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24 de marzo: Walsh-Milei, las bananas y la miseria planificada

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¿Qué punto de contacto podría establecerse entre Javier Milei y Rodolfo Walsh un 24 de marzo? A 48 años del golpe de 1976.

Texto: Sergio Ciancaglini

¿Qué punto de contacto podría establecerse entre Javier Milei y Rodolfo Walsh un 24 de marzo?

Tal vez haya que plantearse antes una pregunta: ¿Para qué se dio el golpe de Estado de 1976?

Las propias juntas militares reconocieron que la guerrilla estaba prácticamente vencida al momento del golpe, como se comprobó en el Juicio a los ex comandantes de 1985. Las intenciones fueron otras, entre las que se pueden contar:

  • Desbancar a un gobierno que se caía solo, entre la violencia interna, los efectos del Rodrigazo de 1975 (por Celestino Rodrigo, ministro pionero en las prácticas neoliberales), y su propia ineptitud para resolver los desquicios de la etapa esoterista que había comandado José López Rega bajo la mirada empática de Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera, entre otros.
  • Tomar el poder liquidando todo signo de oposición a través de un plan ilegal y clandestino de asesinatos, secuestros, fusilamientos, torturas de todo tipo, violaciones, cuerpos arrojados al mar, fosas comunes masivas, robos a las víctimas, secuestros de bebés… Curiosidad: teniendo la suma del poder, los militares no aplicaron juicios sumarios ni pena de muerte. Simplemente rompieron el Estado de Derecho, y mataron. Ocultaron aquello de lo que hoy siguen enorgulleciéndose ellos y su pobre ejército de clones intelectuales. Lo ocultaron para evitar cuestionamientos internacionales, y porque no había “guerra sucia”, sino crímenes de trabajadores, familiares de desaparecidos, monjas y sacerdotes, docentes, diplomáticos, abogados, gremialistas, empresarios, periodistas y una cantidad inconcebible de etcéteras. ¿Cómo podrían fusilar a esas personas inocentes (como todos lo somos, hasta que se demuestra lo contrario)?   

El bien y el mal

Pero la pregunta sigue pendiente. ¿Para qué se dio el golpe del 76?

La descripción de lo que estaba ocurriendo y sus causas se produjo un año después, y se conoció bastante más tarde. El 24 de marzo de 1977 Rodolfo Walsh fechó su Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar. Al día siguiente, intentando distribuir copias mecanografiadas, él mismo resultó secuestrado y desaparecido por los grupos de tareas. 

En su Carta Abierta Walsh –tan alabado, tan repudiado y tan poco leído-, describe los crímenes de delegados sindicales, familiares de guerrilleros, opositores no armados y simples sospechosos, como la doctrina de “cuenta-cadáveres” de las SS nazis. Explica la información falsa difundida por los militares sobre enfrenamientos para justificar asesinatos, masacres secretas, cuerpos mutilados y hasta empalados aparecidos en las costas uruguayas. Recuerda, también, la frase de uno de los jefes del régimen: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.

Atrocidad mayor

Luego la Carta plantea una ruptura asombrosa.

“Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

Lo que hoy se reconoce como genocidio no era para Walsh el mayor crimen, sino la explicación de esa “atrocidad mayor”: el plan económico de la dictadura. La miseria planificada.

Enumera entonces la caída del salario real en un año del 40%, la baja en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, la incapacidad del salario para llegar a pagar la canasta familiar, las subas de precios, el crecimiento de la desocupación con el horizonte de expandirla cada vez más, la caída en el consumo de alimentos (40%), ropa (50%), la casi desaparición de consumos médicos en las capas populares, la reducción del presupuesto en salud pública, las “racionalizaciones”, la contaminación de ríos por la actividad de las industrias que sustentaban al régimen, el descenso del producto bruto, la deuda externa multiplicada, la inflación del 400% anual, la atrofia de todas las funciones creadoras y protectoras del Estado.

Señala la aplicación de las recetas del FMI, la política que favorece a las viejas y nuevas oligarquías especuladoras y a los monopolios internacionales, la economía “donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora”. Aclara: “Son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el ‘festín de los corruptos’”. Agrega el proceso de desnacionalización y desindustrialización.

Se trata en todo caso del inventario de una mentalidad económica que se aplicó varias veces desde aquel 1976 y tuvo distintos finales. 

El casino

  • Con los militares y José Alfredo Martínez de Hoz, derivó en la llamada “plata dulce” y “patria financiera”, con el incremento de la deuda externa en un 2.000%, modelo especulativo que empobreció a la sociedad a tal punto que los militares llevaron al país casi a una guerra con Chile por el Beagle (1979), y luego a Malvinas (1982), como intento alucinado de perpetuarse en el poder. 
  • Con Carlos Menem en los 90 se produjo la privatización y extranjerización de empresas estatales (las joyas de la abuela), la apertura irracional al llamado modelo extractivo (megaminería, agroindustria, etc.), se logró la ilusión de estabilidad durante cuatro años que terminó con los niveles más altos de desocupación en el país, la continuidad del modelo de convertibilidad con Cavallo en el gobierno de De la Rúa, y la demoledora crisis de 2001.
  • Mauricio Macri no logró deshacer todo lo que se proponía, pero le endilgó al país la mayor deuda externa contraída de un plumazo en su historia, de la que no queda absolutamente nada, utilizada para favorecer todo el sistema financiero de fuga de capitales que aún tiene hipotecado y atado al país a los dictados del FMI. Uno de sus ministros fue Luis Caputo, exponente aggiornado de la especulación financiera que en los 90 se llamó “Capitalismo de casino”.

