Nota
¿No pasarán? No pasarán

Reflexiones, visiones y datos de quienes decidieron marchar este lunes en contra de la reivindicación planteada en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, que lució fuertemente vallada mientras las calles eran ocupadas por la gente en una especie de asamblea hecha de encuentros, de conversaciones y de intercambios.
Mucha gente de la llamada “suelta”, autoconvocada, además de algunas estructuras gremiales y de izquierda. Temas: la realidad virtual y la otra. Las redes, los candidatos, las fake, la pandemia. El vacío de dirigencias, versus las ganas de hacer. Los aburguesamientos, la juventud, los precipicios y el asombro sobre cómo se llegó a esta situación. El reclamo por la falta de dirigencias. La comprensión de que mucho de lo que se venga dependerá de lo que la propia sociedad sea capaz de hacer. Por eso aparecen preguntas, enigmas, y no tantas afirmaciones. Voces de quienes decidieron que el lugar perdido de intervención en lo público, de hacerse preguntas y de intentar responderlas, es la calle.
La cita la provocó una candidata a vicepresidenta y fueron miles las personas que rodearon a una custodiada Legislatura para repudiar el acto negacionista en su Salón Dorado. En las calles se pudo asistir a una suerte de asamblea urgente e improvisada de gente suelta que conversó entre sí para hacer un diagnóstico (cuyo subtexto es “cómo nos dormimos”) y darse ánimos y estrategia para lo que viene (“¿cómo hacemos para frenar esto?”) donde la calle promete volver a ser escenario. No solo por actos, sino como ruptura de encierros que hace tres años fueron pandémicos, y hoy resultan muchas veces un producto de la virtualidad.
«A nosotros nos ponen vallas y policías y a ellos le dan el Salón Dorado de la Legislatura». Ese fue el resumen de la mañana en la que distintos referentes de organismos de derechos humanos y de partidos de izquierda brindaron una conferencia de prensa en la Legislatura para llamar a la movilización de las 16.30. Luego, parte de estos políticos y legisladores porteños realizaron un nuevo acto a las puertas del Salón donde horas después ocurriría el encuentro convocado por la candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza Victoria Villarruel.
Mientras tanto, miles de personas rodearon a la Legislatura por Perú y Diagonal Sur, para hacerse escuchar adentro y, sobre todo, escucharse entre sí.




Jóvenes que no votan a Milei
Erika y Julieta sostienen una bandera que reclama por el boleto educativo, algo que, en este contexto, podría parecer una utopía. No la bajan, sino que la suben más alto: son estudiantes de actuación de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) y están junto a una columna que agrupa a distintos centros de estudiantes de la Capital.
Más allá del rechazo al negacionismo, amplían la agenda en disputa: “Venimos luchando hace mucho tiempo por la educación pública y pensamos que esta era una oportunidad de manifestarnos en contra de los de lo que viene diciendo este mismo espacio; sí, motivos diferentes, pero también apoyamos esta causa y no la queremos dejar pasar”, dice Julieta, oriunda de Jujuy.
¿Qué es lo peligroso? “Querer cambiar el curso de la historia. Esto puede ser rutinario si lo dejamos pasar. Como pasa en Jujuy, que ya nos acostumbramos, pero no puede ser. Están todos alineados en ir en contra de los derechos humanos que fueron conquistados todo este tiempo”. ¿Por qué aparecen, ahora, de nuevo? “Yo pienso que hay algo de la distribución de la riqueza que está en juego en este momento”, dice Julieta, y Erika le devuelve la pared: “La represión es la fórmula para meter las medidas de ajuste. Este acto es una manera de meter presión para eso”.
Estas jóvenes politizadas parecen tener claro el combo de represión del Estado + modelo empobrecedor. ¿Es cierto que “los jóvenes votan a Milei”? “Yo entiendo que Milei hizo una muy buena campaña en las redes, por eso su discurso apuntó a mucha gente joven, sí. Pero también hay un desconocimiento general de lo que él verdaderamente propone. Está bueno informarse para decir: no, hasta acá”. Erika: “Hay muchos jóvenes que no saben qué es el tema de Derechos Humanos, porque no se enseña en las escuelas”. Julieta lo confirma: “Jamás lo vi en la escuela, es cierto”. Erika: “La historia argentina se ve recién en 5º año del secundario, de ahí para abajo, nada”. Entre los bombos del acto, ellas hablan del esfuerzo para que no se borre la historia.


