Natalia Quiroga Díaz en Es La Política: “Necesitamos feminizar la economía”

La economista, coordinadora académica de la Maestría en Economía Social de la UNGS y especialista en economía feminista emancipatoria fue la invitada de Es La Política, el programa producido por lavaca y Canal Abierto. Cómo se entiende la crisis del país desde una economía pospatriarcal. Los puentes con la economía popular. Cómo tejer un sistema donde la vida sea el centro de preocupación de lo económico. Por qué hay que pensar la solidaridad, el respeto, el cuidado, el amor y la empatía como categorías económicas. Leé parte de la entrevista con la autora de Economía pospatriarcal. Neoliberalismo y después y mirá el programa completo acá.

-Existen muchas economías. La economía clásica, marxista, keynesiana, liberal, estatista, neoliberal, financiera, macro, ortodoxa, Estado de Bienestar, micro, heterodoxa, anarcoliberal y muchas más. Existe incluso un tipo de economía incomprensible: la argentina. Natalia Quiroga, colombiana pero aquerenciada en nuestro país, docente en la Maestría en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento, forma parte de una corriente nueva que plantea una economía feminista. O, como la llama en su último libro, Economía Pospatriarcal. Una economía pensada desde lo cotidiano, desde los que hacen millones de mujeres y familias, sin que ese hacer, ese trabajo, entre en el cálculo económico convencional. Una economía productiva y reproductiva, porque reproduce y permite que funcione la vida, aunque los economistas no se den por enterados. Natalia, ¿cómo entender la situación actual en el país desde la economía pospatriarcal?

El pensamiento pospatriarcal es necesario porque nos da las pistas para encarar la manera de cómo el neoliberalismo no es sólo una forma de entender el funcionamiento de la economía sino, sobre todo, de entender el lugar que le da a lo femenino y a lo masculino. Cuando digo “mujeres” hablo de todas aquellas identidades que se adscriben a lo femenino, entendiendo la diversidad que somos. Y lo más importante es entender que lo que hace el neoliberalismo, sobre todo, es construir la idea de que las condiciones para la reproducción de la vida no son un problema económico. ¿Y entonces de quién es? De los cuerpos de las mujeres. Porque lo que hace el neoliberalismo es inflar una comprensión patriarcal de funcionamiento del mundo y desvalorizar por completo todos los circuitos que garantizan la vida cotidiana. Y eso produce que las mujeres, con nuestros cuerpos agotadísimos después de cuatro años de neoliberalismo brutal, y con la imaginación, la creatividad y sobre todo las horas de no sueño, por la multiplicidad de tareas que encaramos, empezamos a resolver la vida. Y cómo se resuelve: trabajando más, buscando con los pocos recursos resolver las necesidades, cuidar que nuestras unidades domésticas o tejidos comunitarios no se deterioren, armando ollas populares, bolsones comunitarios, organizándonos. Pero eso, que es tan importante y que permite que la Argentina se esté sosteniendo en este momento, tiene que ver con la economía popular y la economía social y solidaria. Y el neoliberalismo ha dicho: “Eso no es un tema de la economía: es un problema de las mujeres”. Que sigan expandiendo al infinito su tiempo de trabajo para sostener la violencia que esta política económica imprime en lo cotidiano. Entonces cuando hablamos de pensar en una economía pospatriarcal, pensamos en una economía donde la vida sea el centro de la preocupación de lo económico.

Es pensar una economía más humana.

-Y que, además, desnaturalice que las mujeres tenemos que sostener la vida. Se trata de pasar de una economía en función de la especulación a una economía que se haga cargo del cuidado. Siempre digo que no necesitamos pensar en una economía del cuidado sino en una economía que nos cuide. Es decir, que las mujeres seamos liberadas de esta responsabilidad de la reproducción sino que el problema de la reproducción, del cuidado, de lo doméstico, sea un problema de toda la sociedad.

-¿Qué fue primero: la sociedad machista o la sociedad patriarcal?

-Aquí citamos a Rita Segato, que nos ha venido contando cómo el sistema patriarcal hunde sus inicios y sus raíces en el comienzo de la humanidad. Lo interesante es que el sistema patriarcal, como sistema de dominación, ha tenido la capacidad de mutar, y en este momento lo que tenemos es este sistema neoliberal de especulación financiera, de expoliación y de captura de valor. Y eso se sostiene en una lógica patriarcal, lo cual es lo interesante: el patriarcado puede mutar. Por eso la intención es hablar de una economía pospatriarcal, porque el capitalismo, sin tercerizar las condiciones de reproducción y de cuidado de las mujeres, no se sostiene. Ahí hace agua, no hay gobernabilidad posible. Esa lógica de pensar que la solidaridad, el respeto, el cuidado, el amor y la empatía no son un problema de lo económico, lo que premia y configura es un sistema económico brutal, de codo a codo, de pasar por encima de los otros, una economía del egoísmo, como dirían los neoclásicos. Por eso. Lo que necesitamos es feminizar la economía, es decir, darle esos valores que han sido adscriptos a las mujeres y convertirlos en formas de pensar la organización de la sociedad. Por eso el pensamiento feminista es tan potente: nos permite darle una salida a la crisis que realmente sea una salida que supere las partes más nefastas de ese capitalismo. Hay que denunciar la forma autoritaria y tecnocrática en la que se ha construido lo económico.

-¿Qué es la política?

-La política es un espacio que tenemos que recuperar. Es una lucha. Creo que lo que estamos haciendo desde el movimiento feminista es lograr que la política, como la economía, no sea un lugar de los expertos, además en masculino, sino que sea un espacio para que esta diversidad de personas que habitamos en las sociedades podamos hacer visibles nuestras demandas y podamos construir una sociedad justa, que no es siempre igualitaria. Una sociedad justa es aquella que no tolera la situación de opresión y de desigualdad y de injusticia sostenida en el tiempo. Es una política muy activa, no es para expertos, sino para que todes podamos salir a la calle y decir que tenemos la fuerza para que la salida de esta crisis no sea una salida que recaiga sobre el cuerpo de las mujeres.

 

 

 

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