Nota
Las dos CTA: lo que la calle une
Alrededor de 40.000 personas acompañaron la marcha de las dos vertientes de la Central de Trabajadores Argentinos. Las miradas sobre el gobierno y sobre la ausencia de la CGT.
Alrededor de 40.000 personas acompañaron la marcha de las dos vertientes de la Central de Trabajadores Argentinos. Las miradas sobre el gobierno y sobre la ausencia de la CGT.
-Atrás, compañeros, atrás: ya va a haber tiempo para la foto.
Los que gritan son los encargados de la organización y seguridad de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que intentan que periodistas y fotógrafos no se abalancen para dejar registro del acontecimiento de la movilización que partió desde Avenida de Mayo y Piedras hasta la Plaza de Mayo: Hugo Yasky y Pablo Micheli, secretarios generales de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, enfrentados y divididos hace años, caminan juntos y entrelazados en el medio de una cabecera que, según sus estimaciones, aglutinó a 40 mil trabajadores de los más variados gremios.
“Esto produce un resultado que va a ser histórico”, dice Yasky a lavaca. “Creo que esto demuestra que el pueblo argentino quiere salir a la calle a luchar. Desde las CTA, lo que hemos posibilitado es este encuentro de sectores tan diversos. Y creo que vamos camino al paro nacional, porque el pueblo sabe por historia que si no sale a luchar en este momento, en la calle, nos van a pasar por arriba. Hay que defender el trabajo, la unidad nacional, y hay que bancar a aquellos que están sufriendo, que están pasando hambre o que teniendo un trabajo no les alcanza para llegar a fin de mes”.
¿Qué dice Micheli? “La respuesta es muy buena. Es una política acertada salir a la calle frente a una política de ajuste tan tremenda como está sufriendo el pueblo argentino. Me parece que ese es el camino: la unidad de las CTA en la calle y de todos los que luchan. Obviamente esperamos que la CGT también nos acompañe para resolver un paro nacional”.
Más allá de la adhesión y movilización de algunos sindicatos que no están en las CTA, como bancarios y aceiteros, fue significativa la ausencia de las tres CGT después de la masiva movilización del 29 de abril por el acto del Día del Trabajador y luego del veto del presidente Mauricio Macri a la Ley Antidespidos. Ausencia simbólica, y también política. Micheli: “Es una decisión más lenta que la nuestra. Pero más temprano que tarde volveremos a estar en la calle y parando todos juntos”.
Yasky: “Creo que cometen un error. Pero hay que abrirles la posibilidad de que nos volvamos a encontrar. Nadie nos perdonaría no salir a pelear en este momento”.

Hugo Yasky y Pablo Miceli
Fin de mes
El clima no ayuda, pero miles de trabajadores comenzaron desde el mediodía a concentrarse bajo una intermitente lluvia en una movilización que unificó reclamos contra los tarifazos, el veto a la Ley Antidespidos, la represión a los trabajadores de Tierra del Fuego y Santa Cruz y la que vivieron durante la mañana del mismo jueves los empleados de seguridad de Ezeiza que habían cortado la autopista Riccheri, frente al acceso al propio Aeropuerto Internacional. Hubo movilizaciones en varios puntos del país.
Adrián Dávalos, secretario general de Rosario y secretario gremial de la Federación Aceitera, explica por qué marchan: “Si bien cerramos una paritaria con el 38 por ciento, que alcanzó un salario de 20 mil pesos, la situación y el contexto general es preocupante. El presente de muchos trabajadores es malo. La unidad va más allá de la dirigencia: es necesaria. Tenemos que hacer huelga y movilizaciones generales”.
¿Y la ausencia de la CGT? “Está claro que hay distintos intereses. Hay que decirlo con todas las letras. Es más, te diría que antes de exigir por la ley antidespidos, que está muy bien, esto se soluciona con huelga y movilización general. No la hicimos antes de ir a pedir la ley. ¿Qué más hace falta para hacerlo? Este es el mismo modelo que viene de los años 90. Y nosotros no queremos volver a cagarnos de hambre. Nosotros no militamos ni hacemos política, pero no somos zonzos: este gobierno es para los ricos y nadie más”.
