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Las claves de la causa Lucía Pérez: un análisis del expediente y los dos juicios orales

Lucía Pérez: las pruebas que figuran en la causa por el femicidio y complican a Farías y Offidani

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Un expediente de seis cuerpos y dos juicios orales basados en las mismas pruebas y los mismos testigos serán sentenciados este jueves 23 de marzo, a las 14.30, por los jueces Gustavo Fissore, Alexis Simaz y Roberto Falcone. del Tribunal N°2 de Mar del Plata. Ese día, con la lectura del fallo, responderán la pregunta que desde hace casi siete años espera respuesta: ¿quién mató a Lucía Pérez? Las pruebas clave que complican a Farías y a Offidani en el femicidio. Revisitando hoy todo lo leído y escuchado durante el seguimiento y análisis de las tres etapas de este larguísimo proceso (investigación procesal, primer y segundo juicio) estas son las evidencias que se han reiterado.

Uno

Los imputados son Juan Pablo Offidani (49) y Matías Farías (30), pero en Mar del Plata se atribuye  al apellido del primero que este proceso se convierta en una clásica investigación judicial de un crimen del poder: Offidani padre es un influyente escribano local, con fluidas relaciones con el Poder Judicial local y la policía bonaerense desde, al menos, los tiempos de la dictadura hasta la actualidad.

Dos

Offidani Hijo se define en la causa como el “compadre” de Farías: es el padrino de su segundo hijo, nacido apenas unos meses antes del crimen de Lucía.

Tres

Farías tuvo dos parejas y con ambas un hijo. Así describió Offidani Hijo a la primera, sin atribuirle a su compadre ninguna responsabilidad: ”La mujer de él era media loca,cuando estaban juntos les sacaron los hijos, tenía 6 hijos la mujer, y vivían en Serena, a media cuadra de la salita y no iban a hacerle los controles ” (foja 414). La segunda era una chica muy joven, que Farías también llevó a parir a esa salita, sin ningún control previo al parto, según declaró en el segundo juicio la enfermera que la atendió y quedó impresionada por su vulnerabilidad.

Cuatro

En esa salita de emergencias de Serena descargó Offidani Hijo el cuerpo de Lucía aquel sábado 8 de octubre de 2016. Si la primera impresión es la que vale, esta es la causó en un testigo que estaban en la puerta:

            Declaración de Testigo en foja 142 (sic)

            “Ve al más joven (Farías) juntándose en la vereda de la sala con los dos sujetos que quedaran afuera (Offidani Hijo y Maciel) comenzando a entablar algún tipo de      conversación, murmurando entre los mencionados, es allí donde el dicente logra escuchar que el sujeto más joven (Farías), el mismo que momentos antes saliera de la sala de primeros auxilios manifiesta "SIC... COMO LO EXPLICO, QUE DIGO, QUE HAGO... ", mientras el sujeto que conducía la camioneta (Offidani Hijo) le responde "SIC... TRANQUILO... LO VEMOS...". Allí cuando el dicente observa el ambo de un efectivo policial a pie, el cual se dirigía hacia la salita, adentrándose a la misma, momento en donde los tres sujetos se observan entre si y comienzan a hablar en voz baja y de manera inmediata, el conductor de la camioneta y el acompañante se suben al rodado, con actitud de apremio según criterio del declarante, y se retiran del lugar a bordo del rodado a gran velocidad.
Las claves de la causa Lucía Pérez: un análisis del expediente y los dos juicios orales
Foja 142 – Declaración del testigo en la puerta de la sala de salud en La Serena.

