Nota
Después de los glaciares, reflexiones al pie del Congreso
A primera vista puede parecer raro que frente del Congreso haya una carpa gigante, aunque un poco vieja y oxidada. Puede resultar más extraño todavía si uno se acerca y ve gente haciendo acrobacias y malabares, pero lo que allí se está planeando nada tiene que ver con un circo. No es que falte diversión, porque además de las piruetas hay música y gente bailando, hay los que cantan y se sonríen, otros que toman mate; pero también entre toda esa pequeña marea humana se pueden ver algunos carteles que explican: «El agua, más valiosa que el oro». Con la excusa de apoyar la ya sancionada Ley para proteger los Glaciares, la gente de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas), del Otro Bicentenario, y de la Cátedra de Estudios Americanistas convocó a una juntada -en este caso con acampe incluido- «Por los Derechos de la Madre Tierra» y «Contra el Saqueo y la Contaminación.» Lo que lograron estas personas no es menor: poner en evidencia y en la calle que hacer política puede ser también algo divertido.
Esto ocurrió el miércoles 29 y el jueves 30 de septiembre y llegaron hasta el centro de la Capital personas de todo el país para contar sus experiencias locales, para conocerse y coordinar formas de acción a lo largo del territorio, pensando como eje los recursos naturales. La carpa fue el lugar de encuentro. A su alrededor se instaló un escenario (que no apareció solo: un partido político lo ofreció de «buena voluntad» y después quería llevárselo a las cinco de la tarde) donde tocaron bandas hasta bien entrada la noche. También se pusieron sobre algunos caballetes películas y libros y comidas y folletos -algunos relacionados con el tema, otros no tanto- y así la gente que pasaba se acercaba y algo conocía, algo se llevaba.
Durante la tarde del jueves se realizó una asamblea abierta. Sentados en ronda, todos los presentes iban contando cómo y por qué habían llegado hasta el centro del centro del país. lavaca estuvo ahí.
Ronda de reflexiones
La asamblea se inició con la noticia de la sanción de la ley de protección a los glaciares. El objetivo más cercano estaba entonces cumplido -por algo se habían instalado frente al Congreso- pero dejaba una pregunta pendiente: «¿Hay algo para festejar?» Una de las primeras aclaraciones de un asambleísta fue: «No creamos en la ley porque hay una historia que nos advierte y enseña que no hay que creer en esto. Es una herramienta más, pero con esta ley no echamos a las mineras.» La intención era aclarar que el funcionamiento real de la ley, en los feudos -por cada una de las provincias- alejados de este «antro» -así lo llamaba este asambleísta al Congreso-, dependerá más de la voluntad de los pueblos que de la de sus gobernantes, proclives siempre a las matufias y los vericuetos. Por eso se llamó a «empezar a hacer valer la ley con el cuerpo y a moverse en el territorio, en la zona que le toque a cada uno». Como si lo anterior hubiese sido una premonición, ese mismo integrante de la UAC recibió un llamado desde la provincia de San Juan: Gioja, su gobernador, había anunciado que no iba a respetar la nueva ley porque «avanzaba sobre el federalismo de su provincia». San Juan es un pedazo del imperio de Barrick y Yamana Gold, dos empresas canadienses dedicadas a la extracción de oro, siempre a costa de hacer volar millones de minerales por la atmósfera y las cuencas acuíferas. El principal ingrediente de esta receta industrial para el desastre es el cianuro, compuesto «muy tóxico, potencialmente letal» según la Wikipedia. Pese a estos datos y los negocios de la empresa con el gobierno provincial, Gioja aseguró hace unas semanas que se «caga en la Barrick». Pero dejemos de lado el oro y las defecaciones y volvamos a la asamblea.
Últimas noticias de Santiago del Estero
Pablo, de Santiago del Estero, es uno de los primeros en tomar la palabra. En su provincia, que todavía no tiene mineras instaladas en el territorio, ya hay indicios de contaminación. ¿Cómo sucedió esto? Los líquidos residuales de la acción minera en las zonas de Tucumán y Catamarca son desechados en un canal que finalmente desemboca en el embalse de Río Hondo, en Santiago. (En ambas provincias, Tucumán y Catamarca, funciona la empresa minera La Alumbrera, de capitales suizos).
