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Oligarcas sin fronteras: quiénes dominan la comunicación

Una investigación de la organización Reporteros sin Fronteras revela un panorama: cómo está armado hoy el tablero que denominan «guerras de información» y cuál es el rol de los «oligarcas»: los empresarios millonarios que apuestan a los medios como instrumento de negocios, proyección política y especulación financiera.

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Una investigación de la organización Reporteros sin Fronteras revela un panorama: cómo está armado hoy el tablero que denominan «guerras de información» y cuál es el rol de los «oligarcas»: los empresarios millonarios que apuestan a los medios como instrumento de negocios, proyección política y especulación financiera.

oligarcas
El nuevo informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) no ahorra adjetivos.
Dice que los empresarios mediáticos son “oligarcas”.
Y explica por qué usan esa palabra: “Reporteros sin Fronteras la eligió para llamar a esos magnates que adquieren o construyen imperios mediáticos para ponerlos al servicio de sus intereses económicos o políticos”.
Esta definición es la columna vertebral de una nueva investigación de RSF, titulada Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras, que en 11 capítulos expone cuáles son los principales negociados y las principales figuras repetidas a lo largo y ancho del mundo que controlan los diversos emporios mediáticos, generalmente asociados a otros sectores o burbujas económicas y financieras, como bancarios, telefónicas, inmobiliarias, construcción y muchos etcéteras.
¿Un ejemplo? Dice el Informe en su capítulo 8: “En 1983 unas 50 compañías controlaban 90% de los medios de comunicación estadounidenses. En 2011 no eran más de seis. Existe una tendencia mundial a una concentración aún mayor que ahora llega a Europa, donde observamos un gran movimiento en el mercado mediático: operadoras nacionales que cambian de manos, medios de comunicación emblemáticos que son comprados a bajo precio, grupos que se fusionan… El hilo conductor de estas grandes maniobras: una carrera desenfrenada por el control de los procesos de producción y de la difusión de los medios de comunicación de mañana”.
El informe advierte que el interés de los “oligarcas” en el periodismo pasó a ocupar un rol secundario respecto a sus propios intereses, y que los conflictos de interés comenzaron a contaminar la independencia de los periodistas al mismo tiempo que al derecho de cada persona de contar con información honesta. El informe precisa: “Desenredar la madeja de las inversiones de capital en los medios de comunicación, encontrar los contactos familiares o políticos, mostrar los cambios súbitos en las líneas editoriales y demostrar el uso deshonesto del poder mediático, es el trabajo que emprendió RSF, quien investigó a estos propietarios riquísimos, que poseen un gran talento para velar por su propio beneficio y el de sus amigos. Defender el ejercicio del periodismo frente a estas amenazas, incluidas las del dinero, es la razón de ser de nuestra organización”.
Algunos casos.

India y Turquía: la TV no es democrática

El segundo capítulo tiene un nombre de intriga: El rostro oculto de los oligarcas. Abre con una foto de Jack Ma, el empresario chino presidente del grupo Alibaba, en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2015. Jack Ma realizó para RSF una de las últimas “hazañas” de estos oligarcas mediáticos: el gigante chino del comercio online compró el South China Morning Post de Hong Kong, uno de las últimas trincheras de la “prensa libre”, que según el informe no dudaba en criticar el gobierno chino. Jimmy Lai, otro propietario de medios de comunicación de Hong Kong, “aún resiste”: apoyó las manifestaciones del otoño de 2014, conocidas como la “Revolución de los Paraguas”, pero estas protestas irritaron de sobremanera a las autoridades chinas. Según RSF, Jimmy Lai lo pagó caro: “Lo agredieron varias veces, atacaron su casa con cócteles molotov, sabotearon su imprenta y se impidió que sus diarios circularan”. En una entrevista que concedió a la Agence France-Presse en junio de 2015 aseveró: “Mientras siga vivo, Next Media no cambiará”.
El informe subraya que de Turquía a China, pasando por India y Rusia, surgen nuevos “imperios mediáticos”, varios de ellos “con la bendición del poder”. Los califica como “oleada”, y afirma que ningún país ni continente “parece escapar al apetito mediático de estos nuevos oligarcas”. En su libro Detrás de un billón de pantallas: qué nos dice la televisión sobre la India moderna, el historiador Nalin Mehta recuerda que en su país, “la democracia más grande del mundo”, había unos 800 canales de televisión, “pero que aquellos que difunden información son propiedad de multimillonarios en la sombra”, y que algunos de ellos se usan para intereses personales, aun para blanquear dinero: “Cierta cantidad de personas que no lleva la democracia en su corazón se ha apropiado de la mayoría de las cadenas de televisión del país”.
El periodista y escritor Manu Joseph agrega: “En India, es un verdadero golpe de Estado”.
Sobre Turquía, el periodista Yavuz Baydar escribe: “Mientras que el mundo entero se concentra en la cuestión de los periodistas encarcelados en Turquía (en su mayoría kurdos), son estos propietarios de medios de comunicación los que dan el beso de la muerte a nuestra profesión, pues destruyen deliberadamente la independencia editorial, despiden a periodistas críticos e impiden que se realice cualquier investigación sobre el poder”. El informe especifica que Baydar fue despedido “al igual que decenas de periodistas que el gobierno de Recep Erdogan consideraba demasiado críticos”.
Parte del nuevo entramado mediático/empresarial se expresa en este ejemplo turco: “Entre los «mejores amigos del presidente» Erdogan se encuentran oligarcas como: Ferit F. Şahenk, presidente del poderoso Dogus Group (que controla la televisión NTV); el multimillonario Turgay Ciner (presente en el sector energético), propietario de la televisión Haberturk y del diario del mismo nombre; Yildirim Demiroren, director ejecutivo de un holding que tiene el mismo nombre (petróleo, gas, turismo y construcción), que compró en 2012 el prestigioso diario de gran tiraje Milliyet”.
La autocensura, en medio de una imposición de agenda económica, es diaria.

oligarcasChina: «Patada en el trasero a Google»

¿Qué pasa, por ejemplo, en China?
“Con la emergencia de las redes sociales, y el peso cada vez mayor de los medios de comunicación en línea, durante mucho tiempo se ha creído poder romper con esta censura que no se llama por su nombre. En vano. En un país como China, las autoridades parecen haber logrado superar un reto a priori imposible: explotar las ventajas económicas de la Internet suprimiendo la libertad de expresión que ésta ofrece. ¿Cómo? En este caso también, gracias a la complicidad de estos «tycoons» que velan por no ofender –e incluso alaban– al régimen encargado del bienestar de sus actividades económicas. Un ejemplo: Li Yanhong, director ejecutivo del motor de búsqueda chino Baidu (sexta fortuna del país), se jacta de haber «dado una patada en el trasero a Google para echarlo del país» a petición del Partido Comunista chino. Actor favorable a la «autorregulación» propuesta por Pequín, el motor de búsqueda bloquea el acceso a la pornografía, así como a temas relacionados con la independencia de Taiwán, el Dalai Lama o la masacre de la plaza Tiananmen, cometida en 1989. «En la Red, Baidu ejerce un monopolio apadrinado por el Estado», indica la agencia Bloomberg. Al igual que Google, las grandes empresas de la Web –Facebook, Twitter y Amazon– nunca han logrado atravesar la muralla de la censura china. Así, sus equivalentes locales (Weibo, Tencent, Sina, Alibaba), propiedad de riquísimos hombres de negocios cercanos al poder, pueden reinar sin problema en el mercado virtual más grande del mundo”.

