Es La Política, programa especial: cambio de mando

Este año arrancamos un programa de televisión sobre política. ES LA POLÍTICA es nuestro nombre y nuestra razón de ser.

El programa tiene una idea central: la política es mucho más que aquello que comúnmente llamamos política. Que eso que se nos presenta como “política” en el periodismo, en la comunicación, en las instituciones.

Creemos que las instituciones son una consecuencia de un devenir político, y no al revés. El desafío, entonces, fue hacer un programa político esquivando los lugares comunes de la política. Salir de las etiquetas.

Por eso no invitamos a políticos, sino a gente que nos ayuda a pensar la política desde otro sitio. Gente que hace política desde distintos lugares políticos, pero no necesariamente institucionales.

Pretendimos corrernos de los lugares de la política profesional. No porque no existan, sino porque ya tIenen suficientes medios para discutir.

Pretendimos salir de los lugares comunes de los discursos para meternos en el lugar común que hace de la política un lugar común: la calle. 

Creemos que la institucionalidad es consecuencia de lo que pasa en la calle. E hicimos una temporada con esa consigna. Una temporada de un programa grabado en un estudio de televisión, pero con la mente y el corazón puestos en la calle. Era hora, pues, de salir a la calle.

Estamos en diciembre de 2019. Se cumplen 18 años de aquel 2001 que fue una bisagra en la historia argentina reciente. En aquella época la gente salía a la calle al grito de “que se vayan todos”.

Hoy la sensación es bien distinta. Hay una calle para la esperanza que viene y hay una calle para reconocer a quien se va. Hay una calle para condenar lo que pasó y hay una calle para lamentar lo que está llegando.

Como un calco exacto de aquello que ampulosamente (y muchas veces, como estrategia de marketing político) se nos quiso presentar como “grieta”, hoy la calle presenta dos realidades, perfectamente asociables a los resultados electorales.

De un lado los vencedores, del otro los vencidos. De un lado quienes ganaron de manera inobjetable; del otro, quienes perdieron por un margen mucho menor de lo que se esperaba.

En términos electorales hay dos sectores políticos claros, fuertes, visibles. La novedad es que esos sectores también tienen una presencia fuerte en la calle.

Este último programa del 2019 de ES LA POLÍTICA es una celebración de la calle. Un registro de la movilización popular. Y un intento por seguir escuchando a la gente que sale a la calle.

No pretendemos ser neutrales porque la neutralidad no existe. Y quien quiera hacernos creer que es neutral, objetivo, imparcial o todas esas supersticiones, es porque nos está queriendo vender su verdad, pero disfrazada.

Sabemos qué pensamos y de qué lado de la mecha nos encontramos. Pero sabemos que, piense cada uno lo que piense, siempre es bueno escuchar. Es la mejor manera de sacar conclusiones, de elaborar ideas propias, para empezar a actuar.

Salir a la calle y escuchar es volver a las fuentes del periodismo. Y sí, este es, ante todo, un programa periodístico. Un programa que escucha.

Acá estamos: volviendo a las fuentes.

Porque no es la calle, no es el periodismo, no son las fuentes.

Ni siquiera son las patas.

Es la política.

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