Colonialidad
Trump, la filtración y después: “El gobierno argentino no ha hecho nada bueno por la causa Malvinas”

“Estamos ante un desquiciado” dice Daniel Guzmán sobre las actitudes de Donald Trump. ¿Cómo entender la amenaza de Estados Unidos de quitarle apoyo a Gran Bretaña por las Malvinas? ¿Es algo que puede beneficiar a Argentina? Guzmán es ex combatiente de la guerra de 1982, habitante de Tierra del Fuego y creador del portal web Agenda Malvinas. El Congreso, el gobierno, las relaciones internacionales, los recursos naturales y datos sobre la geopolítica de estos días.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org (Imagen de portada: cuadro en el Museo Pensar Malvinas, de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur)
Un mail del Pentágono performáticamente filtrado sugiere que el gobierno de Donald Trump evalúa quitarle respaldo diplomático a la posición (o posesión, u ocupación) británica sobre las Malvinas. Una aparente represalia de la actual administración estadounidense contra el gobierno laborista de Keir Starmer, por no sumarse a la guerra contra Irán.
Daniel Guzmán combatió en Malvinas en 1982 y fundó el portal web Agenda Malvinas para difundir e investigar específicamente los temas alrededor de una zona geográfica que –al estar ocupada por Gran Bretaña a partir de Malvinas, Georgias, Sandwich, y amplias zonas del Atlántico Sur, abarca más del 25% del territorio argentino, con inevitable proyección hacia la Antártida.

Daniel Guzmán, ex combatiente de Malvinas e investigador de temas cruciales en la geopolítica actual. Foto: Juan Valeiro/lavaca.org.
“Lo de hoy es una reacción a una sucesión de hechos que viene acompañada por el intento de Donald Trump y Benjamin Netanyahu de acabar con el régimen iraní. Pero se dieron cuenta de que no se podía hacer lo de Venezuela, ni en 24 horas, 48 horas, una semana, y ya estamos por cumplir un mes”, explica Guzmán. “Entonces Estados Unidos le pide a la OTAN y otros aliados que lo acompañen para echar a los iraníes. Y aparte de España, se opuso Keith Starmer del Reino Unido, más allá de lo que estaban haciendo Georgia Meloni o Emmanuel Macron, al no permitirle operar en las bases aéreas de Italia y Francia”.
El desquicio
Sobre Trump: “El presidente de Estados Unidos ha entrado en estado de mayor virulencia porque la semana que viene estará recibiendo al rey Carlos en Washington. Entonces la filtración en estos casos siempre parece ser más coercitiva que un escape de información”.
¿Qué significa eso? “Que dejan filtrar ese documento para presionar y que lo hacen no solo con respecto a Malvinas, aunque es el gran punto de referencia de ese documento, sino también a otros enclaves coloniales que menciona: Diego García, Chipre, Gibraltar. Esas son las cartas que está jugando”.
¿Cómo tomar ese juego? “Hay que tener en cuenta que Trump dice a la mañana una cosa y a la tarde lo contrario. Dice que va a tomar por la fuerza a Canadá, a México, en otro momento a Colombia o a Groenlandia. Estamos hablando de un gobierno desquiciado. Y a la vez genera la idea de que esas cosas son posibles. Pero todo esto significa que los Estados Unidos están perdiendo la guerra, evidentemente y hasta tuvieron que sacar portaaviones de la zona de conflicto por miedo a los misiles hipersónicos iraníes”.
De WikiLeaks a la traición
Cuando se le menciona información de medios como Infobae, Guzmán plantea: “En términos de diplomacia de pasillo, el dueño de Infobae, Daniel Hadad, es de los que tiene la política de empujar a Trump a quitar apoyo norteamericano al Reino Unido por Malvinas, y tiene relación con la embajada norteamericana en Buenos Aires, como figura en los cables de WikiLeaks sobre Argentina. Pero el problema de fondo es: ¿Dónde está el debate constitucional en el Congreso de la Nación?”.
El laberinto: “Si no se plantea ese debate sobre la soberanía y los derechos, siempre dependemos de alguna picardía política, a ver si aparece algún Messi que meta una comba desde 80 metros y la clave en el ángulo. Entonces uno ve lo de la filtración. ¿Puede servir? Sí, puede servir. Pero por otro lado el gobierno argentino no está haciendo nada bueno por la cuestión Malvinas”.
¿Por ejemplo? “Que Milei le haya dicho al diario británico The Telegraph que las Malvinas se van a recuperar cuando la colonia implantada en las islas lo decida, es una declaración de altísimo nivel contraria a los intereses argentinos. Desde 1833 a la fecha nunca había sucedido semejante acto de traición a la patria y entrega soberana. Y esto se da sin reacción de los contrapoderes del Estado. Ni la bicameral legislativa, ni la oposición, ni el Poder Judicial, ni los fiscales generales de la Nación”.
¿Quiénes no hacen nada?
Sin embargo Milei acaba de declarar que “estamos haciendo avances como nunca se han hecho”. Responde Guzmán: “Al contrario, las declaraciones de Milei rompen todo el sistema que es la base del alegato Ruda, que está sustentado específicamente en el no reconocimiento de la autodeterminación. Lo que busca Milei es dar vuelta eso. Si pregunto una sola acción del gobierno que haya sido positiva para el tema Malvinas, nadie me puede responder”.
