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Protesta social

Punto de inflexión

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Pese al frío, la lluvia y la violencia policial que dejó al menos 12 detenidos y más de 1.500 personas heridas y lastimadas, se realizó este jueves 6 de agosto la movilización revista contra la “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”. El gobierno había eliminado el miércoles solo un capítulo sobre extranjerización de la tierra ante la falta de votos. La movilización mostró un espíritu que se percibe estas semanas, con la bandera “Las Malvinas son argentinas” como disparador intelectual y emocional de muchas causas, enfrentado a políticas del gobierno que no resuelven problema social alguno, agravan los anteriores, y borran horizontes. La política de Estado más coherente, volvió a verse, es la represiva: un posible síntoma de su propio fracaso.

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro y Manuela Mendiondo/lavaca.org

Las islas Malvinas están en todos lados en la movilización en el Congreso. En banderas, remeras, gorritos –de lana o pilusos–. En pines, en parches, en buzos, en las sonrisas, en las miradas cómplices de miles de personas que decidieron lanzarse a las calles pese al frío, la lluvia y la permanente amenaza de violencia gubernamental, que parece ser una de las pocas formas del Estado presente en estos años.

Punto de inflexión

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

La historia puede haber comenzado antes, cuando un grupo de amigos del barrio porteño de Villa Luro agarró una sábana en un cuarto de hotel en Atlanta, Estados Unidos y escribe “Las Malvinas son Argentinas”.

No podían saber que estaban empezando a provocar un efecto mariposa.

A menos de un mes de aquel 15 de julio –en que uno de los amigos se mete la sábanabandera en sus partes íntimas, pasa los controles, la lanza al campo de juego una vez consumado el triunfo de Argentina ante Inglaterra y Giovani Lo Celso la despliega para que la viera el mundo– la sábanabandera es ahora emblema en la concentración masiva que le espeta a los senadores y al gobierno nacional una aspiración:

  • “Argentina no se vende”.

Y que, horas después, terminará en una represión desmedida –1.500 heridos según la Comisión Provincial por la Memoria (CPM)– en un intento del gobierno nacional por evitar una movilización mayor.

¿Lo logró?

Punto de inflexión

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Las Malvinas por todos lados

Dentro del Congreso se trata la que denominaron Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsada por el Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger. Antes de empezar el debate a las 14.15, el gobierno ya había recibido su primera y principal derrota: este miércoles debió recular al quedarse sin el apoyo de gobernadores aliados y bajaron el capítulo que habilitaba la compra ilimitada de tierras por privados extranjeros.

La otra derrota fue lo que generó en la gente: un hartazgo que fue creciendo con el correr de los días y que hoy llegó al límite cuando se conoció que el libertario Joaquín Benegas Lynch es director de una empresa que se dedica a gestionar, justamente, ventas de tierras a extranjeros. Un hartazgo que se vio afuera del Congreso. 

Punto de inflexión

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Afuera: una movilización futbolera. Cánticos de cancha: “el que no salta es un inglés”, “no se vende, la patria no se vende”. Baile, tambores, alegría y mucha juventud en una concentración bien malvinera. El merchandising está en todas las veredas: las banderas de «Las Malvinas son argentinas» se venden a $15.000, las remeras a $10.000.

Desde el escenario montado de espaldas al Congreso y de frente a la gente, un ex combatiente de Malvinas dice que cuando las islas se ponen en agenda, la discusión política se mejora, porque se pone arriba de la mesa el tema de la soberanía.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Gladys y Jorge llevan una de las tantas telas blancas y sencillas. Son docentes de La Plata, en contexto de encierro en una cárcel de mujeres. Dicen que la bandera que mostraron los futbolistas fue el impulso, que ahí nació un gen. Un motor. Y que antes funcionó el “coraje” de los pibes que la entraron a la cancha.  

–Fue el fosforito que necesitábamos. El puntapié para animarse. Para animarnos.

