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La relación entre los incendios patagónicos, las persecuciones y la Ley Bases: la voz de las comunidades mapuche

“Lo están mirando por televisión, y durante mucho tiempo desde Disneylandia” dice en referencia a Patricia Bullrich el lonko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén Jorge Nawel. La sospechosa inacción nacional y provincial ante los incendios. Los intereses empresarios favorecidos. La Ley Bases que derogó la legislación que prohibía la venta de terrenos incendiados. La criminalización sin pruebas y el negocio de que continúen los incendios. Este es el panorama que Jorge Nawel describió a lavaca.
¿Cómo describiría qué es lo que está ocurriendo en la Patagonia, de Neuquén a Chubut?
Se está generando una situación realmente trágica en la región. Más de 20 mil hectáreas ya han sido quemadas, con un fuego que no parece dispuesto a detenerse. No está ayudando la cuestión climática: hay calores extremos, algo insólito para la región, pero para nada imprevisto. Es absolutamente sabido que el calentamiento global afecta esta región con veranos intensos. El domingo tuvimos 40 grados, algo excepcional en otros tiempos. Los incendios de bosque eran algo totalmente previsible. Algo que no tuvo en cuenta, primero, el gobierno nacional, que dijo: “Me importan un carajo los bosques, no voy a estar gastando estos recursos para apagar incendios”. Y desfinanció lo que era el Servicio Nacional de Manejo del Fuego; es más, cometió la imprudencia de dejarlo en manos de Patricia Bullrich. Eso es una verdadera burla: ¿qué sabe Patricia Bullrich sobre incendios y qué le puede interesar la naturaleza a Patricia Bullrich? No solo eso, sino que anuló programas que estaban previstos para detectar preventivamente posibilidades de incendios. De manera que quedó totalmente decapitada cualquier posibilidad de enfrentar lo que estaba anunciado: estos incendios. Desguazó el sistema de brigadistas de Parques Nacionales, les impuso contratos basura de 3 meses de duración que finalizaron el 30 de diciembre, que es cuando comenzaron los incendios. Todos los brigadistas que hoy están apagando los incendios no saben si sus contratos van a ser renovados; son los que realmente realizan una lucha heroica ante semejante tragedia, con falta de elementos, de equipamiento, de herramientas, falta de apoyo logístico con aviones hidrantes, helicópteros… Nada de eso está ocurriendo, cuando es lo lógico y natural que tenga que tener el Estado para defender semejante patrimonio natural. Entonces, eso por el lado de Nación: se ha lavado las manos, ha dejado en estado de abandono a la provincia. Y la provincia, que tiene una actitud muy subordinada al Estado nacional, no cuestiona eso y comienza a reaccionar cuando ya la tragedia se generó. Entonces, hoy está la provincia tratando de gastar todos los recursos disponibles para proveer de avionetas, de helicópteros, de guardias; están llegando brigadistas de otras provincias, de Buenos Aires, de Córdoba. Todo lo que se tendría que haber hecho antes se está haciendo ahora: eso es lo lamentable de esta situación, no es un drama que nos debería haber sorprendido. Y, sin embargo, hoy estamos con una angustia tremenda.
¿Cómo es el caso de las comunidades de Neuquén?
Las comunidades cuentan que el fuego está llegando a sus viviendas, y eso tiene sumergida en una tremenda angustia a la comunidad Chiw Quiliwil, próxima al volcán Lanín, acá en la región. Y tememos que llegue a otros territorios comunitarios. Imaginate si el viento llega a cambiar y empuja el fuego a la zona de Huechulafquen; ahí todas las familias viven rodeadas de bosque. Estamos haciendo ceremonias comunitarias pidiendo que llueva. Es natural que en febrero llueva, sin embargo, no ha caído una gota de agua en todas estas semanas: eso hace que todo sea más dramático.
¿Quiénes son los responsables de los incendios?
En Neuquén tenemos un problema regional. Vuelvo a repetir que era sabido que esto iba a ocurrir y, a pesar de todo ese conocimiento, en una total locura, el gobierno nacional dejó que ocurriera. Los dos responsables máximos de esta locura son quien preside el área del manejo del fuego, que es Patricia Bullrich, y el presidente de Parques Nacionales, que es Cristian Larsen: ninguno de estos personajes oscuros se ha molestado en venir a esta región, ni para generar demagogia. Lo están mirando por televisión y desde Disneylandia –por Patricia Bullrich–. Es una verdadera burla para toda la gente.
¿Cómo interpretan los desalojos y allanamientos a comunidades de Chubut?
Toda esta inoperancia, esta falta de previsibilidad y este abandono de las herramientas que el Estado creó, ellos lo buscan justificar buscando chivos expiatorios. Y lo que tienen siempre a mano, bajo la doctrina Bullrich, es echarles la culpa a los mapuches. Entonces aparecen titulares del gobernador de Chubut diciendo: “Se detectaron mapuches con antorchas, bidones de combustibles”, pero jamás probó nada. Y lo dicen de una manera descarada, irresponsable, perversa. En Río Negro se copiaron de eso, deteniendo a una decena de voluntarios en El Bolsón que habían ido a ofrecer su ayuda porque saben que el Estado no da abasto. Fueron detenidos, acusados de provocar el incendio: una verdadera locura. Fueron todos absueltos ahora, queda solo uno preso, y se demostró que todo eran falsedades. Mientras ocupan el tiempo en ver cómo persiguen y hacen esta cacería de brujas, nadie para el incendio. No conformes con eso, en Chubut se avanzó un poco más y están allanando comunidades. No solo no se ocupan de sus deberes como funcionarios, sino que desatan una caza de brujas contra las víctimas, que son las comunidades.
¿A qué atribuyen ustedes el origen de los incendios?
Hay un dato bien preciso que es indiscutible. La Ley Bases que fue aprobada a por mayoría del Congreso, derogó la ley que prohibía poner en venta territorios que habían sido incendiados por 60 años Se prohibía la venta o el uso de esas tierras con fines comerciales. Fue una ley muy visionaria porque eso desanimó a muchos que venían encontrando en los incendios la manera de convertir esas tierras en negocios inmobiliarios. Se frenó ese negocio, y a pocos años de que fue aprobada esa ley tan importante, la derogó esa Ley Bases o ley ómnibus. Y lo hizo con el apoyo de los diputados de Neuquén, Río Negro y Chubut, que terminan siendo cómplices. Nosotros visualizamos en Milei al autor de esa locura, pero esa locura la hace con la complicidad de un Congreso que le da los votos necesarios para que esta barbaridad se concrete. Es un negocio absoluto porque muchas de estas ciudades ya no tienen suficiente espacio público y necesitan expandir los barrios privados, los negocios, y estos incendios les abren la posibilidad a ese tipo de emprendimientos.
O sea que ustedes atribuyen fuegos intencionales en tierras que ahora pueden ser negociadas, además de las cuestiones del cambio climático. Sin esa ley, es un piedra libre para incendiar y acceder a esas tierras.
Los incendios pueden tener un origen natural, producto del calor intenso, que cualquier elemento, hasta un vaso roto, puede convertir en una hoguera. Lo que vemos aquí es que el Estado no aplica las medidas preventivas y no invierte. Y lo hace justamente porque atrás hay negocios a los que les conviene que sigan los incendios.
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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».
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Conferencia en la calle: impidieron a la familia de Gabriel González, asesinado en Lugano, hablar en la Legislatura Porteña