El alegato al que se refiere es el realizado ante la ONU por el embajador José María Ruda, el 9 de septiembre de 1964, en tiempos del gobierno radical de Arturo Illia. Ruda expuso que Malvinas es un caso de colonialismo, no de autodeterminación, iniciado con la usurpación británica de 1833 y que por eso corresponde analizarlo como ataque a la integridad territorial argentina. De allí surgió un año después la Resolución 2065 de la ONU que reconoce la disputa de soberanía y la enmarca en el objetivo de eliminar el colonialismo.
“La otra cuestión” plantea Guzmán, “es que se está rompiendo la unidad latinoamericana alrededor del tema Malvinas, con acuerdos como el que firmó Brasil con el Reino Unido para cuestiones industriales, energéticas, de tecnología y de defensa. Entonces deja de ser una causa regional para ser bilateral. Si Brasil hace eso, Chile hace operaciones de defensa con el Reino Unido operando entre Punta Arenas y la Antártida, ¿cuál es el avance?”.
Detalle crucial: “Y estamos hablando del Brasil de Lula, no de Bolsonaro. Estamos erosionando apoyos internacionales. ¿Qué hemos hecho con Brasil? ¿Qué guarangadas y barbaridades no le ha dicho Milei a Lula? Hasta 2015 Argentina había logrado bloquear continentalmente la cuestión del desarrollo petrolero británico en el Atlántico Sur, e incluso hay una causa en el Juzgado Federal de Rio Grande impulsada por el gobierno de Cristina Kirchner contra las petroleras. Pero después el resto de la política, incluidos Alberto Fernández y ella misma, no han continuado. Acá estamos nosotros difundiendo información para que la causa no se caiga”.
Sobre lo internacional: “Ampliando más todavía, también estamos erosionando los apoyos conseguidos durante décadas. Hemos votado aislados junto a Estados Unidos e Israel, rechazando definir la trata de esclavos como crimen contra la humanidad, o sobre el genocidio en Gaza, por poner un par de ejemplos. Y veníamos de una situación favorable: el G77 más China que reúne a 134 países, viene apoyando al país desde 2017 contra acción de las petroleras británicas en el Atlántico Sur. ¿Y quién no ha hecho absolutamente nada? Argentina. Ninguno de sus gobiernos”.
(Releyendo lo contado por Daniel, podría caber otra idea: que en la mente de Trump y su establishment exista la idea de azuzar al Reino Unido en favor de un gobierno incondicional como el mileísta, como forma de allanarle aun más a los estadounidenses el camino hacia el Atlántico Sur y la Antártida, zonas cruciales de la geopolítica que se viene: toda esta historia se seguirá escribiendo).
Los muchachos neronistas
¿Y hacia adelante? “En principio el Congreso de la Nación debe debatir y crear un nuevo andamiaje de relaciones bilaterales con el Reino Unido para salir de los acuerdos de Madrid (1989 y 1990, era menemista) que son el huevo de la serpiente de una gran entrega territorial de 1.600.000 kilómetros cuadrados y de riqueza de recursos naturales. Ninguna acción desde 1989 a la fecha han sido favorables al país, todas al Reino Unido y se benefician otros países como España con su pesca: acaban de levantar y se llevan 42.000 toneladas de calamar. Y nadie dice nada”.
Regreso al mail filtrado por el Pentágono: “Insisto en que no me guiaría por alguien que cambia de discurso a cada momento, y termina echando a los generales que le aconsejan no avanzar bajo estrategias absurdas. Trump me parece un loco, un desquiciado. Pero hay además una política de Estados Unidos de la que no me olvido en mi condición de combatiente de Malvinas: fue el primer y principal país que colaboró en materia de armamento y tecnología espacial con Gran Bretaña. Así que creo que Estados Unidos es el mal del mundo, para decirlo así y no se puede confiar, salvo que volvieran a los principios rectores de su independencia. Pero mientras tanto, hasta el Congreso de Estados Unidos plantea que no hay ‘guerra’ sino avanzadas hasta que no pasen 60 días. Y con una de esas ‘avanzadas’ y todo el mundo mirando para otro lado, mataron a 166 nenas en una escuela. De esas cosas estamos hablando. Es poco recomendable confiar en los Nerones modernos”.

Colonialidad
El documento británico que confirma el robo petrolero en Malvinas

La petrolera de origen israelí Navitas Petroleum Development and Production Limited ha tomado el control casi absoluto de la Cuenca Malvinas Norte según el informe oficial de Departamento de Minería y Petróleo británico dado a conocer por el sitio web periodístico Agenda Malvinas. Son 2.700 kilómetros cuadrados de la plataforma continental argentina concesionados de modo directo e ilegal para el proyecto de megayacimiento marino Sea Lion, en el que Navitas es secundada por Desire Petroleum Limited y la británica Rockhopper Exploration. Hay además un total de 22.500 kilómetros cuadrados del Mar Argentino otorgados bajo regímenes contractuales ilegítimos. El informe británico detalla cada licencia, las empresas y socios, y las extensiones entregadas en cada caso. ¿Por qué el 31 de diciembre de este año es una fecha clave? El artículo de Agenda Malvinas (agencia con sede en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) señala que «la inacción del Estado argentino y de la provincia de Tierra del Fuego roza la complicidad». El texto completo y el listado de concesiones ilegales del gobierno británico.
