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El barrio dice: Bombón vecinal

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Ocho mujeres vecinas del Abasto leyeron en el espacio público un cartel. Era una convocatoria a una obra de danza que tenía una historia pero buscaba reinventarse para un festival. El resultado es transformador y habla de la potencia del arte, de cómo cambiar vidas, llenar salas, emocionar gerentes y más: todo en una misma historia. MARÍA DEL CARMEN VARELA
Bajo el tentador título de Teatro Bombón, los actores, dramaturgos, directores y gestores culturales, Monina Bonelli y Cristian Scotton bautizaron un formato de obras originales de treinta minutos de duración, piezas cortas para degustar. A mediados de 2014 inauguraron la propuesta en un atractivo edificio de tres pisos, del llamado estilo art noveau, ubicado en Avenida Corrientes al 1900, al que convirtieron en centro cultural y bautizaron la “Casona Iluminada”. Invitaron allí y así a directoras y directores a presentar sus obras de teatro, música y danza en pequeño formato, los domingos a la tarde. En las habitaciones de la Casona, incluso en el baño, sucedían obras de manera simultánea. “Hicimos diez ediciones y convocamos a 64 obras. El concepto de Teatro Bombón es invitar a artistas a crear obra y trabajar en el espacio real”, cuenta Monina. Luego de la novena edición, la actividad de la Casona culminó porque el propietario eligió a otro inquilino que ofreció más dinero por el alquiler. En abril de 2018, Teatro Bombón se volvió a presentar en el restaurante Milion, en su décima edición.
En enero de este año y en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), Teatro Bombón volvió a escena con una versión especial y reveladora: Bombón Vecinal. “El director del FIBA, Federico Irazábal, nos propuso estar con un Bombón diferente, más vinculado al barrio. Decidimos que sea el Abasto y propusimos la cuadra de mi casa. Yo conocía a algunos vecinos, pero no a todos. En este caso la invitación fue a artistas para trabajar con vecinos. Cruzamos el formato de Teatro Bombón con el trabajo con comunidades”.
Profesionales del teatro y la danza y vecinas y vecinos del barrio del Abasto trabajaron juntos para darles forma a distintas obras, respetando el formato de 30 minutos. Tomando como referencia la cuadra de Sánchez de Bustamante entre Sarmiento y Perón, ofrecieron intervenciones callejeras, como la muestra de fotos de vecinas y vecinos en sus casas, con sus familiares y mascotas, proyectadas en la pared del edificio de la esquina de Sarmiento y Bustamante. Fueron tomadas para esta ocasión por Marcelo Zappoli, quien fuera fotógrafo de la banda de rock Virus. Hubo recorridos a pie por las calles del barrio, obras que sucedían dentro de casas de vecinos y hasta un karaoke en un taller mecánico ambientando con fotos del fotógrafo Marcos López. Cumbia y rock, luces psicodélicas, cubos que reproducen los diseños del artista pop Andy Warhol, birra y fernet. Vecinas y vecinos del barrio eligen canciones y toman el micrófono, el dueño del taller mecánico luce su guitarra eléctrica, se arma el baile dentro y fuera del taller. Esta escena suele repetirse los viernes a la noche, solo que esta vez sucedió en el marco de un festival internacional de cultura independiente.
El barrio dice: Bombón vecinal
Una de las obras que forman parte de Bombón Vecinal es Lo único que quiero es bailar, dirigida por la bailarina y coreógrafa Josefina Gorostiza, quien fue invitada por Monina y Cristian para presentar una obra inédita que tuviera como condimento la interacción con los vecinos. ¿Qué hacer? Con la colaboración del asistente de dirección Francisco Benvenuti, que ya tenía experiencia en trabajar con vecinos de Villa Urquiza, salieron a pegar cartelitos por el barrio con la inusual convocatoria a formar parte de una obra de danza a “estrenarse en esta cuadra en el marco del FIBA 2019”. Aclaraba que estaba abierta a vecinas de todas las edades y que no se requería experiencia. Figuraba el celular de Cristian Scotton para que las interesadas pudieran mandar whatsapp. Fue así que ocho mujeres se comunicaron y se juntaron para conocerse y delinear un plan de acción.
Josefina y Francisco entregaron un cuestionario de tres páginas a cada una. Qué música te gusta escuchar, si estudiaste danza alguna vez, cuál es tu comida favorita, a qué le tenés miedo, cuál es tu frase de cabecera, eran algunas de las más de veinte preguntas. “Con esas respuestas, armé un texto breve en relación a cada una. El nombre de la obra ya lo tenía, les conté que era un trabajo de improvisación, de búsqueda de material de lo que cada una tenía para lograr potenciarlo, con la mirada puesta en el movimiento”.
El barrio dice: Bombón vecinal
El 3 de enero arrancaron los ensayos: tres horas, todos los días. El gran estreno: el jueves 24. Josefina: “Yo estaba maravillada de tener un grupo de ocho mujeres, y a la vez aterrada: era todo nuevo. Pensaba en ellas, tenía miedo de que se sintieran invadidas, incómodas con el texto que había preparado. Lo probamos y fue muy emocionante el día en que lo trabajamos”. Carla escucha a Josefina y suma: “Eso nos ayudó a todas a sentirnos parte de la obra. ¡Ah, están hablando de nosotras, somos las protagonistas!”.
