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Veto confirmado contra el financiamiento universitario: el triunfo de la derrota y el fracaso del éxito

El resultado: 160 votos en la Cámara de Diputados intentaron mantener la Ley de Finaciamiento Universitario contra 84 a favor del veto dictado por Javier Milei, y 5 abstenciones. La primera reacción: este jueves habrá paro en las universidades del país y proseguirán las tomas estudiantiles. Detalles de la jornada, lo que plantean desde los gremios universitarios, dos frases de un diputado del PRO, y un final ya clásico con la policía capturando a unas 10 personas –varias de ellas menores que fueron liberadas– con un saldo hacia la noche de 6 detenidos por el enfrentamiento con un libertario y supuesta “resistencia a la autoridad”. Entre aparentes triunfos y posibles derrotas políticas, en la calle un jubilado brindó a lavaca un breve editorial de tres palabas mirando hacia el Congreso: “Nadie está ganando”.
Por Anabella Arrascaeta, Sergio Ciancaglini, Lucas Pedulla. Fotos: Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
El empleado del Congreso murmura la información: “Sale el veto temprano”. La consulta: “¿En serio?”. La respuesta: “Y… la casta”.
Eran las 11 de la mañana. A las 15.30 el veto estaba confirmado. Ganaron la votación quienes intentaron sostener la Ley de Financiamiento Universitario por 160 a 84 (con 5 abstenciones) pero la perdieron al no alcanzar los 2/3 necesarios de los votos para frenar el veto de Javier Milei.
Hubo 27 oradores. Votaron por la Ley UP, UCR, FIT, Encuentro Federal, Coalición Cívica, los diputados de Santa Cruz y la ex LLA Lourdes Arrieta, y en favor del veto principalmente LLA, PRO, los llamados “radicales con peluca” que antes habían apoyado la Ley y esta vez votaron en contra, salvo un oportuno ausente, y el apoyo de los supuestos peronistas que obedecen al gobernador tucumano Jaldo y al catamarqueño Jalil, que negoció algo con la Casa Rosada y ordenó a su diputada Fernanda Ávila (secretaria de Minería durante el gobierno anterior) no bajar al recinto.

La empresa de demolición
La diputada Arrieta era profusamente entrevistada mientras en las pantallas del Salón de los Pasos Perdidos se veía a Miguel Ángel Pichetto cuestionando el veto de Milei: “Creen que ganan, pero en realidad pierden, inevitablemente pierden, como perdieron con un sector muy importante de la sociedad argentina que son los jubilados”.
Sobre el programa económico el legislador activó las metáforas: “Es un barco sin luces en el mar, un tren que no llega a ninguna estación, una sociedad anónima de destrucción masiva de lo poco que nos queda de un poco de bienestar del Estado argentino. Una empresa de demolición S.A».
Un rato más tarde el diputgado deUP Eduardo Valdés recordó que Alejandro Finocchiaro (del PRO, ministro de Educación durante el macrismo) fue profesor y decano en la Universidad de La Matanza. Finocchiaro, al ser aludido, pidió la palabra porque no estaba en la lista de oradores, y dijo un par de cosas reveladoras. “Si en una disputa de poder yo tengo que elegir entre votar con el populismo que ha dejado el efecto devastador de una guerra en la RA, o un gobierno que me habla de prosperidad, de libertad, de hacer grande a la Argentina de vuelta, señor presidente, yo me corto la mano antes de votar con el kirchnerismo”. La oración muestra el fondo del sentido de su voto, aunque es poco probable que se corte la mano, promesa que también viene incumpliendo el primer mandatario.

