Nota
Las 4 fantásticas: compañía teatral Piel de Lava
Cuatro actrices, directoras y dramaturgas. Una retrospectiva de sus quince años, más una obra nueva sobre machismo y extractivismo. Un cuerpo colectivo que capta la sensibilidad de una época. Trayectoria y futuro del nuevo teatro argentino. Esta nota fue publicada en la edición 122 de MU. ▶ LUCÍA AÍTA
“Entrar en silencio: ensayo”, indica un cartel en una puerta del Teatro Sarmiento. Al entrar vemos un pasillo oscuro. El objetivo es llegar a la sala en la que el grupo teatral Piel de Lava se entrena con una misión maratónica: hacer una retrospectiva de todas sus obras, y producir una nueva creación.
Un sonido funciona como guía para llegar a destino. No es el canto de las sirenas que prometen las leyendas, pero es igual de bello: se escucha fuerte y claro que cuatro mujeres se ríen a carcajadas.
Caminamos, entonces, hacia las risotadas. Bingo.
Cuatro mujeres charlan y toman café mientras leen guiones. Son Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa, actrices, directoras y dramaturgas. Las cuatro se miran actuar unas a otras, dan indicaciones y se dan aliento mientras usan el nombre de sus personajes como si fueran personas reales. Transforman una sala del teatro oficial en una fábrica de arte que funciona durante más de seis horas seguidas de forma ininterrumpida. Y al mismo tiempo, se comportan como si estuvieran en una reunión en el living de una casa.
Las Piel de Lava no son sirenas pero sí una leyenda. Cualquiera que hable de investigación grupal las tiene como referencia. ¿Por qué? Porque no existen experiencias que se les parezcan en su particular forma de trabajar, producir, dirigir y escribir obras teatrales. Ni con tanta trayectoria, ni con tanto futuro. Las Piel de Lava no son sirenas: son obreras de la actuación. Y el detrás de escena de cualquiera de sus obras es, en sí, un espectáculo.
¿Cuáles son las particularidades de esta leyenda? Piel de Lava es un equipo de creación formado y comandado por mujeres. Son conocidas por ser fieles a la sensibilidad con la que sus cuerpos leen la época y por la forma en la que logran una voz colectiva de escritura.
El tiempo no para
Piel de lava comenzó en 2003 y lleva realizadas cuatro obras, una película y un libro que compila esa escritura grupal. El festejo de los quince años juntas tiene un fixture heroico:
- Realizar nuevamente sus cuatro obras: Neblina, Colores Verdaderos, Tren y Museo.
- Dictar un workshop de ocho clases en creación grupal.
- Estrenar una obra nueva, que ya tiene nombre: Petróleo.
Durante esos días las actrices serán oficinistas, terroristas infiltradas en una banda pop, o mujeres que van a un congreso religioso. Las Piel de Lava dicen que hacer una retrospectiva implica revisitar muchos materiales que fueron producidos cuando tenían otros cuerpos y otras cabezas. “Esto nos llevó a hacernos muchas preguntas sobre qué había que recuperar, qué cambiaba con el tiempo y qué nos motivaba de volver a hacer estas obras”, dice Laura Paredes. “Cada obra habló de lo que queríamos hablar en ese momento y ahora pensamos cómo volver a hacernos esas preguntas hoy. Cómo hacer de nuevo esas obras sin forzar el papel carbónico porque hay otro peso y otra voz en cada una”, suma Pilar Gamboa.
No es la primera vez que este grupo de mujeres reflexiona sobre el paso del tiempo. Pilar, Valeria, Elisa y Laura son las protagonistas de la película La Flor dirigida por Mariano Llinás, un monstruo de experimentación cinematográfica que dura 15 horas y llevó 7 años de rodaje. En La Flor uno de los temas centrales es el registro del proceso del paso del tiempo en el cuerpo de estas cuatro actrices, mientras ellas actúan cinco historias en las que interpretan los roles más variados.
Con respecto a esos cambios, Elisa habla del paso del tiempo como un valor positivo: “Es buenísimo tener veinticinco años pero también está bueno que haya pasado todo lo que vivimos en el medio. Es algo bueno ser joven pero también es buena la experiencia acumulada, y hay que saberla valorar”. Las Piel de Lava reflejan así algo que las mujeres tenemos poco permitido: vivir el paso del tiempo con alivio. “El sistema pide que tapes el paso del tiempo, las arrugas, las ojeras. Y que si sos madre no puedas volver a trabajar. Nuestra forma de producir, en cambio, nos permite no maquillar el paso del tiempo y poder trabajar siendo madre. Mostrarlo ya es dar el mensaje de que nosotras lo estamos haciendo y se puede. Ni siquiera es un gesto apropósito: nos sale así”, dice Valeria, una de las tres del grupo que actualmente están en plena crianza de niñxs pequeñxs.