Desplomes

Se sabe, más o menos, lo que está haciendo Javier Milei aunque no todavía en qué terminará todo.

  • Apenas asumió, en diciembre de 2023, se produjo la mayor “derrota” mensual de los sueldos frente a la inflación de los últimos 20 años. Sólo en ese mes, se produjo un derrumbe del poder adquisitivo del 13,2% para el promedio de los trabajadores, según cálculos de Idesa. “Los claros derrotados son los asalariados informales que perdieron más de 30 puntos de poder adquisitivo”, señala el informe.
  • El consumo muestra una caída superior al 25%, lo que puso en jaque a pymes y comercios.
  • La recesión en el sector productivo se observa en todos los sectores. En enero (último dato disponible) la producción industrial cayó 12,4%, mientras que la construcción se desplomó más de 20%
  • La caída en términos reales del gasto en obra pública fue del 75,6%. En programas sociales; 59,6%; en transferencias a las provincias; 53,3%, en jubilaciones y pensiones; 32,5%.
  • La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) estimó que el sector perdió más de 80.000 puestos de trabajo desde diciembre pasado. Estiman que “continuarán bajando dado que no se han revertido ninguna de las causas que motivan la caída”.
  • Otros indicadores son el desplome en febrero del despacho de cemento (24% interanual), la producción de autos (18,2%), del índice Construya (25,6%), de ventas minoristas (25,5%) y del patentamiento de autos (18,7%).
  • La caída del PBI en 2024 podría alcanzar el 4,9%. Conviene tomar estos números no como algo definitivo, sino apenas como el comienzo de una tendencia.

El déficit

Hasta el FMI le ha pedido al gobierno que contemple los efectos sociales  “para evitar que el peso del ajuste caiga desproporcionadamente sobre las familias pobres y trabajadoras”. El argumento es tan obvio que asombra que tenga que ser dicho.

Los tiempos actuales reiteran una típica dinámica Hood Robin: despojar a los pobres con el argumento del “déficit fiscal” para beneficiar la riqueza cada vez más concentrada de las corporaciones económicas. El déficit es social.

El desastre argentino  forma parte de una tendencia mundial, recientemente puesta en números que revelan que no existe un problema de crecimiento sino de desigualdad: cada vez más riqueza, repartida entre menos milmillonarios y empresas. https://www.oxfam.org/es/informes/desigualdad-sa

Algunos teóricos lo llaman distribución regresiva del ingreso, otros como David Harvey lo definen como “acumulación por desposesión” (no se crea riqueza, sino que se capturan y se extraen bienes sociales, bienes comunes, recursos naturales y trabajo ajeno).

Bananas

Esa expansión neoliberal –hoy en su supuesta variante (a)narco-capitalista– busca cumplir el proyecto planteado por Milei: volver al país del siglo 19, desigual, sin derechos sociales, basado en la venta de sus productos primarios.

En el siglo 20 apareció otro término para definir a esas naciones pobres o en vías de desarrollo: países bananeros. La máxima expresión actual es el Ecuador –congelado y empobrecido con la dolarización– exportando bananas. Su presidente, para evitar metáforas, es el referente de una corporación bananera.  En Argentina no son bananas: son los cultivos transgénicos (que contaminan el ambiente y arruinan suelos que eran de los mejores del mundo), metales, minerales, petróleo, gas, litio… Manuel Belgrano decía hace más de 200 años: “No exporten cueros, exporten zapatos” (por la generación de empleo y valor agregado que eso genera). Los neoliberales operan en sentido inverso.

El empobrecimiento y ataque al tejido social tiene una connotación ideológica, pero tal vez sobre todo cultural. Suele describirse el resentimiento social como una cuestión que afecta a sectores desfavorecidos frente a los poderosos. Algo parecido ocurre con la palabra envidia: desear que otros tengan menos para disfrutar privilegios.

La envidia al revés

Me ha tocado muchas veces hacer periodismo con sectores de los más castigados de la sociedad. En general no vi resentimiento ni envidia de parte de esas personas y comunidades hacia los que más tienen. Puede haber excepciones minoritarias, que dejo para otro momento. Pero la mayor parte de esas personas buscan vivir de un modo tranquilo, digno, trabajando, intentan lograr formas de ascenso social pensando en sus descendientes, un ascenso que está en la genética de un país que fue de los más dinámicos, igualitarios e integrados del continente, hasta que pasó lo que describía Walsh tras el golpe de 1976. No es una cuestión de nostalgia ni de idealizar un pasado que tuvo también mucho de oscuro, sino de la capacidad que ha perdido la política para analizar datos de la realidad práctica y cotidiana. 

