el Poder Judicial y el Estado respondan qué pasó con Gustavo, desaparecido en 1977. Se solicita también que se convoque al actual Ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien recientemente entregó archivos de la dictadura a organismos de derechos humanos, en los cuales no hay noticias sobre Gustavo Cortiñas.
“Y también pido que se abran los archivos de la Iglesia Católica, que tiene enorme información sobre qué pasó con los desaparecidos”, dijo Nora Cortiñas a lavaca en la soledad silenciosa y amarronada del pasillo que da al Juzgado de Instrucción nº 23, a cargo del juez Roberto Oscar Ponce, donde se presentó el escrito. “La presentación de este nuevo hábeas corpus es un pasito más que damos para saber qué pasó con mi hijo.
Nora integra la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo. La acompañaban su nieto Damián, y los abogados Verónica Heredia y Eduardo Soares.
“No queremos molestar a nadie. Solamente que el Estado conteste lo que yo pregunto: qué pasó con Gustavo. Es lo que corresponde según el hábeas corpus y la Constitución. Y como este gobierno ha tenido logros con respecto al juzgamiento de las violaciones a los derechos humanos del pasado, bueno, todavía hay que terminar con el tema de la impunidad, y hay que saber la verdad de los archivos, que se conozca qué pasó en cada caso”.
El hábeas corpus (cuya versión completa publicamos aquí) plantea que “se realicen todas las diligencias necesarias a fin de cumplir con el objeto del presente, cual es, conocer el paradero de Gustavo, todo, en la audiencia prevista legalmente”.

Citación a Milani

El hábeas corpus recuerda que se presentó uno anteriormente, en 2012, dos veces archivado por el juez Ricardo Arturo Warley (cosa que demostraría que la justicia no es lenta, si se trata de archivar causas). La única noticia sobre Gustavo la aportó el juez Daniel Rafecas, al condenar a Carlos Alberto Martínez como responsable de la desaparición de Gustavo Cortiñas, casualmente una semana después de la presentación de aquel hábeas corpus. Martínez murió en abril de 2013. Nunca hubo noticias ni diligencias claras que indicaran qué pasó con Gustavo.
Otro párrafo del hábeas corpus: “Solicito que en el marco de la audiencia prevista en el art. 14 de la Ley 23.098 se convoque como representantes del Estado Nacional al Ing. Agustín Oscar Rossi, Ministro de Defensa de la Nación y al Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, Jefe de Estado Mayor General del Ejército. El Ing. Rossi informó públicamente hace unos meses atrás que había recibo archivos de la dictadura que si bien entregó a los organismos de derechos humanos, no contienen los mismos ninguna información sobre el paradero de Carlos Gustavo. El Tte Gral Milani en la actualidad es el Jefe Mayor del Ejército y actúo durante la dictadura en el Segundo Cuerpo de Inteligencia del Ejército, mismo lugar en que actuó Martinez. Por la cuestión de que se trata, la audiencia en el marco del habeas corpus los funcionarios públicos deberán comparecer la audiencia en el marco del habeas corpus los funcionarios públicos deberán comparecer personalmente ante V.S.”.
La presentación del hábeas corpus se hizo ante el propio juez Ponce, que ahora deberá contestar qué decide hacer al respecto. Nora, cuando se iba del brazo con su nieto: “Estoy contenta, pude contar lo que quería contar, esperemos que esto sirva para saber qué pasó con mi hijo”.

Día de los Derechos Humanos

La espera fue de más de una hora, con funcionarias y funcionarios yendo y viniendo del juzgado al que se había presentado el hábeas corpus dos años atrás. En ese lapso Nora habló con lavaca sobre el significado del Día de los Derechos Humanos. Algunas de sus ideas, que representan una agenda del tema, conjugada en tiempo presente:

