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Coronavirus: el Estado y los signos de un cambio de época

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En este segundo artículo de la serie “Coronavirus: Educación, Estado y Democracia”, Walter Mignolo analiza desde el pensamiento decolonial la cuestión de cómo determinados gobiernos –incluso el argentino- eligieron, frente a la pandemia, establecer políticas de cuidado que también han sido definidas como “maternales”. ¿Representan un cambio de fondo, o son signos de algo distinto en medio de un sistema que sigue priorizando la economía sobre la vida? La idea de un Estado “matríztico” que incluya la convivencia de todo lo vivo, y de una cultura en la que “el cuidado, el respeto, la armonía, la convivialidad, la cooperación, están incorporados en el vivir, el sentir y el emocionar cotidianos”.  Walter Mignolo es semiólogo, profesor de Literatura en la Universidad de Duke (EE.UU) y en este texto plantea la necesidad de una sociedad política conformada por trabajadores y profesionales que “despiertan” de la matriz de la colonialidad patriarcal que domina, explota, controla y decide sobre la vida de las personas y comunidades.

Estado

Del cúmulo de información, estadísticas, miedos y esperanzas, promesas y experiencias, me atrajeron unas observaciones vertidas en el blog Social Europe: los estados nacionales con estadísticas más bajas de infecciones y decesos son estados liderados por mujeres. [i] Citan los ejemplos de Taiwán, Nueva Zelandia, Dinamarca, Noruega y Finlandia (https://www.socialeurope.eu/women-in-power-its-a-matter-of-life-and-death). Efectivamente, viendo las estadísticas de estos estados, fácil encontrar en la web poniendo el nombre del país y COVID-19, los resultados son notables, teniendo en cuenta también los números de población en cada estado.

Después de leer la nota y chequear los números, noté que bien podría haberse incluido a Angela Merkel. Alemania tuvo un desempeño más cuidadoso que los demás estados de la Europa occidental (Francia, Italia, España y UK). Merkel, además, ya había apoyado a los refugiados (aunque sus razones tenían más un tinte económico que humanístico), lo cual le creó algunos ripios en su propio partido.

Sea cuales fueren las razones de no incluir a Merkel en la lista de estados liderados por mujeres con bajas estadísticas de infección y muertes, también son bajas las estadísticas en Corea del Sur, Japón, Vietnam, Islandia, Portugal. Lo cual indicaría que la “política del cuidado” puede también ejercerse en estados liderados por varones. Claro, pocos pondrían a China en este listado, no por estadísticas sino por prejuicios. La imagen de China, estado autoritario y ambicioso, era ya promovida por la prensa occidental y por estados democráticos en los procedimientos, pero autoritarios en el dominio imperial y en la concentración de la riqueza. La pandemia alimentó nuevos argumentos. 

No obstante, y dado que la población de China es de casi 1.400 mil millones de personas, las estadísticas tanto de infectados como de muertos son muy inferiores a las de los estados del corazón de la Unión Europea, y ni hablar de Estados Unidos. El gobierno de China dio muestras de políticas de cuidado. Aunque para algunxs fueron medidas autoritarias interfiriendo en la libertad de las personas. Pero China, en su milenaria tradición, es una civilización que privilegia la familia extendida y la comunidad más que la soberanía del Ego característica de la civilización Occidental, sobre todo a partir de la Ilustración.

Y, bien, podríamos agregar a Argentina a la lista de estados liderados por varones en los cuales hay una manifiesta “política del cuidado.” No es poca cosa que la página Bloomberg haya reconocido y destacado al gobierno argentino por atender la salud y el cuidado de la nación y sacrificar la economía, aún en la desesperante situación de la deuda externa que heredó del gobierno neo-liberal anterior para el cual lo primero es la economía y luego, si hay tiempo y dinero, la salud y la educación.

Los signos de la política del cuidado lanzada por el gobierno argentino, no escaparon a la sensibilidad y agudeza de Rita Segato. Percibió en ellos un gesto de “estado materno” o “estado maternal”. Tomé esta observación como una lectura de esos signos, no como una descripción de la totalidad del estado. Signos exigidos por el COVID-19, obviamente. Difícilmente se hubieran dado sin estas circunstancias. Extendiendo la observación de Segato, me animo a sugerir que todos los estados mencionados más arriba, liderados por mujeres o por varones, han mostrado signos de “políticas de cuidado”. Son sólo eso, signos, no hay razón para una algarabía “post-pandemia” que motivará transformaciones radicales de las políticas de los estados nacionales en los cuales la nación, el pueblo, tendrá prioridad sobre la economía de acumulación y despojo.  

