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Que viva el periodismo: las respuestas a los ataques a la prensa

En la antesala del 7J Periodistas Argentinas SIPreBA, ARGRA y FATPren reunieron a unos 200 profesionales de la comunicación en Plaza de Mayo para una acción colectiva. Periodistas Argentinas además difundió un video y un documento que refleja la situación del sector y la cronología de los ataques a la prensa. Son algunas de las respuestas frente a un gobierno que ha tomado como enemigo al periodismo. El grito por Pablo Grillo. Las estrategias para convertir al periodismo en un perro faldero, la cronología de los atropellos. Las imágenes, videos y documentos.
El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPreBA), la Asociación de Reporteros Gráficos de la Argentina (ARGRA) y la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) y Periodistas Argentinas organizaron este jueves una foto colectiva en Plaza de Mayo, a dos jornadas del Día del y la Periodista en la Argentina, bajo el lema “Basta de ataques a la prensa”.

Censura y Salarios de pobreza: dos de los signos del presente para el ejercicio del periodismo. Fotos Juan Valeiro
La convocatoria reunió a más de 200 profesionales que se instalaron de espaldas a la Casa Rosada con la bandera y el lema de la convocatoria y exhibieron pancartas con fotos de las represiones sufridas por la prensa en los últimos tiempos y un conjunto de palabras: Censura, Violencia, Persecución, Hostigamiento, Doxeo, Ajuste, Salarios de pobreza, Silenciamiento, y una que sintetiza una respuesta: Basta.

Fabián Grillo con la imagen de su hijo Pablo, que salió de terapia intensiva para continuar su rehabilitación. Fotos Juan Valeiro
Cada una de esas imágenes y palabras fueron luego pegadas en la valla que divide a Plaza de Mayo para mantener a la gente alejada de la casa de gobierno. Además de la posibilidad de encontrarse, para las y los periodistas la convocatoria tuvo un punto particularmente fuerte en los gritos de apoyo al fotógrafo Pablo Grillo, que salió de terapia intensiva y está con los ejercicios de rehabilitación tras el ataque de la Gendarmería que el 12 de marzo le disparó a la cabeza un proyectil de gas lacrimógeno que le provocó pérdida de masa encefálica.

La imagen en la Plaza, el periodismo congregándose para un reclamo frente al hostigamiento, la violencia, la censura, el acoso y la precarización laboral.
El documento de Periodistas Argentinas
Por su parte la organización Periodistas Argentinas, que también participó en la acción de Plaza de Mayo, divulgó un documento titulado Informe 7J. Que viva el periodismo: nuestra respuesta a los ataques a la prensa, que acompaña con un video que reproducimos aquí más abajo.

Georgina Barbarossa durante la filmación. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
Grabado en Mu Trinchera Boutique, intervienen Nancy Pazos, Georgina Babarossa, Rolando Graña, Silvia Naishtat, Carlos Ulanovsky, Analía Argento, Ezequiel Fernández Moores, Cynthia García, Gabriela Pepe, Agustín Lecchi, Fernanda Guillot, , Ernesto Lamas, Franco Torchia, Larisa Kejval, Verónica Castañares, Javier Borrelli, Sabina Mina, , Sebastián Lacunza, Silvina Márquez, Alejandra Benaglia, Telma Luzzani, María Cafferata, Gabriela Navarra, Luisa Valmaggia, Eugenica Morea, Valeria Cantor, Claudio Mariani, Leticia Martin, Adriana Lorusso, Ana Cacopardo, Gisela Busaniche, Martín Ulacia, Delfina Torres Cabreros, Facundo Pedrini, Silvina Quintals, Gabriela Vizental, Miriam Lewin, Jessica Ferradas y Sergio Ciancaglini.

Nancy Pazos. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
El informe explica de qué modo se busca convertir al periodismo en un perro faldero con “una campaña verbal que busca desmoralizar y cansar a través de la apología del odio”. Detalla el objetivo de adoctrinamiento y destaca: “Cuando el periodismo es atacado la víctima es el Estado de Derecho”.
Explica las estrategias del oficialismo: usar los tribunales para castigar y amedrentar, la sustitución y reemplazo de periodistas por propagandistas, la represión directa por parte de fuerzas de seguridad en las manifestaciones públicas, y las políticas de salarios miserables y condiciones de precarización laboral. Y detalla una cronología de los ataques sufridos por la prensa por parte del poder oficial. Las tres consignas que plantea el documento:
- Que viva la libertad de expresión.
- Que viva el periodismo.
- Que viva la democracia.
Aquí, el informe completo de Periodistas, seguido por el video elaborado para el 7 de Junio.

Cynthia García, Franco Torchia y Miriam Lewin. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
INFORME 7J
Ǫue viva el periodismo: nuestra respuesta a los ataques a la prensa
El rol que cumple el periodismo en una democracia está bajo ataque directo. Las razones no son ningún secreto: cuando se ha logrado coartar la capacidad del periodismo de informar a la opinión pública sobre los manejos del poder, actuar con impunidad es más fácil.
En tiempos así, la función misma del periodismo es considerada enemiga por tres motivos:
- Cuando el aumento de la desinformación y las noticias falsas erosiona nuestra realidad compartida, el periodismo garantiza un flujo de noticias e información confiables que la opinión pública necesita para tomar decisiones, ya sea sobre la política, su economía personal o sus vidas.
- Mientras que la polarización tensa al extremo nuestras relaciones sociales, el periodismo fomenta ese entendimiento mutuo que permite que una nación diversa y dividida se comprenda. La información veraz tiende puentes entre los reclamos y necesidades sociales y el poder que debe asumirlos y resolverlas.
- A medida que la creciente desigualdad socava la confianza de la sociedad, el periodismo plantea preguntas difíciles y expone verdades ocultas, permitiendo que la ciudadanía exija respuestas e identifique claramente a los responsables de darlas.
Si el periodismo está diseñado para ser un perro guardián, el objetivo ahora es domesticarlo para que se convierta en un perro faldero.

Ezequiel Fernández Moores y Analía Argento. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
¿Cómo intentan lograrlo?