Daniel Catalano, secretario general de ATE-Capital. “Esto comenzó con las reuniones de las cinco centrales obreras en el marco de la construcción de una herramienta que posibilitara conservar las fuentes de laburo. Fue el proyecto de ley. Habíamos pactado que si el Presidente la vetaba, íbamos a salir a la calle. Nosotros estamos cumpliendo con lo que nos comprometimos. No sólo en Capital: hay movilizaciones en Jujuy, Neuquén, Chaco. Se vulneraron nuestros derechos constitucionales. Es terrible porque nos estamos quedando sin elementos de supervivencia. La guita no alcanza. Los productos se han disparado. Se ha generado una nueva clase trabajadora que es una clase trabajadora pobre. Vas a un supermercado y está vacío. Los negocios cierran. Hay 30 mil empresas menos. Hay más de 2 millones de personas que pasaron a estar en un nivel de pobreza en cinco meses de gestión”.
¿Cuál es la situación en Capital? “Hay 11 mil trabajadores nacionales menos. Y fue muy poco lo que pudimos recuperar, por eso hicimos siete paros contando el de hoy. Es un capricho del Estado porque no es que están echando trabajadores para reducir la planta, sino que han echado selectivamente por sus vinculaciones con la política. Han hecho toda una persecución ideológica, revisando perfiles en redes sociales, correos, metiendo a la policía en lugares de trabajo. La semana pasada despidieron a 300 laburantes de ANSES y ayer llegaron 800 telegramas de RENATEA (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios), de los cuales 200 son de Capital. Es muy serio lo que está pasando, y es importante que los dirigentes estén a la altura de lo que las bases están exigiendo, sin mezquindad política. Al laburante no le importa el color de la bandera, el sello, el logo: lo que quiere es una situación que le posibilite llegar a fin de mes”.
Pero la CGT está ausente. “Tienen otros tiempos. Están discutiendo cómo plantarse frente al gobierno. Pero hay mucha presión de las bases. Los tiempos no son los que quizá nosotros necesitamos, pero indudablemente, hoy, mañana o pasado, eso va a pasar porque se están perdiendo miles de puestos de trabajo”.
Los otros trabajadores
Uno de los que está trabajando durante la movilización es Carlos, vendedor de churros. ¿Cómo ve todo lo que está pasando? “Estamos hasta las manos. Y se va a pudrir todo. Se tiene que pudrir, porque esto no se aguanta más. Está todo mal, mal, mal. Mirá, yo pagaba 200 mangos de luz cada dos meses y ahora pago 850. Sin contar lo que me va a venir de gas. Y soy de San Miguel: tengo unos 40 pesos de ida y de vuelta en transporte. Además, me bajaron las ventas un 60 por ciento”.
Otro no sindicalizado es Sergio, de Villa Soldati, vendedor de choris y hamburguesas: “Todo mal. No nos alcanza para nada. Antes juntábamos una moneda porque nos sobraba algo. Ahora no. Cuando laburamos poquito se gasta todo en la nafta, o el carbón que aumentó, o el gas que es más caro. No hay margen. Y no podés subir la comida porque la gente no la compra”. ¿Cómo está el barrio? “Mirá, hay comedores. Ayudan mucho. Pero aumentó la necesidad, se ve mucha más gente”.
Pasa Claudio Marín, de FOETRA (Telefónicos). “Estamos los que estamos y los que no. Es un error político el de la CGT, creo, pero hay que respetar los tiempos de cada organización. Nosotros, en lo particular, pedimos un aumento del 39 por ciento y no tenemos despedidos porque estamos manteniendo a raya a las empresas. Hay mucha resistencia, pero nos falta ganar cada vez mayor articulación”.
