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Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños.
Por Sergio Ciancaglini
La letra de Lucía es clara, cálida, de imprenta pero redondeada, más grande cuando ella quiere resaltar algo. El texto está escrito sobre una hoja blanca pegada sobre la pared.
La primera frase es:
• “Algunas cosas hoy me salieron mal y nadie me pudo ayudar”.
Esa hoja es una de las infinitas cosas que la recuerdan. Hay una caja con osos de peluche (un panda gris con bufanda, otro celeste). Hay muñecas y una Pantera Rosa.
Hay un dibujo del Gato Silvestre con un mensaje de Lucía para su hermano Matías a quien le escribe con corazones: “Te amo mucho dientes de alambres”.
Hay libros, una patineta y lápices. Hay atrapasueños que ella armaba mirando a Los Simpson, mientras germinaba la idea de estudiar Biología o Veterinaria. Los atrapasueños son circulares como el tiempo y cruzados por un tejido en red para atrapar a las pesadillas y que solo los sueños luminosos se deslicen hacia quien duerme.
En esas paredes hay también algo que escribieron a mano otras personas: unos 2.000 nombres de mujeres y chicas asesinadas. Son apenas una muestra, una molécula estadística: no entraron más.
No entrarían ni escribiendo con letra infinitesimal todos los nombres en todas las paredes de ese lugar increíble llamado La Casa de Lucía, en Mar del Plata, que alguna vez fue sede de un clan narco y hoy es refugio para tareas de alta complejidad.
Por ejemplo, intentar salvar y reconstruir vidas. O lograr una especie de utopía que demasiadas veces se desliza hacia la pesadilla: la justicia.

SACANDO CUENTAS
Guillermo Pérez, mecánico y chapista, calcula con los dedos de su mano pero duda:
“Debemos ir por cuatro o cinco juicios, ya perdí la cuenta”.
Marta Montero, enfermera, mira a su marido y luego me dice:
“¿A vos te parece? ¿Eso es la justicia?”.
Historia del crimen. Lucía Pérez, la hija menor de ambos, tenía 16 años cuando fue asesinada el 8 de octubre de 2016, lo que provocó el primer Paro Nacional de Mujeres en el país.
1) En 2018 hubo un primer juicio en Mar del Plata que absolvió a los culpables por el femicidio y el abuso sexual (Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, quien fallecería en 2020).
Solo se los condenó por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por ser en perjuicio de menores de edad y en inmediaciones de un establecimiento educativo”.
Lugar de la comercialización: la esquina de la Escuela de Educación Polimodal 3, en la concurrida avenida Juan B. Justo. Allí captaron a Lucía.
El juicio y su fallo fueron tan vergonzosos y misóginos que en 2020 el Tribunal de Casación resolvió anularlo y ordenó un nuevo proceso.
Sus integrantes, Mario Kohan, Carlos Natiello y Fernando Mancini, plantearon que el fallo contenía “intolerables prejuicios” y “suposiciones basadas en estereotipos de género”, y tuvo que explicar lo obvio:
“No olvidemos que en esta instancia no se está juzgando a la víctima (como pareciera estar ocurriendo) sino a los eventuales victimarios”.
Los impresentables jueces de aquel proceso (Facundo Gómez Urso, Pablo Viñas y Aldo Carnevale) cuestionaban que Lucía era una chica “con carácter”, como si tener personalidad justificase que la drogaran y la violaran hasta matarla.
Casación describió aquel fallo como “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio”.
2) En 2021 se resolvió además realizar un jury: juicio político en la Legislatura bonaerense al tribunal del primer proceso.
En 2023 se hizo el segundo juicio en el Tribunal Oral 2 de Mar del Plata. Farías fue condenado a prisión perpetua como autor de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes y por resultar la muerte de la persona ofendida en concurso ideal con femicidio.
Offidani (hijo de un reputado escribano marplatense, con quien además trabajó) fue condenado a 8 años, considerado partícipe secundario del crimen.