  • “Personalmente, para mí todos los días son el día de los derechos humanos, que implica luchar también por la igualdad y la justicia, así como hoy estoy aquí para saber la verdad”.
  • “Es un día que deja de respetarse en el mundo entero, donde se avasallan los derechos de los pueblos. Cada día hay que hacer más esfuerzo para defender los derechos humanos. Me preocupa, en Argentina, que se criminalice la protesta social, a las comunidades indígenas a las que intimidan y persiguen y allanan violando todos sus derechos. Los casos de gatillo fácil, persecución a los jóvenes, negación de justicia para los familiares”.
  • “Ese día de los Derechos Humanos no hay nada que celebrar, cuando hay tanta gente perseguida en el mundo, en Palestina, en Paraguay, en Colombia, en Honduras, las torturas de la CIA en Guantánamo, y lo que pasa en los propios Estados Unidos donde matan a integrantes de su población negra todos los días”.
    “Entonces siento que la palabra se va vaciando de contenido, ya no tiene tanto sentido. ¿Qué le van a decir a los niños en un colegio sobre derechos humanos si a lo mejor su padre y su madre pierden su trabajo y si salen a reclamar los reprimen con gases y palos?”
  • ¿Cómo les hacemos entender a los niños que los derechos humanos son inseparables unos de otros? El derecho a la vivienda, al territorio y al agua. Vos sabés que estuve leyendo las declaraciones de derechos humanos, y no está el derecho al agua. Hay que ponerlo. Porque para para extraer las riquezas de nuestro suelo se emplean millones de litros de agua que se le quitan al pueblo. Lo mismo que pasa con el fracking y con la minería, que está siendo investigada por las violaciones a los derechos humanos que ha provocado. El agua, el aire y la tierra valen mucho más que el oro, el petróleo y los diamantes. Eso también es entender los derechos humanos”.

Buitres y abrazos

Salían y entraban personas del juzgado, que miraban de reojo esa sorpresa matinal que deparaba la presencia de Nora, sentada en un banco de madera, esperando con una sonrisa. Una breve excepción, porque hay que reconocer que lo único que nunca ha hecho esta bajita y enorme dama de 84 años es esperar sentada. Nora continuó ante lavaca con sus reflexiones para comprender el presente:

  • “También es un tema de derechos humanos seguir pagando una deuda externa que nace de la dictadura cívico-militar-religiosa, que representó negocios impresionantes para empresarios mientras los militares torturaban y mataban a nuestros hijos. Y que hoy se refleja en los buitres. No tiene que haber más buitres: es toda una usura contra un pueblo entero”.

¿Y cuál es el lado positivo, los logros de todos estos años acompañando cada uno de esos conflictos? “Yo sonrío muchas veces por día, sonrío a la vid que me da fuerza, me da la familia que me ayuda y me protege. Sonrío porque Gustavo dejó una huella muy profunda, y cuando a nosotras nos dan un reconocimiento, es un reconocimiento a ellas y a ellos: los desaparecidos. Si fuéramos madres de asesinos no recibiríamos ese afecto, ese aprecio”.
Nora dice que durante casi 40 años, lo que hicieron las madres fue poner los principios delante del dolor y la desesperación. “El éxito es que el pueblo nos consideraba invisibles durante años y años, estábamos en la Plaza, pasaban al lado nuestro, pero éramos invisibles. Imaginate lo que es que ahora nos reconozcan toda esa lucha por la verdad, la justicia y la memoria. Que sepan que donde hay injusticia habrá un pañuelito. Y que donde haya una agresión, vamos a estar”.
Dice Nora: “Se siente el aprecio, el abrazo de la gente, de tantos jóvenes. Cada día transformamos el dolor en lucha, y hay otras madres, las de Cromañón, las del gatillo fácil, las que están contra la trata, el maltrato a los niños, todas estamos ligadas, nos apoyamos, y muchas tomaron nuestra lucha como un camino a seguir…” cuando la llamaron del juzgado para que, finalmente, presentara el hábeas corpus y, como siempre, dijera todo lo que tiene que decir.