Cinco

El primer policía que interrogó a Offidani Hijo y a Farías sobre qué le había pasado a Lucía dejó asentado en un acta las contradicciones que detectó (foja 37):

“ Se iniciaron actuaciones de Oficio en el marco de autos caratulados "AVERIGUACION CAUSAL DE MUERTE",  por lo que en primer instancia recepcione declaración testimonial a Farias Matias Gabriel, y como segunda medida recepcione declaración testimonial a Offidani Juan Pablo, ello dado 'a que son las dos personas que llevaron a Lucia Perez Montero, a la Salita de Emergencia del Barrio Playa Serena, de la cual luego de haber tomado ambas declaraciones, surge que entre ambas persona existe una relación a los que ellos llaman compadre, que en la mayoría de lo relatado surge que se encontraban juntos, pero también surge una gran contradicción entre la declaración de uno y de otro, un ejemplo clara es que FARIAS, manifiesta que Lucia Perez Montero arribo a su domicilio siendo las 14:00hs del Sabado 08 del corriente, y manifestó desconocer dondeviviría Lucía, sin embargo OFF!DANI, manifiesta que junto a Farias, el Sabado 08, del corriente, siendo aproximadamente las 10:00hs, fueron a buscar a Lucia a su domicilio, encontrándola en la esquina de la casa, y que dejo a Farias Matías junto a Lucia siendo las 11:00hs, en el domicilio de calle Diagonal Centra y Racedo, asimismo otra cosa que llamo mi atención fue que Farias Matias, una vez finalizada su declaración manifiesta verbalmente que no podía regresar al domicilio dado a que la llaves de su vivienda la tenía su compadre Offidani Juan Pablo, quien al llegar a la salita se retiró del lugar rápidamente, manifestando que su pareja se encontraba sola, y en mal estado de salud”.

Seis

Offidani Hijo declaró que conocía a Farías desde hacía 7 años. Pocos días antes de la muerte de Lucía gestionó para él el alquiler de una pequeña construcción ubicada detrás de un chalet en el coqueto barrio de El Alfar: así llegó Farías al almacén que por las tardes atendía la compañera de escuela de Lucía. Su declaración (foja 38):

“La dicente conoció a una persona de nombre Matías quien le refirió que ella le gustaba, que le gustaría que le pasara su número telefónico, a lo que la deponente accedió, e intercambiaron número, fue entonces cuando Matías le manifestó que el vendía porro. En ese momento le pasó a Lucía el número telefónico de Matías, que ese mismo día momentos más tardes Lucia le manifiesta a la deponente que al salir  del colegio iba a venir Matías a buscarla y le pide que no la deje sola porque tenía miedo, que por favor la acompañe, al salir de la escuela siendo las 14.00hs, en la esquina de dicha institución se encontraba Matías esperándolas, al llegar la dicente junto a su amiga se suben a una camioneta de color gris, y observa que en su interior había otra persona quien conducía el rodado (Offidani Hijo)  a quien Matías lo presento como su compadre, desde ese lugar se dirigieron a la parada del colectivo de línea 523. en rotonda del faro, sito en calle Diagonal Velez Sarfield y la costa. lugar donde Lucia le entrega a Matías cien pesos, y a cambió recibe una bolsa de nylon que en su interior poseía una sustancia como porro, en ese momento Matías invito a su casa a Lucia, y la deponente dijo que no porque se iban juntas, insistentemente Matías invito a las dos, a lo que nuevamente rechazaron la invitación”.
Las claves de la causa Lucía Pérez: un análisis del expediente y los dos juicios orales
Foja 38 – Declaración de la compañera de colegio de Lucía.

Siete

Aquel día Farías le entregó a Lucía una bolsita con marihuana que costaba 200 pesos. Lucía le entregó 100. Fiar droga es una práctica poco común, pero eso fue lo que sucedió. Fue entonces cuando Farías comenzó a enviar mensajes a Lucía y su amiga, incluso durante la madrugada, insistiendo en un encuentro con la excusa de la deuda. A la mañana del sábado Lucía acordó pagarle y Farías pasó a buscarla por su casa en la camioneta que manejaba Offidani Hijo.

