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Marcha de antorchas en el Obelisco

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

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«Lo que viene es una pelea grande. Y no la vamos a dar en soledad. Vamos a estar en cada rincón del país. Vamos a multiplicar la organización. Vamos a exigir que se escuche al pueblo. Y si no nos dejan hablar, vamos a hacernos escuchar igual» dice el documento elaborado por cientos de asambleas y organizaciones reunidas en la campaña «La Ley de Glaciares no se toca», que leyeron la periodista y escritora Soledad Barruti y el filósofo Darío Sztajnszrajber como cierre de un enorme acto con velas y antorchas junto al Obelisco realizado este sábado. El rol del gobierno nacional y los provinciales, la destrucción de ríos, economías regionales, y la agricultura. El calentamiento global, la contaminación masiva y la hipoteca para el futuro. “Hay una oposición viva, hermosa, profundamente democrática, que no se resigna. Un pueblo que no se arrodilla” dijeron, contando cómo se rompió un cerco mediático frente al tratamiento de la Ley que el gobierno quiere acelerar el próximo miércoles 8. Las próximas acciones y el documento completo.

Fotos: Susy Maresca

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

El filósofo Darío Sztajnszrajber y la periodista y escritora Soledad Barruti durante la lectura del documento en defensa de los glaciares y de la Ley que los protege. (Fotos: Susy Maresca).

“Fue tan emocionante sentir la vitalidad de esta convocatoria horizontal y plurinacional, esta campaña tenaz que surge del amor y la fuerza que da existir en este mundo vivo y quererlo así y defenderlo así como no pueden verlo ni Milei ni los gobernadores ni los lobbistas que entregarían a sus propias hijas si les da el suficiente retorno” planteó Soledad Barruti sobre el acto convocado este sábado en el centro porteño, que partió desde Callao y Corrientes ocupando las calles hasta concentrarse junto al Obelisco.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca)

Allí Soledad y su pareja, el filósofo Darío Sztajnszrajber, leyeron el documento elaborado por cientos de asambleas y organizaciones de todo el país, que reproducimos completo. Después del acto la autora de Malcomidos y Mala Leche planteó: “Los que operan para derribar la ley pueden estar muy seguros de una sola cosa: No los vamos a dejar pasar”. Y realizó una invitación: “Si aún no se acercaron a esta lucha se los recomiendo de todo corazón. No hay muchas pistas sobre el porvenir en esta época. Tal vez lo único claro es que tenemos que reconstruir nuestra conexión con lo que importa. Y eso está pasando. Y somos un montón. Y es hermoso”.

La marcha fue acompañada con visibles muestras de aprobación por el público que paseaba por la zona o esperaba para entrar a los distintos teatros sobre Corrientes, lo que confirma el amplio rechazo a la modificación de la Ley de Glaciares que los encuestadores calculan por encima del 60%. Se prevén acciones para el martes 7 (tratamiento en las comisiones que cercenaron el derecho a expresión de más de 100.000 personas inscriptas en la audiencia oral y pública) y fundamentalmente para el miércoles 8, cuando se supone que el oficialismo intentará aprobar la reforma a la Ley en el recinto de Diputados.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca)

Tras la manifestación por el centro, la gente se concentró junto al Obelisco, donde Soledad planteó: “Vamos a leer con Darío el documento que se leyó entre las distintas organizaciones, asambleas, personas que están colaborando con la campaña La Ley de Glaciares no se toca. Se trabajó muy fuertemente en este documento. Así que les pido atención para que cada una de estas palabras después se propague y se multiplique”.

El documento completo

Somos una campaña abierta, plurinacional, construida desde abajo, por asambleas territoriales, personas autoconvocadas, comunidades, organizaciones sociales, ambientales y políticas.

Nacimos en noviembre frente a una amenaza concreta: la decisión del gobierno de Javier Milei y de los gobernadores de las provincias que integran la “mesa del cobre” y la “mesa del litio” de modificar la Ley de Glaciares, poniendo en riesgo su existencia y la del ambiente periglacial, que son reservas estratégicas de agua para todos los ecosistemas que sostienen la vida y garantizan el acceso al agua a poblaciones que todavía tienen ese derecho fundamental.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca)

¡Hoy estamos acá: con luces, con antorchas, con nuestros cuerpos y nuestras voces, porque sabemos algo muy simple y muy profundo: ¡cuando un glaciar se destruye, no vuelve nunca más! Se apaga una reserva de vida. Se rompe un equilibrio que tardó miles de años en formarse.

En estas semanas fuimos testigos de una simulación democrática: una audiencia pública que no fue tal.

Una audiencia recortada, restringida, diseñada para que decenas de miles no pudieran hablar. Pero que sí le dio lugar a lobbistas mineros para que hablen a favor de la modificación de la ley, sin estar inscriptos en la audiencia pública.

Pero a las más de 100 mil personas que nos inscribimos para defender los glaciares nos negaron la palabra.

Pero no pudieron silenciarnos.

