Nota
Paro docente en Capital: cómo está la educación pública
Docentes de la Ciudad de Buenos Aires realizaron un paro de 24 horas y movilizaron hacia la Legislatura porteña en rechazo a la oferta paritaria del 19 por ciento del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. También exigieron mejoras en la infraestructura de los edificios. En medio de amenazas de descuento a los maestros que se plegaron a la medida de fuerza, el sindicato UTE-CTERA calculó un acatamiento del 90 por ciento: “Somos la jurisdiccion más rica del país y tenemos la oferta más pobre. ”. Qué dicen docentes y estudiantes acerca de la educación pública.
Carolina Rodríguez camina por Perú de la mano de su hijo con un pin sobre su guardapolvo que dice “Juicio y castigo” con el logo de HIJOS y un estampado en su espalda que recuerda a Carlos Fuentealba, el docente asesinado en 2004 en una protesta en Neuquén. Es maestra de 4° grado de la Escuela 3 del distrito 7 y sintetiza en una frase el por qué de esta marcha que moviliza a miles de docentes de la Ciudad de Buenos Aires desde el Ministerio de Educación porteño hasta la Legislatura: “Siguen sin ofrecernos algo que sea digno de nuestro trabajo”. Carolina se refiere a la oferta paritaria del 19 por ciento que la administración de Horacio Rodríguez Larreta mantuvo con los gremios docentes desde marzo hasta la fecha. Luego que los sindicatos –UTE, ADEF, AEP, AMET, Camyp, Sedeba, SADOP y UDA- anunciaran un nuevo paro, trascendió que la Ciudad elevaría la propuesta al 21, 5 por ciento. Los gremios lo rechazaron, y la ministra de Educación, Soledad Acuña, confirmó que descontarían el día a los docente que adherían al paro. UTE-CTERA, mientras tanto, confirmó un acatamiento del paro del 90 por ciento.
“Estamos complicados”, sigue Carolina. “Hay pocos docentes, porque la mayoría de los que salen de los profesorados prefieren ir a los privados donde ofrecen salarios más elevados. También hay problemas de infraestructura, en las últimas semanas se vieron los videos de ratas en las escuelas. En la nuestra, si funciona el agua no hay calefacción y si funciona la calefacción no hay agua: tenemos que elegir. Además vemos a los chicos desbordados por toda la situación del país, que repercute en sus casas, mientras nos fueron vaciando los equipos de orientación escolar, los gabinetes psicopedagógicos. Vemos pibes desbordados por la falta de trabajo de sus padres, por la violencia familiar, por la violencia machista, muchos emergentes con los que no contamos con las herramientas para ayudarlos”.
Carolina puntualiza que trabaja en una escuela de Caballito. “No quiero pensar lo que pasa entonces en una escuela del sur”.
Dónde están las ratas
Entre las banderas que se agitan llegando a la Legislatura camina un docente del sur de la Ciudad, Juan Manuel Mauro. Es uno de los dos maestros golpeados, pateados y gaseados por la Policía de la Ciudad en la represión del 9 de abril cuando CTERA intentó la instalación de la Escuela Itinerante frente al Congreso en medio del reclamo por la aún pendiente apertura de la paritaria nacional. A Mauro lo esposaron y lo metieron en un patrullero minutos antes que a su compañero Miguel Acuña. Ambos son delegados de UTE y maestros de la Escuela de Educación Media N°3 en la villa 1-11-14.
Dice a lavaca: “Seguimos con la causa que tenemos. Nos habían hecho una por ´hurto y lesiones´, ahora se cambió a ´diligencia judicial´. Nuestros abogados están viendo qué impacto e implicancia tiene”.
-¿Por qué marchan hoy?
-Porque estamos casi en agosto y no hemos resuelto la paritaria docente en la Ciudad de Buenos Aires. Somos la jurisdiccion más rica del país y somos la que tiene la oferta más pobre. Y la verdad es que no alcanza: estamos en una situación complicada, al igual que todos los trabajadores. Estamos pidiendo un aumento acorde: nos vinieron entre 1500 y 2000 pesos de gas, luz, y el aumento que nos ofrecieron son 1000 pesos ahora y 1000 pesos en el segundo semestre. Ahora subieron algunos puntos cuando la provincia de Buenos Aires cerró en un 27 por ciento. Nosotros pedimos el 30 por ciento y una recuperacion de lo que perdimos el año pasado. Pensábamos que, como mínimo, la propuesta empate la de la provincia tal como hacen historicamente.
-¿Cómo ves la situación en el colegio?
