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Coronavirus: el Estado y los signos de un cambio de época

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En este segundo artículo de la serie “Coronavirus: Educación, Estado y Democracia”, Walter Mignolo analiza desde el pensamiento decolonial la cuestión de cómo determinados gobiernos –incluso el argentino- eligieron, frente a la pandemia, establecer políticas de cuidado que también han sido definidas como “maternales”. ¿Representan un cambio de fondo, o son signos de algo distinto en medio de un sistema que sigue priorizando la economía sobre la vida? La idea de un Estado “matríztico” que incluya la convivencia de todo lo vivo, y de una cultura en la que “el cuidado, el respeto, la armonía, la convivialidad, la cooperación, están incorporados en el vivir, el sentir y el emocionar cotidianos”.  Walter Mignolo es semiólogo, profesor de Literatura en la Universidad de Duke (EE.UU) y en este texto plantea la necesidad de una sociedad política conformada por trabajadores y profesionales que “despiertan” de la matriz de la colonialidad patriarcal que domina, explota, controla y decide sobre la vida de las personas y comunidades.

Estado

Del cúmulo de información, estadísticas, miedos y esperanzas, promesas y experiencias, me atrajeron unas observaciones vertidas en el blog Social Europe: los estados nacionales con estadísticas más bajas de infecciones y decesos son estados liderados por mujeres. [i] Citan los ejemplos de Taiwán, Nueva Zelandia, Dinamarca, Noruega y Finlandia (https://www.socialeurope.eu/women-in-power-its-a-matter-of-life-and-death). Efectivamente, viendo las estadísticas de estos estados, fácil encontrar en la web poniendo el nombre del país y COVID-19, los resultados son notables, teniendo en cuenta también los números de población en cada estado.

Después de leer la nota y chequear los números, noté que bien podría haberse incluido a Angela Merkel. Alemania tuvo un desempeño más cuidadoso que los demás estados de la Europa occidental (Francia, Italia, España y UK). Merkel, además, ya había apoyado a los refugiados (aunque sus razones tenían más un tinte económico que humanístico), lo cual le creó algunos ripios en su propio partido.

Sea cuales fueren las razones de no incluir a Merkel en la lista de estados liderados por mujeres con bajas estadísticas de infección y muertes, también son bajas las estadísticas en Corea del Sur, Japón, Vietnam, Islandia, Portugal. Lo cual indicaría que la “política del cuidado” puede también ejercerse en estados liderados por varones. Claro, pocos pondrían a China en este listado, no por estadísticas sino por prejuicios. La imagen de China, estado autoritario y ambicioso, era ya promovida por la prensa occidental y por estados democráticos en los procedimientos, pero autoritarios en el dominio imperial y en la concentración de la riqueza. La pandemia alimentó nuevos argumentos. 

No obstante, y dado que la población de China es de casi 1.400 mil millones de personas, las estadísticas tanto de infectados como de muertos son muy inferiores a las de los estados del corazón de la Unión Europea, y ni hablar de Estados Unidos. El gobierno de China dio muestras de políticas de cuidado. Aunque para algunxs fueron medidas autoritarias interfiriendo en la libertad de las personas. Pero China, en su milenaria tradición, es una civilización que privilegia la familia extendida y la comunidad más que la soberanía del Ego característica de la civilización Occidental, sobre todo a partir de la Ilustración.

Y, bien, podríamos agregar a Argentina a la lista de estados liderados por varones en los cuales hay una manifiesta “política del cuidado.” No es poca cosa que la página Bloomberg haya reconocido y destacado al gobierno argentino por atender la salud y el cuidado de la nación y sacrificar la economía, aún en la desesperante situación de la deuda externa que heredó del gobierno neo-liberal anterior para el cual lo primero es la economía y luego, si hay tiempo y dinero, la salud y la educación.