En los últimos meses, cuenta Pablo, se pudo ver cómo rápidamente se construyó una ruta – no habilitada para libre tránsito- que lleva a un yacimiento minero de la provincia. Esto, sumado al proyecto de un acueducto provincial y a que La Alumbrera comenzó a financiar a la Universidad de Santiago, hizo que se prenda la alerta roja de los vecinos de la ciudad. Una actividad de este estilo, minería a cielo abierto, requiere de 95 millones de litros de agua por día. La Alumbrera consume el 25% de la energía total suministrada a toda la región del noroeste argentino. En Santiago, viendo lo que se les viene encima, entre unas pocas personas organizaron una radio comunitaria e hicieron varias manifestaciones; buscan por todos los medios posibles evitar un saqueo que ya ha comenzado.
Tucumán arde
Llegada desde Tucumán – y verdaderamente parece recién llegada, lleva sobre los hombros una mochila de viaje- Myriam denuncia las relaciones entre la Universidad de Tucumán y La Alumbrera. Según ella, los negocios de la facultad con la empresa son claros: la minera costea algunos insumos y como devolución la casa de estudios genera documentación e investigaciones que son benevolentes con la empresa (Ejemplo: un estudio que asegura que la actual es el único tipo de minería posible.)
La siguiente es una cita textual de las palabras del rector de la Universidad Nacional de Tucumán, Juan Alberto Cerisola, luego de las visitas de las autoridades a los yacimientos donde trabaja Bajo La Alumbrera: «Conocer de cerca de dónde provienen los beneficios económicos que por derecho percibe la UNT, es clave para el crecimiento académico y edilicio de nuestra casa, y para el desarrollo de nuestra provincia. Hemos visto cómo trabaja esta empresa; su profesionalismo y responsabilidad. Sabemos también que la mayoría de los profesionales que trabajan en la minera son egresados de nuestra casa y esto nos enorgullece.» En un futuro juicio estas podrían ser parte de la confesión del rector Cerisola, hipotéticamente denunciado por entregar los recursos naturales y promover la contaminación de territorios de su provincia.
Myriam dice: «Nos estamos jugando el perfil de las universidades que se quiere proponer. El de ahora es el de la universidad-empresa.» Por todo esto convocó a realizar un Juicio Ético a la planta académica y no docente de la Universidad de Tucumán.
El lector atento podrá entender estos relatos como pequeñas anécdotas de una disputa que parece en principio desigual: un grupo de personas presionando y luchando para evitar que varias megamineras con megacapitales y megaempresarios de todas partes del mundo vaya comprando a sus gobernantes al mismo tiempo que arrasa su territorio; ya no sólo sus recursos naturales, sino también los humanos. Pero la gente se sigue moviendo, como Myriam o como Pablo; pegan carteles, salen a la calle, reparten volantes, inventan radios que viajan por el aire, ponen el cuerpo cuando es necesario, viajan, festejan, trabajan, denuncian, siempre organizados y con un objetivo claro: defender lo que les pertenece, la Tierra.
¿Cómo logran esto sin grandes presupuestos, sin un mandamás que diga qué hacer? Con la energía del futuro: ingenio humano, nafta difícil de encontrar – aunque algunos científicos aseguren que es de fuente renovable y por lo tanto ilimitada.
Así funciona esta forma de organización y de acción que en las lúcidas palabras de uno de sus participantes es «exactamente lo contrario a la generación espontánea».
La paz social, versión Andalgalá
Moro es alto, morocho, y tiene esa barba cónica que suelen llevar los ancianos como símbolo de sabiduría; Moro es joven y llega a este acampe desde Andalgalá, Catamarca. Dice: «Vinimos desde La Asamblea del Algarrobo. La Minería es nuestro problema. La empresa es Agua Rica, de Yamana Gold.» La empresa gracias a una pueblada dejó de funcionar después de 13 años. «Sabemos que esta ley fue arrancada a los legisladores porque le tienen miedo a los movimientos populares que están de pie a lo largo de todo el país, sabemos que el Código de Minería es bastante permisivo, que el gobierno provincial es socio de la minera, que el gobierno municipal, corrupto, es su aliado.» Pero Moro y los vecinos que se autoconvocan en asamblea no solo tienen problemas, buscan soluciones. «Cortamos una ruta que da camino al yacimiento». Hay una orden del juez de minas que suspende la actividad de la mina hasta tanto no se «reestablezca la paz social» (y la paz social es según el juez que no haya corte de ruta, por lo que no hay actividad de la minera.) Una advertencia: «Van a venir luchas más fuertes todavía.»