He visto en cambio dosis complicadas y sorprendentes de racismo, discriminación y desprecio hacia los pobres en sectores con la vida más o menos encaminada. Un resentimiento contra el ascenso social de los demás (“indios”, “negros”, y toda la secuela de insultos que acompañan estas definiciones, a las que se agregan obviamente mujeres, homosexuales, personas con discapacidad, judíos y “zurdos” según con quien se hable). Hace mucho una señora llamada Marga me lo dijo así: “Es como si hubiera una envidia, no dejarte hacer las cosas, no dejarte crecer, que te quedes estancado en lo que estás o peor. Nunca mejor”. Todo esto es tan viejo que hasta Aristóteles (en Retórica) planteaba que la envidia no pretende bienes, sino ver destruidos los del envidiado. Hoy la envidia política, económica y cultural busca destruir el potencial de los demás.

El límite

Esas políticas de la envidia al revés funcionan ya no soterrada o culposamente, sino como meta explícita de gobierno: un vértigo de destrucción que tiene todo el aspecto de ser un fin en sí mismo, hasta que se demuestre lo contrario.

Veníamos de años de aplastamiento social, simulacros, falsos progresismos y democracia mutilada, que fermentaron también formas de depresión y resentimiento que Milei logró orientar comunicacionalmente contra “la casta”. En ese juego desaforado canaliza su propia biografía, hecha también de resentimiento, de esoterismo, y que en tantos sentidos es más de lo mismo que supone combatir. Ya no se trata de una práctica de gobierno, sino de una praxis inédita de des-gobierno.

Nadie sabe cómo terminará ese juego, cuál será el límite.

Hoy se producirá una movilización hecha de la materia de los sueños, de las ideas y las acciones que lograron sacar al país y a la sociedad de muchas tinieblas.

Está por verse qué señala esa memoria hacia el futuro.

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Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

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La cacería desatada por las fuerzas de seguridad durante las protestas por el tratamiento de la Ley Bases dejó un saldo de 35 personas detenidas y más de 200 heridas. Todas las personas detenidas fueron indagadas a lo largo de la jornada de ayer por la jueza María Servini, que luego corrió vistas al fiscal Carlos Stornelli, encargado de acusarlas de graves delitos penales, que comienzan a desmoronarse. Solo dos fueron imputadas porque quisieron robar los cables del móvil de Cadena 3: fueron acusadas por robo en grado de tentativa y excarceladas. Otras 11 fueron derivadas a los penales de Marcos Paz y de Ezeiza.  “La decisión del traslado fue unilateral del servicio penitenciario por ‘reordenamiento interno’, nos informaron –dice la abogada María del Carmen Verdú-. No fue una decisión del juzgado. De hecho, el juzgado se enteró porque se lo dijimos las defensas”. A la noche, 17 fueron liberadas y otras 16 continuaban presas, a la espera de la apelación.

Ramona Tolaba vive en Ciudadela, tiene 54 años y, según informa su monotributo, se gana la vida limpiando edificios y casas. David Sica tiene 33 años y sufre una vida en situación de calle. Roberto María de la Cruz Gómez tiene 44 años y en el momento de su detención –miércoles, 18.11 PM-  le dijo a la cámara de lavaca “soy bien peronista y vengo a defender la patria”.

Camila Juárez Oliva tiene dos hijos y está cursando el último año de la carrera de Sociología en la Universidad de San Martín, donde también cursa Nicolás Mayorga, estudiante de Ciencias Políticas seleccionado para integrar el equipo de investigación del Observatorio Sudamericano de Defensa y Fuerzas Armadas; es además padre de un hijo y empleado administrativo del canal televisivo Telefé. La tercera estudiante de la UNSAM detenida es Saya Jazmin Lyardet. Otra estudiante: Lucia Belén Puglia, cursa la carrera de Letras en la Universidad de Hurlingham. Otro: Gabriel Horacio Famulari, estudia Kinesiología en el Universidad Arturo Jauretche.

Hay docentes también: Juan Ignacio Spinetto, profesor de sexto y quinto año en la EMEM y  delegado del gremio Ademy; y María de la Paz Cerrutti, profesora de Historia, a quien en un video se la escucha decir su nombre completo y DNI mientras se acerca al cordón policial. En ese instante irrumpe la orden marcial de un jefe policial: “Presa”. Un enjambre de policías cae sobre ella.

Estas son algunas de las 16 personas a las que la jueza María Servini les denegó la excarcelación, en tanto a otras 17 les otorgó la libertad. María del Carmen Verdú, abogada de Correpi, lo resume así: “No se entiende por qué seguirán detenidas: dicen que es ‘por la gravedad de los hechos cometidos’ pero en ningún momento los describen”. La imputación que se les describió en la indagatoria, según Verdú: “fue completamente vaga y genérica, súper amplia, en la cual en ningún momento se dice ‘tal persona, a tal hora y en tal lugar, hizo tal cosa’. Hablan de un tacho quemado, una vidriera rota, piedras arrojadas, pero no precisan nada. Y toda indagatoria, bajo pena de nulidad, tiene que describir el hecho con precisión”.

Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

 “Mi opinión es que hicieron algo salomónico para descomprimir”, interpreta el abogado Daniel Vázquez. En su caso aplica literalmente: a una de sus defendidas –Sofía Ottogalli– la liberaron y a otra –Patricia Arredondo– le  denegaron la excarcelación. “Ahora tenemos 24 horas de corrido para apelar.” El plazo vence hoy a las 20. Luego, la jueza Servini tendrá diez días para determinar si los procesa o no.

Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

En Tribunales, en tanto, la explicación era la siguiente: liberaron a quienes no tenían nada y dejaron encarcelados a quienes los partes policiales les adjudicaban algo. Llegó así a la prensa una planilla donde supuestamente se resume lo señalado en esos partes.

“Fotógrafo”

“Salta valla”

“Tira piedra”

“Patea policía”

“Ayuda foto”

 “Bici”.

Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

El más delicado es el término que acompaña a uno de los detenidos: “Granada”. Al buscar precisiones se informa “es una granada de gases”.

¿Idéntica a la que usó la policía?

No hay respuesta, todavía.

Claudia Leaños, la abogada de Sasha Iyardet –una de las tres estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)– informa: “La detuvieron yéndose de la movilización, de manera pacífica, alrededor de las 18.30. Fue una emboscada, estaban tirando balazos de goma en Avenida de Mayo y 9 de Julio. A ella y otras chicas las suben en un camión celular y las tuvieron dando vueltas toda la noche. No las bajaron en la comisaría. Recién a la mañana del jueves las llevan a la Comisaría 15 y las ponen en un pasillo, con las esposas. Así estuvieron todo el tiempo. El debido proceso implica que una persona tiene que tener condiciones dignas de detención, un lugar donde sentarse, poder tomar agua”.

Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

Matías Aufieri es abogado del Ceprodh (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos) y representa a Martín Di Roco, Mateo La Torre y Germán Moyano: los tres fueron liberados. Dice a lavaca: “Los agarraron a todos al voleo cuando desconcentraban por Bernardo de Irigoyen y Moreno. Ahí la policía pasó barriendo. De repente se vieron rodeados de motos y los agarraron, junto con otra gente. Di Roco es trabajador de Madigraf, La Torre estudiante de Derecho de la UBA, Moyano es carpintero”, detalla.

Sembrar terror: 17 personas liberadas, 16 encarceladas y nada de precisión

Durante toda la jornada las familias de los detenidos esperaron en la puerta de los tribunales de Comodoro Py tener noticias concretas. Una de ellas es Yésica. Tiene 40 años y un hijo con Matías Ramírez, 40 años, vendedor de choripán. “Vivimos en San Fernando, él vende en la calle siempre que hay manifestación”, dice. Yésica no sabe ni el nombre del defensor oficial que lo está representando, sólo que lo trasladaron al penal de Ezeiza: “Llamé a la Defensoría, pero tampoco me supieron decir por qué lo llevaron ahí”. Solo supo que lo tuvieron cuatro horas de pie y esposado en la calle y otras cuatro horas en el camión celular. Nunca la dejaron hacerle llegar agua ni frazadas.

Matías no fue el único vendedor ambulante detenido: también lo fue toda la familia Ocampo: Ramón, 64 años; Belén 28 años y Mia, de 18. Ayer fueron los primeros liberados.

A todos el fiscal Stornelli los había acusado de terroristas.

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Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

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La llamada Ley Bases fue aprobada en general, tras un empate que fue destrabado por el voto de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Quedaba pendiente sin embargo la votación en particular, que podía desinflar ese triunfo conseguido con negociaciones del oficialismo que superaron las peores prácticas de la casta.

En la calle ocurrió otra cosa, que bien puede considerarse la Ley de Gases. La culminación nocturna fueron los masivos cacerolazos en todos los barrios porteños contra la ley. Antes, la represión había sido una constante desde después del mediodía, cuando se retiró la gran mayoría de los sindicatos que coparon la plaza durante la mañana: al cierre de esta edición Correpi confirmó a lavaca al menos 31 detenciones. Cómo fue el día, qué pasó. El testimonio y las fotos de quienes fueron atacados. La vendedora ambulante agredida por los gases, y por la factura de luz. La bandera de Aerolíneas Argentinas fabricada en 2001 y que volvió a la plaza hoy. Los que se quedaron todo el día, las imágenes y las miradas sobre lo que viene de ahora en más.

Fotos de Lina Etchesuri y Juan Valeiro.

A eso de las 4 de la tarde, muchas de las columnas de los sindicatos se van. Quedan algunas, algunos partidos y la nunca bien ponderada “gente suelta”. Vecinas y vecinos, asambleas, jubiladas y jubilados. Y manifestantes que arrojan algunos piedrazos, los menos, actitud que toman las fuerzas federales para avanzar de manera violenta sobre toda la masa de gente que protesta.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

De manera sincrónica, la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería avanzan desde Callao por Hipólito Irigoyen, y también por Avenida de Mayo, a pura bala de goma y gases lacrimógenos. Avanza, una, dos, tres cuadras, en dirección a la 9 de Julio; avanzan lanzando cada vez más balazos de goma, y lanzando cada vez más gases. Avanzan hasta pararse sobre Rodríguez Peña, en la punta de la Plaza de los Dos Congresos y así la desconcentran totalmente.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La dejan vacía.

