Nota
De Jujuy a la Capital, por un techo
“Venimos de la provincia de Jujuy, estamos asentados en distintos lados de la provincia. No pertenecemos a ningún partido político, no tenemos organización social ni barrial, nada por delante ni por atrás de nosotros. Somos un grupo de vecinos que hemos visto lo que ha pasado el día 28 de julio en Ledesma y no queremos que nos suceda lo mismo”, así se presenta María Hoyos, sus compañeros, vecinos todos de distintas localidades de la Provincia de Jujuy, habitantes de asentamientos desde hace dos a cuarenta años, sin regularizar, con la misma urgencia de tierra y vivienda, salud y futuro. Desde el domingo 26, una veintena llegó a Buenos Aires en representación de 17 asentamientos, para pedir la propiedad de los lotes y denunciar la represión, aprietes y amenazas que, entre otras cosas, hicieron perder a María un embarazo de cinco meses. “Pero he dicho: no va a pasar otra vez, no va a quedar esto como que no pasó nada… Hoy ya no lo puedo recuperar, pero no puedo dejar que le pase algo así a alguien más. Eso es lo que me trae a mí particularmente hasta aquí Capital”, confiesa entre lágrimas. Su caso se cuela entre las miles de familias que se ven obligadas a ocupar terrenos fiscales y reclamar la regularización de la propiedad: no quieren que les regalen nada, avisan, sino comprar los terrenos en plazos razonables al propio gobierno provincial, que hace cincuenta años no lotea a favor de los más necesitados; mientras, cotizan a precios inalcanzables para estas familias (María confiesa que su sueldo y el de su compañero, juntos, apenas tocan los mil quinientos pesos), que en casos alquilan piezas, o casillas, con baño compartido (“compartido por veinte personas”, aclara María). “No podés tener hijos, no podés decidir sobre tu manera de vivir, no podés pensar en crecer”, enumera sobre las dificultades. Con el advenimiento del hijo, María se vio forzada a dejar su trabajo y los montos no dieron para seguir alquilando. Vieron la posibilidad de tener un terreno propio, ocupándolo, y reclamando junto a cuarenta familias que se los cedan. “En los papeles del inmueble figura que el terreno pertenece al gobierno provincial, ya que Ghisa se los donó para hacer un patinódromo”. Sí, leyó bien: un patinódromo. Por años, el terreno cayó en desuso hasta que María y los suyos se animaron a ocuparlo. Ahora, en medio de un brote que alcanza a la provincia toda, con el problema habitacional consumado, el gobierno provincial recuerda al patinódromo.
A la interperie
La particularidad de la historia de María, y de los 17 asentamientos que enviaron representantes hasta Capital, es que no pertenecen a ninguna organización social ni partido político, lo que dificulta los reclamos. Los que viajaron hasta Capital, dice María, están decididos a no participar del punterismo, argumento que María resume en la frase: “Queremos demostrar que con el trabajo se puede”. Unos son docentes y la mayoría hacen limpiezas en casas, “pero no estamos dentro de agrupaciones. Somos vecinos que vimos todo lo que está pasando, nos pusimos la camiseta y vinimos a buscar algo para nosotros y para nuestros hijos”, vuelve a aclarar. En lo inmediato, buscan proteger de atropellos los asentamientos que dejaron en sus provincias. Buscan que no se produzca otro suceso como el de Ledesma, con cuatro muertos, decenas de heridos. De hecho, María viene de recorrer el Congreso junto a Adrián Reyes, hermano de uno de los fallecidos, quien vino a reclamar el desplazamiento del juez que lleva adelante la causa: el actual que investiga esos crímenes es el mismo que ordenó el desalojo. Otras cosas que no se saben: “No han cambiado las cosas desde el 28 de julio, ha habido atropellos hacia los predios que están tomados, ha fallecido una chica embarazada con su bebé a causa de los golpes, y eso no se supo… Ha habido amenazas, represión, aprietes. Sin ir más lejos, nosotros en Monte Rico tenemos un miedo terrible porque dicen que van a ir a desalojar uno de los predios”.
Para contar todo esto y más inauguraron una página web propia de los asentamientos. Duró apenas horas. “Nos la bajaron en dos horas, no pudimos entrar más”, cuenta. El viaje a Capital se explica en ese sentido de difusión. Llegaron el domingo 25 por la madrugada; unos durmieron en Retiro, tirados, y otros en plazas, también tirados, ya que les prohibieron acampar. El lunes por la mañana fueron al Gobierno de la Ciudad para pedir el permiso: “Nos dijeron que no, que no podíamos, que el permiso se sacaba con veinte días de anticipación para poder acampar en Plaza de Mayo o en alguna otra plaza… Le pedimos al señor de Planificación y Urbanismo que nos dé un lugar para que no estorbemos o que nos permita acampar porque no teníamos cómo costearnos algo, y nos dijo que no, que Buenos Aires no tenía nada que ver y que vaya a la provincia de Jujuy a arreglar mis problemas…”.
El diputado Gerardo Morales se acercó, en cambio, ofreciendo hospedaje y comida a María y sus compañeros. El hospedaje fue rechazado de antemano. La comida hacía realmente falta. La solidaridad (la comida) de Morales duró apenas dos días. Ahora, entonces, siguen durmiendo a la intemperie en Plaza de Mayo.
En Casa Rosada les recibieron los petirorios y dieron una respuesta: “Vinieron los voceros de la Presidenta, nos dijeron que ellos podían pagar el hotel para una o dos personas, que el resto levante y se vaya a Jujuy, si es que queríamos llegar a entablar alguna clase de relación con ellos… Que con la Presidenta obviamente no íbamos a poder hablar, pero sí con alguien que la represente. Pero la desconfianza está. Si nos vamos la mayorìa ¿qué garantías tenemos de que nos escuchen? Entonces seguimos esperando, y esperando…”. La cuenta regresiva ya corre: “No tenemos los recursos, pero estamos dispuestos a aguantar hasta que alguien nos tenga en cuenta”.
CONTACTO
MARÍA HOYOS Teléfono 0388 155243743
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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