Italia, Francia, Canadá, Brasil: el modelo Berlusconi

El cuarto capítulo se pregunta si un político puede ser un propietario más de medios de comunicación y abre con una foto de Silvio Berlusconi, ex Primer Ministro italiano, uno de los hombres más ricos de Italia con una fortuna que trepa hasta los 7,4 millones de dólares. Si bien ya no ocupa ningún cargo gubernamental y fue condenado en 2013 por fraude fiscal, el informe subraya el peso de su figura en el casting y la programación de la televisión público: “El aislamiento y las purgas se multiplicaron en la RAI ; algunos de sus periodistas denunciaron el clima nocivo de autocensura”.
De todos modos, RSF aclara que Italia no es el único país en el oeste europeo donde un empresario millonario, que además ejerce la función pública, posee un emporio mediático. “Los Dassault –quinta fortuna de Francia– han dirigido por generaciones el grupo que lleva el mismo nombre (que tiene un rol decisivo en la industria de las armas y de la aviación, tanto civil como militar). Desde 2004, Serge Dassault también es el presidente de Socprensa, empresa editora de diversos diarios, cuya carta fuerte es Le Figaro. Desde entonces, a menudo se plantea la cuestión de la independencia editorial de este gran diario francés. Aún más, puesto que su director, Serge Dassault, no es sólo un gran industrial, sino también un militante político que no oculta su simpatía por la derecha conservadora, que fue electo alcalde (1995-2009) y después senador de Essonne, en la región de París”.
En Canadá, el panorama es similar: “El carismático Pierre Karl Péladeau se convirtió en dirigente de un grupo soberanista, el Partido Quebequés (los ‘pequistas’), en mayo de 2015. El año anterior había sido elegido como diputado, lo que significa que su carrera política fue fulgurante. Hasta entonces, el «PKP» (como se le llama en Quebec) era conocido sobre todo por ser el principal heredero del grupo de prensa Québecor, fundado por el padre de Pierre Karl Péladeau”. Pero fue bajo el liderazgo del PKP, que Québecor (hoy controla unos 50 diarios regionales) “dio un giro de 180 grados adquiriendo el grupo Vidéotron, el principal operador de cable en Quebec”. En 2007 el magnate ya había a Osprey Media, editor de publicaciones en lengua inglesa.
RSF subraya que el modelo Berlusconi sirve para describir “las relaciones incestuosas que pueden existir entre la política, la economía y los medios de comunicación”. Ese modelo, afirma, se ve en Brasil. Según cálculos de la oficina de RSF en Río de Janeiro, “unos cuarenta parlamentarios brasileños (diputados y senadores) controlan directa o indirectamente al menos un canal de radio o de televisión en su estado de origen, fenómeno también conocido como «coronelismo eletronico”. Entre ellos se encuentra el senador Aécio Neves, acérrimo opositor de Dilma Roussef, accionista –junto con su madre y su hermana– de la radio Arco Iris, en Belo Horizonte (capital de Minas Gerais). Otros miembros de su familia también son propietarios de medios de comunicación.

oligarcasEstados Unidos, Francia: los «nuevos emperadores»

RSF puntualiza que hay una serie de “nuevos emperadores” en los medios que no tienen la intención de mezclarse de lleno en la política, sino ser “inmensamente ricos”. Dice el informe: “La mayoría de estos nuevos propietarios de medios de comunicación sólo habla de rentabilidad económica. Su lógica parece puramente capitalista. Sólo somos hombres de negocio, dicen en esencia, y explican que su interés por los medios de comunicación se debe la necesidad de «convergencia”, una estrategia que está en boga y consiste para los grandes industriales en poseer a la vez contenidos (información, así como eventos deportivos y musicales, producción de películas, de juegos, etc.) y el canal para distribuirlos (diarios, telecomunicaciones, canales de televisión, servicios de video a la carta)”.
Uno de ellos es John Malone, que en mayo de 2015 dio un golpe maestro: compró Time Warner Cable (TWC), el segundo operador de cable de Estados Unidos, por unos 55 mil millones de dólares. Apodado el “rey del cable”, el magnate estadounidense controla ahora un imperio inmenso que abarca ambos lados del Atlántico, en el que se mezclan los medios de comunicación de su grupo Liberty (Discovery, Virgin Media, Unity Media) y los operadores de cable (TWC, Charter, Bright House). RSF especifica que se trata de un modelo económico que también quiere romper con los esquemas tradicionales de gestión de medios: “Algunas empresas de medios existen para garantizar un control de generación en generación. No es el caso de Liberty: estamos aquí por el rendimiento de las inversiones de los accionistas”, dijo Greig Maffei, director de Liberty.
En Francia, en sólo dos años Patrick Drahi ha consolidado –a base de adquisiciones y de importantes participaciones– un imperio mediático inédito, presente en la televisión (BFM-TV, i24news), la radio (RMC) y la prensa escrita (Libération, Estrategia y el grupo L’Express). Según las estimaciones de RSF, por un desembolso de entre 50 y 70 millones de euros hoy el grupo genera unos 650 millones por año. En 2014 se convirtió en el principal accionista de Libération invirtiendo 18 millones de euros. Bajo este esquema, la información crítica juega otro rol, ya que compite con el entretenimiento. “Hay que insistir en lo que nos une, más que en lo que nos divide y dirigirse a un público mundial”, indicó Dominique Delport, el nuevo presidente del Grupo Canal+. Enseguida se hizo el pedido de las marionetas de Kim Kardashian y de Justin Bieber, en lugar de las de políticos o dirigentes religiosos.
Otros dos modelos lo representan Jeff Bezos y Xavier Niel. Bezos, fundador de Amazon, es una de las quince primeras fortunas del mundo (47,5 mil millones de dólares) y Niel, también se convirtió en una “historia de éxito” de la web en Francia, que con más de 10,3 mil millones en su cuenta, hoy es la 9ª fortuna de Francia. Niel comenzó por comprar en 2010 el grupo Le Monde (que además del diario aglutina Télérama, Courrier International, La Vie y Le Huffington Post); en 2014, adquirió Le Nouvel Observateur. Bezos dio de qué hablar en 2013 comprando por 250 millones de dólares The Washington Post. “¿Cómo explicar el repentino interés de los “tecnos” multimillonarios en estos emblemas de la prensa? ¿Ven en ellos un medio de influencia, proyectos de desarrollo o se trata de un simple capricho de rico?”. Según la prensa, son filántropos que destinan su dinero “a proteger un bien público”.
Esa perspectiva fue cuestionada cuando en agosto de 2015 The New York Times lanzó una investigación -luego de seis meses de reportajes y una centena de entrevistas- sobre las pésimas condiciones laborales en Amazon. La “polémica” cruzo los medios e instaló una pregunta: ¿hablaría Bezos desde The Washington Post sobre su propia empresa? “Por su silencio en este caso, el diario pasó completamente de lado de un debate importante sobre una de las principales empresas estadounidenses”, señaló en octubre de 2015 la red estadounidense de información alternativa Alternet. Dice RSF: “Pero a decir verdad, el diario no permaneció pasivo en este escándalo. El 17 de agosto, en un artículo titulado “¿Es realmente tan duro trabajar para Amazon?” The Washington Post retomó las acusaciones formuladas por The New York Times, y luego las numerosas reacciones que suscitó su reportaje, tanto positivas como dubitativas”.