Pero ahí no termina la represión. Porque mientras la gente se aleja por Avenida de Mayo, obligada por los balazos que les tiran, hay gases que infiltrados hacen caer en medio de la multitud huyendo. Grupos infiltrados fueron también autores de quema de auto, incluido un móvil de una radio cordobesa, como forma de justificar la represión policial.

Todo es desesperación. Ojos irritados. Gargantas que se cierran. La gente corre ahogada por los gases. 

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Juan Valeiro para lavaca

Por la ley de gases. Un jubilado, 85 años, aplaude irónicamente a centímetros de la cara de los policías: “Cobardes, cagones, basuras”. Otra jubilada dice que es una vergüenza que esos mismos oficiales repriman a su pueblo: “Somos personas que podemos ser sus padres, sus abuelos. Y están ahí parados, reprimiéndonos”.

Gabriel, con los ojos ardidos, dice que “esto, así, se parece a una dictadura; no pueden bombardear a la gente que está protestando”. Lleva puesta una gorra con una estampa: “Abajo la Ley Bases”. Y se  pregunta, indignado: ¿Uno no se puede quejar? ¿No falta el hambre?”.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Juan Valeiro para lavaca

Una vendedora ambulante se rasca, también, los ojos. A su lado, los bultos todos tapados de lo que era mercadería para vender y ahora para llevar de vuelta a su casa. “Vine a trabajar. Y cuando vimos que se armó quisimos salir y no pudimos, nos pusimos al lado del banquito, con las cosas. Yo no soy manifestante, pensé que no me iban a tirar. Pero un policía nos pateó un gas”, relata. Los manifestantes la ayudaron: “Me dieron un poco de agua, limón me dieron”. Recién se está recuperando, mientras la policía sigue avanzando sobre Avenida de Mayo.

Ya calmada, cuenta que siempre trabajan en las movilizaciones, vendiendo bebidas. “Como había gente vinimos, no sabíamos que iba a pasar esto. Ahora tenemos que esperar al flete, pero está todo cortado. Me voy a sentar acá y tomar un poco más de agua”, dice tomándose el horror con tranquilidad.

¿De lo que pasa dentro del Congreso? “Ni idea, no vine a la manifestación, vine a trabajar. Sé que afecta todo pero… si yo no trabajo, ¿cómo pago el alquiler de donde vivo? ¿La luz, que me vino 74 mil pesos? No puedo quedarme en casa sentada”.

¿Tiene más gastos que antes? “Sí, agua, luz, Internet, el alquiler… gracias a dios tengo 3 años de contrato y eso se mantiene, pero las expensas subieron. Y bueno, me arriesgué hoy pensando que iba a estar más tranquilo… y ahora tengo que pagar el flete, ¡me cobra 15 mil pesos!”. Para que venga el flete, falta. 

Mientras, del otro lado, dos jóvenes de menos de treinta pasan al lado de la Gendarmería y los alientan: les levantan los brazos, como diciendo “bien”, “vamos”. Y apuran el trote para salir de escena rumbo al Congreso.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Juan Valeiro para lavaca

La historia en loop

Pos represión, la Policía Federal corta la calle Bartolomé Mitre y la Prefectura Nacional Argentina, Callao. De este otro lado de la Plaza no se puede estar a más de una cuadra del Congreso. Decenas de personas – ya no cientos- se concentran en esa esquina para expresar su rechazo a la Ley: le gritan a los efectivos, cantan canciones, expresan su rabia y la impotencia frente al violento operativo. Hay jubilados con barbijo, estudiantes, trabajadores; y está Federico, desplegando una bandera amarillenta de Argentina con un lema que es y no es actual: “No vendan Aerolíneas”.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

“Soy cuarta generación de familia trabajadora de Aerolíneas”, explica y cuenta que la bandera fue hecha por su madre durante el 2001, época en que la empresa pasó a manos del Grupo Marsans. “Mi vieja encabezó las manifestaciones”, relata él, que recoge el guante y la tela. “Mi abuelo me contaba que siempre me pasaba lo mismo: la gente se desesperaba porque estaba en riesgo Aerolíneas. Es un loop, cíclico. Y dependiendo de los gobiernos que pasan, para unos es una cuestión de soberanía, para otros una caja chica, pero siempre soportamos abates fuertes que nos meten”.

