Nota
La expropiación del Bauen tiene media sanción: 13 años en un día
Luego de una larga y complicada sesión, ya tiene media sanción la ley de expropiación del Bauen Hotel, recuperado por sus trabajadores.
Entre bombos, banderas y cohetes que asustan hasta al propio personal de seguridad del Congreso de la Nación, la trabajadora del hotel Bauen, Elsa Vera, eleva su voz para hacerse escuchar y mira fijo a los ojos. No titubea ni se asusta:
-Es hoy.
No hay esperanza ni astrología en su tono: hay convencimiento.
Son las 14.30 de una tarde calurosa y en la puerta del Congreso no parece haber lugar para la duda. Las trabajadoras y los trabajadores del hotel, que desde 2003 es autogestionado por sus trabajadoras y trabajadores en cooperativa y sin patrón, convocaron a las 14 horas en el palacio legislativo porque el proyecto de ley que declara al Bauen “sujeto a expropiación y de utilidad pública” estaba en el orden del día.
Es decir, iba a ser debatido y posiblemente aprobado en Cámara. El miércoles había sorteado tres comisiones (Presupuesto, Legislación general y Cooperativas y Mutuales) y fue parte del paquete de más de 90 leyes que el FpV buscaba aprobar y que seis horas después sería eje de discusión en los medios y redes sociales. Pero a las 14:30, entre bombos, banderas y cohetes, Elsa Vera no titubea.
-Es hoy.
No sostiene la afirmación con datos, sino con la mirada. Diez minutos antes, los rostros alegres de se desdibujaron. Les habían advertido que la sesión había llamado a un cuarto intermedio hasta las 16 y que el quorum se había caído. Los rumores y las versiones circularon: que la oposición, que el kirchnerismo, que las 90 leyes, que el pejotismo.
En el medio, el Bauen.
En ese clima y en ese bullicio que no dejó infartos de casualidad, 13 años de autogestión quedaron sostenidos en una mirada.
-Es hoy.
Lo dice Elsa Vera, que hace algo sorprendente en ese contexto: sonríe.
Más fuerte que en casa
“Es un día trascendental”, dijo Marcelo Ruarte, uno de los 120 trabajadores del Bauen, en plena calle, en pleno estruendo, previo al ingreso al recinto. Además de la ley de expropiación, también estaba en ascuas la coparticipación en ganancias de los empleados telefónicos y telecomunicaciones, por lo cual los sindicatos de FOETRA y SATSAID coparon la calle junto a trabajadores de La Litoraleña (tomada y en proceso de cooperativa) y Acoplados del Oeste (exPetinari, recuperada y con media sanción de expropiación en el Congreso bonaerense) que apoyarbn así la lucha del Bauen.
“Se corren distintas imágenes por la cabeza de los trabajadores”, sigue Marcelo Ruarte. “La ocupación, la resistencia, la puesta en marcha de semejante empresa. Hoy es un día que tendría que haber pasado antes, pero nunca es tarde cuando los funcionarios eligen ocupar el lugar que les corresponde. Si esto se aprueba, no sólo es lo mejor que nos puede pasar a nosotros, sino a todas estas empresas que fueron factores de poder de la dictadura, de la derecha, de los Macri, y hoy están en manos de los trabajadores. Hay una cuenta regresiva para los trabajadores que tendrán que entender que se abre una nueva instancia, que no tiene que ver con lo comercial: el Bauen tiene que ser cultura, un lugar de reencuentro con organizaciones de abajo, sociales, y con otras empresas”.
Cerca de la puerta, expectantes, hay tres adolescentes que cuchichean: Isabel Sequeira, Arminda Palacios y la propia Elsa Vera. Isabel trabaja desde 1993 en el hotel y dice que no cree lo que está pasando. “Estoy en las nubes. Fueron tantos años de versiones de la expropiación y nunca pasó nada. No lo podía creer cuando me dijeron. Yo no creo nada. Estoy en las nubes”.