Si bien no hay razones para la algarabía, tampoco hay razones para pasar por alto estos signos a la espera de las esperanzas y/o preocupaciones que nos ofrecen los relatos “post-pandémicos”.

Imágees del libro Primera Nueva Crónica y Buen Gobierno, un hallazgo que aporta a una decolonialidad del pensamiento (ver https://www.lavaca.org/mu44/ultimas-noticias-de-colon/)

No habrá “post-COVID-19”, como no hubo ni hay post-Unión Soviética o post-socialismo, o post-Crisis 2008 o post-9/11. Todos estos acontecimientos los estamos viviendo en el presente: en el continuo y cambiante presente que es lo único que existe. El pasado está frente nosotrxs (por eso lo vemos), el futuro detrás (no lo vemos https://joseantoniocobena.com/2017/08/04/el-futuro-esta-detras-el-pasado-delante/). El “post” pertenece a las ilusiones de “futuridad” que caracteriza la civilización occidental desde que convirtió el futuro juicio final teológico en el futuro secular de progreso y civilización universal, occidental.

De modo que, al menos las generaciones que co-existimos hoy en el planeta, viviremos el resto de nuestras vidas con los efectos emocionales (esperemos que los biológicos se atenúen) de COVID-19. Los acontecimientos que acabo de mencionar son signos de un cambio de época y no ya una época de cambios. Los “post” conservan el control de los relatos Eurocentrados del tiempo. El cambio de época inaugura un Pachacuti global de múltiples temporalidades que ya no se puede subsumir en un tiempo universal, lineal, que nos distrae en espera de las promesas de futuro.

Reconocer el cambio de época nos incita a no pasar por alto los signos que percibimos en estados-nacionales maternos. Extendiendo la observación de Segato a los estados mencionados más arriba, me animo a explorar algunas ideas de lo que podrían ser “estados matrízticos.” Lo cual presupone el predominio, sino la hegemonía, de “culturas matrízticas.” Veamos.

En primer lugar, aclaración del vocablo “matríztico” con “z”. Estudios arqueológicos recientes argumentan que hay suficientes restos arqueológico de la era neolítica (7500-6500 AC) para suponer que en la región oriental del Mediterráneo (parte del sur de Italia, Rumania, Grecia, parte de la actual Turquía), hubo una cultura matrística (con “s”). A pesar de la apropiación del pasado en la historia de Europa, cuando Europa no existía, en un área que incluye lo que es hoy Asia occidental, lo importante es la posible existencia al menos de una cultura matrística. En la cultura matrística varones y mujeres compartían la oikonomia, del griego oykonomos—administración comunal, no del común.  El común remite a compartir entre los seres humanos. Lo comunal remite a convivir con todo lo viviente (resumido en un sustantivo, “naturaleza” en el vocabulario occidental) (http://www.turbulence.org.uk/index.html@p=391.html).

Tal cultura matrística habría dejado de existir como tal por invasiones patriarcales indo-europeas (https://www.europaindigena.com/2%C2%AA-el-neol%C3%ADtico/). “Cultura matrìztica” con “z” es lo que proponen Humberto Maturana y Ximena Dávila en el proyecto político-ético-educativo titulado así, “Matríztica” (http://matriztica.cl/). La “z” marca la diferencia: no es posible volver al pasado, nunca, pero sí es posible inscribir lo que del pasado, siempre, queremos preservar en el presente. El desafío es constituir culturas matrízticas en sociedad patriarcales. ¿Cómo hacerlo?

Es la pregunta inmediata con tanto poder financiero, militar, mediático que nos acosa. La manera de hacerlo es por la educación en todos los niveles y esferas: desde la escuela a la universidad, organizaciones independientes de la sociedad política (por ejemplo, los sectores de la sociedad civil, en la terminología liberal que toma sus destinos en sus propias manos siendo conscientes que no pueden contar ni con el estado, ni las corporaciones, ni los bancos y en muchos casos ni la religión, http://www.scielo.org.co/pdf/rcan/v47n2/v47n2a09.pdf). La edificación de culturas matrizticas, en estados nacionales actuales, será la tarea de la sociedad política convertida en el “cuarto poder”: judicial, legislativo, ejecutivo y social/comunal. Social/comunal porque una cultura matrizca no puede reducirse a la sociedad de los seres humanos, sino que es imperativo reconstituir lo comunal en las relaciones humanas con todo lo viviente (cosificado por el sustantivo “naturaleza” y el adjetivo en “recursos naturales”).

