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Verdad y consecuencias del veto a la movilidad jubilatoria: el día que puede cambiar todo

La votación en el Congreso liquidó una etapa. Javier Milei ganó dos veces, y perdió quizás otras dos.
Por Anabella Arrascaeta y Lucas Pedulla Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
La votación en el Congreso liquidó una etapa. Javier Milei ganó dos veces, y perdió quizás otras dos. Ganó al conservar el veto. Y al ganarle a la oposición, a costa de desprestigiar al Congreso. Perdió, aunque eso está por verse, al atacar a jubiladas y jubilados: al hacerse fuerte con los débiles. Lo hizo el menemismo en los 90 (con Domingo Cavallo y Norma Pla como protagonistas) y fue un hito que todavía se recuerda: los principios del fin. Lo hizo Macri en 2017, y tuvo como respuesta los primeros cacerolazos contra su gobierno, que en varios sentidos comenzaba a terminar. Está por ver entonces qué perdió Milei hoy en términos electorales.
La noticia indica que el gobierno consiguió eliminar una fórmula ínfima de aumento planteada por una gran mayoría del Congreso, que en realidad intentaba remendar la caída de los ingresos de los jubilados producida por la política económica oficial. Vetó eso: lo ínfimo, con aval parlamentario y esos votos que cambiaron de posición de modo pornográfico gracias a las trampas de la llamada “casta”, que quedó claramente liderada por el propio Presidente.
El otro daño es al propio sistema representativo. A la democracia y a la lógica. Una política de desmantelamiento y destrucción, aquella que Milei definió ante medios internacionales como “un topo que ama destruir al Estado”. ¿A qué costo?
Eso es lo que a partir de hoy comenzará a estar en juego.
Este miércoles, las mutaciones más emblemáticas se dieron en el bloque legislativo del partido más antiguo del país, la Unión Cívica Radical, y en el de Innovación Federal, subordinado a algunos gobernadores.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
La secuencia que se pudo conocer comenzó con los supuestos tironeos y cenas de reconciliación entre Milei y Mauricio Macri. Los tironeos le permitieron a Macri negociar mejor. Consiguió que los trolls del oficialismo dejaran de atacarlo con cuestiones relacionadas con su causa por el Correo, con un posible alivio también en términos judiciales propiciado por el gobierno ante jueces amistosos, y promesas de beneficios para distritos con gobernadores afines: CABA (con Jorge Macri pulseando los fondos coparticipables), Neuquén (Ignacio Torres) y Entre Ríos (Rogelio Frigerio). De esta última provincia llegó una de las sorpresas: dos días antes de la votación, el gobierno designó en Salto Grande a Pedro Galimberti, diputado nacional por Entre Ríos y de excelente relación con Frigerio. Habían competido en la interna de Juntos por el Cambio, finalizada la cual se convirtieron en aliados inquebrantables. Frigerio sugirió a Galimberti para Salto Grande y todo se produjo en sintonía con la actualidad: al salir de la Cámara el radical, se eliminó un teórico voto contra el veto, y se sumó a favor el de su reemplazante, Nancy Vallejos, que es del PRO, como Macri y Frigerio. De paso, el señor Galimberti accede a un salario que triplica al que tenía como diputado, pero además se efectiviza en dólares (y se repite el modelo de la senadora Lucíla Crexell a quien enviaron a la UNESCO como embajadora de 20.000 dólares mensuales, tras su apoyo a la Ley Bases).

Foto: Juan Valeiro para lavaca
Los arreglos de Milei culminaron con Macri promocionando el apoya al veto, e influyendo seguramente en otros votos y abstenciones que lo favorecieron. Otro intercambio muy comentado en el Congreso es el que obtuvo Rodrigo de Loredo: un subordinado político, Pablo Yannibelli, fue designado por Sandra Pettovello como rector organizador de la Universidad de Río Tercero, en Córdoba.
La historia de este veto es infinitamente más larga, y se irá conociendo. Mientras tanto este miércoles Milei tuiteó: “Hoy 87 héroes le pusieron un freno a los degenerados fiscales que intentaron destruir el superávit fiscal que los argentinos con tanto esfuerzo logramos conseguir”. La tercera parte del ajuste que permitió ese superávit se pagan reduciendo las jubilaciones. En la calle una señora de 84 años lo sintetizò así: “Con este gobierno por fin tenemos libertad. Libertad para morirnos de hambre”.
Veto a las jubilaciones: Quiénes dieron vuelta su voto
Son las 15.30 y hace cuatro horas que se inició la sesión. Ese es el momento en que la Cámara de Diputados de la Nación decidió negarle 15 mil pesos de aumento a las y los jubilados, cifra que equivale a “una docena de empanadas” tal como graficó Rodrigo De Loredo, presidente del bloque radical que primero impulsó la ley y hoy posibilitó que quede firme el veto presidencial.
Esa incongruencia marcó este día.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Hubo 248 diputados y diputadas presentes y 8 ausentes. 153 votaron a favor de la ley, 87 lo hicieron en contra (o sea: a favor del veto) y 8 se abstuvieron, ayudando así a conseguir lo que el gobierno necesitaba: hundir al Parlamento. Para lograrlo Milei se sacó una foto el día anterior a esta sesión y en la Casa Rosada con cinco diputados de la UCR, aunque quizá sea más preciso denominarlos macristas: Martín Arjol (Misiones), Luis Picat (Córdoba), José Federico Tournier (Corrientes), Mariano Campero (Tucumán) y Pablo Cervi (Neuquén).
El flash provocó que la Convención Nacional de la UCR emitiera un comunicado llamando a que los legisladores integrantes de esa fuerza sean coherentes.
No.
Durante las exposiciones de hoy insistieron. “Los que den vuelta los votos van a tener que dar explicaciones», increpó a sus compañeros Pablo Juliano.
“Se van a publicar los datos fiscales de agosto y van a ser muy holgados, va a quedar demostrado que el gobierno tenía cómo pagarlo, es inmoral», les advirtió otro radical, Martin Tetaz.
El jefe del bloque De Loredo y Tetaz intentaron, minutos antes de la votación, salvar algunos de los artículos votándolos por separado.
No.
A los cinco fotografiados de ayer, al momento de la votación se sumaron dos más, que huyeron para no votar: Gerardo Cipolini (Chaco) y Roxana Reyes (Jujuy).
A la acrobacia política del radicalismo se sumó la voltereta del bloque Innovación Federal. Agustín Domingo, jefe del bloque, anunció en su alocución: “No vamos a votar en contra de esa decisión política que tomó el Presidente, pero tampoco vamos a convalidar”, aunque luego comunicó que el bloque completo se iba a abstener, y así convalidar el veto. Fueron 8 diputados en total: además de Domingo (Rio Negro), Alberto Arrúa (Misiones), Carlos Fernández (Misiones), Pablo Outes (Salta), Yamila Ruiz (Misiones), Daniel Vancsik (Misiones), y Yolanda Vega (Salta).
Sí.
Al veto presidencial en el Congreso le sobró así apoyo parlamentario.
No.
«Pueden vencer pero no convencer», sintetizó Miguel Angel Pichetto, diputado de Encuentro Federal, un sector que hasta ahora se consideraba dialoguista.
En tanto, en la Casa Rosada se estaba produciendo otra foto, esta vez con senadores que mañana tendrán que negar o aprobar, entre otras cuestiones importantes, los millonarios fondos reservados a la SIDE, esa entidad encargada de investigar secretos.