Las Piel de Lava suman la reflexión temporal al contexto de la marea feminista: no toda empezó hoy y con nosotras. “Los resultados de la lucha feminista empiezan a verse después de años de lucha. Piel de lava es eso: surgen estos resultados y esta forma de trabajo después de años de trabajar juntas. No es de un día para el otro”, dice Pilar.
Es entonces cuando, en pleno contexto de paro internacional y feminismo movilizado, las Piel de Lava le dieron la vuelta y agregaron un nuevo desafío: actuar de hombres.
Machos petroleros
“Vamos a ser hombres”, avisa Laura y lo explica en la pregunta de la nueva obra: cómo son cuatro hombres en la Patagonia trabajando en la industria del petróleo. Laura: “Nos pone muy en jaque buscar esos hombres. Lo primero que aparece a deconstruir es el imaginario que tenemos como masculino porque a veces está más cercano de lo que una cree, en una misma. Tiene que ver con ciertos usos del espacio, de la voz. O, por ejemplo, hasta sentarse más cómoda en la silla”.
Elisa: “Lo de travestirnos nos permite investigar el género desde lo físico. Pero las obras siempre cruzaron estos temas porque somos mujeres. Es nuestro cuerpo y nuestra historia lo que se pone en juego al investigar”. Laura agrega: “Todo el trabajo nos tira metáforas tremendas de las que no éramos ni conscientes y que empezaron a aparecer. Como la imagen de algo que perfora la tierra y la hace mierda. Como un sistema que ya fue y que está cayendo”.
Pilar cuenta que para ella es muy interesante permitirse esas preguntas para las que no tenemos respuestas aún. Laura: “Hay que pensar muy bien a partir de este nuevo paradigma cómo no volverse didácticas. Cómo abordamos esto que es nuevo sin generar una nueva moral y sin decirle al público lo que quiere escuchar”.
Es esa búsqueda genuina y grupal la que las llevó a investigar sobre lo más profundo del sistema, que plantean que está muriendo: machismo y extractivismo.
Humor, ansiedad, seriedad
Nos hicieron tantas veces la pregunta: “¿Entre mujeres y siguen juntas?”, dice Valeria con voz de hartazgo cuando se toca el tema de la obra. Y se autoresponde: “Sí, mujeres que trabajan juntas es una fiesta. Es al revés: porque es entre mujeres es que estamos juntas. Y justamente el feminismo es poder sostener esto entre mujeres cuando la vida te pide que te ocupes de tantas otras cosas. Hay que ponerle siempre el valor a tu grupo”. Pilar suma casi a coro: “El mundo te pide que compitas y te pelees, quiere batalla, por eso se sorprenden con la continuidad”.
Cuando tienen que definir cómo funciona el grupo, las Piel de Lava dicen que su motor es la risa y el disfrute que sienten cuando están juntas. “Las ideas al principio surgen por una cuestión lúdica. En el fondo, si nos cargamos de risa es que funciona. En el mejor sentido, el humor es una característica del grupo”, dice Elisa. Pilar acota: “Es lo que nos dice que estamos vivas. Es la nafta. Puede sonar naif pero el motor sigue siendo la carcajada que nos causa la pavada de la otra”.
Valeria: “Se puede entrenar cómo acomodar la pasión entre las cuatro. La pasión tiene que estar”. Laura suma: “Nosotras hacemos teatro porque es el lugar de goce y de disfrute. Aunque eso sea después lo más serio de mi vida. A otros grupos puede ser que los una otra sensibilidad. Es encontrar qué instrumentos toca cada grupo. Eso sí se entrena: es aprender a ver qué agudezas encontrás en las formas de relacionarte”.
Elisa cuenta que otra pregunta que les hacen mucho y les resulta rara es: “¿Quién dirige o quién escribe de verdad?” Y levanta la voz de verdad. “Lo plantean como si la idea de la grupalidad no funcionara o fuera una farsa. Como si en realidad hubiera alguien que toma las decisiones y se oculta. La idea en el workshop es compartir un poco algo de la anarquía que somos, que la vean en acción”. El resto señala que también ven como algo muy machista y retrógrado la idea de que sí o sí tiene que haber alguien que ponga orden. “Hay un erotismo repartido. Se reparte todo el tiempo ese deseo cuando no hay uno que toma las decisiones. Es aprender a ver que la respuesta casi siempre está en el medio entre lo que dice cada una. Nadie gana. Lo que gana es el resultado del trabajo en sí mismo”, dice Pilar.
Un ensayo de Piel de Lava es ver en seguida que se toman esa anarquía muy enserio. Por momentos son cinco personas hablando a la vez. Por momentos circula la dirección y todo se discute en rondas que parecen asambleas. “No hay jerarquías. Es cierto que se tarda más. Pero por ahí haya que tardar más en todo”, dice Elisa y vuelve a una concepción del tiempo distinta a la de las corridas actuales. Valeria remata: “Juntarse y hacer cosas es la única que nos queda. No hay otra salida”.

Foto: Martina Perosa
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
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