Sin culturas matrízticas no podrá haber estado matríztico. Vivimos hoy en el planeta inmersos en culturas patriarcales. Mejor decir, patriarcales/matriarcales, en la medida en que los conflictos en la esfera de la sexualidad y del género surgen de la hegemonía/dominación de la cultura hetero-normativa, que es patriarcal y matriarcal. Además, estamos inmersxs en culturas que, además de patriarcales/matriarcales están reguladas emocionalmente por el racismo. Lo cual no sólo afecta a las personas en la sociedad civil (por ejemplo, musulmanes en occidente y en India; descendientes de africanxs en Estados Unidos, africanxs, palestinxs en Israel, etc.), sino que afecta también las relaciones inter-estatales (los gobiernos de Irán y Syria son musulmanes; el estado Chino no solo es comunista sino también de gente de raza “amarilla” según la clásica clasificación racial por color de piel; el estado Japonés también es gobernado por gente amarilla, y no cristiana, pero es aliado de occidente, etc.).

Si bien hoy las personas que habitamos el planeta vivimos en culturas patriarcales/matriarcales, tal cultura es común pero no es homogénea. Similar al capitalismo. El capitalismo es la forma hegemónica de la economía, pero no es homogéneo. Pero vivimos en culturas patriarcales/matriarcales moduladas y reguladas desde 1500 por y en la colonialidad del poder. Si bien las llamadas sociedades patriarcales tuvieron y tienen vigencia en distintas civilizaciones, incluida la occidental después de las invasiones indo-europeas que desplazaron las cultura matrísticas, el patriarcado actual adquirió su singularidad asociado con el capitalismo y el papel fundamental que el concepto de “raza” (que es ya un concepto racista, no científico), rasgo fundamental en la formación y ejecución de la colonialidad del poder (https://antropologiadeoutraforma.files.wordpress.com/2013/04/quijano-anibal-que-tal-raza.pdf).

Los conflictos de occidente con Irán son obvios en la historia misma de la formación de la civilización occidental. Menos obvios son la pervivencia del racismo en la emocionalidad en los conflictos de Occidente con Rusia (de tradición Cristiana Ortodoxa) y con China (de raza “amarilla” como ya dijimos, y desobediente). Turquía nunca podría ser miembro de la Unión Europea. Todos los argumentos esgrimidos suponían (y suponen) una emoción seminal racista: ser miembro de la OTAN no es lo mismo que serlo de una “unidad cultural”, la Unión Europea.

Una «cultura matríztica» es, en primer lugar, una cultura en la que el cuidado, el respeto, la armonía, la convivialidad, la cooperación, están incorporados en el vivir, el sentir y el emocionar cotidianos. Una “cultura” en este sentido no es la acumulación de objetos, de memorias en los archivos y en los libros. Una cultura la constituyen redes de conversaciones en torno a temas, objetos, memorias comunes que alimentan las conversaciones. Las redes de relaciones y conversaciones a través de espacio (a través de medios oficiales y personas que interactúan hoy por medios tecnológicos) que construyeron una «cultura del cuidado», una cultura matríztica, entre mujeres y hombres, entre heterosexuales y LGTBQ +, entre blancos y personas de color, entre el islamismo, el judeocristianismo, el budismo, el taoísmo, el sintoísmo; entre Confucio y Platón / Aristóteles. Las líneas globales que habían creado tales divisiones fueron trazadas por el patriarcado y la supremacía blanca entre el renacimiento europeo y la iluminación europea. De otra manera, el estado matríztico no puede llegar a ser mientras la cultura sea patriarcal/matriarcal.

Una cultura matríztica es una condición necesaria para la posibilidad de un «estado matríztico». Los ejemplos que mencioné al principio mostraron signos de lo que podría ser un estado matríztico. Sin embargo, estos estados todavía están inmersos en culturas patriarcales dominantes. Hasta qué punto los estados de cuidado podrían continuar privilegiando al cuidado sobre la riqueza, la vida sobre la economía no solo dependerá de los gobiernos sino también, y fundamentalmente, del trabajo epistémico, político y ético de la sociedad política-el sector de la sociedad civil (que consume y vota) que toma/mos sus/nuestros destinos en nuestras propias manos, es la sociedad política emergente global. Heterogénea sin duda. Ya no hay cabida para modelos universales y unificadores. Estos fueron el caballito de batalla de la modernidad occidental. Ya dieron sus frutos y mostraron sus fracasos. La responsabilidad de la sociedad política es la de crear la cuarta rama de los poderes estatales: a las ramas legislativa, judicial y ejecutiva del modelo liberal de estado-nación, se debe agregar la rama de las intervenciones de la sociedad política en el legislativo / judicial /ejecutivo. Existe amplia evidencia de que los «representantes» elegidos en cada rama de gobierno no cumplen las funciones representativas que les otorgan las constituciones, sino que se involucran en peleas internas y la ansiedad de tener un lugar en el sistema inter-estatal.  