Arriba: Luis Picat, José Federico Tournier, Mariano Campero, Pablo Cervi, Agustín Domingo y Carlos Fernández. Debajo: Martín Arjol, Alberto Arrúa, Yamila Ruiz, Daniel Vancsik, Yolanda Vega y Pablo Ismael Outes.
La calle brama
Aunque no lo parezca, hay una Gloria insurgente.
La frase no es poética ni romántica, sino descriptiva: sobre la esquina de Rodríguez Peña y Rivadavia, frente a una Plaza de los Dos Congresos colmada en rechazo al veto del presidente Javier Milei de la movilidad jubilatoria, está Gloria, con sus 69 años y sus compañeros y compañeras del colectivo Jubilados Insurgentes, que todos los miércoles, a las 15.30, marchan alrededor del Congreso junto con otros colectivos de jubilados.
Esa impronta -sensible, política, persistente e insistente- viene marcando la agenda pública frente a las políticas de ajuste del Gobierno, siendo los jubilados y las jubiladas quienes están en la primera línea de cada conflicto desde diciembre a la fecha. Todos los miércoles la presencia oscila, en general sin cobertura mediática, pero esa lucha llenó este miércoles la Plaza: “Estamos marcando la experiencia vivida y diciéndole, a toda la sociedad, que la única manera que tenemos los trabajadores, activos y pasivos, de defender derechos y conquistarlos, es la lucha en la calle. No tenemos otra herramienta”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca
Gloria mira la plaza: “La sociedad tiene que estar plena acá, acompañando, porque es una cuestión de tiempo: es un problema actual, pero también para la posteridad. Ya hemos pasado muchísimas luchas. Hubiéramos preferido poder estar un poco más cómodos, pero siempre les digo a mis hijos: prefiero morir en la calle y no sentada en un sillón”.
Bastones, antiparras y convicciones
Sonia (74), Isabel (77) y Nilda (69) están en el medio de la Plaza. Son amigas de la vida y de las marchas. Sonia tiene un cartel que pregunta: “¿Vos podés vivir con $230.000? Juicio político! Nos están matando”. Ella no puede, y por eso sigue trabajando vendiendo libros: “Tengo 50 años de marcha. Lo que nos queda de vida no queremos vivirlo así. Por suerte, hoy vino mucha gente joven”, celebra, aunque aclara: “A la que no entiendo es a algunos jóvenes de ahora. Mucho desafecto. Hay una teoría de la crueldad que está haciendo mella”. Nilda tiene solo su jubilación: “Reconozco que me tienen que ayudar. Vengo porque no quiero que mis hijos vivan mal. Me rompí para que ellos estudiaran”. A Isabel tampoco le alcanza, y por eso limpia casas: “Vengo de una generación militante de los setenta. A mi mamá Evita le dio una máquina de coser, pero este Estado es muy cruel: vino a devastar el país”. Isabel tiene bastón: “Pero vengo igual, papi, porque esto es para ustedes”.
Sobre Callao y Rivadavia está Mercedes, tiene 69, es vecina del barrio, y caminó las diez cuadras que la separan de su casa con una cacerola, una cuchara que la hace sonar, un silbato, y unas antiparras: “¿Por qué te pensás que son? ¡Porque hay gases!”, responde ante lo obvio, aunque no es una obviedad que una jubilada deba manifestarse con protección para sus ojos. “Uno tiene que tratar de cuidarse pero sin dejar de salir -explica-. Hay que morir de pie. Hay que enseñarle a los jóvenes que hay que tener convicción. La convicción viene con uno, pero a veces se pierde: mirá a los diputados y a los senadores”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Mercedes ya no come queso, ni pescado, ni carne, tampoco se da “el lujo” de salir a tomar un cafecito, y tiene que pagar expensas que superan los 150 mil pesos por mes. Desde su cacerola y sus antiparras, Mercedes propone, situada en lo que significa este día: “Hay que reconstruir la política. Desde el peronismo, el radicalismo. Hay que trabajar con gente con convicciones”. ¿Es lo más difícil en estos momentos? “Falta, sí, pero yo ya estoy jugada. Prefiero morir de pie -repite-. No me interesa más nada: luchá, salí a la calle a luchar. Tenemos que estar más juntos, con nuestras diferencias políticas”.
Mercedes pregunta: ¿Sabés qué?, bajaría las banderías políticas y pediría que nos abracemos todos”, dice, señalando a todo lo que la rodea: Polo Obrero, MST, MTE, ATE, SUTNA, y siguen las banderas de sindicatos, partidos y movimientos sociales.
Y reitera como un mantra: “Hay que buscar gente con convicciones”.
Marta: la enseñanza del Himno
A unos metros, Marta cuenta que sigue dando clases de matemática, física y química en una escuela porque alquila y no le alcanza. Responde, increíblemente, con una sonrisa: “Es un día extraordinario, porque tenemos la oportunidad de luchar”, dice a sus 80 años, lo que indica que vivió muchas épocas. “Además, hay que defender nuestros derechos”.
Con la juventud, dice, sería muy simple, y apela al recuerdo emotivo, sensible: “Tienen que recordar que los abuelos que vienen hoy son los que lo llevaron a pasear hace algunos años atrás, a la plaza o la calesita. Eso tiene que estar presente en el recuerdo de ellos”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Tiene una bandera argentina que lleva atada al cuello como una capa de superhéroa, con inscripciones que escribe ella, con fibrón negro, antes de cada marcha. Una dice: “La patria no se hace, la patria no se vende, la patria se construye”.
Señala otra: “Se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación, coronado su sien de laureles y a su planta rendido un león”. Entonces vuelve, increíble y hermosamente, a sonreír: “Ahí va a terminar Milei. No lo digo yo: lo dice el Himno Nacional Argentino”.
“No defiendan lo indefendible”
Son las tres y media de la tarde y los movimientos de la policía en la calle ya disponen la coreografía. Sobre Callao, frente al Congreso, hay un espacio sólo ocupado por las fuerzas, debido a que los cordones de Rivadavia y en Yrigoyen, en cada esquina del Palacio, evitan que la movilización se amalgame. Sobre ese hueco aparece un camión hidrante apuntando en dirección a Rivadavia, varias motos, y también federales con armas largas. El tablero está claro: son las tres y media y la Cámara baja está por votar.
Mercedes tiene 66 años, se jubiló hace tres meses después de trabajar 40 años como enfermera en Hospital de Clínicas, y llora: “No me alcanza para el alquiler, no me alcanza para comer. Gracias a Dios compañeros me consiguen algún remedio. Le pido a Milei que no siga contra los jubilados. Lo único que hicimos fue trabajar, trabajar y trabajar, nada más. Por favor, chicos, ustedes tienen que luchar por el futuro. Son la juventud. No sé cuánto nos queda a nosotros de vida”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
De fondo se empieza a escuchar un estribillo: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, uno de los primeros cantos tras conocerse el resultado de la votación, que no alcanzó los dos tercios necesarios para rechazar el veto presidencial.
El otro es aún más directo: “Hijos de puta”.
La bronca empieza a correr y se traslada sobre el vallado que, en Callao y Rivadavia, únicamente separa al Congreso de la multitud. Allí se vuelca la rabia.
El vallado cae y muchos cruzan. La policía responde con disparos y el hidrante avanza. Ante el caos, la multitud corre en dirección a la avenida Corrientes. Muchas personas lloran, entre ellos jóvenes. Los jubilados no pueden correr: allí van con andadores, con bastones, con lo que sea que hayan ido para ayudarse a caminar por las calles porteñas.
Entonces la actitud de muchos jóvenes es la misma: muchos se hacen cargo de un jubilado, de una jubilada. Uno de los periodistas de lavaca se acerca a una señora, mientras suenan los disparos. “No te preocupes por mí. Corré vos que podés”, dice. Le decimos que no, y la acompañamos hasta un kiosco, donde queda resguardada. La escena se repite por miles, una práctica que contrarresta la teoría de la crueldad expresada previamente con otra que marca exactamente lo contrario, en una calle que, en lugar de colapsar ante el miedo, en cada protesta se reconoce más a sí misma.
Luego, sobre Riobamba y Mitre, en otro de los vallados, esos mismos jubilados se plantan cara a cara con los policías, que constantemente amagan, con un movimiento de mano, sacar gas pimienta, pero ya no pueden.
Uno les dice: “Te reís de los viejos, lacra”.
Otro les avisa: “No se le pega a los viejos: te vas a jubilar con un sueldo de mierda”.
Otra les grita: “Me estoy muriendo, sinverguenzas. Se van a morir de angustia. Ya les va a tocar”.
Otra los convoca: “Dense vuelta: este tipo no tiene piedad con nadie: si no la tiene con un viejo, menos las va a tener con ustedes”.
Y Antonio les advierte: “Con todo respeto te lo digo: vas a llegar a mi edad y te van a cagar la vida. Dense cuenta ahora lo que están haciendo. No les insulto ni nada, es con respeto, pero vos no naciste de un repollo: tenés madre y padre, que seguro tienen mi edad. No defiendan lo indefendible. Te repito: no defiendan lo indefendible”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
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Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