Los signos de la política del cuidado lanzada por el gobierno argentino, no escaparon a la sensibilidad y agudeza de Rita Segato. Percibió en ellos un gesto de “estado materno” o “estado maternal”. Tomé esta observación como una lectura de esos signos, no como una descripción de la totalidad del estado. Signos exigidos por el COVID-19, obviamente. Difícilmente se hubieran dado sin estas circunstancias. Extendiendo la observación de Segato, me animo a sugerir que todos los estados mencionados más arriba, liderados por mujeres o por varones, han mostrado signos de “políticas de cuidado”. Son sólo eso, signos, no hay razón para una algarabía “post-pandemia” que motivará transformaciones radicales de las políticas de los estados nacionales en los cuales la nación, el pueblo, tendrá prioridad sobre la economía de acumulación y despojo.  

Si bien no hay razones para la algarabía, tampoco hay razones para pasar por alto estos signos a la espera de las esperanzas y/o preocupaciones que nos ofrecen los relatos “post-pandémicos”.

Imágees del libro Primera Nueva Crónica y Buen Gobierno, un hallazgo que aporta a una decolonialidad del pensamiento (ver https://www.lavaca.org/mu44/ultimas-noticias-de-colon/)

No habrá “post-COVID-19”, como no hubo ni hay post-Unión Soviética o post-socialismo, o post-Crisis 2008 o post-9/11. Todos estos acontecimientos los estamos viviendo en el presente: en el continuo y cambiante presente que es lo único que existe. El pasado está frente nosotrxs (por eso lo vemos), el futuro detrás (no lo vemos https://joseantoniocobena.com/2017/08/04/el-futuro-esta-detras-el-pasado-delante/). El “post” pertenece a las ilusiones de “futuridad” que caracteriza la civilización occidental desde que convirtió el futuro juicio final teológico en el futuro secular de progreso y civilización universal, occidental.

De modo que, al menos las generaciones que co-existimos hoy en el planeta, viviremos el resto de nuestras vidas con los efectos emocionales (esperemos que los biológicos se atenúen) de COVID-19. Los acontecimientos que acabo de mencionar son signos de un cambio de época y no ya una época de cambios. Los “post” conservan el control de los relatos Eurocentrados del tiempo. El cambio de época inaugura un Pachacuti global de múltiples temporalidades que ya no se puede subsumir en un tiempo universal, lineal, que nos distrae en espera de las promesas de futuro.

Reconocer el cambio de época nos incita a no pasar por alto los signos que percibimos en estados-nacionales maternos. Extendiendo la observación de Segato a los estados mencionados más arriba, me animo a explorar algunas ideas de lo que podrían ser “estados matrízticos.” Lo cual presupone el predominio, sino la hegemonía, de “culturas matrízticas.” Veamos.

En primer lugar, aclaración del vocablo “matríztico” con “z”. Estudios arqueológicos recientes argumentan que hay suficientes restos arqueológico de la era neolítica (7500-6500 AC) para suponer que en la región oriental del Mediterráneo (parte del sur de Italia, Rumania, Grecia, parte de la actual Turquía), hubo una cultura matrística (con “s”). A pesar de la apropiación del pasado en la historia de Europa, cuando Europa no existía, en un área que incluye lo que es hoy Asia occidental, lo importante es la posible existencia al menos de una cultura matrística. En la cultura matrística varones y mujeres compartían la oikonomia, del griego oykonomos—administración comunal, no del común.  El común remite a compartir entre los seres humanos. Lo comunal remite a convivir con todo lo viviente (resumido en un sustantivo, “naturaleza” en el vocabulario occidental) (http://www.turbulence.org.uk/index.html@p=391.html).

Tal cultura matrística habría dejado de existir como tal por invasiones patriarcales indo-europeas (https://www.europaindigena.com/2%C2%AA-el-neol%C3%ADtico/). “Cultura matrìztica” con “z” es lo que proponen Humberto Maturana y Ximena Dávila en el proyecto político-ético-educativo titulado así, “Matríztica” (http://matriztica.cl/). La “z” marca la diferencia: no es posible volver al pasado, nunca, pero sí es posible inscribir lo que del pasado, siempre, queremos preservar en el presente. El desafío es constituir culturas matrízticas en sociedad patriarcales. ¿Cómo hacerlo?