Internet: los GAFA

En cuanto a Internet, RSF habla del “Monopoly Europeo”, donde las cartas se están jugando para quedarse con un negocio cada vez más enredadado.
“Operadoras nacionales que cam bian de manos, medios de comunicación emblemáticos que son com prados a bajo precio, grupos que se fusionan… El hilo conductor de estas grandes maniobras está en la competencia por controlar a la vez el proceso de producción y el de difusión de los medios de comunicación de mañana. Este frenesí de adquisiciones también se explica por el deseo de consolidar su posición frente al éxito de los nuevos actores mundiales de la Web, los llamados “GAFA»: Google, Appel, Facebook y Amazon. Los GAFA se saltan a los medios de comunicación tradicionales, dirigiéndose directamente al consumidor sin pasar por una red o una programación de televisión, como la empresa de Netflix”.

El Cairo en Europa

En julio de 2015 la cadena de televisión Euronews, la “voz de Europa”, pasó a formar parte de las filas egipcias. “El feliz nuevo propietario es un multimillonario venido directamente de El Cairo: Naguib Sawiris, quien está a la cabeza de Orascom –la principal operadora telefónica egipcia–, y también está presente en los sectores de: las minas de oro, la hotelería y la construcción. Este hombre de 62 años, que posee la tercera fortuna de su país, desembolsó 35 millones de euros en la compra de 53% de la cadena de información continua. El otro 47% sigue en manos de sus fundadores: las principales televisiones públicas europeas (France Télévisions, RAI, RTBF, RTS, etc.) y la Comisión Europea, que a través de diversos contratos también financia el funcionamiento de Euronews”.
La cadena transmite en 13 lenguas, llega a unos 420 millones de hogares en 158 países. En Europa su audiencia es mayor que la de CNN y la BBC World. “El problema es que en Egipto, Sawiris no se contenta con hacer negocios. Además de ser el propietario de varios medios de comunicación nacionales (los canales ONTV y Ten), es un actor importante en la escena política local. En 2011, este hombre de religión copta fundó el partido Egipcios Libres, una formación liberal y laica: su principal objetivo es impedir el ascenso de los Hermanos Musulmanes en su país. El partido Egipcios Libres tiene el viento a favor: tras las elecciones legislativas de finales de 2015, constituye con sus políticos electos el primer partido en el Parlamento. Estos forman parte de la «gran coalición» buscada por el presidente Al Sissi, cuyos objetivos coinciden, hasta ahora, con los de Naguib Sawiris: acabar con los Hermanos Musulmanes”.

Estados Unidos: «La ilusión de elegir»

Al comienzo de esta nota se dijo que, en 2011, no son más de seis las empresas que controlan el 90% de los medios de comunicación estadounidenses. En 1983, eran 50 compañías. Dice RSF: “Existen imperios mediáticos que modelan la información y el entretenimiento a escala mundial. En Estados Unidos los llaman los “Big 6”. Se trata de las seis compañías que controlan 90% de los medios de comunicación estadounidenses: Comcast, Walt Disney, News Corporation, Time Warner, Viacom y CBS. “La ilusión de elegir” es el título que dio el bloguero estadounidense Frugal Dad a una infografía que representa el reino de los “seis”. “Como padre (y bloguero), estoy preocupado por el origen de la información y el entretenimiento que mi familia y yo consumimos todos los días. ¿Quién produce realmente, posee y difunde los programas que mis hijos miran cada noche? ¿Cuáles son las empresas que seleccionan los textos que leo fielmente todas las mañanas? Siempre he pugnado por un consumo responsable y para ello, ¿qué hay más importante que estar también conscientes de los orígenes de nuestro régimen cotidiano de información e imágenes?”, cuestionaba.
Reporteros sin Fronteras no deja de nombras a Rupert Murdoch, quizá la figura más conocida de los “Big Six” con News Corporation. “A pesar de algunas turbulencias, debido a un escándalo de escuchas a ciertas personalidades, realizadas por News of the world (uno de los tabloides británicos del conglomerado), su grupo va bien. Incluso acaba de poner un pie en Francia (a finales de noviembre de 2015) invirtiendo 2 millones de euros en el diario L’Opinion a través de su agencia financiera estadounidense Dow Jones . Es tan sólo una primera adquisición del magnate en Francia, quien no descarta incrementar su capital en este diario, fundado por Nicolas Beytout en 2013. 1 Con una fortuna de 13,5 mil millones de dólares, Murdoch se mantiene como el arquetipo del emperador de los medios de comunicación, un magnate de la prensa que comenzó de nada –o casi– para conquistar el mundo. Ésta, es también la historia de una continuidad familiar: en junio de 2016 el veterano de los medios de comunicación nombró a sus dos hijos, Lachlan, de 43 años, y James, de 42, en puestos claves de su imperio”.

Los nuevos desafíos de la independencia

“La edición 2015 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa mostraba que sólo uno de cada cuatro seres humanos tiene acceso a una prensa libre. Entre las vicisitudes que los periodistas enfrentan, la violencia (asesinatos, tortura, encarcelamiento) y la censura son las más visibles. No obstante, en todas partes del mundo, tanto en las dictaduras como en las democracias, están surgiendo medios inéditos para influir en las conciencias, manipulaciones sutiles, interferencias políticas y económicas discretas, pero reales. Cada vez es más difícil para los ciudadanos distinguir la comunicación patrocinada o dictada por intereses particulares, de la información independiente, establecida conforme a las reglas de la honestidad, cercana al ideal del periodismo”.
La preocupación de Reporteros sin Fronteras es clara. “La información independiente es la base para que los ciudadanos tomen decisiones individuales y colectivas lúcidas. La humanidad y las sociedades necesitan de un «tercero de confianza» que les permita hacer elecciones colectivas e individuales basadas en «la libre búsqueda de su verdad objetiva», como lo expresa el acta de constitución de la Unesco”, afirma RSF, que lanzó su campaña Save journalistic independe (Salvar la independencia periodísticia), donde este informe sobre los “oligarcas” contribuye a un análisis sobre las “guerras de información”.

Descargar el informe «Los oligarcas se van de compras» en formato .pdf

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24 de marzo de 2023: Que la memoria (los) ilumine

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Crónica de un nuevo 24 de marzo desde la voz de la gente, que habla de todo: de cuánto estaba el chori la marcha pasada a cuánto está hoy; de la pesificación de los fondos jubilatorios y de las elecciones por venir; de las dos marchas, y de la realidad. La necesidad de seguir enfrentando al fascismo, ¿cada vez más presente?, y la energía que da la calle. El recuerdo de Hebe, la presencia y las palabras de Nora Cortiñas, la partida sin condena de Carlos Blaquier. Lo pendiente: los juicios aún en curso, la falta de respuestas del Poder Judicial y de la política, les desparecides de hoy. La presencia de niñas y niños como herencia de una sana costumbre: memoria, verdad y justicia, ahora y siempre.