La primera parte de la estrategia consiste en sembrar la desconfianza y fomentar el acoso a periodistas y a sus organizaciones. Se trata, en gran medida, de una campaña verbal que busca desmoralizar y cansar a través de la apología del odio. Hoy en día, quienes informamos sobre personas poderosas o investigamos temas controvertidos recibimos una catarata de amenazas y mensajes intolerantes. Ese ruido en las redes sociales puede extenderse rápidamente al mundo real. Y por más que nos hayamos preparado para esos ataques, nos preocupamos enormemente cuando las amenazas se extienden a nuestros hijos que están en la escuela, a nuestros familiares que están en su trabajo, y a nuestros padres que están en casa.
El objetivo no solo es asustarnos.
Es adoctrinar a la gente para que nos deteste y desconfíe de nosotros. Es adoctrinar a la gente para que nos deteste y desconfíe de nosotras.
Es condicionar a la gente para que crea que merecemos cualquier cosa que nos pase.
A corto plazo, esto tiene un efecto disuasorio, obligando a preguntarse si se justifican las inevitables consecuencias de investigar un caso. A largo plazo, lo que se genera es un clima propicio para extinguir la libertad de expresión plural y diversa, que no es un derecho exclusivo de la prensa, sino de toda la sociedad. Cuando el periodismo es atacado la víctima es el Estado de Derecho.
La segunda parte de la estrategia es usar los tribunales para castigarnos. Hasta la demanda más intrascendente es costosa e invasiva, y defenderse consume mucho tiempo. Desgasta y erosiona la reputación de las personas y del oficio.
La tercera parte de la estrategia apunta a la sustitución. No basta con atacar a las y los periodistas: buscan reemplazarnos con propagandistas, quienes simulan desempeñar un papel periodístico, cuando en realidad lanzan preguntas fáciles a los funcionarios y repiten fielmente los argumentos del partido gobernante.
La cuarta parte de la estrategia es física: golpearnos, gasearnos, atropellarnos con las fuerzas de seguridad cuando estamos cumpliendo nuestra tarea. El objetivo es impregnar la cobertura de noticias de miedo real y concreto.
La quinta parte de la estrategia es someternos con salarios miserables y condiciones laborales de total precariedad y multiempleo que generan remuneraciones de pobreza.
No somos la oposición de nadie.
Tampoco somos los aplaudidores de nadie.
Nuestra lealtad es con la verdad y con una opinión pública que merece conocerla. El miedo es contagioso, pero también el coraje.
Este 7 de junio, juntas, juntos, más que nunca y como cada día, queremos y debemos expresar aquello que nos impulsa a ejercer este oficio maravilloso, que es también un trabajo que tiene derechos y una vocación que merece respeto.
Que viva la libertad de expresión. Que viva el periodismo.
Que viva la democracia.1
1 Declaración basada en las palabras del presidente y editor de The New York Times, A.G. Sulzberger.

Silvia Naishtata, Carlos Ulanovsky y Claudia Acuña. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
Un método global y su aplicación en Argentina
El texto que antecede está basado en una conferencia que ofreció el
14 de mayo el editor de The New York Times, adaptado al contexto argentino que, como queda claro en sus palabras, es global y es de peligro: somos el blanco de un sistema de destrucción de la información periodística que no tiene precedentes históricos por su forma, su persistencia y su método, repetido en diferentes países y aplicado a una diversidad de periodistas. Argentina no es la excepción, sino la regla, pero esta generalización tiene características que en este informe tratamos de sistematizar, para exponerlas públicamente, comprender sus mecanismos y organizarnos para cuidarnos, tanto al oficio como a nosotras y nosotros mismos: estamos en riesgo.
Identificamos así tres factores que caracterizan este ataque sistémico:
- Los ataques a la libertad de informar.
- Las agresiones a las y los periodistas que cubren hechos sociales que el gobierno no quiere que se informen a la sociedad.
- El incumplimiento de los derechos laborales de quienes ejercemos este oficio.
Frente a este panorama exigimos:
Al Poder Ejecutivo:
- Que garantice la plena vigencia de los derechos a la libertad de expresión y de información.
- Que instruya y capacite a las fuerzas de seguridad para que respete el trabajo de la prensa.
- Que cese su apología del odio hacia la prensa.
Al Poder Judicial:
- Que tramite con la celeridad que corresponde las denuncias sobre ataques a personas y organizaciones, así como los amparos y habeas corpus colectivos presentados y que hoy se encuentran en el limbo de la indefinición de a qué ámbito judicial le corresponde cumplir con la tarea de investigar y garantizar el firme cumplimiento de las leyes vigentes.
- Que sancione a los responsables de los ataques a la libertad de expresión y de informar de manera ejemplificadora, como forma de detener la impunidad de la reiteración.
A las empresas:
- Que cumplan con las leyes laborales vigentes y el Estatuto del Periodista Profesional.
Que garanticen que las negociaciones paritarias sean un ámbito de escucha respetuosa de las demandas, que parte del reconocimiento de sus incumplimientos y la voluntad de regularizar acorde a la ley vigente la situación de todas las y los trabajadores de prensa.
- Que asuman la responsabilidad que tienen cuando se ataque a la o el periodista que trabaja en sus medios, poniendo a su disposición las herramientas legales y de contención que requiere una violencia de este tipo.
A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
- Que el Relator Especial para la Libertad de Expresión realice una visita in loco para documentar los ataques a la prensa.
- Que considere que la situación argentina es una oportunidad para crear mecanismos de protección y prevención que impidan que estas violencias escalen: nuestro país y el mundo necesita urgente que paremos de contar víctimas.
Los datos
- Ataques a la libertad de informar
El informe del Monitoreo de Libertad de Expresión del Foro de Periodismo Argentino (Fopea), elaborado en 2024 y titulado “El asedio al periodismo debilita la democracia”, registró 179 agresiones en el país, el segundo número más alto desde que se inició el relevamiento en 2008. En promedio, hay un ataque cada dos días. Esta cifra representa un aumento del 53 % en los casos registrados respecto a 2023 y un 103 % en comparación con 2022. Del total de agresiones, 56 fueron atribuidas al presidente Javier Milei.

Agustín Lecchi. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
Entre los tipos de ataque más frecuentes, el 45,25 % correspondió a discursos estigmatizantes, el 25,14 % a agresiones físicas y el 11,73 % a restricciones en el acceso a la información.
