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“Disparan a la cabeza y a los ojos”: Crónica de la represión desde San Salvador

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La periodista Natalia Aramayo reconstruye desde adentro cómo se gestó la bronca de la movilización de hoy y las horas más álgidas de la represión que desató el gobierno de Gerardo Morales: las provocaciones policiales y políticas; el antecedente de la represión en Purmarmarca; los sueldos, la tierra y el litio como trasfondo; la imagen del manifestante tendido en el suelo, y el video de la cacería desatada después. El listado de detenidxs al momento.

“Disparan a la cabeza y a los ojos”: Crónica de la represión desde San Salvador

Por Natalia Aramayo

desde San Salvador de jujuy

En horas de la noche del lunes 19, el gobierno de Gerardo Morales realizó una conferencia de prensa en la que anunció que daría marcha atrás a los artículos de la reforma constitucional que las comunidades originarias “no entendían o habían malinterpretado”. Horas atrás su gobierno había desplegado una brutal represión hacia esas mismas comunidades que vienen desarrollando el Tercer Malón de la Paz, y que resisten en la ruta N°9 de ingreso a Purmamarca al grito de “Abajo la reforma, arriba las whipalas”. La represión del lunes 19 dejó cientos de heridos, decenas de detenidos y tuvo como saldo irreparable la pérdida del ojo de un adolecente de 17 años. Sería solo el comienzo.

Los artículos que Morales echaría para atrás se trataban de dos puntuales que pretenden darle al Estado provincial la facultad de decidir a su arbitrio sobre la “propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan”, así como la posibilidad de reubicar a las comunidades, con los proyectos de extracción de litio como trasfondo de la cuestión. Pero no son los únicos cuestionados.

En aquella conferencia, Morales anunció también que “en horas de la mañana” del día siguiente, es decir hoy, iba a convocar a los convencionales para hacer estas modificaciones de la Reforma parcial de la Carta Magna.

Lo que no dijo: también buscaría realizar el juramento de la nueva norma.

Las organizaciones, entonces, acudieron a la cita en la Legislatura. 

Cronología de la resistencia

Así como las comunidades originarias en las rutas (que al cierre de esta nota mantenían 22 en diferentes puntos de la provincia), el principal actor de resistencia en la capital jujeña es la intergremial compuesta por gremios docentes, organizaciones sociales, gremios estatales y de desocupadxs. Apenas terminada la conferencia de Morales, la Intergremial anunció una movilización hacia la puerta de la Legislatura. Marcha que, como las anteriores, pretendía ser pacífica.

Nuevamente los gremios de maestros y docentes del CEDEMS y ADEP encabezaron hoy desde temprano la marcha entonando las canciones que ya se han convertido en himnos de la protesta del pueblo de Jujuy. Su principal reclamo, desde antes incluso de la discusión de la reforma constitucional, se basa en datos del Ministerio de Educación de la Nación que dicen que Jujuy es la provincia que tiene los salarios docentes brutos iniciales más bajo del país.

La marcha se volvió multitudinaria ya pasadas las 10 de la mañana llegando a las puertas de la Legislatura, que se encontraba totalmente vallada impidiendo que la columna se acercara a la casa de piedra. 

La jornada se desarrollaba tranquila: las maestras y personas de las organizaciones sociales se acercaban a las vallas policial y con lágrimas y la voz cortada les decían a los policías: “Ustedes también son pueblo: vengan a defendernos a nosotros, no a los corruptos que están ahí”. Los efectivos policiales, trabajadores estatales, representan otro de los empleos golpeados por los salarios de miseria. “No sean traicioneros, traidores, nos están matando de hambre” grita otra mujer con una canasta de panes a un grupo de policías que empiezan a retroceder con sus escudos. 

10:30: en ese momento un grupo de personas de organizaciones sociales, docentes y gremios derriba una primera valla con la intención de llegar más cerca de la puerta principal de la Legislatura, lo que genera los primeros disturbios.

Son las 11:15 cuando un grupo de docentes empieza a avanzar hasta la última valla, mientras cantan “somos docentes, no somos delincuentes”. Detrás suyo un grupo de hombres identificados con pecheras de organizaciones sociales, levantan sus manos y piden al resto de compañeros que mantengan la calma y la columna de la Infantería sigue retrocediendo. 

