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Kraft, palos y a la bolsa

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Kraft Foods Inc. es una de las empresas de productos alimentarios más grande del mundo. Entre sus marcas se pueden encontrar Starbucks, Terrabusi, Rhodesia, Tita, Tang, Clight, Milka y Toblerone; su dedicación parece ser el engorde, no solo de sus clientes, sino también de sus ganancias. Réditos que llegan acumulados desde 155 países a lo ancho del mundo y que arrojan anualmente más de 37.200 millones de dólares en las manos de los grandes ejecutivos y su buffet de diligentes, abogados y demás aves de rapiña empresariales. A principios de este mes los magnates de Kraft se dieron el extremo lujo de ofertar 16.700 millones de dólares por la compañía Cadbury, anunciando que esa compra no requería de desinversión, y también, que la gran crisis financiera no había afectado sus arcas. En Argentina, Kraft tiene más de 3.500 empleados bajo su órbita. Una de sus fábricas, se ubica sobre un costado de la Panamericana, en el kilómetro 35, sobre el número 3500 de la avenida cuyo no-casual nombre es Henry Ford. Ford, quien se regodeó en vida entre la gran producción en cadena, el antisemitismo, y el logro de la paz vía consumo, puede estar contento; y es que tiene sus fieles sucesores posmodernos: Irene B. Rosenfeld es directora y CEO de Kraft Foods; en el 2006 ocupó el glorioso onceavo puesto entre las mujeres más fuertes del mundo, según la revista «Forbes». Dos años después, en el 2008, sus ingresos fueron aproximadamente de 16 millones dólares.
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La peste
Jorge Penayo es obrero de la fábrica de Kraft Foods Inc. Trabaja allí hace 15 años, y hace 8 que es miembro de la comisión interna. Su sueldo es de 1.550 pesos mensuales por cumplir una jornada laboral promedio. Unos 18.000 pesos al año. Jorge debería trabajar 3378 meses, es decir, 281 años para poder ganar lo que Rosenfeld gana en un mes. Digamos que en esta historia los números no son los argumentos de peso, pero dan una idea del método y del procedimiento empresarial para con sus empleados.
El conflicto en Kraft se remonta a tiempos turbulentos, de pandemia y esquizofrenia mediática: por el foco de gripe H1N1, los trabajadores, en julio de este año, reclamaron a sus superiores mejoras en la higiene de la fábrica: jabón, papel para secarse las manos y la imposible panacea del momento: alcohol en gel. Pedido que no obtuvo respuesta y cuyo resultado fueron 5 días de paro general en la fábrica. Vericuetos judiciales de por medio, el Ministerio de Trabajo ordenó una conciliación obligatoria, por lo que a fines de ese mes – varias audiencias mediante- la salud estaba moderadamente cuidada en el establecimiento de Kraft. Para el día 19 de agosto estaba planeada otra audiencia con el fin de solucionar problemas en el comedor diario, cubrir los viáticos de los empleados y demás mejoras que se venían tratando hace tiempo. Jorge cuenta lo siguiente: «El día 18, antes de la audiencia, la empresa despide a 160 trabajadores, directamente. Sin presentar ningún papel, argumentando como causa solo la movilización que nosotros hicimos el día 3 de julio para exigir las medidas por la gripe A. Nos movilizamos casi 850 personas del turno tarde. Eso se hizo a las 18 horas. Del turno tarde despidieron 50, 75 del turno noche -que no estaban en esa movilización- y 34 del turno mañana.». El Ministerio de Trabajo, días después, emite un comunicado en el que exige a la empresa el reestablecimiento de los trabajadores a sus puestos habituales. Kraft tampoco acata esta resolución. (Breve digresión: el problema general parece ser que los ejecutivos, o bien por cuidar de sus desérticos bolsillos, bien por fallas auditivas o por graves problemas de comunicación -tengamos en cuenta que la cúpula prospera y comanda desde Estados Unidos- no reconocen a otros como sujeto de autoridad o al menos, de disputa. Sus establecimientos parecieran unidades feudales en las que hay que rendir tributo y respeto al señor o señores;  nada hay más allá o por sobre el poderío kráftico).
