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Sellos independientes: la música por abajo

Una charla en Mu Punto de Encuentro reunió a siete sellos musicales independientes para hablar de la escena. Cómo trabajan, cuáles son las tendencias y qué falta.

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Una charla en Mu Punto de Encuentro reunió a siete sellos musicales independientes para hablar de la escena. Cómo trabajan, cuáles son las tendencias y qué falta.

Sellos independientes: la música por abajo
Una lectura de la época requiere tener atentos los cincos sentidos, entre ellos, el oído para escuchar, además de los bocinazos, música. La radio, la televisión y los afiches en la calle pueden aportar algunos nombres, estribillos y melodías pero, como todo lo que pasa por esos medios, siempre el iceberg es más grande – y más sólido- que la punta.
Hablar de sellos discográficos puede resultar anacrónico si todavía los pensamos, como su nombre indica, como meras etiquetas que se imprimen justo en el final del proceso de creación: una especie de apadrinazgo que funcionó durante muchos años, que tuvo sus auges y sus fracasos y que hoy subsisten, con el mercado a la baja de discos, manoteando otro tipo de lobbys.
Los sellos independientes arman su caminito al costado del mundo. Son jóvenes, son muchos y funcionan en la práctica como equipos de trabajo que se encargan no sólo de las copias físicas del CD (con variantes de vinilo y casette, por ejemplo), sino de la producción y comunicación de bandas también independientes. Muchas veces son las propias bandas las que integran sus propios sellos, como el caso de Elefante en la habitación, que reúne a seis grupos: “Laburar con 20 bandas no nos sirvió: no había criterios conjuntos. Ahora somos una mesa de trabajo de cuatro personas que nos reunimos todas las semanas. Incluir nuevos artistas es una discusión íntima de la mesa que tiene que ver con la construcción de una relación de confianza. Si nos encanta la música que hace una banda, nos preguntamos, ¿pero se puede laburar? ¿Queremos laburar con ellos?”
Cincope, otro de los sellos que se sumaron a la charla, edita a artistas en formatos de cassete y vinilo, como variantes artesanales que suman originalidad a la oferta: “En mi caso no conocía a ninguna de las bandas. Las bandas que me gustan, las veo en vivo y si pareció que daban un buen show, después intento conocerlos, miro si quieren una cosa parecida a la que yo buscaba. Y ahí es cuando la banda se suma al sello».
Azione Artigianale, por su parte, es el sello de Pez, una de las bandas del under más convocantes, más respetadas y más antiguas en esto de producirse a sí mismas: “A nosotros nos pasa que nos dejan una cantidad de mensajes de gente mandando demos. Les contesté uno por uno y dije: si querés editarlo, juntante con tus amigos, nosotros no lo vamos a hacer, pero vos lo podes hacer, no nos necesitás”, dijo Molly, la única mujer representante en la mesa.
Sellos independientes: la música por abajo

Autogestores

La de Pez es una de las voces cantantes que envalentonaron a muchas otras bandas que ven en ellos un referente en la forma de laburar (y de tocar). Lo que sumaron las nuevas generaciones, las nuevas bandas y los nuevos sellos fue, a ese “basta, lo hacemos nosotros”, un “lo hacemos juntos”.
Elefante en la habitación: “En nuestro caso el ´lo tenemos que hacer nosotros es clave´. Elefante nació como un colectivo de músicos que metían su proyecto musical, pero muchos de los de esta mesa de laburo desarrollamos nuestra capacidad de producción y gestión a la par de lo artístico, convirtiéndonos en músicos gestores. De pronto yo me encuentro haciendo tareas de planificación completamente alejado de mi creación musical”.
Alto: alguien nombró la palabra “gestor cultural”. En la mesa estuvo Pablo, que se definió como gestor cultural y explicó las responsabilidades del mote: “La gestión tiene que ver por un lado con administrar los recursos con los que contamos dentro de un proyecto, y por otro lado generar un plus. En términos quizá no tanto creativos, porque eso es del artista, sino más bien en ayudarlo con la producción, comunicación, financiamiento… Está bueno estudiarlo y está bueno aprender a gestionar la cultura. No solo hacerlo como vocación sino usarlo profesionalmente, entenderlo como una práctica profesional que hay que ir desarrollando, que es muy práctica, porque no hay mucha teoría sobre cómo hacer gestión cultural”.

