Nota
Primer jornada del juicio a la ESMA
Se abrió el juicio oral y público que investiga la participación del Prefecto Héctor Febres en la aplicación de torturas a cuatro desaparecidos que estuvieron detenidos clandestinamente en la Esma, durante la última dictadura. El acusado negó los cargos y se negó a declarar. Los querellantes exigieron sin éxito que se lo trate como a un preso común y que se acaben sus privilegios de los que goza en su lugar de detención, una dependencia de la Prefectura Naval de Tigre. Se trata del primer juicio a un represor que actuó en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, lugar paradigmático del terrorismo de Estado.
– ¿Tiene apodos o alias? –quiso saber el presidente del Tribunal Oral 5, Guillermo Gordo, después de preguntarle el nombre completo a Héctor Antonio Febres, primer represor de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) llevado a juicio oral y público por su actuación durante la última dictadura.
– No –mintió sin sonrojarse el hombre que durante las sesiones de tortura se hacía llamar El Gordo Daniel, Orlando o Selva, un sobrenombre que connotaba a todos los animales juntos en medio de un grupo de tareas (sucias) que incluía al Cuervo Alfredo Astiz, al Tigre Jorge Acosta y al Puma Jorge Perrén.
Febres hizo uso del derecho que todo ciudadano tiene de no declarar en su contra. Por esa misma razón, apoltronado en el banquillo de los acusados, a continuación dijo:
– Niego todos los hechos que acá se me han imputado. Lo que ratifico es la presentación que hice personalmente al Tribunal el 5 del corriente.
Esa presentación esgrimía un curioso argumento: pedía la suspensión del juicio porque en esta audiencia se lo juzga por sólo cuatro casos de torturas cuando en realidad está procesado, en diferentes causas, por más de 300. En aquel escrito elevado a principios de mes también se quejaba de ser la única persona juzgada cuando había otros oficiales de diferentes jerarquías acusados de los mismos crímenes. Febres aprovechó el uso de la palabra para negar la veracidad del testimonio que brindó a mediados de los 80 ante los tribunales militares donde admitía haber formado parte de los grupos de tareas de la ESMA.
Así se cerró la primera jornada del juicio oral que se le sigue a Febres, acusado de cometer tormentos y malos tratos a Carlos Lordkipanidse, Josefa Prada de Oliveri, Julio Margali y Carlos Alberto García, todos secuestrados durante la última dictadura, llevados al centro de detención clandestino que funcionaba en la ESMA, torturados y obligados a colaborar en tareas de falsificación de documentación.
La audiencia se había iniciado a las 10:52, cuando Febres se desparramó en una silla que le quedaba chica de sisa a espaldas de su abogado, el defensor oficial Víctor Valle, quien ya tiene experiencia en este tipo de casos: fue defensor adjunto del dictador Jorge Rafael Videla en el juicio que condenó a las juntas militares en 1985.
La lectura del procesamiento demoró más de seis horas. En el escrito, las acciones de Febres quedaron encuadradas como delitos de lesa humanidad, por lo que son imprescriptibles. En dos de los cuatro casos por los que se lo juzga se le adjudicó la figura de autoría mediata –la misma que se le atribuyó a las juntas militares, por tener dominio de los hechos- y en otros dos casos se lo responsabiliza como autor material directo de torturas y golpes.
El auto de elevación describió el papel de “enlace” que Febres, integrante de la Prefectura Naval, jugó con los grupos de tarea en la ESMA. Entre otras cosas, el acusado era –según los testimonios reunidos por la querella- el responsable del destino de los bebés que nacían en la maternidad clandestina que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada. De hecho, Febres también está procesado en la causa que investiga el plan sistemático de apropiación de bebés. Por esta razón, en la puerta de los tribunales de Comodoro Py miembros de la agrupación H.I.J.O.S portaban una pancarta que mostraba las caras de decenas de mujeres embarazadas que parieron en la ESMA. Varios testimonios signan a Febres como responsable del ajuar de los recién nacidos y de las embarazadas.
Lordkipanidse, el único de los querellantes que presenció la audiencia, denunció que cuando lo detuvieron lo llevaron a un sótano del predio, lo desnudaron y lo empezaron a torturar exigiéndole información sobre un compañero de la Juventud Peronista. Como no respondía satisfactoriamente, Febres ingresó con el hijo del detenido, de apenas 20 días, sostenido de los pies. “Si no colaborás le reviento la cabeza contra la pared”, le dijo El Gordo Daniel que finalmente colocó al niño sobre el abdomen del interrogado en el mismo momento en que le aplicaban tormentos mediante una picana eléctrica.
Mientras el secretario del juzgado leía con tono monocorde cada una de estas historias que lo involucraban, Febres permanecía tieso, inmutable, con la mirada clavada en el piso. Muy cada tanto se acodaba su cabello canoso y matizado.
Una vez que la lectura finalizó, la Fiscalía pidió la palabra y solicitó que se amplíe el peritaje sobre el legajo que el imputado tiene en la Prefectura, ya que en un estudio preliminar se detectaron enmiendas y adulteraciones en datos esenciales para lo que se investiga en este juicio, como los destinos del acusado y las fechas en la que revistió en las distintas reparticiones.
A su turno, Rodolfo Yanzón, uno de los abogados de la querella, exigió al tribunal –integrado por Gordo, Ricardo Farías y Daniel Delgado- para que arbitre los medios para que “este sea el último juicio tan flaco. La Corte debería hacer algo para unificar las actuaciones”.
Los organismos de derechos humanos cuestionaron que el primer juicio a un responsable por las violaciones a los derechos humaos acontecidas en la ESMA –por donde se estima pasaron unos cinco mil desaparecidos- sea por solo cuatro casos y contra un solo represor. No obstante estas críticas, las victimas decidieron seguir adelante con el juicio, porque estiman que un juicio más abarcativo, que incluya al resto de los represores, demoraría no menos de dos años. A la vez, consideran que como el Estado no puede garantizar la continuidad de los juicios es necesario aprovechar cuanta oportunidad surja.
La fiscal Mirna Goransky había impulsado la suspensión de la audiencia, con el argumento de que esta causa implica una exposición innecesaria de los testigos, que tendrán que volver a contar una y otra vez las mismas historias dolorosas cuando se realicen los juicios que investigarán a otros represores.
Yanzón también exigió que el acusado llegue esposado, como suele suceder con todos los procesados con prisión preventiva, a la sala de audiencia. Se quejó del trato dispendioso que tiene Febres, detenido en una sede de la Prefectura situada en la zona del Delta, en Tigre. Miriam Bregman, otra de las abogadas querellantes, también pidió que el imputado sea trasladado a una cárcel común, sin ningún tipo de privilegios. El tribunal consideró que “no era necesario mientras dure el proceso”, con lo que deja abierta la posibilidad de hacer lugar en el caso de que exista condena. Febres –que pidió autorización para no presenciar las audiencias hasta la lectura de los alegatos- podría llegar a recibir un castigo de hasta 25 años de prisión. La abogada también reclamó que se arbitren todas las medidas de protección necesarias para los testigos, recordando que hace más de un año desapareció Jorge Julio López, uno de los principales testigos en la causa que terminó con reclusión perpetua del represor de la policía bonaerense Miguel Etchecolaz.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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