Por Agenda Malvinas
www.agendamalvinas.com.ar
Un informe oficial del «Departamento de Minería y Petróleo» ilegítimo, actualizado al 4 de marzo de 2026 y obtenido por Agenda Malvinas, detalla la nómina completa de las licencias de producción de hidrocarburos.
Mientras los discursos oficiales de la Cancillería argentina y del Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur naufragan en la retórica de gacetilla y la inacción ante la violación sistemática de vasta legislación nacional, los documentos oficiales del propio régimen colonial británico revelan la aceleración de la ingeniería del despojo hidrocarburífero en el Atlántico Sur.
Un documento oficial del Department of Mineral Resources de la ocupación ilegítima, titulado «Production Licence Status as of 4th March 2026», al que tuvo acceso exclusivo Agenda Malvinas, expone con precisión contable la cartografía del saqueo: miles de kilómetros cuadrados del lecho y subsuelo marino argentino repartidos entre un puñado de corporaciones transnacionales que operan sin sanción ni freno alguno.

La hegemonía de Navitas Petroleum: El monopolio de la Cuenca Norte
La nómina actualizada a marzo de 2026 confirma documentalmente lo que este medio viene investigando: la petrolera de origen israelí Navitas Petroleum Development and Production Limited ha tomado el control casi absoluto de la Cuenca Malvinas Norte

A través de la adquisición del 65% del paquete operativo en la abrumadora mayoría de los bloques de producción, Navitas lidera el consorcio extractivo secundada por Desire Petroleum Limited y la británica Rockhopper Exploration:
- Bloque PL003a (368.86 km²): Navitas 65%, Desire 32%, Rockhopper 3%.
- Bloque PL003b (167.85 km²): Navitas 65%, Desire 32%, Rockhopper 3%.
- Bloque PL004a (621.34 km²): Navitas 65%, Desire 30%, Rockhopper 5%.
- Bloque PL004b – Área 1 (103.11 km²): Navitas 65%, Desire 30%, Rockhopper 5%.
- Bloque PL004c – Área 2 (80.66 km²): Navitas 65%, Desire 30%, Rockhopper 5%.
- Bloque PL005 (534.32 km²): Navitas 65%, Desire 35%.
- Bloque PL032 (540.31 km²) y Área de Descubrimiento Sea Lion: Navitas 65%, Rockhopper Exploration 35%.
- Bloque PL033 (275.70 km²): Navitas 65%, Rockhopper Exploration 35%.
Sumando únicamente estas licencias, el tándem Navitas – Rockhopper controla de forma directa e ilegal más de 2.700 kilómetros cuadrados de la plataforma continental argentina dedicada al proyecto megayacimiento Sea Lion y sus áreas de expansión.
JHI, Borders & Southern y Falkland Oil: El resto de la masa heredada
El informe oficial del Departamento de Minería colonial expone también la situación de los bloques lindantes y del sector sur:
1. Licencia PL001 (1.125,43 km²): Registrada al 100% a nombre de JHI Falkland Inc. (subsidiaria de JHI Associates, recientemente absorbida por la canadiense Eco Atlantic), cuya Fase 2 vence el 31/12/2026. Como reveló Agenda Malvinas, Navitas ya pactó la cesión del 65% de esta área para conectar sus recursos al buque factoría de Sea Lion.
2. Licencias PL011, PL012 y PL014 (8.871,40 km² en conjunto): Registradas a nombre de Falkland Oil and Gas Limited (100%).
3. Licencias PL018, PL019, PL020 y Descubrimiento Darwin East-1 (9.790,43 km² en conjunto): Controladas al 100% por la firma Borders & Southern Falkland Islands Limited.
En total, la documentación colonial computa más de 22.500 kilómetros cuadrados de mar argentino concesionados bajo regímenes contractuales ilegítimos (Model Clauses 1995 y 2000).
La fecha clave que el Gobierno prefiere ignorar: 31 de Diciembre de 2026
Hay un dato técnico que surge de la lectura minuciosa de la planilla oficial y que constituye una verdadera bomba de tiempo jurídica y política: todas las licencias vigentes (PL001, PL003, PL004, PL005, PL011, PL018, PL019, PL020, PL032 y PL033) tienen como fecha de vencimiento unificada (Licence Expiry), el 31 de Diciembre de 2026.
Esto significa que, en los próximos meses, el gobierno colonial británico deberá emitir decretos de prórroga masivos o autorizar la transición hacia las concesiones definitivas de explotación comercial para dar paso a la llegada de las plataformas de perforación y los buques FPSO.
Ante esta ventana temporal crítica, la inacción del Estado argentino y de la provincia de Tierra del Fuego, roza la complicidad:
- El Ministerio de Economía y la Cancillería Nacional no han emitido actualizaciones de sanciones, alertas internacionales a las bolsas de valores ni embargos preventivos sobre los activos globales de Navitas, Rockhopper o Eco Atlantic.