La sociedad política que estoy imaginando no es solo la sociedad política de los trabajadores de servicios y lo que solía llamarse «la clase proletaria», sino de todos en el ámbito profesional, desde abogados hasta arquitectos, desde médicos hasta profesores de humanidades, desde conservadores de museos hasta la industria de Hollywood. Brevemente, la sociedad política surgirá en cada estado, y también interconectada globalmente, de todas las personas que despiertan a los diseños generales de la matriz de poder de la colonialidad para dominar, explotar, controlar y decidir sobre nuestras vidas. Pero permítanme repetir: sin una cultura matricial no puede haber un estado matricial, lo que significa, por defecto, que el estado-nación continuará siendo patriarcal y promulgará la discriminación racial, sea cual sea el color de las personas que dirigen el estado-nación. Los acontecimientos recientes en la India, sobre la «nueva ley ciudadana», muestran que la discriminación racial podría estar funcionando en los estados-nación gobernados por «personas de color», como dijo Sukarno en el discurso de apertura de la Conferencia de Bandung, 1955.

Construir culturas matrízticas es la tarea y el desafío de emergentes organizaciones de la sociedad política. El estado patriarcal/matriarcal hoy dominante puede contribuir. Los signos matrízticos visibles en los estados nacionales mencionados al comienzo de esta nota son evidencia de que así puede ser.


[i] En inglés hay dos opciones: mujeres y hombres, lo cual destaca los roles sociales y males and females, lo cual refiere a la distinción biológica de todos los animales, incluidos los humanos. En castellano lo que corresponde es macho y hembra. Pero, seguro estamos de acuerdo, sería un tanto incómodo, aunque es semánticamente justo, decir “estados liderados por hembras.” Para masculino tenemos “varones” en cuyo caso deberíamos decir “varones y mujeres.”

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Ley de humedales: el humo político

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La diputada Graciela Camaño revela que percibe “falta de voluntad política” tanto en el oficialismo como en la oposición para tratar la Ley de Humedales que sigue sin tratarse desde hace casi 10 años. Mientras tanto esas áreas continúan incendiándose para favorecer agronegocios a costa de la salud de la población y el medio ambiente. El 21,5% del territorio argentino es de humedales, lo que incluye los salares donde se explota el litio “sin ningún cuidado ambiental” reconoce Camaño. La advertencia de la Multisectorial de Humedales contra un proyecto impulsado por el Ministerio de Ambiente a cargo de Juan Cabandié.   

Mientras siguen incendiándose los humedales en el Delta del Paraná, el tema de esos espacios cruciales para la preservación del ambiente, el agua y el clima, tiene una historia densa en el Congreso de la Nación. Los primeros proyectos se presentaron en 2013, hace casi una década, y obtuvieron media sanción en el Senado, pero luego perdieron estado parlamentario por no ser tratados en Diputados.

En 2016 pasó lo mismo: media sanción en la Cámara Alta y pérdida de estado parlamentario por no ser tratado en la Cámara Baja. Luego, los proyectos presentados en 2018 perdieron estado sin siquiera ser tratados. Con la urgencia ineludible de los incendios de 2020 (vale recordar las quemas en Corrientes) se presentaron 15 proyectos (10 en Diputados y 5 en el Senado), que se unificaron en un texto de dictamen discutido ampliamente en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados, por representantes de 18 provincias. Sin embargo, el tratamiento en las otras comisiones no continuó y meses después perdió nuevamente estado parlamentario. La última presentación de un proyecto fue en marzo de este año: organizaciones sociales, sindicales, comunitarias, de todo el país acompañaron el proyecto que impulsó el diputado Leonardo Grosso (Frente de Todos), pero aunque pasaron cinco meses, en la web oficial de la Cámara de Diputados continúa indicando que aún no se giraron a ninguna comisión.  

“Es una barbaridad, el reglamento establece que rápidamente hay que darle giro a los proyectos, no puede bajo ningún punto de vista la presidencia de la Cámara tener en revisión los giros”, dice a lavaca la diputada Graciela Camaño (Identidad Bonaerense), quien sigue el tema desde su inicio intentando surfear las grietas.

En síntesis: sin comisiones no hay tratamiento. Y sin tratamiento no habrá ley. 

La situación es alarmante: si se suman los datos de 2021 y de 2020, en dos años y medio fueron destruidas al menos 853.000 hectáreas de humedales, el equivalente a 42 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Este 2022, según los datos que recopila y difunde el Museo de Ciencias Naturales Antonio Scasso de San Nicolás, en los primeros siete meses se consumieron unas 90.000 hectáreas solo en el área Piecas-Delta del Paraná, que va desde la ciudad de Santa Fe, al norte, hasta Zárate, al sur. Por su parte, el Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) amplía a 100.000 las hectáreas quemadas en lo que va del año.