INTERPONE HABEAS CORPUS POR DESAPARICION FORZADA

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Señor Juez de Turno de Habeas Corpus:
Nora Irma MORALES de CORTIÑAS, D.N.I. 0.019.538, madre de Carlos Gustavo CORTIÑAS, detenido y desaparecido forzadamente desde el 15 de abril de 1977 y por ello invoco mi carácter de representante del mismo, con patrocinio letrado de Eduardo SOARES, Mat. T° 26, F° 756 CPACF y Verónica HEREDIA, Mat. T° 116 F° 943, ante V.S. me presento y respetuosamente digo:
I. OBJETO
1. En los términos de los Arts. 43 último párrafo y 75 (22) de la Constitución de la Nación Argentina [C.N.]; Art. 10 de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas [CIDFP] aprobada por Ley 24.556 y constitucionalizada por Ley 24.820; Art. 17.2.f) de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas [CIPPDF] aprobada por Ley 26.298 y, Arts. 10 y 26 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre [DADDH]; Arts. 9 y 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos [DUDH]; Arts. 7.6, 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos [CADH] aprobada por Ley 23.054; Arts. 9.4 y 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos [PIDCyP] aprobada por Ley 23.313, instrumentos éstos constitucionalizados mediante el art. 75 (22) C.N. reformada en 1994, vengo a interponer habeas corpus por desaparición forzada a favor de Carlos Gustavo CORTIÑAS, quien se encuentra desaparecido forzadamente a partir del 15 de abril de 1977 contra el Poder Ejecutivo Nacional [art. 99 (1) C.N.]. Por ello solicito se dé trámite al presente habeas corpus de conformidad con la legislación vigente en la materia –Ley 23.098- y se ordene a la autoridad que cese su accionar y se realicen todas las diligencias necesarias a fin de cumplir con el objeto del presente, cual es, conocer el paradero de Gustavo, todo, en la audiencia prevista legalmente.
II. PROCEDENCIA DEL HABEAS CORPUS POR DESAPARICION FORZADA
2. El 10 de diciembre de 2012, hace 2 años, interpuse habeas corpus a favor de Gustavo. El juez de turno en esa oportunidad fue el Dr. Ricardo Arturo Warley, a cargo del Juzgado de Instrucción N° 12, Secretaria N° 137 a cargo de la Dra. Miriam Andrea Halata. Se inició allí el expediente N° 48.065/12 caratulada “Imputado NN, Damnificado CORTIÑAS CARLOS GUSTAVO”.
3. En dos oportunidades el juez archivó la citada causa. En la primera oportunidad, la Sala IV de la Cámara de Casación Penal ordenó al juez desarchivar el expediente y asegurar la efectiva adopción de todas las medidas posibles y la puesta a disposición de los recursos necesarios con el propósito de acceder al conocimiento de lo ocurrido a Carlos Gustavo Cortiñas [Sentencia de 17/04/2013, Registro 505/13].
4. La única noticia que obtuve en el marco del habeas corpus fue la aportada por el juez Daniel Rafecas a cargo del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 3, Secretaria N° 6, quien el 20 de diciembre de 2012 procesó a Carlos Alberto Martínez por encontrarlo responsable de la desaparición de Carlos Gustavo. En abril de 2013 tomé conocimiento que Carlos Alberto Martínez había fallecido. Surge del auto de procesamiento que Martínez fue Jefe del Segundo Cuerpo de Inteligencia del Ejército.
5. Sin embargo, sin obtener ninguna noticia sobre el paradero de mi hijo Carlos Gustavo, el señor juez volvió a archivar el habeas corpus.
6. Por ello vengo nuevamente ante la justicia argentina, como lo hice durante los años de dictadura y consta en los habeas corpus acordalados en la causa archivada ahora en democracia, a fin que V.S. adopte todas las medidas posibles y ponga a mi disposición los recursos necesarios con el propósito de conocer el paradero de Carlos Gustavo Cortiñas.
III. PRUEBAS
7. Ofrezco como prueba:
7.1. Informativa: Expediente N° 48.065/12 caratulada “Imputado NN, Damnificado CORTIÑAS CARLOS GUSTAVO” del Juzgado de Instrucción N° 12, Secretaria N° 137, con todos los expedientes acordalados y la prueba allí incorporada;
7.2. Testimoniales: Solicito que en el marco de la audiencia prevista en el art. 14 de la Ley 23.098 se convoque como representantes del Estado Nacional al Ing. Agustín Oscar Rossi, Ministro de Defensa de la Nación y al Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, Jefe de Estado Mayor General del Ejército. El Ing. Rossi informó públicamente hace unos meses atrás que había recibo archivos de la dictadura que si bien entregó a los organismos de derechos humanos, no contienen los mismos ninguna información sobre el paradero de Carlos Gustavo. El Tte Gral Milani en la actualidad es el Jefe Mayor del Ejército y actúo durante la dictadura en el Segundo Cuerpo de Inteligencia del Ejército, mismo lugar en que actuó Martinez. Por la cuestión de que se trata, la audiencia en el marco del habeas corpus los funcionarios públicos deberán comparecer personalmente ante V.S.
VI. RESERVAS
8. Conforme Acordada 4/2007 CSJN, vengo a formular tempestiva reserva de acudir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, invocando el remedio extraordinario federal previsto en el art. 14 Ley 48, por estar en juego los derechos fundamentales de Carlos Gustavo Cotirñas, a saber: Arts. 18 y 75 (22) y (23) C.N.; Arts. 1 (Derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona) y 18 (Derecho de justicia) DADDH; Arts. 3 y 8 DUDH; Arts. 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos), 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno), 4 (Derecho a la vida), 5.1 y 5.4 (Derecho a la Integridad Personal), 7.6 (Derecho a la Libertad Personal), 8 (Garantías Judiciales), 25 (Protección Judicial) CADH; Arts. 9.3 y 9.4, 10.2.a) y 14 PIDCyP; CIDFP y CIPPDF, derechos que se encuentran garantizados mediante el habeas corpus por desaparición forzada, hago expresa reserva de acudir ante la Corte Suprema de Justicia mediante el recurso previsto en el art. 14 Ley 48, denunciando cuestión federal suficiente en caso de rechazarse esta petición. Inclusive, por la doctrina de la arbitrariedad.
9. Por resultar el habeas corpus por desaparición forzada el recurso rápido y efectivo previsto en los tratados internacionales de derechos humanos a favor de Carlos Gustavo, hago expresa reserva de acudir ante los organismos internacionales competentes en caso de rechazar el presente recurso convencional.
VII. PETICION
10. Por lo expuesto, solicito a V.S.:
1. Me tenga por presentada, parte en mi carácter de denunciante y representante de mi hijo Carlos Gustavo Cortiñas;
2. Tenga por presentado habeas corpus por desaparición forzada y ordene de manera inmediata a la autoridad denunciada brinde toda la información a fin de conocer el paradero de Carlos Gustavo Cortiñas;
3. Disponga la audiencia con las autoridades denunciadas y arbitre todas las medidas necesarias a fin de conocer el paradero de Carlos Gustavo Cortiñas;
4. Tenga presente las reservas formuladas.
Proveer de conformidad que
SERA JUSTICIA
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Búsqueda de justicia: comienza el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez

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(Desde Mar del Plata) La familia de la adolescente asesinada en 2016 logró que se concrete este nuevo y acaso histórico juicio que tratará de responder aquello que no indagó ni respondió el proceso realizado en 2018, que fue anulado por su parcialidad y prejuicios: ¿Quiénes mataron a Lucía Pérez? En la foto, Matías (hermano) junto a Marta y Guillermo, los padres de la niña asesinada cuando tenía 16 años. La primera jornada será acompañada por una movilización en las calles marplatenses, donde se proyectarán las imágenes de la apertura en directo desde la sala de audiencias. Detalles y datos sobre lo que se viene.   

A 2.313 jornadas del crimen, llegó el día.

El nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, la adolescente marplatense de 16 años asesinada el 8 de octubre de 2016, comenzará este martes 7 a las 9 de la mañana y continuará al menos durante todo el mes de febrero, de 9 a 14 horas, los días hábiles. Se espera que finalice el 1º de marzo aunque todo, tanto los horarios como las jornadas, pueden demorarse. Lo crucial es otra cosa: la búsqueda de justicia.

La causa está caratulada como abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio y tiene como imputados a Matías Gabriel Farías (29 años actualmente) y Juan Pablo Offidani (47). La Unidad Fiscal que lleva adelante el proceso es la N° 7 de Mar del Plata.

Aspecto hoy, desde la puerta, de la sala de audiencias. Al fondo se sentarán los jueces, en el sillón del medio cada persona que testifique. De un lado, fiscal y abogados de la familia. Del otro, abogados de los acusados. La carátula de la causa: abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio (fotos: Lina Etchesuri).
La vista de la sala desde el otro lado: en ese espacio se desarrollarán las audiencias encabezadas por los jueces Fissore, Falcone y Simaz (Fotos: Lina Etchesuri).

Las audiencias transcurrirán en el 6º piso de los Tribunales marplatenses. Allí se sentarán los jueces Gustavo Raúl Fissore (presidente del tribunal), Roberto Falcone, y Alexis Simaz. La querella estará representada por el fiscal Leandro Arévalo y por Florencia Piermarini y Verónica Heredia, abogadas de la familia. El Tribunal autorizó el pedido de los imputados Farías y Offidiani de no estar presentes. Asistirán al proceso vía Zoom desde el penal donde cumplen condena a 8 años de prisión por tenencia de drogas con intención de venta, cargo que se les imputó en el anterior juicio (celebrado hace 4 años y 2 meses) en el que el femicidio de Lucía quedó impune. La anulación de ese fallo fue dispuesta por la Cámara de Casación Penal de la Provincia de Buenos. El juez Carlos Natiello planteó por ejemplo que aquella sentencia se había fundado “en intolerables prejuicios y suposiciones basados en estereotipos de género” y que contenía “concepciones sexistas inocultables”, por lo que califica al fallo como “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio”. (Por ese fallo los anteriores jueces serán sometidos por el parlamento bonaerense a otro proceso, un juicio político o jury, durante el mes de marzo).

Lo que pasará

En el inicio del este nuevo juicio estarán presentes en la sala del tribunal el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, la ministra de la Mujer bonaerense, Estela Díaz, Flavia Delmas, del mismo organismo, y Carolina Varsky por parte del Ministerio de Mujeres de la Nación.