- El Gobierno de Tierra del Fuego, dentro de cuya jurisdicción provincial se encuentran formalmente delimitadas estas áreas marítimas, mantiene una actitud de absoluta ceguera administrativa, omitiendo querellas penales, actuaciones judiciales autonómicas o notificaciones formales a las provincias integrantes del Consejo Federal de Hidrocarburos.
Lo que la colonia publica, la Argentina lo oculta
Los datos no surgen de una estimación de prensa ni de un trascendido diplomático. Están volcados en la planilla técnica oficial del Department of Mineral Resources británico.
Los usurpadores publican, transparentan y auditan en sus boletines oficiales el mapa de la expropiación petrolera. Del lado continental, la dirigencia política argentina opta por no ver, no informar y no actuar. Desde Agenda Malvinas ponemos a disposición pública este documento exclusivo para denunciar el despojo en marcha, romper el cerrojo de la impunidad corporativa y exigir una respuesta inmediata a la altura de la dignidad soberana del pueblo argentino.
MUndial
“Si gana la Selección pierde Milei”

Daniel Guzmán, ex combatiente de Malvinas, vecino de Tierra del Fuego y creador del sitio web Agenda Malvinas sobre geopolítica y soberanía: sus reflexiones a horas de la semifinal entre Argentina e Inglaterra. El embajador inglés, Scaloni, Milei, el ministerio para Julián Álvarez y lo que puede pasar si se gana, o si no.
Por Sergio Ciancaglini
Una de las principales producciones nacionales de estos tiempos es la adrenalina. Por si faltaba algo, se viene Argentina-Inglaterra con todos los debates que eso incluye. ¿Es solo un partido de fútbol? ¿Influyen Malvinas, “los pibes que jamás olvidaré”, toda una historia con ínfulas imperiales que se remonta desde las invasiones inglesas y los despojos económicos además de territoriales? ¿Y Maradona, y el 86? ¿Cómo tomar todo esto?
Daniel Guzmán es uno de aquellos pibes, ex combatiente de Malvinas en el Comando del Regimiento de Infantería 25. Hoy vive en Tierra del Fuego, fundó el sitio web Agenda Malvinas y es una referencia para hablar sobre soberanía y temas geopolíticos. Está impulsando además el Proyecto Curricular Malvinas para todos los niveles educativos, como Pedagogía para un territorio usurpado.
¿Cómo vive y cómo toma esta sobreproducción de adrenalina futbolera con puntos de intersección con la historia del país y la que le tocó vivir como soldado? “Argentina tiene una confusión de la patria con el fútbol. En términos personales me pasó, y a muchos compañeros, que había amistosos previos al Mundial 1982, ya estábamos en Malvinas y medio que nos obligaban a escuchar los partidos. Cuando volvimos de la guerra a Buenos Aires, la sociedad estaba muy metida con el tema del mundial y muy poco con lo sucedido en Malvinas. Así que tengo una contradicción con el tema. Cuando era pibe veía mucho fútbol pero después de eso quedé alejado. Te diría que recién en 2022 recuperé un poco las ganas de ver un partido”. Daniel es hincha de Boca y Belgrano de Córdoba.
¿Y en el 86, con la mano de Dios, el barrilete cósmico y el trofeo? “Muchos estábamos muy ajenos. No podíamos con nosotros mismos. La verdad es que no lo disfrutamos en esas condiciones. Las cosas que nos sucedían cuatro años después de la guerra eran tremendas”.
“MILEI ES LA THATCHER”
Sobre la confusión patria-fútbol: “Se sublima en el fútbol la energía que debería estar enfocada en la defensa nacional. Entonces todo lo que pasa en el fútbol tiene valor emocional pero no tiene un correlato en la vida cotidiana de los argentinos. Pero para los argentinos es muy fácil confundir esas cosas. No quiero decir que es un defecto, prefiero no calificar: pero es una condición”.
¿Un ejemplo? “Tenemos mucha unidad en el fútbol y muy poca unidad para la defensa nacional. Sobre todo en esta instancia del país, donde la patria que fuimos a defender en 1982 ya no existe. Este gobierno está destruyendo lo poco que quedaba de la identidad nacional en todos sus conceptos: industriales, laborales, científicos”.
Daniel se queda pensando. “Lo que te puedo decir es que si gana la Selección pierde Milei, porque Milei es la Thatcher”.
Además de sus declaraciones públicas respecto de Margaret Thatcher, primera ministra británica durante Malvinas, Milei tiene el retrato de tal señora en su despacho junto a uno de Ronald Reagan, el presidente norteamericano que apoyó a Inglaterra en aquel conflicto.
“Si pasa que gana la Selección sería un logro pequeño pero emotivo. Porque querés ganar después de ver al embajador británico con la camiseta argentina, como si estuviera saludando a los jugadores que están en distintos equipos de Gran Bretaña”. Victor Cairns hizo armar un video en el que todas las imágenes son de IA mostrándose con la camiseta argentina y saludando a Emiliano Dibu Martínez, Enzo Fernández, Cuti Romero, Alexis Mac Alllister y Lisandro Martínez.