Los periodistas de televisión fueron los más agredidos, con 73 víctimas, seguidos por los de radio (47), organizaciones periodísticas (30), medios digitales (25) y diarios (23).
En cuanto a la distribución geográfica, las regiones más afectadas fueron la ciudad de Buenos Aires, con 105 casos, la provincia de Buenos Aires (14), Tucumán (10), Córdoba (7) y Río Negro (7).
Según reporta la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su informe de abril de 2025, “el presidente Milei no ha ofrecido ninguna rueda de prensa desde su asunción en diciembre de 2023. Sólo concede entrevistas a un grupo reducido de periodistas” y “más de medio centenar de periodistas y medios han sido blanco de insultos o de acusaciones de hechos de corrupción sin presentar ninguna evidencia” .2
Un estudio de la consultora Methodo para Fopea que analizó más de 2,4 millones de interacciones en redes sociales reveló que las agresiones desde el poder amplifican la violencia digital contra la prensa y contabilizó 240.000 menciones peyorativas al periodismo por parte del Presidente Milei y su entorno.3
Por su parte, Reporteros sin Fronteras (RSF) expresó en su último informe: “RSF se encuentra en estado de alerta ante las crecientes amenazas al periodismo en Argentina desde la
2 https://www.sipiapa.org/2025-reunion-medio-ano/argentina-n1300094
3
https://www.infobae.com/america/agencias/2025/04/29/ataques-a-la-prensa-crecieron-un-53-en-argentina-e n-2024-segun-foro-de-periodismo/
asunción de Javier Milei. Además de una retórica extremadamente agresiva e inaceptable, el jefe de Estado y los poderes públicos han fomentado la concentración de los medios de comunicación y limitado el pluralismo y la diversidad, afectando especialmente a los medios más vulnerables. Esta combinación de retórica hostil, violencia física, acoso judicial y digital evidencia un profundo deterioro de la libertad de prensa. Es imperativo que esta ofensiva llegue a su fin y que el gobierno argentino respete y garantice el ejercicio del periodismo en el país”.

Grupo de Periodistas Argentinas. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
2. Las agresiones a las y los periodistas que están cubriendo hechos sociales que el gobierno no quiere que se informen a la sociedad: cronología de la represión a la tarea de informar
No existen registros completos de la cantidad de periodistas que han sufrido agresiones por parte de las fuerzas de seguridad mientras hacían cobertura de noticias y esa falta dice mucho acerca de la situación de indefensión que atravesamos. Lo que sigue entonces es incompleto y enumera solamente las agresiones registradas por Periodistas Argentinas y otras organizaciones de prensa y resume las gestiones ante el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, todas hasta hoy sin respuesta. Ninguna de las denuncias o acciones legales (amparos, habeas corpus colectivos) han sido resueltas por la justicia hasta el momento de presentar este informe y esa indefinición dice mucho acerca del deficiente funcionamiento de las leyes y procedimientos de protección que están vigentes, pero desactivadas en el accionar concreto.

Gabriela Vizental, Facundo Pedrini y Silvina Quintans. Fotos: Paloma García para Periodistas Argentinas.
26 de diciembre de 2023: Periodistas Argentinas y la Asociación de Revistas Culturales (AReCIA) presentaron un habeas corpus colectivo porque “mañana miércoles 27 de diciembre, en el marco de una movilización, deben cumplir con su trabajo que entienden se siente amenazado”. Las medidas de protección solicitadas fueron dos: “se le requiera al Ministerio de Seguridad de la Nación y de CABA las instrucciones que impartieron a las fuerzas de seguridad para interactuar con los trabajadores de prensa y que se ordene a esas fuerzas que no repriman ni dificulten su trabajo”. Los habeas corpus son medidas de protección de la violencia estatal que no requieren firma de abogados y que el Poder Judicial debe resolver en 24 horas, máximo. El juzgado de turno –Contencioso Administrativo Federal Nª7– decide reconducir la presentación como “una acción de amparo” –que requiere patrocinio legal– y se declaró incompetente.
27 de diciembre de 2023: La Cámara de Apelaciones en los Contencioso Administrativo Federal confirmó la resolución. Ese mismo día, en tanto estaba el proceso de sorteo del juzgado que trataría el amparo, fue detenido el periodista Martín Brunas, hecho que motivó una nueva presentación de Periodistas Argentinas ante la Cámara de Apelaciones y derivó en un nuevo hábeas corpus. En la movilización también fueron agredidos los cronistas Heber Ybañez (Telefé), Manuel Jove (TN), Alan Ferraro (TN) y Emanuel Herrera. Se determina que el juzgado de turno sería el Nª 6.
29 de diciembre de 2023: Periodistas Argentinas y AReCIA realizan una presentación para solicitar la excepción para que se trate el amparo presentado a pesar de la feria judicial en
virtud de las movilizaciones previstas por distintas organizaciones sociales durante enero de 2025.
3 de enero de 2024: El fiscal Miguel Ángel Gilligan determina que no hay razones para habilitar la feria judicial y tratar el amparo. Ese mismo día la jueza de turno del tribunal Nª 11 resuelve que sí y habilita su trámite.
4 de enero de 2024: El juzgado de turno se declara incompetente.
9 de enero de 2024: La fiscalía general de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo solicita elevar el trámite a la Corte para que resuelva la competencia.
11 de enero de 2024: La Cámara desestima el pedido fiscal, ratifica la habilitación de la feria y remite la causa a la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional de CABA.
15 de enero de 2024: El juzgado de turno en el que recae la causa la remite al juzgado de origen, el Nª 11, donde originalmente se radicó el pedido.
16 de enero de 2024: El juzgado Nº 11 reitera su incompetencia y la remite al Juzgado Criminal y Correccional Nª 10.
18 de enero de 2024: El juzgado Nº 10 se declara incompetente.
19 de enero de 2024: La causa se elevó a la Corte Suprema de la Nación para que resuelva la competencia. Hasta ahora –mayo de 2025– no se expidió. El pedido de amparo a las y los trabajadores de prensa ya cumplió 17 meses y acumuló 366 fojas.