El Tribunal autorizó que se transmitan por el canal de Youtube de la Corte Suprema bonaerense (https://www.youtube.com/c/SupremaCortedeJusticiaProvinciadeBuenosAires?app=desktop) las jornadas de inicio del debate, los lineamientos de acusación de la defensa, los alegatos de clausura y la lectura del veredicto. Pero no las jornadas de declaración de testigos.

Mientras en el 6º piso de Tribunales se desarrollen las audiencias, en el 2º se dispuso una sala donde se emitirá por videoconferencia el juicio completo para un grupo compuesto por: los amicus curiae de la acusación, dos familiares de cada uno de los acusados y cinco de la familia de Lucía (padres y madres de otras víctimas de femicidios), y tan solo seis periodistas de medios gráficos. Al inicio camarógrafos y fotógrafos podrán tomar imágenes en la sala del 6° piso.

Matías, Marta y Guillermo: hermano, madre y padre de Lucía Pérez, que intervendrán este martes en la primera jornada del nuevo juicio. (Fotos: Lina Etchesuri).

En la calle

Durante la jornada de mañana, desde las 9:30, declarará la familia de Lucía Pérez: Marta Montero, Guillermo y Matías Pérez, madre, padre y hermano respectivamente. Hasta el 14 de febrero se presentarán los testigos de la acusación y luego los de la defensa. Se espera que brinden su testimonio, en total, 49 personas.

En la puerta de los Tribunales habrá una movilización de organizaciones sociales, sindicales y políticas acompañando a la familia. La Campaña Nacional Somos Lucía, a su vez, llevará adelante una serie de actividades frente al Tribunal durante todo el mes, que abrirán mañana con el siguiente programa:

·         8:45: saludo de la familia de Lucía Pérez

·         9:00 apertura del acto.

·         9:15 canto colectivo.

·         9:30 proyección del inicio de la audiencia.

·         12:15 habla nuevamente la familia.

·         Talleres de serigrafía y estampado

·         Radio abierta con organizaciones sociales y personalidades.

Marta Montero, preparando stencils: los ojos de Lucía como símbolo del reclamo de justicia.

Más info:

¿Por qué se celebra un nuevo juicio? ¿A quién se juzga?

El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿Qué son los femicidios territoriales?

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El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿qué son los femicidios territoriales?

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Este martes 7 de febrero comienza un proceso inédito: se realizará en Mar del Plata el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, tras la anulación del fallo original que la Cámara de Casación bonaerense consideró “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio” por su falta de «perspectiva de género».

Estas son las hipótesis publicadas en la revista MU por el Observatorio Lucía Pérez (que ha creado el primer padrón autogestionado y público de violencia patriarcal). El trabajo explica el contexto de crímenes como el de Lucía, ocurrido en octubre de 2016, que provocó el primer Paro de Mujeres en el país. Los femicidios territoriales como tramas barriales que degradan el valor de la vida, mucho más allá de los vínculos de pareja y la intimidad. Fuerzas de seguridad, fiscales y jueces implicados en esos delitos y su impunidad, no solo como cómplices. Un cambio de paradigma a la hora de pensar la violencia machista: el rol de lo narco, la conexión con el extractivismo y la pobreza. Y las familias luchando contra la máquina de muerte.

Por Claudia Acuña, Florencia Paz Landeira y Anabella Arrascaeta.

Desde el Observatorio Lucía Pérez venimos registrando e interrogando las cifras de la violencia patriarcal. Propusimos entonces la categoría de “femicidios territoriales” para intentar comprender la singularidad de crímenes como los de Lucía Pérez, Melina Romero, Iara Rueda, Luna Ortiz o Araceli Fulles. Femicidios que no se ajustan a los modelos epistémicos tradicionales de la teoría de género y que no hablan de vínculos de pareja e intimidad, sino de tramas de narcocriminalidad e impunidad territorializadas, con  participación de agentes estatales tales como policías, penitenciarios y fiscales. 

Cifras que lo dicen todo: 328 femicidios registrados en 2022 y 25 en el primer mes de 2023. El Observatorio Lucía Pérez es el primer padrón público y autogestionado de violencia patriarcal.

Participación activa, en tanto que genera condiciones de posibilidad para estas muertes en esos territorios; y también participación concreta, al garantizar y perpetuar la impunidad de esos femicidios, falseando pruebas y entorpeciendo procesos judiciales. Marta Montero, madre de Lucía Pérez, prefiere llamarlos “narcofemicidios”; nosotres sumamos la referencia al territorio que quizá nos permita enfocar los factores que lo producen: los narco-femicidios se originan en narco-territorios concretos.