Explica Guzmán: “Es parte del colonialismo simbólico. Por eso es una tristeza que no podamos enfocar toda esa energía del fútbol que es muy poderosa en comprender el tema Malvinas. Lo que pasó en el 2022 con millones de personas en la calle es una muestra profundísima de la diferencia que hizo Argentina en ese aspecto emotivo frente a otras naciones”.
Frase para alguna antología: “Nos gusta el circo romano, pero no nos gusta lo que pasa afuera del circo”.
NO SE DEFIENDE LO QUE NO SE CONOCE
¿Y cómo tomar las canciones que en el ámbito del fútbol son las que más frecuentemente remiten a Malvinas? “Eso es el pueblo. Eso nace de las barras. Entonces a mi juicio lo que salva al pueblo es la identidad que está mucho más allá de una Cancillería pro británica, y de todo el poder real que está en plena expansión en este momento con Milei”.
“Aunque no entiende exactamente cómo defenderse frente a esta situación, el pueblo sabe. Y lo manifiesta cada vez que puede”. Ejemplo que sorprende en el exterior: las multitudes y el ya célebre “el que no salta es un inglés”.
“Pero a su vez la herida y el dolor de la posguerra y de la muerte está presente en todo eso, como un homenaje. Entonces hay un pueblo apagado en lo estratégico por lo que considero lacayos que viven en este país”.
Sobre ese apagón dice Guzmán: “Eximo a los jóvenes, y de hecho estamos trabajando en la construcción de una Pedagogía para un territorio usurpado, un proyecto curricular adecuado a los diferentes niveles de enseñanza. Porque la responsabilidad es del Estado, de los gobierno y de los adultos. No le podemos pedir a la juventud que haga algo que no le hemos transmitido ni mostrado”.
“Porque nadie puede defender lo que no conoce. Entonces conocer una pedagogía de la realidad es lo que te permite entender. Ni los jóvenes ni los viejos entienden la profundidad de colonialismo británico en Malvinas. Saben que son argentinas y las defienden a los gritos. Es como la camiseta. Malvinas es la camiseta, con ese nivel de significado popular. Pero si a esa camiseta no la impregnamos de conocimientos, terminamos sabiendo más de los jugadores que de la guerra por la que pasamos”.
Lionel Scaloni planteó que el miércoles solo se tratará de un partido de fútbol: “Es que si no, le ponemos una carga… Messi presidente y listo. El Dibu a Economía y que ataje todos los pelotazos. Al Toro en algún lado hay que ponerlo. Y Julián al ministerio de Desarrollo Social. Le veo cara de tan buen pibe que digo: este tiene pueblo. Pero entonces, podés empezar con Rattin (Antonio Rattin era capitán del equipo argentino que en 1966 jugó contra los ingleses en el Mundial organizado en ese país, fue expulsado por un referí alemán y pelado llamado Kreitlen y salió tironeando un banderín inglés y sentándose en la alfombra del palco de la reina). Y desde ahí hubo siempre demostraciones de oposición a lo británico. Pero no le podemos exigir a la Selección que haga lo que la política argentina no hace”.
CHARLANDO DE FÚTBOL
Daniel no está ajeno a las taquicardias de este Mundial: “Me encanta esto. Me gustó mucho el del 22 y se está replicando. Eso de ganar en la adversidad. Creo que la Selección refleja algo que nos pasa, que es funcionar a presión. El partido con Egipto fue épico, el de Cabo Verde tremendo. Y el otro día nos salvó Julián con ese golazo cuando parecía que íbamos a los penales. Es todo casi literario. Por eso no estoy de acuerdo con los que quieren que pierda la Selección. Ni que el fútbol condicione la política”.
¿Y hacia adelante? “Bueno, si gana la Selección pierde Milei. El grado de entrega y cipayismo que tiene el gobierno con los británicos es feroz. Que gane la Selección pondría en ridículo a Milei. Y lo real es que terminado el Mundial, en agosto, empieza el proceso electoral 2027. Y ese va a ser otro partido”.
¿Y si la Selección pierde? “Hablo siempre desde lo personal. Nosotros perdimos una guerra, no un partido. Y acá estamos. Nada puede modificar la lucha. A la Selección no le exijamos que resuelva la entrega colonial de la Argentina desde Menem a la actualidad. Si perdemos será una forma de repensar algo: cómo ganar”.
Colonialidad
Malvinas y Antártida en la mira: La guerra invisible
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy: Gran Bretaña ocupando colonialmente el 25% de la superficie argentina, y el arte de pasar desapercibida. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
Por Sergio Ciancaglini
Fotos Martina Perosa/lavaca.org
Existe una grieta entre quienes aseguran que el centro geográfico argentino está en Córdoba y quienes lo ubican en La Pampa. Algunas sectas suponen que el centro de toda la existencia nacional está en la ciudad autómata de Buenos Aires. La charla con Juan Rattenbach permite ubicar otra perspectiva a partir de una cartografía que suele resultar un tanto relegada.
En los mapas convencionales figura el bellísimo, enigmático y a veces escabroso territorio que va desde Jujuy hasta Ushuaia a lo largo de 3.694 kilómetros.