-Está mal. Hay un vaciamiento en la escuela pública en la Ciudad que se ve en la infraestructura, en la falta de docentes, en el ajuste en la comida de los pibes. En la villa 1-11-14 se triplicó la cantidad de chicos que van a comer al comedor mientras las becas son las mismas que en 2015. Nos sacaron las notebooks, no nos entregan más libros, ni hablar de infraestructura: en mi escuela tenemos los baños del primer piso clausurados desde junio del año pasado. Estuvimos con problemas de ratas y también se repitió en varias de la zona: la respuesta del Gobierno es que hay ratas en la Ciudad. La situación es de crisis, y se suma a lo que están pasando los pibes en general por las situación de sus familias. Los docentes vemos que los primeros impactados por las políticas de este gobierno son nuestros chicos y sus familias que estan pasando hambre, desocupación. Nuestros barrios estan muy complicados: trabajo en la 1-11-14 desde el 2000 y hace muchos años que no veo la situación que estoy viviendo en este momento. Hambre, violencia. Hace unos días hicieron un circo en la 1-11-14 por el operativo de drogas. Todos sabemos qué es lo que pasa en el bajo flores, pero se llevaron a los perejiles del menudeo. La situación de violencia es exactamente la misma que hace un mes atrás.
El ahorro forzoso
Desde el escenario ubicado sobre Perú e Hipólito Yrigoyen, previo a la entoncación del Himno Nacional, las oradoras leen un comunicado consensuado por los gremios. Algunos de los reclamos:
- Faltan docentes.
- Reduccion del presupuesto educativo.
- Horas cátedra sin cubrir
- “La jerarquización salarial y de las condiciones de nuestro trabajo es urgente, aquí y ahora. Si no hacemos algo nos quedamos sin maestros”.
- “Durante los ultimos 3 meses nos movilizamos, hicimos caravanas y acciones en los barrios”. Piden de manera formal la continuidad de la mesa salarial ante la negativa del Gobierno porteño: “No vamos a ser cómplices de la destrucción de nuestro sistema educativo”-
- Recomposición acorde a la inflación medida de la Ciudad (más del 26 por ciento en términos anuales).
- “Urgente reglamentación de la licencia por violencia machista y la sanción de la ley de licencia por fertilización asistida”.
Uno de los que escucha es Marcelo Albornoz, docente de política educativa del profesorado Don Bosco: “Hay muchos temas en discusión como para cerrar la paritaria de manera arbitraria. Hay diálogos, pero infructuosos: no pasan por mejorar la calidad educativa ni la jerarquización docente”.
Balvina Lugo tiene una pechera de AMET (Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica). Es profesora de historia y educación ciudadana en la Escuela Técnica 12, en Retiro. “La sociedad cree que sólo venimos a pelear por aumento salarial, pero acá hay docentes que ni siquiera cobran cuando ingresan al sistema. Hace cuatro meses tomé horas y aún no cobré: pasó abril, mayo, junio y julio. Y se ha naturalizado que los docentes cobren pasado 2 o 3 meses, hasta un año. ¿Y sabés qué termina pasando? Muchos no toman las horas o dejan los cargos. Te dicen que es un ´ahorro forzoso´, ¿pero si me pasa algo a fin de mes? Y cuando cobrás te viene todo el paquete completo: impuesto a las ganancias”.
Qué pasa por la calle
Una enorme bandera cruza la calle Perú: es de la comunidad educativa del colegio Isauro Arancibia, en San Telmo, que desde hace tiempo quiere ser demolido para realizar obras del Metrobús. “Somos más de 40 trabajadores y a la escuela vienen más de 300 chicos en situación de calle”, dice Lila Wolman, bibliotecaria. “Tenemos edificio propio desde 2011, pero siempre estamos amenazados por el espacio del Metrobus. Esta semana, además, nos llegó una notificación en la que intiman a la coordinadora fundadora del colegio, Susana Reyes, para que se jubile”. ¿De qué estamos hablando respecto al colegio? “Tenemos jardín materal, primaria de adultos, de niños, secundaria, talleres de arte, de oficio y de comunicación, cuatro emprendimientos productivos y un hogar donde viven algunos chicos”.
Dos estudiantes terminan por definir el tono de la marcha de este frío martes.
Una de ellas es Romina Camelia, 24 años: “Vine para pelear por la educación. Estamos con miedo que nos tiren la escuela. Tengo una nena de 6 años que fue al jardín desde que nació, y ahora mis chiquitos están haciendo la primaria. Yo arranqué de chica porque me crié en la calle. El Isauro me ayudó mucho: hoy puedo estudiar y quiero terminar la primaria”.
Otro joven es Franco Saavedra, 18 años, de Quilmes: trabaja en la panadería del colegio y quiere estudiar Turismo: “La venimos remando de abajo. Salimos de la villa. Sólo queremos trabajar y terminar nuestros estudios para salir adelante”.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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