Ocho

El policía que indagó luego a los vecinos sobre la casa a donde Farías llevó a Lucía escribió en su informe (foja 39):

Offidani resulta ser nombrado por la vos popular como vendedor de drogas actividad que realizaría en forma conjunta que los mismos se movilizarían en una camioneta marca Fiat, modelo Estrada color verde oscuro, hago constar que habiendo realizado una compulsa el mencionado FARIAS posee antecedentes Penales por el delito Robo en Vía Publica, de fecha 27/11/2012, en jurisdicción Comisaria Quinta, de fecha 29/06/2013 Portación Ilegal de Arma de Uso Civil, en Comisaria Quinta y de fecha 10/07/2013 Portación ilegal de Arma de Fuego de Uso Civil, Comisaria Quinta. Se hace mención que tanto en la Declaración Testimonial de FARIAS como la de OFIDANI, existe contradicciones en ambos testimonios”.
Las claves de la causa Lucía Pérez: un análisis del expediente y los dos juicios orales
Foja 39 – Declaración del policía que interrogó a los vecinos de la construcción del barrio El Alfar.

Nueve

Son varios los testigos que en el expediente denuncian la complicidad policial con este puesto de venta de drogas, señalando que por esa notoria impunidad no se atrevían a denunciarlo.

Diez

En los allanamientos realizados en los domicilios de los imputados se secuestraron balas y drogas. Pero fue en la construcción alquilada por Farías donde se incautaron, además, blister de pastillas, una cámara de video sin la tarjeta de memoria y cinco celulares. En todos las conversaciones entre los imputados fueron borradas.

Once

Lo que pasó dentro de ese aguantadero lo cuenta el cuerpo de Lucía. La primera en analizarlo fue la médica forense de la policía bonerense a cargo de la autopsia. Esta es su declaración (foja 120):

“En la zona anal había una importante dilatación no propia de la relajación post-mortem sino que obedecía a maniobras de penetración. No tenía pliegues, para mí era una dilatación atónica y mandé a periciar el esfínter para ver si estaba roto. La dilatación atónica es cuando se produce un ingreso brusco y violento. Claramente el sexo anal consentido no deja lesiones, mucho menos como las que presenta la joven."”.

Doce

Tiempo después y ya realizadas las pericias complementarias, el perito de la Corte Suprema Bonaerense determinó (foja 864):

“Las lesiones descriptas en la autopsia son compatibles con relación sexual forzada, esto según interpretación de este perito y basado en la presencia de las lesiones que se describen en el informe de autopsia "Equimosis en labios menores del laclik izquierdo y en paredes de la vagina, Equimosis en margen anal izquierdo", y que han sido corroboradas en el estudio anatomo patológico informando en región vaginal descongestiona, extravasación de glóbulos rojos a nivel de planos profundos, así como en submucosa y planos profundos de la piel de la región anal. En casos de dilatación anal forzada, es evidente la existencia de dolor en la victima y es una de las causas que se pueden describir que ocasionarían un reflejo vaso vagal. Por lo expuesto este perito estima como causal de muerte, en base a los hallazgos de los estudios complementarios, sobre todo el Anatomopatologico un mecanismo asfictico, y dado la ausencia de otro tipo de lesiones, podría deberse a una asfixia por sofocación ( obstrucción de los orificios respiratorios), en una persona que ha consumido cocaína, y que pudiera estar disminuida su conciencia, por lo tanto no se considera factible una muerte por causas no violentas”.

«No se considera factible una muerte por causas no violentas”.

