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Dulce Carola: palos con patrón

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El domingo 29 de julio una patota de diez personas comandada por directivos de la marca de lencería Dulce Carola irrumpió en la fábrica para sustraer documentación de las oficinas. En ese momento se encontraban allí 4 de los 43 trabajadores que desde el 7 de junio hacen guardia en la planta reclamando por el pago de 6 meses de salarios adeudados, más vacaciones y aguinaldos. Un trabajador quedó hospitalizado y otro, con el tabique roto.
La fecha del ataque no es casual: fue 2 días antes del vencimiento del plazo que tenía la empresa para saldar su deuda con los empleados, según un convenio firmado en el Ministerio de Trabajo. Los trabajadores reconocieron entre los violentos visitantes al abogado de la empresa, de apellido Corvalán, al jefe de producción, Oscar Sánchez y a la gerente, Liliana Noemí Romero. Antes que llegue la policía la patota ya había huido con documentación y algunas prendas, no sin antes violentar la puerta de la gerencia.
Pablo, delegado de los trabajadores concluye el relato a lavaca con una enérgica frase: “Al contrario del miedo que nos quisieron generar, como grupo salimos fortalecidos., Seguimos con las guardias sabiendo que tenemos que estar más unidos que nunca”.
Dulce Carola: palos con patrón
El largo camino
Alicia tiene 56 años, ex delegada de SOIVA cumplió 20 de antigüedad en junio pasado. Trabaja en el sector de atraque.
Miriam hace 19 años que está en el sector de corte.
Ambas cuentan el proceso que están viviendo.
Y con sus propias palabras están volviendo a narrar la historia de siempre: el largo y doloroso camino que puede llevar o no a trabajar sin patrón.
Siempre es aleccionador recorrerlo de mano de una experiencia actual y concreta. Así nos la cuenta ahora Dulce Carola.
 
El deterioro salarial
“Esto viene desde hace tiempo. Hace como 6 años que venimos con pagos atrasados y parciales, aunque había buena producción y buenas ventas. A partir del año 2009 se fue acrecentando. El aguinaldo de junio lo terminamos cobrando en septiembre a través de un cheque. Y fue peor desde el año 2011, porque ya nos pagaban con vales parciales. Así se fue sumando una deuda enorme con cada trabajador”.
El panorama se completa con la producción en caída: “Las colecciones no iban bien, no hacían las inversiones y no entraban insumos: telas, elásticos”. Continúan las trabajadoras: “Comenzaron a atrasarse con el pago a los proveedores también. Y tal es así que el dueño anterior, comenzó a buscar alternativas para salvaguardar a la empresa. Al menos es lo que nos decía, y obvio que les tenés que creer, porque supuestamente ellos son lo que saben manejar la situación. Entonces ¿qué sucedió? En marzo del 2012 trajeron inversores. El 27 de marzo entra la nueva gerencia, representada por Héctor Casella y José Cantero. Y nos dicen que la situación va a cambiar, que vamos a percibir nuestros salarios en tiempo y forma, que se van a hacer cargo de las deudas con los proveedores y con nosotros.”
 
La trampa
Dulce Carola es la marca de lencería que en un tiempo fue explotada por la ex Virtus. La anteúltima gestión dividió el negocio en dos razones sociales: Underlen SRL, la razón social que aparece en los recibos de sueldo que no se reciben, y Marlio, la empresa que comercializa los productos de la marca. ¿Cuál es la conclusión para las obreras? “Marlio se llena de plata y Underlen está endeudada con nosotros.”
 