Más cerca de Plaza de Mayo Abel, vendedor de diarios, pregunta de qué medio somos, y pide: “Quiero una de esas fotos que ustedes hacen”. ¿Cómo se ve el país desde el kiosco? “La venta cayó un 50 por ciento. Espero que se solucione para poder solventar a la familia. Tengo dos hijos que están en la universidad. Soy de Munro, una hora para venir, y pago un alquiler. Los servicios se me dispararon. La cosa está complicada”.
Julio, de La Matanza, hincha de Almirante Brown y de Boca, vendedor de banderas. “Desgraciadamente, esto recién empieza. Ya pasó con Martínez de Hoz y Cavallo. Esta película ya la vimos. Y lamentablemente va a ser peor. Imaginate, yo tengo que aprovechar un día como hoy porque en la semana está jodido vender. Y los aumentos de tarifas: ¿cómo le podés cobrar lo mismo a uno de Puerto Madero que a un laburante de La Matanza? Lo matás. O lo obligás a comer salteado”. ¿Cómo se sale de esto? Su hipótesis: “No hay que pagar la luz ni el gas ni nada. Hay que ponerse de acuerdo entre cuatro o cinco vecinos por cuadra y no pagar. Ahí se van a dar cuenta. Porque, legalmente, a los amparos los borran con el codo. O como hacen ellos: con decretos”.
Ante la cámara de fotos dice, con una bandera que busca especialmente: “Sacame con la del Che. Necesitamos uno así”. En un bar de Avenida de Mayo se ve una pantalla roja, con uno de los clásicos carteles de Crónica TV: “Ganaron las elecciones con el ‘se puede vivir mejor’ y gobiernan con el ‘vivían demasiado bien’”.
Para Beto Pianelli, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Subte y Premetro, la marcha es una continuidad del escenario de movilización que vive Argentina. “Pasaron la marcha de la comunidad educativa, la del acto por el Día del Trabajador: todas contra las políticas antipopulares que viene tomando este gobierno desde que se instaló, que cada vez son más evidentes, porque empiezan a tocar el bolsillo y las condiciones materiales de los sectores populares. Algo que en campaña no dijeron que iba a hacer. Había necesidad de dar una respuesta, sobre todo después del veto a la ley. Lamentablemente no la pudimos hacer todos los mismos que estuvimos el 29”.
¿Cómo evalúa esa decisión? “No estar acá tiene un costo político. Es un error muy grande el de la CGT. Pero creo que, inevitablemente, vamos hacia un reagrupamiento de sectores importantes de los trabajadores. Y aquel que no se ubique allí, obviamente va a pasar a la historia”.
El sindicato logró una paritaria del 32 por ciento con una cláusula para abrir en septiembre en caso de un desfasaje. “Fue la tercer mejor paritaria del país. Todavía no hemos sufrido el ajuste de forma directa, porque es un medio de transporte, un servicio. Generalmente, somos los últimos, cuando la gente ya no tiene para viajar”.
La jubilada
Hubo muchas personas autoconvocadas. Mientras la locutora del acto llamaba a movilizar el viernes para #NiUnaMenos (“Para decir ni una víctima más de la violencia machista”), habla Blanca Gorosito, jubilada, vecina de Balvanera, pin de “Yo no lo voté” en el saco, tapa de olla en una mano, cuchara de madera en la otra. “Estoy cansada de este gobierno. No se fija en los pobres ni en aquellos necesitados que han echado de sus trabajos, que no tienen pan en la mesa. Eso me duele. Quisiera que este hombre recapacite. No puede aumentar la luz ni el gas como aumentó. No es justo para nadie. Todos tenemos derecho a comer y vivir. Esto es tristísimo”.
Al menos anunció un blanqueo para pagar a los jubilados.
Blanca suspira: “¿Vos le creés algo? No le creas nada, corazón”.
Fotos: Julieta Colomer/lavaca
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
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La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

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POR CLAUDIA ACUÑA

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POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
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