En primer lugar, es necesario definir que llamamos “narco” a una actividad criminal que se lleva a cabo “con la participación ilícita de actores del Estado” (Javier Auyero, Katherine Sobering, Entre narcos y policías). Lo narco opera a través de una necromáquina cuya tarea es acallar, atemorizar y doblegar resistencias hasta esclavizar las fuerzas de producción necesarias para extraer capital de todo lo vivo: cuerpos, territorios, medio ambiente, datos (Rossana Reguillo, Necromáquina).

Lo narco produce una forma característica de femicidio porque le otorga a ese crimen un significado político y cultural. En palabras de Reguillo, “mata dos veces: la del asesinato y la de tu muerte convertida en dato mediático”. Tal como define la filósofa italiana Adriana Cavarero cuando traza una relación entre el genocidio del Holocausto y estos crímenes, en ambos casos se trata de “una violencia que no se contenta con matar porque sería demasiado poco: al destruir el cuerpo singular constituye el acto del fin no de la vida, sino de la condición humana”.

Lo narco gobierna territorios azotados por las políticas neoliberales que durante décadas destruyeron tanto puestos de trabajo como instituciones estatales que debían contener las consecuencias. Esas características unen la postal de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, con la de Palpalá, en Jujuy, escenas del crimen de los femicidios de Araceli Fulles y Iara Rueda. Dominan también puertos como los de Mar del Plata y Rosario, ciudades hermanadas por los nombres de Lucía Pérez y cada una de las 50 mujeres masacradas este año en balaceras. Pero son sólo aquellos femicidios que con gran esfuerzo de sus familias y su comunidad han logrado trascender con nombre y rostro los que nos han obligado a fijar la mirada en esos territorios.

Qué vimos

En San Martín, por ejemplo, vimos que Araceli Fulles estuvo 22 días desparecida, sin que ninguno de los rastrillajes organizados por la policía la encontraran. Su cuerpo fue hallado, finalmente, por su hermano, enterrado debajo de la cama del sospechoso que justo en ese momento estaba declarando ante la fiscal, quien lo dejó ir. El hombre fue detenido en otro barrio de la periferia, dos días después y gracias a que  una mujer paraguaya, embarazada y en ojotas, lo corrió y entregó a los gendarmes que militarizaban el barrio para “custodiarlo”. Tiempo después, ese único detenido fue asesinado: le hicieron tragar agua hirviendo en la prisión en la que el Servicio Penitenciario estaba a cargo de su seguridad. Finalmente, en un tribunal rodeado por miles de personas que clamaban “Justicia por Araceli”, los autores materiales del femicidio fueron condenados a prisión perpetua. Sin embargo, no fueron sometidos a ningún proceso judicial ni el comisario ni los agentes que encubrieron a la banda de narcomenudeo que operaba en el barrio y mató a Araceli. Hubo, sí, varias condenas  a autoridades policiales en otros procesos judiciales contemporáneos al que investigó el femicidio de Araceli y que probaron las vinculaciones en ese territorio entre bandas narcos y fuerzas de seguridad. La última fue en septiembre de este año, cuando la jueza federal Alicia Vence procesó con prisión preventiva al comisario Osvaldo Javier Calderón y dos oficiales de la Comisaría Primera de San Martín.

Territorios, cuerpos y violencias

Al hablar de territorio nos referimos no solo a la base material y orgánica de los ecosistemas, sino también a la historia y las relaciones que se han entretejido en estos de modo constitutivo. El territorio aparece entonces como una trama de redes de relaciones que, en su dimensión conflictiva y contradictoria, configura experiencias y sujetos singulares marcados por variables procesos de jerarquización y de desigualdad. 

Hay en la palabra “territorio” una serie de sentidos contradictorios anudados. Por un lado, en su propio origen etimológico aparece asociada a una voluntad de control y de dominio, en un lenguaje bélico y de conquista. Pero el territorio, en sus usos sociales y locales, también alude al saber de la experiencia, a una relación de alteridad respecto de espacios institucionales y burocratizados; el territorio, en este sentido, puede ser una analogía de la calle o, para decirlo en términos más amplios, del espacio de la vida cotidiana. El territorio también es, en un sentido más literal, la tierra. El cuerpo –nuestro cuerpo– puede ser también vivido e interpelado como territorio. Pero acá aparece otra vez la alteridad. Porque no todos los cuerpos aparecen como territorios en disputa, sino especialmente aquellos cuerpos feminizados, racializados, empobrecidos y marginados. Se va armando así un mapa imaginario de cuerpos y territorios simultánea e inextricablemente sometidos a procesos de desvalorización, violencia y explotación; de despojos múltiples de la vida en todas sus formas. 