El vaciamiento
“Empezaron a hacer inventario, un relevamiento de las prendas que se habían elaborado con insumos de 20 años atrás y que ya se habían cortado. Y para que las terminen se lo dan a tercerizados. Así se estaba generando más deuda, y eso nos llamó la atención. En la semana del 20 de mayo comenzamos un paro, y nos dijeron que estábamos en nuestro derecho. Como trabajadores pensábamos, ¿cómo puede ser que a una empresa como ésta no le haga ni una urticaria un paro? Ahí se llegó a una instancia en que nos unimos todos. Ya no había diferenciación entre lo que era tercer piso de corte, segundo de producción, incluso de administración, que son los últimos que se unen. Estuvimos todos juntos.”
Dulce Carola: palos con patrón
La lucha
La última semana de mayo y la primera de junio ya no les pagaban ni los vales. Fue lo último que decidieron aguantar: “El 7 de junio tomamos la decisión, con el apoyo de los tres sindicatos (SETIA, SOIVA y CORTADORES), de hacer la medida de fuerza. En estas últimas semanas, los dueños venían cinco minutos y se iban, prácticamente no estaban en la empresa. La apoderada de la empresa, Noemí Romero, decía que no tenían plata para afrontar la situación”.
Así comenzaron a quedarse en la planta, con guardias.
Ahora están a la espera de que se presenten en el Ministerio de Trabajo, como corresponde, porque hay un convenio firmado. Ellos han firmado, la apoderada firmó frente al Ministerio y a los tres sindicatos, los tres secretarios sindicalistas, que a partir del 20 de junio y hasta el 30 de julio nos tenían que pagar la deuda, que iban a llamar a tres personas por día para regularizar la situación y seguir trabajando conforme a lo que se tendría que trabajar, pero no cumplieron ni con una cosa ni con la otra.”
 
La asamblea
¿Cómo toman las decisiones? “Siempre hemos hecho asambleas para todos los temas gremiales, para ponernos de acuerdo en todo. La gente de los otros gremios se fue sumando, incluso los cortadores, que no tenía delegado. Después siguieron uniéndose los administrativos y al final éramos una gran masa de gente reunida en el segundo piso. Somos 43 familias aguantando”.
 
¿Bombachas sin patrón?
¿Pensaron en trabajar Sin Patrón? “En este proceso empezó a venir la gente de empresas recuperadas, del Ministerio también. Empezamos a tener reuniones informativas. Gente del INAES, de Bienestar Social. Mucha gente ha venido con ánimo de colaborar, de explicarnos y de orientarnos. Es muy difícil la situación. El conflicto tiene tanto tiempo, no es que te quedás hace un mes sin el sueldo. Ya veníamos endeudados, ya veníamos con falencias, ya habíamos hecho como un achique, ya se debían los colegios y ahora eso se acrecentó. Es difícil estar así, a la espera. Estas entidades que se acercan a ayudarnos por lo menos nos dan una esperanza de que se puede. De alguna manera vamos a salir, con tiempo. No es rápido. Estamos agradecidos.”
Dulce Carola: palos con patrón
Lo fácil y lo difícil
El 8 de julio se hizo un festival en la puerta de la fábrica, se acercaron la gente de Lacar y la gente de Mc Body (dos fábricas sin patrón): “En el festival nos contaron su experiencia, muy parecida a la nuestra. No es fácil para nosotros pensar en una cooperativa. Es una idea, es un pensamiento. Somos 43 que tenemos que tomar una decisión así de importante. Hay que ver muchas cosas: el tema de la razón social, el edificio, ventas… Somos 43 familias que estamos acá. Esa es la razón principal por la que queremos hacer las cosas como corresponde. Cuando llegue ese momento se verá. Todavía no podemos, todavía solamente podemos pensar que estamos unidos en una relación de dependencia con esta gente. Por lo que comentaron, no es fácil, y tenés que perseverar mucho… Es más fácil venir, hacer lo que sabés, con una responsabilidad intermedia, que ponerte a hacer tareas que vos tenés que aprender y que te superan porque son otra responsabilidad, de otra índole… Eso se va a a ver. Yo supongo que es más fácil trabajar en relación de dependencia, excepto cuando caes en manos de esta gente.”
 
Hasta que no me pasó a mí”
¿Antes del festival se enteraron de algunas experiencias de fábricas o empresas recuperadas? Cuentan: “Era muy remota la información. Aparte es como todo: hasta que no te pasa a vos, no sabés lo que es. Porque una cosa es cuando vos lo mirás a través de un periódico o a través de un reportaje en la televisión, pero cuando te toca vivirlo a vos, realmente ahí se te cae la ficha. Además hay un preconcepto de la gente y una falta de información: nosotros no somos ocupas, ni estamos robando nada, ni somos delincuentes. Todo lo contrario. Parece que cuando se habla de estar preservando la fuente de trabajo, se está hablando de quien quiere apropiarse de cosas que no son nuestras. No es así. Eso lo aprendí yo ahora. Yo era una de las que decía: no me veo a mi edad en una situación así. Ya sabemos lo que es, ya entendimos. A lo mejor en un futuro se arma la autogestión. En este momento no podemos decir tal o cual cosa porque hay pasos previos, hay que agotar todas las instancias.
 