Punto de inflexión

Foto: Manuela Mendiondo / lavaca.org

Punto de inflexión

Sobre las vallas colocadas por la policía para alejar a la gente, la bandera, y los mensajes a los senadores y senadoras que dejó la gente. Foto: Manuela Mendiondo / lavaca.org

La chispa que encendió

Un papá y un hijo llevan una remera con el mismo diseño. Tres estrellas estampadas en el pecho por los mundiales obtenidos, y al lado, las Islas Malvinas. El papá se llama Fabián y el hijo se llama Pablo. Pablo Grillo: fotógrafo que recibió en la cabeza un proyectil de gas lacrimógeno disparado por el gendarme Héctor Guerrero y casi lo mata en marzo de 2025. Hoy Pablo está entre nosotros.

–Fue una chispa esa bandera. Hizo más que la Cancillería argentina en los últimos 40 años. Despertó algo, para dentro y fuera, un sentimiento que está en el pueblo y que emergió –dice Fabián, y señala a la multitud. 

–El fútbol mueve mucho de lo que siente el pueblo y eso se ve hoy acá. Lo otro que se ve es que la gente está hinchada las pelotas –dice Pablo.

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Pablo y Fabián Grillo. Foto: Juan Valeiro/lavaca.org

Graciela Daleo es sobreviviente de la ESMA y camina sorprendida de la cantidad de gente que ve. “Se tocó un resorte colectivo, algo similar a lo que pasa los 24 de Marzo. El pueblo argentino me sorprende siempre, a veces para mal, pero hoy no es el caso. Me gustaría que ese sentimiento se despertara no por el efecto de un mundial, sino por el cuidado de nuestra soberanía”. 

Cuando comienza la sesión, la plaza ya rebalsa. 

Y son, recién, las dos y media de la tarde.

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Foto: Manuela Mendiondo / lavaca.org

Ideas jóvenes

“¡En-so-brados!, ¡en-so-brados!”.

El grito hecho cantito es de jubilados y jubiladas, los mismos y las mismas que están todos los miércoles en el Congreso, dirigido a los senadores que ingresan en autos negros y con vidrios polarizados al Senado. No son las tres de la tarde y esa actitud ya marca una constante que se verá durante el resto del día, a pesar de la lluvia: un gesto de lucha. Algo, también, de irreverencia, como esos muchachos que se subieron al tacho y descolgaron la bandera estadounidense del Hotel Savoy, sobre Callao. Abajo, cientos de personas que pasaban los aplaudían.

La convocatoria de los gremios y centros de estudiantes, sumada a artistas que también aportaron lo suyo desde lugares impensados –desde Tini hasta Dante Spinetta, desde Niki Nicole hasta Emilia Mernes–, multiplicó el efecto mariposa esparcido a nivel mundial. En Ushuaia, Río Grande, en Córdoba capital, en San Salvador de Jujuy, en Bariloche –Fito Paéz se grabó marchando: “La argentina no se vende, man”–, en Mendoza, en Chubut, en todo el país. En CABA, por Avenida de Mayo, por Rivadavia, por Hipólito Yrigoyen, las calles explotaban de gente. Mucho –muchísimo– piberío, gracias a la convocatoria de las coordinadoras estudiantiles. 

Catalina, presidenta del centro de estudiantes del Cortázar, es una de ellas. Tiene tan solo 15 años y mucha lucidez. “Se nos juega como jóvenes el simple hecho de que vendan algo que nos pertenece como país. Somos un pueblo que fuimos una colonia, en el colegio estudiamos cómo nos independizamos, y es una falta de respeto que eso se cuestione”. 

Rubén, su compañero del centro, también tiene 15 y piensa el efecto mundial: “Que personas tan influyentes como Messi hayan visibilizado el luchar por estas tierras es un tremendo orgullo”. Catalina piensa su escuela: “El último día previo a la final pusimos la Marcha de Malvinas, el himno y fuimos todos los jóvenes. Muchos dicen que la juventud está en cualquiera, pero eso lo hicimos los propios adolescentes”.

–También se habla de una crisis de representatividad: ¿cómo se habla de política con jóvenes de 15 años si no hay ningún dirigente que les represente?