Luego Finocchiaro admitió algo más complicado todavía: “Acá estamos hablando de una disputa de poder y de un mensaje que este recinto va a dar a los mercados internacionales, a los inversores que tanto necesitamos y a las consultoras de riesgo«. Traducción posible: el veto no tiene ningún componente propositivo, educativo o de futuro, sino la intención de pagar deuda externa y, supuestamente, mostrar el déficit cero como imán para posibles inversiones. Dijo luego Leopoldo Moreau (UP) a lavaca: “Finocchiaro fue el más sincero. Dijo que votaba para cumplir con los mercados. El tema no es la Universidad pública, ni cumplir con la sociedad argentina, sino si se cumple con el FMI y los acreedores privados y los inversores invisibles. Digo esto porque por un lado no hay inversores, y por otro se están yendo empresas muy importantes del país”.
La falta de llegada de dólares indica que en el exterior no se ve con serenidad el nivel de conflictividad que genera el propio gobierno (cosa que hasta un ex aliado como Pichetto había advertido) y eso explica la salida de los lingotes de oro para poner como garantía de futuros préstamos. En varios sentidos, los triunfos oficialistas podrían incubar sus derrotas de los próximos tiempos. En el Salón de los Pasos Perdidos Arrieta era desplazada de las cámaras por Fernando Iglesias, hasta que Martín Menem llamó a votar.
Tras el voto, flotó una idea: el gobierno se maneja con vetos, que luego no encuentran en Diputados los 2/3 para frenarlos. Esa es la política, que a la vez consolida una minoría parlamentaria que en cada votación depende de nuevos arreglos y negocios que a la vez van cebando cada vez más a diputados sinuosos.
¿Qué gana el PRO con todo esto? No se sabe del todo el contenido de los últimos encuentros entre el asesor y cerebro oficial, Santiago Caputo, y el dirigente y ex empresario Mauricio Macri. Alguien menciona en Diputados: “Al PRO ya no le queda otro camino que alinearse tras Milei”. También cunde la teoría sobre la intención de Macri de colocar ministros propios que expandan su poder y capacidad negociadora, y compensen a su enemiga interna Patricia Bullrich, convalidando la política de casta tan poco casta del actual oficialismo.
En cualquier caso, el macrismo queda incluido en esa noción de que quienes creen que ganan algo, tal vez están quemándolo todo.

El aumento que los docentes niegan
El gobierno había anunciado la noche anterior un aumento del 6,8% a docentes y no docentes de las universidades, como para diluir la conflictividad ante el día de la votación, cosa que repitieron todos los diputados que votaron por el veto. Una curiosidad: el gobierno suele reclamar que quienes piden fondos expliquen de dónde saldrán (como si no fuese el propio gobierno el encargado de tal tarea), pero en este caso aplican el 6,8 sin que se conozca el origen, pero demostrando, al revés de lo que decía Milei, que sí hay plata, que usan en equipos bélicos obsoletos o en alimentar a los servicios de espionaje interno, por nombrar dos cosas.
Francisca Staiti, Secretaria General de CONADU Histórica diría más tarde a lavaca: “Lanzamos este paro de 24 horas para mañana jueves como reacción inmediata de repudio al veto, porque era necesario responder ante esta atrocidad. Mañana hay reunión del Frente Sindical para analizar la situación y en un rato tenemos reunión de la mesa de CONADU Histórica en el mismo sentido.
¿Qué diferencia hay entre lo que anunció el gobierno ayer y lo que proponía la ley?
Nosotros teníamos paritarias docentes y no docentes en paritarias diferentes, porque tenemos un convenio colectivo de trabajo diferente. Paritábamos sin ser considerados empleados estatales porque no lo somos. La lógica de este gobierno es ponernos en la misma paritaria a docentes y no docentes y la pauta salarial que están intentando imponer es la de empleado público.
¿Y ahora?
La situación actual es que nuestra paritaria está desvirtuada, en enero recibimos 0% de aumento, por eso necesitamos una paritaria que contemple recomponer salarios. La ley decía que nuestro salario se recomponga de acuerdo al índice inflacionario, que es como veníamos paritando hasta ahora: con el gobierno anterior hacia final de 2023 logramos equiparar. Hoy estamos 60% por debajo. El aumento que anunciaron no soluciona el tema, porque la ley lo que hacía era recuperar.
En el comunicado de ayer se habla de un retroactivo, ¿no es así?
No hay retroactivo. Lo que hay es un 6,8% de recomposición, como el de los empleados estatales.
El retroactivo lo anuncian sobre la la garantía salarial.
¿Qué es?
La garantía salarial docente es lo que garantiza que ningún docente cobre menos que la canasta básica, eso es lo que publicó ayer Capital Humano, no sabemos cuál es el monto, si se va a tomar de referencia la canasta básica o si se va a tomar el decreto que ya existe de garantía salarial que se aplica a docentes en la paritaria nacional. Pero sobre eso hay un agravante: ese decreto está firmado el 22 de agosto pero no tiene fondos para pagarlo. Ahora no sabemos si va a pasar lo mismo: hacen un anuncio pero Economía no habilita los fondos para el pago.
¿Hay diálogo?
No hay negociación abierta. El lunes publicaron un comunicado diciendo “a pesar del rechazo…” pero el lunes no hubo reunión de paritaria si no mesa técnica. Hay una manipulación de información por parte del gobierno. Los comunicados más que una señal a los docentes eran un mensaje a diputados y diputadas para la negociación.
¿Cómo se sigue?
Creo que lejos de frenar el conflicto lo que hicieron fue tirarle leña al fuego. Hay tomas, marchas. Creo que los diputados y diputadas que apoyaron el veto no midieron las consecuencias del conflicto universitario.
Oscar Vallejos, Secretario Adjunto de CONADU Histórica, sobre la diferencia entre lo que planteaba la ley y lo que dieron, planteó a lavaca: «La ley fijaba que debía salvarse la diferencia entre salario e inflación que es del 63,5%. Para salvar esa diferencia, hay que aplicar un 35% aproximadamente sobre el salario de septiembre. Entonces nos equiparan con la administración pública central, pero sin recomposición. Y nos quedamos con una diferencia en contra del 63,5%”.

