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Cerro Negro y Buenos Aires: el contagio antiminero

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Un corte selectivo e informativo de ruta, y la toma de las casas porteñas de las provincias promineras, fueron dos de las acciones que parecen funcionar como punto de inflexión de la resistencia de diversas localidades del país frente al avance de los proyectos de megamiería a cielo abierto. Y todo en un momento en el que el propio Poder Judicial de La Rioja ordenó detener cualquier avance del proyecto de la canadiense Osisko Mining, en cumplimiento de la Ley de Glaciares. En Famatina celebran, pero tanto allí como en otros lugares de resistencia, saben que nunca conviene dormirse en los laureles.
Cerro Negro y Buenos Aires: el contagio antiminero
Por eso, distintas asambleas ambientales de todo el país se reunieron el domingo 15 en Cerro Negro, Catamarca, en las intersecciones de las rutas nacionales 40 y 60, para debatir sobre el plan de nacionalización de la lucha contra la megaminería que incluyó, entre otras acciones, la toma pacífica de seis casas provinciales ocurrida el miércoles 18 en Capital Federal. Otra de las decisiones que acordaron fue comenzar un bloqueo selectivo e informativo en Cerro Negro, emulando los que ya existen en Tinogasta, Andalgalá (Catamarca) y Alto Carrizal (La Rioja) como otro punto estratégico que impide el paso de insumos y maquinarias hacia las mineras, particularmente Agua Rica –en Santa María, Catamarca-, proyecto tres veces mayor que Bajo Alumbrera. A su vez, el bloqueo controla el paso a localidades como Chilecito, Famatina, Belén, Susques y Tinogasta.
Porteñitis
Las casas de las provincias de Catamarca, Salta, La Rioja, Jujuy, Mendoza y San Juan de Capital Federal fueron ocupadas pacíficamente este miércoles 18 de julio. Desde las 12 del mediodía distintos grupos de personas intervinieron en las oficinas de estas sedes, explicaron las causas de las respectivas tomas donde se mantuvieron hasta pasadas las 14.30. Uno de los participantes, Hernán Ouviña, relató a lavaca que en la casa de Jujuy había seis personas adentro y unas 70 del lado de afuera. “Esto se replicó en las seis casas ocupadas pacíficamente”, aseguró. También resaltó que, si bien había efectivos policiales en el lugar, la jornada se desarrolló con tranquilidad.
El foco principal fue en la casa de Catamarca, donde pasadas las 13 se realizó una conferencia de prensa. En ella se volvió a recordar la solidaridad con el bloqueo en Cerro Negro y los cortes selectivos que se están llevando a cabo la comunidad de  Susques.  Lo consideraron “una forma de resguardar la seguridad de quienes están en dichas acciones”.
Cruce con pro mineros
El corte de Cerro Negro se realiza con la confluencia de vecinos de Tinogasta, Andalgalá, Belén, Famatina y otras localidades, que ya la semana pasada viajaron para acampar y trazar la logística de los bloqueos y asambleas. La semana pasada, cuando todavía los acampantes no eran cien, llegó desde no muy lejos una caravana con personas que se manifestaban a favor de la megaminería. Se instalaron frente a los asambleístas, con un despliegue sospechoso: “Instalaron carpas estructurales, estaban muy preparados, lo que demuestra una organización terrible frente al acampe nuestro. Lo entendimos cuando vimos a las camionetas de la municipalidad de Tinogasta acercando distintos insumos y materiales para que puedan instalar ese acampe”, cuenta desde Cerro Negro Darío Moreno, uno de los vecinos de Tinogasta que sufrió más de una represión.
Las fuerzas del desorden
El acampe “pro-minero” duró un día y medio. La noche del viernes 13 “sucedieron amenazas, quisieron asustarnos, tiraron bombas de estruendo a nuestro acampe, hubo cánticos e insultos, tiraron piedras a las camionetas”, cuenta Leonardo Moreno, también de Tinogasta. A pesar de la tensión, las cosas no pasaron a mayores.
El amanecer del sábado explicaría varias cosas. Los asambleístas despertaron rodeados de policías y organizaciones antimotines: “El grupo especial Kuntur, 4 camionetas de infantería, 6 autos de la policía provincial, móviles de la policía de Belén y otros de Tinogasta, y además la caballería”, enumera Leonardo. El despliegue no se entendió hasta pasado el mediodía: “Todo eso se puso en marcha en el momento en que pasó un convoy de camiones que estaban aguardando cerca de Cerro Negro. Cuando pasan esos camiones la patota va hacia la ruta, la caballería la sigue y se acerca el resto de los efectivos para que pasen los camiones. Teníamos en frente el aparto represivo policial y parapolicial”, dice.