Mientras tanto, empieza a circular la versión que ya se sospechaba Gerardo Morales, de manera exprés y nuevamente dándole la espalda la pueblo, no cumplió con lo anunciado la noche anterior y juró en ese momento la nueva reforma de la Constitución. La jura se realizó pasadas las 11:20 de la mañana.

A las 11:30 empiezan a sonar los primeros disparos.

La cacería

La imagen de la represión del día es la de un hombre identificado como Nelson Mamani que sufrió un impacto de un cartucho de gases lacrimógenos en la cabeza y queda tendido en el piso con una herida muy profunda, sangrando. Ante la ausencia de ambulancias y personal de salud, los propios manifestantes lo alzan del piso y lo llevan a la clínica más cercana para ser atendido. Gracias a eso, quedó estabilizado y fuera de peligro.

“Disparan a la cabeza y a los ojos”: Crónica de la represión desde San Salvador

Pero la represión no terminó con ese hecho: al revés.

La columna de maestros, docentes, organizaciones sociales retrocede hacia afuera de la Legislatura -al margen del Río Chico- y decide empezar a entonar el himno argentino. Finaliza un pequeño momento de calma cuando balas de goma empiezan a volar nuevamente: al levantar la cabeza se ven que algunas provienen de los propios techos del edificio de la Legislatura, al mismo tiempo que Infantería avanza por el playón y la avenida disparando, y hasta tirando piedras. 

“Disparan a la cabeza y a los ojos” grita un chico joven mientras corre con su ojo todo ensangrentado; a otro señor lo traen en andas con un disparo de bala de goma en su pierna; se escucha que personas reclaman personal de salud o médicos: casi cuarenta minutos después de la imagen de Mamani tendido en el suelo, siguen sin aparecer ambulancias.

Pero sí cada vez más policías.

Con la tarde las personas que se manifiestan empiezan a dispersarse para intentar resguardarse de una represión ya desatada, convertida en cacería: en este video puede verse cómo los policías llegan a casas particulares e irrumpen llevándose a sus habitantes.

La desesperación llega con los primeros listados de personas detenidas, que se irán engordando con el transcurrir de la noche:

Listado de detenidos/as: 

Masculinos detenidos en penal Alto Comedero:
Subelza Brian Emanuel
Flores Rafael Leonardo
Cruz Nahuel Lautaro
Flores Juan Jose
Prieto Domingo
Anaquin Sebastian Jorge
Espada Jose Manuel
Talaberon Daniel Omar
Mendoza Victor Carlos
Miranda Gabriel Arnaldo
Aramayo Jose Manuel
Lopez Agustin Sergio
Lazaro Juan Pablo
Barron Pablo Ariel
Herrera Nahuel Omar
Brandam Pablo Horacio
Rivero Gabriel Esteban
Vazques Waldo Eduardo
Rodriguez Facundo Maximiliano
Camara Victor Gustavo Emanuel
Cruz Milton Ismael
Ruiz Gabriel
Zalazar Jose Luciando
Muñoz Marcos Nahuel
Ferrero Juan Manuel
Zerpa Hector Elias
Arce Jose Maria
Leonet Francisco Emilio
Sanchez Gabriel Jonatan
Frias Mauro Ricardo
Lazarte Cristian Gustavo
Choque Hernan Dario
Mamani Josue Alcides
Gareca Aldo Dario
Gutierrez Sergio Rene Alberto
Galian Jair Carlos
Perez Juan Matias Gabriel
Osores Ricardo Domingo
Cruz Leonardo Sebastian
Calisaya Ruben Humberto
Salva Olegario Pascual
Lamas Esteban Florencio
Dominguez Raul Adrian
Mamani Mateo Daniel
Llanos Kevin Nahuel

Mujeres detenidas en penal Alto Comedero:
Arroyo Maria Eva
Luna Teresa Carolina
Uro Ana Laura
Torres Noemi Julianis
Mercado Ema Antonia
Quispe Victoria Veronica
Perez Elizabeth
Alparovich Elizabeth Agustina
Ayarde Claudia Silvana
Sarapura Claudia Andrea
Ramos Irma Gladis
Vilca Maira Belen
Ochoa Elsa Yolanda
Tolay Karen Araceli
Tolay Malena Tamara
Salas Agustina Abigail
Ordoñez Emilce Romina
Cordero Aylen

Menores detenidos en penal Alto Comedero:
Burgos Marcos Joaquin
Cabana Federico Agustin
Ayllon Jose Armando
Dominguez Marco Antonio
Gonzalez Gaston Alejandro

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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