“Estoy viviendo una pesadilla. Me arrebataron a sangre fría a mi compañero de vida. Es tan injusto que no lo puedo creer. El policía que bajó de la camioneta no lo hizo para apaciguar, sino directo a matarlo” dijo este martes Nelly, la compañera de Gabriel González, el vecino de Lugano asesinado por la policía de la Ciudad el día de navidad.
La Legislatura Porteña le negó a la familia el salón en el que iban a hacer el acto, por lo cual la charla se realizó en la calle. Detalles del crimen en el que Gabriel se defendía –solo y como podía– de una turba policial violenta que disparó a matar a un hombre indefenso. Lo que contaron Nelly, Fabián Grillo (el padre de Pablo). Y una propuesta para el brindis de fin de año.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro
Pasaron cinco días desde que Juan Gabriel González fue asesinado por la Policía de la Ciudad el 25 de diciembre en la Villa 20 de Lugano.
Su crimen quedó registrado por una serie de videos grabados por vecinos que evidenciaron el fusilamiento. Cinco días y cero pronunciamientos oficiales de las autoridades del gobierno porteño encabezado por Jorge Macri y cuyo ministro de Seguridad es Horacio Giménez. Para que el caso no pase al olvido y se pierda en el fin de año y en el año nuevo, este martes familiares y amigos convocaron a una audiencia pública en la Legislatura Porteña, acompañados por los bloques de legisladores de Fuerza Buenos Aires (peronismo) y del Frente de Izquierda. Pero cuando los seres queridos de Gabriel ya viajaban en micro desde Lugano al centro porteño, les avisaron que no les permitirían el ingreso.
¿El motivo? “Problemas administrativos”.
Un dato: no hubo problemas administrativos cuando se permitió el uso de la Legislatura hasta en actos negacionistas de la última dictadura militar.
Al llegar, la decisión de la familia fue hacer la audiencia prevista, pero en la puerta, en formato de conferencia de prensa. Allí se colocaron una mesa, un micrófono, un parlante. Y allí hablaron –además de legisladores y organizaciones sociales y sindicales–, Nelly, su pareja; Gerardo, su hermano y Oscar, su primo, que dijo: «Hoy cobardemente nos cierran la puerta de este Palacio Legislativo, pero no nos sorprende, toda la vida nos cerraron esta puerta».