En su primera entrevista periodística tras el ataque que sufrió durante la represión del 12 de marzo, el fotógrafo Pablo Grillo (36 años) compartió en su casa con lavaca las sensaciones sobre lo que ha vivido desde aquel momento en el que un proyectil –apuntado por Gendarmería a su cabeza– casi lo mata. El video de su mensaje a Patricia Bullrich. La recuperación, el fútbol, la música, la política, la solidaridad. El significado de la violencia contra el periodismo y un proyecto para cuando pueda volver a las marchas: “La próxima voy con tres cámaras”.
Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi
Fotos Lina Etchesuri
A once meses y tres días de haber recibido el disparo que lo dejó al borde de la muerte, el fotógrafo Pablo Grillo sonríe con la sonrisa más hermosa del mundo, vivo, vivísimo, lúcido, lucidísimo y esto ya alcanzaría para terminar la nota acá, sino fuera porque este pibe que el 30 de noviembre pasado cumplió 36 años está listo para hablar.
“Creo que para fines de febrero ya me dan el alta”, dice, mirando a los ojos. “Falta, un poquito más”.
Un poquito más, susurra Pablo, transmitiendo una fuerza indescriptible. Es la primera entrevista que da a un medio de comunicación luego de que el gendarme Héctor Guerrero –hoy procesado por la Justicia– le disparara, en línea recta y por fuera de todo protocolo, una granada de gas lacrimógeno que le partió literalmente la cabeza. Fue el 12 de marzo de 2025 y Pablo estaba trabajando: era el día que las hinchadas de todos los clubes se habían autoconvocado para ir a bancar la marcha de jubilados y jubiladas, que siguen protestando por el recorte en sus haberes. El gobierno, con la actual senadora Patricia Bullrich al frente entonces del Ministerio de Seguridad, quiso evitar esa imagen de solidaridad masiva que Pablo había ido a registrar y reprimió con brutalidad.
La imagen de Pablo recorrió el mundo. Se convirtió en un ícono de la violencia de la gestión de Javier Milei contra la protesta social en general y la libertad de expresión en particular. Ese día Pablo fue llevado de urgencia al hospital porteño Ramos Mejía gracias a la rápida intervención de dos personas que, en la calle, le salvaron la vida. Los profesionales de ese símbolo de la salud pública hicieron lo imposible con un pronóstico muy delicado: según los médicos, si no moría en la operación que le hicieron a minutos de ingresar a quirófano, quedaría en estado vegetativo.
Una semana después, todavía nadie entiende cómo, Pablo dijo sus primeras palabras a su padre:
–Hola, viejo.
A partir de allí dio los primeros pasos, hubo nuevas intervenciones, y en junio empezó su rehabilitación en el Hospital Manuel Rocca. Este febrero de 2026, Pablo empezó con salidas los sábados y domingos y hace una semana firmó como querellante en la causa que lo tiene como sobreviviente.
Dice mirando a los ojos: “Quiero ver a Bullrich presa”.