Es la pregunta inmediata con tanto poder financiero, militar, mediático que nos acosa. La manera de hacerlo es por la educación en todos los niveles y esferas: desde la escuela a la universidad, organizaciones independientes de la sociedad política (por ejemplo, los sectores de la sociedad civil, en la terminología liberal que toma sus destinos en sus propias manos siendo conscientes que no pueden contar ni con el estado, ni las corporaciones, ni los bancos y en muchos casos ni la religión, http://www.scielo.org.co/pdf/rcan/v47n2/v47n2a09.pdf). La edificación de culturas matrizticas, en estados nacionales actuales, será la tarea de la sociedad política convertida en el “cuarto poder”: judicial, legislativo, ejecutivo y social/comunal. Social/comunal porque una cultura matrizca no puede reducirse a la sociedad de los seres humanos, sino que es imperativo reconstituir lo comunal en las relaciones humanas con todo lo viviente (cosificado por el sustantivo “naturaleza” y el adjetivo en “recursos naturales”).

Sin culturas matrízticas no podrá haber estado matríztico. Vivimos hoy en el planeta inmersos en culturas patriarcales. Mejor decir, patriarcales/matriarcales, en la medida en que los conflictos en la esfera de la sexualidad y del género surgen de la hegemonía/dominación de la cultura hetero-normativa, que es patriarcal y matriarcal. Además, estamos inmersxs en culturas que, además de patriarcales/matriarcales están reguladas emocionalmente por el racismo. Lo cual no sólo afecta a las personas en la sociedad civil (por ejemplo, musulmanes en occidente y en India; descendientes de africanxs en Estados Unidos, africanxs, palestinxs en Israel, etc.), sino que afecta también las relaciones inter-estatales (los gobiernos de Irán y Syria son musulmanes; el estado Chino no solo es comunista sino también de gente de raza “amarilla” según la clásica clasificación racial por color de piel; el estado Japonés también es gobernado por gente amarilla, y no cristiana, pero es aliado de occidente, etc.).

Si bien hoy las personas que habitamos el planeta vivimos en culturas patriarcales/matriarcales, tal cultura es común pero no es homogénea. Similar al capitalismo. El capitalismo es la forma hegemónica de la economía, pero no es homogéneo. Pero vivimos en culturas patriarcales/matriarcales moduladas y reguladas desde 1500 por y en la colonialidad del poder. Si bien las llamadas sociedades patriarcales tuvieron y tienen vigencia en distintas civilizaciones, incluida la occidental después de las invasiones indo-europeas que desplazaron las cultura matrísticas, el patriarcado actual adquirió su singularidad asociado con el capitalismo y el papel fundamental que el concepto de “raza” (que es ya un concepto racista, no científico), rasgo fundamental en la formación y ejecución de la colonialidad del poder (https://antropologiadeoutraforma.files.wordpress.com/2013/04/quijano-anibal-que-tal-raza.pdf).

Los conflictos de occidente con Irán son obvios en la historia misma de la formación de la civilización occidental. Menos obvios son la pervivencia del racismo en la emocionalidad en los conflictos de Occidente con Rusia (de tradición Cristiana Ortodoxa) y con China (de raza “amarilla” como ya dijimos, y desobediente). Turquía nunca podría ser miembro de la Unión Europea. Todos los argumentos esgrimidos suponían (y suponen) una emoción seminal racista: ser miembro de la OTAN no es lo mismo que serlo de una “unidad cultural”, la Unión Europea.