Porque lo que quisieron convertir en un trámite burocrático, lo transformamos en un hecho histórico y político. Rompimos el cerco mediático, multiplicamos voces en todo el país, hicimos de los glaciares una causa plurinacional. Instalamos el tema en cada escuela, en cada facultad, en cada barrio, en cada red.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca).

Nos convertimos en una marea defendiendo los glaciares.

Una marea que no se puede contener. Porque no nace en los despachos: nace desde abajo. Y cuando el agua se mueve, no hay poder que la detenga.

Sabemos también, que hay algo todavía más profundo:

¡más del 60% de la sociedad rechaza esta reforma!

¡No tienen licencia social!

Y lo saben.

Pero esto no es solo responsabilidad del gobierno nacional. Hay responsables con nombre y apellido en cada provincia.

Son los gobernadores que actúan como gerentes de las mineras.

Los que negocian nuestros territorios a espaldas del pueblo.

Los que habilitan proyectos en zonas glaciares.

Los que hablan de desarrollo mientras firman saqueo.

Quieren hacernos creer que están discutiendo desarrollo, pero lo que están haciendo es entregar nuestra agua para el beneficio de corporaciones mineras multinacionales que hace más de 30 años saquean, contaminan y se van.

A quienes, encima, quieren entregarle el agua y los territorios ¡por 30 años más! con beneficios fiscales e impositivos al haber aprobado el RIGI

Quieren hacernos creer que es progreso. Pero progreso no es dinamitar glaciares.

No es secar ríos.

No es derramar cianuro.

No es destruir economías regionales, la agricultura y la vida de las comunidades y la biodiversidad.

No es hipotecar el futuro.

Están lisa y llanamente convirtiendo el agua en mercancía.

Y la vida en un negocio. ¡Y no lo vamos a permitir!

Desde la cordillera y la puna, desde el norte hasta la Patagonia, ¡vamos a defender el agua! Como en Mendoza, donde el pueblo ya demostró en las calles que el agua vale más que todo y donde otra vez intentan avanzar sobre lo que ya fue defendido con lucha.

Sabemos que el presidente niega la crisis climática. Pero la realidad no se niega:

…si la temperatura global supera los 2 grados respecto a la era preindustrial, los glaciares entran en un punto de no retorno. Y ese es exactamente el mundo hacia el que nos están empujando.

Por eso esta lucha no es solo ambiental.

Es una lucha por la vida.

Por el agua.

Por la justicia social.

Por el futuro.

Porque el agua no es un recurso más. Es un bien común.

Es lo que corre por nuestros cuerpos, lo que hace posible cada alimento, cada territorio, cada comunidad.

Y también es memoria.

Memoria de los pueblos que resistieron.

De Esquel, de Famatina, de Andalgalá. De las comunidades y pueblos originarios que defienden el agua y el territorio desde hace siglos, y que siguen siendo quienes más sufren el silencio, el despojo, la represión, la persecución y el racismo del Estado. De cada lugar donde dijeron que no y donde ese “no” abrió la posibilidad de otro futuro.

Sabemos que fue en las calles, con organización y persistencia, que logramos conquistar esta ley. Y sabemos que es en las calles donde la vamos a defender.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca).

Por eso esta marcha de antorchas no es solo una acción.

Es una señal. Es fuego que ilumina. Es fuego que advierte.

Estamos calentando motores.

Porque lo que viene es una pelea grande. Y no la vamos a dar en soledad. Vamos a estar en cada rincón del país. Vamos a multiplicar la organización. Vamos a exigir que se escuche al pueblo. Y si no nos dejan hablar, vamos a hacernos escuchar igual.

Porque no se trata solo de una ley. Se trata de quién decide sobre el agua. Se trata de qué futuro queremos.

Y sabemos algo más.

Venimos de movilizaciones históricas. De un 24 de marzo donde millones salimos a las calles en todo el país. De una Plaza de Mayo colmada, de un acto construido en unidad donde se expresaron todas las luchas.

Donde vimos algo muy claro: hay una oposición viva, hermosa, profundamente democrática, que no se resigna. Un pueblo que no se arrodilla. 

Y también fue una muestra de lo que somos capaces cuando nos encontramos, cuando nos organizamos, cuando salimos a la calle. Por eso, recuperamos lo que se dijo en el documento leído en esa Plaza de Mayo histórica: «Los cientos de miles que hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas. Paro general y plan de lucha ya.”

Esa fuerza es la que traemos hoy.

Esa memoria es la que nos sostiene.

Esa energía es la que nos impulsa.

Y con esa fuerza vamos a seguir hasta el final.

La Ley de Glaciares se ganó luchando.

Y luchando la vamos a defender.

Porque sin agua no hay vida.

Y sin glaciares, no hay futuro.

Los glaciares no se tocan.

¡Y la ley que los protege, tampoco! 

  • ***

Terminada la lectura, el acto culminó con la multitud cantando una consigna:

“A los glaciares hay que cuidar,

y las mineras que se vayan a cagar”.

La Ley de Glaciares no se toca: “Se ganó luchando y luchando la vamos a defender”

(Fotos: Susy Maresca)

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