20 de enero de 2024: Periodistas Argentinas presentó un informe de las agresiones y el recorrido de la causa judicial ante la CIDH para solicitarle que “requiera al Estado argentino que se “abstenga de realizar actos que comprometan la vida, la integridad personal, la seguridad y la labor profesional de las y los periodistas durante las movilizaciones sociales”.
31 de enero de 2024: Durante la movilización que se realizó en el marco del tratamiento de la llamada Ley Bases en el Congreso de la Nación fue agredido el periodista Lucas Pedulla, que fue golpeado con un palo en el cuerpo y su celular, al caer de su mano, destrozado por las fuerzas de seguridad. El periodista de revista MU fue uno de los dos firmantes del habeas corpus presentado en diciembre. También fueron quemados por el gas disparado por las fuerzas de seguridad los fotógrafos Ignacio Yuchark (MU) y Rodrigo Abd (AP).
1 de febrero de 2024: En el marco del tratamiento legislativo de la llamada Ley Bases fueron agredidos por las fuerzas de seguridad al menos 35 trabajadores de prensa, la mayoría heridos por balas de goma y quemados con gas pimienta.
9 de febrero de 2024: La ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con la Academia Nacional de Periodismo, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), Fopea, Fundación Led y Periodistas Argentinas. Estuvieron presentes también el secretario de
Seguridad Nacional, Vicente Mario Ventura Barreiro; el secretario de Medios, Eduardo Serenellini, y el jefe de gabinete del ministerio de Seguridad, Carlos Manfroni. Periodistas Argentinas describió ante la
ministra la coreografía que se repetía en el accionar de las fuerzas de seguridad: mientras reprimen la protesta, al mismo tiempo y como parte de la misma operación, gaseaban, golpeaban o detenían al periodista que estaba registrando el hecho, con lo cual no sólo se agredía a la prensa, sino que se atentaba también contra la circulación de la información que transmitían. Se le preguntó, entonces, si se habían dado instrucciones de golpear a la prensa y/o obstaculizar su tarea. Respondió la ministra: “Sería de brutos o de idiotas pretender que no circule la información en estos días porque es imposible. La puede registrar cualquiera, desde un balcón o desde dónde sea. Tenemos el caso de Kostecki y Santillán, por ejemplo”. Bullrich se refirió así a un caso de represión de la protesta social que tuvo como consecuencia dos asesinatos y por el que fueron condenados varios agentes de las fuerzas de seguridad, entre ellos, el responsable del operativo. La reunión se realizó el mismo día en que la CIDH expresó su preocupación por la falta de garantías de la prensa y los derechos de la protesta social; también, la misma jornada en que el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), acompañados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), presentaron ante el Juzgado Federal 6 una denuncia penal para que “se investigue a los responsables de las represiones del 31 de enero y del 1 de febrero en el Congreso”.
1 de marzo de 2024: Durante la jornada de votación de la llamada Ley Bases en la Cámara de Diputados de la Nación fueron detenidos, gaseados y golpeados al menos cinco trabajadores de prensa, la mayoría mientras transmitía en vivo.
18 de marzo de 2024: En el marco de una movilización de organizaciones sociales realizado en la el Puente Pueyrredón fueron agredidos el cronista Carlos Ferrara (Canal 9) y su equipo técnico -quien sufrió golpes y una lesión en los ojos por el gas pimienta, por lo que debió ser trasladado al hospital para recibir asistencia mediante oxígeno y sedación-; Leo Godoy (A24) y su equipo técnico -quien fue reprimido mientras transmitía en vivo-; y Rodrigo Abad, fotoperiodista de Associated Press (AP), también afectado por los gases.
26 de marzo: El fotógrafo Damián Dopacio (NA) había sacado la foto de una nena que fue gaseada durante la marcha de los jubilados. Luego lo gasearon.
10 de abril de 2024: Varios periodistas y reporteros gráficos sufrieron agresiones por parte de las fuerzas de seguridad mientras hacían su trabajo de cobertura de la marcha de organizaciones sociales. Diego Ricciardi, del canal Crónica TV, recibió un balazo de goma en el mentón. Fue trasladado al hospital Ramos Mejía, donde lo anestesiaron y extrajeron la bala. La cronista de radio Continental Flor Fossatti fue golpeada en la nuca por una tonfa policial. Dijo haberle gritado al policía que estaba haciendo una cobertura periodística mientras le mostraba el carnet de la radio, pero el agente igual la golpeó. La fotorreportera Paula Acunzo -freelance para la agencia fotográfica Zuma Press- fue golpeada por una tonfa policial en el estómago por un policía que le exigía que se fuera. Mientras corría, la Policía de la Ciudad le disparó un balazo de goma en la parte trasera de la pierna izquierda.
El fotoperiodista Federico Rotter, que hacía un trabajo para la agencia italiana Nur Photo, recibió cuatro balazos de goma: uno en el tobillo y tres en la pierna derecha.
6 de junio de 2024: El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona denuncia penalmente, en vísperas del Día del Periodista, a la periodista Nancy Pazos, presidenta de Periodistas Argentinas “por la presunta comisión del delito de instigación a cometer delitos”. En otro juzgado el ministro presentó otra denuncia contra el periodista Darío Villarroel.
11 de julio de 2024: La CIDH realiza una audiencia para tratar el tema de la criminalización de la protesta en Argentina y las restricciones a la libertad de expresión. En ese marco, el CELS cita el caso de la periodista Nancy Pazos, denunciada por el ministro de Justicia.
12 de junio de 2024: En el marco de la movilización convocada durante el tratamiento de la Ley Bases el equipo del Grupo América, integrado por el periodista Christian Balbo y su camarógrafo, Rocío Bao (Infonews) y Diego Fernández (C5N) fueron afectados por el gas pimienta lanzado por las fuerzas de seguridad responsables del operativo. En tanto, Mariano Dalaison (fotógrafo independiente) recibió disparos de balas de goma en la cara.
28 de agosto de 2024: Este miércoles, durante la habitual marcha de jubilados en la zona del Congreso de la Nación, la Policía Federal agredió con gas pimienta al cronista Pablo Corso (LN+), al camarógrafo Marcelo Baldasarre (Canal 9) y al equipo de C5N. En la transmisión en vivo de LN+ se ve cómo la cámara de ese canal es rociada por gas pimienta mientras se escuchan los gritos de los manifestantes y de los periodistas.