La Antártida aparece en un pequeño recuadro al costado derecho.
Pero el Mapa Bicontinental muestra la proporción de la Antártida con respecto al resto del territorio y permite ver cómo es en realidad esa parte del mundo: la distancia desde Jujuy hasta el Polo Sur es de casi 8.000 kilómetros.
El mapa bicontinental revela entonces un inesperado centro del país: Tierra del Fuego.
“Y se puede ver que Tierra del Fuego es la puerta de entrada a la Antártida y por eso es el lugar más importante de la geopolítica nacional”, explica Rattenbach. ¿Y qué hay en la Antártida? Petróleo, gas, toda clase de minerales, alimento (peces). En un mundo decrépito la Antártida es un continente casi virgen que funciona como tentación geopolítica.
Aclara: “Lo principal para mí es el agua. Allí está el 90% del hielo y el 70% del agua dulce del mundo. Y otra cuestión. Tierra del Fuego, la Antártida y por supuesto Malvinas, son parte de nuestra identidad. Entonces estamos hablando de un tema geopolítico porque esa porción del planeta le pertenece a la Argentina. Pero esto también nos habla de nuestra historia y futuro, de qué somos como país”.
Siempre se habla de buscar un norte. Aquí aparece un sur, que para Juan incluye de modo fundamental a Malvinas, al modo en el que Gran Bretaña ha logrado volverse invisible pese a ocupar el 25% del territorio bicontinental, y a nuevos y eternos enfoques sobre la historia, incluyendo una pregunta biográfica: ¿cuándo nació el país?
Juan Rattenbach tiene 36 años, es abogado egresado de la UBA, magister en Economía Aplicada de la Universidad Torcuato Di Tella, coordinador del Grupo de Trabajo de Malvinas, Antártida, Atlántico Sur y Cuenca del Plata de OCIPEx (Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior), asesor de contenidos del Museo de Malvinas e Islas del Atlántico Sur y describe así otros aspectos de su biografía: “Soy malvinero, peronista, católico y ricotero: no me falta ninguna”.
El abuelo y el papá
Nació en una infrecuente familia militar. Es nieto del teniente general Benjamín Rattenbach, quien presidió la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares en el Conflicto del Atlántico Sur, que integró con otros siete militares en 1982. El resultado de esa gigantesca investigación sobre lo que hicieron y deshicieron las Fuerzas Armadas durante Malvinas se conoció en 1983 como Informe Rattenbach, que calificó a aquella guerra una “aventura militar”, determinando para las máximas jerarquías (Galtieri, Anaya, Lami Dozo) tipificaciones de penas que incluían la de muerte ante la cantidad y calidad de los errores y delitos cometidos. Además, el Informe reivindicó aquellos casos en los que se actuó incluso con heroísmo, empezando por las propias tropas.
El padre de Juan, el coronel Augusto Rattenbach, fue uno de los fundadores e integrantes del CEMIDA, el Centro de Militares para la Democracia Argentina, surgido en 1984, junto a colegas de armas como los coroneles Horacio Ballester y Juan Luis García (ambos declararon en el Juicio a las Juntas de 1985) y, entre otros, el general Jorge Leal, su primer presidente. Leal había encabezado en 1965 la primera expedición a pie que llegó hasta el Polo Sur, la Operación 90 (por los 90º de latitud sur). Una travesía que entre ida y vuelta llevó 66 días para recorrer 2.900 kilómetros, con dos trineos tirados por perros, cruzando cerros de 3.000 metros de altura a temperaturas muchas veces menores a los 40º bajo cero, para izar allí la bandera argentina.
Estos ex militares fundaron el CEMIDA, según lo escribieron, “hastiados de golpes de Estado y sistemas dictatoriales, avergonzados de la impunidad de algunos delincuentes que con su accionar pretendieron mimetizarse con las instituciones que su conducta había deshonrado” y buscaban “hacer conocer a la opinión pública y en particular a los Oficiales de las Fuerzas Armadas, la existencia de un pensamiento militar genuinamente constitucionalista opuesto a toda manifestación militar que exceda los límites de lo legal, lo moral y lo ético; según las más puras tradiciones sanmartinianas”. Osvaldo Bayer escribió sobre el CEMIDA: “Ni Alfonsín, ni Menem recurrieron a ellos. Al contrario, se los aisló; los medios de prensa apenas si los mencionaban, a pesar de que dieron conferencias de alto valor donde se resaltaba la ética que debía tener un nuevo ejército en la democracia”. Se disolvió a comienzos de este milenio.
El joven Rattenbach ceba un mate binacional, que mezcla yerba argentina con uruguaya, y se queda pensando: “A mi abuelo no alcancé a conocerlo, falleció en 1984. Renunció a todo tipo de honorarios por su trabajo en el Informe y fue muy duro con los comandantes de la dictadura. Aparte de los temas del CEMIDA, yo veía que en abril de cada año entrevistaban a mi padre para que hablase sobre el Informe. Cuando lo desclasificaron en 2012 empecé a meterme en la cuestión Malvinas. Después pude entrar al Museo en 2014 y conocer todo el tema del Atlántico Sur con una profundidad que antes no tenía”. Sobre su abuelo y su padre dice: “Creo que ambos cumplieron con su deber”.

