Nota
Tecnopolis 2016: la revolución en tiempos de youtubers
Lecciones para ser una IT girl, un rapero que canta contra el aborto, consejos para sumar seguidores en las redes sociales y otros misterios con hashtag. Las novedades del parque temático que colma el público del conurbano.
Lecciones para ser una IT girl, un rapero que canta contra el aborto, consejos para sumar seguidores en las redes sociales y otros misterios con hashtag. Las novedades del parque temático que colma el público del conurbano.
Así: en inglés y con ritmo tecno.
“Bienvenidos a la revolución educativa”, anuncia el hangar del ministerio de Educación, el único que todavía no está terminado y el primero de este universo ecléctico llamado #Tecnópolis 2016.
Así: con hashtag.
Futuro & youtubers
“Esta es una propuesta de cambio cultural que mira al futuro”, advirtió el titular del Sistema Federal de Medios, Hernán Lombardi, al inaugurar esta edición. Su firma está estampada en la pared del Club de Creadores, al lado de la del presidente Mauricio Macri y encima del youtuber Kamikazi Capilar. El espacio es uno de los cuatro que montó la empresa Club Media Network, que se presenta a sí misma como un equipo de expertos dedicados a difundir a “creadores de contenidos”. A ellos les ofrece en su web el siguiente mensaje: “Te ayudamos a optimizar tu canal, construir audiencia y generar ingresos para que hagas de tu pasión una carrera”.
Aquí en Tecnopolis ha cumplido: sus youtubers están atrapados en una rutina de presentaciones que los lleva a trasladarse de un espacio a otro, custodiados.

En el Club de Estilo, la bailarina que «atrae público»
Rap contra el aborto
En la entrada del Club de Estilo hay una bailarina –Flavia- sonriendo mientras se sacude. ¿El objetivo? Romina Dinamita- se presenta como conductora y con su nick de Instagram, para que lo anote- responde: “Atrae a la gente”. Dirá también: “Esto es increíble, super divino” al sintetizar lo que sucede en ese espacio, ubicado justo enfrente del stand del Inadi.
El Club de Estilo tiene dos largas filas de espejos frente a los cuales se maquilla a las niñas, luego tres salones dedicados al Selfie Time, diseñados para enseñar a tomar y compartir autoretratos; por último está el auditorio, donde ahora Romina Dinamita entrevista a tres jóvenes, a quienes presenta como famosas youtubers. El objetivo: aprender a ser una it girl y/o ganar seguidores en las redes sociales.
¿Qué es lo más loco que les pasó con sus fans?, interroga Romina Dinamita.
Responden tres jóvenes muy diferentes que tienen en común la época en que crecen:
- Mica Selser –pelo corto, gran mechón azul- es la hacedora de los videos Mi ex novia me maquilla (976.505 visitas) y Coger, Matar o Casarse (168.930 visitas).
- Hola Mery –puntas de color rosa- protagonista del video Trucos de belleza (325.174 visitas)
- Naty Guida, de Esenciales para el invierno (4.836 seguidores en Instagran).
¿Qué onda con los comentarios malos?, dispara Romina Dinamita.
“Se ignoran”, coinciden Naty y Mary.
“Les respondo para que se sientan mal”, asegura Mica.
¿Una pregunta del público?
¿Qué se siente al ser mirada?
“Nada”.
Luego, definen lo que hacen como “un juego que terminó siendo un trabajo” .
¿En qué consiste ese trabajo?
Lo define José Luis Massa, el propietario de la empresa que montó este espacio en una entrevista que brindó al diario La Nación: “Ningún youtuber vive de lo que paga YouTube, sino de las presentaciones”.
Y esta es una.
Las chicas se van y el público -42 personas, entre padres y niños- confiesa no conocerlas. Una mamá intenta googlear para tener más datos, pero la conexión es demasiado lenta y su interés, demasiado efímero.
¿Por qué está acá?
Responde Ana María, conurbano oeste, dos hijos, empleada de limpieza, turno noche:
“Quería sentarme”.
A continuación, el Club de Estilo anuncia que se presentará Acid oMC, que en su video Era solo una niña (59.867 visitas) rapea contra el aborto.

Selfies Time
Hits
En otro galpón están bailando los integrantes de Hecatombe (582.493 visitas para su video Cuatro chicos en auto). La rutina se basa en interpretar breves estrofas de los más diversos hits. Se presentan a sí mismos como “un grupo de amigos cordobeses que hacemos producciones en Youtube para que termines desfigurado de la risa”. No hay mucho público y los que ocupan menos de la mitad del salón no parecen desfigurados.
¿Por qué está acá?
Responde Sara, conurbano sur, dos hijas adolescentes, vendedora en La Salada:
“Porque no había que hacer cola”.