Una «cultura matríztica» es, en primer lugar, una cultura en la que el cuidado, el respeto, la armonía, la convivialidad, la cooperación, están incorporados en el vivir, el sentir y el emocionar cotidianos. Una “cultura” en este sentido no es la acumulación de objetos, de memorias en los archivos y en los libros. Una cultura la constituyen redes de conversaciones en torno a temas, objetos, memorias comunes que alimentan las conversaciones. Las redes de relaciones y conversaciones a través de espacio (a través de medios oficiales y personas que interactúan hoy por medios tecnológicos) que construyeron una «cultura del cuidado», una cultura matríztica, entre mujeres y hombres, entre heterosexuales y LGTBQ +, entre blancos y personas de color, entre el islamismo, el judeocristianismo, el budismo, el taoísmo, el sintoísmo; entre Confucio y Platón / Aristóteles. Las líneas globales que habían creado tales divisiones fueron trazadas por el patriarcado y la supremacía blanca entre el renacimiento europeo y la iluminación europea. De otra manera, el estado matríztico no puede llegar a ser mientras la cultura sea patriarcal/matriarcal.

Una cultura matríztica es una condición necesaria para la posibilidad de un «estado matríztico». Los ejemplos que mencioné al principio mostraron signos de lo que podría ser un estado matríztico. Sin embargo, estos estados todavía están inmersos en culturas patriarcales dominantes. Hasta qué punto los estados de cuidado podrían continuar privilegiando al cuidado sobre la riqueza, la vida sobre la economía no solo dependerá de los gobiernos sino también, y fundamentalmente, del trabajo epistémico, político y ético de la sociedad política-el sector de la sociedad civil (que consume y vota) que toma/mos sus/nuestros destinos en nuestras propias manos, es la sociedad política emergente global. Heterogénea sin duda. Ya no hay cabida para modelos universales y unificadores. Estos fueron el caballito de batalla de la modernidad occidental. Ya dieron sus frutos y mostraron sus fracasos. La responsabilidad de la sociedad política es la de crear la cuarta rama de los poderes estatales: a las ramas legislativa, judicial y ejecutiva del modelo liberal de estado-nación, se debe agregar la rama de las intervenciones de la sociedad política en el legislativo / judicial /ejecutivo. Existe amplia evidencia de que los «representantes» elegidos en cada rama de gobierno no cumplen las funciones representativas que les otorgan las constituciones, sino que se involucran en peleas internas y la ansiedad de tener un lugar en el sistema inter-estatal.  

La sociedad política que estoy imaginando no es solo la sociedad política de los trabajadores de servicios y lo que solía llamarse «la clase proletaria», sino de todos en el ámbito profesional, desde abogados hasta arquitectos, desde médicos hasta profesores de humanidades, desde conservadores de museos hasta la industria de Hollywood. Brevemente, la sociedad política surgirá en cada estado, y también interconectada globalmente, de todas las personas que despiertan a los diseños generales de la matriz de poder de la colonialidad para dominar, explotar, controlar y decidir sobre nuestras vidas. Pero permítanme repetir: sin una cultura matricial no puede haber un estado matricial, lo que significa, por defecto, que el estado-nación continuará siendo patriarcal y promulgará la discriminación racial, sea cual sea el color de las personas que dirigen el estado-nación. Los acontecimientos recientes en la India, sobre la «nueva ley ciudadana», muestran que la discriminación racial podría estar funcionando en los estados-nación gobernados por «personas de color», como dijo Sukarno en el discurso de apertura de la Conferencia de Bandung, 1955.

Construir culturas matrízticas es la tarea y el desafío de emergentes organizaciones de la sociedad política. El estado patriarcal/matriarcal hoy dominante puede contribuir. Los signos matrízticos visibles en los estados nacionales mencionados al comienzo de esta nota son evidencia de que así puede ser.


[i] En inglés hay dos opciones: mujeres y hombres, lo cual destaca los roles sociales y males and females, lo cual refiere a la distinción biológica de todos los animales, incluidos los humanos. En castellano lo que corresponde es macho y hembra. Pero, seguro estamos de acuerdo, sería un tanto incómodo, aunque es semánticamente justo, decir “estados liderados por hembras.” Para masculino tenemos “varones” en cuyo caso deberíamos decir “varones y mujeres.”

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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