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No creemos en el relato del Ministerio de Seguridad: el ataque no es sólo a La Garganta Poderosa

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Luego de la amenaza del Ministerio de Seguridad a La Garganta Poderosa, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), junto a federaciones de medios de todo el país, emitieron un comunicado en el que denunciaron «una puesta en escena sin antecedentes» para estigmatizar y desacreditar a la publicación villera y, así, a todos los medios de comunicación críticos y a las organizaciones sociales que trabajan en los barrios. Aquí compartimos el texto completo.

Foto: Lina Etchesuri para lavaca.

El Ministerio de Seguridad formalizó esta mañana (por el viernes) la “amenaza” que había circulado ayer en forma de comunicado en el que anunciaba una conferencia de prensa para “desenmascarar la mentira de La Garganta Poderosa sobre la acusación a la Prefectura por los hechos en la Villa 21-24”. La conferencia, dirigida por la propia ministra Patricia Bullrich, fue una puesta en escena sin antecedentes que busca estigmatizar y desacreditar a la revista villera que, desde hace años y no sólo en este Gobierno, viene denunciando los abusos de las fuerzas de seguridad en los barrios más pobres del país. De esa manera, también se buscó estigmatizar y desacreditar a todos los medios de comunicación críticos y a las organizaciones sociales que trabajan en los barrios.

La ministra Bullrich se centró en un video en el que se ve una discusión de dos jóvenes con un prefecto arriba de un colectivo y una pelea en la calle para justificar la represión que se desencadenaría horas después en el barrio y que detuvo a tres personas, entre ellas un fotógrafo de La Garganta, durante dos días. El video fue utilizado por la ministra para subrayar que La Poderosa había armado un “relato” de los hechos, ya que consideró que “el objetivo es liberar el barrio para que esté controlado por el estado ilegal y por los que trafican droga”, equiparando a las organizaciones sociales con el narcotráfico.

En ese sentido, le decimos a la ministra Bullrich que no necesitamos que nos cuenten quién es La Garganta Poderosa, sino en todo caso, que el Ministerio que ella dirige dé respuestas a la cantidad de abusos cometidos por las fuerzas de seguridad, la mayoría de los cuales son invisibilizados por muchos medios comerciales. Ese cerco es el que muchas veces logran romper medios y organizaciones como La Poderosa en tiempos de un constante crecimiento de la violencia estatal en el país.

Por eso consideramos que este ataque no es sólo contra esa publicación, sino contra todos los medios en general que intentan informar a diario las violaciones a los Derechos Humanos en democracia. Y lo que es peor, contra los habitantes de los barrios populares, que son las principales víctimas del aparato represivo del Estado y que pocas veces cuentan con canales para difundir los atropellos de las fuerzas de seguridad.

Justamente, lo que evita La Garganta Poderosa, es esa “zona liberada” que pretende el Ministerio de Seguridad para que sus fuerzas actúen con impunidad.

En la conferencia de prensa, Bullrich no sólo desestimó las denuncias de los vecinos de la 21 sobre cómo los efectivos dispararon contra la casa de Iván Navarro -el joven torturado por oficiales de la Prefectura en 2016 y cuyo causa impulsó un juicio en el que hoy están juzgando a seis prefectos-, sino también cómo ingresaron a las casas, golpearon a vecinos y manosearon a una de las integrantes de La Poderosa.  La ministra justificó el operativo en el marco de la “flagrancia”, tal como sucedió en el operativo ilegal en el que fue visto por última vez con vida a Santiago Maldonado. Sin embargo, el propio sumario de la fuerza –que consta en la causa en la que sobreseyeron a los dos detenidos- deja constancia que el fiscal Munilla Lacasa dispuso que “no se adopte el protocolo de flagrancia”.

Frente a la pregunta de por qué Prefectura disparó en la puerta de la casa de Navarro, querellante del primer juicio oral y público contra la Prefectura, la ministra confundió a Iván con otra persona, demostrando total desconocimiento de una víctima de torturas que su ministerio tiene la obligación de proteger. Acto seguido, la ministra dijo “la Prefectura no entró a ninguna casa”, cuando fue violado el domicilio de Roque, fotógrafo de La Garganta Poderosa golpeado, torturado, detenido y que la propia Justicia sobreseyó a las 48 horas, desestimando la insólita causa de “robo en poblado y en banda”. En ese sentido, respecto a los abusos cometidos por efectivos de Prefectura contra Jessica –hermana de Roque, que denunció no sólo las golpizas sino que fue “manoseada” por los efectivos- se le preguntó si era parte del procedimiento habitual de los prefectos abusar de las mujeres y manosearlas en los allanamientos, a lo que la ministra respondió “estamos hablando de otro tema” y evadió la respuesta.

Por otra parte, Bullrich realizó una obscena intromisión en las funciones del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal, interfiriendo claramente en una resolución de la jueza de Instrucción del Juzgado 29, Karina Rodríguez, que falló a favor del sobreseimiento de Roque Azcurraire y Juan Pablo Mónaco, y quedó firme ya que nunca fue apelada por los prefectos denunciantes. Además, cuestionó la labor de la Procuraduría de la Violencia Institucional (Procuvin), intentado condicionar así la labor independiente tanto de los jueces como de los fiscales.

La conferencia fue una clara operación mediática que busca desviar la atención, ya que hoy también se llevó adelante la cuarta audiencia del primer juicio oral contra una fuerza de seguridad de este gobierno. Por las torturas en 2016 contra Iván y Ezequiel–ambos integrantes de La Poderosa en la villa 21-, hay 6 prefectos con prisión preventiva. Las pruebas del accionar represivo son contundentes. En esta misma semana, también, se realizaron las pericias balísticas que determinaron el nombre del prefecto del Grupo Albatros que disparó y provocó la muerte de Rafael Nahuel.

Como afirma La Garganta Poderosa, “las villas padecieron todo tipo de avasallamientos policiales, históricamente cubiertos por ese manto de silenciamiento que defendieron a sangre y fuego”. Por eso consideramos que es hora que eso se termine.

Por eso, también exigimos de forma inmediata la renuncia de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa (FATPREN-SiPReBA-FETRACCOM-CISPREN-SPR-APSF)
Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA)
Asociación de Reporteros gráficos de la República Argentina (ARGRA)
Encuentro de Profesionales contra la Tortura
Tiempo Argentino
Canal Abierto
Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores
Cooperativos de la República Argentina (FADICCRA)
Coordinadora Nacional de Televisoras Alternativas (CONTA).
Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO)
Red Colmena
Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC)
Notas – Periodismo Popular
Marcha Noticias – oficial
Agencia de Noticias de Comunicación Alternativa (ANCAP)
INFOnews
Radio La Imposible
Voces Libres del Pueblo
Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Social (FM En Tránsito)
Qué Ves Veintediecisiete
FM Che Barracas
Oxidarse o Resistir
Y siguen las firmas…
 

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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