A la izquierda, el tribunal del 1º juicio, anulado por misógino. En el centro: los jueces que sí
condenaron por femicidio. Y a la derecha, el jury que terminó absolviendo a los jueces misóginos.
3) En noviembre de 2024 se hizo el jury a los jueces del primer juicio: fueron absueltos como para que los clanes políticos y judiciales bonaerenses tuvieran un fin de año en paz.
4) En febrero de este año, inesperadamente, sin ser notificados, a través de los medios, Marta y Guillermo se enteraron de que otra sala del Tribunal de Casación (integrada por María Florencia Budiño y Víctor Violini) había decidido que el femicidio de Lucía no fue un femicidio. Por lo tanto habrá una nueva audiencia “de cesura”, en abril, de tres jornadas destinadas a establecer el monto de la pena por el abuso sexual agravado que puede ir de 8 a 20 años.
5) El 17 de diciembre de 2025 Offidani pidió su libertad. Coincidentemente, días antes, el fiscal solicitó el cese de la prisión de Farías sin avisarle a la familia.
El abogado de los Pérez Montero, Juan Pablo Gallego, respondió a esa de quien debería estar representando los intereses de Lucía, y logró frenarla.
Marta observa:
“O sea que con todo esto te dicen que a Lucía no la mataron. Decidió morirse. La culpable es ella. Con estos fallos la matan una y otra vez”.
Adivinanza: ¿qué día se dio a conocer la calculada anulación judicial de la sentencia por femicidio?
Respuesta: el 14 de febrero pasado, fecha en la que la adolescente “no asesinada” hubiera cumplido 25 años.
MATAR AL FEMICIDIO
La segunda frase del cartel escrito por Lucía:
• “Me boxeo con la vida otra vez, ella me trata de noquear”.
La negación del delito de femicidio por parte de Casación mereció esta respuesta del abogado Gallego:
“Aunque los jueces consideren que es un femicidio, no pueden juzgarlo. Lo que hizo Casación fue matar el femicidio de Lucía”.
La situación confluye a la perfección con la maniobra política del gobierno nacional que busca ir más allá, eliminando el delito de femicidio del Código Penal.
¿Qué explicación tiene esa actitud del gobierno?
Marta: “El Estado no se quiere hacer cargo de lo que significa el femicidio. Y eso pasa ¿Eso no es un femicidio? Todo lo que les hicieron, ¿qué demuestra? Es un mensaje sobre el cuerpo de la mujer”.
¿Y cuál es ese mensaje?
“Quedate piola, no levantes la cabeza, no te metas donde no corresponda. Vos calladita y… sumisita, como decía Lucía. Esa es la palabra: sumisita”.
Los sinónimos de sumisa son dócil, obediente, manejable, disciplinada, mansa, fiel, resignada.
El mensaje parece de época, y tal vez describa mucho de lo que pasa política y socialmente.
¿Habrá respuesta?
La pareja Pérez Montero muestra un camino posible: no resignarse.
Guillermo:
“No paramos de ver aberraciones y una violencia cada vez peor contra las mujeres. ¿Y dónde están el Estado, los jueces, los fiscales? Se ve clarito que cuando está metido el narco los juicios son interminables y te terminan ganando por agotamiento. Porque vos tenés a narcos sicarios, y también otro tipo de narco.
Offidani, el hijo del escribano, sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Y todo saltó por lo de Lucía, porque si no, seguían vendiendo droga a los menores en la esquina de la escuela”.
Marta:
“¿No los vio ningún policía, ningún profesor, ninguna autoridad?”.
“Cuando todo el mundo hace la vista gorda, eso es el Estado, que nunca ve nada más que lo que quiere ver”.
El gobierno y sus ministros y ministras hablan de “flagelo” y/o “guerra contra la droga” y/o “el que las hace las paga”.
Pero cuando el flagelo ocurre en términos prácticos, ni amenazan aumentar esas penas de 8 años a narcotraficantes que venden droga a menores sin que la policía se alarme demasiado.
Desaparece mágicamente la “mano dura”, como podría ocurrir ahora si borran el femicidio.