Catalina: Esa crisis es complicada. Los jóvenes sentimos esa falta de “algo”. Quizás nuestros viejos crecieron con otros referentes. Me parece que la manera que estamos teniendo de construir tiene que ver con que todos juntos seamos nuestros propios referentes. En la cotidiana del día a día somos nosotros, con nuestras ideas. La referencia está en nosotros mismos construyendo la nueva política.

Milagros tiene 21 años y lleva un cartón en la mano que además de decir que la tierra no debe venderse, tampoco debe quemarse. La Ley que el Senado debatió hoy genera un retroceso en el cuidado ambiental: transforma la ley de manejo del fuego, reduciendo protecciones y permitiendo construir sobre tierras incendiadas. Además, acelera desalojos y limita la capacidad del Estado para expropiar. 

–Todo el proyecto se debería haber caído. Lo único que ve y le importa a este gobierno son dólares, aunque para eso estén vendiendo nuestros recursos estratégicos. 

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Foto: Juan Valeiro/lavaca.org

Reprimir para vaciar la masividad

La lucidez de la juventud dialoga con la plaza que se fue llenando con el correr de las horas. Quizás eso mismo también detectó el gobierno al comenzar la represión sobre Callao y Bartolomé Mitre, por temor a que la plaza se siga llenando con los que salían del trabajo. Unos minutos antes, periodistas y artistas llevaron desde MU una bandera de doce metros con consignas que mandaron de todo el país dirigidas a senadores y senadoras:

  • “No traicionen, no se vendan”.
  • “Cuiden la patria”.
  • “Ni olvido ni perdón”.
  • “No regalen el país”. 

Y alguno con otro tipo de vuelo poético:

  • “¿Por qué no te vendés el orto?”.

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Foto: Juan Valeiro/lavaca.org

Fue la propia gente la que ayudó a colgar esa bandera sobre la valla de Callao y Mitre. Algunos empezaron a dejar sus propios mensajes. Media hora después, desde los handies de Gendarmería se escuchó la orden de reprimir. Empezaron con hidrantes y gases lacrimógenos que, ayudados por el viento, quemaban los ojos, la garganta y la piel. Pero la gente no se iba. Esa actitud con la que los jubilados le gritaban “ensobrados” a los senadores era la que esta esquina estaba empezando a irradiar. 

“¡Cipayos unitarios”, gritó un joven con barba y lentes.

“¡Traidores vendepatria”, gritó una quinceañera con aparatos.

“¡No son argentinos!”, gritó un joven con piercing en la nariz.

“¡Andá a Malvinas, la puta que te parió”, gritó una cuarta voz, y esa orden prendió como un mantra que se transformó, al instante, en canción.

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Foto: Juan Valeiro/lavaca.org

Y la canción, minutos después, en una represión feroz que comenzó minutos antes de las 17 con un camión hidrante tirando agua, siguió con gases lacrimógenos –insoportables que quemaban los ojos, la garganta– y balazos de goma. La barbarie del gobierno –a través de Gendarmería, Prefectura y Policía Federal– duró más de tres horas y se extendió a varias cuadras del microcentro porteño, con escenas que no eran de película: otro hidrante avanzando por 9 de Julio, cortes de la policía sobre Corrientes, efectivos disparando entre colectivos y taxis cerca del Obelisco. Uno de los balazos le pegó en la ceja derecha, a milímetros del ojo, a Lautaro: “Estábamos protestando pacíficamente y nos empezaron a provocar y a reprimir”, le dice a lavaca.

El SAME trasladó a una fotógrafa que recibió un impacto en la cabeza, por detrás. Una integrante de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) dijo que era un “traumatismo de cráneo, estaba mareada y le sangraba el oído”. Desde el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina (ARGRA) informaron que se encuentra «estable» en el Hospital Argerich y permanecerá en observación toda la noche.

La CPM informó: “1.500 personas heridas en una de las represiones más salvajes del último tiempo”.

Pero la gente siguió devolviendo los gases lacrimógenos a patadas o agarrándolos a mano pelada para arrojarlos del otro lado de la valla.

La gente seguía.

Y, a las 21, salió a cacerolear. En muchos sentidos, todo está empezando.