Camaño desde adentro del Congreso detalla los pasos que deberían hacerse: “Lo que debe haber es una reunión de todas las comisiones que tengan el tema para dictaminar. Nosotros hicimos todo el trabajo de consulta durante el año pasado y el anterior, lo que falta es una reunión conjunta de todas las comisiones para emitir dictamen. No sirve que hagamos una reunión de la Comisión de Ambiente, eso no sirve, no alcanza. Desde Ambiente tenemos que exigir al resto de las comisiones que se sienten y debatan y que digan por qué no tiene que haber una ley de  humedales”.  

Rosca vs urgencias

El 21,5% de la superficie de Argentina –600.000  km²– la constituyen humedales: lagunas altoandinas, mallines, turberas, pastizales inundables, esteros, bañados, albuferas, rías y marismas distribuidas en once regiones, en zonas urbanas y rurales. 

El proyecto de ley busca entonces que se les brinde un uso ambientalmente respetuoso, que las actividades preserven sus funciones ecológicas y se eliminen los factores que los perturban. Además, dispone fondos para protegerlos, estimula la participación ciudadana en la toma de decisiones, y propone un inventario para registrar las zonas de humedales.  

Con los pies en este panorama responde Camaño: 

¿El oficialismo no quiere tratar este proyecto?  

Yo creo que en el oficialismo y en la oposición de Cambiemos hay diputados que no quieren impulsar el proyecto. 

¿Es posible establecer los consensos necesarios para que sea tratado?

Lo que veo es que hay una oposición férrea. Nosotros estamos pensando en los humedales como en el Delta, pero la Convención Internacional tiene definidos 42 humedales, 42 cuestiones geográficas que son humedales. Por ejemplo: los salares son humedales y fijate de qué manera se está produciendo litio en Argentina sin ningún cuidado ambiental. Las turberas son humedales. Los deltas son humedales. Acá hay una suerte de mora en la definición y en la protección de los humedales de darle un tratamiento, porque el cuidado ambiental no tiene que ver con la prohibición: tiene que ver con que en los lugares donde se produce se cuide el ambiente, y se reponga, que se hagan las cosas correctamente cuidando el ambiente. Aparentemente quienes están produciendo en zonas de humedales pretenden producir de cualquier forma y a cualquier costo, y ese es el problema más serio que tenemos. Se tiene que producir, pero de manera sostenible, y se tiene que reproducir reparando el daño que se produce al ambiente cuando se produce. 

Uno de los discursos contra la ley es que se frena la producción y reactivación económica, ¿qué opina de este argumento?

Eso es mentira. Lo que se pretende es que quien se va a beneficiar con el recurso natural no se beneficie tanto como para dejar el daño no solamente a nuestro país sino a las generaciones futuras. Hay un discurso mentiroso respecto al tema ambiental de aquellos que intentan tener muy grandes ganancias en contra del ambiente que es un bien de todos. 

La «cuchillada en la espalda«

Aunque el proyecto presentado este año por el diputado Leonardo Grosso toma como texto el dictamen consensuado durante 2021 con 37 firmas de diputados y diputadas que adhieren –todos de la bancada oficialista a excepción de la diputada Margarita Stolbizer- el tratamiento no llega. 

“No veo voluntad política, honestamente”, sintetiza la diputada Camaño, quien también presentó un proyecto propio, como muchos otros diputados y diputadas. La cantidad de proyectos da cuenta de que el tema está en agenda de parte de la Cámara pero no llega a impulsarse. 

Camaño menciona el anteproyecto del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) como un ejemplo de la falta de esa voluntad: “Es lamentable no solamente porque han habido dos instancias en el 2013 y en 2016 con media sanción del Senado, sino porque en el año 2016 el COFEMA fijó los lineamientos de lo que tiene que ser la Ley de Humedales, y no tienen nada que ver con el proyecto que anda dando vuelta y que todavía no fue presentado a la Cámara”. 

El 11 de julio, el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) en conjunto con el Ministerio Nacional de Ambiente en manos de Juan Cabandié, anunció que se presentaría otro proyecto. Desde la Multisectorial de Humedales emitieron un comunicado en el que dicen de manera contundente que “se trata de un texto completamente vaciado de valor y de contenido, que lejos está de proteger los humedales, no es más que una estafa al pueblo y una burla a quienes dedicamos tiempo y energías a perseguir un real ejercicio de la democracia”. 