En solo tres semanas de ensayo ocho mujeres que van desde los 28 hasta los 60 años, sin experiencia en danza y mucho menos en escenarios, se permitieron zambullirse en una experiencia de movimiento, goce del cuerpo y sensibilidad. ¿Cómo se logra? Garra y corazón. También práctica, compromiso y disciplina. El juego como condimento imprescindible y el abrazo contenedor de Josefina y Fran, atentos a cada momento del proceso de creación colectiva que devino en obra de danza. En treinta minutos los espectadores vamos recolectando información de las bailarinas. Sabemos que Bárbara fue vedette de una comparsa en Uruguay, que Mary se había olvidado de que le gustaba tanto bailar, que Vicenta le tiene miedo a la oscuridad, su tema preferido es La Maza de Silvio Rodríguez y que la frase favorita de Antonella es “La poesía es la única verdad”.
Cada una de ellas lleva una remera negra estampada con su frase predilecta. La idea fue de Josefina, cuya remera dice, claro, “lo único que quiero es bailar”.
El barrio dice: Bombón vecinal
El encuentro con los espectadores es en Sanata Bar; desde esa esquina cruzamos Sarmiento y una guía nos acompaña hasta el lugar donde será la función: el estudio privado de Marcelo Zappoli. Josefina: “Era importante para mí hacerlo ahí porque el lugar es despojado. Marcelo accedió a darnos su estudio y estuvo en todas las funciones”. Hicieron 14.
Cada vez que sale a escena, a Gloria le late fuerte el corazón, se pone nerviosa y colorada. Trabaja cuidando a personas mayores. Nunca imaginó estar bailando para un público, sin embargo, asegura, lo disfruta.
Mary es vecina de Monina, mismo edificio y mismo piso. Durante el FIBA los departamentos de ambas fueron escenario de la obra La mujer que soy, de Nelson Valente. Es jubilada, pero sigue trabajando en la administración de un garaje. “En noviembre Monina me cuenta del FIBA y yo no tenía idea de qué hablaba, me dijo que la tenía que ayudar. Desde esos días hasta ahora, mi vida cambió mucho, hasta tuve una obra acá en mi casa. Yo soy de Córdoba, lo único que sé bailar es cuarteto. He visto gente con algunas lagrimitas y me pregunto: ¿cómo pudimos nosotras mover todo eso?”.
En el cuestionario, Josefina y Fran también preguntaron por el tema musical de preferencia. Hicieron una selección y les propusieron que los cantaran entre todas. Para esto fue fundamental el aporte de Verónica Gerez, música, intérprete, compositora y actriz. Es la única de quienes componen el elenco que fue convocada especialmente por Josefina. Cuenta Verónica: “En el primer ensayo caí con la guitarra, ya me habían pasado una lista de temas, nos pareció que estaba bueno no meter muchos elementos sino trabajar desde el cuerpo. Ese primer ensayo fue para observarlas y jugar para ver cómo podía acompañar su trabajo. Necesité ejercitar mucho la escucha, poder estar permeable a sentir y a intervenir de la manera más orgánica posible”. Una original versión cumbiera del clásico As time goes by, de la película Casablanca y la versión del tema inmortalizado por Aretha Franklin I say a little prayer, son dos momentos para guardar en la memoria.
El barrio dice: Bombón vecinal
No voy a participar, no sé bailar, le dijo Vicenta a Cristian Scotton. Ninguna sabe bailar, respondió Cristian. “En mi adolescencia habré ido a bailar dos o tres veces a los boliches. Le tengo miedo a la oscuridad, al encierro, a la muchedumbre. Para mí fue un giro de 180 grados la obra. En mi trabajo me ven por los pasillos bailando, saltando. Trabajo frente a la computadora escuchando música; moviéndome, estoy alegre. El año pasado fue muy difícil para mí. Esta obra es un regalo que me dio la vida, le estoy muy agradecida”, se emociona Vicenta. El día del estreno la fueron a ver amigos, compañeros de trabajo y un gerente de la empresa de medicina privada en la que trabaja desde hace 23 años como administrativa. “En dos oportunidades tuve ganas de bajarme del proyecto. Pero el entusiasmo, el apoyo y la contención que tuve de parte de ella, de Fran y de mis compañeras me llevó a seguir y no me arrepiento”.
Marisa es peluquera y le había llamado la atención el cartelito que decía que era para mujeres de cualquier edad. ¡Es mi sueño!, pensó. “El grupo es muy lindo. Somos de diferentes edades y pensamientos. Yo sentía que no tenía nada más para dar, se me despertaron las ganas de seguir soñando, ese espíritu que tenía apagado”.
El barrio dice: Bombón vecinal
Para Carla fue mágico el momento en que vio el papel de la convocatoria por debajo de su puerta y sintió el impulso de querer estar ahí.
Brenda y Antonella bailaban juntas de chicas y años más tarde, repiten la escena.
“No se muestren, déjense ver”, les repetía Josefina durante los ensayos. Lo profundo y genuino florecía con el correr de los días. Terminada la tanda de funciones, los martes se siguen juntando a charlar y tomar café. Todas aprendieron que las diferencias se toleran, que los cuerpos perciben, registran y responden, que el acuerdo es posible si apoyan sus pies en una misma superficie desde donde potenciar el movimiento. Ahora, cada vez que Vicenta, Mary, Carla, Antonella, Gloria, Marisa, Bárbara y Brenda se plantan en el escenario, miran hacia el público, sonríen y se dejan ver.
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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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