Y si de vos
me dijeran que no exististe,
les gritaría que me quedan,
tus ojos tristes,
tu caminar lento,
tu sonrisa apenas esbozada,
tu caricia leve,
y una espera,
una larga espera
de la que no volveremos
nunca,
o tal vez sí…

“Octubre 1976”, de Ana María Ponce, desaparecida.
24 de marzo de 2023: una de las intervenciones callejeras con el Nunca Más como bandera. Foto: Sol Tunni

Ahora es marzo de 2023.

24 de marzo de 2023.

Un pibe alto camina lento, con ojos tristes; el frente y el dorsal de su musculosa negra, cuenta: “Son 30.000 y uno es mi abuelo”. Al lado, su mamá, camina lento, con una sonrisa apenas esbozada. Su musculosa gris, cuenta: “Son 30.000 y uno es mi papá”. Caminan lento porque hay un océano de cabezas, pies y corazones que se dirigen desde el Congreso de la Nación hacia Plaza de Mayo, a reivindicar la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 47 años de la noche más sombría.

El pibe alto se llama Thomas Aballay y sostiene un cartel que contiene la foto de su abuelo, cuya sonrisa es tan ancha que parece desbordarse de la imagen. Se lee: “Jorge Oscar Tanco, detenido desaparecido, 16/09/1976”. Dice: “Pertenezco a la agrupación de Nietos de desaparecidos, conmueve un montón estar acá. El Nunca Más no debe quedar en el aire, por eso hay que seguir luchando”. Lo escucha su mamá, Maika Tanco, la hija de Jorge. Plantea deudas de esta democracia en relación a los castigos por los crímenes de lesa humanidad: “Necesitamos hablar no sólo del pasado, sino del presente y del futuro. La cárcel para los genocidas debe ser definitiva; cárcel común, no que estén en sus casas. Además, los juicios están retrasados. En los últimos cuatro años no hubo adelantos significativos y eso quedó manifiesto en que el empresario Carlos Blaquier acaba de morir sin ser juzgado por su complicidad con la dictadura. 47 años después, no es justicia. Y él ni siquiera la tuvo; falleció como inocente, y no lo fue”.

Lo que plantea Maika, minutos después lo confirman en números desde Sobrevivientes, Familiares Compañerxs y Amigxs del Centro Clandestino de Detención «El Olimpo”, emplazado en el barrio porteño de Floresta: “Hoy, 8 de cada 10 condenados por delitos de lesa humanidad están en sus casas cumpliendo las penas que debieran completar en cárcel común”. Desde que se reabrieron los juicios, entre 2006 y 2022 hubo 283 sentencias dictadas, 1115 personas condenadas y 171 absueltas. Hay 15 juicios en curso y 75 causas aguardan fecha de debate. En relación a la falta de celeridad, se debe a la escasez de tribunales orales disponibles. Un ejemplo es el proceso judicial por las violaciones de derechos humanos en el Centro Clandestino “Puente 12”, en La Matanza. El debate, pactado para principios de 2022, recién comenzará el próximo 3 de abril “por cuestiones de agenda”.

Como el mundial

El olor a humo que emana de decenas de parrillas acompañan toda la marcha. Hay olor a chori, hay olor a un pueblo que, pese a ser una fecha que evoca la peor de las crueldades, se hermana, se abraza. Se trata de una fecha para encontrarse y reencontrarse, con unx mismo y con el resto. El barro que se multiplica con el paso de las horas en varios sectores de la Plaza de Mayo refleja la masividad de la cita ineludible. Hay mil banderas de organizaciones sociales, de partidos, de sindicatos; pasacalles, stencils, graffitis viejos y que acaban de nacer; bombos, cánticos, intervenciones artísticas; hay sueños compartidos: “La importancia de estar acá es mostrar que la derecha, los milicos, la policía, no tiene la cancha libre; desearía que fueran menos, pero no lo son, siguen teniendo mucho poder. Entonces, la única defensa que tenemos es la calle”, alza Cecilia, 69 años, de Florida Norte. Y profundiza: “Hay que apuntar a la igualdad social como eje; tenemos alimentos para millones de personas, pero la mitad de nuestra población infantil es pobre. Alguien se la está llevando y es contra ellos que debemos pelear”.

Antes de empezar a marchar, Norita Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, le dice a la lavaca que está “con mucha fuerza para seguir pidiendo Memoria, Verdad y Justicia”; le dice que “el país está cada día peor, porque este gobierno, gobierna para los ricos, y hay que resistir en la calle”; le dice que pasó su cumpleaños (93, el 22 de marzo) “muy feliz, llena de abrazos y de afecto, pero la felicidad nunca es completa y será así hasta encontrar a Gustavo (su hijo, desaparecido)”; dice que el compromiso “debe ser hasta morir” y antes de terminar la charla, en medio de un intenso calor, propone ir tomar una cerveza al final de la jornada.

Lucía Iérmoli tiene 35 años y está embarazada de seis meses. “Las conquistas hay que defenderlas acá, contra el poder concentrado que sigue creciendo. No estar un día como hoy marcaría una ausencia. Que reviente de gente esta plaza es un logro de todas, de todos. No sé cuántos lugares en el mundo tienen un día que reivindique la memoria”, dice, con voz tierna y con Vera en la panza, que también sigue creciendo. A su lado, su amiga Alejandra Spinetta, 59 años, agrega: “No se puede no estar acá; si uno falta, si no se compromete, es dejarle el lugar para que avance la derecha”.

A unos metros, Laura, de 66, está contenta. Muestra una vitalidad que está recuperando, a medida que avanzan las horas: “Es mi primera movilización después de la pandemia; estuve muy enferma, durante muchos años, pero hoy sentía que debía estar con mi pueblo y no me arrepiento: me llena de energía”.

Detrás, una imagen bellísima que retrata a Hebe de Bonafini, en el primer 24 sin su presencia física. Está con sus dos hijos, chiquitos, ambos desaparecidos. Una frase acompaña el cuadro, a 40 años de la recuperación de la democracia: “El día que me muera no me tienen que llorar. Hagan una fiesta en la calle, porque hice lo que quise y peleé con todo como quise”.

Retrato de Hebe de Bonafini: símbolo de lucha y de una época. Foto: Sol Tunni

El 24 de marzo de 1995 a las 6 de la mañana llegó al mundo Victoria Rossi. “Victoria por la frase del Che, de ‘hasta la victoria siempre’, por el concepto del triunfo del pueblo”, rememora Viqui, a metros de la Catedral vallada, en su cumpleaños 28. “A partir de que empecé a militar en el centro de estudiantes del secundario, sentí que los 24 de marzo ya no había lugar para festejos personales, sí para abrazos, sí para estar con mi gente, pero desde un lado más colectivo”. Su mamá y su papá, militantes de izquierda, venían a las marchas mucho antes de que se decretara feriado, allá por 2022: “Desde chiquita fui consciente del valor que tenía esta fecha y me acuerdo que en cuarto grado fue el último cumple que festejé en la escuela. Sin embargo, estar acá es lo más importante en este día; un año no vine y algo me faltó. Decidí que esa sensación no la quiero sentir más”. Y asocia: “Más allá de que esto no sea una celebración, vivo un 24 de marzo como lo más parecido a ganar un campeonato del mundo, porque hay un gran motivo para juntarse: hay orgas, partidos, familias, parejas, gente que va de la mano con quien quiere y eso tiene que ver con la búsqueda de la libertad por la que peleaban las y los desaparecidos”.