Si bien la última versión de la Ley Bases descarta una nueva privatización de la empresa (estatizada nuevamente en 2008), Federico alerta que la norma de igual forma atenta contra una empresa estatal de estas características: “Ahora se nos viene más complicada por la cuestion de cielos abiertos. La privatización es una pequeña batalla entre muchas. El desguace no es solo por las privatizaciones. Si bien era lo más fácil achicarla y cerrarla, lo que se viene con cielos abiertos es la batalla más grande. Hay ejemplos como Peré, donde desaparecieron las líneas peruanas. Aerolíneas sigue en riesgo porque la política de cielos abiertos es lo más amenazante”.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Fotos: Juan Valeiro para lavaca

Pedro Ávalos está en silla de ruedas. Es abogado y responsable del área de discapacidad de la Confederación de Jubilados. Dice que el 30% de las personas mayores de 65 años tiene alguna forma de discapacidad. Y como la discapacidad es un costo, la política de Milei es el recorte. En la práctica, se están cuestionando las pensiones no contributivas para las personas con discapacidad, lo que se paga a las personas que asisten a quienes tienen alguna discapacidad, se cuestiona todo lo que avanzamos a partir de la sanción de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad. No son privilegios, son derechos ganados. Y esta Ley Bases es un nuevo recorte hacia nosotros. En el artículo segundo, todos los fondos fiduciarios se destinan a renta generales, entre ellas la de vivienda. El 5% de la vivienda social corresponde a personas con discapacidad. Con su aprobación, se termina cualquier posibilidad de acceder a la vivienda digna”.

A su lado está Nilda, que tiene unos aros amarillos, rojos, verdes y negros. Tiene 74 años, nació en Salta y es de la comunidad quechua. Flamea una whipala, mientras dice que “estas leyes atentan contra tratados internacionales que resguardan los derechos de los pueblos originarios”. Y explica el perjuicio de esta ley para los pueblos originarios: “Esta ley corta de lleno la soberanía, la autodeterminación que tenemos como pueblos naciones”. Y denuncia la inconstitucionalidad del alcance que puede tener el Régimen de Incentivo para Grandes Fortunas (RIGI): “Antes de que el gobierno intente hacer cualquier reforma a nuestros territorios, debe existir una consulta libre, previa e informada. Esta ley sólo quiere beneficiar a los grandes financistas del planeta, a quienes no les importa la vida”.

Quienes saben de valores son los trabajadores de la Unión Solidaria de Trabajadores (UST), una cooperativa de trabajo que recuperó sus puestos de trabajo en el CEAMSE y defiende los valores autogestivos hace 21 años, convirtiendo el basural en un centro agroecológico, polideportivo, gimnasio y biblioteca. Mario Barrios, su presidente, avanza con sus compañeros por Avenida de Mayo: “Para nosotros se juega el futuro. No estén potencian el RIGI, que autoriza y dejan que vengan por 30 años a explotar nuestros recursos sin comprar un alfiler”. Para Barrios tampoco es casualidad la fecha: “El 12 de junio del ‘56 fusilaron a Juan José Valle (general peronista que lideró una sublevación contra la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu), y hoy eligieron esta misma fecha para aprobar esta ley. Pero vamos a seguir peleando por los derechos de los trabajadores, todos los días, porque cuando bajás la guardia te sacan todo lo que lograste”.

Liliana Patiño tiene 78 años, es jubilada y vive en Morón, conurbano bonaerense. Dice que vino a interpelar a los senadores, para que tengan “honor” y “dignidad”, dos conceptos que la Policía sepultó a gases, balazos y detenciones. “Saben lo que están haciendo, lo que están regalando, y no tienen vergüenza. Les pido que, al menos, justifiquen los sueldos que se dan a sí mismos. Saben que están regalando el país”. Liliana está enojada, como mucha gente en esta plaza: “No nos vamos a olvidar quiénes son. Si no les importa arrastrar por el barro sus apellidos, que al menos piensen en sus hijos que lo van a heredar. Están escupiendo a la patria, pero a ellos los va a escupir la historia”.

El nuevo hit

La noche ya cayó. Los últimos senadores hablan, mientras afuera la concentración se mantiene, dispersa. La Plaza de los Dos Congresos sigue vacía, pero no completamente: sentadas en uno de sus bancos están Marta y Alicia, tapándose con una bandera sus pies y compartiendo un mate en un termo rojo. A “Ali” se la escucha decir “¡sinvergüenza!” a un policía que pasa. Está enojadísima. Dice: “Estábamos hablando de los policías… A mí me dan pena las chicas policías, muy jovencitas; en este último tiempo, ¿qué otro trabajo pueden tener además que éste?”. Marta arriesga: “Un trabajo honesto, algo útil para la comunidad: paramédico, podóloga…”.

Las amigas discuten, putean, se ríen. Alicia se define como “la pesimista” y Marta como “la optimista”. O la realista y la terca, se dicen. Tienen pinta de que no es su primera movilización… Alicia: “Me sorprendió el operativo. Al mediodía éramos tantos que pensé que no iban a reprimir. Pero después se empezó a ver el avance y la provocación”.

¿Qué pasó que éramos tantos, y ahora están solas? “Los gases, la goma… La gente se escondió. Nosotras zafamos”.

Desde adentro del Congreso, ¿qué sabemos? “Siguen como si nada, les chupa un huevo”. ¿El partido ya está jugado? “La presencia en la calle siempre contribuye”, expresa Alicia. Marta: “No vamos a dejar la calle. Nos van a hacer mierda pero…”. Alicia: “Esto no termina hoy”.