Marta:
“Los femicidios son un delito distinto al homicidio. Son parte del mecanismo de disciplinar mujeres. ¿Qué daño puede hacer una chica de 15 o 16 años, para que se la mate con el salvajismo que la matan?”.
Sin embargo Milei planteó públicamente su idea de eliminar la figura del femicidio como un modo de igualdad ante la ley.
Marta explica:
“¿De qué igualdad me hablan si te matan por ser mujer?. Un narco droga totalmente a una chica o a una mujer, la coge hasta que se muera, muestra que puede hacer con ella lo que quiere, incluso violarla hasta el final, y me hablan de igualdad ante la ley”.
“Y peor cuanto más jovencitas son. Fijate el target: de 15 a 20 años, todas parecidas, lindas, bonitas. Y a la vez lo que aparece es el desprecio. Tirarte, enterrarte, meterte en una heladera, desintegrar tu cuerpo, que aparezca el cráneo y un fémur de una criatura de 16 años en un descampado”.
Eso es lo narco, sintetiza Marta.
“Y si no lo querés ver, es negacionismo”.
Los casos que cita son de Mar del Plata.
Rocío Fernández fue hallada muerta en la heladera de la casa de Juan Galaguerri. Tenía un gravísimo traumatismo encéfalo craneano (literalmente le rompieron la cabeza) y luego la estrangularon.
Iara Nardelli, 16 años: su cabeza y algún hueso aparecieron en un descampado mientras se consideraba el caso como “suicidio”, el más extraño de los conocidos, con la menor descuartizándose a sí misma.
Marta:
“Lo de Rocío se encontró porque salimos con la familia, hicimos una conferencia y con el revuelo que se armó, aparece. Si no, todavía estaba en la heladera”.
¿MELONI WOKE?
Continúa el texto escrito por Lucía:
• “De nada sirve que vos te reventés”.
Marta se quedó con algo fundamental que aclarar:
“La pena por femicidio es de 50 años. El Artículo 80 del Código Penal. Si lo eliminan, se pasa al homicidio que es de 8 a 25 años. Para mí, es un modo de que abran la cancha para ir a matar”.
Guillermo:
“Pero fíjate la locura. En México empezaron una campaña para que haya cárcel en los casos de abuso sexual. Y mientras acá lo quieren sacar, en Italia el gobierno de (Giorgia) Meloni aprobó el femicidio. Solo acá vamos al revés”.
El gobierno de Italia conducido por Meloni acaba de incluir el femicidio en su Código Penal con pena máxima de cadena perpetua “para quienes asesinen a una mujer por odio, discriminación o actos de control, posesión o dominio por razón de género”.
El cambio muestra que la intención de eliminar el femicidio no es necesariamente una política de la derecha. En el caso argentino habría que buscar en la idea de control social, y en eso que el gobierno llama “batalla cultural cuestiones Que explican la palabra “misoginia”.
El término se forma con la raíz griega “miseo”, que significa odiar, y “gyne” (mujer).
El Diccionario de la Real Academia lo define en cuatro palabras: “Aversión hacia las mujeres”.
¿Quiénes y por qué sienten aversión hacia las mujeres?
En la saga Millenium del sueco Stieg Larsson, los “hombres que no amaban a las mujeres” emergían de una mezcla de corporaciones y nazismo.
Marta:
“Que exista esa perversión te explica por qué el negacionismo es total. Como pasa con tantos temas de derechos humanos y del medio ambiente. Para el Estado, negar tiene su beneficio: esto no pasa, no está, no existe, así que no hay ningún problema”.
Guillermo:
“Se está gestando una impunidad y en nuestro caso después de casi 10 años peleándola y avanzando nos ponen de nuevo en el kilómetro cero. Empezar todo otra vez. Con el femicidio de Lucía y con las leyes”.
CÓMO SE COCINA
Marta tomó una decisión asombrosa: comenzó a estudiar Derecho. Ya aprobó ocho materias.