Los que duermen vs. un camino
Sebastián de cuarenta y pico, pasa junto a su hijo Salvador. Vinieron desde Luján, sin dudar: “No se puede dudar en rechazar a aquellas personas que secuestraron familias, que torturaron embarazadas, que atraparon niños” dice, y marca lo que resulta más grave: “No me sorprende, pero que la Legislatura Porteña se preste para reivindicar esto es increíble. Me parece terrible que se les dé esta posibilidad a nivel institucional de poder estar en un edificio de la democracia haciendo una reivindicación de lo más nefasto de nuestra historia”.
¿Cómo se llegó a esto? “Es un proceso de años donde no se ha puesto freno o no se ha sido lo suficientemente duro con algunos sectores. Esto demuestra que la táctica que se ha tomado lo único que ha hecho de seguir abonando al crecimiento de una derecha cada vez más rancia, y aunque en algún principio hasta se pintaba de centro derecha hoy abiertamente salen con planteo de ataque a los laburantes y de quita derechos”. Por ejemplo, al suyo propio: Sebastián es docente universitario. Pero ninguna de las centrales que los agrupan en zona norte llamó organizadamente a la convocatoria de hoy: “No hubo una convocatoria tan masiva desde las organizaciones. Pero está sucediendo esto como una expresión clara”. La claridad de Sebastián y Salvador tal vez contraste con la oscuridad de quienes adentro, mientras tanto, organizan el acto planteado por el “Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Vìctimas” sin dejar pasar a la prensa.




Qué pasa ahí adentro es algo que ayuda a interpretar Raúl Godoy, trabajador y referente de la fábrica recuperada Zanon, de Neuquén, e histórico militante del PTS: “Este acto es una provocación para homenajear genocidas que asesinaron a 30 mil compañeros y compañeras y además endeudó a un país, dejando un desastre”.
¿Cómo se relaciona una cosa y la otra? “Hay una frase de Rodolfo Walsh que dice concretamente: la dictadura vino a empobrecer el país, a concentrar más el poder económico. Esta gente tiene los mismos objetivos, tendrán otros métodos, pero el objetivo es el mismo”.
¿En qué momento la derecha se volvió provocadora? Godoy no duda: “Que ellos se hayan agrandado y se empoderen tiene que ver con la pasividad a la que nos han sometido las centrales sindicales, cada vez más adaptadas al poder económico. Hay pibes que no saben lo que es un paro nacional. Ese es el camino que tenemos que retomar, con el estudiantado: la fuerza está, hay que organizarla y darle para adelante”.


El ego o la calle
La tarde es fría, ventosa, pero allí está Ingrid, otra de las que piensa que hay que darle para adelante sin dejar de ver hacia atrás. Tiene 77 años y vino sola: “Hay que estar presentes acá. Se ha luchado tanto y se han conseguido derechos pero hay que seguir peleándola. Tienen que saber que hay una mayoría que no quiere eso, no queremos eso, queremos democracia”, dice y sus palabras resuenan como algo que en otro contexto podría parecer obvio.
¿Dónde nota la falta de democracia? Ingrid sorprende con la respuesta, no dirigiéndola hacia adentro de la Legislatura, sino como espejo hacia la calle: “Podemos hacer uso de la democracia en la calle, por eso digo que eso se perdió en el último tiempo. Yo trato de trabajarlo en el aula donde enseño, en la educación, a los alumnos siempre les digo: hay que rascar, vayan más allá siempre, no nos quedemos en la superficie perdiendo tiempo”.
Ingrid es docente de Comunicación hace más de 40 años, aclara, para contextualizar sobre superficies y profundidades. Señala a los medios que, entre otras cosas, crearon al monstruo. “Estamos en la época de la espectacularidad, no solo en la política sino en todos”, dice y recalcula: “No, por suerte en todo no, pero hay una exaltación del ego”, afirma. Y como a quien se le prende una lamparita, remata: “Hay que salir de ego y volver a la calle”.




Los ojos de Trini
Está junto a las vallas que impiden acercarse a la Legislatura. Trinidad tiene ojos grandes, 17 años y un entusiasmo contagioso. Cuando vamos a conversar, su mamá, Mónica, se acerca: “Preguntas concretas, por favor, porque es una persona con autismo”.
¿Por qué viniste Trini? “Vine para luchar”.
¿A favor de qué? “A favor del pueblo. Del pueblo que busca un mundo mejor”.
Mónica integra la Asociación Civil Sobrevivientes, Familiares y Compañeros de Campo de Mayo, sede donde funcionó uno de los principales centros clandestinos durante la dictadura, manejado directamente por el Ejército. Plantea Mónica a lavaca, señalando a la Legislatura: “Ellos tran el tema, nosotros traemos la lucha. No vamos a permitir que caiga la memoria. Estamos en contra de Milei y esas cosas”. Trini agrega: “Exactamente”.
“Acá estamos diciendo que no vamos a dar ni un paso atrás” explica Mónica.
Trini está en 4º año del secundario. Imagina para después: “Me gusta pintar cuadros, es lo que hago. Voy a seguir haciéndolo”. Para el ahora: “Todo costó mucha sangre, pero hay que pelear por un mundo major. Y más justo”. Le agradezco y dice con esa intensidad de los 17: “Nunca más dictadura militar”. Remata: «Y porque no se puede permitir esto hoy esto ya está traspasando lo que es el negacionismo y reivindicar la dictadura, así que hoy no se nos podemos dejar pasar un acto de reivindicando genocidas».