La Multisectorial de Rosario denuncia esta trampa: “Ese proyecto de Cabandié es una tremenda cuchillada en la espalda a las organizaciones que vienen sosteniendo el proyecto de Ley de Humedales consensuado, que fue el que llevamos en la travesía el año pasado y dejaron caer en 2021. Hace modificaciones clave sobre la definición de humedales, sobre el cuidado de ese ambiente. Cuando decimos ‘Ley de Humedales ya!’, hay que aclarar cuál ley. Están negando y aplastando la voz popular, de la gente que está en los territorios diciendo qué ley necesita”.

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El patrón del fuego: humo, agronegocios, y el Delta en llamas

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Se destruyeron 853.000 hectáreas de humedales en dos años y medio, el equivalente a 42 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Este año, 100.000. “Es un patrón del fuego. El fuego nunca es causa espontánea ni un accidente: es intencionado. Hay gente que manda a quemar con un plan, una y otra vez”. El objetivo, alimentar ganado que ocupa esas zonas para agrandar la frontera agropecuaria y liberar áreas para los negocios transgénicos e inmobiliarios. Links a notas e investigaciones sobre el tema. (Foto de portada tomada del la cuenta de Federico Padin en Twitter, @fede_padin).

“Nosotros tenemos humo en la ciudad bastante seguido, desde el 2020 a esta parte. Lo que pasa es que llega a los medios de Buenos Aires cuando ya es zarpado, que es lo que pasó el fin de semana”.

Julia Vélez, integrante de la Multisectorial Humedales, habla desde Rosario mientras coordina con sus compañeros los detalles de la movilización de este miércoles en el Monumento a la Bandera. Una marcha que surgió de manera espontánea desde las redes sociales, ante la evidencia del humo, y a la cual se le fueron montando todas las organizaciones sociales de la provincia e incluso, por primera vez, la Universidad Nacional, que decretó un cese de las actividades para que la comunidad universitaria pueda asistir.

“La Universidad abrió un teléfono para recibir casos de afecciones por el humo: en la primera hora recibió 100 consultas”, cuenta Julia sobre nuevos apoyos institucionales que hablan de una bronca transversal en la ciudad del puerto internacional, azotada por la violencia, lo narco, el hambre, las quemas y los femicidios. Se suman a las víctimas todas las personas con problemas en las vías respiratorias, y quienes empiezan a sufrirlos por la invasión del humo.

La violencia de cada día

·         “Basta de humo”

·         “Humo es el negocio”

·         “Plomo y humo, el negocio de matar”

Foto: Eduardo Bodiño

Las pintadas aparecieron en edificios públicos y en la ya famosa escultura Barquito de Papel (popularmente rebautizado “narquito”) luego de tres días de humo sostenido, y merecieron más notas periodísticas que las propias causas que las originaron: los incendios que desde hace al menos 2 años destruyen el Delta, y que el pasado fin de semana volvieron a intensificarse de manera asfixiante para la población urbana.

“Tomó una relevancia a nivel nacional, pero humo tenemos casi todas las semanas. A veces muy leve, y a veces como pasó este fin de semana de dos días y medio, sin poder respirar, y gente muy afectada a nivel salud. Cada 4 meses pasa así, de manera alevosa, desde hace 2 años”, cuenta Julia sobre la a-normalidad.

La masiva movilización de hoy en Rosario pone en contexto a las pintadas. Si se suman los datos de 2021 y de 2020, en dos años y medio fueron destruidas al menos 853.000 hectáreas de humedales sobre un área total, el equivalente a 42 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Este 2022, según los datos que recopila y difunde el Museo de Ciencias Naturales Antonio Scasso de San Nicolás, en los primeros siete meses se consumieron unas 90.000 hectáreas solo en el área Piecas-Delta del Paraná, que va desde la ciudad de Santa Fe, al norte, hasta Zárate, al sur. Por su parte, el Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) amplía a 100.000 las hectáreas quemadas en lo que va del año.

En San Pedro y las Islas Las Lechiguanas, parte del mismo Delta en llamas: https://lavaca.org/notas/san-pedro-argentina-la-realidad-en-llamas/

Y en Corrientes, donde otros incendios recientes confirmaron la necesidad de la Ley de Humedales: https://lavaca.org/mu168/la-ley-del-fuego/

La Multisectorial en Defensa de los Humedales nació como una respuesta en pleno pico de la pandemia: su bautismo desesperado fue una histórica toma del puente en pleno aislamiento obligatorio.

“Estábamos muriendo por el humo más que por el Covid, esa era la sensación”, relata Julia, y enseguida conecta con la actualidad. “Ahora parecería que el humo vuelve, ya no hay Covid, pero es como si fuera natural”. La movilización de este miércoles intentó sacudir esa naturalización postpandémica de lo antinatural.