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Foto: Juan Valeiro/lavaca.org

Protesta social

Imágenes de la bronca

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Con réplicas en más de 50 ciudades y pueblos del país, se realizó en Buenos Aires una multitudinaria Marcha de la Bronca coordinada principalmente por el FIT-U (Frente de Izquierda y Trabajadores Unidad), que reúne al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Partido Obrero (PO), Izquierda Socialista (IS) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). La manifestación partió desde Congreso hacia Plaza de Mayo. Participaron también organizaciones sociales y de Derechos Humanos (el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, por ejemplo), la Coordinadora de Jubilados, gremios, cuerpos de delegados, centros de estudiantes, fábricas recuperadas y organismos culturales y artísticos. El documento producido por los organizadores planteó como contexto de la política oficial: “No son errores ni excesos aislados. Es un plan de guerra contra el pueblo trabajador, impulsado por la clase capitalista, los grandes grupos económicos, los bancos, el imperialismo, el Fondo Monetario Internacional y los fondos buitres”. Agrega: «Quieren un país con salarios miserables y sin derechos laborales. Quieren apropiarse de nuestros bienes comunes, las empresas públicas y la tierra, profundizar la dependencia y descargar sobre las mayorías el costo de una deuda externa usuraria y fraudulenta que el pueblo no contrajo y que solo benefició a los especuladores». Se exigió además la convocatoria a un paro nacional y a un plan de lucha hacia una huelga general. «Necesitamos unir las luchas que hoy enfrentan por separado un mismo plan».

Aquí, una galería de imágenes de la jornada de este sábado en la que la calle volvió a tomar la palabra.

Fotos: Juan Valeiro

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Marcha de jubilados: la cruz del sur

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Nuevo miércoles de manifestaciones, con detalles: las cruces preparadas por un grupo de jubilados y la Marcha de la bronca sondando por los parlantes como anticipo de la convocatoria del sábado. Los lemas escritos en las cruces, la teoría del picnic, datos sobre un barrio privado, y el reemplazo (no) alimenticio de comida por mate. 

Por Lucas Pedulla Fotos: Manuela Mendiondo

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Una de las cruces armadas por el grupo Jubilados en lucha.

Graciela Bernharte tiene una familia numerosa. 

–No solo tengo seis hijos, no solo tengo dieciocho nietos: tengo cuatro bisnietos.

Una de ellas se llama Cata, tiene cuatro años y su mamá –nieta de Graciela– la lleva todos los días a la plaza que está a la vuelta de su casa, en el barrio Libertad, en Merlo, oeste del conurbano bonaerense. Cata, como tiene el ritual de preparar su mochila con galletitas, siempre le dice a su bisabuela que se va de “picnic”. Y cada miércoles, antes de que Graciela pague 1.600 pesos de boleto hasta Ituzaingó para tomarse el tren a Once y luego un tercer colectivo hasta Congreso, Cata le pregunta:

–¿A dónde vas?

–A la plaza.

–¿Vas de picnic?

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Recuerdo de otro crimen del terrorismo de Estado.

Graciela se ríe, y siempre le responde que sí: el picnic incluye una marcha, con jubilados y jubiladas como ella, que “pelea y lucha” por los derechos de sus bisnietos. Más de una vez la vieron por televisión, refugiándose de los gases y la violencia policial. Cuando vuelve a Merlo Cata le pregunta si está bien, si hoy no la lastimaron.

–Ya no es miedo lo que tenemos –explica Graciela–. Es una sensación de adrenalina. De no me importa nada. Capaz una cae después. Pero hoy no hay miedo, hay bronca.

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Graciela, y el arte de «tirar» con mate cuando la comida no alcanza.

La certeza de Graciela afina con la Marcha de la Bronca que harán partidos de izquierda, organizaciones piqueteras, algunos gremios y autoconvocados el sábado a partir de las 15.30, desde Congreso a Plaza de Mayo. No sólo vendrá Graciela sino muchos de los jubilados y jubiladas de esta plaza, que previo a la marcha sintonizan por algunos parlantes la mítica canción homónima entronizada por Miguel Cantilo con Pedro y Pablo, escrita en 1966 pero lanzada como simple de lado A en 1970.