Sebastián es otro de los que se mandó sin que lo llamen, en una época en la que parecería que toda la movilización dependería de lo electoral: «Siempre que puedo ir con La Cámpora San Miguel vamos, pero bueno, hoy no se dio, yo y vine por mi cuenta. Yo, la verdad, que tenía la necesidad de que convoquen. Estaba esperando pero como no convocaron, me vine«. ¿Por qué? «Yo esto lo venía olfateando desde la pandemia que se venía avanzando estos libertarios … Esto se venía lo venían ofasateando y bueno: se lo dejó caminar mucho y eso debe llevarnos a hacer más actos de estas características».
Sebastián es fletero, tiene 36 años, y llegó con Karen, con quien tienen una hija. “Todo es peligroso. Esta gente de Milei es sanginaria, directamente, quieren destruir a la sociedad. Yo le pongo toda la fe y todas las fichas a que gane Massa”, dice ella.
¿Y cómo se logra eso? “Militando a morir. Organizados, con un plan. Hay gente que votó a Cristina y ahora a Milei, porque hay mucha desinformación, confusión, el bolsillo pesa mucho y hay gente que vota a este engendro, digamos. Pero creo que vamos a ganar igual, pero si no nos quedamos quietos”.
¿Dónde está la casta?
Asunción, Soledad, Inés y Mariela no paran de hablar salvo para la foto y luego siguen, a grabador y corazón abierto. Una es emprendedora, otra docente, otra artesana tanguera, otra socióloga.
Reflexiones:
“Vinimos para que no vuelva nunca más nada que se parezca a la dictadura ni defienda el terrorismo de Estado. Siento que estamos en un retroceso: pensaba que este tema nos aunaba como sociedad, seas de derecho, de izquierda o lo que sea”.
“Me acuerdo la plaza del 2×1 (la enorme movilización durante el macrismo, en mayo de 2017, que frenó el intento de beneficiar judicialmente a represores y genocidas). Ahora en cambio siento que nos están tratando de disgregar, de socavar. Es una estrateegia que tienen recontrapensada”.
“Pero nosotros no estamos pudiendo manejar cosas. Te manejan las redes, las fake news, todo, y aparece una candidate a vicepresidenta que abre la Legislatura. Y nosotras acá. ¿Dónde està la casta?”.
“¿Sabés que hacen? Te confunden. Esa es la estrategia. Como que te van llevando, yo siento literalmente en el cuerpo que me están empujando hacia un precipicio”.
“Están operando para el mal en las redes. No me canso de ver la gente que está mintiendo y tergiversando. Ahí empieza parte de la confusión. Si te confunden te controlan. Eso es terrible”.
“Pero es cierto, nos la pasamos hablando de las redes, y lo que perdimos es la calle, puta madre, esa es culpa nuestra, porque ahí sí que perdemos la batalla cultural”.
“No creo que sea tan así. Estamos recuperando también. Creo que hay otra capacidad de respuesta. No olvidemos que hay una cuestión neofascista en el mundo entero”.
“Pero a mí me importa lo de acá y hablo de acá. No quiero retroceder 50.000 escalones, loca. Hay un límite. Hay cosas que no se transan”.
“Hay puestas en escena de la derecha todo el tiempo. Acá tenés una manipulación de las herramientas democráticas. Todo se puede manejar y convertir en una herramienta para la derecha, para hacer lo que les dé la gana. ¿Viste como lo de Lago Escondido, los jueces y funcionarios con los empresarios? ¿Y qué pasó al final?”.
“La democracia no está dando respuesta a la gente. La gente, la militancia también necesita orientarse, y acá no hay líderes: estamos a tientas, sin saber qué hacer, y también aburguesados: desde la pandemia se nota mucho eso”.
“Pero capaz que no hay que esperar tanto a los líderes sino ponernos a hacer cosas. Empoderarnos, no por la vía de la individualidad sino de los colectivos, y estando en la calle”.
“Hay que salir del botoncito. Creemos que hacemos algo, cuando en realidad no hacemos nada salvo mandar mensajes y apretar botoncitos. Pero ojo, cuando apretamos el botoncito y termina saliendo alguien como Milei, ya no es un hecho virtual sino un hecho real. Por eso tenemos que recuperar la realidad».
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

Derechos HumanosHace 2 semanasLa historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…

NotaHace 6 díasCrece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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ColonialidadHace 2 semanasMalvinas y Antártida en la mira: La guerra invisible



