En el Club de Estilo, maquillaje para todas
Plataformas
En el Club de Creadores la charla mezcla tres nacionalidades:
- El mexicano Alberto Villarreal: 38.100 seguidores en Facebook, igual promedio en Youtube para sus videos del canal Abriendo Libros.
- El chileno Fabio Torres: 310.579 seguidores para su video Productos Eróticos del Japón y 569.701 seguidores para El día del agarrón del trasero.
- El argentino radicado en España Kion: 71.623 visitantes para su video Mi sexy culito.
En el auditorio hay 56 personas -65 es el máximo permitido-, pero minutos antes se presentaron en el galpón central para un público más numeroso y entusiasta: un centenar de adolescentes que los acosaron con sus celulares en busca de selfies. No están aquí para dar fotos, aclaran, sino para explicar el fenómeno que representan. Es Alberto Villareal, con tonada mexicana, quien lo sintetiza: “En la vida cotidiana puedes lograr que te ame una persona, pero si eres famoso te aman 100”.
Un pequeño que no sobrepasa el metro pregunta: Si no hubieran sido youtubers, ¿qué serían?
El mexicano responde:
“Albañil”
El chileno:
“Indigente”.
El cordobés:
“Lo mismo, pero me hubiera llevado más tiempo”.
Sigue:
“Hoy estamos en Youtube y mañana, en alguna otra plataforma. Una vez que armás tu fans-base sólo tenés que moverla. Lo que te da Internet es velocidad, pero una vez que alguien dice ‘me gusta lo que él hace’, ya está”.
El chiquito de menos de un metro lo escucha atento.
Es de Haedo, su papá electricista, su mamá portera. No es fan de Facebook, sino de River, aunque nunca fue a la cancha.
¿Por qué estás acá?
“Hablaban de los youtubers y no sabía qué eran”

Uno de los tres Selfies Time
Medios
En el pasillo está la oficina de producción de la empresa encargada de montar estos shows. En la pared hay un cartel que proclama: “Los cameraman deben ser jóvenes, los editores deben ser jóvenes, los periodistas deben ser jóvenes”. Cecilia, integrante Club Media Network, tiene más de 30 y pico. Aclara: “El cartel ya estaba cuando llegamos”. Luego, también trata de explicar las otras cosas que estuvimos viendo. “Son creadores de contenidos para plataformas digitales. Durante estos 14 días de vacaciones de invierno participan diferentes creadores de canales de beauty, humor, stand up, fitness, que han logrado transformar su hobby en un trabajo. Y eso implica todo un proceso que tiene que ver con la frecuencia y la continuidad. Hoy en día hay muchos, demasiados, y lo que comenzó, entonces, es otra etapa en la cual la calidad es determinante. Ya no es sólo la propuesta ni tampoco la técnica, porque todas estas cosas ahora se pueden filmar con un teléfono. La calidad, entonces, la define la forma en que el mensaje conecta con la época. Algo es definitivo: estos canales están capturando a las audiencias de entre 10 y 18 años. Los medios de comunicación tradicionales pierden protagonismo y crecen y se multiplican otras formas de conectarse”.
¿Por qué no le explican eso a la gente?
Cecilia, entonces, refiere a la clásica euforia del público adolescente y nos deriva a la agente de prensa.
Por los parlantes la voz de una locutora incita a mandar fotos con el hashtag #Tecnópolis2016
La plaza de juegos está colmada y en el césped hay mate y sándwiches que se traen en tuppers.
¿Por qué están acá?
Responden Alicia y Jaime, abuelos de San Justo:
“Porque es gratis”.

Mica Selser, Mery y Naty Guida: lecciones de it girl

Romina Dinamita y las preguntas del público

Los postit del hangar de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación

La oficina de producción de la empresa Club Media Network

Los youtubers Kion, Fabio Torres y Alberto Villarreal

La charla de los youtubers culminó con una selfie

La firma del Presidente y el ministro de Cultura, junto a la de los youtubers en el espacio Club de Creadores

Fotos: Nacho Yuchark/lavaca
Protesta social
Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse.
Por Lucas Pedulla Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.
–Si no trabajo, no como.
Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:
–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?
La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.
–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión.
–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.
Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor.
A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.
–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja.

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?
Luis es crítico:
–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”.
La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.
¿Qué espera?
–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo.
¿Hay opción B?
–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come.
Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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