29 de agosto de 2024: El juzgado Criminal y Correccional Nª 4, a cargo del juez Ariel Lijo, desestimó la denuncia del ministro de Justicia contra la periodista Nancy Pazos.
16 de septiembre de 2024: Periodistas Argentinas presenta el “Informe sobre ciberacoso a Periodistas Mujeres: la tecno censura”. Denuncia que “En la Argentina, en los últimos meses, se ha observado una escalada significativa de trolling contra mujeres periodistas, pero con una particularidad: las agresiones ya no solo provienen de usuarios no verificados o bots, sino también y principalmente de cuentas verificadas y de integrantes del dispositivo de comunicación oficial, quienes utilizan sus cuentas personales en las redes sociales (especialmente las de X) para multiplicar mensajes que descalifican y desacreditan la credibilidad de estas comunicadoras”. El informe resume 16 casos de periodistas acosadas.
5 de marzo de 2025: En el marco de la marcha de los miércoles de los jubilados al Congreso de la Nación fueron agredidos varios periodistas, entre ellos, Claudia Acuña, fundadora de la revista MU y lavaca.org , vicepresidenta de Periodistas Argentinas, una de las dos firmantes del habeas corpus colectivo presentado en diciembre de 2024 y quien participó de la reunión con la ministra de Seguridad realizada un mes antes. Acuña “fue impedida de realizar su trabajo, hostigada, amenazada, y acusada falsamente de estar haciendo un piquete (corte de la vía pública). Un policía federal la empujó y la hizo perder el equilibrio, en una técnica que repetidas veces hacen las fuerzas de seguridad sobre los manifestantes, dejándola atrapada detrás del cordón policial con la intención de restringir sus movimientos”. También fue agredido con gas pimienta el fotógrafo Juan Valeiro, quien la
acompañaba en esa cobertura. Por su parte, Gabriela Navarra, integrante de Periodistas Argentinas, fue herida con balas de goma en piernas, torso y brazos.
12 de marzo de 2025: En el marco de la marcha de las y los jubilados al Congreso de la Nación, el fotógrafo Pablo Grillo (trabajador independiente) recibe el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la intersección de las calles Yrigoyen y Solís cuando estaba haciendo su trabajo. El disparo fue ejecutado por un gendarme.
25 de marzo de 2025: Otro miércoles de marcha de las y los jubilados al Congreso. Miguel Lo Bianco, camarógrafo de la agencia Reuters fue atropellado por la policía motorizada. El fotógrafo Damián Dopacio (NA) y la cronista Maru Malpeli (IP) fueron algunos de los trabajadores de prensa que sufrieron las consecuencias del gas pimienta arrojado por las fuerzas de seguridad en forma dirigida y a pocos centímetros de distancia. También sufrieron agresiones por parte de las fuerzas de seguridad el cronista Francisco Pandolfi (MU/lavaca) quien fue amenazado por un policía, y Tadeo Bourbon, el fotógrafo que lo acompañaba en la cobertura fue gaseado en cuello, brazos y manos.
2 de abril de 2025: Durante la marcha de los jubilados el reportero Diego Gómez fue atropellado por efectivos de la policía motorizada en Callao y Mitre. Tuvieron que sacarlo en andas mientras lo atendían en la calle porque un cordón de gendarmes casi lo pasa por arriba de nuevo.
16 de abril 2025: Como saldo de la marcha de las y los jubilados al Congreso la Comisión por la Memoria reporta una persona detenida y al menos 116 personas heridas, entre ellas una niña de 13 años. Muchos de los afectados fueron periodistas que estaban cubriendo los hechos, incluso un reportero gráfico fue lesionado por el disparo de un arma Byrna. Entre ellos, el cronista Lucas Pedulla (revista MU/lavaca), los fotógrafos Edgardo Gómez y Eduardo Sarapura, fotógrafos de Tiempo Argentino y Rodrigo Ruiz, fotógrafo de la revista Cítrica.
17 de abril de 2025: Periodistas Argentinas presentó ante la CIDH un resumen de las agresiones a la prensa y solicitó la visita in loco del relator especial de Libertad de Expresión.
19 de abril de 2025: El Presidente Javier Milei utiliza sus redes sociales para transmitir el siguiente mensaje: “Creo que la gente no odia lo suficiente a estos sicarios con credencial de supuestos periodistas. Si los conocieran mejor los odiarían aún mucho más que a los políticos”.
22 de abril de 2025: El periodista Norberto Navarro fue agredido violentamente por una persona aún no identificada. Fue internado tras recibir un golpe en la cabeza por la espalda.
29 de abril de 2025: El asesor presidencial Santiago Caputo amenaza al reportero gráfico Antonio Becerra, del diario Tiempo Argentino.
3 de mayo de 2025: El Presidente Javier Milei utiliza sus redes sociales para reiterar el mensaje “no odiamos suficientemente a los periodistas” y lo ilustra con fotos de los periodistas Carlos Pagni, Jorge Fontevecchia y Jorge Rial. También retuiteó un mensaje en el
que se acusa de operadores y se nombra a los periodistas Marcelo Bonelli, María O’Donnell, Ignacio Ortelli, Luis Novaresio, Flor Donovan, Ramón Indart, Martín Rodríguez Yebra, Andy Kusnetzoff, Matías Martin y Sofía Martínez.
7 de mayo de 2025: Este miércoles, durante la marcha de las y los jubilados al Congreso, la cronista de IP Noticias Aldana Flores quedó en medio de un amontonamiento cuando golpeaban y detenían al sacerdote Paco Olveira. El camarógrafo que la acompañaba logró salir del tumulto, pero ella quedó atrapada. En las imágenes que se vieron de la cobertura, se escucha gritar a la periodista que no le pegaran. “Los agentes de policía me pegaron con los escudos y me patearon”, contó después. Al menos cinco fotógrafos y cronistas recibieron en los ojos gas lanzado por las fuerzas de seguridad.