Perito de la corte suprema bonaerense

Trece

Al día siguiente (9 de octubre) Offidani Hijo, como era habitual, fue a la casa donde estaba la construcción donde estaba Farías. La dueña, testigo de la defensa, recordó así cómo se comportaron ( foja 163):

“Al rato cae Juan Pablo, que siempre está exacerbado, porque siempre está bajo el consumo de alcohol, el padre siempre se hacía problemas por él porque incluso lo había querido internar, estuvo en tratamiento, siempre tuvo problemas de adicción. Juan Pablo comentaba como había sido la secuencia de bajar a la chica de la escalera, de cuando la llevaron en el auto a la salita que se le cayó en la vereda a Juan Pablo. En todo éste momento Matías estaba mal y me pedía perdón, ya desde el día anterior me pedía perdón, desde que salí de testigo, me pedía disculpas por lo que me había hecho pasar. Por eso no entiendo, comieron como si nada y se fueron como si nada, pusieron música desde la casa de él como si nada, meta cumbia”.

Catorce

Ya en la cárcel la personalidad de Farías fue analizada por una psicóloga y psiquiatra, perito de la Corte bonaerense. El resultado (foja 733) :

“Presenta un trastorno de Personalidad, con rasgos ya descriptos ut supra, como egocéntrico; retentivo de sus emociones y sentimientos; con tendencia a la petulancia y fanfarronería, que en sí enmascaran sentimientos más profundos de inseguridad y necesidad de estimación, (aparentar más de lo que se es) y también presenta rasgos antisociales, con embotamiento afectivo, frialdad frente a los otros, con tendencia a la impulsividad marcada, manifiesta en el consumo compulsivo de tóxicos, preferentemente benzodiacepinas a modo de dependencia, y a la comisión de conductas desadaptativos. En torno a los hechos que se le imputan, su discurso es coherente y ordenado, sin alteraciones cronomnésicas que impresionen alteración del estado de conciencia, por lo que se infiere que tuvo capacidad de delinquir. Se sugiere que el mismo realice un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico en forma ambulatoria, para lograr la deshabituación del tóxico en el tiempo y así mismo aprovechar el espacio para reflexionar de sus conductas, no obstante por la ausencia de demanda y escasa capacidad de autocrítica, se evidencia pronóstico sombrío”.

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Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

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En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. En la Argentina mileísta, cada 38 horas una persona es atacada a causa de su orientación sexual o identidad de género. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari

En la Argentina mileísta, cada 38 horas una persona es atacada a causa de su orientación sexual o identidad de género. En Cañuelas, un hombre le prendió fuego a la casa de una pareja de lesbianas. En Recoleta, dos mujeres, de 26 y 24 años, caminaban de la mano cuando un hombre las frenó y las increpó: una terminó con la nariz fracturada; la otra, con lesiones en la mano. En Palermo, un joven gay fue brutalmente golpeado y le rompieron la mandíbula. En Neuquén, Azul Mía Natasha Semeñenko fue asesinada, sin haber podido “ser Azul del todo” porque no recibió su hormonización.

Ninguno de estos hechos violentos de 2025 fue excepcional. El año pasado se registraron 227 crímenes de odio contra personas lesbianas, gays, bisexuales, trans (travestis, transexuales y transgéneros) y otras identidades disidentes. Según el informe anual del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, fue el año más violento desde la creación de este organismo, con un crecimiento de más del 60% respecto de 2024, cuando se habían registrado 140 casos. Se trata, dice el relevamiento, de un aumento “abrupto, excepcional y cualitativamente distinto a la progresión observada en los años anteriores”.

La violencia por odio hacia el colectivo LGBT+ se intensificó en un contexto de desmantelamiento de políticas públicas, vaciamiento de organismos de protección, paralización de la agenda legislativa en materia de derechos y consolidación de discursos fascistas que estigmatizan a la diversidad.

Para María Rachid, titular del Instituto contra la Discriminación de la Ciudad de Buenos Aires e integrante de la Federación Argentina LGBT+ (FALGBT), el drástico aumento de estos crímenes en Argentina no puede separarse de los discursos de odio que provienen del gobierno nacional. “Tanto el presidente como funcionarios y allegados se expresan de manera violenta y discriminatoria hacia la comunidad LGBT en general y, principalmente, hacia la comunidad trans”, describe Rachid. “Y eso –agrega– genera mayor violencia y discriminación en la vida cotidiana. Esos discursos terminan legitimando, avalando y fomentando la violencia hacia nuestra comunidad”.