Dentro del gran paraguas que es la cultura, ¿qué particularidades tiene “gestionar música”?

Fuego amigo, uno de los sellos más prolíficos de la mesa (97 discos), se cargó la respuesta: “El volumen. Creo que hay una producción, al nivel que trabajamos todos, que nos adaptamos a cualquier situación que surja, pero uno siempre quiere producir un poquito mejor. Un poco más de esfuerzo, de ingenio… Es complicado organizar giras al interior y que sepamos que va a estar buena la fecha, que podamos producirlo correctamente. Y cuando uno confía una gira en el interior ya depende de producción de terceros, ciertos gastos que se puedan cubrir. En ese sentido uno confía en que el interior se produce cada vez mejor. Paraguay, Posadas, Resistencia, Corrientes, por ese lado hace un tiempo era complicado y hoy ya hay bandas que hacen lo mismos que nosotros acá. Es un corredor que se va abriendo nuevo, con gente nueva que está aprendiendo a hacer con la misma profesionalidad que hacemos nosotros acá. Con menos recursos también.
Elefante: nosotros laburamos la idea de los “aliados”, ya sean salas de conciertos en otros lugares, lugares para tocar, sellos, gestores. Un productor, una persona de confianza para intentar hace un ida y vuelta. El modelo nuestro es “primero invitar”. Producíamos ciclos y el concepto era invitar a una banda del interior, con una banda del sello. Y eso estuvo buenísimo, porque los ves laburando. O a veces te encantó la música de la banda pero no laburaría nunca más con la banda. Y así se va construyendo una red de gente con la que se puede laburar, y es muy importante. Es entenderse como un sector, no somos proyectos que estamos ahí flotando. Necesitamos que todos laburen mejor: músicos, managers, productores. Necesitamos que se fortalezca todo el sector.

Lugares y movidas

Otro de los sellos que compartió su experiencia, Dojo discos, criticó en ese sentido la falta de lugares y apuntó a los bolicheros: “Buscan la rentabilidad de la cerveza, te da un arreglo de mierda y le llenes o no le llenes nunca se va a arriesgar. Y el centro cultural que por ahí te pone una movida más acústica, más chiquito, más grandes, te dicen lo mismo: si no metes 100 personas… Son todos iguales. Hay 2 o 3 lugares de la ciudad que no les importa la puerta, pero por ahí tienen deficiencia de sonidos: Mi casa, Naranja verde, Casa Trash. Cada vez hay menos lugares y la verdad que nuestras bandas son un sonido bastante fuerte y un poco experimental, y cuesta.
Pablo: Hace 10 años fue Cromañón en esta ciudad y eso generó un resquebrajamiento del under. Con los sellos de gestión colectiva, como gestores culturales, también hay que exigirle al Estado que genere variantes, que ayude a recomponer toda esa trama que se fue degenerando y que hoy se ve en que no hay lugares.
Solo le pido a Dior: En Argentina yo veo cada vez más bandas, cada vez más sellos, cada vez menos lugares.
Azione: no sé si estoy de aceurdo con que no hay lugares ni hay movida. Hay mucha oferta. El avispero está agitado, no es que es una plancha total como cuando recién pasó Cromañon. Está todo caótico y está bueno también, ya va a ir encauzando…
Solo le pido a Dior: en Capital estamos perdidos. Más arriba de Niceto no hay nada.
Azione: …o la Clandestina es una fiesta bastante main, que tocan bandas que están buenas pero te tenés que fumar los payasos, la espuma, y vos lo que querés ver es la banda.
Varios: Pero también hay gente que va por los payasos y la espuma.
Azione: hay muchísimas bandas, muchos sellos, pero faltan en proporción productores. Gente que quieran armar movidas.