La sonrisa, la cámara y la vida. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
Estar en casa
Pablo y su padre Fabián invitan a pasar al departamento en el que vive el joven, debajo de la casa de sus padres, un lugar que estaba construyendo con sus propias manos. Hay cuadros y fotos: un póster de Evita en la heladera junto a un dibujo de Luca Prodan, una bandera de Cristina Fernández que hizo con amigos en un taller de CABA, banderines del Napoli (donde jugó Maradona, otro amor, traído por sus abuelos de Italia en los noventa) y del Club Villegas, donde hizo las inferiores.
Pablo lleva puesta la chomba de su amado Independiente y un gorro Piluso de Remedios de Escalada, del que prende el pin con su foto icónica y la frase de su ídolo Ricardo Mollo sobre esa cámara de fotos que Bullrich y compañía buscaron que deje de disparar: “Un arma de creación masiva”.
–¿Cómo estás?
–Bien. Con ganas de que me den el alta. Esto cansa un poco. No puedo ir a ver a mis amigos, pero si les mando mensajes, obvio que vienen.
El consejo de los médicos es que el proceso de rehabilitación siga siendo muy de a poco. Que se canse en las terapias y afuera descanse. Las salidas del hospital son parte de la recuperación, de reencontrarse en su casa, en su barrio, en lo cotidiano: un paso previo al alta definitiva.
Pero con cuidados: la semana pasada dieron una vuelta manzana para pasear a Tupac, su perro, y motivó un tirón de orejas por parte de los profesionales. “Les conté que casi me caigo en la esquina”, se ríe.
Siempre ríe Pablo.
Diego, Cristina y los Ricardos
Apasionado de la lectura, cuenta que tiene muchísimos libros nuevos que le fueron regalando los últimos meses. “Una banda, llenan toda esa estantería”, señala, feliz, y dice que no está leyendo ninguno porque le cuesta concentrarse. Por ahora mira redes sociales y algo de televisión, como el triunfo de Independiente a Lanús por 2 a 0 el último viernes.
Pablo: Venimos con tres empates seguidos y dos victorias. No jugó mal. Ese pibe Abaldo es bueno (Matías Abaldo, uruguayo que marcó el primer gol).
Fabián: La jugada del segundo gol también fue hermosa. ¿Cuántos toques contamos?
Pablo: Conté diez. Un buen desarrollo en la jugada, desde abajo hasta arriba.
La charla futbolística llega hasta San Telmo, club del ascenso donde Emiliano, el hermano de Pablo, trabajó como videoanalista, y al que Fabián recuerda por una frase: “La famosa Isla Maciel, como dijo Maradona”.
Pablo: Hay que aferrarse a lo que decía el Diego. Lo re extraño. Y pienso qué hubiera dicho sobre mi caso, porque lo primero que uno hacía era buscar a ver qué decía el Diego.
-¿Qué creés que hubiera dicho?
Pablo: Hubiera mandado a la concha de su madre el operativo, a Bullrich, a los gendarmes, y por último hubiese dicho mi nombre. Bien a lo último.
-Mollo habló varias veces en los recitales de Divididos.
Pablo: Lo de Mollo fue terrible.
Se le vuelven a iluminar los ojos cuando habla de este y de otro Ricardo que idolatra. Bochini, gloria de Independiente, pasó a saludarlo y le regaló su camiseta número 10. “Firmada y todo”, se jacta Pablo, que se la pasó hablando de fútbol con el Bocha en la terapia del Ramos Mejía.
¿Cristina Fernández se comunicó? Fabián responde: “Habló conmigo los primeros días, cuando él estaba muy grave”. Pablo levanta la cabeza sorprendido.
“¿Cristina Kirchner?”, pregunta.
“Sí, ¿no sabías?, ¿no te conté?”, dice Fabián.
Pablo se ríe, sin poder creerlo: “¿Cómo no me contaste?”.
Fabián: “Fue al segundo o tercer día. Un amigo del barrio, militante, te había venido a ver. Me pasa el teléfono y me dice: ‘Tomá, es Cristina’. Uf… Ella estaba a las puteadas y llorando. Dijo que le pegó mucho lo que le pasó a Pablo porque se le vino la imagen del disparo fallido contra ella”. El 1° de septiembre de 2022, la ex presidenta sufrió un intento de homicidio en la puerta de su casa en Recoleta. Cuenta Fabián que en ese llamado se puso a disposición de lo que necesitaran. La familia, agradecida, nunca quiso que el reclamo tomara un signo partidario, aunque su filiación es conocida.
Pablo sigue asombrado. “Mollo, Bochini, Cristina… Y Diego desde algún lado”.