Pensados los territorios como configurados por relaciones de poder, las desigualdades de género sin duda se despliegan y concretan en ellos de un modo fundamental. Desde esta perspectiva, entonces, el territorio aparece como espacio tallado en donde se producen y reproducen desigualdades étnico-raciales, de género, de clase, de edad y deviene, así, un espacio de disputa. Los territorios son campos de fuerza, producto y objeto de disputas, resistencias y dominios. Por lo tanto, están siempre en devenir, nunca acabados, nunca cerrados; contingentes.

¿Es posible trazar una frontera clara y objetiva entre el cuerpo y el territorio? ¿Qué paisaje habita nuestros cuerpos? Al respecto, la filósofa feminista Donna Haraway pregunta provocadoramente por qué nuestros cuerpos deberían terminar en la piel. Los cuerpos están situados e interconectados de forma profunda con la trama de la vida. Pensar en lo viviente desde la interconexión, la interdependencia y la existencia de flujos continuos nos abre la mirada a reconocer patrones comunes que, en nuestro espacio y tiempo, hablan de formas sistemáticas de extracción de valor, despojo y violencia extractivista. Se trata de advertir la concurrencia entre procesos de pobreza y desigualdad, de violencias de género y ambientales, que expresan una lógica depredadora común que exponen cotidiana y persistentemente a las personas, a los territorios y, en última instancia, a la vida.

Patriarcado, extractivismo y terricidio

Hace ya décadas que, desde el feminismo, se han señalado analogías entre la explotación de los territorios desde la lógica de la ganancia capitalista y la explotación de los cuerpos feminizados desde la lógica patriarcal. En este sentido, Vandana Shiva afirma que la apropiación de recursos, esencial para el “crecimiento”, crea una cultura de la violación: violación de la Tierra, de las economías locales y también de las mujeres. El modelo extractivista concibe a los territorios y los cuerpos feminizados como recursos a explotar y como zonas a sacrificar en función de consolidar una forma de dominación. De hecho, en la base del ordenamiento moderno-colonial, no solo se saquearon territorios, sino también cuerpos racializados y esclavizados. En la actualidad, esta cualidad extractiva, apropiadora y cosificadora de los cuerpos aparece como nodal a la violencia femicida. 

Desde esta lente, el extractivismo no es solo un modo de saqueo y explotación de la naturaleza, sino que también implica una racionalidad y una relacionalidad particulares. Es un modo de concebir las relaciones con otros humanos y no humanos y el espacio que co-habitamos. Las prácticas extractivistas se asientan en jerarquías raciales, de género y clase, multiplican las formas de violencia y exacerban las injusticias. El extractivismo configura no solo territorios, sino también relaciones sociales y las subjetividades de quienes los habitan. Se trata de prácticas sistemáticas de extracción de la vida en todas sus formas y dimensiones. Las violencias de todo tipo son consustanciales al extractivismo y se refuerzan como forma de producción de lo social. 

Esta relación inherente entre extractivismo y violencia se expresa en la desestructuración de las tramas sociales y comunitarias, en el despojo de los medios de subsistencia y de sostenimiento de la vida, en la polarización y estratificación social, en el agravamiento de la criminalización y la represión estatal y, también, en la violencia contra las mujeres y el recrudecimiento de formas patriarcales de dominación y opresión. Para nombrar este entrelazamiento entre las formas neocoloniales del despojo de los espacios de vida y la profundización de las jerarquías de género, se ha propuesto el concepto de “repatriarcalización de los territorios”. Sobre todo, han sido los estudios sobre proyectos extractivistas vinculados a la minería y los combustibles fósiles los que alertaron cómo estos conducen a la masculinización de los territorios, con un aumento significativo de la violencia de género y la explotación sexual.

En el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries de este año, en un taller sobre “Pueblos fumigados”, una mujer decía que nuestros territorios nos exponen y nos entrampan entre el femicidio y el cáncer. En este y otros espacios de activismo, queda claro que no son solo las mujeres las afectadas por este entrecruzamiento de violencia ambiental y de género, sino que también son las primeras en advertir las consecuencias del modelo extractivista en sus cuerpos, los de sus hijos y los de sus comunidades. Se constituyen, así, en la primera línea de la defensa de los territorios y rápidamente se vuelven blanco de persecución y amenazas cuya expresión más extrema son los femicidios extractivistas. 