Main o under

La discusión sobre los lugares, las movidas y los públicos derivó en una pegunta de base: pero, ¿a dónde se quiere llegar? Aparecieron las palabras “pegarla”, “éxito” y otras más propias de la escena, como el mainstream y el under. El intercambio, que va aquí abajo, demuestra que las bandas y sus sellos van en busca de una medida propia que les permita, más que hacer un negocio rentable, volverse sustentables. Las claves: tocar mucho y sacar discos año a año.
Azione: Me cuesta pensarlo de manera general porque cada proyecto artístico tiene como un objetivo que no necesariamente tiene que ser “pegarla”. Llámese pegarla tocar en el Personal Rock… Ahí me parece que está la gracia: cada artista hace su laburo.
Lautaro, de Dojo: yo creo que es mentira que no quieren pegarla. Para eso te quedas en la casa tocando la guitarrita. Después esta la diferencia entre que considerás vos pegarla.
Ivo, de Monqui Albino: cada uno tiene su idea de la música. Yo si le toco cuando sea abuelo canciones a mis hijos, está bien, por ahí es demasiado romántico… Pero creo que los proyectos tienen sus procesos, sus tiempos y vivir cada momento. En Monqui Albino ninguno planea ser un rockstar.
Fuego: de movida creo que le estamos pifiando a los términos. Hoy por hoy lo importante es otra cosa: tener un catálogo copado, que la música trascienda hasta cierto nivel, que la gente la pase bien en un recital… Aún con las diferencias, se dejaron situaciones muy clásicas de que está bueno ser manistream y peor ser under. Obviamente queremos producir mejor, tener más recursos, que venga más gente, pero eso es paulatino.

Estado y mercado

Si la pregunta que sigue es qué falta, o cuál es el eslabón de la cadena más débil, en tiempos electorales la discusión pasa por los apoyos, recursos, fomentos, programas que abrió el Estado en estos años, y cómo pinta la que se viene.
Elefante: Nosotros aprovechamos todas convocatorias, como el programa Recalculando que acompaño los sellos de gestión colectiva… Creímos en el Estado ayudando a financiar algunas cosas de los proyectos y es una cagada que venga un gobierno que pareciera que va a ser otro tipo de políticas. Pero estamos curtidos y si tenemos que laburar sin acompañamiento, estamos preparados.
Dior: el Estado siempre va detrás. Me parece mucho más importante el trabajo nuestro propio, porque el día de mañana te cambia la política y vos quedas culo para arriba. En cambio nosotros siempre vamos a seguir trabajando.
Elefante: esta buenísima la ayuda del estado en pos de que se desarrolle el sector. No que pase que es este año saqué el disco barato porque me dieron plata y después no pude sacar más discos.
Fuego Amigo: hay que ser cuidadoso en eso. Los favores también generan cierta dependencia. Sea el estado de Buenos Aires o nacional, sabíamos que estamos haciendo un poco su juego. Nos interesa tomar distancia y saber que dependemos de nosotros, no de favores. Y ver qué pasa. Utilizarlo cuando haya algo interesante, cuidado, que sirva. Hay que exigir pero al mismo tiempo uno tiene que imponerse. Este finde semana todos tenemos que tener una fecha, un evento, y uno se va ganando ese lugar de a poco.
La charla culmina hablando de música. Para contraponer a las piedras en el camino, todos en la mesa coinciden en la calidad de los proyectos con los que trabajan. El que se carga la respuesta es Ivo, desde su termómetro casero de recibir artistas todas las semanas según su ciclo “Musiquita en la cocina”, que puede verse por Youtube:
Ivo: Hay perfiles de todo, generalizar no se puede. Todos tenemos acceso a poder generar nuestro material, y esa libertad también está del otro lado: en el acceso a la información. No creo que haya patrones muy definidos. Sí creo que hay escenas dentro de las escenas. Pero creo que todos tratamos de hacer las cosas cada vez mejor y de generar un buen acontecimiento. Que el recital esté bueno, que el disco esté bueno, que circule, que sea sustentable…
Cincope: Las bandas argentinas están en primer nivel, a nivel internacional. A nivel escena, hay que seguir trabajando. En eso estamos.

Fotos de Ignacio Yuchark

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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