Parapoliciales y becados
Darío llama “patota” y grupo “parapolicial” a esa gente que acampó desde el viernes hasta el mediodía del sábado para agredir a los asambleístas y asegurar el paso de camiones hacia las mineras. No los llama (más) “pro-mineros”: “Queremos avanzar sobre la terminología. El debate no es minería sí o minería no, porque no estamos en contra de la actividad minera, sino que se está discutiendo la modalidad que se aplica hoy en Argentina, la megamineria, una minería a gran escala que se hace a cielo abierto, con usos de explosivos para volar la montaña, y de una sopa química”, explica. Las distintas asambleas cordilleranas denuncian que estos grupos, en particular el que acampó en Cerro Negro, “están pagados con fondos de La Alumbrera”, pero son conformados por propios vecinos de las localidades. “Sabemos que hay vecinos que han sido obligados porque cobran lo que acá se les dice becas, como si fueran planes sociales, entonces los presionan de manera directa. Otros nos dijeron que los han llevado engañados”, afirma Moreno.
Cómo defenderse
Uno de los temas que tuvo largo desarrollo en la asamblea del domingo 15 fue precisamente el de las agresiones, o alguna posible represión: “Lo que se definió es no responder ante ninguna agresión ya sea por la patota ni por los efectivos policiales”. La teoría es que este tipo de provocaciones se dan con lo que definen como “gente mandada”; la estrategia será entonces “defendernos yéndonos, corriéndonos e intentando que no nos repriman. La idea es no llegar a ningún hecho represivo sino que se produzca el debate. Estamos hartos que el único acercamiento del Estado sea con la represión, entonces no queremos ningún tipo de enfrentamiento sino manifestar pacíficamente lo que consideramos que es justo”.
La asamblea decidió además cambiar el concepto de “acampe” que se estaba manteniendo en Cerro Negro por el de “bloqueo selectivo e informativo”, al igual que los que se mantienen en las localidades de Tinogasta, Andalgalá y Alto Carrizal. ¿Cuál es la diferencia?: “El acampe tenía como función instalar la problemática y generar una presencia de personas de distintos lugares del país; las actividades que hacíamos eran hacia adentro del acampe y también sacábamos comunicados, información, salíamos en los medios pero sin intervenir. El cambio consiste en que llegó un momento en que vimos conveniente y necesario hacer un bloqueo selectivo e informativo, que se trata de pararnos sobre la ruta y no permitir que pase ningún camión que transporte máquinas o insumos que tengan que ver con la minería, y la información que repartimos a todos los que pasan es sobre las megamineras, sobre cómo nos afectan, y sobre el modelo extractivo”, dice Leonardo.
Lo que hay que nacionalizar
Otro tema relevante de los debates tiene que ver con la estrategia de nacionalizar el repudio a la megaminería en el país, más allá del bloqueo estratégico de Cerro Negro y el emprendimiento Agua Rica. La acción de la toma pacífica de seis casas provinciales en Capital Federal tuvo que ver con eso. En estos d{ias hubo además volanteadas en la ciudad de Córdoba y Santa María de Catamarca, una marcha de antorchas en Bariloche, distintas actividades en Puerto Madryn. “El viernes 20 estará saliendo desde el Obelisco una caravana nacional hacia Cerro Negro y Tinogasta”, cuenta Moreno.
Otro anuncio: “Está comenzando un bloqueo informativo y selectivo en Patquia, en La Rioja, a 70 kilómetros de la capital, entre el viernes y el sábado, también por problemas de megamineras en el lugar”. En Cerro Negro también calculan que las movilizaciones alrededor del 36 ° aniversario de La Noche del Apagón en Libertador General San Martín, Jujuy, se sumarán a los reclamos antimineros.
La idea que complementa este brote de actividades informativas y bloqueos estratégicos es la de iniciar un debate serio respecto a la megaminería que evite las confusiones. Esta nacionalización del conflicto se hace, por un lado, para escapar a la regionalidad que desde hace años tiene atados a los vecinos a la indiferencia de los gobiernos provinciales, y para dar a conocer estas situaciones a todo el país. Lo explica Leonardo Moreno: “Es la primera vez que se hace la experiencia de este tipo, estamos discutiendo qué es el modelo extractivista, y formándonos entre todos”.
El bloqueo en Cerro Negro es por tiempo indeterminado, decidiendo día a día los pasos a seguir en una asamblea que consideran permanente. El grupo estable es de no menos de 150 personas, y una cantidad mucho mayor viajando desde Tinogasta, Famatina, Chilecito, Belén, Andalgalá y tantas otras, hasta Cerro Negro. El futuro dirá qué aprender de esta estrategia.
 

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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