Armina Palacios cuenta que está por cumplir 80 años, pero no dice que es la más veterana. “No me gusta: sí digo que soy la más antigua”. “Hoy es el día que nos merecemos para que nos den nuestro lugar de trabajo. Acompañada por mis compañeras me siento más fuerte. Tengo gran esperanza. El sueño mío es que el Bauen quede en manos de los trabajadores. Todos los años digo lo mismo y ya me es pesado, pero voy a estar hasta las últimas consecuencias”.
Elsa Vera trabajó 5 años con patrón y 13 en cooperativa. “Si bien hemos pasado muchos años con idas y venidas, hemos vivido todos los sentimientos habidos y por haber. Y por eso tenemos un apego que no te das una idea. Me siento más fuerte estando en el Bauen que en mi propia casa, porque en mi casa no he luchado tanto ni he vivido tantas cosas sentimentales. Y si bien es cierto que hemos estado que sí, que no, que vamos, que no nos atienden, que mil cosas, yo pienso que pasa algo, como la medicina: el médico tiene su conocimiento profesional, pero la última palabra es del de arriba”. Elsa Vera señala al cielo con los ojos. “Hoy vamos a tener la última palabra de arriba. Siento esa certeza. Hoy es nuestra última vía de recibir un okey. Todo tiene un límite: es la hora”.
Cerca de las 16 horas las trabajadoras y los trabajadores entraron al Congreso.
La psicosis legislativa
No había demasiadas certezas sobre lo que estaba ocurriendo. La novela comenzó pasadas las 12:30 cuando el oficialismo y sus aliados y los diputados de Unidad Popular, FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) y la diputada Victoria Donda alcanzaban 130 legisladores. Para que haya quorum, se precisan 129. Es decir, hubo uno más. La mayoría de los partidos de la oposición no acudieron y, durante los días previos, habían convocado a no sesionar hasta que la próxima gestión asuma el 10 de diciembre. Pero las piezas se juntaron y la Cámara sesionó y aprobó la creación de Yacimientos Carboníferos Federales como sociedad del Estado. Tras ese voto se llamó a un cuarto intermedio hasta las 16, donde prometieron incorporar rápidamente la expropiación del Bauen.
La espera se extendió porque tres legisladores riojanos del FpV -Javier Tineo, Griselda Herrera y Teresa Madera, que responden al gobernador Luis Beder Herrera- se retiraron del recinto. Los periodistas acreditados en Congreso comentaban que esa la provincia entró en negociaciones con el presidente electo, Mauricio Macri. También faltaban en sus bancas el santafesino Omar Perotti y la bonaerense Dulce Granados (esposa de Alberto Granados, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires: se casaba su hija. Tampoco estaban los sindicalistas Oscar Romero y Carlos Gdansky, el misionero Oscar Redzuk y aliados del Frente Cívico por Santiago del Estero que responden al gobernador Gerardo Zamora.
La sesión se prolonga.
Pasan las 16:30, las 17, las 17:30.
Una eternidad.
Los palcos poblados. Las trabajadoras y los trabajadores del Bauen rompen la monotonía legislativa con diversos cantos: “Se viene la expropiación” o “A ver si bajan o los vamos a buscar” son dos de los hits que más resuenan. Mientras, observan el marcador de la Cámara como si fuera la final del mundo. Cada diputado que se suma es festejado como un gol. Pero los números varían de manera infartante: 94, 95, 96, 92, 90, 84, 75, 76, 79. Y así, ida y vuelta durante horas y horas. A las 18 el contador incrementa de golpe: llega hasta 128. Se frotan las manos. Caminan de acá para allá. Se miran.
“Uno más y no jodemos más”, gritan desde las tribunas. Falta sólo un diputado para el quorum. No aparece. El presidente de la Cámara, Julián Domínguez, abre la sesión y la presidenta del bloque FpV, Juliana Di Tullio, pide tiempo porque “hay voluntad de sesionar”. Hablan también Victor De Gennaro (Unidad Popular), Pablo López y Myriam Bregman (FIT). También Victoria Donda (Libres del Sur, primera autora del proyecto del Bauen, que luego tomó Carlos Heller), que subraya que los legisladores se hicieron presentes porque están “convencidos de estar votando leyes a favor de los trabajadores”. Entre los proyectos también estaban indemnizaciones para trabajadores de Gas del Estado, de Segba (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires), de Petroquímicas Fiscales, que quedaron fuera del Programa de Propiedad Participada cuando fueron privatizadas. También, beneficios para ex trabajadores de Canal 13, Canal 11 y radios Belgrano y Excelsior. Los diputados y las diputadas nombradas fueron criticados en las redes sociales y en medios contrainformativos como Clarín y La Nación por habilitar el quorum, con sus consecuentes trolls virtuales.