Pablo y su padre, Fabián Grillo. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
“La próxima voy con tres cámaras”
-¿Qué ves en redes?
Pablo: Veo una banda. Me sorprende que el caso haya tenido tanta repercusión.
-¿Qué te genera lo que ves?
Pablo: Justicia no, porque es relativa. Es para discutir qué es para vos la justicia y qué es para mí.
-¿Y qué es para vos en este caso?
Pablo: En este caso es decirle al chabón (el cabo Guerrero) que no puede apuntar a la cabeza con un arma. Y el tipo disparó a la cabeza. Ya de movida arrancamos para atrás. Después, lo que para el chabón es justicia es que estaba recibiendo órdenes, que “es verdad”, entre comillas (hace el gesto). Por eso, hay que caerle a la Bullrich y es lo que estamos planteando en el proceso judicial.
Fabián: Se vio que Guerrero disparó, por eso se va contra él.
Pablo: Él podría haber apuntado para arriba. La onda es que tienen que ir presos los dos. A Bullrich yo la quiero ver presa. A él, meterlo preso y que no pueda agarrar más un arma.
Fabián: En el caso de Bullrich es reiterado. Si la hubieran condenado con Rafael Nahuel (el joven mapuche asesinado por Prefectura en 2017) o con Santiago Maldonado (desaparecido tras la irrupción violenta de gendarmes a una comunidad mapuche ese mismo año), no hubiera pasado lo de Pablo. Vos podés meter en cana a toda la cadena de mando, pero no solucionan el problema porque el daño a Pablo está hecho, todos los daños ya fueron hechos. El tema es en función del después: que no vuelva a pasar. Parémoslo.
-Pablo, ¿qué sentís que buscaban ese 12 de marzo al atacar a quien tenía una cámara?
-Que no registremos. Que nos dé miedo y la próxima no vayamos. Pero vamos a ir con más ganas. La próxima voy a ir con tres cámaras: voy a estar con una así (señala su cámara), otra acá disparando automático, y una GoPro que filme todo, olvidate.

Imágenes en la heladera de la casa de Pablo. Foto Lina Etchesuri/lavaca.org.
Una clase de política
Desde el 12 de marzo de 2025 sus familiares y amigos sostienen todos los viernes un semaforazo en la plaza de Remedios de Escalada, además de los festivales que realizaron cada mes para visibilizar el caso y exigir justicia. Pablo piensa esa solidaridad, tan potente: “Algo generamos, me parece. Solidaridad con solidaridad se paga”.
Surgen todas las historias que contamos en este perfil que elaboramos con familiares, amigos, amigas y compañeros de trabajo (https://lavaca.org/mu203/ojos-bien-abiertos-perfil-del-fotografo-herido-de-muerte-por-la-gendarmeria/), sobre todo aquellos del Hospital Evita, en Lanús, donde hacía fotos y trabajaba los espacios comunes, seguido de los perros Pichi y Chen: desde la recuperación del helipuerto hasta los plantines que Pablo hacía para los usuarios del servicio de salud mental de la institución.
Fabián dice que lo querían hasta los policías: “Porque hay una imagen del militante vago, pero a él lo veían trabajar como una hormiga”.
Pablo lo recuerda: “Y me reconocían eso, veían todo lo que hacía. Yo me quedaba cruzado, como diciendo: ‘No me podés decir esto, amigo. Como yo, hay un montón’. Ellos también se quedaban cruzados. Y nos quedábamos así cruzados los dos”, se ríe (porque Pablo siempre se ríe).
Fabián: “A mí me gustaba lo que querías hacer en el cine, un Espacio INCAA, porque el hospital tiene una sala con un proyector de la época de la Fundación Evita”.
El Hospital Evita es una mole de cinco pisos que simboliza que alguna vez la salud pública fue una planificación maciza. Pablo: “El cine es mortal y yo quería que estuviera accesible para el barrio. Calculo que en la época que lo hicieron fue pensando en eso”. Hoy el INCAA está desfinanciado y casi entra en el recorte de la ley de reforma laboral, aunque el Gobierno postergó las derogaciones de las asignaciones específicas hasta enero de 2028.
Cuando Pablo escucha el dato dice: “Lo mejor que viví fue con Néstor y Cristina. Eso fue peronismo arriba de la mesa”.
-¿Qué significa el peronismo para vos?
Pablo: Es muchas palabras en una sola. Es gestionar para el pueblo, sin más.
-¿Y peronismo arriba de la mesa?
Pablo: Es una torta gigante cortada en 50 mil pedazos. Nos ganaron esos cuadrados la campaña, yo no lo puedo creer.
-¿Por qué pensás que ocurrió?
Pablo: Porque nos faltó peronismo, militancia peronista. Ser más pragmáticos en algunos discursos.
-Lo que decías del policía que te vio trabajar.
Pablo: Claro, me vio hacer algo que no era pintar paredes o una bandera. Algo real. Bah, que para ellos es real. Y para mí también, esa es la realidad del militante.

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
La cabeza intacta
El domingo había arrancado tormentoso, con mucha lluvia, pero cuando le proponemos a Pablo hacer unas fotos, él sugiere hacerlas afuera, en las calles de su barrio. En Escalada ya había salido el sol, se había iluminado el cielo.
Pablo agarra su cámara, feliz, y también nos retrata, bajo su mirada. Le proponemos grabar un video.
“Pará que pienso qué decir”.
Y después de un ratito, avisa: “Cuando quieran”.
Apretamos rec.
Y Pablo, fuera de todo guion, ilumina: “Qué decirte, Bullrich. Sos una re compañera, te hago los dedos en V, te saludo. Acá estamos en el barrio…”.
Y se levanta el gorro Piluso mostrando el lugar al que le dispararon, sonríe y dice: “Con la cabeza intacta”.
Video @mu.lavaca
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El que las hace no las paga: un año después, la Justicia todavía no llamó a nadie a declarar por la estafa $LIBRA