La ética obrera
“Esta gente totalmente inescrupulosa que viene, que vacía la fábrica, no te pagan, te dejan sin trabajo, se mueven impunemente. Mientras que nosotros, los perjudicados, tenemos miedo de todo y nos fijamos y tratamos de movernos en un marco legal porque somos gente honesta y no queremos caer en nada que no sea así. Siempre salís mal parado.Siempre el honesto sale mal parado, el trabajador. Nosotros nos levantamos a las 6 de la mañana para venir acá. Hay gente que viene de Moreno, que se tiene que levantar a las tres, en esta época no es fácil manejarse en los trenes, nunca ha sido fácil. Algunas llegan una hora antes para no llegar tarde y no perder los premios. Eso a través de los años. Es un esfuerzo enorme, muchas veces viniendo enferma, para que no se les reste del sueldo, la puntualidad… Y esta gente rompe con todo eso, con las ilusiones, con los proyectos. No podés hacer planes con una persona que no te paga los sueldos.”
 
La miseria
“Mucha gente está endeudada, con las tarjetas, los colegios… Compañeros que como trabajadores quieren la mejor educación para sus hijos y se encuentran en una situación que en un colegio privado no pueden llegar a pagar la cuota y no le van a renovar la matrícula. Vos imaginate el desgaste y el stress psicológico que tienen esas criaturas, más el papá y la mamá, eso no es nada fácil… Y el tema de las obras sociales: los gremios son los primeros que les cortan los servicios si la empresa no paga. Tenemos un compañero recién operado que no tiene obra social ni atención… Además se le debe a la AFIP. Hay 17 millones de deuda en retenciones a nosotros que no llegaban a destino.”
 
El despilfarro
¿Qué hicieron mal los patrones? “Se trató que la marca fuera de primer nivel, una marca que compitiera con las primeras marcas. En un momento se iba a Francia, se buscaban las telas, se veían los modelos. Era todo de primera línea, pero se olvidaron de invertir en máquinas. Es cierto que tenemos una mano de obra impresionante, que suple todo eso, pero los tiempos son diferentes. Hay máquinas muy inteligentes, muy completas. La empresa no cuenta con eso. Ese fue uno de los errores: no invertir. También fallaron varias colecciones por los diseños, no dieron resultado, dos o tres colecciones seguidas. Porque venían familiares a diseñar: así como iban a los negocios, volvían las prendas, eran devoluciones… simplemente no gustaban… Y después malos manejos administrativos, malas inversiones, figuraban cosas que no existían. La última gente que viene nos informa que figuraban 50 Blackberrys. Nunca existieron esos teléfonos. Teníamos teléfonos de los más básicos que comunicaban un piso con otro, distintas áreas. Había muchos rumores y cuando lo intentábamos hablar, él dueño no quería escuchar, decía que no le interesaba.”
 
La paciencia y sus límites
Agrega Pablo, de 33 años que entró a trabajar a los 18: “La gente fue muy paciente, explicaciones que te daban que además de ser ilegítimas eran incomprensibles. Te decían que no se vendía, pero había pedidos ¿Qué hacían? ¿Los regalaban? No tiene lógica. Ni el subsidio del plan de Recuperación Productiva que da el Estado quisieron aceptar. Todo esto indica que había algún tipo de mala intención. Un manejo para conducir a la empresa a este punto. Sacarse de encima a la gente y ellos seguir adelante. La última gerencia, que decía que iba a salvar la empresa, lo primero que hizo fue cortar la entrada de insumos. Sólo vendían y no reponían lo que iban vendiendo. Así no iban a salvar la empresa, en realidad. Desde que iniciamos la medida de fuerza, no vinieron más”.
 
¿Y después?
Mañana vence el plazo para que la empresa se presente en el Ministerio de Trabajo. Los obreros de Dulce Carola estarán allí esperándolos. Una instancia más, de esas que hacen falta que un grupo de obreros rompan el molde.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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