“No es normal que a una familia los tres poderes del Estado la atropellen, la ninguneen, la tengan de acá para allá. Es algo enloquecedor. No tiene nombre. Entonces se me ocurrió saber: ¿cómo se cocina esto? Por lo menos quiero entenderlo”.
“Cómo se arma esta locura donde además te revientan económicamente porque tenés que poner un abogado. Hace años que todo lo que hacemos es para seguir bancando todo esto. Podés tener defensores de oficio solo si demostrás que vivís prácticamente en la indigencia. Los fiscales ni te avisan lo que hacen. Así que hay dos tipos de justicia: una para el que tiene plata, y otra para pobres”.
Guillermo agrega:
“Y una tercera justicia es para el narco. Esa es distinta”.
¿Cómo es eso de estudiar Derecho?
“Es difícil –cuenta Marta– pero no tanto por el aprendizaje sino porque te quieren hacer ver las cosas con otra cabeza. Te hablan de una ley benigna. ¿Benigna para quién?”.
“O un profesor habla de una mujer muerta como un caso, como un objeto. Entiendo que es una técnica para minimizar las cosas, para describir con el lenguaje de ellos algo que pasó. Pero yo no estoy de ese lado, estoy del otro”.
“Cuando escucho esas cosas me duele el alma. Me encantaría contestarles mal. La primera clase fue tremenda, y llamé a Claudia Acuña, estuvimos hablando horas. Eso me ayudó mucho”.
“Entendí que si la profesora piensa y habla de esa manera, pero yo no estoy estudiando para cambiarla a ella. Lo que tengo que hacer es aprender a manejarme con eso, sin impregnarme de una cosa que es técnica pero también tiene algo de malicioso, horrible. Y bueno, quiero entender esa dinámica. Así que como siempre: no voy a parar”.
VER LO QUE HICIERON
La charla es volcánica.
Marta se queda pensando:
“Lo que no se entiende muchas veces es que solamente vos sabés lo que pasó. Cuando le vimos a Lucía la parte de la cintura con las marcas de la madera del lugar donde la llevaron para cogerla hasta matarla, solamente nosotros veíamos esas marcas ¿me entendés? Solo nosotros vimos lo que le hicieron”.
Guillermo retoma otra forma de violencia:
“Lucía era menor. Suponete que nosotros no estuviésemos. ¿De quién es la función de cuidarla, de representarla? Del Estado. Pero no está”.
“Los jueces, los fiscales, los legisladores que hicieron el jury, todo eso tendría que dedicarse a cuidar a Lucía, y no ir en su contra, que es lo que pasa en la práctica”.
Marta explica:
“Si no hay una familia atrás, empujando, no pasa nada. Y eso es de toda la vida. Cuando salían esas viejas en la dictadura, las madres, las abuelas, decían que eran las viejas locas. Bueno, las viejas locas ahora somos nosotras, que no nos importa un carajo nada que no sea nuestras hijas, y que nos vamos a enfrentar a quien sea».tar a quien sea”.
Queda planteado un mapa: hablan con indignación, pero no se quedan enjaulados en ella, sino que la toman como materia prima para actuar.
Frente a los laberintos, contradicciones y lo que Marta llama esquizofrenias judiciales, ¿qué hacer?
“Ya Budiño y Violini dijeron que no es un femicidio. Iremos al juicio de cesura sabiendo que la condena es de 8 a 20 años, y pelearemos para que sean 20. De ahí en más el trabajo es para que no se caiga la figura de femicidio. Iremos a la Corte Suprema. Y si no hay respuesta queda otro paso: la justicia internacional. Lo que no vamos a hacer es parar”.
“Me di cuenta cuando el día del cumpleaños de Lucía nos avisaron que habían negado el femicidio. Ni nos lo dijeron a nosotros, como que no existimos. Fue como decirte: yo te volteo, soy más que vos. Pero nosotros somos como las bacterias, seguimos igual, nos reproducimos o qué sé yo qué miércoles hacemos, pero hay una fortaleza que no sé si Dios o Lucía desde el cielo nos manda”.