Esa realidad se percibe en lo cotidiano. Ayito Cabrera, director y fundador de la organización Espacio Tolomocho –que nuclea a personas trans con discapacidad–, advierte que el aumento no se limita a los casos visibles, sino que se expresa en formas más silenciosas y estructurales de violencia, atravesadas por la precarización económica y el desfinanciamiento.

“Los pedidos de ‘apañe’ de personas trans se multiplicaron considerablemente”, resume. Ese crecimiento, explica, tiene directa vinculación con la dificultad de acceder a un trabajo que permita sostener condiciones básicas de vida: comer cuatro veces al día, estudiar y alquilar. Cientos de personas travestis, trans y no binarias perdieron sus empleos en ámbitos estatales y muchas se quedaron sin acceder a medicamentos o tratamientos.

RADIOGRAFÍA

El informe elaborado por la FALGBT y las Defensorías del Pueblo de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires permite visibilizar la violencia cotidiana y su naturaleza.

Más de un tercio de los casos corresponde a ataques contra el derecho a la vida, que incluyen asesinatos, suicidios o muertes vinculadas a condiciones estructurales, mientras que casi dos tercios son agresiones físicas que no terminaron en muerte. Rachid aclara que hay un subregistro, “porque hay casos donde no se desarrolla ninguna línea de investigación relacionada a la posibilidad de un crimen de odio”.

En ese punto aparece uno de los datos más significativos del período: las agresiones físicas se duplicaron en un año y pasaron de 73 a 147 casos, un incremento del 101,4%.

Las muertes vinculadas a crímenes de odio se mantienen altas y con un patrón sostenido. En 2024 se registraron 67 casos (17 asesinatos, 44 muertes por violencia estructural y 6 suicidios), mientras que en 2025 la cifra ascendió a 80 (16 asesinatos, 53 muertes por violencia estructural y 11 suicidios), es decir, un aumento del 19,4%. Ese crecimiento incluye un dato especialmente preocupante: los suicidios casi se duplicaron en un año.

Las mujeres trans siguen siendo las más afectadas y concentran el 62,56% de los casos registrados. En segundo lugar se ubican los varones gays (22,03%), seguidos por varones trans (7,93%), lesbianas (5,73 %) y personas no binarias (1,76%).

Pero el documento advierte algo más: es un fenómeno que se expande. Entre 2024 y 2025, los ataques contra varones trans pasaron de 5 a 18 casos. Y las agresiones contra personas no binarias, que ni siquiera aparecían en registros anteriores, se duplicaron.

Ayito Cabrera describe con crudeza cuando además hay intersección de violencias. “Quienes somos personas trans con discapacidad vivimos una doble vulnerabilidad y una discriminación estructural histórica”, advierte. En ese contexto, señala, la falta de políticas públicas agrava condiciones ya precarias y profundiza el abandono.

Para el fundador de Espacio Tolomocho, las identidades trans –en especial, las transmasculinidades– se convirtieron en blanco de discursos que buscan deslegitimar derechos conquistados. “En esta intersección, nuestra identidad se ha convertido en chivo expiatorio de una campaña internacional de las derechas globales. En nuestro territorio, eso se traduce en necesidades básicas –salud, vivienda, trabajo– gravemente afectadas: las hormonas se han vuelto prácticamente inaccesibles, la atención sanitaria se deteriora y la falta de empleo impide sostener una vivienda”, detalla Ayito.

En este sentido, las cifras no pueden interpretarse de forma aislada, sino como parte de un entramado de violencias estructurales, simbólicas e institucionales que impactan de lleno en las condiciones de vida.

Otro tema preocupante es un crecimiento sostenido de agresiones en comisarías y establecimientos penitenciarios, junto con un dato que marca un punto de quiebre: la participación de fuerzas de seguridad pasó de 17 casos en 2024 a 64 en 2025. Esto consolida a la violencia institucional como uno de los principales vectores de agresión, en especial contra la población trans y, en particular, contra las mujeres trans.