Moro cuenta también sobre un estudio, que tardó un mes en realizarse, y en el que se sostiene que no hay datos que demuestren la contaminación en Andalgalá. (Es necesario entender que no se toman en cuenta algunos datos irrelevantes, por ejemplo, el aumento en un 800% de los casos de cáncer en la zona.) Las autoridades amenazan con poner presos a quienes digan lo contrario, por el delito de «difamación». Moro: «Cosas como ésta hacen que la gente sienta cada vez más rechazo por estas empresas; la gente se acerca a las asambleas y las manifestaciones.»
La alegría sanjuanina
Lucas llegó desde San Juan, y forma parte de Alegría Pachamamera, la única murga antiminera del mundo. Para él estos proyectos de contaminación son «el tercer genocidio de América». Cuenta que con sus amigos está planeando un campamento para el verano – durante los primeros días de Enero- en la zona donde actualmente se intenta llevar a cabo el proyecto binacional de Pascua-lama, explotación siempre a cargo de la Barrick Gold. La murga nació en Tudcum (San Juan, partido de Iglesias) un pueblo que tiene apenas 800 habitantes – y 100 de ellos son empleados de la minera. En su historial murguero hay una victoria gigante: en la localidad de Las Flores (en San Juan) el 6 y 7 de febrero de este año hubo un festival de murgas. El concurso era organizado por Barrick Gold. A pesar de todas las presiones finalmente se presentaron y así cuentan el desenlace:
«En medio de las canciones y bajo el asombro de las autoridades que solo atinaron a bajar sus miradas al suelo, el sonidista intentó subir el sonido de la cortina musical y silenciar los micrófonos. Claro que nada pudo silenciar el pulso del bombo y la alegría de todo el pueblo. Cuando todo parecía concluido, faltaba una sorpresa mas. El jurado daba como ganadora del concurso a ‘Alegría Pachamamera'»
«Esto recién comienza»
Afuera de la carpa hay una obra simpática que pone en jaque la imaginación del que la mira: hecho con cartones pintados de celeste, un glaciar es el símbolo de ocasión que fabricaron unos vecinos de Saladillo, provincia de Buenos Aires. Lo veo porque me estoy yendo -creía haber visto y escuchado bastante- pero una persona con la que había charlado durante la asamblea me paró en seco y me preguntó: «¿Sabés qué es lo mejor de todo?» La miro en silencio. Termina la frase sonriendo: «Que esto recién comienza».
Imaginen una enormidad de tierras elevadas y encadenadas de norte a sur, con un paisaje tan sublime como cambiante que guarda hace miles de años muy distintos tesoros, como desiertos que queman de solo mirarlos, glaciares, pueblos escondidos con idiomas improbables, hielos y nevadas, sequías, ríos. Traten de imaginar esa belleza siendo literalmente detonada con máquinas estrafalarias, hombres de casco amarillo; o piedras enormes mandadas a destruir por un monstruo enorme que bebe lagos enteros en un día de sed. Imaginen todo eso: aún así no van a concebir cuál es el grado de destrucción al que se está llegando. La tarea de esta gente no es fácil: están tratando de salvar el mundo.
Nota
Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.
Por Claudia Acuña
Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.
Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.
Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.
A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Hasta lograrlo.
Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.
Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.
Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.
Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.
Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.
Quizá.
Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.
Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.
La presentación
Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.
Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.
Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».
El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.
Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Nota
La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.
Por Francisco Pandolfi
Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.
La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”.
Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».
Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.
Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.
Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”.
En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.
La causa, sin avances
Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.
Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”.
La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.
Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.
Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.
Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.
Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.
Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.
Nota
La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.
Por Franco Ciancaglini.
La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo.
En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso.
“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.
La que habla es una de sus hijas, Paula.
El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10.
Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.
El arma y la palabra
Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.
Es jubilada.
Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.
Tiene tres hijas.
Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.
Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.
Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.
La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.
Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.
El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.
Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.
Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.
Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.
“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.
Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.
Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.
Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.
Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.
La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”.
¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.
La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.
¿Necesitan algo? “Sí: paz”.
- Revista MuHace 4 semanas
Mu 201: Modo Estela
- NotaHace 3 semanas
La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía
- ActualidadHace 2 semanas
Hasta el lunes, Nora
- ActualidadHace 3 semanas
Pablo Grillo: el retrato que más duele
- ActualidadHace 1 semana
La última rebeldía