Guillermo pinta un paisaje:
“¿Viste cómo es la cosa? Con todo lo que nos hicieron en contra, nos fortalecieron. Lucía no vuelve. En eso somos perdedores. Pero no soy partidario de quedarme tirado en la cama. Quiero que mi hija tenga su justicia. Así que bueno: acá estamos”.
Marta lo mira:
“No teníamos mucha opción. O reventábamos y nos hundíamos, o salíamos a la vida”.
PENSAR CON CLARIDAD
Salieron a la vida.
Se movilizaron siempre, afrontaron todos los juicios y las audiencias, se conectaron con otras víctimas, impulsaron la organización de Familiares de Víctimas de Femicidios y Travesticidios y la Campaña Somos Lucía, organizaron exposiciones, reclamos, encuentros y presentaciones en distintos lugares del país, sumaron y se sumaron a otras luchas y desafíos.
Se financiaron a pulmón y esfuerzo.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) le asignó a la asociación civil creada por la familia una casa de Mar del Plata que había sido incautada por la justicia a un grupo narco: el clan Loza.
Con las mujeres de la Campaña, vecinas y vecinos, rifas, corsos y mermeladas hechas por Marta con cerezas, ciruelas y naranjas de la pequeña huerta de su casa, recompusieron como pudieron en tres meses ese lugar destruido al que llamaron La Casa de Lucía y se inauguró formalmente en noviembre de 2023.
Dijo Marta aquel día:
“No nos podemos quedar en el dolor, el sufrimiento y que todo termine así. Nuestras hijas son la semilla. Jamás nos van a convencer de que somos unos negros de mierda. Somos mujeres y hombres trabajadores, no egoístas, gente que piensa que no somos el ombligo del mundo sino que necesitamos comunidad para trabajar”.
Entre múltiples actividades allí organizan encuentros de mujeres de los barrios marplatenses para pensar y actuar frente a la violencia, y reciben periódicas visitas de escuelas.
Marta:
“Es muy fuerte, porque son adolescentes como Lucía que recorren la casa, ven los dibujos, sus cosas, y se arman unas charlas increíbles en las que cuentan además lo que están viendo en los barrios, en la realidad. La violencia, la crisis. Ahí también hay miles de semillas, empezás a ver que vienen con otro tipo de mentalidad”.
Falta el final de lo que escribió Lucía:
• “Cuando algo no te salga bien tomate un tiempo y pensá con claridad… porque la solución está en vos”.
Todo ese texto es una estrofa de la balada El rey, de Intoxicados, que Lucía transcribió con esas letras grandes y cálidas porque representaba lo que ella sentía en un momento, y sus padres hoy pegaron en la pared como otro modo de recordar los trazos de su vida.
Pero potenciaron esa idea –la solución está en vos– como primer paso para lo que Marta define como salir a la vida y trabajar en comunidad.
Guillermo:
“Lo que más hay que cambiar es a la gente que no cree que algún día podemos tener justicia, o que podemos ser mejores personas”.
Marta:
“Nosotros seremos testarudos, pero además te vas encontrando con que no sos el único, que hay un montón de gente que quiere cambiar las cosas, que te apoyan y que vos los apoyás, y que todo eso te abraza el alma”.
“No quedarte llorando en un rincón, porque si te autoflagelás tu mente te va a llevar a esa oscuridad. Hay que prepararse estudiando, en la calle, con amigos, en todas partes. No ir a la soledad”.
“Somos seres que nos necesitamos entre todos y así vamos a poder enfrentar los ciclos de la vida. Al final, es una cuestión de amor”.
Noticias recientes indican que Marta y Guillermo serán abuelos. Su hijo Matías, ex “dientes de alambres”, será papá en marzo. Lo cuentan bajo la mirada sonriente de Lucía.
Marta informa: “Va a ser una nena”.
Guillermo intuye: “Una nena luchadora”.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

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Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

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¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

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Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo
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Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia.
POR MARÍA EUGENIA MARENGO
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