Ideas de ayer a hoy

Un hombre cuarentón camina de la mano de su hija. Ambos tienen puesta el mismo modelo de remera que exige “Juicio y castigo”. La diferencia es que una es talle X y la otra es talle S. Expresa Lucas: “Estamos acá por dos motivos: por responsabilidad social y porque mi papá es uno de los 30 mil”. ¿Qué utopías de su viejo hay que traer al presente? “Nunca dejar de hacer política seria y trabajar mucho en los barrios”. Se va a seguir marchando, siempre de la mano de su hija. En su espalda, de su mochila cuelga un pañuelo blanco que denuncia: “Pablo Córdoba, desaparecido”.

Ana Valverde escucha atentamente el documento leído por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Tiene 72 años, milita hace 54 y lleva bien alto un cartel con la foto y el nombre de Patricia Gaitán, desaparecida por la última dictadura cívico militar eclesiástica. “La principal pelea de los 70 que hay que dar hoy es cómo lograr la unidad de las y los laburantes”. Dice que es jubilada y protesta porque “el gobierno nacional acaba de confiscar el fondo de garantía de sustentabilidad que estaba en dólares y que por un DNU lo pesificó. Esto no perjudica a quienes ahora somos jubilados, sino también a ustedes, los más jóvenes”.

–¿Vos aportás? –me pregunta.
–Sí.
–Bueno, te acaban de afanar.

Un pasacalle grita: “30.000 razones contra el FMI”; un cartel pegado con engrudo sigue la línea: “Basta de extorsiones del FMI”; desde arriba del escenario, en el documento que leen los organismos de derechos humanos, se agita: “El Poder económico es el gran ausente de este proceso, y su impunidad la seguimos pagando como pueblo, porque nos siguen sometiendo a la miseria, buscando un enriquecimiento sin límites y sin importar los costos”. Abajo, la inflación arrasa. Alberto es de Avellaneda y atiende una parrilla que instaló en la esquina de Avenida de Mayo y Carlos Pellegrini: “En la marcha pasada, el chori estaba 150 pesos, cobrándolo caro; hoy, yo lo tengo 700, como barato; en otros puestos está hasta 900”. A 50 metros, Viviana está sentada en un banquito. En el piso, sobre una lona, expone pañuelos blancos y azules, con la consigna “Nunca Más”. “El año pasado estaban 250 pesos, hoy 500”. Agrega: “Fue muy floja la venta, hoy se vendió mucho menos que en 2022”.

La primera actividad que arranca el 24, a media mañana, y la que cierra, a eso de las 20, se da en Plaza de los Dos Congresos. Es un festival por la memoria donde cantan bandas de heavy metal, que se organiza desde hace 16 años. Quien presenta a las bandas se llama Fernando Ricart, tiene 52 años, un pelo larguísimo y un padrino que estuvo detenido desaparecido: “Se lo llevaron por ser delegado, como si eso fuera un delito. Estuvo un mes y medio desaparecido, pero el daño que le hicieron fue para siempre. Se lo llevaron siendo uno, y me devolvieron a otra persona. Nunca se recuperó”. Andrés, 39 años, escucha la música pesada junto a su hijo de 6. Lleva una remera que se pregunta qué hicieron con Santiago Maldonado. Le pregunto qué ideas de la militancia de los 70 serían importantes que hoy sean prioridad: “Se perdió la perspectiva de un cambio revolucionario real; el peronismo tiene su eje en la Justicia, como si no fuera parte de este sistema que hay que cambiar de raíz; mientras que la izquierda partidaria sigue en la pelotudez, discutiendo en el Congreso sobre concepciones marxistas de hace tiempo, sin pensar en el cambio social actual”.

Rocío y Darío viajaron desde Tandil junto a su hijo Amadeo, de un año recién cumplido, para sentir en vivo y en directo la marcha que tantos años recorrieron cuando vivían en Buenos Aires. “La memoria se construye desde la cuna y las Madres y las Abuelas son la escuela”, recuerda ella. “La mejor manera de reivindicar a las y los desaparecidos es seguir su camino: el trabajo de base que se hacía en esos años”, recuerda él, que al igual que su bebé lleva puesta una remera de Diego Maradona. A su lado está Belén, una amiga de la pareja que por primera vez es parte de esta movilización: “En Tandil es diferente; hay un espacio fuerte y comprometido con los derechos humanos, pero es una ciudad mayormente oligarca; para mí es muy fuerte estar acá. Más que nunca debemos mantener viva la memoria y para eso hay que movernos”.

Memoria en este momento

Hay un graffiti recién pintado en la estación de subte Lima, de la línea A, que reza: “Memoria en este momento”.

Aparece también en paredes, en carteles y en diversos reclamos. Elizabeth tiene 70 años y lleva colgado un cartel que pide “Libertad a Assange, una verdad sin mordaza”. Lo relaciona con el 24 de marzo: “En el caso de Julian, se condena la libertad de expresión, no hay derecho a la información de la población y se expone cómo se persigue a la gente cuando se descubren los secretos de los gobiernos”. Detrás de ella, un stencil negro exhorta: “Abran los archivos secretos de la Dictadura”. Elizabeth tiene tres compañeros desaparecidos: Mónica Epstein, Hernán Abriata y Klaus Zleschank. “De ellos, además de recordarlos, hay que seguir su ejemplo: militar por una mejor redistribución de los ingresos”.

El recorrido desde la 9 de Julio hasta la Plaza de Mayo está acompañado por afiches de la organización La Poderosa con un encabezado: “40 años alimentando la democracia”. Se da en el marco de un proyecto de ley que impulsa el conglomerado de asambleas villeras para que se reconozca con un salario a las más de 70 mil cocineras comunitarias que trabajan en el país sin percibir un salario. ¿Qué implica el reconocimiento laboral? “Un salario ligado al Mínimo Vital y Móvil como base; acceso al aguinaldo, vacaciones, seguridad social, cobertura contra riesgos en el trabajo por enfermedades y maternidad, por invalidez y vida, retiro, acceso a la jubilación y guarderías”, expresan desde el movimiento.

Uno de esos afiches lo tiene a su lado Francisca, que vive en la calle y ahora está delante de un kiosco de diarios cerrado. Tiene una bandeja de arroz por la mitad y una voz que pide escucha: “Se la pasa muy difícil acá”. Y en un puñado de palabras, esgrime una deuda sustancial de la democracia: “Pensemos, ¿cuántos políticos en los últimos años hablaron de la situación de calle, de las villas? Eso dice mucho de cómo estamos”.

Detrás de su lente, la mirada de Oswald, colombiano de 41 años que hace 14 vive en Argentina, fotografía a un pueblo que recuerda sin parar. “Es imposible estar acá y no compararlo con mi país. Allá, pese a que no hubo una dictadura tan marcada, la serie de gobiernos de derecha y los paramilitares han desaparecido a más gente que en cualquier dictadura del cono sur”. Añade: “Por eso es tan importante valorar lo que se consiguió acá. En mi país, el miedo y la violencia aún imposibilita la unión de familiares de víctimas para reclamar en conjunto. En el último tiempo la juventud comienza a jugar un rol clave y para esto la Argentina es un ejemplo a seguir”.