El proyecto en juego

Estamos en agosto. La misma época –en 2020 y en 2021- que en Rosario se registraron el mismo tipo de quemas y el acoso del humo, una sincronía que la Multisectorial no lee como casualidad: “Es un patrón del fuego. El fuego nunca es causa espontánea ni un accidente: es intencionado. Hay gente que manda a quemar con un plan, una y otra vez”. ¿Para qué? “Entendemos que para los pastizales, para que en primavera estén los brotes y las vacas coman… Tenemos datos de zonas quemadas de islas que aparecen como campos en grandes inmobiliarias. También se puede pensar que es preparar el terreno para que se extienda la frontera agropecuaria, la soja básicamente. Pero… no los sabemos a ciencia cierta: son las tres cosas y alguna otra cosa más que no estamos sabiendo” dice y repite para enmarcar: “Esto responde a un proyecto económico de país”:

Sobre las causas y efectos de estas quemas, el periodista rosarino Tomás Viú investigó en esta nota para la MU 150: https://lavaca.org/mu150/todos-los-fuegos-el-delta-en-llamas/

Este territorio, el Delta del Paraná, es zona de puerto donde entran y salen barcos, en un territorio de islas de aproximadamente 70 kilómetros de monte nativo, con acceso a lo que suele llamarse “hidrovía”: el Paraná. “No es tan romántico el asunto”, pincha el paisaje Julia. “Las islas siempre fueron territorio de cualquier cosa, es decir, de cualquier tipo de negocio por fuera de la ley, con acceso al río de salida internacional. La hidrovía simboliza el territorio como disputa de poderes de los grandes negocios… es un análisis, una lectura que hago yo personalmente pero que está en boca de todos”.

En esta nota, el diputado Carlos del Frade desarrolla este análisis que da cuenta de la relación entre modelo extractivo, narcotráfico y quemas: https://lavaca.org/mu163/carlos-del-frade-contar-para-vivirla/

La encerrona

Sigue Julia: “La ciudad está estallada de violencia: hoy tenemos 18 niñes muertes por balaceras en lo que va del año… La sensación es como de una encerrona: nos matan porque no aplican políticas sociales, y tampoco tratan seriamente la cuestión del narcotráfico. Y esto no está distante de las quemas de las islas”.

Mientras tanto, el gobierno de la provincia decidió reaccionar a las quemas con un cambio de Ministro de Seguridad que las organizaciones sociales leen como una provocación: Omar Perotti le pidió la renuncia al ministro José Lagna y puso como sucesor a Rubén Rimoldi, un comisario general retirado. “A partir de estas pintadas que surgieron el gobierno empezó a justificar todo como en mensajes mafiosos… la famosa criminalización de la expresión popular. Parece más importante que te escriban una pared de un edificio público. que si se está llenando todo de humo y nadie del Estado hace nada. El mensaje parece ser: acostúmbrense que va a ser así, y si no, palos para todos”. 

Hacia adelante se vislumbra más de lo mismo: “Hay un claro camino para el proyecto económico de este país que nada tiene que ver con conservar el ambiente, y mucho menos darle lugar y voz a la organizaciones de los territorios. Es un manoseo de un discurso que se dice federal, inclusivo, colectivo, bla bla, versus la realidad de las acciones que son: de derecha, conservadoras y absolutamente extractivistas y neoliberales. Es una contradicción, una esquizofrenia sin fin. Y en el medio, nos ahogamos. Por eso vamos a seguir movilizándonos”.

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Informe América: dictamen del INADI establece que hubo violencia machista

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El Informe América fue elaborado por el colectivo Periodistas Argentinas en relación a la violencia laboral ejercida en el Grupo América hacia trabajadoras y trabajadores. A raíz de la presentación en distintos organismos del Estado, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, dictaminó que el periodista Antonio Laje tuvo conductas “violentas”, “cínicas” y “perversas” y que la conducción de dicho grupo de medios tuvo una actitud “reaccionaria, anacrónica y a todas luces ineficientes”. Los principales puntos y las recomendaciones del organismo.

El Informe América se presentó el diciembre pasado en la Sala II del Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación para dar cuenta de un sistema y un modus operandi que se viene desarrollando a lo largo del tiempo en el multimedio Grupo América. 

El documento se presentó luego oficialmente en distintos organismos estatales: la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral del Ministerio de Trabajo de la Nación, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), la Defensoría del Público y el Ente Nacional de Comunicación (ENACOM). Además se entregaron copias al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y al Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SatSaid).