Juan Rattenbach frente al Museo de Malvinas e Islas del Atlántico Sur: «Si partimos de la Argentina bicontinental desde La Quiaca hasta el Polo Sur, tenemos como mínimo el 25% de la superficie total del país ocupada por Gran Bretaña. Las islas, y además el mar”.
El agua del mundo
Antártida, Tierra del Fuego, Malvinas. Juan mapea toda esa complejidad: “Estamos en una línea de tiempo de la posguerra de Malvinas, que es paralela a los 43 años de democracia. Los británicos reocuparon colonialmente Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y pasaron a ocupar 200 millas alrededor de cada isla. Si partimos de la Argentina bicontinental que iría desde La Quiaca hasta el Polo Sur, tenemos como mínimo el 25% de la superficie total del país ocupada por Gran Bretaña. Las islas, y además el mar”.
Ese escenario, dice, suele ser barrido bajo las alfombras: “Pero esa ocupación significa que la Patagonia austral, y en particular Tierra del Fuego, se convierte naturalmente en el espacio más sensible no solo de cara a sostener nuestra presencia en la Antártida, sino que es el lugar de tierra emergida por el cual nos vamos a proyectar hacia los territorios marítimos insulares. En el escenario de posguerra, Argentina geopolíticamente hablando se replegó en Tierra del Fuego y la Patagonia. De ese repliegue tiene que nacer la proyección hacia el Atlántico sur como corresponde. Además Tierra del Fuego es la gran puerta hacia la Antártida. Por eso su importancia: tenemos el doble de ventaja que Australia y Nueva Zelanda, y el triple de ventaja de Sudáfrica por nuestra cercanía privilegiada”.
La Antártida parece una pizza cortada en siete porciones que representan a los países que reivindican territorios allí: Argentina, Chile, Noruega, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelandia y Francia. “Y tenés que sumar a Estados Unidos y a Rusia, que en el Tratado Antártico plantearon reservas discrecionales sobre toda su extensión: pueden reclamar un metro cuadrado, o el continente completo”. Detalle: ese continente es más grande que Europa.
Argentina es el país con más bases antárticas, 13, de las cuales 7 son permanentes y 6 temporales. Rusia tiene 5, Estados Unidos 3, Chile 4 permanentes y 6 temporales. China no reivindica territorios pero ya construyó 5 bases. Juan: “Somos el único país del mundo que tiene una escuela operativa en Antártida”, dice en referencia a la “Raúl Alfonsín”, para hijas e hijos de quienes invernan en la Base Esperanza. “Por esas cosas en Antártida somos una potencia real”.
¿Qué es lo que está en juego allí? Uno de los temas es la pesca descontrolada con potencias como Rusia, China y Noruega, que está rompiendo las cadenas alimentarias de todas las especies, provoca desequilibrios en el ecosistema y amenaza la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono, como lo denuncia la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). Rattenbach advierte: “Pero la mayor pesca ilegal que tenemos actualmente es la de Gran Bretaña alrededor de Malvinas y el Atlántico Sur”.
Otra trama: el Tratado Antártico y su protocolo ambiental prohíben el extractivismo de recursos minerales y petróleo, definiendo al continente como lugar de ciencia y paz. Rattenbach: “Y aunque se habilitara sacar petróleo, sería antieconómico. El peligro mayor para la Antártida es que es la reserva de hielo (90%) y agua potable (70%) más grande del mundo”. Para calibrar la importancia del planteo, conviene recordar que en una época de ciencia ficción como la actual, la escasez de agua y su contaminación ya no son un pronóstico sino un problema que afecta cada vez a más países y sociedades, con efectos que mejor ni imaginar.
Agregado: “A diferencia del Ártico –que es una masa de hielo en el agua– Antártida es un continente que además funciona como aire acondicionado del mundo: nivela las temperaturas, y las corrientes frías que se desprenden de allí influyen en el resto de los océanos. Sin la Antártida el planeta sería casi invivible”.
Geopolítica inteligente
¿Cómo entender en ese contexto la crisis en el centro del país? “Parecería que el principal problema de la economía argentina es Tierra del Fuego. La dinamitamos, y se arregla todo. Para el gobierno y también para economistas que deambulan dentro del campo nacional y popular. Milei es admirador confeso de Margaret Thatcher, aunque en realidad el que gobierna es Sturzenegger con Caputo, y empezaron a tomar medidas contra la industria fueguina de la mano de las visitas del Comando Sur de Estados Unidos”.
En 2021 había llegado el general Craig Fallen, en 2024 su sucesora, la generala Laura Richardson (MIlei se disfrazó de fajina para recibirla) y en 2025 el nuevo jefe, Alvin Hosley: una sobredosis de interés en la zona.