Rachid señala que esto no resulta sorpresivo. “Cuando aparecen o se instalan gobiernos de derecha, las fuerzas de seguridad se sienten más avaladas para ejercer su violencia hacia los grupos vulnerados en general y la población LGBT en particular”, explica.

LA ANTIAGENDA

El hecho de que el registro más alto de toda la serie histórica del Observatorio se produzca durante el gobierno de Javier Milei es un dato cargado de sentido. Desde que comenzó su mandato, siguiendo la agenda de ultraderecha de su amigo Donald Trump, el presidente argentino promovió discursos que cuestionan derechos, deslegitiman identidades de género diversas y contribuyen a habilitar formas más intensas de violencia contra las personas LGBT+, como quedó demostrado durante su intervención en Davos en enero de 2025.

Esa violencia simbólica vino acompañada de la eliminación de programas, organismos y dispositivos estatales que cumplían funciones centrales en la prevención de la violencia y el acompañamiento de las víctimas. La disolución del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), por ejemplo, dejó a la población LGBT+ sin un canal institucional específico para denunciar actos discriminatorios. El informe lo sintetiza en una frase que funciona como advertencia: “Allí donde el Estado se retira, el odio encuentra condiciones para expandirse”.

Esa relación entre discurso y violencia también aparece en la experiencia cotidiana de las organizaciones. Para María Rachid, los informes no solo marcan un aumento de los crímenes de odio, sino que evidencian su vínculo con los discursos que circulan desde el poder.

Agrega que, a partir de expresiones públicas de funcionarios y del propio Milei, se produjo un cambio perceptible: crecieron las denuncias, las consultas y también la violencia cotidiana. “Hay evidencia de esa relación directa. Lo muestran los informes, pero también se puede ver en las redes sociales de cualquier organización LGBT”, plantea Rachid.

Ocurre que cuando esos discursos provienen de una voz de autoridad como lo es el Poder Ejecutivo Nacional, el impacto es concreto. No solo habilitan la violencia, también la legitiman.

Desde el Espacio Tolomocho explican que lo que antes circulaba como insulto marginal hoy es retomado por funcionarios y medios, ampliando su alcance y su legitimidad social, y habilitando agresiones físicas, institucionales y discursivas con mayor impunidad.

Las consecuencias de ese proceso también se observan en el acceso a derechos básicos, como la ley de cupo laboral. Los despidos en la administración pública y la falta de implementación efectiva de estas normativas profundizaron la exclusión de la población trans y empujaron a muchas personas a situaciones de extrema precarización.

En este contexto, espacios como Tolomocho adquieren otro sentido y se transforman en redes de contención y cuidado, un recurso fundamental en tiempos hostiles. “Somos personas trans con discapacidad profesionales en nuestras áreas, editamos libros, hacemos muestras de arte, damos clases, trabajamos en accesibilidad. Apostamos a la educación y al arte como formas de construir otra sociedad”, explican.

En un clima social marcado por el ascenso de los discursos de odio, la discriminación y el individualismo, la respuesta vuelve a ser colectiva. La organización, la denuncia y la presencia en las calles se tornan fundamentales ante una avanzada antiderechos que tiene en el propio Estado nacional a uno de sus impulsores.