Con la ley vetada, el conflicto sigue abierto.
La diputada Vanina Biasi (que además es trabajadora no docente universitaria) explicó: “Hemos visto las conductas de los diputados, diputadas y senadores, que son capaces de venderse por un puesto en cualquier momento. No queremos naturalizar que el método de la coima, el método de comprar a un diputado, sea el que se instale dentro del Congreso de la Nación sin que nadie diga nada. Ahora la pelota está en el campo de la lucha estudiantil y docente. Allí está lo principal”.
Daniel Arroyo (UP): “Se ha instalado muy fuerte que se cambie el voto de un mes para otro. Con una minoría instalan leyes, pero es un mecanismo no puede funcionar en el tiempo. Políticamente hay que construir una mayoría todavía más amplia para evitar todo esto. El fondo es que hay cada vez más gente en comedores y merenderos, hambre, pobreza y familias cada vez más endeudadas porque no les alcanza para pagar lo cotidiano. Van pateando hacia adelante. El tema del endeudamiento familiar es uno de los problemas críticos para el futuro”.
Al cierre de esta edición se conocía la siguiente nómina de detenidos: Sebastián Alejandro Boero, un ciudadano extranjero aparentemente canadiense, Emanuel Fernandez Morandi, Alan Javier Moreno, Jorge Ezequiel Benítez, Roberto Mariano Gómez.

Milei como acrónimo
Afuera, la calle no es la misma de la semana pasada. A la masividad de aquella foto de dron con una Plaza de los Dos Congresos colmada se contrapone otra: algunas universidades y centros de estudiantes, sectores de izquierda, organizaciones piqueteras y los jubilados, quizá el sujeto más activo desde diciembre a la fecha. Hoy es miércoles, y como cada semana realizan la ronda alrededor del Congreso, pero antes hay asamblea: “La CGT y las CTA, ¿dónde están? El Hospital Bonaparte y los jubilados les enseñamos a luchar. Esa es la salida. Coordinarnos. Coordinar todas las luchas. Algunos dicen que soy optimista, pero creo profundamente en la fuerza que tenemos. Vamos a vencer. Gracias compañeras”.
La ovacionan.
Alrededor hay carteles de los más variados:
- “No al veto contra el futuro. Por el derecho a la universidad pública y gratuita”.
- “Obreros y estudiantes como en el Cordobazo”.
- “Diputados, los estamos mirando”.
- “Construyan caniles para los diputados que ratifican el veto del enano fascista”.
- “Si no sos cobarde ponete de este lado”.
- “Las canas no se manchan”.
- “Milei: vetate de Argentina y dejá mi educación tranquila”.