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Breve tratado sobre relaciones internacionales.

Bronca cuando ríen satisfechos

Al haber comprado sus derechos

Bronca cuando se hacen moralistas

Y entran a correr a los artistas

Bronca cuando a plena luz del día

Sacan a pasear su hipocresía

Bronca de la brava, de la mía

Bronca que se puede recitar

Marcha de jubilados: la cruz del sur
La cruz, la silla, el escudo y el entusiasmo de cada miércoles.

Graciela es jubilada –“con el bono y todo apenas alcanzo los 760.000 pesos”- y se jubiló hace diez años “mitad con moratoria y mitad con aportes”. Trabajó muchos años como ayudante de cocina en un sanatorio de Palermo y en hasta tres casas de familia por día: ninguna le aportó a la jubilación. Agradece tener hijos que la ayudan porque un tercio de su haber se le va en pagar la luz: 148.000 pesos en agosto. Dice que es la consecuencia de vivir en un barrio privado.

–Privado de luz, de gas, de cloacas y de asfalto. 

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Desodorante Javo: «Te deja seco las 24 horas».

Bronca porque matan con descaro

Pero nunca nada queda claro

Bronca porque roba el asaltante

Pero también roba el gobernante

Bronca porque está prohibido todo

Hasta lo que haré de cualquier modo

Bronca porque no se paga fianza

Si nos encarcelan la esperanza

Graciela come por las noches. ¿Durante el día? “Tiro con mate”. Toma un antialérgico que le costaba 39.000 pesos la caja de 30 comprimidos, pero ahora los recortaron a 10 y el precio es 30.000. Como sigue necesitando la cantidad recetada, está pagando casi cien mil pesos en medicamentos. No duda en sumar su propia letra a la canción:

Marcha de jubilados: la cruz del sur
Barberos y peluqueros en la plaza para atender gratuitamente a quienes se manifiestan.

–Bronca hoy es no tener para comer. Bronca es no tener para comprar medicamentos. Bronca es que muchos jubilados no tengan cómo vivir. Que un joven no tenga laburo. Que un padre no pueda darle un plato de comida a su hijo. Bronca es que tengas que depender de un plato de comida de otro. Eso es bronca.

Graciela integra el colectivo Jubilados en Lucha, con quienes clavó cruces blancas con consignas en medio de la plaza:

  • “Argentina regalada”.
  • “Vende patria”.
  • “La deuda da bronca”.
  • “240 causas, una sola indagatoria. La plata compra prensa, jueces y fiscales”.
  • “Aguante Tierra del Fuego”.
  • “Mapita las pelotas”.
  • “¿Las nuevas canciones son en castellano o en otro idioma?”.
Marcha de jubilados: la cruz del sur
Editorial

Graciela explica:

–Muchas cruces son jubilados que no están. Muchos se están muriendo, por falta de medicamentos o problemas psicológicos. La situación no sólo te golpea económicamente, sino emocionalmente: tenés que tener fuerza para no cometer locuras.

Este miércoles también se cumplieron 50 años de La Noche de los Lápices, el operativo que secuestró y desapareció a estudiantes secundarios en La Plata durante la última dictadura, por lo que muchos jubilados llevan carteles con referencias. Todo armoniza con la voz de Miguel Cantilo que sigue cantando que no puede ver tanta mentira y tanto desastre organizado, sin responder con voz ronca la bronca, aunque la bronca también es esperanza.

Marcha de jubilados: la cruz del sur

¿Qué espera Graciela?

–Viví muchas cosas: la vuelta de Perón, el golpe de los militares, Menem, De la Rúa. Este señor es lo peor: ha sido votado. Pero siento que esto va a estallar en algún momento, que estamos cerca. Me hace pensar qué puede pasar, porque lo siento peor que al 2001. Lo que sea que venga después tiene que reactivar el trabajo y abrir las fábricas, reformar la justicia entera y nos tiene que hacer vivir dignamente. Mirá con qué poco me conformo, pero no es sólo para nosotros los viejos, es para el pueblo.

A Graciela la llaman sus compañeros. 