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Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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El 3J porteño: Vamos

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Por Claudia Acuña

Fotos: Juan Valeiro

Muchas: eso fuimos. Muchísimas más que la última vez y ojalá que menos que la próxima, o mejor: que no sea necesario una próxima. Que al fin podamos descansar y dedicarnos a otra cosa en lugar de escribir con marcador en un cartón: “Ayer estaba viva. Hoy mi hermana es la foto de este cartel” o salir del trabajo donde estamos paradas ocho horas por dos pesos para sumarnos últimas, con lágrimas regando las mejillas y la convicción de exigir justicia por la compañera que acuchilló su novio hace dos días, en ese femicidio que en la tele informaron como resultado de “una infidelidad”. Con esa orfandad de sensibilidad y respeto, que abona el permiso social para carnear mujeres están hablando en los medios de Noelia, 30 años, de Temperley, la compañera de este grupo de chicas que no pueden decir dónde trabajan porque la firma se los prohibió. “Ella ya lo había denunciado porque sufría su violencia, se había separado y ese día iba a sacar sus cosas de la casa. Él le dijo que no iba a salir viva de ahí, la tomó de rehén y ella pidió ayuda al 911, la policía demoró y cuando llegó no supo cómo intervenir: fue peor”, cuentan temblando. Masacradas primero, criminalizadas luego, silenciadas después, lo que queda es estar ahí con los carteles escritos a las apuradas y el llanto incontenible, al final de la concentración que un grupo decidió que no sea marcha ni disponer de lugar donde el dolor de las familias descanse (aprendan de Córdoba, orgas porteñas), pero no importa porque no es lo importante.

El 3J porteño: Vamos

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

A pocas cuadras y sobre Hipólito Yrigoyen están las madres de Brenda y Morena, dos de las tres masacradas en el triple narco femicidio agradeciendo que la multitud las abrace y sin esperar –ni ellas ni la multitud– ser referente de nada ni vocera de nadie: ser una más es ser Ni Una Menos.

El 3J porteño: Vamos

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

A metros del cine Gaumont no es la casualidad sino la fuerza de esta marea la que hace chocar a la actriz Laura Paredes con Teresa Laborde. Laura interpretó a su mamá –Adriana Calvo– en la película Argentina, 1985. Teresa es lo que allí se contó: la nena que nació en un Falcon Verde, hoy una bella y luchadora mujer: su sonrisa es el símbolo de una victoria social y el abrazo entre ambas es la postal de la inquebrantable alianza entre el arte y la memoria. De ese caudal abreva esta marea. Somos las hijas y las nietas de la batalla por la justicia.

El 3J porteño: Vamos

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

“Estoy en contra de todo gobierno que quiera sacarme mis derechos” enarbola una chica con capacidad para sintetizar lo que este movimiento expresa políticamente.

“Faltan 10 femicidios para que empiece el Mundial” es el mensaje impreso en una hoja A4 que reparte una señora.

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Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

“Merecemos vivir sin miedo”, gritan ambos carteles que traen desde Avellaneda Luna, 9 años, y Tatiana, 18, sobrina y tía, mientras caminan la Avenida de Mayo de la mano y cuentan que esta es su primera vez. “Hablamos ayer con mis hermanas. Nos escuchamos. La verdad es que este gobierno se está pasando de la raya con este tema. Yo le conté que todos los días camino por la calle con un ojo en la espalda. Ninguna queremos que ella crezca así. y decidimos que teníamos que estar. Ellas trabajan y no podían venir, pero decidimos que nosotras sí y ahora están pendientes del teléfono para saber si estamos bien. Y estamos bien porque hay mucha gente por suerte”.

El 3J porteño: Vamos

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Mucha gente, sí. Muy joven en su gran mayoría, más varones que otras veces, también y pocas columnas de organizaciones, la mayor parte ocupando la primera fila de lo que calculan el foco de las cámaras. El ancho resto, que desborda la plaza y riega Avenida de Mayo hasta la 9 de Julio, está poblada por las incontenibles gotas de esta marea que emerge con el grito que transforma el dolor y la tristeza en organización y rebeldía.

Quizá no sea una suerte, pero casi.

Quizá eso que grita Ni Una Menos sea la providencial expresión de un acto de fe en ese nosotras que nos impulsa a salir a las calles de todo el país sin especular con que esté garantizado de antemano para acudir: vamos.

El 3J porteño: Vamos

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

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