Sobre Avenida de Mayo, un gazebo contiene a un grupo de “peruanos autoconvocadxs” que vocifera por la “dictadura que vive Perú”. Más de 60 caras se alternan con cintas de luto negro, en un antimemorial que estremece. Son las “víctimas del Estado Peruano”. Merly tiene 36 años, nació en Parcona Ica y hace 20 vive en Argentina. “Estamos acá porque también queremos decir Nunca Más. Las muertes tienen rostro y la mayoría son de pueblos originarios, del sur del país”.

Carolina, de 23, muestra su juventud caminando rápido, para no perderle pisada a sus amigos que van un poco más adelante. “Recordar a los desaparecidos de la dictadura es luchar por los desaparecidos de hoy. La derecha sigue avanzando y no lo podemos permitir”. A pocos metros de la Plaza de Mayo, donde desemboca la enorme movilización, Daniela, de 35, vende hamburguesas veganas. En el frente de su heladerita de telgopor está pegado un cartel con los colores de la diversidad, que se pregunta: ¿Dónde mierda está Tehuel? “No se puede aceptar tener desaparecides en democracia. El Estado define de quién se ocupa y de quién no, discriminando a las identidades trans. El racismo sigue, nunca se fue”.

¿Dónde está Tehuel?. Foto: Sol Tunni

Pablo está a pasos de la Pirámide de Mayo. Tiene 36 años, una militancia desde la juventud y un miedo que le recorre el cuerpo: “La democracia vuelve a estar en riesgo; las voces que la amenazan vuelven a tener más peso, que se traducen en persecución, en proscripción, en prohibición”. Suma: “Sufrimos salarios de miseria que sólo lo podremos dar vuelta con una transformación obrera y un pacto social que resguarde un piso que la derecha busca perforar. Para esto, hay que poner el cuerpo como en los 70, porque salvo en determinados momentos como el 2001 o la reforma jubilatoria del macrismo, no pudimos hacerlo en unidad”. A su lado, lo escucha Fidel, su hijo de 8 años.

–¿Por qué estás acá? –le pregunto a Fidel.

–Por la desaparición de los compañeros.

La tarde empieza a caer, la multitud a desconcentrarse y, mientras las paredes siguen pintando preguntas, también se escuchan versos que alimentan la memoria.

Se que algún día dejaré de pertenecer al mundo,
y nunca más podré escribir,
ni hacer el amor,
ni disfrazar la naturaleza con un poema,
ni viajar en los libros,
ni exponer mis ideas.
Por eso en este poema dejo, mar, cielo y luna
mariposas, besos y sirenas,
y me dejo a mí,
porque cuando muera seguiré viviendo en estos
versos.

“Poema para no morir”, de José Beláustegui, desaparecido.
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24 de marzo: Las sombras de la democracia

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En pocas horas, una marea humana llenará las calles desde el Congreso de la Nación hasta la Plaza de Mayo y sus alrededores. Lo hará marchando en silencio, lo hará cantando, lo hará gritando, saltando, bailando, reclamando. Recordando. Lo hará a plena luz del día. Pero en vísperas del 24 de marzo, el escenario nocturno arroja ya algunas pistas sobre las deudas de la democracia, las que no se ven de día. Imagenes y significados actuales de la memoria despierta.

Por Francisco Pandolfi

Es jueves 23 de marzo, 23.30 y la medianoche está al caer. Y con ella, el inicio de una jornada en la que se recuerda que hace 47 años irrumpió la más cruenta dictadura cívico militar eclesiástica.

La luna, finita, ya es casi imperceptible en una noche especialmente agradable, sin frío ni calor; con una brisa necesaria que hace recibir al otoño con los brazos bien abiertos. En esas calles que pronto serán caminantes abarrotados, ahora pasan otras cosas. Un montón de cosas.

Un pibe de veintipico duerme, literalmente, en una de las puertas del Congreso Nacional, sobre avenida Rivadavia, aferrado a un parlante que hace luces multicolores al ritmo en que suena una cumbia, a un volumen que nada tiene que envidiarle a un boliche top. En la puerta contigua de la casa legislativa, otro tipo duerme arriba de dos viejos colchones.

A la vuelta, la fachada principal sobre la avenida Entre Ríos luce ambientada en una tonalidad azulada. Es imponente la gigantografía compuesta por mucho más que dos palabras: Nunca Más. Detrás, dos logos que sacan una cuenta ineludible: 40 años, democracia siempre.

Me paro en la esquina y también resulta imponente ver cómo viene envalentonada una manada de ciclistas y motociclistas con caparazones rojos, amarillos y naranjas, según la empresa precarizadora de delivery, que pareciera estar disputando una carrera.

Empiezo a caminar por donde en un rato habrá cientos de miles de corazones. No hago treinta metros y ya en la puerta del café Nápoles otra persona duerme en la calle. Cruzo a la Plaza de los Dos Congresos y allí no hay calculadora que resista. Una persona sueña sobre un banco, otras cuatro en una ranchada hecha de cartones y frazadas; otro más allá, tirado sobre su carro; un poquito después, cuatro pibes ríen sobre un par de colchones. A metros, la plaza de juegos está llena de infancias felices, subidas a hamacas y tiradas desde toboganes, encerradas por un cerco de rejas grises.

Aparecen los primeros grupos vestidos con camisetas de Argentina que van llegando desde el estadio Monumental, donde anoche la Selección le ganó a Panamá en el primer partido post conquista en Qatar. Ven lo mismo que yo: una persiana baja de una óptica con un grafitti que dice “Abajo la dictadura de Perú”; una persiana baja de una panadería con un lema que dice “Vivas nos quiero”; una persiana baja de un banco con unas letras que dicen: “Ni olvido ni perdón”. Enfrente, un mural impactante de las Madres de Plaza de Mayo: “La memoria es la patria que soñamos; 30.000 presentes”.

Son las 12 de la noche y entonces ya es 24 de marzo. Ya está latiendo. Un pibe, de no más de 25 años, lleva en brazos a un bebé de no más de dos. Tiene hambre y le pide al kiosquero si no le regala algo. No tiene suerte. Sigue su camino, en búsqueda de algún otro kiosco. Antes, se topa con otros dos pibes durmiendo en una esquina; y después con una pareja que lleva dos carros de bebé, sin ningún bebé adentro. Allí van juntando descartes de otros humanos.

Van, –vamos–, mirando los carteles que están pegados en el trayecto a Plaza de Mayo y que en cuestión de minutos serán tapados por cientos de carteles de organizaciones sociales y partidos políticos referidos al Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Una cartulina rosa que pide más tizas y menos balas; otro que interpela: “Me dicen tortillera como si eso fuera una ofensa”; otro que exige “Justicia por Carmen y Liliana”; un dibujo en la acera que exhorta: “No me toques”; otro que recuerda: «Falta Tehuel».

Son las doce y media y otro pibe durmiendo en un banco de cemento que es incómodamente duro, hasta para sentarse. Lleva un pañuelo, que no es blanco: es negro y verde y le sirve para taparse la cara.

Llego a la Estación Lima del subte A. La escalera mecánica sigue funcionando aunque hace rato ya pasó el último subte y las puertas están cerradas. Una mujer está a unos pasos pero no se da cuenta: duerme, en el palier de un negocio. Enfrente, un enorme edificio de la Unión Industrial Argentina. A sus dos costados, dos personas acostadas sobre el piso.