9 de mayo de 2025: El presidente Javier Milei presentó ante la Cámara Federal denuncias penales contra Carlos Pagni, de La Nación, Viviana Canosa, de Canal 13, y Ari Lijalad, de El Destape, por calumnias e injurias. La presentación contra Pagni fue realizada en los tribunales de Comodoro Py y la investigación quedó a cargo, por sorteo, del juez Rafecas. Allí también se recibió la denuncia contra Lijalad, ya que recayó en el Juzgado Federal N°6, que está vacante y es subrogado por Rafecas. Mientras que la denuncia contra Canosa quedó a cargo del juez federal Sebastián Ramos.
14 de mayo de 2025: Durante la habitual ronda de jubilados en el Congreso de la Nación al menos cinco reporteros fueron agredidos con gas pimienta arrojado a corta distancia por las fuerzas de seguridad. El periodista Lucas Pedulla (revista MU) recibió gas en los ojos y cuello que le produjo quemaduras. Rafael García Palavecino (C5N) y el camarógrafo que lo acompañaba fueron atacados con gas pimienta tirado por los efectivos policiales a poca distancia de sus caras, lo cual interrumpió la cobertura que estaban haciendo del momento en que efectivos de las fuerzas se llevaban detenidas a unas personas. El cronista debió ser atendido por los paramédicos. Nicolás Munafó (C5N) fue otro de los cronistas agredidos.
21 de mayo de 2025: Los fiscales federales Ramiro González y Paloma Ochoa dictaminaron para que se declare «la falta de acción pública» en el caso de Pagni y Lijalad. El juez federal Daniel Rafecas deberá decidir si archiva la denuncia o continúa solo con el impulso de la querella. La fiscalía que le corresponde a Viviana Canosa todavía no emitió dictamen.
21 de mayo de 2025: Tras la brutal represión policial durante la cobertura de los reclamos de los jubilados frente al Congreso, varios trabajadores de prensa resultaron heridos y otros detenidos. La fotógrafa Mariana Nedelcu (Clarín, Reuters y El País de España), el fotógrafo Rodrigo Ruiz, (revista Cítrica), el periodista Pablo Corso (LN+), el camarógrafo Diego Pérez Mendoza (LN+), la periodista Lula González (El Destape) y el periodista Francisco Pandolfi (revista MU) fueron agredidos con gas pimienta y golpeados por las fuerzas de seguridad. Corso fue alcanzado por una bala de goma. Además, los fotógrafos Javier Iglesias (trabajador independiente) y Tomás Cuesta (AFP/La Nación/Amnistía Internacional) fueron detenidos brutalmente. Cuesta fue liberado esa misma noche. Iglesias recuperó su libertad el jueves 22.
23 de mayo de 2025: Mediante la resolución Nª 1319/2025 de la Secretaría de Medios, publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno restringió las acreditaciones en la Casa Rosada. Entre los nuevos
lineamientos establecen: un máximo de 25 acreditados en la Sala de Periodistas y, de 36, en la Sala de Conferencias; control de métricas de los medios acreditados, código de vestimenta formal, moderación de preguntas y limitación para circular en algunos espacios.
25 de mayo de 2025: El periodista Hugo Alconada Mon revela en el diario La Nación un informe secreto de la Secretaría de Inteligencia del Estado que habilita tareas de inteligencia sobre actores que «erosionen la confianza pública» en los funcionarios del Gobierno nacional o que generen una «pérdida de confianza» en las políticas económicas oficiales. El plan establece como foco de interés a periodistas, economistas, académicos y otros actores que pudieran influir en la opinión pública. La Oficina del Presidente admitió en un comunicado que existe el informe, pero afirmó que no contempla actividades de persecución política. Después de publicar la nota Alconada Mon fue atacado con diez intentos para tomar el control de su cuenta de WhatsApp. También sufrió un intento de ingresar a su cuenta en la red social X, además de enviarle insultos y amenazas a su teléfono celular desde cuatro números telefónicos distintos, y registrarlo con su nombre en una página pornográfica.
27 de mayo de 2025: En la marcha de jubilados, el fotógrafo Antonio Becerra –que había sido amenazado por Santiago Caputo– es gaseado mientras cubría la protesta.
4 de junio de 2025: El juez Rafecas desestimó denuncias del presidente Javier Milei contra los periodistas Pagni y Lijalad, al considerar que no existió delito y que sus expresiones están amparadas por el derecho a la libertad de expresión.
3. El incumplimiento de los derechos laborales de quienes ejercemos este oficio
La mayoría de las y los trabajadores de prensa perciben salarios por debajo de la línea de pobreza y enfrentan condiciones de precariedad laboral. Para alcanzar un ingreso digno, muchos se ven obligados al pluriempleo y a jornadas laborales extensas.
Los datos de la encuesta realizada por Sipreba en 2025 son alarmantes:
- El 70,4% de las y los trabajadores de prensa cobran salarios por debajo de la línea de pobreza.
La situación es peor si se analiza por rama periodística:
- En el sector prensa escrita los sueldos por debajo de la línea de pobreza escalan al 80,57% y trepan hasta el 92,12% en la categoría redactor/a.
- En las radios el 66,7% tiene ingresos inferiores a la línea de pobreza.
- En la prensa televisada el porcentaje desciende a 40,48%. No obstante, supone un aumento de 40 puntos respecto al año anterior.
- Esto implica que apenas el 4,8 % del total de las y los periodistas tiene un sueldo que le alcanza para vivir.
- El 52,2% de las personas encuestadas afirmó tener dos o más trabajos remunerados. Del total, el 37,5% tiene dos empleos y el 17,5% tres trabajos o más.
Por otra parte, cada vez son menos quienes acceden a empleos en empresas periodísticas que garanticen derechos básicos como aportes jubilatorios, licencias pagas o aguinaldos. La figura del monotributo o “facturero” se ha convertido en la norma.
Los pagos por nota con entrevistas y producción oscilan entre los trece mil ($13.000) y los cuarenta mil ($40.000). A esto se suman plazos de cobro que, en muchos medios, superan los 30 días e incluso se extienden hasta seis meses. Solo para llegar a cubrir la canasta básica de alimentos (de $1.110.000) se necesitan producir entre 85 y 30 notas al mes.
Los llamados “colaboradores” deben asumir además los costos de aportes sociales, Internet, luz y teléfono, servicios indispensables para producir las notas que luego los medios reproducen.
En contexto de agresiones de las fuerzas de seguridad, las y los periodistas contratados deben además proveerse de los elementos de protección y no cuentan con seguro ni médico ni de compensación de daños.