En este contexto, lo narco resulta un eslabón clave de la cadena de extracción de ganancias en cuerpos y territorios que han sido oscurecidos por la desigualdad social producida por las políticas económicas neoliberales. Lo narco convierte en consumidores y productores a aquellas poblaciones que el sistema formal descarta. Rita Segato lo describe como un segundo Estado. Sin embargo, consideramos que en países no europeos esa dualidad es, en realidad, una unidad porque es la clave constitutiva en la que se establecieron los Estados coloniales para garantizar la gobernabilidad. Recordamos también que en Argentina se utiliza el término “en blanco” y “en negro” para distinguir la economía “formal” de la “informal”. Aquello, entonces, que habita el “Estado en Negro”  es la resistencia y lo narco es la respuesta para neutralizarla ante la impotencia del  “Estado en Blanco”.

Desde la perspectiva que venimos sosteniendo, todavía parece necesario remarcar el carácter sistémico y civilizatorio de esta crisis y continuar desanudando las lógicas androcéntricas y patriarcales de las formas de producción basadas en el despojo, la extracción y el aniquilamiento de cuerpos y territorios.

Territorios en disputa

Las víctimas de femicidio y sus familias organizadas en busca de justicia nos enseñaron que para deconstruir las violencias que culminaron en estas muertes no basta con problematizar el amor romántico y los ideales de pareja. Ni tampoco alcanza con desafiar las fronteras de lo doméstico, ni las estrategias de empoderamiento. Se volvió necesario indagar en las fuerzas estructurales y cotidianas que están minando las tramas comunitarias de sostenimiento y reproducción de la vida. Y situar a los femicidios en un aumento generalizado de la violencia, la narcocriminalidad con alto involucramiento policial y penitenciario y de la crueldad y, en términos más amplios, en procesos extractivos y de despojo y precarización de las condiciones de existencia donde todos los bienes aumentan su valor a ritmo constante hasta volverse inaccesibles, excepto la vida, que cada vez vale menos. Mejor dicho, algunas vidas. 

Desde esta óptica, pusimos la lupa en Rosario, ciudad que nos señala cómo el cuerpo de las mujeres emerge como un renovado territorio de disputa en el contexto del entramado narco-policial-penitenciario de la ciudad. Coincidimos con Rossana Reguillo cuando caracteriza a estas violencias como “pasillos”: “vestíbulos entre un orden colapsado y otro que todavía no es, pero está siendo. De ahí su enorme poder fundante y su simultánea ligereza”. La tensión actual es producto de la crisis del Estado en Blanco que deja expuesto al Estado en Negro y provoca la disputa por el control de todo el aparato.

Lo que la violencia hace emerger sin pudor son territorios en disputa, sí, todavía. 

Pero una disputa desigual, invisibilizada por los supuestos creadores de sentido social: medios y academia. 

La sociedad mexicana y en especial, las mujeres de Ciudad de Juárez, batallan desde hace décadas contra la máquina femicida ante el monumental silencio académico de la UNaM, la mayor unidad de producción de teoría social iberoamericana. Silencio que funciona como un enorme operativo de lavado epistémico de lo narco 

Los territorios argentinos que luchan hoy para que el narco-fascismo no termine de capturar el aparato del Estado y con él, la democracia, requieren toda la luz y compañía que muchos sectores políticos, culturales y sociales les siguen negando.

Epílogo

Los femicidios abren surcos y dejan al descubierto hilos de injusticias e impunidad que, como fibra poderosa sedimentada en el tiempo, amenazan a la vida en su totalidad y refuerzan modos desiguales, estructuralmente, de ser y estar en el mundo. 

Un femicidio es un cimbronazo, y ya son 300 las muertas por violencia patriarcal en este 2022. 

Acá estamos, entre ruinas, caminando con la tierra resquebrajada de muerte a nuestros pies. 

Las mujeres, travestis y trans nos vemos empujadas a pensar desde el dolor, para intentar regar nuestros territorios arrasados y dotarlos de horizontes de verdad y de justicia.  

Nuestras muertas nos duelen, pero también nos hablan. 

Sus cuerpos narran una historia personal y colectiva. 

En tiempos de análisis políticos, encuestas y especulaciones electorales, ¿no son las historias de estos 300 femicidios y transfemicidios las que debemos comprender para trazar una radiografía de época? 

Es urgente. Porque enfrente está la muerte.

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 3

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1, 2 y 3.

Capítulo 3

Desde su eclosión en 2001, que sigue replicándose, las fábricas recuperadas tienen un marco jurídico precario. El proyecto de ley de Recuperación de Unidades Productivas es un mecanismo que los trabajadores presentaron por segunda vez en el Congreso, luego de que perdiera estado parlamentario en 2020. Las palabras de diputados y diputadas que expresan discursivamente la importancia de la ley. Una de ellas es Victoria Tolosa Paz, actual ministra de Desarrollo Social. Sin embargo, al día de la fecha, la ley no fue sancionada. Otro diputado, Leonardo Grosso, y la teoría de la “ceguera epistémica”.

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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