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Reíte del tango

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Amores Tangos, una nueva generación para que la alegría cure a la solemnidad.

amores tangos

Cuatro músicos se acordonan las zapatillas antes de subir al escenario de la milonga. Tienen en sus manos una lista de seis temas. Amores Tangos está a punto de entrar por primera vez en escena en la noche del 6 de noviembre del 2008. Dos de ellos charlan para matar la ansiedad. Cada uno, en su carrera profesional, vivió múltiples escenarios, pero en la previa al debut se frotan nerviosamente las manos contra la panza. “Habíamos tocado en teatros gigantes, giras, discos y de repente ahí era sentir la inocencia de empezar algo. Eso marca que es la posta: cuando te duele la panza, dale para adelante”, coinciden.

Las paredes de su sala en Palermo relatan, en forma de afiches, los shows que vinieron después de ese primer escenario. Telas de colores cuelgan frente al diploma de su primera nominación a los Premios Gardel tres años atrás. La historia se repite esta misma tarde: algunas horas antes, fueron nuevamente nominados como “Mejor álbum nuevo artista de tango”, por su último trabajo discográfico, Altamar. A José Teixido (guitarra y dirección) y Nicolás Perrone (bandoneón y acordeón), esta vez no les duele la panza: “La nominación es la frutilla del postre, lo bueno pasa en el día a día, está pasando. Esto es un regalo”.

Sonríen a lo cotidiano: “Queríamos hacer un grupo, una banda en el sentido más rockero. Decir: yo pertenezco a este grupo”. Ese es el premio, brindar por la banda que se completa con Sebastián Noya (contrabajo), Juan Tarsia (piano) y Augusto Argarañaz (batería).

Al borde

En medio día, Amores Tangos, probaba sonido en Sanata Bar. Habían decidido tocar Mulatada de Mariano Mores. “Tiene un swing muy particular, cuando se lo mostré a los músicos me acuerdo que el violinista dijo: uh, estamos al borde”. A diez metros del escenario, dos tipos sentados contra una ventana los ignoraban. José estaba aburrido, en el momento de pasar el tema cambió el rasguido y empezó a tocar rozando el reggae, los tipos por primera vez levantaron la mirada. “Fue algo revelador, estábamos tocando una milonga, seguía siendo de Mariano Mores, en el Sanata Bar que es un lugar de tango, pero ese rasguidito hizo que a dos tipos que de tangueros no tenían nada, les llamara la atención”.

Esa noche, la banda hizo un quiebre: se empezó a divertir. Las fusiones comenzaron a fluir naturalmente. En sus shows se colaban entre el tango de a poco una milonga, un candombe, una cumbia.  “Está bueno no cuadricular, no cerrarse. Después todo es primo hermano de todo. El candombe, la milonga, si lo analizás cambian dos cosas. Compartimos el Río de la Plata. La cumbia tampoco está muy lejos. Es muy popular, y todo lo popular es hermano dentro de la música, todo lo que lleve a la gente a escucharlo, a bailar, van de la mano”.

¿Se empezó a bailar en los shows?

La cuestión es que el tipo que no sabía bailar tango o milonga, bailaba esos temas. Fue decir: la gente quiere bailar. Todavía no hacíamos una cumbia, pero algo llevaba a que la gente no quería estar sentada, y empezamos a querer que baile. No hay nada más lindo que eso. Después, una vez en una fiesta, hicimos una cumbia a ver qué pasaba. Y no hubo paso atrás.

El público más adulto ¿cómo toma esas fusiones?

Ven que está hecho con mucho respeto. Nuestra esencia es tanguera, venimos de ese laburo, nos encanta el tango, todo lo que pasa sale de esa raíz. Tratamos con el mismo respeto a una cumbia, a un tango, a un candombe. Con la misma responsabilidad, y eso abajo del escenario se percibe. Aunque estemos riendo, tirados en el piso, lo tomamos en serio. Nos gusta tocar esas cosas. Todos los temas que tocamos nos divierten.

Show pirata

La formación de Amores Tangos no incluye cantantes, pero desde hace unos años, la banda comenzó a convocar invitados para poner la voz en sus interpretaciones. “La palabra es un lenguaje propio, la letra de una canción. Es un lenguaje distinto que la música instrumental. Es más directa, lo instrumental da más lugar a la imaginación. Es muy importante pero de lo que nos damos cuenta es de que lo pueden decir distintas personas, eso está buenísimo”

La banda prefiere empezar sus shows apelando a la creatividad del público. En la mayoría de los casos, sus recitales comienzan con temas instrumentales que, en general, ocupan más de la mitad de la lista de temas. “Pasan dos cosas: una es que en muchos de esos temas el rol del público cada vez es más importante porque tiene que hacer una palma, tiene que gritar algo, tiene que mover los brazos. Después en otros temas, la propuesta escénica también acompaña mucho, por ejemplo ponernos los gorros de piratas, es algo sencillo pero ya crea un clima y eso también se contagia. También está bueno en el show descansar de la palabra, que haya un espacio donde se exprese desde la música instrumental, deja mucho más espacio a la imaginación, te puede llevar a cualquier lado, le da al público otro rol”.

Desde su propuesta escénica y actitud se busca generar climas festivos

Creo que si abrís el juego de bailar arriba del escenario, o mirarnos y reírnos, habilitás también a la gente. Si vos tocás en traje, zapatos, serio, duro, todos van a estar sentados igual, rezando para que no les suene el celular y todos lo miren. En cambio si yo me paro arriba de la silla, si él agarra un instrumento de percusión y empieza a tocar, la gente se habilita a decir: nos podemos reír, no hace falta estar serios.

Oda a la alegría

¿Qué es Amores Tangos?

Es una propuesta de tango alegre. Una propuesta que mezcla el tango con la alegría, que es algo que parece nuevo pero no lo es. Lo fuerte es el vivo, el disco está buenísimo, pero lo nuestro es con la gente. Para mí el proyecto no es la banda sola, Amores Tangos es nosotros y la gente. ¿Qué es Amores Tangos? Es una experiencia. No es algo para ir a ver, es algo para ir a participar. Y cuando me refiero a alegría no es algo que te pone contento. Me refiero a… ¿viste cuando te levantás a la mañana y sentís la alegría? Es esa sensación interna. Esa alegría. La alegría que viene de adentro. La música que hacemos, creo, intenta conectar con eso, con esa alegría que viene de adentro.

Esa alegría que nace en  la panza.

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