La causa que debe investigar el megaescándalo cripto que involucra al presidente Javier Milei y a su hermana Karina está a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi. El acuerdo confidencial de Milei con Hayden Davis.
por El Ciudadano, de Rosario*
A un año del escándalo Libra, la memecoin a la que llamó a invertir el presidente Javier Milei y que luego se desplomó en el éter, la causa no tiene todavía ningún convocado a prestar declaración.
En enero, la Sala I de la Cámara Federal ordenó al juez Marcelo Martínez de Giorgi que actualizara los montos a embargar en los siguientes 90 días, a partir de un planteo de la querella de Juan Grabois, que había cuestionado los montos de los embargos a los imputados Hayden Davis, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy.
Martínez de Giorgi, que lleva adelante la causa que en un principio estuvo a cargo de la jueza María Servini de Cubría, había estipulado los embargos contra contra Davis, Novelli y Terrones Godoy en torno de los 37 millones de pesos.
La Justicia argentina también debe definir si acepta como querellantes a dos ciudadanos bielorrusos que dicen haber perdido dos millones de dólares por operar con LIBRA. Se trata de Krasutskaya Sviatlana Vitalievna y Lapchenko Vladislav Andreevich.
En Estados Unidos también
También hay otra causa por la presunta estafa que tramita ante la jueza Jennifer Rochon, del distrito sur de Nueva York.
En ese caso están denunciados el propio Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y el empresario Julian Peh, además de Davis, Terrones Godoy y Sergio Morales Morales, ex funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
El acuerdo confidencial de Milei con Davis
A fines de enero también se filtró el acuerdo confidencial firmado el 29 de enero de 2025 entre el presidente Javier Milei y Hayden Davis, que revela que este último había ofrecido asesoramiento gratuito en blockchain e inteligencia artificial al Estado argentino, con énfasis en la confidencialidad y la posibilidad de futuras negociaciones.
El documento, rubricado apenas días antes del lanzamiento de Libra, se enmarca en un escándalo cripto que involucra transferencias millonarias y pagos paralelos bajo investigación por la fiscalía y el Congreso.
El acuerdo detalla servicios «ad honorem» por parte de Davis, lo que incluye la automatización de procesos administrativos mediante contratos inteligentes, la digitalización segura de documentos públicos como títulos de propiedad y certificados, el fomento de ecosistemas de innovación digital para startups locales, y programas de capacitación para funcionarios públicos en estas tecnologías.
En ese documento, Davis, cofundador de Kelsier, renuncia expresamente a cualquier remuneración y se compromete a mantener la información en secreto, salvo autorización legal.
Esta información fue publicada por el diario Clarín, que accedió al texto completo del documento y lo difundió en una nota que destaca su conexión con el colapso de Libra, impulsado inicialmente por un tuit de Milei que luego fue borrado.
Ese acuerdo se firmó durante una visita relámpago de Davis a Buenos Aires, tras una reunión en la Casa Rosada, y deja abierta la extensión del asesoramiento a otras áreas dentro de su experiencia.
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Productores y funcionarios acusados: el juicio por contaminación con agrotóxicos

Con la declaración de Alejandra Bianco y Sabrina Ortiz (foto de portada), afectadas directas por las fumigaciones en Pergamino, se realizó la segunda jornada del juicio contra siete productores del agronegocio y dos funcionarios municipales de esa ciudad bonaerense. Las audiencias se realizan en el Tribunal Oral Federal 2 de Rosario. Existen pruebas de presencia de agrotóxicos en los cuerpos de las personas y en el agua para consumo humano. “Que les quede claro a esas grandes empresas, productores y multinacionales que con la salud no se juega», remarcó Ortiz.
Por Anabel Pomar–Agencia Tierra Viva*
(Foto de portada: Juan José García)
Con la declaración de Sabrina Ortiz y Alejandra Bianco, víctimas y querellantes, continúa en Rosario el juicio por contaminación con agrotóxicos en la localidad de Pergamino. “No es fácil estar acá, no es la fría letra de un expediente. Son mis hijos que sufren y la impotencia de no poder hacer nada. Son los hijos de otras madres que sufren o que los han perdido. Por eso estoy acá, porque sé que la verdad va a llegar a la justicia. Ya no hay nada que probar. Quien hizo daño tiene que pagar por tanto sufrimiento, tanto abandono», planteó Ortiz. El juicio oral contra quienes contaminan con agrotóxicos constituye un hecho muy importante porque, ante este tipo de delitos, el Poder Judicial no suele avanzar.
Sacrificio humano y ambiental
Este juicio oral constituye un hito: sentó en el banquillo de los acusados a productores, fumigadores, al ingeniero agrónomo que firma las recetas de aplicación y a los funcionarios que debían controlar.
En el inicio de la audiencia, Sabrina Ortiz fue la primera víctima en brindar su testimonio. Su relato pausado, pormenorizado y no exento de lágrimas, realizó un recorrido por los padecimientos que por años ocasionaron tanto las fumigaciones como la desidia municipal y la larga búsqueda de justicia. El juicio demoró ocho años en llegar y reúne denuncias y una larga lucha que viene desde hace más de una década.
Ortiz y su familia sufrieron en carne propia las consecuencias de vivir con campos de soja fumigada frente a su casa, en el barrio Villa Alicia, de la ciudad de Pergamino. Desde 2011, tanto ella como sus hijos, padecieron y padecen graves problemas de salud. Ortiz sufrió dos ACV y perdió un embarazo de seis meses, tras una fumigación.
Según su relato, recién luego de recorrer 14 instituciones hospitalarias lograron dar con una toxicóloga ambiental que les permitió entender la causa de sus enfermedades. Estudios toxicológicos y de genotoxicidad indican que ella y su familia sufren y sufrirán las consecuencias de tener agrotóxicos en el cuerpo. Su hijo, Ciro, tiene 120 veces más veneno de lo que su cuerpo puede resistir. Su hija Fiamma tiene 100 veces más. Y ella 50, además de otras sustancias neurotóxicas. La profesional de salud que les indicó e interpretó esos análisis le aseguró que eso es un riesgo biológico muy grande. “’Esto es lo que está explotando el cuerpo de tus hijos, tu cuerpo’, me dijo la médica. Y también que hay que sacarlos de la línea de fuego, que lo que tenemos hoy ya es grave. No sabemos lo que puede pasar mañana. Nos dijo que no podíamos seguir acumulando, ‘tienen que irse ya de ahí’. Y yo no tenía los medios para irme. Y me sentía culpable por no poder irme. Y los que fumigaban lo seguían haciendo igual. Seguían enfermando igual. Aunque ya era público el daño que hacían”, recordó.