A esta crisis, se sumó el ajuste y desfinanciamiento de los medios públicos, que dejó a más de 300 trabajadores y trabajadoras de prensa sin empleo, en un contexto de mercado cada vez más reducido. Tal como sintetizó Reporteros Sin Fronteras en un informe, “el cierre, el 4 de marzo de 2024, de la agencia pública de noticias Télam, una de las más antiguas de América Latina, fue uno de los golpes más duros asestados al periodismo en Argentina en los últimos años. Los estatales Radio Nacional y Canal 7 también han sufrido despidos y sus presupuestos y programación han sido diezmados, mientras que los canales Encuentro y Paka-Paka han sufrido recortes todavía más severos”.4 Télam contaba con 27 corresponsalías distribuidas en todo el país que fueron desmanteladas, su página web bloqueada y el servicio de cables informativos para sus abonados no volvió a producirse.
Otro sector precarizado es el de las oenegés, donde las y los periodistas cumplen tareas de comunicación en condiciones que no respetan los marcos legales y que pagan su trabajo como servicio contratado y, en la mayoría de los casos, solo en los periodos que reciben financiación.
Testimonios
“Todos los miércoles me golpean”
“Sé que hoy es miércoles. Sé que hoy debo cubrir la ronda de las y los jubilados alrededor del Congreso. Sé que hoy me golpean y me queman con gas. Sé que después no debo bañarme hasta el día siguiente porque el agua resucita el poder lacerante de ese gas, que no sé cuál es porque, aunque pedí su composición, mediante el procedimiento de acceso a la información pública, para saber con qué curarme, todavía no recibí respuesta. Sé que tendré que agradecer volver con los dos ojos a mi casa y con el cráneo entero. Sé que el próximo miércoles voy a volver. Y el siguiente también”.
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https://rsf.org/es/argentina-primer-a%C3%B1o-de-mandato-de-javier-milei-marcado-por-un-fuerte-retroceso- de-la-libertad-de
“Me dicen que facture 13.000 mil pesos”
“Llegan los primeros días del mes y mando mensaje al diario para ver cuánto tengo que facturar. La ilusión de que me digan que la colaboración es más que el mes anterior se diluye en el aire. Por una nota que me llevó días, me dicen que facture 13.000 pesos. Pienso qué puedo comprar con eso: no me alcanza para pagar Internet, ni ningún otro servicio y para el súper tampoco es mucho, a lo sumo algunas leches, papel higiénico y un kilo de yerba. Llevo mi hastío a la asamblea y todos mis compañeros y compañeras están igual que yo, incluso quienes están mensualizados porque, aunque hace más de veinte años que trabajan ahí, perciben salarios de 520 mil pesos. Lo mismo pasa con los y las fotógrafas. En colectivo definimos llevar adelante medidas de fuerza y la respuesta de la empresa es descontar los días de paro. Seguimos confiando, igual, que la lucha es colectiva”.
“No tengo para pagar el subte porque todavía no cobré”
“Trabajo en periodismo desde hace quince años. Estudié, me especialicé, aprendí dos idiomas, acumulé experiencia y finalmente, accedí al trabajo de mis sueños: el área de comunicación de un hermoso centro cultural del Estado. Hoy cuando fui a trabajar le pedí a la guardia del subte que me dejara pasar porque todavía no había cobrado el sueldo. Me contestó: ‘Pedí prestado’. Le respondí: ‘Ya lo hice, pero para pagar la luz’”.
“Tengo pánico a que me echen”
“Soy periodista y hace 18 años que trabajo en medios. Bajada de línea hubo siempre. Hace varios años trabajo en el Estado, pero lo que veo y escucho no lo puedo comunicar porque tengo pánico a que me echen. Me enfermo al punto de pedirme mis vacaciones solo para estar en mi casa. Viajar ya no puedo. Me pagan poco. Siento y veo que nos están mintiendo en la cara, como burlándose. En la marcha de los jubilados, me gasearon y empujaron varias veces. Me afecta tanta violencia”.
“En verano no me pagan”
“Me contrató una ONG con recursos internacionales para trabajar en comunicación institucional. Iba a ser una tarea part time y presentando factura, me dijeron. Las cuatro horas se convirtieron en ocho: no solo era armar la estrategia de comunicación y redactar textos institucionales, también escribir las gacetillas, las notas para la web, diseñar las placas, editar los videos, hacer los copys de redes sociales, entre otras múltiples tareas. El trabajo de tres personas, en una. Me había quedado sin uno de mis trabajos fijos y necesitaba esa plata: era poca pero segura. Juntar peso a peso con colaboraciones de notas es muy difícil. La semana de año nuevo avisaron que en los dos meses de verano no había actividades, ni paga. Tuve que salir a buscar otros trabajos urgentes o en febrero me quedaba con la mitad de las cuentas en rojo”.
“Si voy presencial todos los días gasto más de lo que cobro”
“Trabajo hace veinte años en una empresa periodística. Cobro 560 mil pesos, pero hay redactores que ganan 450 mil. Desde la pandemia, el trabajo pasó a ser home office o
híbrido. Este año empezaron a exigir que vayamos presencial todos los días. Muchos nos negamos porque la distancia hace que gastemos mucho en viaje y con el sueldo que tenemos no alcanza. De hecho,
nos empezaron a descontar los días, no por no trabajar, sino por no ir a la redacción. La exigencia es cada vez mayor, incluso, llegaron a pedirnos que trabajemos un domingo gratis. Quieren que nos desgastemos y nos terminemos yendo sin cobrar nada”.
“Todo el estrés influyó muchísimo en que me enfermara de cáncer”
“En 2016 me quedé sin trabajo en relación de dependencia en un histórico diario. Los ‘frilos’ se convirtieron en la única fuente de ingresos, y además de sumarlos en cantidad, tuve que diversificar: ghostwriting, prensa, contenidos para redes… En 2021 entré a trabajar en un medio en tareas de edición, pero cobro sueldo de redactora, y además facturando. En 2023 llegué a trabajar 16 horas por día. Me levantaba a las 6 por el colegio de mis hijos y ya calculaba: «45 minutos de mate para despejarme, una hora para las compras, una hora para cocinar y comer…». Siempre en casa, con el WhatsApp sonando: las noticias en el medio de mi vida. Tuve que medicarme por problemas de insomnio, y comencé con mareos por el agravamiento de un pinzamiento cervical. En 2024 me diagnosticaron cáncer. Sé que todo ese estrés influyó muchísimo en que me enfermara”.
