Movilización por el medio ambiente
Glaciares y agua: las razones de las comunidades frente a la destrucción y los negociados

Este miércoles habrá movilización en el Congreso desde las 13 en defensa de los glaciares y de la Ley que los protege, a lo que se sumará además una marcha por Avenida de Mayo hacia el palacio legislativo a las 17. Y un día antes, ya hay manifestaciones alrededor de Diputados. El oficialismo y sus aliados que insisten en la modificación de la Ley de Glaciares (ya aprobada por el Senado) tras el vergonzoso simulacro de audiencia en la que se impidió la expresión de más de 100.000 organizaciones, comunidades y personas. Y con legisladores que ya adelantaron su voto sin siquiera escuchar los argumentos científicos y de sentido común contra un proyecto que solo beneficia a corporaciones a costa de la destrucción permanente de los glaciares, de las fuentes de agua, de recursos y bienes comunes. Y, en muchos sentidos, de la democracia, con una economía que –acaso como parte de la corrupción tan visible en estos días– promueve negocios turbios que agravan el empobrecimiento social, con la misma lógica con la que se ataca a jubilados, personas con discapacidad, jubilados y pacientes de la cada vez más destruida Salud Pública. Publicamos aquí una síntesis realizada por la Agencia Tierra Viva de las razones que explican el rechazo que, en la marcha del sábado pasado (www.lavaca.org/marcha-de-antorchas-en-el-obelisco/la-ley-de-glaciares-no-se-toca-se-gano-luchando-y-luchando-la-vamos-a-defender/) se definió con palabras que dan contexto a la movida de este miércoles: “Lo que viene es una pelea grande. Y no la vamos a dar en soledad. Vamos a estar en cada rincón del país. Vamos a multiplicar la organización. Vamos a exigir que se escuche al pueblo. Y si no nos dejan hablar, vamos a hacernos escuchar igual”.
(Foto de portada, Juan Valeiro/lavaca.org)

De qué hablamos cuando hablamos de glaciares
Siete millones de personas dependen del agua de los glaciares. Numerosas leyes protegen ese derecho humano. Aun así, el gobierno nacional y sus aliados priorizan a un puñado de multinacionales mineras. Números concretos, nombres propios y hechos irrefutables que confirman cómo el poder político decide sacrificar territorios y poblaciones. Glencore, BHP, Lundin, Río Tinto y Barrick Gold, algunas de las corporaciones beneficiadas.
Por Agencia Tierra Viva (www.agenciatierraviva.com.ar)
La reforma de la Ley de Glaciares es rechazada por todas las comunidades locales cercanas a proyectos mineros. La reforma viola el derecho humano al agua, establecido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas, entre otros instrumentos del derecho internacional. También desconoce la Constitución que deja en manos del Estado nacional dictar los presupuestos mínimos de protección ambiental. Quienes ganan con el desguace de la ley, además de los gobernadores promineros, son las multinacionales como Glencore, BHP, Lundin, McEwen Cooper, Río Tinto y Barrick Gold, entre otras, quien impulsan proyectos extractivos en áreas protegidas por la Ley de Glaciares. Además:
- Se viola el Acuerdo de Escazú, ya que de las más de 100.000 personas inscritas a la audiencia pública, el gobierno nacional solo dejó participar a 200. Son asambleas, organizaciones, pueblos originarios, ciudadanos y ciudadanas que quisieron llevar su voz al Congreso para oponerse a la nueva ley.
- Quienes pierden son las poblaciones que ya sufren la crisis hídrica que genera los miles de litros de agua que utilizan las mineras. Pierden localidades como Andalgalá (en Catamarca), donde saben que la megaminería no es sinónimo de no es sinónimo de empleo y prosperidad. Pierden las 1.800 ciudades que verán mermado su acceso al agua. Pierden las generaciones futuras.
- Quienes hacen posible esta reforma son los partidos que votan contra el derecho al agua y de espaldas al pueblo: La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, los peronismos provinciales y legisladores de Provincias Unidas e Innovación Federal.
- Antecedente: Argentina sancionó en 2010 la Ley 26.639 de presupuestos mínimos de protección para el ambiente glaciar y periglaciar, como “reservas estratégicas de recursos hídricos”. A nivel global, estos ecosistemas reúnen el 70 por ciento de las reservas de agua dulce.
- La actual ley de glaciares prohíbe actividades que puedan afectar su condición natural o sus funciones hídricas. En particular, prohíbe la exploración y explotación minera e hidrocarburífera en glaciares y en zonas de ambiente periglacial (áreas con suelos congelados o saturados en hielo que actúan como regulador del recurso hídrico).
- Los glaciares de Argentina están ubicados a lo largo de 5.000 kilómetros, en la Cordillera de los Andes, presentes en doce provincias. Alimentan a 39 cuencas hídricas y a sus respectivas sub-cuencas. Son 16.968 cuerpos de hielo, que cubren una superficie de 8.484 kilómetros cuadrados.
- Del agua proveniente de los glaciares (descongelamiento) para consumo humano y para la recarga de las 39 cuencas hidrográficas dependen 1.800 localidades, en las que viven más de siete millones de personas.
- El Inventario Nacional de Glaciares en la región de los Andes Desérticos (noroeste y norte de San Juan) confirmó la reducción, entre 2014 y 2023, del 17 por ciento en hielo descubierto, la disminución del 23 por ciento en manchones de nieve, la pérdida de siete metros de agua equivalente en un glaciar monitoreado.
- Pese al deshielo provocado por el calentamiento global, el gobierno de Javier Milei y las provincias promineras (Jujuy, Salta y Catamarca, San Juan y Mendoza) impulsan la reforma de la Ley de Glaciares. De aprobarse esta modificación, se habilitarán actividades como la megaminería en esos ecosistemas.
- La reforma de la Ley deja la definición de qué es una “reserva estratégica de recursos hídricos” en manos de los gobernadores, que son al mismo tiempo aliados de las empresas mineras. Y, además, se deja al país sin criterios comunes a nivel federal.
- La modificación contradice la Constitución Nacional, que establece el derecho a un ambiente sano y obliga al Estado Nacional a dictar los “presupuestos mínimos” para preservarlo a nivel federal. La Ley General de Ambiente ratifica ese manejo ambiental federal y dispone el acuerdo de las provincias dentro del Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema). Esta ley también establece el principio de progresividad en materia ambiental.
- El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) es el organismo a cargo del monitoreo del estado de los glaciares y del ambiente periglacial. Con la reforma, las autoridades provinciales podrán ordenar al Ianigla la eliminación de glaciares y periglaciares de su Inventario Nacional de Glaciares. En caso de que el organismo no lo haga, no afectará la validez de la autorización otorgada a las empresas interesadas en llevar adelante proyectos extractivos.
- También se deja en mano de las provincias los Estudios de Impacto Ambiental. Y no contempla la realización de estudios de impacto acumulativos (la suma total de los impactos sociales y ambientales).

Foto: Susy Maresca


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