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Entrevista a Soledad Deza, abogada de Belén: «La justicia ya no puede hacer lo que quiere con las mujeres»

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Entrevista a Soledad Deza, abogada de Belén: “La justicia es asimétrica porque es patriarcal, pero ya no puede hacer lo quiere con las mujeres”. Por Anabella Arrascaeta.
Belén pasó dos años, cuatro meses y veintitrés días encerrada por un aborto espontáneo.
Ochocientos ochenta y un días.
El 21 de marzo de 2014, de madrugada, llegó al Hospital de Clínicas Presidente Dr. Nicolás Avellaneda, en Tucumán, con dolor de panza. Desde ahí la llevaron a la Unidad Penal Femenina Nº4 de Tucumán. El 19 de abril de este año fue condenada a ochos años de prisión por “homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación” por los jueces Dante Julio José Ibáñez, Néstor Rafael Macoritto y Fabián Adolfo Fradejas de la Sala III de la Cámara Penal de Tucumán. “Los tiempos de la justicia han sido rapidísimos para llevarla presa, en cinco horas ella estaba detenida judicialmente”, acelera su abogada Soledad Deza, integrante de Católicas por el Derecho a Decidir.
Cinco horas.
Ochocientos ochenta y un días.
#LibertadParaBelén
Previamente, la joven tucumana de 25 años había tenido tres abogados: Walter Frías Barrera, Abraham Musi – quien unos días antes del juicio dejó su defensa porque la familia había juntado 7.500 de los 20.000 pesos de sus honorarios- y la defensora oficial Norma Bulacios.
Tras la sentencia que la condenó a prisión, Soledad Deza se hizo cargo de la defensa de Belén, quien presentó dos recursos extraordinarios: para que cese la prisión preventiva y para declarar la nulidad de la causa. También consiguió que el 28 de julio diez organizaciones de derechos humanos presentaran amicus curiae ante la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Dos días antes Amnistía Internacional había aportado 120 mil firmas para reclamar que se “anule el fallo que sentenció a ocho años de prisión a Belén y se disponga su libertad”. Mientras tanto más de cuarenta organizaciones de un amplio arco político gritaban la calle en la calle #LibertadParaBelén.
Finalmente, el jueves 18 de agosto Belén recuperó su libertad, tras orden de la Corte Suprema de la provincia.
¿Qué la liberó? Deza se sincera: “Me encantaría decir: yo traje los elementos que la hicieron libre, pero no, los elementos estaban dentro de la causa”.
¿Con qué se encontró cuando tomaste la causa?
Me encontré con una prisión preventiva pedida por un fiscal, resuelta por una jueza y confirmada por una Cámara sin analizar los requisitos de riesgo procesal. El único fundamento de esa prisión preventiva fue la gravedad del delito que se investigaba. Los mismos elementos que están en la causa son con los que la encarcelan preventivamente y, aportando otra mirada, son los que la liberan.
Saber mirar
¿Qué llevó a Belén del hospital al penal? Deza analiza: “Una condena moral ha atravesado a todos los operadores jurídicos que han intervenido en la causa. Eso es lo que ha hecho que se justifique que un fiscal requiera una medida excepcional como es la prisión preventiva, que una jueza mujer haga lugar a esa prisión preventiva, que una defensora, en ese momento la defensora oficial, la cuestione en dos páginas paupérrimas de argumentos y que la Cámara la confirme”
Su voz esclarece: “Lo que faltaba era una mirada desde los derechos humanos, con perspectiva de género, desanudada de una mirada moral que asoció un aborto espontáneo con un homicidio, porque así se inscribe en el imaginario social para algunos sectores conservadores el aborto. Es una mirada moral la que generó la prisión preventiva y es otra mirada jurídica, con perspectiva de género y sobre todo enfocada en los derechos humanos, la que logró su liberación”
¿Cómo se cambió el eje de esa mirada?