Sabrina Ortiz en Pergamino (Foto: Julia Siciliani)
En el desgarrador testimonio, Sabrina contó que su hijo casi no pudo asistir al jardín de infantes por las constantes enfermedades y que su hija estuvo dos años en una silla de ruedas. “Un día conseguí que alguien me prestara un lugar. Estaba acomodando todo para mudarme. Al regresar a mi casa del trabajo, recuerdo estaba lloviznando, que bajo del auto y la primera inspiración que hago era veneno. Habían fumigado. Estaban fumigando. Cuando entro a mi casa, mi hijo ya tenía la lengua inflamada. Ya casi no podía respirar. Como pudimos cargamos algunas cosas en la camioneta de mi papá. La silla de ruedas de mi hija. Y nos fuimos. Mi hijo iba llorando, mirando para atrás, diciendo que quería su cama y sus juguetes”.
Y relató, sobre el rol del estado municipal: “Llamé llorando a Tocalini y Naranjo (los funcionarios municipales procesados) y me respondieron que no podían ir a ver qué pasaba. Que estaban en un compromiso. En ese momento ya existía la ordenanza de control. Y esos señores, a los que recurrí muchas veces, por notas que desaparecieron todas, denuncias que desaparecieron todas, no hicieron nada”.
La historia de Sabrina es símbolo de lucha, ya que, pese a todas esas afectaciones, amenazas y situaciones de violencia, jamás eligió el silencio. Algo que en Pergamino, la «perla del norte, cuna del agronegocio concentrado, tiene un costo altísimo. Ante la falta de representación legal para sus denuncias, estudió abogacía e inició un largo derrotero ante el sistema judicial para condenar a quienes envenenan con sus negocios agropecuarios.
“Sufrí amenazas, me dejaron bidones en mi casa, me dejaron soja en mi auto. Atentaron contra la vida de mi padre y mi sobrino. Las hijas de Roces me amenazaron de muerte si no me dejaba de joder…pero no les tengo miedo, cuando se te muere un hijo en la panza ya no tenes nada que perder…ya no tengo miedo”, se escuchó decir a Ortiz ante los acusados.
“Fuimos abandonados por el sistema y por el Estado. Espero que haya justicia. Con todo lo que hemos trabajado hasta ahora y pensando en lo que estamos, en los que ya no están y en las generaciones futuras que dependen de nosotros”, reclamó.
Antes de la audiencia, Sabrina le aseguró a Agencia Tierra Viva: “Sabemos que nos enfrentamos a quienes son de alguna manera monstruos, gigantes, intereses muy grandes los que se juegan, unas potencias muy grandes, entonces no es solamente los productores que se juzgan sino acá se tiene que sentar un precedente para que quede claro, que les quede claro a esas grandes empresas, productores y multinacionales que con la salud no se juega. Ya está. Hay que ponerle un punto final. El sacrificio humano y ambiental ya ha sido demasiado”.
Glifosato en el cuerpo
Se escuchó el testimonio de la también querellante, Alejandra Bianco, vecina afectada del barrio Santa Julia, también de la ciudad de Pergamino, quien relató las enfermedades y muertes, en su hogar y en su barrio y las afectaciones que atribuyen a la probada presencia de agrotóxicos en el agua que consume la población.
Alejandra —madre de Benjamín e Ignacio (que sufrieron enfermedades relacionadas a la contaminación) y ex pareja de Sergio (quién falleció de cáncer en 2020)— realizó una encuesta vecinal en la que tristemente descubrió que todos esos cánceres y enfermedades autoinmunes no eran un problema de su casa, sino de todo el barrio.

Imagen de la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario (Foto: Juan José García)
“Sergio, mi pareja en ese momento, empieza a estar descompuesto. Le diagnostican cáncer de páncreas e hígado”, relató ante el tribunal. “El mismo médico que le hace la biopsia, al que yo le había contado todo lo que tuvieron mis hijos, me dice…‘en una sola casa tres personas enfermas, no es casual… algo raro pasa‘. Ahí me quedo pensando, sin entender lo que pasaba y empecé a preguntar en el barrio. Encontré muchos vecinos estaban fallecidos. El censo lo hice en 2018. Más de 40 vecinos encontré enfermos”.
Bianco, que siempre vivió en la ciudad de Pergamino, tiene glifosato en el cuerpo. Todas las historias clínicas que juntó y la encuesta las presentó primero en el juzgado de san Nicolás y hoy forman parte de este expediente que llega a juicio. Historias clínicas que el intendente municipal, Javier Martínez, eligió no mirar. Durante su testimonio, Bianco relató que, tras hacerse público ese censo, un día la citan a una reunión con el Intendente. “Fui con la pila de historias clínicas. Le pedí hiciera algo. El Intendente no leyó nada. Una reunión que no entendí para que fue. Al tiempo, hicieron un censo municipal, sin nuestra participación, y dijeron que no había muchos enfermos, sino pocos casos”, denunció.
Las pruebas de la contaminación
Según consta entre los elementos probatorios de la contaminación, que serán tomados en cuenta en las audiencias y sometidos al debate, las afectaciones alcanzan al ambiente y a las personas. A través de pericias, se detectaron en suelo 45 plaguicidas peligrosos para la salud, con predominancia de nueve: atrazina y dos metabolitos de degradación, triticonazol, metolaclor, acetoclor, clorpirifos, glifosato y su producto de degradación (AMPA). En algunos casos en concentraciones mayores en los patios de los vecinos que en los campos cultivados.
En el agua se detectaron también 18 agrotóxicos, con mayor presencia de cinco de esos plaguicidas. Las afectaciones alcanzan al agua corriente que consume la población. Y al agua subterránea desde la que se abastecen en esa y otras ciudades, ya que los agrotóxicos alcanzaron al acuífero Puelche.
También hay pruebas de daño genotóxico y de presencia de agrotóxicos en el cuerpo de habitantes del lugar. Y relevamientos de altas cantidades de pacientes oncológicos o fallecidos de cáncer, entre otras enfermedades y problemas de salud.
En el banquillo
Los acusados son siete productores agropecuarios: Fernando Cortese, Víctor Tiribó, Mario Reinero Roces, los hermanos Carlos y Hugo Sabatini, Cristian Taboada y el ingeniero agrónomo, José Luis Grattone; y dos funcionarios municipales, Guillermo Naranjo y Mario Daniel Tocalini.