Cómo definen al gobierno: “Es una aceleración del proceso que terminó en el 2001. Yo estoy realmente deprimida”. Marta: “No, yo no”. Alicia: “Están terminando con nuestra dignidad. Hoy venía en el subte, veía la indiferencia que hay… Yo soy de hablar en el subte, pero esta vez no hablé. Me pareció al pedo, el que está mirando el celular y boludeando, no sabe qué día es hoy…”. ¿Qué ibas a decir? “Que todas las personas que están en el vagón vivieron el Bicentenario, cuando se cumplieron 200 años desde que empezamos a no ser una colonia. Y lo vivimos todos, todos. Los que votaron a Milei, los que votaron al PRO, a Cristina, lo vivieron como un hecho trascendental. Y este -por la Ley Bases- es un hecho trascendental, también. Van a modificar la Constitución Nacional. Esto no es una ley más, que la mitad de la gente no tiene ni puta idea de qué se trata. Es una reforma que a cualquier otro gobierno le va a costar un huevo poder volver a reformarla. Me da bronca la indiferencia y también que quienes están a cargo se venden por dos monedas”.

Marta: “Lousteau que hoy parece un héroe, ya sabemos quién es”. Alicia: “Pero por lo menos dijo no”.

Dos personas que pasan por la Plaza escuchan y se prenden a la charla. “Pero dio quórum”, subraya una. “Y votó en contra del cuarto intermedio”, suma la otra. Marta concluye: “Ah, el sorete de siempre”. Alicia: “Típico de radical”.

Otra mujer se acerca, sola; se ve, tiene ganas de hablar. “Parece que hubo una guerra acá”, dice señalando el desastre. “Qué hijos de puta”, dicen las amigas, y las tres se quedan charlando mientras empiezan a sonar cacerolas de distintas partes de la ciudad.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

Cerca del Congreso reina una tensa calma. 

Algunos policías aprovechan para entrar por una puertita al Cine Gaumont para hacer sus necesidades.

Otras personas se agrupan en las esquinas.

Ley Gases: masiva movilización y brutal represión

Una jubilada plantó un parlante y ensaya un karaoke en la puerta del Congreso. Canta con pasión y también con alegría. Contagia, con el tema “Resistiré”:

Resistiré

Erguido frente a todo

Me volveré de hierro para endurecer la piel

Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte

Soy como el junco que se dobla

Pero siempre sigue en pie

La señora termina y la hinchada se exalta y se emociona. “Argentina-Argentina”, completa con aplausos.

La señora se dobla en señal de reconocimiento. Se vuelve a erguir, y dice: “Acá estamos para decir que estamos presentes. Para decir que nada ni nadie va a decidir por nosotros. Porque nosotros somos el pueblo, carajo”.

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#NiUnaMás

Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin

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Seis años luego de iniciada la denuncia y luego de un reciente fallo adverso, la justicia brasilera condenó hoy a Juan Darthés por el abuso sexual a la actriz Thelma Fardin cuando ella tenía 16 años y él, 45. Darthés había logrado eludir a la justicia mudándose a ese país pero, gracias a la lucha de la víctima, del apoyo de organizaciones como Actrices Argentinas y Amnistía Internacional, y a la colaboración entre fiscalías de Nicaragua (país donde ocurrió el abuso), Argentina y Brasil, finalmente fue condenado. Si la sentencia queda firme, deberá pasar 6 años de prisión, pudiendo salir a trabajar. “Al fin la justicia escucha mi palabra, me cree, y creyéndome a mi le cree a muchas otras”, dijo la actriz hoy en una conferencia de prensa, acompañada por sus abogados que consideraron al fallo como “histórico” tanto respecto a la cooperación judicial internacional como por la escasa cantidad de denuncias por delitos sexuales que llega a sentencia condenatoria (en Argentina, solo el 15,5%; en Brasil, el 1%). La palabra de la víctima y el elemento probatorio consistente, las claves de la sentencia. El caso de Fardin motorizó en su momento (2018) que miles de mujeres se animaran a denunciar casos de abuso y acoso sexual a la línea contra el abuso de las infancias. “¿A dónde van a llamar hoy las personas que están sufriendo violencia?”, se preguntó hoy Thelma ante el desmantelamiento de todas las líneas de atención del Estado en relación a violencias. Crónica del largo camino hacia la justicia.

Por Anabella Arrascaeta

La justicia de Brasil condenó hoy al actor Juan Darthes a seis años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin ocurrido en Nicaragua en 2009, durante la gira que realizaba el elenco de la tira televisiva “Patito feo”: ella tenía 16 años y él, 45. 

“Al fin la justicia escucha mi palabra, me cree, y creyéndome a mi le cree a muchas otras”, dijo la actriz en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañada por Carla Andrade Junqueira, su abogada ante la justicia brasileña; Martín Arias Duval, su abogado en Argentina; y Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina. 

La sentencia llegó seis años luego de iniciada la denuncia y catorce años después de que sucedieron los hechos. Durante la conferencia, que se realizó para visibilizar la nueva sentencia, Thelma hizo hincapié en que nunca buscó venganza sino reparación. “Tiene que ser una esperanza de que hay una posibilidad de reparación en la justicia – dijo- y que hay una posibilidad de reparación que nos involucra a todos en la sociedad, que es la que tenemos que seguir construyendo con empatía”. 

Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin
Fardin hoy durante la conferencia de prensa en la sede de Amnistía. Foto:Tomás Ramírez Labrousse | Amnistía Internacional Argentina

El largo camino hacia la justicia

En 2018, Thelma se acercó a la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), en Ciudad de Buenos Aires, para realizar la denuncia por el abuso. La respuesta fue que tenía que denunciar el caso en Nicaragua, donde habían sucedido los hechos. Hasta allí fue: el 4 de diciembre de 2018 en Managua se presentó ante la Unidad Especializada de Delitos Contra la Violencia de Género del Ministerio Público Fiscal y denunció por “abuso sexual agravado” a Darthés. 

La noche que Thelma hizo pública su denuncia, las llamadas a la línea contra el abuso sexual en infancias aumentaron 1200%. “¿A dónde van a llamar hoy las personas que están sufriendo violencia?”, se preguntó hoy Thelma en un claro panorama de desmantelamiento de todas las líneas de atención del Estado en relación a violencias. 

Ese mismo diciembre Darthes viajó a Brasil, país del que es ciudadano y que le permitía eludir la justicia nicaraguense para ser juzgado ahí. Recién en 2020 el Ministerio Público Fiscal de Brasil inició la investigación incorporando las pruebas con las que contaba la justicia en Nicaragua y las evidencias que había recolectado la Unidad especializada en Violencia de de Violencia contra las Mujeres (UFEM) en Argentina. 

Fue recién en abril de 2021 que el Ministerio Público Fiscal de Brasil acusó formalmente a Juan Darthés por “estupro agravado”, delito acá conocido como violación. En mayo de 2023 Darthes fue absuelto por un tribunal de primera instancia pero la justicia brasileña revocó el fallo de primera instancia y, hoy, el Tribunal Regional Federal de San Pablo dictaminó mayoritariamente por 2 a 1 declararlo culpable de violación. Esta nueva condena da vuelta aquella primera sentencia y obliga a Darthés a seis años de prisión. La condena se dará en “régimen abierto” por lo que podrá salir a trabajar, pero deberá volver a la cárcel todas las noches. “La prisión no será efectiva hasta que no quede firme la sentencia”, aclaró el abogado Duvan.

Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin
Volver a reír: a Thelma agradeció a las personas que la acompañaron y le creyeron desde hace seis años. Foto: Tomás Ramírez Labrousse | Amnistía Internacional Argentina

La condena

“La justicia valoró la palabra de la víctima y entendió, justamente, que en este tipo de delitos su principal prueba es su voz, por lo que el respeto a sus tiempos y la credibilidad en su palabra son esenciales”, dijo Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina. Además detalló que los jueces en esta oportunidad centraron su análisis en el acusado: en su rol de adulto y en su rol de poder, a contramano de lo que suele hacer la justicia que hace foco en quienes denuncian. En esa línea García Rey dio algunos ejemplos de lo que fue el proceso: Thelma tuvo que pasar por nueve pericias en los distintos países y declaró tres veces; al contrario de Darthes, quien declaró una sola vez y no respondió preguntas. En el actual contexto, desde Amnistía remarcaron que el fallo es “una luz para las mujeres y niñas en la región”. 

Por su parte, el abogado Martín Arias Duval definió al fallo como “esperanzador”. Dijo: “Estamos acostumbrados a ver casos de cooperacion internacional en casos de narcocriminalidad y es inédito que tres Ministerios Públicos Fiscales hayan colaborado recíprocamente para llevar a juicio un caso como el de Thelma”, remarcó en relación a la investigación conjunta en una denuncia por abuso sexual. Es una práctica que deseamos que se repita”. 

Duval aclaró que en estos delitos “son pocas las sentencias definitivas a las que se llegan”. Los datos le dan la razón: en Argentina, según datos de la UFEM, solo el 15,5% de denuncias por delitos contra la integridad sexual llega a sentencias condenatorias. Este patrón se reitera en otros países de la región, por ejemplo en Brasil, donde Darthes fue condenado, la tasa de condena por violación sexual es solo del 1%. Duval: “Afortunadamente se empiezan a romper estereotipos y prácticas que tienen que ver con un modo de pensamiento que no hacen más que revictimizar una y otra vez a las víctimas”. 

Por su parte la abogada Carla Andrade Junqueira, quien representó a Thelma en Brasil, remarcó estar “orgullosa de la justicia que hizo el tribunal al valorar la prueba con todas las convenciones de derechos humanos, de derechos de las mujeres, y de los niños”.

Además, la letrada dejó en claro el importante precedente que deja este caso: “En caso de abuso sexual la palabra de la victima tiene especial importancia, principalmente cuando es consistente con el resto del conjunto probatorio. Eso entendió la justicia: teníamos un robusto conjunto probatorio consistente, que no deja duda sobre la materialidad y autoría del crimen, y cualquier exigencia distinta a esto en casos de abuso sexual es violar las convenciones internacionales en derechos de mujeres y niños”. 

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