Cambiaron los argumentos de la defensa. Hay una lectura jurídica de los hechos diferente. En primer lugar diría: hay una lectura  responsable y comprometida de la causa. La defensora oficial contrarió, como defensa técnica, la propia declaración de la imputada. Es muy grave. Belén dice: “yo no sabía que estaba embarazada, yo no maté a nadie” y la defensa oficial lo que sostiene, cuando apela la preventiva e incluso en el juicio oral, es lo contrario: un estado de shock. Hubo una defensa negligente que, a mi modo de ver, la colocó en estado de indefensión. No solamente porque contrarió los dichos de su defendida, sino porque además en la etapa de instrucción -que es cuando se recolectan las pruebas- no ofreció ninguna otra prueba más que la pericia psicológica oficial destinada a constatar un estado de shock, hecha por el mismo Poder Judicial. Ni siquiera se propuso una pericia de partes para contrariar esos resultados. No se cuestionó las pruebas que se estaban recolectando, no se cuestionó una historia clínica que tenía grandes contradicciones, no se cuestionó la falta de ADN. Un abogado defensor tiene obligación de cuestionar esas pruebas. Hubo una cosmovisión moral que llevó a que ni siquiera se le preste atención al expediente, no hubo una lectura comprometida con una defensa. Se ocupó un cargo y se desempeñó una función pero de forma formal, en piloto automático.
La calle
El punto de inflexión comienza con la lectura comprometida de la causa y continúa en la calle. “Hubo un gran apoyo, una movilización social, construida detrás de una defensa con argumentos jurídicos, con hechos. Hubo una decodificación de cuestiones técnicas hacia la sociedad y el compromiso de una mesa provincial, que se conforma aproximadamente con 40 organizaciones de un arco político muy amplio, de apropiarse de esos argumentos. Un movimiento que se encolumna detrás de una defensa, pero que también se preocupa por entender los argumentos, que los replica, que los comprende”.
En el año en que se presentó nuevamente el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en búsqueda de la ley, una multitud salió a las calles en la marcha nacional que reclamó la libertad de Belén.
El balance para Soledad Deza es positivo: “Acá han apoyado sectores sociales incluso que no acuerdan con ciertos temas. Hemos podido visibilizar cómo una cuestión vinculada al aborto termina generando un juicio injusto, suprimiendo garantías constitucionales y casi anulando el principio de inocencia para una mujer que tiene un aborto espontáneo. Hemos podido demostrar la asimetría social no sólo de la relación médico-paciente, sino de la gran injusticia de clase. Me parece que acá hay un movimiento que ha dado una vuelta de tuerca, una mesa que ha escuchado, estudiado, leído, a la que yo como defensa le he podido explicar. Hay una traducción de un lenguaje críptico que usualmente está oculto para la movilización social. Hemos crecido como movimiento porque hemos podido suprimir las discusiones aborto si –aborto no. Nos hemos podido poner un poquito más técnicas y pensar qué hay detrás de la criminalización del aborto. Por un lado: no es verdad que no hay presas por aborto. Por otro: cuando uno dice que es una cuestión de salud pública, sí, es una cuestión de salud pública que puesta a funcionar con una estructura judicial patriarcal te genera una presa por aborto. Sectores de la sociedad, más allá de estar o no de acuerdo, se han conmovido porque cualquier persona puede ser Belén: esa es la verdad”
La otra mitad
Esta semana la Mesa #LibertadParaBelen se reúne. Soledad es contundente: “Nos queda la segunda mitad: ahora vamos por la absolución. Belén ya tiene libertad ahora necesitamos que esté libre de culpa y cargo, necesitamos que su inocencia quede intacta, que se anule su condena y se la absuelva finalmente. Para eso hay un recurso de casación que está pendiente de resolución también en la Corte. Estamos muy confiadas porque así como no hemos aportado elementos nuevos, sino otra mirada y se consiguió su libertad, creemos que con la inocencia va a pasar lo mismo. Tenemos hoy un dictamen del ministerio fiscal que, si bien no es vinculante, es muy contundente”
Mediante un dictamen Edmundo Jesús Jiménez, Ministro Fiscal de Tucumán, consideró que el fallo que condenó a Belén a ocho años por “homicidio agravado por el vínculo” es “arbitrario y por ende, nulo”.
Soledad contagia la ilusión: “Creemos que es una cuestión de tiempo nada más que Belén tenga su inocencia intacta”. La Corte tienen 90 días hábiles para dar respuesta de los que pasaron un poco más de veinte.
¿Qué precedente crees que va a sentar este caso?
Por un lado, la consulta de aborto -provocado o espontáneo- se inscribe en el marco de derechos. Las pacientes que tienen un aborto o que buscan ayuda sanitaria en situación post aborto son pacientes, no son delincuentes para el sistema de salud, por lo tanto tienen los mismos derechos que cualquiera, la confidencialidad entre ellos. Va a inscribir definitivamente la consulta de aborto en la salud pública como una consulta protegida por el Derecho. Por otra parte: la relación con la justicia es asimétrica porque es patriarcal, pero ya no puede hacer lo que quiere con las mujeres. Demostramos que no estamos a merced del Poder Judicial.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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