Nota
Para enfrentar la globalización, ruda
Las coloradas es un pueblo de 982 habitantes -gran parte de ellos de origen mapuche- al que hay que aprender a localizar entre las montañas de la precordillera. Fue fundado hace 79 años cuando todavía no existía la provincia de Neuquén, ni había caminos trazados, pero el comercio de vacas coloradas con Chile era intenso.
Aún hoy la única ruta cercana es la 40 y desde allí no hay ningún transporte público que cruce los veinte kilómetros que faltan hasta llegar a esta localidad construida con planes de viviendas oficiales. Prácticamente toda la población depende del Estado, ya sea a través de empleos provinciales y municipales o de subsidios diversos. La luz y el agua se cortan invariablemente en algún momento del día y no hay servicio de conexiones de gas.
Sin embargo, en esta geografía apartada -donde la mayor parte de los saberes de transmiten oralmente, no llegan diarios nacionales y la radio que se escucha es la local- se discute lo mismo que en el último Foro de Porto Alegre: cómo enfrentar al sistema de globalización neoliberal. O en palabras más exactas: cómo vivir mejor.
Este febrero, el disparador fue un taller de plantas saludables, promovido por el hospital, institución central en el funcionamiento cotidiano de esta localidad pequeña donde puede palparse la belleza de la inmensidad. El silencio, el viento, la montaña, las piedras, el río y ese suelo a primera vista yermo y árido que, sin embargo, hace florecer una riqueza milenaria: la de los yuyos.
La más popular de las plantas de la zona es el llantén que las mujeres usan desde siempre para curar distintos males. La hoja sirve para tratar la diabetes, la gastritis y las infecciones de garganta, mientras que la raíz corta la diarrea, la semilla sirve como laxante y, hecho crema, cicatriza las quemaduras y las escaras. En los pastizales puede encontrarse también jaramilla, ruda, ajenjo y cicuta, entre otras hojas que los habitantes de Las coloradas aprenden a reconocer por herencia familiar.
Entre los asistentes al taller había médicos, enfermeras y agentes sanitarios dispuestos a rescatar los saberes populares y la identidad cultural de la zona así como madres, tías y abuelas que hacen uso diario de esos conocimientos sin reparar casi en ellos, como ocurre siempre que algo se entiende como propio.
«La utilización de las plantas es una alternativa a un modelo médico-hegemónico, donde el profesional tiene el saber y el poder, receta medicamentos, recurre a la aparatología y descuida el trato personal. Lo que aquí se plantea no es que los yuyos son la medicina de los pobres ni se la utiliza solo cuando no hay plata: es una elección ideológica, uno de los modos de resolver problemas de salud «, explicó Adriana Marcus que llegó de Zapala para hacerse cargo del encuentro en Las coloradas.
Médica generalista, desde 1998 hasta ahora, dictó unos 35 talleres en distintas partes del país, que han desencadenado experiencias diversas: desde nuevas capacitaciones, hasta la construcción de una huerta y la fabricación y expendio de cremas hechas a base de plantas. «Mi idea -agrega la médica- es ser facilitadora de procesos grupales, abrir espacios de reflexión y reunión entre la gente en un sistema que tiende a aislarnos y al hay que responderle con solidaridad».
De hecho, es un movimiento que crece -en general- fuera de instituciones como el Estado, el clientelismo partidario, el negocio de los laboratorios, el sistema hospitalario.
«El sentido es empezar a entender la salud como un proceso integral, no pensado solo desde la enfermedad sino a partir de una visión totalizadora que incluya lo social y lo cultural. La recreación y el trabajo son parte de la salud», entiende Luis Martínez, director y alma mater del hospital de Las Coloradas y uno de los que advierte sobre los riesgos de la institucionalización.
De este modo, lo que el médico impulsa es la capacitación de agentes comunitarios que distribuyan los saberes entre la población. Una de las candidatas naturales es Alicia Pintos, que tiene 47 años, nació en el campo y es enfermera. De chica aprendió que la tos convulsa se cura con leche de yegua, las heridas con cebolla, la diarrea con té de menta y azúcar quemada y que hay yuyos para la gripe, para la tos y para los riñones. En las guardias del hospital, prepara las cremas de llaitén y jaramillo que después entrega a los que se la piden.
¿Por qué recetar el remedio de un laboratorio si la cura está tan al alcance de la mano?, se preguntan en el taller. Y lo que está en juego, en el fondo, es una puja de poder entre lo instituido como jerarquizado y como desvalorizado. Una falsa dicotomía entre la cultura oral y la letrada; los conocimientos heredados y los aprehendidos; el saber de la vida y el de los libros; la memoria emotiva y la racional; lo popular y lo científico, el cuerpo y el alma, el campo y el laboratorio: lo local y lo global.
Por eso el objetivo de los impulsores del taller es aunar los saberes populares y los médicos. No descartar conocimientos sino complementarlos porque, según entienden, «el solo hecho de juntarse es saludable».
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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