En la 9 de Julio, dos pibes con visera intentan vender los últimos pañuelos descartables que les quedan, aprovechando el cambio de temperatura. En el piso, una ilustración pequeña que a partir del mediodía pasará desapercibida ante las miles de piernas. Lo que no pasa desapercibido es lo que dice: “Ni una menos”.

Hacia el norte, el obelisco; hacia el sur, Evita, iluminada de celeste y blanco. Tras cruzar la que se considera la avenida más ancha del mundo, otra persona tirada en la calle, con una manta de rombos negros y blancos, y con una mochila devenida en almohada. Bares abiertos con un derroche de luminaria encendida; bares cerrados con un derroche de luminaria encendida. Pasan otros tantos ciclistas deliverys confirmando que sí están disputando una carrera. Ni de casualidad leen el graffiti que exclama una deuda interna: “Libertad a las presas mapuche”.

Una pareja de cincuentones caminan en sentido contrario, lookeados como si fueran a bailar unos tangos. No parecen darle importancia a unas letras A4 recién pegadas, que forman una verdad innegable: “El precio del alquiler lo desreguló la dictadura”. Ni tampoco a las y los vecinos de la organización La Poderosa, que llegaron desde las villas 31 de Retiro; Fátima de Soldati; 21-24 de Barracas; 20 de Lugano; entre otros barrios empobrecidos, para hacer memoria desde temprano y comenzar a colgar banderas y pasacalles.

En la Plaza de Mayo y en las cuadras previas, ya abundan los carteles de las organizaciones y partidos que buscaron primerear, ganar un mejor lugar en los registros audiovisuales. Uno que prepondera dice: “Hebe vive en nuestras luchas y en nuestros corazones”. El otro: “Defender a Cristina es volver a Perón”. En un grupo de tres jóvenes que pasa por debajo, el varón le pregunta con ironía a sus dos amigas: “¿Eso es a favor o en contra de Cristina?”.

A doscientos metros de la Casa Rosada, otro hombre duerme en la calle, esta vez en la puerta de una feria artesanal. Y enfrente otro más, al descubierto. A la intemperie.

En la Plaza: el escenario armado. La Policía de la Ciudad armada. La catedral vallada.

A metros, un pibe, un poco pasado de alcohol, se le queda mirando a otro, que está sentado en uno de esos bancos hechos para que nadie se quiera sentar. Lo amenaza con que le va a robar, pero sigue: “Eh, ojo, no te regalés”, le suelta. El otro no le dice nada. Se calla. Detrás, una inscripción con aerosol: “Memoria, es NO al FMI”. Arriba, colgado entre dos árboles, un pasacalle cierra el círculo: “La democracia se defiende en las calles”.

Ahí nos vemos.

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Lucía Pérez: dos responsables del femicidio y una perpetua

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El segundo juicio por el caso de Lucía Pérez confirmó que la menor (16 años) fue víctima de un femicidio en octubre de 2016. El fallo de los jueces del Tribunal Oral Federal 2 Roberto Falcone Alexis Semaz, y Gustavo Fissore, leído por este último lo decribe así: “abuso sexual con acceso carnal agravado por resultar la muerte de la persona ofendida, por el suministro de estupefacientes y en el marco de un contexto de violencia de género, en concurso ideal con femicidio” por lo que dictaminó la perpetua para Matías Farías.

La sentencia llegó 44 días después de iniciado este nuevo proceso. Los padres de Lucía, al salir, plantearon que seguirán impulsando la perpetua para Juan Pablo Offidani. En su caso, estos 8 años de condena como partícipe secundario del femicidio sumados a la condena previa por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo” le significan 15 años de prisión.

Marta Montero, la madre de Lucía, dijo en la calle, rodeada de mujeres: “Yo les puedo asegurar que con esta perpetua que conseguimos todo cambió”. Sus referencia a los narcos, las fake news y lo que llamó “perversión” en sectores académicos y mediáticos.

Las mujeres en la calle, acompañando todo el juicio y la sentencia. Fotos Lina Etchesuri.

(Desde Mar del Plata)

Miles de mujeres en la calle miraban con ansiedad en sus celulares el streaming de la sentencia, y escucharon en silencio cuando el juez Gustavo Fissori leyó: “Se resuelve condenar a Matías Gabriel Farías por ser autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexcual con acceso carnal agravado, con el suministro de estupefacientes y por resultar la muerte de la persona ofendida en concurso ideal con femicidio (…) ocurrido el 8 de octubre del 2016 en la ciudad de Mar del Plata, del  que resultó víctima Lucía Pérez Montero, e imponerle la pena de prisión perpetua, accesorias legales y costas del proceso”. La calle fue una ovación, un desahogo hecho de lágrimas y abrazos, y la confirmación de la legitimidad de un recamo de justicia.

Un día antes del 24 de marzo empezó a escucharse la consigna que armoniza también con las luchas de las mujeres: “Como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.   

La sentencia consideró luego a Juan Pablo Offidani “partícipe secundario” del mismo delito, por lo cual se le impusieron 8 años de prisión. El juez Fissori aclaró que por lo tanto se impone a Offidani la pena de 15 años, al unificarse la presente condena con la del juicio anterior (2018) en el que junto con Farías había sido condenado por  “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo”.

Pocos minutos después, al culminar la lectura del fallo, bajó de la sala Guillermo Pérez, el padre de Lucía y dijo en medio de la multitud: “Es injusta la pena de Offidani. Vamos a apelar para que tenga perpetua, lo que le corresponde. Pueden comprar voluntades donde quieran, pero a nosotros no nos va a comprar nadie: van a tener que pagar lo que tengan que pagar. Son cul-pa-bles. Y no pueden tener ningún privilegio. Ahora vamos por Offidani”.

La emoción tras el fallo. Fotos Lina Etchesuri.

La voz de Marta

Cuando llegó Marta desde la sala las lágrimas y los abrazos se multiplicaron al infinito.

Dijo Marta:

“Yo no les puedo decir lo que les agradezco a todos por habernos acompañado, aguantado, bajo el agua, el viento, lo que miércoles fuese. Pero estábamos juntos. A veces menos, a veces más, pero es importante estar unidos y seguir una lucha. Si estamos solos, separados, como cuando nos dicen muchas veces ‘no hagan eso, no hagan lo otro’…. No. Decimos que hay que hacer estrategias como lo hemos hecho. Porque si no hubiésemos hecho todo lo que hicimos hoy Lucía no tendría justicia”.

“Y les puedo asegurar que con esta perpetua que conseguimos para Farías hoy todo cambió. Porque hasta ayer no sabíamos si hoy se iba a hacer o no esta audiencia. No sabíamos si esta sentencia se iba a dar”.

Luego, conmovida, agregó:

“Pero ¿Por qué cambió para nosotros? Porque ahora ningún narco, ningún dealer, le va a romper el culo a ninguna piba más como se lo hicieron a Lucía”.

“A Lucía la destrozaron, a Lucía la destruyeron internamente, la violaron hasta 15 minutos antes de su muerte. La violaron hasta que su cuerpo terminó muriéndose. ¿Por qué lo decimos? Hay internamente nódulos, células que se rompen y hematomas que quedan ahí. Pero tenías que escuchar una defensa que decía “todas las mujeres somos violadas”. Yo estoy casada, estuve siempre con el mismo hombre, nadie me violó ni fui lastimada”.