Se despide con un abrazo, se une a ellos para sacar las cruces de las tierras y, con voz ronca de bronca y de esperanza, empiezan la marcha.  

Marcha de jubilados: la cruz del sur

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La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

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Docentes, no docentes y decanos impulsan una jornada de visibilización frente al Ministerio de Economía, en Plaza de Mayo, para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento inmediato de los fallos de la Corte Suprema y la Justicia Federal. La actividad comenzó a la mañana hasta la medianoche de este martes. La primera semana de octubre se realizará la quinta Marcha Federal Universitaria. Otro signo de resistencia frente a las políticas oficiales.  

Por Tiempo Argentino* (www.tiempoar.com.ar)

Fotos: Nicolás G. Recoaro

La Universidad de Buenos Aires (UBA) traslada las aulas a las puertas del poder para poner al descubierto el desacato deliberado del Poder Ejecutivo nacional frente a las leyes vigentes y las cautelares judiciales. Desde las siete de la mañana de este martes y hasta la medianoche, los 13 decanos de las facultades, junto a docentes y estudiantes, llevan adelante una maratónica jornada de clases públicas en la Plaza de Mayo y frente al Palacio de Hacienda. La protesta no se limita al dictado académico: la comunidad universitaria monta consultorios al aire libre para brindar atención gratuita a la ciudadanía en especialidades como odontología, clínica médica, óptica, veterinaria, además de orientación psicológica y patrocinio jurídico, visibilizando la función social irremplazable del presupuesto educativo.

El trasfondo del conflicto expone la arbitrariedad con la que la gestión libertaria administra el Estado. Luego de que el Gobierno intentara neutralizar la Ley de Financiamiento Universitario (27.795) mediante el decreto 759/2025 exigiendo presuntas «fuentes de financiamiento», el Consejo Interuniversitario Nacional activó la vía judicial. La embestida oficial sufrió un revés letal cuando la Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que ordena recomponer de manera inmediata los salarios docentes y no docentes rezagados, así como los fondos destinados a las becas estudiantiles. Pese al aval del máximo tribunal y a los compromisos de recomposición del 24,33% firmados a mitad de año, la Casa Rosada insiste en desconocer los mandatos de la ley y de la Carta Magna.

La desobediencia oficial quedó aún más acorralada tras el fallo dictado a principios de mes por el juez federal Cormick, quien intimó al Ejecutivo a ejecutar sin más dilaciones las partidas previstas para gastos de funcionamiento, salarios, investigación y becas universitarias. La resolución judicial echó por tierra la narrativa del «déficit cero» al precisar de forma contundente que el impacto fiscal de la Ley de Financiamiento representa un marginal 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). La negativa a girar los fondos confirma que el ajuste contra las casas de altos estudios responde a una decisión estrictamente dogmática y de asfixia política, antes que a una restricción macroeconómica real.

La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

(Foto: Nicolás G. Recoaro)

Además de los servicios asistenciales, la explanada frente al Ministerio de Economía se transformará en una feria científica y tecnológica interactiva. Estudiantes y docentes presentarán un auto de carreras diseñado e íntegramente construido en los talleres de la UBA, junto a proyectos de investigación aplicada de frontera. La propuesta busca confrontar de manera directa con el relato oficial que estigmatiza a las instituciones públicas, demostrando ante miles de vecinos cómo el presupuesto universitario se traduce de manera directa en soberanía científica, innovación productiva y desarrollo nacional.

La demostración de fuerza en Plaza de Mayo se produce en una fecha límite, al vencerse el cuarto intermedio de las paritarias con la Subsecretaría de Políticas Universitarias para saldar la brecha respecto a la inflación acumulada. Desde gremios como Aduba advirtieron que, si la administración de Javier Milei insiste en pisar los salarios e ignorar las sentencias judiciales, el plan de lucha escalará de forma inevitable. La jornada de clases públicas representa el antesala directa de la quinta Marcha Federal Universitaria proyectada para la primera semana de octubre, donde la comunidad académica volverá a movilizarse masivamente en defensa de la educación pública frente al vaciamiento libertario.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca.org y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).

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