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La represión
La cuestión se desarrolla de la siguiente manera: los trabajadores, haciendo lícito reclamo de un comunicado institucional que los auxilia y que no fue cumplido, entran a la fábrica y se conservan en asamblea permanente. Jorge relata: «Cada turno que ingresaba discutíamos en asamblea porqué teníamos que continuar con el cese de actividades. Estábamos defendiendo una resolución que teníamos a favor. Por un lado no podemos quedarnos sin trabajo en un momento de crisis, y por otro lado es que los argumentos que utiliza la empresa para despedirnos no son válidos.» Los trabajadores vivieron 15 oscuros días dentro de la fábrica, hasta que el infalible fantasma de la represión tomó su firme báculo, sus caballos, envalentonó a su infantería y se hizo presente, no como espectro, sino como fuerza brutal que violenta cuerpos sin distinción alguna. Viernes 25 de septiembre: «A las 2 de la madrugada nos empiezan a llover mensajes diciendo que estaba la orden de desalojo. En ese momento empiezan a retirarse los líderes de la fábrica, los supervisores, y la gente se empezó a desesperar porque corría el rumor de que iba a haber represión.» En asamblea los trabajadores deciden no abandonar la fábrica hasta las 6 de la mañana, aguardando a sus compañeros del turno siguiente. Hombres y mujeres del turno noche se retiran a horario; los trabajadores desocupados se mantienen firmes en su posición hasta aproximadamente la una y media de la tarde, momento en el que llega una comisión de la seccional del Ministerio de Trabajo de Tigre planteando el vaciamiento físico de la fábrica. Obviamente, los empleados no aceptan. Minutos después irrumpe la policía con la misma orden. Los trabajadores pidieron un plazo de 10 minutos para discutir y tomar una decisión conjunta. «En ese momento empezaron a reprimir afuera, donde estaban nuestros familiares y, entre los gritos, se metieron adentro, nos cataron y nos molieron a garrotazos. A las trabajadoras, a las compañeras, les patearon la cabeza, les metían puntines en las costillas, fue tremenda esa represión. Nos detienen ahí dentro de la fábrica, incumpliendo nuevamente la empresa con las leyes y nos meten en los calabozos móviles que tiene la policía bonaerense. Por otro lado no le permiten ingresar a nuestros abogados porque es ‘una propiedad privada’. Pero nunca nos trasladaron a una comisaría ni a una fiscalía ni en un juzgado; hicieron todos los papeles que tenían que hacer en la comisaría, ahí. Desde las 5.30 de la tarde hasta la 1.30 de la madrugada nos tuvieron esposados y amordazados  dentro de los camiones sin darnos agua ni nada. Nos sacan del calabozos cerca de las 12… y después nos empiezan a liberar a partir de las 3 de la madrugada.» Algunos -los que pudieron- volvieron a sus casas junto a sus familias. Otros, fueron directo al hospital a hacerse estudios, placas, curaciones y suturas en la cabeza.
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«Y así el día lunes hicimos una asamblea a las 5 de la mañana en la puerta de la fábrica porque ya no nos permitían el ingreso. Había 300 policías del lado de adentro, con caballos perros garrotes y escopetas.» Ese día se hicieron los cortes que paralizaron la Capital y muchas otras ciudades, entre otras: Rosario, Chaco, Jujuy, Neuquén, aproximadamente 70 en todo el país. «Recién ahí intervino el Ministro de Trabajo la Nación y de Provincia. Plantearon a la empresa que para destrabar el conflicto tienen que dejar entrar a los 5 miembros de la comisión interna a los que no les permiten ingresar, que retiren la policía, que paguen la quincena que adeudan, y que no tomen represalias contra ningún trabajador.» Los problemas de entendimiento de los ejecutivos de Kraft por ahora no tienen una solución clara. Mientras tanto, la embajada estadounidense apuntala a su pichón de empresa -tan relacionada con los negocios estatales- pero también, según su comunicado «apoya la plena aplicación de los derechos y protecciones laborales, así como el respeto por los derechos de propiedad y las decisiones del sistema judicial». Hubo quien interpretó este mensaje como un oxímoron incontestable.
Jorge: «Estamos convencidos de que el único camino que tenemos es la pelea, no tenemos otra, no queremos arreglo, no queremos plata: queremos trabajar. Por otro lado, entendemos que esta empresa tiene que dejar de ganar un poquito menos de lo que viene ganando y mantener los puestos de trabajo de todos los trabajadores en un momento de crisis. Nosotros lo que esperamos en el día de mañana es que el Ministerio sea contundente contra la empresa porque se le ríe en la cara, viola toda clase de leyes que hay. Por lo tanto entendemos que tiene que ser contundente la reacción del ministerio de trabajo contra esta empresa norteamericana porque ellos tienen poder, tienen la plata y quieren hacer lo que se les antoja en Argentina y no se los pueden permitir, ni el gobierno nacional ni el gobierno provincial. Este es un problema de Estado en este momento, es un caso testigo.»
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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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