El público siguiendo la charla de la familia de Gabriel González.
Desde las fuerzas políticas convocantes anunciaron que harán un pedido de interpelación al ministro Giménez para que rinda cuentas del violento accionar policial en Lugano.
La pesadilla
La primera que habló fue Nelly. “Estoy viviendo una pesadilla. Me arrebataron a sangre fría a mi compañero de vida. Es tan injusto que no lo puedo creer. El policía que bajó de la camioneta no lo hizo para apaciguar, sino directo a matarlo”.
El policía que mató, cuyo rostro quedó bien identificado, no fue detenido hasta el momento.
Se preguntó Nelly: “¿Por qué accionaron así? ¿Por qué vinieron de esa manera? ¿Esa es la forma de tranquilizar?”.
La división policial que actuó en el crimen se llama “de pacificación”.
Todos filmados, todos implicados
Una integrante de Correpi, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, sentenció: “Los resultados de la autopsia no dejan discusión sobre la responsabilidad: murió por el disparo de la escopeta y están implicados todos los policías del procedimiento. Este crimen no puede quedar impune como tantos otros”.
Nelly llevó puesta una remera negra con el lema en el pecho y una foto de su pareja: “Gaby por siempre”. En el dorso, esta inscripción:
“En la búsqueda de justicia, la verdad es el primer paso, pero el respeto por el otro es el camino completo. No existen las despedidas entre nosotros. Allí donde estés, te llevaré en mi corazón”.
De la camiseta, a su voz: “Venía de festejar la Navidad con sus amigos, quería entrar al pasillo de su casa y no lo dejaron y ahí empezó todo. Le pegaron desde un primer momento, a él, que era una persona buena, solidaria, del que todo el barrio habla bien. Necesito que me acompañen para que se haga justicia por Gabriel y por todas las personas que murieron así”.

Gerardo, hermano menor, pudo decir un puñado de palabras antes de que se le quebrara la voz: “Era un hombre trabajador, que ayudaba a quien lo necesitara. Tenía muchos proyectos, era una gran persona mi hermano”.
Entre quienes escuchaban estaba Fabián Grillo, el papá de Pablo, fotógrafo que sigue recuperándose de una granada de gas lacrimógeno que le rompió el cráneo lanzada por Gendarmería, en la marcha de jubilados del 12 de marzo.
Dijo Fabián: “Al igual que hicieron con mi hijo, esto es un intento de disciplinamiento. La mano ejecutora es parte de un engranaje perverso que no termina en los autores materiales; sino en los responsables políticos”.

Oscar dijo que iba a hablar de su primo Gabriel en tiempo presente. Planteó que sigue sonriendo “como siempre”; que sigue “enseñando a trabajar” a sus hijos Dante y Ángel, y a sus varios sobrinos; que sigue siendo “el corazón de la familia”; y que “seguirá acompañando, seguirá cuidando. Si hay alguien que cumplió un rol heroico fue él. La policía no aguantó ver a un hombre de verdad, defenderse de su violencia con sólo sus manos, y lo asesinaron. La persona que lo hizo estará muerta en vida, en cambio nosotros seguiremos pensando en mi primo: ojalá en todas las familias existiese un Juan Gabriel”.
Cerró con un pedido para este fin de año: “Que cuando la gente brinde, piense en nosotros y levanten la copa de la justicia por él, por Gabriel”.


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