Rattenbach: “Estados Unidos, con demócratas o con republicanos, no quiere a China en Sudamérica. Ni en Perú con el puerto de Chancay, ni en la estación de observación espacial en Neuquén. Ni el Polo Logístico Antártico ni la Base Naval Integrada de Ushuaia. Esa es su agenda, pero creo que la posguerra de Malvinas ha invisibilizado la existencia misma de Gran Bretaña que ocupa una enorme porción del país y es preponderante para el no desarrollo, para que no haya una infraestructura de defensa, para que no accedamos o cuidemos nuestros recursos en el Atlántico Sur y nos convierte en sujetos pasivos de nuestro propio territorio: el arte británico es pasar desapercibido”. Sobre Estados Unidos: “Los demócratas quieren hacer de Sudamérica un santuario de reserva, por si estalla todo en el hemisferio norte, y los republicanos en cambio proponen hacer de esto una aspiradora de recursos para su beneficio”. ¿Y China? “No da puntada sin hilo. Creo que la idea que tenía de invertir en infraestructura sensible en Tierra del Fuego como el Puerto Multimodal o el Polo Logístico en Ushuaia tiene que ver justamente con avanzar en su despliegue hacia la Antártida”.
¿Y entonces? “Tenemos que plantear un modelo argentino inteligente, una especie de tercera posición ambiental donde se contemple el desarrollo económico con el cuidado de la Casa Común, como decía el Papa Francisco, y tener una estrategia de soberanía con los otros países sudamericanos”.
¿La relación con Tierra del Fuego? “El régimen de promoción económica en la isla es de 1972, ratificado en 1974 por el Congreso. El objetivo siempre fue geopolítico: ir generando condiciones económicas para cuando Argentina recupere el ejercicio pleno de soberanía en Malvinas, y además garantizar nuestra posición en la Antártida con incentivos para que familias de otras provincias elijan a Tierra del Fuego como proyecto de vida. La idea de bajar los aranceles a cero a la importación de bienes finales pone en juego 7.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Proporcionalmente, es como si en la ciudad de Buenos Aires 120.000 personas perdieran su trabajo. Además, ya pasó con Macri y se repite ahora: la importación no baja los precios de productos electrónicos, se genera desempleo y se destruye una industria en un lugar de importancia geopolítica crucial para el país”.
Aclara el joven Rattenbach: “Con esto no se defiende el statu quo, ni a determinadas empresas. La discusión es simple: o se avanza, se profundiza y se mejora el régimen, o se desmantela, se retrocede y se produce el empobrecimiento y desmantelamiento de la Isla Grande, que por supuesto no produce semiconductores y elementos que se hacen en Taiwan o en China, pero que tiene un desarrollo industrial que deben tener 20 países del mundo, no más. Uno de los proyectos para hacer competitiva a la industria fueguina es el puerto multimodal de Río Grande, que bajaría los costos de producción que en muchos casos es para exportar, como pasa con los silobolsas o componentes de vehículos como la Toyota Hilux, entre otros. Pero el puerto iba a contar con financiación china y se frenó al llegar el Comando Sur. Entonces nos quedamos sin trabajo, sin ingresos y con una industria electrónica importada cara. Tampoco se ejecuta el Fondo para la Defensa y está paralizado el Fondo de la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) con aporte de las empresas fueguinas a través de cada uno de sus productos destinado al Polo Logístico Antártico de Ushuaia, para que el país sea referencia en la exportación de servicios logísticos. La destrucción fueguina es un tema social, industrial y también defensa nacional”.
¿Qué es lo que está en juego? “Ver quién será el principal receptor de la logística antártica a nivel mundial, que se cobra carísima en dólares: si Punta Arenas (Chile), Puerto Argentino en las Islas Malvinas bajo el control colonial británico, o el eje Ushuaia-Río Grande, que es el punto geográfico más cercano a la Antártida, donde parece que tenemos más retrocesos que avances”.
La fecha que falta
Para Juan comprender todo esto parte de su pasión: Malvinas. “Creo que el pueblo argentino es malvinero, se vio hasta en el último Mundial con las canciones. El problema está en la élite argentina, la dirigencia empresaria, política y hasta universitaria, que ha omitido la guerra de Malvinas en los planes de estudio de las carreras de historia. No dejo de ver los tiempos: en Ushuaia a La Libertad Avanza le fue muy bien, no así en Río Grande. Desde el norte, uno espera instrucciones: ver qué va pasando con los fueguinos, que son protagonistas de su propia realidad provincial”.
Como malvinero, menciona al CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas) de La Plata, crítico de la dictadura, que denuncia las violaciones a los derechos humanos sufridas por los soldados en Malvinas por parte de sus propios jefes, y tiene como lema: Memoria, Verdad, Justicia, Soberanía y Paz.
“Malvinas es una causa del pueblo, que es el que fue en serio a defender la soberanía con oficiales, suboficiales y soldados conscriptos desbordando a los Galtieri, Costa Méndez, Anaya y demás. Hago un paralelismo con las invasiones inglesas de 1806 y 1807: el pueblo resistiendo a pesar de una élite desbordada. Por eso creo que no hubiéramos tenido 1810 ni 1816 sin una fecha previa: el 12 de agosto de 1806 cuando el pueblo organizado desde cero en milicias, votando a sus jefes y peleando en las calles logró la rendición de los ingleses. Para mí el pueblo argentino nace con el rechazo a las invasiones. Y no tenemos que dejar que nos borren esa historia”.
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