El sector de la fiscalía que lleva adelante la acusación. (Foto: Claudio González / Ministerio Público Fiscal).
El juicio se desarrolla en el Tribunal Oral Federal N°2 de Rosario, integrado por los jueces, Elena Dilario, Román Lanzón, y Eduardo Rodrigues Da Cruz. El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal Federico Reynares Solari, de la Oficina de Litigio Oral Estratégico del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario. La causa («Cortese Fernando Esteban y otros s/envenenamiento»), iniciada en 2018, es originaria del juzgado Federal de San Nicolás a cargo del Juez Villafuerte Ruzo, y llega hasta esta instancia unificando varios expedientes, hechos y denuncias de más de una década de contaminación, entre 2011 y 2020. Todos los expedientes fueron acumulados a requerimiento de la Fiscalía.
En la primera audiencia del juicio, el 4 de febrero, el fiscal Reynares Solari atribuyó los hechos, detalló la acusación y el encuadre legal para cada uno de los acusados; postura a la que adhirió la querella, integrada por los abogados Carlos González Quintana y Fernando Cabaleiro, representantes de las denunciantes Sabrina Ortiz (Paren de Fumigar Pergamino y Naturaleza de Derechos) y Alejandra Bianco (vecina afectada barrio Santa Julia).
A Cortese, Reinero Roces, Tiribó, Grattone, Taboada, Daniel y Hugo Sabatini, la Fiscalía les endilgó ser coautores del delito previsto en el artículo 55 de la Ley 24.051 sobre Residuos Peligrosos, que prevé una pena de tres a diez años de prisión para la persona que, a través del uso de residuos, «envenene, adultere o contamine de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general».
Además de contaminación, a Cortese se lo acusa de amenazas coactivas contra un familiar de Sabrina Ortiz en un hecho sucedido en 2020.
Las conductas imputadas a Naranjo y a Tocalini fueron calificadas en los términos del artículo 248 del Código Penal, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, permitiendo que desde 2015 se realicen fumigaciones con agroquímicos sin los debidos controles en los campos, contribuyendo a contaminar el ambiente.
En esta segunda jornada, además de las denunciantes declararon también el oficial Mauro Garay, y el ahora comisario retirado, Isaac Guari, personal policial que realizara pericias y diligencias en campos denunciados, dependencias municipales, locales de venta de agrotóxicos. Ambos, Guari y Garay, mayormente en sus respuestas refirieron no recordar o no poder brindar precisiones por las actuaciones de las que participaran, según consta en documentación presentada y en las que figuran sus firmas, y por las que fueron consultados.
Ciencia, territorio y justicia
Consultado por Agencia Tierra Viva, el abogado de las víctimas, Carlos González Quintana, expresó que esperan, desde una perspectiva estrictamente jurídica, que el Tribunal aplique las penas previstas por la ley para los delitos imputados. Y detalló que “en esta causa se juzgan hechos encuadrados en el artículo 55 de la Ley 24.051 (Residuos Peligrosos), en función del artículo 200 del Código Penal, que sanciona a quien contamina el ambiente de un modo peligroso para la salud pública. El marco legal prevé penas de prisión de hasta diez años, además de inhabilitaciones especiales, particularmente relevantes cuando se trata de productores, profesionales y funcionarios públicos como en este caso puntual”.
Sobre la importancia del juicio, aseguró que marca un precedente clave para la sociedad en su conjunto: “Será la primera vez que, en la provincia de Buenos Aires y en pleno corazón del agronegocio, se juzgue penalmente un entramado completo de decisiones, omisiones y prácticas vinculadas a las fumigaciones con agrotóxicos en zonas densamente urbanizadas, discutiendo en un tribunal penal las responsabilidades concretas de productores, profesionales y funcionarios públicos». «Ninguna actividad económica, por importante que sea, está por encima de la ley. Y se deja en claro que la salud y el ambiente son bienes jurídicos que merecen tutela penal efectiva. Es un escenario histórico donde se cruzan ciencia, territorio y justicia, donde el modelo productivo deja de ser intocable y empieza a ser interpelado. Donde los cuerpos hablan, la ciencia acompaña y el silencio, después de treinta años, se rompe”, afirmó González Quintana.
«La salud es un derecho humano»
En su alegato inicial, el Fiscal eligió no mencionar la palabra cáncer, aclaró que decidía omitir esa palabra. Fue el abogado Carlos González Quintana quien la pronunció. En la sala se encontraban presentes varias denunciantes y víctimas.En el recinto faltaba Florencia Morales. La vecina fumigada y denunciante falleció en 2023, de cáncer. Su ausencia física nombraba con más fuerza aún la palabra que era necesaria mencionar. En su nombre sobrevolaban también las decenas de personas fallecidas que no podrán declarar sobre las fumigaciones que sufrían.
Tierra Viva conversó con Paola Díaz (Madres de Barrios Fumigados Pergamino). Sabe en primera persona de perdidas. “La verdad que no es fácil… yo tengo una hija fallecida de leucemia”. La niña falleció en 2014 a sus 11 años. “Después que falleció, hablando con Sabrina, nos fuimos enterando de lo que hacían las fumigaciones. Nosotros estábamos enfrente del campo. Para nosotros, lo que se fumigaba mataba los yuyitos y a las personas no les hacía nada”, recordó.
Paola, según está previsto, junto a una decena de vecinas declararán como testigo frente al tribunal oral en Rosario en futuras audiencias. Sus denuncias forman parte de las causas unificadas, ya que en su momento han declarado en el Juzgado de San Nicolás. Todo ese trabajo de años que logró tanto la medida cautelar judicial vigente que aleja los venenos, como aquella primera y limitada ordenanza de protección municipal. Medidas a las que algunos de los procesados hicieron caso omiso. “Lo que espero es que la Justicia se ponga del lado de las personas. La salud es un derecho humano. Que se juzgue como deben juzgar”.
En la primera jornada también estuvo presente Sofía Gatica, de Madres del Barrio Ituzaingó Anexo (Córdoba). Viajó desde su provincia para acercar en persona el apoyo a Sabrina y los demás afectados. “Escuchar que la discusión fuera por los metros, en algunos casos escasos 100 metros, o gente asegurando que el glifosato no hace nada te da mucha bronca y mucha impotencia. Por eso es que viajé, para que cesen estas injusticias. Uno ve que se sigue fumigando, que se sigue contaminando, que se sigue muriendo la gente, entonces hay que ir a apoyar a los compañeros para que se haga justicia”.

Sabrina y Alejandra en la puerta de Tribunales. La próxima audiencia será el 25 de febrero.
La próxima audiencia ya fue programada para el 25 de febrero, a las 9 de la mañana. Según lo anunciado, sobre el cierre, se espera para esa jornada las declaraciones de los funcionarios municipales imputados.
*Las denunciantes piden la colaboración de toda la comunidad para afrontar los gastos económicos que implica todo el proceso (que está previsto termine en marzo). Alias: causa.pergamino (cuenta a nombre de Sabrina del Valle Ortiz).
Edición: Darío Aranda
- *Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).

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