A las 18:24 finalmente se alcanzó el quórum con la llegada del tucumano Isaac Broomberg.
Cuando el marcador cambió de color (de rojo a verde) para indicar que la Cámara puede sesionar los palcos rompen en aplausos. Pero el contador seguía jugando: 128, 127, 128, 126, 125, 127, 128. “¡Átenlos!”, propone alguien desde las tribunas.
Los minutos parecen años.
A las 18:28 Domínguez pide que se identifiquen todos. Hay quorum, hay aplausos y lo que sucede a continuación es extraño.
Di Tullio propone votar todo el paquete de leyes en un mismo voto, cuyas especificaciones leerá el secretario de la Cámara. La moción se aprueba. El secretario comienza entonces a leer números y números de órdenes del día, expedientes, trámites y un largo etcétera que fue aprobado por la totalidad del Congreso. Hay algunos leves aplausos. Inmediatamente, Domínguez se despide de la presidencia de la Cámara y todo concluye con la Marcha Peronista entonada a coro.
Los diputados se retiran.
Los trabajadores, en tanto, se miran.
“¿Y?”.
Federico Tonarelli, vicepresidente del Bauen, gestualiza con Carlos Heller, que le dibuja un círculo con la mano.
“Parece que me dice que se votó con todo el paquete”, interpreta.
Llama por teléfono.
Todos lo miran, nadie habla.
Los ojos de Tonarelli se humedecen y levanta la mano. Cierra el puño.
Las trabajadoras y los trabajadores rompen en gritos y saltos y abrazos.
Sí: habían conseguido la media sanción.
Freno al hartazgo
“Cuánto tiempo hace que la venimos buscando”, suspira Marcelo Ruarte. Armina Palacios agrega: “Tan grande es mi emoción que a los 79 años, después de tanta lucha, de tantas lágrimas, esto es nuestro y mis compañeros se merecen que así sea. Estoy con mi corazón más que contento”. María Eva Lossada, presidenta de la cooperativa, sintetiza: “Me hicieron temblar, pero seguimos fuertes como siempre. No ganamos sólo nosotros: ganaron todos los que creen en este proyecto y nos dan fuerza día a día. Estamos muy alegres. Me emociona mucho. Gracias a todos los que nos apoyaron. Demostramos que los negros pueden llevar una empresa adelante y es un mensaje a muchas cooperativas que necesitan fuerza para seguir”.
Federico Tonarelli, que durante toda la jornada estuvo con el celular pegado a la oreja o cantando o nervioso, puede finalmente sentarse y hablar dos minutos con lavaca. “En un momento pensé: ya está”, dice. “Me pasa de todo por la cabeza. Acá entré con mi viejo que falleció hace 3 años, y me hizo prometerle que sigamos hasta que logremos la expropiación. Pasan infinidad de cuestiones personales en medio de todo esto, que es un gran conflicto político. Ahora, tranquilidad. Pero esto sigue. Vamos a tomarnos algunos días y después pensaremos en la media sanción que falta en el Senado, en su reglamentación. El Bauen llega bien. Llega con hartazgo en relación a las cosas que vimos y vivimos todos esta tarde. Nos tienen hartos. Pero más allá de eso, tranquilos: vivimos de nuestro trabajo”.
Y en las escalinatas del Congreso, mientras las trabajadoras y los trabajadores bajan al ritmo de cantos y aplausos en dirección al hotel para festejar con un brindis, la mirada se cruza nuevamente con Elsa Vera, que mira y sonríe radiante, en un mar de abrazos:
-Era hoy.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
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Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone

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