“¿De donde sale esa perversión, que nos quiere hacer creer también un grupo de gente que se creen que porque le pagan a unas antropólogas y vienen a hablar pelotudeces, y sacan en una revista Fem disparates? ¿Nosotros tenemos que creer esos disparates?

Marcha del jueves en Mar del Plata. Se cantó, como en las marchas de derechos humanos: «Como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar». Fotos Lina Etchesuri.

Las fake news del caso Lucía

Marta continuó profundizando su mirada sobre estos días.

“Mujeres: estuve todos los días del juicio, el que lo pudo ver sabe de qué hablamos, qué es lo que le hicieron a Lucía. Ahora esta gente, estas feministas, estas antropólogas que dicen ser, académicas… Claro, nosotras somos las brutas, las de la calle. Por intuición vamos viendo lo que hicieron y lo que no hicieron, y también vamos deduciendo. Pero no somos ningunas ignorantes, ni van a venir a vendernos pescado podrido como esta gente quiso hacerlo”.

“Vieron las fake news que están tan  de moda? Algunos no sabemos ni qué diablos es eso. Yo ni sabía ni me importaba cuando escuchaba esa palabra. Pero esa palabra es eso: armar un discurso, venderlo, que la gente compre ese discurso, y que la gente crea que a Lucía no le pasó nada”.

“Y que fue Lucía con su consentimiento y les dijo ‘cójanme hasta matarme’. Eso nos quisieron hacer creer esas dos mujeres, perversas como si las hay, eso es una perversión. Lucía era una criatura de 16 años, jamás hubiese dado un consentimiento. Un menor, con lo que significa un adulto, ¿hasta donde tiene el dominio ese adulto de ese menor? Y todo el fin de semana se ocuparon de mandar a los medios que Lucía había consentido su propia muerte. A Lucía no la mató nadie. Cuando escuchábamos eso, cuando leíamos eso, no podíamos creer que mujeres llamada feministas actúen de esa manera. Todas tenemos que decir y saber quiénes son. Porque si no parece que una está loca y habla cualquier pelotudez que se le ocurre”.

“Y lo que le pasó a Lucía es lo que hacen con todas las pibas. Estos jueces gracias a Dios tuvieron esa certeza de poder leer todo, ver todo lo que le hicieron a Lucía, lo que tanto la querella como el fiscal mostraron, la cantidad de pruebas… Que hayan podido ver eso, y darse cuenta de la realidad que quisieron ocultar en el juicio anterior: que esto era un femicidio”.

Marta y Guillermo hablaron sobre «la perversión» de sectores supuestamente académicos y feministas que publicaron cosas en los medios «como si Lucía hubiera consentido su propia muerte». Fotos Lina Etchesuri.

Un día de justicia

Dijo también Marta: “Cuando hablamos de Farías, hablamos de Offidani. La diferencia es que uno tiene el poder. Los dos son culpables. Offidani no tiene derecho a tener esa condena. Lo vamos a apelar y vamos a llevarlo a la perpetua que tiene que ir”.

A la salida habló también Eduardo Carnicero, que siguió el juicio en representación de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires: “Por un lado entendemos que es un antes y un después. Está bueno que se aplica la figura que solicitó la acusación. No pudimos ver los fundamentos todavía, pero sí tenemos la confirmación del delito. Sabemos que hay una pequeña disidencia entre los jueces en cuanto a la calificación, pero de hecho la pena es la misma. La condena se hace por mayoría por las dos figuras, eso es bueno”. 

“Con respecto a Offidani se da esta situación de que el fiscal (Arévalo) pide la pena de 20 años porque es una participación secundaria. La querella se apartó de eso. Los jueces receptan lo que pide la fiscalía aplicando en la escala una pena inferior, para saber el por qué hay que ver los fundamentos”.

Entre los familares de otras víctimas se encontraba Gerardo Mellman, el papá de Natalia: “Es una lucha por la familia y por el movimiento feminista. En este nuevo juicio se ha mostrado la verdad. Lo importante: han tomado esta sentencia como una sentencia de femicidio. Está creando un precedente para miles de casos, sin ninguna duda”.

Cristina, la mamá de Eliana Gómez analizó así lo ocurrido: “Fue muy importante haber conseguido una perpetua. Deberíamos haber conseguido las dos, pero habrá que seguir luchando. Sin embargo, repito, lo de hoy fue muy importante, un alivio para la familia, por haber luchado tanto. También es una puerta para el jury también. El fallo sirve para lo que viene, todo lo que hacemos sirve, sea poquito o mucho lo que se logre, todo sirve. Juntarnos, marchar, acompañar a las familias. Y vamos a seguir por todas las familias que aún no tienen justicia”. Tal cual lo que dice Cristina, aun está pendiente el jury o juicio político a los jueces que llevaron adelante el primer proceso por este femicidio, con un fallo que tuvo que ser anulado por la Cámara de Casación por su parcialidad, prejuicio y misoginia, lo cual dio lugar a este segundo proceso.

Daniel, el papá de Cecilia Basaldúa: “Estamos luchando por lo mismo: que se castigue a los culpables y que no se tape nada. Que la justicia se dé cuenta que no estamos solos y que vamos a luchar siempre. La gente no está sola”.

Susana, la madre de Cecilia Basaldúa fue otra muestra de cómo sintieron el fallo las familias de otras víctimas: «Todos los casos de la muertes de nuestras hijas son de la misma manera. Están la policía, la fiscalía, los jueces. Nos alegra mucho ver en el caso de Lucía Pérez que hay dos jueces en el banquillo. Y además, con esta perpetua que se obtuvo, ahora vamos a seguir por Offidani. Sabemos que todos juntos somos la fuerza y vamos a seguir acompañando, como también nos acompañan con el caso de nuestra hija. Muchos años pasaron, parece eterno esto. Nos ponemos al lado de Marta y Guillermo y es una cruz bastante pesada la que tuvieron que cargar todos estos años. Queremos festejar con ellos este fallo. Y con esto, queremos que vayan saliendo todas las perpetuas, que el poder judicial vea que estamos todos unidos y que vamos a luchar siempre. Y que no le tenemos miedo».

Alfredo, papá de Carla Soggiu: “Primero es importante para que Lucia pueda descansar en paz, y para que los padres sientan fuerza para seguir porque todavía falta. Y a nosotros nos marca un precedente para que la justicia no pueda defender más a los narcos, a los que tienen poder, a la misma justicia, a la policía, a los políticos… es importantísimo. Aparte Marta y Guillermo son un faro para nosotros. Marta tiene la fuerza de todos los mares juntos, nos la transmite a todos los demás. Nuestras hijas merecen justicia y descansar en paz”.

Marisa, la mamá de Luna Ortiz, sumó su sensación este jueves: “Hoy se pudo marcar un precedente, hoy es un día de felicidad para nosotros porque para estos femicidios en los que está entrelazado el narcotrafico nunca podíamos llegar a hacer justicia”.

En pocas palabras Marisa expresó lo que la calle estaba sintiendo: “Hoy llegó el día compañeras. Hoy llegó el día de justicia para Lucia”.

Fotos Lina Etchesuri.
Fotos Lina Etchesuri.
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