Luego de una investigación la Dirección de Asistencia a la Víctima del INADI, a cargo de Demián Zayat, emitió un dictamen técnico de opinión que confirma “la conducta violenta de género del Sr. Laje y la complicidad o aquiescencia de las autoridades y dueños del multimedios en el cual se desempeña”.

Esta situación fue denunciada por Periodistas Argentinas cuando enfatizó que no se trataba de una sola persona sino de una situación sistemática que se viene desarrollando a lo largo del tiempo.

El dictamen sostiene que se identifica “un modus operandi generalizado en el ámbito de los medios masivos de comunicación: el machismo imperante en ellos, materializado en el acoso, abuso, maltrato, intimidación y descrédito profesional al que son sometidas las mujeres”. Además remarca que ”mientras la violencia de género gana lugar y relevancia en los medios” son los propios medios  en donde “se perpetúan y reproducen conductas machistas contra las trabajadoras”. 

Sobre el modus operandi detallado en el Informe América, el INADI entiende que “dicha práctica tiene un aspecto cínico y otro perverso”. Y detalla cada uno: 

  • “El costado cínico reside en el principal argumento de defensa esgrimido generalmente por las personas acusadas, argumento que endilga a la vorágine de ‘la exigencia profesional’ la responsabilidad por ‘algún exceso’”. 
  • Respecto al costado perverso: “Anida en que los maltratos y abusos denunciados generalmente implican el desastre para la denunciante, su descrédito profesional, persecución o despido, que generalmente incluye también caer en una suerte de lista de vetados que impide trabajar en otros programas o medios del grupo en cuestión o, en casos graves, incluso en cualquier otro medio del país. Este rasgo ruin, montado sobre el temor e incertidumbre que genera la posibilidad de perder el empleo, es el que precisamente habilita su propia existencia y continuidad”. 

Además en el documento emitido hoy por parte del organismo se sostiene que «Laje se victimizó y denunció una “operación” para destruirlo. Más allá del egotismo del Sr. Laje, que al parecer se considera lo suficientemente importante e influyente como para que se instalen operaciones en su contra, con sólo apreciar las declaraciones de las mujeres implicadas, sus tareas y sobre todo las consecuencias que tuvieron en sus trabajos, basta para descartar la falsa ‘operación’ argüida por Laje»

Otra definición: “La defensa del Sr. Laje consistió en definir a esta situación no como maltrato, sino como exigencia. Más allá del nombre que le quiera poner, los hechos encuadran sin lugar a dudas en todas las definiciones de violencia

contra la mujer que establece la normativa internacional y nacional». 

Respecto al papel y responsabilidad de los dueños y autoridades del Grupo América el organismo remarca que “su actitud ante la situación resultó reaccionaria, anacrónica y a todas luces insuficiente. En relación a su intervención en este expediente, si bien puede entenderse el derecho a la defensa que toda persona física y jurídica tiene, la actitud aséptica y tecnicista evidencia en las presentes actuaciones un desinterés absoluto por la violencia engendrada contra las mujeres en el medio que presiden”. 

Subraya el INADI que “en el afán de defender a su conductor deja a la empresa en una posición de absoluta complicidad con los graves hechos denunciados y de espaldas a una realidad (el empoderamiento de las mujeres para terminar de una vez con prácticas y conductas violentas contra ellas) que no va a detenerse por más caso omiso que quiera hacerse. Con su actitud la empresa, además, revictimiza a las mujeres implicadas, ya que la inacción respecto a lo ocurrido, aún ante la presentación de denuncias formales, reafirma la postura tomada al despedir a las trabajadoras que no se sometían a los abusos de Laje, o al permitir su persecución y acoso laboral, sin garantizar los más elementales derechos laborales”. 

Como organismo estatal que actúa contra toda forma de discriminación, el INADI estableció en el dictamen una serie de recomendaciones con el fin de prevenir y reparar las acciones denunciadas. Las recomendaciones son: 

  • “Arbitrar los medios necesarios de manera inmediata para evitar la continuidad de conductas denunciadas, sin que se adopten represalias contra las víctimas y denunciantes”. 
  • “Establecer capacitaciones sobre violencia de género a fines de evitarlas en el futuro y lograr un estándar aceptable en cuanto a los derechos de la mujer”. 
  • “Establecer segmentos sobre derechos de la mujer para sacar al aire en el programa de las noticias de la mañana”. 
  • “Aprobar y poner en práctica, de un modo conjunto con los representantes sindicales, un protocolo para prevenir y sancionar la violencia de género, de acuerdo a lo establecido por el Convenio 190 de la OIT, y crear un área de género para prevenir este tipo de conductas que deberá tener intervención en la investigación que se lleve adelante en las denuncias de este tipo”. 
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