“Trabajar en los medios públicos hoy es padecer inactividad y censura”
“Cuando era chiquita soñaba con ser fotógrafa y periodista, contar historias con palabras y con imágenes. Cuando me recibí de comunicadora entendí que lo que me gustaba de contar historias era aportar para construir una sociedad más justa. Trabajé en revistas que ya no existen como La Maga, me metí de lleno en la investigación periodística y tuve la chance de tener grandes maestros que me enseñaron a profundizar. Saqué fotos de diciembre de 2001: había que esperar el revelado para poder verlas. Después me atrapó la tele y pude aportar mi granito de arena por más de quince años desde el noticiero de la TV Pública cuando recién empezaba a llamarse así. Cuando finalmente me dijeron que iba a ser parte de la Agencia Nacional de Noticias, que había sido creada para tener autonomía informativa y llegar a los rincones más lejanos del país, no lo podía creer. Pero la emoción duró poco: ahora voy solo a fichar, calentar la silla y mirar las horas pasar, porque lo que producimos no lo ve nadie».
“Pueden suspendernos o expulsarnos por repreguntar”
«Si bien las pautas básicas en una conferencia de prensa suelen conversarse entre los organizadores y la prensa en la previa, el periodista debe poder preguntar y repreguntar en libertad, al igual que el que responde, puede optar por hacerlo o no. La nueva resolución para las conferencias de prensa de la Casa Rosada establece como falta grave la repregunta, ya que ordena ´el micrófono debe ser devuelto al moderador concluida la formulación´. A partir de ahora por hacer una repregunta pueden suspendernos la acreditación o expulsarnos».
“No podemos garantizar programación local”
“Trabajar en Radio Nacional en la actualidad es un desafío de
resistencia. Desde fines de 2023 enfrentamos despidos, amenazas de privatización y un vaciamiento constante de las emisoras. En 2024 nos quitaron las redes sociales y la web, lo que limita la difusión de contenidos y vulnera el derecho a la comunicación. En Chubut tampoco podemos transmitir por streaming debido a que no están los equipos necesarios y por falta de mantenimiento de las consolas. Se impusieron programas desde CABA y se emite de forma obligatoria la conferencia del vocero presidencial, Manuel Adorni, lo que afecta especialmente a emisoras como LRA9 Esquel, que no pueden garantizar los mensajes a pobladores y programación local. A pesar de todo, el compromiso de las y los trabajadores sostiene el servicio. Los sueldos están congelados hace ocho meses y no hay diálogo paritario”.
“Las y los trabajadores de la radio cortamos el pasto”
“Hoy la emisora de Radio Nacional Misiones está fuera de aire por la falta de reposición de fusibles quemados en el equipo de FM. La programación local sale únicamente por streaming. El mantenimiento edilicio se hace cada vez más difícil sin presupuesto asignado. En LRA 19 de Puerto Iguazú las y los trabajadores –operadores, locutores y periodistas– se turnan para hacer el corte de pasto del predio que, por las características de la región, sin mantenimiento se vuelve peligroso. Por culpa de esta política de descuido, en dos oportunidades se prendió fuego el patio, llegando las llamas casi al edificio de la radio.
Por la falta de renovación de contratos, la planta quedó con un plantel mínimo, que puede cubrir solamente el turno de la mañana y la primera tarde. Solo dos programas son locales. Por primera vez desde la recuperación de los medios públicos, no se otorgó espacio a candidatos legislativos para que hicieran llegar sus propuestas a la sociedad. La línea editorial establece que haya temas que no se puedan tocar y se prohibió el uso del lenguaje inclusivo”.
“Estamos preocupadas y tristes”
“La Televisión Pública está bajo amenaza todo el tiempo. Primero la iban a cerrar, después cerraron la programación y pusieron latas, por último cerraron ediciones del noticiero. No hay paritarias desde el año pasado. Hay quienes cobran entre 500 mil y 600 pesos de salario: nadie puede llevar adelante una familia con ese sueldo.
La Televisión Pública llega a todo el país, es la única señal que cumple esa función junto a Radio Nacional. Es muy desmoralizante hacer nuestra tarea cada día. Estamos preocupadas y tristes. No hay diálogo con las autoridades y para abrirlo organizamos acciones, como el abrazo a los medios públicos: necesitamos ser escuchadas”.
“Los discursos de odio se materializan”
“Estaba en un bar de Belgrano, esperando a mi hijo. Al ir al baño,
noté la mirada fija de un hombre que, al pasar, murmuró: ‘Las kukas, las cucarachas salieron a la luz’. No respondí y volví a mi mesa. Siguió mirándome, hizo gestos obscenos e insistió con los insultos. Bajé la cabeza por precaución. Miré el café con leche sobre la mesa y, más que miedo, sentí asco. Luego se levantó y volvió a decir algo sobre ‘las cucarachas’. Ahí sentí temor. Llamé al mozo, y el hombre aceleró el paso. Cuando finalmente se fue, logró articular y gritar el insulto final: ‘Cucaracha ensobrada’.
Este relato no es una mera anécdota personal (aunque también lo es), sino un punto de partida para reflexionar sobre cómo se generan y materializan los discursos de odio y las violencias. Asistimos a la legitimación cotidiana de lo deshumanizante. Si un ser humano ve a otro como una cucaracha… ¿qué se hace cuando se ve una cucaracha? Se la pisa, se la elimina. Esa es la lógica del exterminio”.
*Periodistas Argentinas es una red nacional integrada por más de 200 profesionales del periodismo y la comunicación.
El video
Actualidad
¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Por Sergio Ciancaglini
Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.
El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump.
La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena.
Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico.
Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.
A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía.
Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.
Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.
Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico.
Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.
Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido.
El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus.
En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.
El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias.
La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.
Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).
En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza.
Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.
También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.
Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.
En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end.
En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.
En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.
Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.
La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).
La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte.
Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.
Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:
We save the world mañana.
PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

Actualidad
Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
Actualidad
Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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