Otra jubilada tiene un cartel con un acrónimo con Milei:
- Mentiroso.
- Incapaz.
- Lunático.
- Estafador.
- Indeseable.
Sobre Callao y Rivadavia, se sientan tres estudiantes: Yasmín (28), Eze (22) y Sofía (26). Son estudiantes de Psicología en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y llevan una bandera que dice: “Psico no finge demencia”. Eze responde qué significa: “Es una respuesta. El coordinador de la carrera, que es radical, a los estudiantes de primer año les dijo que este es un contexto en el que hay que fingir demencia. Le decimos que ni pedo”.
Sofi cita a Charly García en su canción “Bancate ese defecto”, del siempre actual Clics modernos: “Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal. La demencia es un tipo de diagnóstico, y se popularizó hasta banalizarla, hacer como que no pasa nada. Pero no, acá estamos: no nos vamos a resignar con que a Milei lo votó la mayoría, con que hay que quedarse en casa, porque no vamos a entregar nuestro futuro”.
Yasmín y una lectura: “Hay un sentido común que se está creando de quedarnos en casa con nuestros malestares y las noticias que recibimos de la realidad, tristes, a la espera de votar el año que viene mientras los elefantes pasan por atrás. Tenemos que organizarnos y dejar de pensarnos como sujetos atomizados. Dejar de ser individuos para pasar a ser sujetos activos, sin esperar que otros resuelvan los problemas por nosotros”.
En la plazoleta del Congreso, estudiantes de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) demuestran que una protesta también puede ser artística y poética. Un grupo del departamento de Folklore baila tango. Iván (21) y Camila (23) son una de esas parejas: él se vino a estudiar de Chaco y ella, de Río Gallegos. “Quieren a la gente analfabeta -dice Camila-. Por eso son tan crueles. La única forma que tengo de estudiar es la universidad pública: si tuviera que pagar el alquiler, el pasaje de colectivo, más la universidad, no podría”. Suma Iván: “Hoy no te alcanza ni siquiera para comprarte algo para comer”.
Sentadas sobre el cordón, un grupo de estudiantes de la licenciatura de Artes Escénicas tiene una clase abierta de la materia de Dibujo, y están ilustrando la protesta. Julia, 24 años: “Anoche hicimos una vigilia, porque la preocupación es por el presupuesto. Si siguen así no vamos a poder seguir cursando”. Maira, 30 años: “El arte es la base de todo, el dibujo, la ciencia. Todo tiene que ver con la creatividad. Es fundamental ponderar eso, hacerlo visible”. Maira y la crueldad de esta época: “Es una cuestión de poder”. Julia suma: “Quieren ir contra la cultura, la creación de conocimiento y el pensamiento crítico”.
¿Quién gana?
A minutos de la votación, sobre Rivadavia, una de las que espera es Daniela Calarco, militante del MTR-Votemos Luchar (Movimiento Teresa Rodríguez), una de las 33 personas detenidas el día de las protestas contra la Ley Bases. Mientras espera definiciones sobre la causa, sigue saliendo a la calle: “Es obligación seguir estando porque defendemos los mismos derechos. Es profundo el convencimiento que teníamos todas las personas detenidas de que lo que hacíamos era lo correcto. Por eso nos seguimos encontrando en el lugar de lucha que es la calle. Les salió el tiro por la culata: donde no había organización sólo generaron más organización y resistencia”.
Tras la votación, las organizaciones que quedan empiezan a desmovilizar. Algunos cantan el himno, otros insultan a la policía. La presencia de efectivos infiltrados y provocadores libertarios provocan corridas que los obligan a esconderse en un local de venta de empanadas sobre Callao. De a poco se acercan las motos policiales, con su consecuente kit de gases, detenciones y cacería. Uno de los detenidos se identifica como canadiense y, como puede, expresa en español: “Yo no estaba haciendo nada”. Otro es Roberto de la Cruz Gómez, quien ya había sido detenido durante la Ley Bases.
Al cierre de la tarde, llega un comunicado de sindicatos docentes universitarios, con firma de CONADU Histórica, CONADU, FEDUN, CTERA, FAGDUT, FATUN y UDA, convocando a un paro el jueves para “consolidar” un “plan de lucha en defensa del salario y el presupuesto universitario”. Subraya que la voluntad popular fue “defraudada” y que “la democracia ha cedido al manejo antirrepublicano de gobernar por decreto del Gobierno Nacional”. Alerta por la conformación de “una alianza política que es incapaz de conmoverse ante el sufrimiento de las grandes mayoría”. Y cierra: “Este Frente Sindical manifiesta nuevamente la voluntad de luchar para defender la universidad pública, la salud y la educación pública, las jubilaciones dignas, por niñeces protegidas y un país igualitario”.
Queda para los días posteriores el análisis de qué ganó el Gobierno con esta votación. Luis, un jubilado de 75 años, uno de los que fue gaseado hace poco en los miércoles de ronda, lo pone en duda con una sonrisa. Tiene dos carteles. Uno dice: “Queso para las ratas”, y sobre el cartón tiene pegados dos pedazos de queso en dos ratoneras. El otro: “Si votaste a Milei cortate las…”, y le sigue el símbolo de una tijera y dos bolas navideñas grises.
“Esto me da ánimo -dice, sosteniendo la sonrisa-. ¿Por qué? Imaginate, con 8000 pesos por día estoy muerto, pero sigo gracias al cariño que me da la gente. Hace un mes Bullrich me lastimó. Éramos 15 y 20, pero mirá todos los que somos ahora. ¡La gente hasta me aplaude! Y no lo digo por ego, o por ser fanfarrón, mirá: el otro día, cuando fui al Bonaparte, llevaba un cartel que decía ‘Milei, pedí turno y hacete atender acá’. Antes no podía salir con carteles, pero ahora todos me sacan fotos”.
Mira al Congreso: “Piensan que están ganando, pero no. Nadie está ganando”.
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¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Por Sergio Ciancaglini
Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.
El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump.
La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena.
Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico.
Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.
A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía.
Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.
Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.
Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico.
Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.
Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido.
El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus.
En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.
El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias.
La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.
Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).
En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza.
Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.
También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.
Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.
En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end.
En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.
En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.
Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.
La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).
La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte.
Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.
Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:
We save the world mañana.
PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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